Estrechez de Corazón, de Los Prisioneros.

Curly miró a Rhonda con voz fría. Los ojos llorosos de la niña ya no le convencían. Era difícil no pensar que en realidad eran una actuación.

-"Se acabó. No te pedía nada más que valores este amor. No tienes idea de cuánto te he querido; podía entender la estrechez de mente, podía tolerar la falta de experiencia. Pero esto no voy a soportar…"

-"Curly, no."- su tono de voz era seco, distinto de sus húmedos ojos -"Yo…"

-"¿Tú qué? Ni siquiera puedes decirlo."

-"Si sales por esa puerta, no volveremos a vernos más"- su amenaza se mezcló con una súplica. Curly pensó que nunca había visto una mejor actuación, donde se combinara el orgullo y la desesperación. Y aún así…

-"Tal vez sea lo mejor, querida"- ironizó Curly -"estoy cansado de este juego."

-"¡Curly!"

-"Podía perdonar incluso tu egoísmo, pero no voy a perdonar… la estrechez de corazón."

Curly salió del baño de niñas, su cabeza en alto, mientras una estática Rhonda miraba su espalda y nerviosa, negándose a llorar, comenzaba a mordisquear sus uñas y arruinar su perfecto manicure.