Decir que siento la demora no basta :$ pero aun así ¡Lo siento!
Al terminar el Cap (lo digo primero porque probablemente sino lo obvien por completo, yo lo haría :p) debo comunicarles algo muy importante y que requiere su total atención y participación, por favor, léanlo ;)
Feliz año nuevo, navidad, día de Reyes y cumpleaños (Si a alguien por aquí ya le pasó la fecha o los cumple hoy xD)
Déjenme decirles que los extrañé muchísimo, mi pc se dañó y escribir por aquí es un poco incómodo, pero eso no es problema, aunque no tener internet sí, por suerte ya está solucionado :D
Por cierto, entre ustedes mis bellos lectores, que me hacen el honor de seguir esta historia ¿Hay alguien que tenga conocimientos en telecomunicaciones? Necesito ayuda con un caso planteado en la transmisión vía antenas :)
Sasuhina: Aquí dejo la actualización tan ansiada, para ustedes y para mí (de verdad para mí fue una tortura no poder actualizar antes, me la pasaba pensando, seguro ya no leerán más, se aburrirán de esperar, me odiarán) jeje Y sí, es un Dramione, pero espero que siga gustándote la historia y que te agrade a pesar de no tener el tipo de pareja que habrías deseado, si llega a ocurrírseme algo digno de un DracoxLuna lo haré :D
Mari: No puedo negarlo, Hermione en esta parte del fic es un poco más emocional, porque obviamente, al no haber guerra, hay partes de sí misma que se mantienen más hacia la actitud de una adolescente normal, sin embargo, más abajo explicaré un poco de algo que se me ha ocurrido, porque quiero la valiosa opinión de todos los lectores que se pueda :D Jajajaja disfruté mucho con el cap anterior, escribir la escena del beso fue bellísimo para mí *-* aunque detesté la idea de borrarlo de la memoria de nuestra heroína, sin embargo, más adelante, cosas sucederán debido a eso :P
Luliluar45: He aquí lo que deseabas, de nuevo, siento la demora, espero que este cap te guste tanto o más que el anterior :D Esperaré con ansias tu opinión al respecto, siempre es emocionante leerlos, saber qué piensan, cómo les hacen sentir leer algo nuevo, es sublime :D
JackySly: Jajajaja realmente me encantan tus sugerencias tirando a órdenes ¿Sabes? Es maravilloso ver que hay gente allí afuera que disfruta con lo que escribo, es gratificante y emocionante en muchísimos puntos :D Lamento la demora pero aquí está, fresquesito y esperado las opiniones de mis preciados amigos sin rostro del otro lado de la pantalla :)
Disclaimer: Todo lo referente al mundo Potteriano es propiedad de la excelentísima JK Rowling, solo he tomado prestados estos elementos y he agregado algunos personajes (y en un futuro locaciones) que ayudarán a engrosar el contenido de la trama :)
Ahora sí, ya no les aburro más con tanta perorata ¡A leer! :D
Chapter 12: Los Vratar'.
Pudo ver a Elatha al tiempo en que paulatinamente la niebla se desvanecía, aparentemente el resto de la gente no podía distinguir lo que se escondía en la bruma; él estaba furioso, sus ojos rojos destilaban odio puro, deseos viscerales de asesinar, desgarrar y destripar, estaba sentado a horcajadas, para horror de los presentes y consternación de Draco, sobre un chico castaño, que trataba sonoramente de llenar sus pulmones con desesperación, la bestia ahorcaba al muchacho con una furia tal, que parecía contenerse en un intento de retrasar su muerte, el cuerpo temblándole de ira, Czar estaba a su merced; el Slytherin de ojos bicolores se encontraba petrificado ante la escena, se fijó en la nebulosa blanca, la imagen de una Hermione inconsciente y con expresión deformada por el dolor le llenó de una indescriptible sensación de vacío en el estómago, su corazón dio un vuelco cuando una certeza aguda le dio de lleno en el cráneo, miró a Elatha de nuevo, comprendiendo a medias lo que estaba pasando.
–Elatha, es suficiente…- ordenó sin esforzarse en hablar muy alto, la voz de Draco llegando a sus oídos medio puntiagudos, en forma de la perfecta pronunciación de su nombre, surtió un efecto inmediato.
La bestia fijó sus ojos sanguinolentos en su dirección, ambos se sostuvieron la mirada, el siervo de la muerte pareció volver un poco en sí, y todavía cargado de ira, se quitó de encima de Vratar' de un solo salto, disipando por completo la niebla, permitiendo a los demás ver de quién se trataba, el chillido de la madre de Czar se dejó escuchar despavorido, la mujer salió corriendo hasta donde estaba su retoño, contorsionándose levemente en un intento de respirar mejor y mitigar aunque fuera un poco su propio horror, algunos de los tejones a la mesa mostraron muecas de terror, intimidados y llenos de miedo ante la situación, tres habían salido corriendo en el mismo instante en que se había dado la abrupta entrada de aquellas nebulosas, así que solo dos de los integrantes de esa casa presenciaban petrificados los acontecimientos, el padre del chico también se acercó, consternado, mientras el rubio de ojos rojos como sangre, se acercaba a su amo con porte amenazante, observando a todos a su alrededor, entregando un claro mensaje: 'Los mataré si interfieren'.
–Señor Fomoré, esto es algo inaudito ¿Qué es lo que está sucediendo?- le inquirió una consternada Minerva que apenas y alcanzaba a creer lo que estaba pasando, Dumbledore le miraba expectante, ya que la animaga se había adelantado en la formulación de la pregunta, Draco le miró con expresión de disculpa y desconocimiento, y luego fijó sus ojos dispares en su guardián.
– Elatha ¿Qué significa todo esto?- le inquirió con seriedad, pero su siervo podía notarlo, Draco confiaba en su juicio, no estaba molesto por sus medidas, solo sorprendido y algo asustado, eso le ayudó a adueñarse más de sí mismo, le hizo una reverencia en saludo.
–Amo… Ese muchacho atacó a la Iníon de la luna nueva pasada, la que tuvo la delicadeza de compartir algunas frases amables conmigo…- le dijo con voz ronca, todavía exudando ira, al tiempo que se erguía de nuevo, Draco se tensó al verlo de aquella manera encarar la situación, en cierta forma, le había hecho pensar en el orgullo de los elitistas de su familia.
–Se atrevió a usar más de un crucio con la niña Hermione…- acusó al castaño al tiempo que le dedicaba una mirada cargada de odio, los padres rodeando al chico de forma protectora, el padre de Czar se puso delante de su mujer y su vástago, varita en mano.
–Tú… Miserable… Has atacado a mi hijo…- le amenazó, Harry y Ron entraron junto con Ginny y Luna en ese momento atraídos por el escándalo, al igual que Viktor, encontrándose de lleno con la escena, Elatha sonrió malignamente, acercándose al hombre, tanto que la punta de la varita se incrustaba en su pecho, se veían fijamente a los ojos.
–Así que tú eres el vástago de Dmitri, el renombrado Hedeon Vratar'- mantuvo su sonrisa, el hombre pareció descolocado, su expresión se volvió dubitante y su rostro pálido, pudo sentir repentinamente cómo las ondas de energía que se desprendían de la criatura que tenía en frente chocaban con su cuerpo y por primera vez, sintió miedo de Elatha, pero se contuvo de demostrarlo, el miedo era una emoción reservada para los débiles.
–Ya decía yo que después de un hombre tan valioso como ese, su prole no podía estar más que compuesta por la inmundicia… Siempre los hijos de buenos padres que son demasiado consentidores terminan así…- su expresión se volvió hierática.
A Draco le pegaron un poco sus palabras, pero no dijo nada, ahora él estaba cambiando, aprendiendo a ser él mismo, alguien diferente, no repetiría los mismos errores que había cometido en su mundo de origen, mucho menos sería como su padre, definitivamente ya no deseaba llegar a ser como Lucius, tampoco quería terminar como él.
–Oh, adivinaré, te preguntas ¿Cómo es que sé tu nombre?- habló dejando brotar burla y veneno en cada palabra.
–Mione…- balbuceó con tono compungido un estupefacto Harry al distinguirla en detalle, adolorida entre las nebulosas blancas en que su cuerpo se mantenía delicadamente acomodado, el azabache salió corriendo con Ron y Ginny en dirección a su amiga, mientras Luna caminaba despacio, pensando que si ella estaba allí en esas condiciones era preciso considerar al rubio de ojos sangre como su celador, en cuanto los tres leones estuvieron lo suficientemente cerca, una sombra se plantó frente a ellos ferozmente, impidiéndoles el paso, extraños gruñidos guturales salían de esta, como en voz de trueno.
Elatha con su tono lleno de sorna y un gozo extrañamente retorcido al notar las emociones del mago que tenía en frente, hizo pensar a Hermione, que comenzaba a reaccionar luego de que Harry le aplicara desesperadamente un ennervate antes de lograr llegar a ella, en la noche anterior, provocándole un incontrolable estremecimiento que a pesar de todo no evitó que su cerebro se activara rápidamente en estado de alerta; a Draco le sucedió lo mismo, aunque contuvo lo mejor que pudo la reacción de su cuerpo; con una mano, la criatura de ojos rojos tomó la punta de la varita del castaño y la alejó de sí mismo, arrastrándola por la aparente hendidura en su pecho, tinieblas rojas brotaban de la alargada 'herida' que se infligía al moverla, esparciéndose pesadamente, como si fuera algún tipo extraño de sangre espectral, nadie era capaz de moverse.
–Draco Fomoré…- le llamó suavemente, el aludido volteó, una Ravenclaw rubia de saltones ojos azules le hablaba desde unos metros antes de llegar a donde Hermione estaba, se dio cuenta del problema, Scáth no les dejaba acercarse a la chica, asintió casi imperceptiblemente.
–Elatha, Scáth, aquí… Ahora- ordenó con tono firme, la calma que precede a la tempestad, ambos entes obedecieron, dirigiéndose a su lado en solo un parpadeo, la sombra como un manchón negro que luego se posaba a sus pies y la bestia como una nube rojiza que luego se materializaba a su lado, Czar logró reincorporarse junto a su madre.
– ¿Qué significa esto Dumbledore?- inquirió una airada y aterrada madre del castaño, el director miró en su dirección, fijándose en el rostro de ella y la postura del chico a su lado, incapaz de decir algo a ciencia cierta, no podía juzgar en aquel momento todos los hechos de forma sensata.
–Amo… Permíteme a mí explicarles a estos… Humanos…- pidió solemne como si la única autoridad existente en aquel recinto fuera el Slytherin, Draco se llevó una mano al puente de la nariz, asintió como toda respuesta, mientras Hermione era rodeada por sus amigos, que miraban la escena, expectantes, evidentemente consternados.
–Ese muchacho- señaló a Czar con su largo dedo índice terminado en una afilada zarpa, híbrido entre una garra y una uña –Dañó a mi niña…- aseveró imponente.
–Por un momento el nombre de esa joven apareció como un hecho tentativo en mi lista de muertes próximas, y cuando llegué a su lado, hallé a ese pedazo de miseria andante torturándola… Si no hubiera hecho nada, ella habría muerto…- espetó cada vez más rabioso.
Draco frunció el ceño al tiempo que empalidecía, ella había estado por morir, él casi había sacrificado su alma por la de Granger apenas unas horas atrás, y su casi sacrificio no podía ser en vano, no podía solo dejar que la eliminaran después de que la había salvado, eso significaría que se había arriesgado para nada, y Elatha mucho menos iba a permitirlo, porque tenía cierta predilección hacia la sabelotodo, era evidente, por algo la había escogido a ella para ser su víctima en la prueba, enseguida comprendió por qué la desesperación de su siervo, apretó los puños hasta blanquear sus nudillos.
–Por eso le traje aquí… Deseaba matarlo… Pero ya que su nombre no está entre las muertes inamovibles de mi lista, no puedo hacerlo sin su permiso- musitó clavando su mirada sedienta de venganza en los ojos bicolores de Draco, Czar se estremeció en su sitio, demasiado acobardado como para atreverse a hablar y su madre le abrazó tratando de ocultarlo inconscientemente del peligro, el príncipe de Slytherin inspiró hondo, necesitaba mantenerse sereno, exhaló, se giró hacia Dumbledore.
–Me temo que este es un tema escabroso, difícil de explicar, y que implica demasiados detalles que solo conciernen a la familia, él es un siervo de la muerte…- dijo solemne, Draco fijó sus ojos en los Vratar' y luego en todos a su alrededor, las expresiones de terror y confusión de los testigos, la de alerta de los Gryffindors y la de tensión de Dumbledore adornando el lugar.
–Como tal, los seres de su tipo, son capaces de ver quienes han de fallecer prontamente, pero cuando un nombre es escrito tentativamente en lo que ellos conocen como 'listas', ellos pueden fungir de jueces y dar una segunda oportunidad a esas personas, para que continúen viviendo…- arguyó con presteza, como si contara una leyenda, recordando toda la formación de su madre, que sabiamente lo había nutrido en cultura fomoriana para mantenerlo firme e intocable bajo cualquier tipo de situación.
–Mi siervo ha decidido salvar la vida de la joven, porque desea que ella continúe existiendo, si él no hubiera interferido, inevitablemente el heredero de los Vratar' la habría asesinado antes de si quiera ser consciente de lo que estaba haciendo- habló con tono profundo y duro, terminando su explicación, la madre de Czar se separó de su hijo, mirando a Draco con una mezcla fulgurante de horror e ira.
– ¡Él no sería capaz de hacer algo así! ¡Esa cosa quería matar a mi hijo!- le gritó al tiempo que señalaba a Elatha, para luego ver a Dumbledore.
– ¿Cómo es que eres capaz de aceptar algo semejante? ¡Exijo que los eches de este lugar! ¡Debería estar en Azkaban!- continuó, Draco se estremeció con el último comentario de la mujer, pero su expresión no varió notablemente, su marido, Hedeon, se colocó a su lado, ambos impedían a Draco ver a Czar a la cara.
–Sé bien, que lo que acaban de presenciar no es alentador, pero me temo, que si considero la idea de expulsar al joven Fomoré, deberé hacer lo mismo con su hijo también- los rostros desencajados de la pareja exigían una explicación.
–Su hijo, casi mata a una alumna de esta institución, y el sirviente de uno de mis alumnos desea matarlo a él por esa misma razón… Sin embargo, según entiendo, este está a la espera de la orden de su amo…- culminó y miró al príncipe de Slytherin, los numerosos pares de ojos de los presentes se posaron en él esperando por su veredicto.
–Elatha no va a asesinar a nadie…- contestó al requerimiento lo más apaciblemente que pudo, posó su mirada en el sitio en que Hermione estaba incorporándose, sus amigos la rodeaban y le miraban a él con pavor, ella le miró también, pero con una extraña mezcla de alivio, disposición a la batalla y miedo, que no supo cómo interpretar.
–Draco…- balbuceó, él no pudo escucharla, pero supuso que lo estaba llamando por la forma de mover los labios, podía sentir el interior de su pecho oprimirse ante ello, atacado por la urgencia de acercársele para verificar que estuviera bien, aunque no tuviera razones para hacerlo, sin embargo, se reprimió y evitó hacer cualquier tipo de gesto delator.
–Elatha, por favor, te pido aquí, delante de todas estas personas, que no sigas mirando de esa forma a esta familia, poco importa si te agradan o no, llegaste a tiempo, no se perdió ninguna vida, eso es lo verdaderamente valedero, como dije antes de que llegaras, no son enemigos- espetó mientras meditaba.
Czar no iba a quedarse quieto mucho tiempo, lo veía en el brillo aterrado y furibundo del muchacho, se sentía humillado y como tal buscaría acabarlos a él y a Granger, Elatha no siempre podría cuidarla a menos que se la pasara escapando de su lado, y ello implicaría una desventaja para sí mismo si llegaba a sucederle algo semejante, la imagen de Scáth deteniendo una imperdonable sin esfuerzo pasó por su mente, y un recuerdo de la noche anterior le dio la idea que desesperadamente buscaba, inmediatamente se preguntó ¿Por qué tanta preocupación por la chica? Ella ya estaba grandecita como para eso, pero la mirada del otro Slytherin sobre ella no auguraba nada bueno, en su mente solo cabía el pensamiento de que era mejor prevenir, no quería cargar con más horrores en su consciencia, mucho menos dejar que sus actos de la noche anterior se desperdiciaran solo porque la gatita fuera una descuidada en ese mundo, porque definitivamente, si algo sospechaba, era que esa Granger que no sabía nada sobre guerras, no era precisamente un arma bélica, ni mucho menos una chica 'en alerta permanente', como se suponía que lo era la otra, la original-impura-sabelotodo.
–Creo que sería prudente darle a Granger el arete- agregó meditabundo en un susurro que ninguno de los humanos presentes alcanzó a escuchar, solo fue para ellos un murmullo ininteligible que provenía de su actitud taciturna.
–Así Scáth se encargaría de cuidarla y tú te quedarías conmigo- explicó en parte para sí mismo y en parte para su siervo, Elatha sonrió complacido y asintió a pesar de que el amo no lo veía.
Se quitó el arete que reposaba en mitad de su oreja izquierda y sacó el zarcillo engarzado de un rubí muy pálido que adornaba lúgubremente la joya, tendiéndosela a Draco, este volteó a verlo al percibir el movimiento a su costado, y recibió el objeto notando que su siervo estaba reticente a acercarse a quienes rodeaban a Granger, se encaminó al lado de la leona, que era retenida por sus amigos y los deseos de estos de mantenerla alejada de la situación; mientras, su guardián miraba a los Vratar' recelosamente, y a Dumbledore y a todos los demás presentes con cierta cordialidad que no dejaba de ser escalofriante, dispuesto a impartir una clase magistral sobre el poderío del linaje putativo de su nuevo gran amo y señor, por alguna razón todos se mantenían quietos, mirando como el Slytherin y su bestia se comportaban.
–LionCub…- murmuró a unos dos metros de ella, sus amigos le miraban en estado de alerta, no le dejaban acercarse, Scáth lo seguía vehemente, como una segunda sombra dibujada en el suelo pétreo, las personas le miraban consternadas a su paso, demasiado embebidas en la situación y sin saber a qué dedicarle más atención, si a la actuación del Slytherin, o a la de ese chico, criatura, o lo que fuera.
Hermione se envaró otro poco, hasta quedar perfectamente sentaba sobre la nebulosa blanquecina en que antes había estado tendida y semi-inconsciente, su cuerpo temblaba débilmente entre los últimos y muy ligeros espasmos involuntarios, ella le miraba confundida, azorada, y en parte afectada por la tortura, pero con brillo vivaz y lleno de fortaleza en la mirada, mientras su semblante, todavía pálido, delataba la templanza de ella.
– ¿Te sientes bien, LionCub?- le preguntó lo más amablemente que su propio carácter impetuoso y deseoso de ir a moler a golpes y crucios a Czar le permitía, ella asintió un poco, pero hizo una mueca de dolor, la cabeza, sentía que con el movimiento le martilleaba, Hermione llevó una mano hasta su cráneo y descubrió que tenía un chicote más o menos grande.
Astoria observaba atentamente, Draco le deslumbraba, le parecía lindo, educado, amable, pero también muy intrigante, su lado oscuro le hacía tremendamente atractivo, rebelde y sin embargo había algo en su postura siempre controlada, medida y pacífica, que le hacía sentir extasiada, pero daba la impresión de que él no estaba interesado en nadie que no fuera la chica Granger, y no sabía qué sentir al respecto, sin embargo guardaba la esperanza de que sus atenciones hacia la leona solo fueran consecuencias de la situación que se desarrollaba a su alrededor y de la obligación, que como caballero, seguramente sentía que tenía con la Gryffindor, no tenía la menor idea de lo equivocada que estaba.
–No crreo conveniente que te acerrques a ella- habló con voz profunda y acento marcado un estudiante de Durmstrang que se colocaba justo al frente de Draco, Viktor impedía al rubio mantener contacto visual con Hermione.
–No sabemos qué tan peligrrosas puedan serr esas cosas de las que te rrodeas, tampoco qué tan peligrroso rresulte que tú estés cerrca- arguyó, mirándolo con el ceño fruncido, el Slytherin se mantuvo impasible, los amigos de la leona le cedieron la razón a Viktor, no podían fiarse, aunque tampoco veían que Draco tuviera malas intenciones.
–No pretendo mostrarle mi fuerza para que se sienta seguro de que no le haré daño, señor Krum, he sido bien educado para saber controlarme y contener lo mejor posible cada aspecto impetuoso de mi carácter, por algo tengo el respeto suficiente de mi siervo, como para que este se contenga de sesgar las vidas de personas a quienes fácilmente habría podido matar con solo un dedo… Sino fuera cierto lo que digo, ya habría corrido sangre en este lugar, y si la Iníon se siente en peligro cerca de mí, estoy seguro de que ella misma puede decírmelo, porque no creo que le falte el valor para hacerlo, así que si lo que desea es impresionarla, le aconsejo, señor, que intente algo más… Adecuado…- siseo con voz impersonal, su expresión vacía, todos observando absortos el hecho, Elatha miró a los alumnos y profesores presentes.
–Amo… ¿Puedo hacerlos salir de aquí? No creo que sea conveniente que estos humanos continúen atestiguando este altercado, afecta al buen nombre de la familia, y también mancha la reputación de las partes involucradas…- sentenció, los Vratar' comprendieron que por muy enojados, aterrados o indignados que estuvieran, esa bestia del mal tenía razón, era mejor que todos esos mocosos y los estúpidos profesores mediocres se largaran, no podían continuar permitiendo que su familia fuera mancillada de aquella manera.
El ambiente se tornó más tenso, varios de los presentes se petrificaron totalmente, mientras otros trataban de moverse lentamente para pasar desapercibidos y alcanzar las enormes puertas del Gran Comedor, desesperados por escapar de lo que fuera que esa cosa quisiera hacerles.
–Está bien, hazlo, pero… Haz el favor de tratarlos bien…- contestó sin mirarlo, en tono bajo, apuñalando a Krum con la mirada, los alumnos esparcidos por el lugar, a excepción de los tejones, no alcanzaron a escuchar lo que el Slytherin le decía en respuesta, tampoco los profesores, el rubio suspiró quedamente, entendiendo que Elatha quería hacer lo mismo con todos ellos que con Hermione hacía poco.
El siervo de cabellos dorados alzó sus brazos, nebulosas grisáceas muy claras comenzaron a invadir el lugar y a introducirse en las cabezas de todos velozmente, a excepción de los Vratar', Draco, Dumbledore, Hermione y sus amigos, y Viktor, pronto el resto de la pequeña audiencia miraba en dirección de Elatha con ojos vacíos, este sonrió y se concentró momentáneamente cerrando los ojos, ante las miradas atónitas y expectantes de quienes no eran afectados por su poder, exceptuando al Slytherin que observaba atentamente hacia donde se hallaban los Gryffindors, y Hermione que realmente no se sentía sorprendida por lo que veía luego de haber contemplado los hechos de la noche anterior; rápidamente nuevos recuerdos fueron implantados en numerosas psiques, para ellos, esa había sido una hora de almuerzo común y corriente, en que Dumbledore había recibido a una pareja y se había marchado con ellos a su despacho, poco a poco, quienes habían caído en sus trucos comenzaron a salir del Gran Comedor como posesos, dejando atrás estelas de humo muy delgado, rastro incipiente de los resabios de los encantamientos oscuros del sirviente de los Fomoré, quedando solo quienes habían sido seleccionados por él mismo como 'necesarios', con un chasquido suyo, las puertas del recinto se cerraron para otorgar privacidad absoluta.
–Dumbledore ¿Qué piensas hacer ahora?- exigió el señor Vratar' rompiendo el silencio atosigador que se cernía sobre ellos –Todos se han ido y a juzgar por sus apariencias de inferis, no recuerdan nada de lo ocurrido aquí, pero eso no borra que en este lugar, hayan asesinos potenciales que hacen uso de magia oscura- acusó mirando despectivamente a Draco, Elatha frunció el ceño.
–Mi amo no es un asesino, ni siquiera tiene intenciones de serlo… A diferencia de tu hijo, él sí sabe lo que es ser compasivo, Hedeon, por eso tu vástago sigue con vida, porque de ser por mi propia voluntad, ya estaría en el infierno desde el mismo momento en que lo hallé haciéndole daño a la muchacha- espetó con tono mortífero, cargado de veneno, el odio y la oscuridad destilando por su piel, la muerte tatuada como pozos abismales e infinitos de sus pupilas; Hermione se estremeció al escucharlo, Harry la abrazó con fuerza, Ginny se acercó a Ron instintivamente asustada, y Luna solo contempló impasible lo que sucedía, pero la postura del rubio de ojos de rubí se relajó al notar que Draco se le acercaba otra vez.
–Elatha, está bien, déjalo que se desahogue, sé que estás molesto, pero es necesario que te calmes, no es adecuado dar vueltas infinitamente al mismo tema- le dijo tranquilo, a medio camino de su siervo y de Hermione, miró a los señores Vratar' luego.
–No me defenderé de sus acusaciones, pues es cierto que domino algunos hechizos de magia negra- afirmó, y era verdad, había sido mortífago después de todo y muy a su pesar, causando asombro en los Gryffindors, Viktor y Minerva, sin embargo, Luna sonreía disimuladamente, ese muchacho le parecía formidable al mostrarse tan dignamente a pesar de lo que estaba admitiendo.
Dumbledore no sabía si sentirse orgulloso de Draco por su actuación, o preocupado por la facilidad con que estaba asimilando aquello de ser un nuevo heredero de los Fomoré auténticos.
–Pero si le diré, señor, que a diferencia suya, yo no hago uso de mis facultades para hacer daño, la herencia mágica de los Fomoré trasciende de cualquier era en que se instaurara el concepto de bien y mal, el poder antiquísimo de mis ancestros proviene del averno, por lo que somos los herederos por excelencia de los poderes dotados por las sombras… Mi estirpe nació de las entrañas de la muerte, por ello es parte de nosotros, también, amar la vida más que otra cosa en el mundo…- continuó apacible recitando lo que muchas veces Narcissa había contado con profundo éxtasis, mientras le mostraba esas mismas palabras escritas de puño y letra de Marcus; Dumbledore recordó a su fallecido ex-alumno Ravenclaw, sí, Draco hacía un trabajo memorable recitando de esa forma, la cuestión era ¿Comprendía verdaderamente el contenido de sus palabras, las creía?
Draco sonrió cortamente a Elatha, que le miraba con brillo de orgullo e idolatría, sintió la aseveración en sus ojos rojos como rubíes, su siervo de verdad estaba feliz y lleno de la sensación de euforia que dominaba a cualquier individuo, al saber que había tomado la mejor decisión, que de verdad había triunfado, el muchacho, aunque imitaba el discurso de su antiguo amo Marcus, lo sentía, él podía verlo, su orgullo de Malfoy había pasado a ser rápida y naturalmente a ser de Fomoriano.
–Como ves, Vratar'- intervino Elatha con tono oscuro, severo, pero lleno de una elegancia y un aire aristocrático que lo hacía ver como un gran señor en medio de su poderío.
–Mi amo no es como tu vástago… Él sí aprecia la existencia de todos por igual, sin hacerse en la necesidad de vivir con prejuicios mal infundados, y a diferencia de tu hijo Czar y tu esposa Mavra, es benevolente, no ataca a nadie a menos que sea para defenderse, y sobre mí recae el uso de la violencia, que sin embargo, he contenido para la ocasión, por respeto a la voluntad de mi señor- dijo con acidez, el aludido le miró con acritud, odiaba a esa despreciable criatura, a ese muchacho insolente, y quería acabarlos en ese mismo instante, pero no sabía cómo.
–Mi hijo es un digno heredero de su estirpe, un sangre-pura consolidado, que a diferencia de tu amo, sí conoce su lugar…- le retó con todo el coraje que fue capaz de reunir, Elatha sonrió de lado.
–Oh, sí, había olvidado ese estúpido orgullo de los que se autoproclaman puros- dijo, su sonrisa desapareció y su expresión mutó a ser una desdeñosa, llena de asco y autosuficiencia.
–Solo son ingenuos ¿Creen acaso que su 'estatus' los hace superiores? Lamento romper su hermosa burbuja de ensueño, pero no… Siguen siendo humanos, su sangre sigue siendo roja, sus órganos no son diferentes solo porque sus ancestros fueran de sangre-limpia… Y para más inri, el juicio de sus almas al morir, es exactamente igual…- espetó orgullosamente, el silencio invadió el lugar, como si un ejército de bestias sedientas de sangre se preparara para atacar al más mínimo movimiento.
–Creo que… Ahora que están un poco más calmados, es buen momento para dejar las riñas y comprender algo, las acciones del joven Vratar' ameritan la expulsión inmediata, y las del siervo del señor Fomoré, las cuales recaen sobre su amo, también… Sin embargo, ya que todo esto no ha pasado a ser un mal mayor, y no hay pérdidas que lamentar, considero que lo mejor es dejarlo por la paz, con la condición de que no vuelvan a pelearse de esta forma, ni de ninguna otra, no quiero más agresiones… Y de que el joven Czar cumpla con el debido castigo que se le imponga- habló finalmente Dumbledore, los padres de Czar le miraron con una mueca de disconformidad que a fuerza tuvieron que cambiar por una de aceptación, mientras los Gryffindors, Viktor y Luna le miraban atónitos ¿Por qué tanta indulgencia repentinamente, a qué se debía? Draco le observaba estoico, Elatha con el ceño fruncido.
–He sido yo quien reprendió a ese muchacho, no veo por qué mi amo habría de pagar por mí- espetó en tono de reclamo, aunque sin esforzarse en alzar la voz, mirando airado a Dumbledore.
–Porque si tu deber es protegerme, el mío es asegurar que tu conducta sea la adecuada… No podía ser de otra forma, y aunque no estoy de acuerdo con la idea de que el vástago de los Vratar' continúe en este lugar, me parece justo lo que el profesor pide si así podemos saldar esta cuenta…- explicó sin mirar a su guardián, al tiempo que contemplaba un punto indefinido en el vacio sobre el hombro de Dumbledore.
El siervo de la muerte agachó un poco el rostro, sintiéndose culpable, con las orejas puntiagudas ligeramente gachas, Draco se le acercó y colocó una mano en su hombro, la manga de su túnica cayó un poco, dejando ver la de su sudadera, llamando la atención de su siervo y causando idénticas expresiones de asco en Mavra y Czar, a diferencia de la de odio de Hedeon, los demás permanecían inmóviles, apenas respirando lo necesario.
–No hay nada que hacer… Solo aceptar y avanzar, lo sabes mejor de lo que lo sé yo…- le dijo en casi un susurro que solo Dumbledore alcanzó a escuchar, Elatha le miró con pena y una expresión de congoja hasta ese momento desconocida para Draco.
–Es cierto, pero eso no evita que mi amo deba pagar por un arranque de ira que ha sido solo mío…- contestó con arrepentimiento, Draco sonrió de lado y le dio una sonora palmada en la espalda que parecía demasiado extraña considerando que la primera vez que lo habían visto, no era un ente corpóreo.
–No lloriquees por pequeñeces, solo ha sido un altercado, ahora pórtate como lo que eres en vez de actuar como damisela en apuros- musitó un poco más fuerte, con aire jovial.
Dumbledore sonrió con aprobación ante su actitud, mientras que los Vratar' le miraban con idéntico odio sin decir nada, Minerva todavía no salía de su shock inicial, demasiado absorta en su contemplación, y Viktor le observaba con recelo, mientras los demás no sabían cómo mirarle, el rubio Slytherin se giró en dirección a los Gryffindors y caminó de nuevo hacia donde se hallaba Hermione, Ron se colocó al lado de Viktor oponiéndose a lo que fuera que él pretendiera hacer, Draco se detuvo a unos pasos de distancia de ellos.
–Me parece un poco exagerado lo que están haciendo, pero admito que respeto sus intenciones de proteger a la Iníon, aunque se estén equivocando de persona- dijo con tranquilidad, poco le importaban ellos.
Hermione se separó de Harry tratando de incorporarse y Ginny la sujetó temiendo que recayera, pero la leona terminó de erguirse y le hizo un gesto de confianza con una sonrisa pequeña, fugaz, prescindiendo de su ayuda, la pelirroja la dejó ir, no sin mostrarse reacia, la castaña caminó hasta donde estaban Ron y Viktor.
–Chicos, por favor, déjenme pasar- pidió con voz queda, sin dudas agotada, ambos voltearon a verla, Ron la contemplaba con expresión de estar anonadado, como si acabara de ofenderlo, y Viktor con seriedad, meditando si apartarse o no, ella frunció el ceño y empujó un poco a Ron hacia un lado, logrando moverlo unos centímetros y colándose por en medio de los dos, haciendo un poco de fuerza con los chicos que le miraban sorprendidos por su proceder, el resto de los presentes también le observaban con impresión ¿Por qué tanto empeño en llegar al lado de ese muchacho que bien podía ser un peligro para ella?
–Mione…- trató de llamarla un preocupado Harry, pero la leona le ignoró, Ron la asió de un brazo alarmado, ella comenzó a forcejear con él, Ginny quiso ir hasta allí pero Luna la detuvo y le dedicó una mirada seria poco común en su persona, diciendo a las claras que no debían meterse.
– ¡Suéltame Ron!- le reclamó mientras forcejeaba con él, el muchacho no le hacía daño, pero le impedía alejarse; Harry se contuvo de ir, su amigo estaba haciendo lo correcto, aunque Dumbledore estuviera allí tan tranquilo, a su parecer no era seguro; Draco frunció el ceño y se acercó salvando la distancia en solo tres largas zancadas; Viktor trató de interponerse, pero inmediatamente Scáth se enroscó alrededor de sus pies impidiéndoselo y sacándole gruñidos de rabia al corpulento joven que se empecinaba en moverse.
–Esa no es forma de tratar a una dama- musitó con enojo evidente a pesar de su tono bajo de voz, nadie iba a molestarla, nadie, solo él tenía ese derecho, se lo había ganado con creces al casi vender su alma por la de ella, llevó una de sus manos a la muñeca del pelirrojo y con agilidad la posicionó de forma que al halar, podía causarle dolor al muchacho.
–Suéltela, se lo pido, no me haga actuar de manera agresiva, señor…- insistió conteniéndose, lo que quería era mandarlo a volar con un hechizo, Ron le dedicó una mirada cargada de ira y Hermione una que le pedía que no se metiera, lo cual él ignoró por completo, si la veía, entonces solo aumentaría esa extraña sensación de preocupación que comenzaba a surgir en su pecho, solo podía pensar en una cosa 'ya la salvé de morir, mis actos no serán una pérdida de tiempo', haló presionando con sus dedos índice y medio sobre el lateral interno de la muñeca y afirmando el agarre con el pulgar sobre el costado exterior de esta, el chico Weasley hizo un pequeño gesto de dolor y se vio obligado a deshacer el agarre que ejercía en el brazo de la castaña.
–Mis disculpas, pero era mejor hacer eso que dejar que la lastimara sin ser consciente de sus actos, es evidente que está demasiado alarmado, joven Weasley- aseveró con voz acerada, retornando a su tono apacible, inmediatamente volteó a ver a Hermione, ignorando la mirada de odio de Ron, que se alejó de allí y se quedó junto a Harry, vigilándole y con el recelo cubriendo su orgullo herido.
–Iníon ¿Estás bien?- le inquirió suavemente, ella asintió sin poder evitar soltar un quejido, la cabeza le dolía a horrores, él se le acercó y colocó su mano casi en el mismo sitio en que ella había palpado antes, sintiendo la protuberancia en su cráneo, frunció un poco el ceño y sacó su varita, rápidamente todos se pusieron en tensión, los leones y Viktor sacaron sus varitas y le apuntaron, Luna trataba de convencerlos de no hacer algo imprudente, Hermione se interpuso entre ellos y Draco.
–No, por favor- pidió, ellos bajaron de a poco sus varitas, con recelo, pero no las guardaron ni dejaron de estar alertas, claro signo de advertencia, Elatha observaba todo con atención, sonriendo de lado, Scáth se posó a la velocidad de rayo a los pies de Draco, la leona sonrió levemente a sus amigos aliviada y se dio vuelta para mirar de frente al Slytherin.
– ¿Me permites curar ese moretón, Iníon? Estoy seguro de que debe doler mucho- le preguntó con tono profundo al tiempo que guardaba el arete de Elatha en el bolsillo de su pantalón de rip-stop, decidiendo dejar eso para luego, habían demasiados testigos, y todavía no estaba seguro de que esa fuera la mejor idea.
–Eso creo…- balbuceó no muy convencida, no estaba segura de que el muchacho realmente fuera personal apto para la curación de heridas menores por medio de la magia, Draco sonrió de lado con ese brillo juguetón que a ella tanto le llamaba la atención, provocando que la leona se sonrojara muy levemente, pues acababa de notar que estaban realmente cerca, con un hechizo no verbal y una floritura elegante y fluida, el chichón desapareció junto con el incesante martilleo en su cabeza, Hermione sonrió un poco, agradecida pero cansada, Elatha se acercó a ellos.
–Amo, creo que sería correcto marcharnos ahora, recuerde que tiene una carta del señor Black por responder, debe estar verdaderamente preocupado…- musitó, solo permitiendo que Draco y Hermione escucharan, él asintió y se giró en dirección a Dumbledore, dándole el perfil derecho a la leona.
–Profesor Dumbledore, ahora que se han aclarado los hechos y que ha dictado las medidas a tomar con respecto a este percance, creo que es momento de retirarnos, Sirius debe estar esperando respuesta a su carta y Cissy… Bueno, creo que usted comprende bien- comentó con suma fluidez, como si nada hubiera ocurrido, el hombre asintió y los Vratar' le miraron con odio.
– ¿Sólo lo dejarás ir, así nada más?- le inquirió al director el indignado padre de Czar.
–Por supuesto, sino lo hago, entonces tampoco podré hacer lo mismo con el joven Vratar', además, he de tomar en cuenta que el castigo de advertencia del señor Fomoré es solo debido a su… Siervo, no a él mismo, por lo que no podrá permanecer en el lugar a la hora de la selección de los campeones del Torneo y ayudará a nuestro guardabosques este fin de semana; es solo una medida preventiva, sin embargo, por las acciones del joven, me temo que el castigo será más fuerte, Slytherin no participará en los partidos de Quidditch amistosos de este año, y el joven tendrá que asistir a Hagrid en todo lo que necesite durante los fines de semana de lo que queda de año escolar, y a Madame Pomfrey durante las noches de semana…- aseveró con tono impersonal, su rostro en una expresión severa que nunca le habían visto y que no permitió a los Vratar' más que aceptar ofendidos y de mala gana.
–Yo tengo una pregunta- soltó repentinamente Luna, todos le miraron, los padres de Czar y él mismo con superioridad, el resto con curiosidad por saber qué se le ocurriría decir.
– ¿Por qué Czar Vratar' es solo, 'el joven Vratar', o solo 'el joven', y Draco Fomoré es 'el señor Fomoré'?- inquirió luego de una pausa que hizo para ordenar las palabras adecuadamente, sentía mucha curiosidad, ella que era tan detallista, no había podido obviar que al comparar a ambos, Dumbledore había establecido una diferencia fundamental sobre sus denominaciones.
–Bueno…- contestó el anciano, dubitante –No sé si contestar a su pregunta sea buena idea, señorita Lovegood…- contestó con franqueza, Draco sonrió de lado.
–Iníon Lovegood- dijo, llamando la atención de ella y los presentes, Minerva analizaba al muchacho de ojos bicolores.
–El profesor Dumbledore me llama 'señor', así como dice, porque a diferencia del joven Vratar', yo ya he heredado… Mis padres han fallecido, así que por tanto, el representante de mi estirpe, soy yo…- aclaró con parsimonia.
–De hecho es la única razón por la que se me llama así, puesto a que como comprenderá, mi edad no es precisamente la usual en los señores de sus propias tierras- sonrió de lado distendidamente, parecía divertido con la situación y Minerva sospechó que se trataba de una maroma del chico para parecer menos adolorido por su pérdida, pues aunque fuera mentira la identidad que se había inventado, todavía la muerte de Lucius seguía calando su mente algunas noches, en que soñaba con su ejecución, pero que la animaga asociaba directamente a la muerte del que creía que era su padre, un tal Cein, hermano menor, del cual desconocía su existencia, de su antiguo alumno, Marcus.
–Oh, lo siento mucho…- dijo apenada, sus mejillas sonrojadas y Harry mirándola enternecido por su gesto.
–No se preocupe Iníon Lovegood- dijo –Yo ya sabía que él moriría, al igual que mi padre también lo sabía, ambos estábamos preparados para ello, aunque me habría gustado que fuera de otra forma- completó, su rostro se ensombreció momentáneamente pero luego volvió a su semblante habitual, Hermione se apartó un poco para verlo mejor, Draco a pesar de tener solo quince le parecía mucho mayor, como un alma vieja ¿Por qué?
–Ahora si me disculpan… He de marcharme, debo ponerme el uniforme, ya voy tarde a la primera hora de clases…- dijo, volteó a ver a Hermione.
–Iníon Granger, creo que deberías descansar, me doy cuenta de que eres muy dedicada con tus estudios, pero dado lo ocurrido hoy, pienso que lo más adecuado será que repongas energías… Maldiciones como el crucio suelen agotar rápidamente a quien las recibe…- musitó con cortesía, vió a Dumbledore y con un gesto se despidió de él, observó fugazmente a los Vratar', luego a Minerva a quien también le hizo un gesto de despedida con la cabeza y después a los amigos de la castaña, sonrió de lado y también cabeceó en un silencioso adiós, miró de nuevo a Hermione, tomó su mano con delicadeza y la besó fugazmente.
–Cuídate, LionCub…- susurró y se separó de ella en un solo movimiento, se dispuso a salir del Gran Comedor junto con Elatha a su derecha y Scáth a la derecha de su sombra, harto de la situación y deseoso de largarse de allí, pero cuando avanzó apenas dos pasos en dirección a las enormes puertas, alguien tiró de la manga de su túnica.
–Por favor espera- los tres se detuvieron ante su llamado, y Draco y Elatha se giraron para mirarla, pero los ojos de la castaña se dirigieron luego al siervo del príncipe de Slytherin.
–Yo…- dijo buscando las palabras adecuadas, frunció el ceño un poco –Gracias por sacarme de allí, por haberme salvado…- musitó quedamente, agradecida, un poso herida en su orgullo y cansada, pero con la frente en alto y digna, como Draco estaba acostumbrado a verla, el chico casi revoleó los ojos con fastidio –Sino hubieras llegado…- la expresión de su rostro se ensombreció por completo.
–Tranquila, Iníon, solo he hecho lo que me ha parecido justo, te lo debía después de todo- dijo con suavidad, mostrando por primera vez desde que se había presentado en ese lugar, su faceta jovial y dulce, ella le sonrió un poco en respuesta, hipnotizada por esa visión tétrica y hermosa a la vez, obviando lo terrible que había sido tenerlo cerca hacía menos de veinticuatro horas atrás, pero sin olvidarlo, Elatha era, como enemigo, totalmente temible, no solo por su fuerza, sino por su habilidad para cambiar de estados tan rápidamente.
–Gracias…- volvió a susurrar, Draco observaba hierático la escena, tratando de no sentirse desplazado por ella y su rostro pálido, alzó una ceja color miel en cuanto Hermione le miró.
–Y… Lamento haberte ocasionado problemas…- dijo con algo de pena, sin embargo, agachó el rostro –Te los he venido causando desde un principio, primero con Parkinson, luego con Vratar', ahora también te han amenazado con expulsarte por mi culpa- se disculpó con voz contenida, deseaba llorar pero de la rabia, por la sensación de impotencia, quería, pero no lo haría, eso nunca.
–LionCub…- le llamó con suavidad, ella solo giró el rostro hacia un lado sin darle oportunidad de hablar, él llevó su mano al mentón de la leona, y con firmeza pero con cuidado, le obligó a volver la cara a su dirección, conteniéndose de revolear los ojos y soltar un 'déjate de estupideces Granger', pero ella insistía en apartar la mirada.
–Por favor, LionCub, mírame… Solo un momento…- le habló con aquel tono profundo y persuasivo que había estado aprendiendo a usar, luego de unos segundos ella finalmente cedió, él le sonrió satisfecho y apartó la mano con lentitud, sintiéndose poderoso al ver como ella hacía lo ordenado e ignorando que aquello se debía a que casi le había rogado que lo hiciera.
–Tú estás bien ¿No es así?- preguntó, ella asintió –Entonces, me doy por bien servido…- ella quiso responder, replicarle con algún comentario mordaz, pero él solo negó con la cabeza manteniendo la sonrisa, obligándose a no reír ante la expresión apenada y orgullosa de ella, de alguna manera retorcida, le parecía que lucía bien así.
–No ha sido tu culpa, fueras tú o cualquier otra persona que mereciera ser salvada, no me habría importado, se ha podido evitar una muerte que no debía suceder, así que bien ¿Cuál es el problema? ¿Qué te preocupa?- dijo con tranquilidad, ella le miró con nuevos ojos, como si nunca lo hubiera hecho antes, recordando cómo la noche anterior había estado por vender su propia alma, argumentando que nade debía pagar por sus propias culpas, una diminuta y solitaria sonrisilla fugaz atravesó sus labios, una sonrisa de alivio.
– ¿No estás molesto entonces?- preguntó en un tono que a Draco le hizo pensar en niños pequeños haciendo pucheros, su sonrisa desapareció a pesar de que una parte de sí mismo se hallaba endulzaba por el gesto de la leona.
– ¿Qué si estoy enfadado?- inquirió en respuesta con rostro tenso y expresión vacía.
–Lo estoy, por supuesto que sí, creo que jamás me había sentido tan enfadado en mi vida… Y nunca había sentido tantos deseos de partirle hasta el crisma a otra persona… Pero mi enojo no es dirigido a ti, en absoluto, es más bien en contra del joven Vratar', sus actos me parecen por demás repudiables, pero no por ello voy a estallar en cólera, si lo hiciera ¿Entonces quién contendría el enojo de Elatha?- explicó suavemente mientras se encogía de hombros por las circunstancias, volviendo a su expresión apacible y amable, Hermione no paraba de sentirse cada vez más curiosa y peor consigo misma, el peso de saberse una carga para alguien más le era inaceptable.
–Pero es que… Yo no te agrado…- le contestó antes de ser consciente de sus palabras, se contuvo de cubrirse la boca con las manos, los demás observaban el hecho, '¿Desde qué punto esto se ha convertido en un numerito romántico de novela muggle?', se había preguntado Ginny en su momento.
– ¿Por qué lo dices?- le preguntó falsamente extrañado, Elatha le observaba con la misma expresión, aunque esta era auténtica.
–En el tren, tú no querías que yo te acompañara, me dejaste hacerlo solo quizá porque hacerme un desplante te pareció descortés, pero no deseabas mi presencia allí contigo- arguyó decidiendo hacer frente a pesar de solo haber espetado una verdad por error, Draco le miró decididamente impresionado por lo perceptiva que era, aunque debía admitir que hacia el final del viaje, le había parecido una compañía bastante cómoda.
–Yo…- dijo un poco descolocado, se aclaró la garganta, pensando rápidamente en como defenderse de la verdad con alguna mentira, no podía dejar caer su careta de 'chico bueno'.
–Debo admitir que en principio no quería que lo hicieras, pero no es por lo que tú crees, Elatha no había sido liberado, así que quería mantenerme lejos de todos para que cuando lo hiciera en luna nueva, no pudiera tratar de utilizar a nadie a la hora de probarle mi valía- contestó sin estar al pendiente de que no estaban solos, momentáneamente se había olvidado de las presencias ajenas a ellos dos, los amigos de Hermione escuchaban atentos, llenos de una espantosa curiosidad que necesitaban satisfacer.
–Lamentablemente ello no funcionó, porque igual seguiste apareciéndote en mi camino, y estaba sinceramente asustado, porque la intención de él era utilizarte a ti para probarme… Tú misma viste lo que ocurrió, yo solo trataba de evitarlo…- mintió magistralmente bajando el tono de voz para que nadie mas oyera al recordar que no eran los únicos allí, claro que si se había preocupado porque pudieran lastimarla en la prueba, así como se habría preocupado porque pudiera ser cualquier otra persona y por supuesto, ese desplante que se había contenido de hacerle no tenía nada que ver, pero ya qué más daba, una mentirilla piadosa no haría daño, sobre todo si se trataba de seguir manteniendo su faceta de 'chico bueno y caballero perenne'.
–Yo…- murmuró descolocada ¿Tanta amabilidad era normal? Al parecer sí podía serlo, sus mejillas habían tomado un sonrojo un poco más notorio que antes en cuanto notó que estaba callada y no haciendo las preguntas que se agolpaban en su cerebro, rayos, no sabía ni por dónde comenzar; Draco estuvo tentado a reírse de su expresión, valía oro, era algo que grabar en su mente y no olvidar nunca, la sabelotodo-Granger sin palabras.
–Siento haber arruinado tus planes, por mi culpa casi mueres…- espetó, pero había un aire hilarante en todo aquello, ese no era el tono de voz seguro y lleno de conocimientos y audacia de la leona, no, por el contrario, parecía como si solo pudiera decir incoherencias en un vago intento de expresar lo que realmente pensaba.
Draco ya no pudo soportarlo más y rió con ganas, sarcástico y a la vez jovial, en un extraño conjunto entre el Malfoy y el Fomoré de su interior, él la miró unos segundos luego.
–Oh, lo siento- dijo, todavía con resabios de la risa notorios en su voz –Pero es que tu expresión, parece la de una niña, y se me hace inverosímil que pienses en esas cosas aun ahora, de verdad, Iníon, a ustedes las mujeres les gusta complicarse demasiado- comentó tranquilamente, mientras que por dentro se reprendía aquel desliz, pero ya no importaba, ella le miraba como irritada, pero no ofendida, con las mejillas encendidas de enojo, era tan divertido hacerla rabiar.
–Te ves adorable cuando te enojas LionCub, nunca dejes de verte así cuando te enfades, es encantador- soltó antes de ser consciente de lo que realmente estaba diciendo ¿Le estaba coqueteando? ¿Pero que jodida porquería tenía el humo con que Elatha había inundado el comedor al borrarle la mente a los demás? Definitivamente debía estar drogado, su sonrisa se disolvió rápidamente, Hermione le miró inquisitiva.
–Lo siento, no debí decirlo- espetó secamente, sorprendiendo a la leona –Debo aprender a manejar mejor mi carácter, a veces puedo llegar a ser demasiado liberal y no sería adecuado tomarme libertades que no me pertenecen ni me son permitidas- dijo, su tono era vacío, insondable, sus ojos se opacaron y su expresión se hizo indescifrable, debía recordar, debía siempre tener presente, que no estaba en su mundo, que tenía su propia misión y que Granger definitivamente no podría ser su estúpida amiga por muy bien que lo tratase en ese lugar, realizó un pequeño gesto de despedida con la cabeza.
–Trata de tener más cuidado, Iníon, si hice lo que hice ayer no fue por nada especial, pero espero que no sea en vano, y que valores la segunda oportunidad que Elatha te ha regalado- le susurró, de inmediato se giró sobre sus talones y salió de allí con paso seguro y expresión totalmente en blanco, la mascarada sería eterna sino lograba escapar de ese mundo, debía lograrlo fuera como fuera.
Bien, hasta aquí llega el cap de hoy, espero haber hecho que valiera la pena la espera, la verdad no quise hacerlo demasiado largo, porque deseo dejar para el cap siguiente una parte un poco más emcional, por decirse así, del desenvolvimiento de la historia, no explicaré más porque no quiero aflojar demasiado mi bocasa y que se me salgan detalles (poco convenientes) que están reservados para más adelante xD
Tengo un pequeño plan para esta historia el cual se basa en lo siguiente:
Dividirla en dos partes, la segunda será directamente la continuación de la primera, por lo que para entenderla tendrán que leer esta primera, sin embargo, ambas serán largas y así como vienen ahora (quiero pensar que descriptivas y aunque sea un poquito dramática y emotiva :$) Por eso mi propuesta es la siguiente:
A) Que sea solo una parte (Solo desarrollada en este mundo en que Draco ha caído por error), con lo que esta llegará a un fin absoluto con epílogo y todo eso, pero en la cual no les garantizo que el final sea feliz, eso dependería de qué ideas locas atraviesen mi cabecita :p aunque sin embargo, más adelante podría crear una secuela a través de hechos que se me acaban de ocurrir xD
B) Que sean dos partes, con lo cual la primera concluiría con un final que, les adelanto solo porque no quiero que les tome después por sorpresa, no va a ser nada feliz, al contrario, eso justamente hará que entremos en la segunda fase, que muy probablemente se llevaría a cabo en el mundo en que estaba antes de aparecer en San Mungo en el primer cap, pero desde otro punto en su vida, de hecho, antes de ser apresado, por lo que toda una nueva historia se abriría paso como continuación, en esa segunda si habría un final feliz (o del todo porque las guerras no son bonitas, pero si bueno) :p
La decisión está en ustedes, tengo muchísimas ideas, pero quiero contar con su apoyo, porque como dije, este fic va para largo y no esto segura de qué tanta paciencia tengan a la hora de leer historias con demasiados caps :$
Los adoro! Que tengan feliz noche! :D Hasta la próxima! Por favor, recuerden opinar sobre el cap y lo que acabo de proponerles :D Los adoro! 3
