Algunos de los personajes pertenecen a Stephanie Meyer.

Como siempre os digo, muchísimas gracias por apoyar mi historia y por los reviews, no esperaba ni mucho menos este éxito, y eso me anima a seguir escribiendo.

Los personajes en los que me baso físicamente los tenéis en el segundo capítulo de la historia, después del prefacio.

Hoy actualizo con dos capítulos, porque me voy de vacaciones hasta el lunes 5 de abril. En cuanto vuelva colgaré un siguiente capítulo, mientras tanto disfrutad de la semana santa quien esté en España, y disfrutad de los capítulos todo el mundo! Y GRACIAS GRACIAS GRACIAS a todas chicas!


CAPÍTULO 11: "ERROR"

"Es una locura, cielo, tienes que pensártelo, somos jóvenes, estoy hecho un lío."- dijo mi hermano con los ojos salidos de sus órbitas, alzando su tono de voz a un nivel que aunque no estuviésemos escuchando en la escalera, también lograríamos oír.

"Ya está decidido, se trata de mis principios y de lo que mis padres me han enseñado, no hay elección, tendré a ese niño con o sin tu ayuda."– contestó Alice muy molesta.

"Dios mío, ¿Qué?"- gritó Edward haciendo que Simon y Alice nos descubriesen.

"Ed, ¿nos estabais espiando?" Le dijo Alice cada vez más enfadada.

"Alice no es eso, estábamos arriba y bajamos al oíros, pero al veros discutir no quisimos entrometernos."

"Esto es increíble"- repuso ella, y subió las escaleras haciendo un gran ruido.

"Espera un momento, Alice ven aquí ahora mismo me debes una explicación, y tu otra…"- dijo mi novio dedicándole una mirada amenazante a mi hermano mayor antes de subir tras Alice.

"Ha sido un error, Bells, tenemos precauciones siempre, Alice toma las anticonceptivas, pero el mes pasado cuando estuvo enferma, tomó un antibiótico que no sabíamos que anularía el efecto. Dios mío, ¿qué voy a hacer?"- dijo mi hermano, su cara era del color del papel, realmente me preocupaba.

"No te preocupes, todo saldrá bien, pero tienes que apoyar a Alice, en la decisión que tome, ¿de acuerdo?, es un momento muy difícil para ella, tienes que estar a su lado Simón, tienes que hacerte cargo de ese bebé." – le dije abrazándole.

Después de esperar un buen rato, Edward bajó a despedirse de mí, ya era tarde y hace un rato que teníamos que haber vuelto a casa. Me besó dulcemente y prometió llamarme al día siguiente.

Mi hermano Simon había traído su coche hasta la casa de los Cullen pero yo decidí conducirlo por él. Llegamos a casa y no teníamos sueño ninguno de los dos así que subimos a su habitación. Traté de calmarlo así que bajé a la cocina y le preparé un té de tilo caliente.

"Tómate esto, te sentará bien." – le dije con mi mano derecha reposando sobre su hombro izquierdo y me senté junto a él en su cama.

Gracias Bells, pero lo que realmente me haría falta ahora mismo sería hablar con Alice. No me puedo creer que haya sido tan egoísta con ella. La quiero, y no quiero perderla ni a ella, y a mi hijo. – me confesó. Yo al oír sus palabras cogí mi teléfono móvil y llamé a Alice.

"No querrá hablar conmigo"- me dijo mi hermano sin esperanzas.

"¿Alice? ¿Cómo te encuentras?"- la pregunté con cariño.

"No lo sé, Bella no se qué hacer, ¿cómo voy a decírselo a mis padres?" – dijo entre sollozos.

"Alice, tranquila, todo va a estar bien, aquí hay alguien que quiere hablar contigo."- le dije pasándole el teléfono a mi hermano.

"Amor, lo siento mucho, he sido un estúpido, quiero estar a tu lado, y la decisión que tomes la apoyare…"

Dejé de escuchar la conversación y me mantuve inversa en mis pensamientos. Iba a ser tía con tan sólo dieciocho años mí hermano se convertirá en padre. Me quedé a su lado toda la noche, tranquilizándole hasta que se quedó dormido.

A la mañana siguiente me desperté por los gritos de Charlie hacia mi hermano mayor, más tarde vi a Simon hablar con Renee por teléfono y a juzgar por su expresión, no parecía habérselo tomado tan mal, al menos parecía aliviado.

He hablado con mamá, me está apoyando, aunque no está de acuerdo en la decisión de tenerlo, y Charlie…bueno él simplemente ha puesto el grito en el cielo. – me dijo desanimado.

Sai, por favor, tienes que ser fuerte, a papá se le pasará todo esto, tienes que buscar trabajo en cuanto se acabe el semestre. Te ayudaré en todo lo que pueda, sabes que puedes contar conmigo ¿verdad? Tanto Alice como tú.- le dije tratando de confortarle, aunque en momentos así dudo mucho que yo pudiese hacer mucho más de lo que hago.

En cuanto nos oyó hablar en la habitación, Mar subió a hablar con Simon, y simplemente le dio un gran abrazo, permanecieron callados un buen rato y luego Simon rompió a llorar. Jamás había visto a mi hermano llorar, no suele llorar por nada, ni si quiera en la separación de mis padres. Verle así me rompió el alma. Era mi hermano gemelo, sentía todo lo que él sentía y me sentía impotente al no poder ayudarle.

La noticia del embarazo de Alice se extendió asombrosamente rápido por el pueblo. Simon y Alice continuaron adelante con el embarazo y con sus estudios, aunque mi hermano quiso buscar un trabajo temporal para mantener al niño cuando naciera, los Cullen se opusieron a que abandonara parcialmente sus estudios y se hicieron al cargo de los gastos. Charlie y Renee también participaron, al menos hasta que mi hermano se graduase y pudiese encontrar un trabajo por sí mismo, para entonces Alice aun no estaría ni de cinco meses, así que la solución del trabajo podría esperar. Aún así Simón pasaba todas las tardes libres ayudando a Carlisle en el hospital como recepcionista de llamadas.

Alice estaba un poco desanimada aquellos días, y mi hermano aunque permanecía fuerte, también estaba apagado, así que a Edward y a mí se nos ocurrió salir de acampada cerca de Forks por si Alice necesitaba alguna atención.

Esta vez éramos todos, incluso Eric y Ángela se apuntaron a la excursión. Nos adentramos en el bosque, cerca de la casa de los Cullen, allí había una gran pradera con un lago para poder nadar. Acampamos allí y mientras los chicos nos demostraban cómo no se debe poner una tienda de campaña, nosotras decidimos encender un fuego y cocinar algo para la cena.

Ya habíamos terminado de hacer la cena y los chicos aun seguían intentando montar las tiendas, por supuesto, tuvimos que ayudarles.

"No, si ya casi está amor, mira esto es así, al menos eso dice en las instrucciones…, ya casi está, así"- decía Edward intentando averiguar dónde encajaba una pequeña pieza de metal de la que iba a ser nuestra tienda. Si conseguía montarla, claro.

"Ja , ja, ja, cariño ¿por qué no le dejas a Jacob? El ha montado su tienda en menos de dos minutos."- le dije risueña mientras le acariciaba suavemente el pelo. "¿Sabes?, estás muy sexy cuando intentas concentrarte"- le dije acompañada de una leve carcajada.

"Sí, sí muy graciosa amor, muy graciosa"- dijo mientras me agarraba de la cintura. Pero me descuidé un momento y me levanto en alzas haciéndome cosquillas mientras simulaba que me iba a tirar al lago.

"¡No lo harás! Ja,ja,ja, ¡Edward, ni se te ocurra!"- grité molesta, pero tenía demasiadas cosquillas para pronunciar una sola palabra sin poder reírme.

"Está bien, no lo haré"- me dijo mientras me bajaba al suelo, pero aun con las manos en mi cintura, y me dio un suave beso en los labios para luego pasar a besuquearme por toda la cara. "He encontrado un castigo mejor" -me dijo y volvió a besuquearme de nuevo.

Cuando las tiendas al fin estuvieron montadas nos sentamos al fuego. Ya había oscurecido, y yo me quedé mirando a mis amigos, hacía mucho que no salíamos juntos, y los extrañaba. Kristen y mi hermana estaban junto a mí parloteando sobre los del equipo de waterpolo del instituto. Eric y Ángela estaban haciéndose carantoñas, sentados justo frente a mí, Alice y Simon estaban sonrientes, él la acariciaba la tripa y ambos se miraban felices. Jacob hablaba con Edward del arte de la construcción de las tiendas de campaña. Y yo permanecía callada, mirándolos a todos.