Bueh... este cap en realidad iba a ser sobre un insulto de Iggy para Martu (para complementar el anterior), pero todavía tengo mis dudas de que tan insultante es realmente, así que lo postergo un poco más... Este capítulo es tonto, no se trata sobre nada, pero como es dicho que "los argentinos quieren vivir como ingleses" pensé que en el fondo (muy en el fondo) Martín debe sentir bastante admiración por Arthur. Además, descartando ese único temita de las Malvinas (y la rivalidad futbolística), la relación entre los dos países es bastante buena, lo que me lleva inevitablemente a pensar que Martín es super complicado (estoy empezando a preguntarme si no será medio tsundere en lo que al inglés se refiere). Volviendo al tema de la admiración, imagino que muy de vez en cuando Martín debe disimuladamente buscar congraciarse con Inglaterra...


Dulzura

La primera semana de julio siempre es la peor de todo el año para Arthur, y el hecho de que hayan planeado una reunión para el día dos de dicho mes no ayuda. Martín se aparece con una bolsa llena de golosinas y la eterna sonrisa en su rostro lo pone de peor humor, si es que eso es aún posible. El cumpleaños de Argentina también está cerca, pero Antonio parece idiotamente feliz por eso cuando se acerca a preguntarle a qué hora será la fiesta. Luego, Martín se acomoda donde todos puedan verlo y comienza a hacer la estupidez más patética que Arthur ha visto en toda su vida; saca un chupetín alargado de la bolsa y se lo ofrece a Francia. Francis alarga la mano para tomarlo, pero el argentino aleja el Pico Dulce.

- ¡Una golosina por un beso!

Francia se gana su golosina bajo la mirada irritada de Chile, que es el siguiente. Manuel, a diferencia del francés, le da un beso rápido y torpe en la mejilla antes de alejarse con su paquete de m&m's hacia un rincón. Hay un Mantecol para España, un paraguas de chocolate para Paraguay, un Bocadito Marroc para Romano y un chocolatito Jack para Uruguay. Para Brasil compró una Bananita Dolca, pero se la entrega pidiéndole que no lo bese o tendrá pesadillas. Arthur observa desaprobadoramente como el sinvergüenza le pide un beso tras otro a Ucrania por cada Palito de la Selva que le ha traído.

Cuando Martín se acerca a él, aparta la vista ligeramente sonrojado ante la perspectiva de tener que besarlo, pero lo pasa de largo para ir a regalarle un alfajor a Irlanda. ¡Incluso Ivan y Natasha reciben una Rhodesia y una Tita respectivamente! Y cuando la reunión finalmente comienza él es el único que no ha recibido una golosina. Mejor así, no me gustan los dulces. Hay sonidos de papeles desenvolviéndose por toda la mesa y un olor a azúcar que de seguro quedará impregnado en la sala de conferencias. De todas formas escuché que todo lo que él cocina es siempre demasiado empalagoso… Francis lame su Pico Dulce de manera obscena a propósito, pero por suerte Peter está distraído con sus confites color pastel. Alfred preside la reunión alternando bocados entre un turrón y una hamburguesa, y todo transcurre con amena normalidad.

Finalizada la conferencia se apresura a marcharse sin saludar a nadie, tiene que cumplir con su vieja tradición de emborracharse previa a la fiesta del emancipado y no puede perder el tiempo en ñoñerías como preguntarse por qué no recibió ni un simple chicle.

No es hasta que no llega a su casa, cuando abre el portafolio para poner todo en orden antes de ir al bar, que lo descubre entre sus notas de la conferencia. Una pequeña nota escrita a mano y dos bombones envueltos en papel amarillo simulando moños, con un pequeño corazón en el centro. La nota está escrita en un pedazo de papel arrancado de los informes que repartió Bélgica, "¿Un Bon o bon por una isla?"


Del 1 al 7 de julio tiene lugar en Argentina la celebración más comercial que existe: La semana de la dulzura. A diferencia de la Navidad, Pascuas o el Día de Reyes, no tiene ningún origen religioso sino puramente comercial. Surge en 1989 como estrategia de marketing de la empresa Arcor, con el eslogan de "una golosina por un beso", la cantidad de golosinas que entregaras fijaba la cantidad de besos que recibías. A partir de ese momento la semana de la dulzura se implementó como parte de la cultura argentina, y se volvió tan importante como el día del amigo, de la madre, del niño o del padre.