Hey! Como estan? Espero que muy bien. Aquí les dejo un capítulo nuevo de la historia que espero les guste. Las cosas se van a ir aclarando poco a poco mientras que la historia avanza. Espero sus comentarios y sugerencias que como siempre son muy bien recibidas.
Gracias por leer.
—¿Qué fue lo que paso? — Preguntó Robín cuando vio a su padre entrar por la puerta de la casa.
—Pude hablar con ella. — Respondió el señor Locksley. — Pude decirle todo lo que sabía acerca de Beth.
—¿Cómo esta ella? — El chico pregunto preocupado mientras caminaba al lado de su padre.
—Alterada, confundida supongo, sorprendida.
—Debiste dejarme ir contigo, así podría haber hablado con ella…
—¿Crees que hubiera querido hablar si estabas tú conmigo? — El señor Locksley arqueo una ceja mientras miraba a su hijo.
—Necesito verla.
—No creo que eso sea lo más conveniente Robín. Espera unos días a que se tranquilice.
—No quiero esperar…
—Hijo, hazme caso. — Lo interrumpió su padre. — Por una vez en tu vida, deja de pensar en lo que tú quieres y piensa en lo que los demás necesitan.
Robín se quedó de pie observando como su papá caminaba hacia su estudio y apretó los puños sintiéndose impotente. Él sabía que si buscaba a Regina, ella no querría verlo, pero no quería y no podía estar lejos de ella.
—¿Qué quieres que haga que? — Preguntó su hermana cruzándose de brazos.
—Vamos Belle, coopera conmigo. — Suplico Robín.
—Lo haría si fuera mentirle a papá sobre quien se comió todo el helado, pero seguir a la copia de tu noviecita…
—Se llama Regina.
—Seguir a Regina. — Corrigió ella. — No está dentro de mi agenda.
—Solo por esta vez Belle, solo una vez, apiádate de tu hermano y su sufrimiento y ayúdame.
—Estas sufriendo porque eres un idiota cabeza hueca.
La manera en que Belle se expresaba era idéntica a la de su padre, pero su rostro era la viva imagen de su padre. Muchas veces, parecía que ella era la hermana mayor.
—¿Vas a ayudarme o no? — Robín miro a su hermana intentando hacer los mismos ojos de cachorro que hacia cuando eran pequeños y él quería un trozo del sándwich de crema de maní de su hermana.
—Eres odioso. — Renegó Belle rodando los ojos. — ¿Qué quieres que haga?
—¿Vas a salir? — Preguntó Mary Margaret mientras observaba a Regina salir de su habitación colocándose la chaqueta.
—Necesito despejarme — Respondió la morena sin siquiera mirar a su amiga.
—Regina, tenemos que hablar…
—¿De qué quieres hablar? — La molestia de Regina se hizo evidencia en su voz. — ¿De cómo me ocultaron que tenía una hermana que además era la ex del chico con el que salía?
—Robín nos pidió que no te dijéramos nada, Regi. — Intervino David acercándose a las chicas.
—¡Claro! Y ustedes prefirieron hacerle caso al chico que apenas conocían que a su amiga que lleva años junto a ustedes…
—Lo hicimos porque te amamos. — Se defendió David. — M&M y yo te amamos y Robín te ama…
—¿A sí? ¿Me ama? ¿A mí o la imagen de su novia muerta?
Regina dio media vuelta y salió del departamento. Caminó lo más rápido que sus piernas se lo permitían, no sabía a donde iba, pero cualquier lugar que la alejara de la realidad sería conveniente para pasar las próximas horas.
El pavimento estaba mojado, y el viento estaba fresco debido a la reciente lluvia; se cerró la cremallera de la chaqueta y metió las manos en los bolsillos. Siguió caminando sintiendo las lágrimas llegar a sus ojos ante toda la información que había recibido el día anterior.
—¡Regina! — Escucho detrás de ella. La morena dio media vuelta frunciendo el ceño y pudo observar como Killian se apresuraba a caminar para alcanzarla. — Hey, ¿Estas bien? — Preguntó él mientras observaba el rostro compungido de la morena.
Regina asintió y se cruzó de brazos mientras desviaba la vista hacia el suelo. Killian siguió mirándola en busca de alguna respuesta.
—Puedes tomarme una foto, te duraría más. O no, ya se, puedes decirle a Robín que te de una foto de Beth.
La morena comenzó a caminar de nuevo sintiendo como la furia le hervía en el estómago.
—¿Así que ya lo sabes? — Preguntó Killian caminando detrás de ella.
—¡Claro! Se me olvida que aquí todos ya lo sabían excepto yo.
—No tienes por qué molestarte conmigo, yo le dije a Robín que tenía que decirte la verdad. — Se defendió él con la respiración agitada por tratar de seguirle el paso a la morena.
—Pues creo que no te funciono. — Regina se detuvo y dio media vuelta para mirar a Killian — Tuve que enterarme por medio de su padre.
—Siento mucho todo esto, enserio. Desde el momento en que te vi, le pedí a Robín que te dijera la verdad.
A la mente de Regina, vino el recuerdo del momento en que conoció a Killian, como él y Robín habían discutido y la incomodidad del moreno al conocerla a ella.
—Por eso no querías estar ahí… Sabías que yo era la hermana de Beth.
Killian asintió mientras metía las manos a los bolsillos de sus jeans.
—No me parecía correcto que él te engañara de esa manera.
—Pues al parecer a él no le importo mucho. — Regina se encogió de hombros — Si no hubiera sido porque su padre nos descubrió, Robín no me hubiera dicho nada.
—Apuesto a que estaba por hacerlo… Yo le dije que si no lo hacia él lo haría yo.
Regina asintió apretando los labios y se quedó mirando al chico quien en verdad lucia preocupado.
—Gracias. — Dijo ella. — Por preocuparte.
—No es nada. — Killian se encogió de hombros — Si necesitas algo, puedes pedírmelo. Lo que sea.
El chico curvo sus labios en una sonrisa y se dio media vuelta para comenzar a caminar.
—Killian. — Lo llamó la morena y él se detuvo — De hecho, si necesito algo. —El chico dio media vuelta y levanto una ceja mientras miraba a Regina. — Tu conocías a Beth, ¿Cierto?
—Éramos muy buenos amigos. — Respondió el asintiendo.
—¿Puedes hablarme de ella?
—¿Quieres un café? — Killian arqueo las cejas y Regina asintió.
—Hola idiota, ¿Qué haces?
—Siempre me ha encantado tu ternura hermanita. — Respondió Robín al otro lado de la línea telefónica. — Estoy en el estudio, trabajando.
—¡Wow! ¿Enserió trabajas?... Pensé que solo le decías eso a papá para que no se molestara porque desperdicias su dinero en tu música.
—¿Llamaste solo para insultarme? O ¿Tienes otro objetivo aparte de ser la versión vieja de mean girls*?
—Idiota. — Respondió ella rodando los ojos. — Creo que deberías ir a dar un paseo a los muelles del centro.
—¿No me escuchaste? Estoy ocupado…
—Creo que te interesara más lo que hay en los muelles que cualquier melodía agridulce que estés componiendo. — Interrumpió Belle.
—Déjate de rodeos y dime que es lo que quieres.
—Tu amigo el guapo está hablando con tu novia fantasma.
—¿Killian esta con Regina?
—Eso fue lo que dije idiota. — Belle rodo los ojos — Y al parecer se están divirtiendo.
Regina y Killian estaban sentados en una banca de metal frente al muelle, tenían vasos de café entre las manos y la vista en el océano.
—Beth era bastante alocada. — Killian sonrió — le gustaban las fiestas y cantar arriba de las mesas. Pero en la escuela era de las mejores.
—¿Qué estudiaba? — Preguntó Regina con una pequeña sonrisa.
—Negocios internacionales. Quería ayudar al padre de Robín a dirigir las empresas de su padre, eran parte de su herencia.
—¿Ella era feliz? — La morena sintió un nudo formarse en la garganta.
—Lo era. — Killian asintió. — Tenía la vida que toda niña deseaba, y todos querían ser parte de su vida. Las personas la seguían y a ella le gustaba toda esa atención. Los chicos querían ser sus novios y las chicas querían ser como ellas.
—Que diferentes fueron nuestras vidas… — Susurró ella mirando al suelo. — Mi madre nos abandonó a mi padre y a mí cuando yo tenía 10. Después de eso, luchábamos constantemente por sobrevivir.
—Lo siento mucho. — Killian tomo la mano de la morena y le dedico una pequeña sonrisa.
—Está bien. — Respondió Regina sintiéndose sorprendentemente cómoda ante el gesto del chico.
—Se lo que es anhelar una vida que no puedes tener. — Explicó Killian mirándola con atención. — Sentirte opacado por aquellos que lo tienen todo y no se dan cuenta.
—¿Enserio? ¿Tú? — Ella arqueo una ceja.
—Aunque te sea difícil de creer, viendo todo esto. — Bromeó él señalándose a su mismo con la mano que tenía libre y ambos rieron. — Toda mi vida fui un niño becado, mis padres no tenían dinero para pagar escuelas, así que me esforzaba por que me las pagaran. — Él se encogió de hombros — Fui humillado demasiadas veces por mi estatus social…
—Que se pudran esos chicos. Ellos no saben lo que es luchar por lo que se quiere.
—Parece que tenemos más en común de lo que pensamos.
—Parece que si…
Ambos sonrieron y Killian soltó la mano de la morena para pasarle el brazo sobre los hombros. Regina se dejó llevar por el gesto y recargo su cabeza en el hombro del chico. Killian era bastante agradable y la hacía sentir bastante tranquila.
—¡Aléjate de ella! — Gritó Robín mientras caminaba con bastante rapidez hacia ellos.
—¿Qué estás haciendo aquí? — Preguntó Regina levantándose de la banca. Estaba molesta y sorprendida al mismo tiempo.
—Quiero hablar contigo. — Respondió el chico tomándola por el brazo.
—Yo no quiero hablar contigo. — La morena quito su brazo del agarré de Robín y se cruzó de brazos.
—Robín, será mejor que te tranquilices. — Intervino Killian poniéndose frente a Regina.
—¡Tú no te metas! — Advirtió el rubio levantando el dedo índice. — No pudiste quedarte con Beth y ahora quieres quitarme a Regina.
—¡No soy un objeto! — Gritó Regina. — Y tampoco me metan en sus peleas pasadas. Yo no soy Beth.
Dicho esto, la morena dio media vuelta y comenzó a caminar lejos de los dos chicos. Días atrás se había enterado de que tenía una hermana y ya estaba cansada de vivir bajo su sombra.
*Mean girls. Pelicula estadounidense, en español llamada chicas pesadas.
