Capitulo 13.
Bella:
La mirada de Edward, era de impotencia y culpabilidad. Emmet saco cargando a Jasper, que seguía intentando acercarse a mí, mi sangre, era lo que él quería. Alice, Rosalie y Esme, salieron tras el olor tan penetrante de mi sangre. El doctor Cullen, se acercó a mí para revisar mis heridas pero Edward, estaba fuera de sí y no permitía que nadie más se me acercara.
Edward:
No podía creer, lo que había pasado, escuchaba los pensamientos de mi familia todo era un caos, Emmet deteniendo a Jasper, tratando de sacarlo de aquel lugar, él seguía luchando por acercarse a Bella, entonces mi hermano lo jaló con más fuerza de la necesaria para lograr su cometido, alejarlo lo más posible, mi madre y mis hermanas salieron en cuanto el olor de la sangre inundó aquella habitación.
Yo, estoy tan preocupado por mi pequeña que no me di cuenta que mi padre me hablaba para revisarla, pero estaba tan concentrado en mis pensamientos que no podía reaccionar ante sus palabras, solo quería protegerla, sin pensar en que estaba herida y necesitaba ayuda. Ayuda que mi padre le daría.
Bella:
Edward parecía estar en shock, yo seguía sangrando, me sentía tan culpable de que por mí estuviera pasando esto.
-Edward, permíteme revisar a Bella. Está sangrando, Edward, reacciona. Soy tu padre, yo no le voy a causar daño.- Por fin reacciono y permitió que el doctor Cullen me revisara.
-Te duele, hija, estas bien?- la voz del doctor Cullen sonaba preocupada.
-Si estoy bien, solo un poco aturdida, por el golpe.- miré la cara de Edward y el desvió su mirada, parecía avergonzado.
-Permíteme ver, te duele aquí.- me revisó, palpando mi cabeza muy lentamente con sus fríos dedos.
-Ay! Si, ahí me duele.-
Edward:
Bella me mira con dolor, angustiada?, asustada?, no sé, no puedo ni siquiera mirarla a los ojos me siento tan culpable, el olor de su sangre, ya no me altera tanto, puedo controlarlo, respiro y su aroma atraviesa mi nariz, como una lanza y perfora todo mi cuerpo, pero aún así puedo controlarlo, me preocupa más el que yo la haya lastimado más por querer salvarla del ataque de Jasper.
Mi padre la revisa minuciosamente, el golpe de la cabeza, leo en su mente que fue un fuerte golpe pero estará bien, después toma su brazo que revisa con todo cuidado, para no lastimarla más.
Bella:
-Si traes un buen golpe. Las demás son cortadas no muy profundas pero necesito sacar algunos vidrios que se enterraron. Edward, tráeme mi maletín por favor.-
-No me quiero mover de su lado.- Edward ni siquiera me miraba a la cara, tenía la vista justo en mi brazo que escurría sangre.
-Edward, por favor mi maletín.- Justo en ese momento Alice entro con el maletín en las manos, al ver que Edward no se movía de mi lado.- Gracias Alice.-
-Edward, sal con los demás, no sufras con el olor de mi sangre.- yo veía como su respiración se aceleraba mientras seguía mirando fijamente la sangre.
-No me quiero mover de aquí.- Su rostro era cual estatua de mármol, sin expresiones, solo enojo y culpabilidad.
-Edward, por favor no hace falta que estés aquí.- dije tratando de suavizar el momento, tan difícil para los dos.
-No, no me voy a mover. Puedo soportarlo.- Su voz era tan dura, ya no era la misma voz dulce, suave y persuasiva que tenía siempre conmigo, y su mirada era vacía.
El doctor saco los pequeños vidrios enterrados en mi brazo, limpio las heridas y luego las vendo.
-Listo, tendrás que tomar este medicamento para evitar cualquier infección en las heridas y este para el dolor del golpe en la cabeza.-
-Gracias, y siento mucho que esto haya acabado de esta manera.-
-No tienes que disculparte, al contrario, todos nosotros estamos muy apenados contigo. – el doctor no podía ocultar el gesto de pena.
-Creo que es momento de irme.- dije como en un susurro. Edward se levanto de donde estaba sentado, observando, todos los movimientos tanto del doctor como lo míos pero sin vernos a la cara.
Edward:
Miraba muy serio el trabajo de mi padre, entonces me levante para llevarla de vuelta a su casa. Yo seguía en shock, no podía quitarme la imagen de lo que había ocurrido minutos antes, cerré mis ojos, y apreté los puños moviendo mi cabeza de un lado a otro para borrar aquel recuerdo. Ahora lo que importaba era sacar a Bella de este lugar.
Bella:
Edward, seguía tan serio, su mirada me intimidaba, realmente me estaba poniendo nerviosa.
-Vamos, te llevo a tu casa.- su voz seguía tan dura, y su cara tan carente de expresión.
-Creo que es mejor que yo la lleve.- comento su padre.
-NO, yo la llevaré.- se veía tan enojado, su mirada seguía dirigida al piso, no tenía el valor de mirarme a la cara.
-Hijo, no seas necio.- El doctor se veía bastante preocupado, de que tal vez pudiera atacarme Edward en el camino, o algo parecido. No lo sé.
-Papá, estoy bien, yo la puedo llevar.-
Me tomó del brazo que no estaba lastimado, agarró mi cámara y ni siquiera me dio oportunidad de despedirme de los demás. Salimos hacia el auto, y su reacción hacía mí fue de lo más fría y seca posible. No había ni una pisca de amor en su expresión.
Durante el camino un silencio inundaba la atmosfera incomodándonos terriblemente. Hasta que decidí romperlo.
-Edward, que pasa?, por qué estas así?- mi voz sonaba preocupada.
-Bella, no quiero hablar, discúlpame.- manejaba muy rápido y sin despegar la mirada del frente. La obscuridad reinaba, no había luna ni estrellas en aquella noche inolvidable.
-Edward, mi amor, háblame por favor, dime qué piensas?-
-No, Bella, por favor no me hagas hablar, no puedo siquiera verte a los ojos.
Yo quería tomar su rostro y hacer que me mirara aunque fuera a fuerzas pero, estaba tan molestó que no lo intenté. Todo el camino seguimos en silencio, parecía peor que un funeral.
Llegamos a mi casa, me ayudo a bajar del auto y se despidió.
-Que descanses, nos vemos mañana.- por fin me miró, pero creo que fue peor el que lo haya hecho, pues sus ojos reflejaban furia o tal vez odio?
-No te quedaras?- mi voz se quebraba al ver esa reacción tan indiferente hacía mí.
- No puedo, discúlpame.-
-Ni siquiera me darás un beso?- se me hizo un nudo en la garganta.
- No, hoy no, metete ya.- se subió al auto y se marchó, sin siquiera esperar a que entrara. Respiré hondo para poder entrar, en mis ojos estaban a punto de brotar las lágrimas pero me tenía que aguantar, y que papá no viera mi tristeza
Me metí a la casa, y papá estaba viendo la tv, sin quitar la vista del televisor preguntó.
-Como te fue, te la pasaste bien?-
-Si papá, tenían regalos y un gran pastel y muchas flores decorando muy bonito, solo que tuve una pequeña caída.- En ese momento giró su vista y vio el desastre de mi blusa ensangrentada. Se levanto como un resorte corriendo hacía mi.
-Hija, estas bien? como ocurrió?-
-Resbale, como es mi costumbre, pero no es grave, el doctor Cullen ya me reviso y curó unas cortaditas y unos simples rasguños.- No podía contarle la verdad, que le diría, que iba a ser atacada por un vampiro y mi novio vampiro me aventó para defenderme, no, no podía decirle eso.
-Y Edward, por qué no está contigo?-
-Él me trajo pero, le dije que ya se fuera, que no era nada de qué preocuparse.-
-Hija segura, por qué si no yo….-
-Papá, de verdad todo está bien, créeme.- qué habrá querido decir?, nunca lo sabré.
-Bueno, será mejor que subas a descansar.-
-Si, papá, eso haré.- Me dirigí a la cocina a tomarme las pastillas que me dio el doctor, tenía que evitar cualquier infección en mis heridas y para el dolor de cabeza que empezaba a doler cada vez más.
Edward:
Me dolió muchísimo dejarla así y ni siquiera darle un beso de despedida a pesar de que ella me lo pedía pero es más mi vergüenza y mi coraje contra mi hermano.
Regresé, a casa desesperado por hablar con Jasper, que le sucedió? Por qué quiso atacar a Bella, yo sé que es difícil para él, que lo está llevando lo mejor que puede. Pero como se atrevió a atacar al ser que más me importa en la vida? Llegué tan rápido y me baje del auto llamándole. Esto no se iba a quedar así.
-Jasper, Jasper, quiero hablar contigo.- En ese momento salió mi padre a mi encuentro.
-Alice y Jasper se han marchado.-
-Queé? pero por qué?, yo tenía que hablar con él, reclamarle su comportamiento.- yo estaba muy enojado.
-Lo sé hijo, y Alice lo convenció de que se marcharan, ella te vio muy enfadado y no quiso que se pelearan ustedes dos. Ella te quiere mucho, lo sabes, pero él es su pareja, además el está muy arrepentido y avergonzado también. –
-Es que, como pudo, solo de pensar en el terrible peligro en el que estuvo hoy Bella, no puedo ni pensar, no me quiero imaginar lo que hubiera pasado si él hubiera logrado su cometido.- y ahí me derrumbe, no podía más el dolor se apoderó de mí, y caí de rodillas ante ese hueco que sentía en el pecho y me recorría como descarga eléctrica.
-Hijo, contrólate, afortunadamente no pasó nada irremediable.- él se acercó a mí rodeando con su brazo mis hombros. –Tranquilízate, tienes que serenarte, con ponerte así no ganas nada.-
No soportaba más ese dolor, y me zafé del brazo de mi padre y salí corriendo de la casa, quería alejarme de ahí, pensar claramente lo que tenía que hacer y quitar ese pensamiento que lastimaba todo mi ser.
Tenía que poner mis pensamientos en orden, ella hubiera muerto si no la hubiera defendido, y el simple hecho de pensarlo me dolía terriblemente, no podía dejar que corra ese peligro cada vez que este cerca de alguno de nosotros, y tenía que tomar una decisión.
Alejarme de ella, aunque yo muera por dentro, eso es lo mejor para ella. Nunca podría ser feliz sabiendo que siempre estoy arriesgando su vida. Esto tiene que ser así, yo me alejare para siempre. Aunque la ame eternamente, me tengo que alejar de ella. Solo así salvare su vida. Y ella conocerá a un chico que la haga feliz sin ponerla en peligro constante, no será difícil, ya que tiene muchos admiradores que la harán olvidarse de mí fácilmente. Se enamorara, se casara y formara una familia, su propia familia.
Que egoísta he Sido al pensar solo en mí. Sí, he Sido muy egoísta, pero eso tiene que terminar. Eso haré, mi decisión está tomada, además tengo que pensar también en mi familia, no puedo permitir que se sepa nuestro secreto.
Solo queda, pensar cuando le diré de mi decisión, esperaré unos días. No, será mejor en cuanto se presente el momento oportuno.
Bella:
Edward, llegó en la mañana como siempre, para ir a la escuela, su rostro seguía sin expresión alguna, nos fuimos a la escuela callados todo el camino. Me extraña tanto el que no me pregunte qué es lo que pienso. Y yo soy tan cobarde que no quiero hablar de nada.
En la escuela, todo estuvo igual, en cuanto estábamos juntos, automáticamente su rostro se endurecía y el silencio aparecía. Al salir de clases le pregunté.
-Y Alice y Jasper, por qué no vinieron? Se encuentra bien Jasper?-
-Creo que si, está bien.-
-Cómo que crees?-
-Ellos se han ido de viaje.-
-Pero por qué? Acaso fue por lo que sucedió?- Me sentí tan mal de que fuera por mi culpa que ellos tuviera que haberse marchado.
-No, no te preocupes.- Y fue todo, no volvimos a tocar el tema. Pero yo sentía algo, algo en mi pecho me decía que no estaba bien.
La noche llegó y él no llego, esperé lo más que pude despierta pero no, nunca llego y luego el sueño me venció.
Edward:
Tengo que hablar con Bella, no puedo arriesgarla a otro accidente, incluso a una muerte prematura, solo por mi egoísmo de tenerla conmigo. Se me rompe el corazón de solo pensar en alejarme de ella.
Llegué a su habitación cuando supe que ya estaba dormida escuchaba su respiración pausada pero ella no estaba tranquila, se movía inquieta, como quisiera saber que soñaba.
-Edward, no me quieres? Edward, te amo.-
Claro que te quiero, como no hacerlo, pero todo tiene que terminar. Como podre estar sin ti, mi hermosa y frágil pequeña. Como será mi vida, si es que se le puede llamar así, a esta existencia llena de agonía y dolor.
Bella:
Continuó el programa de silencio y frustración de los últimos dos días. Me sentí aliviada al encontrar a Edward esperándome en la salida de la escuela, pero ese consuelo desapareció pronto. No había cambios en su comportamiento, si acaso, aún se mostraba algo más distante. Su sola mirada era tan fría que podía sentir escalofríos con solo verlo.
Pero, por qué? Todavía no entiendo. Me costaba incluso recordar el motivo de aquel desastre. Me parecía que mi cumpleaños pertenecía al pasado más lejano. Ojalá Alice regresara pronto, antes de que todo esto se me fuera aún más de las manos.
Edward seguía serio, no sé qué es lo que le molesta, pero tengo miedo de preguntar. Mi corazón tiembla solo de imaginarme que será. Él me mira y me sonríe, pero es una sonrisa fingida y vacía.
Edward:
Esto no va a ser fácil para nadie, yo sufriré lo inimaginable, y a ella le romperé el corazón, pero es mejor así. Estoy seguro que con el tiempo se recuperara y se olvidará de mí, solo seré un mal recuerdo en su mente, que con el tiempo sanará. Tengo que llevar con éxito mi última actuación seré el villano.
Bella:
Luego de un trayecto silencioso y sombrío, llegamos a mi casa después de clases y dijo:
-Quisiera hablar contigo, podemos dar un paseo en el bosque?- Su rostro se endureció.
-Claro!, pero…, Edward, qué sucede?- Por fin me atreví a preguntar. No podía seguir con esta situación, tenía que saber, por qué estaba así conmigo?
Él solo se limito a mirar el camino hacia el bosque y su mano tomo mi codo dirigiéndome para no resbalar como sabía que era mi costumbre. Su toque era tan frio, pero no por lo frio de su piel sino por el hecho, la manera en que lo hacía, eso me llenaba de angustia y temor.
Llegamos a un lugar, en medio del bosque cerca de casa. Se giró para quedar frente a mí, y mirarme con esos ojos grises que tanto me gustaban pero con una intensidad que me confundían. Su expresión se volvió más sería, hasta que se decidió a hablar.
-Bella, escucha muy bien lo que voy a decir.-
Yo palidecí, sentí como mis rodillas temblaban al escuchar su voz. 'Esto no está bien', pensé.
-Te escucho. - Fue lo único que pude decir.
-Bella, lo siento mucho, pero he llegado a la conclusión de que NO me convienes, no quiero seguir con esta farsa, tu y yo no podemos seguir juntos, así que he decidido terminar son esto.-
-Que? Pero qué es lo que estás diciendo?- por qué me dice estas cosas?
-Además, lo que sucedió con Jasper fue muy peligroso para ti, he Sido muy egoísta, pero estoy seguro que sin mi puedes ser más feliz. Deberías de estar cerca de un chico humano, no un monstruo como yo. Un chico humano que no arriesgue tu vida cada vez que se acerque a ti.
-Un chico humano como Steve, eso es lo que quieres que haga?- eso fue un golpe bajo. Si él se enojaba, yo también sabía hacerlo.
-No, con él no. Con el tiempo conocerás a otro. Que no ponga en riesgo tu vida. Entiéndelo es lo mejor, además... – lo interrumpí.
-Edward, es que ya no me quieres?- Su mirada era tan penetrante que dolía verle a los ojos.
-No. Ya no te quiero. Ya me cansé de ser alguien que no soy, no soy humano como tú. Así que será mejor decir 'hasta nunca'.- Su voz paralizó mi corazón, el cual latía frenéticamente antes de eso.
Yo no daba crédito a lo que mis oídos estaban escuchando, mis ojos se nublaban por las lágrimas que empezaban a brotar sin mi permiso.
No podía decirle lo equivocado que él estaba. Porqué me decía esas cosas? Porqué no se da cuenta que sin él no puedo vivir? Por qué cree que otra persona me va a ser feliz. Si él es mi vida, si él es todo para mí. Yo no quería vivir, si él no estaba conmigo.
Edward:
Cómo hacerle ver que esto no funcionara, nunca, aunque me duela, es la verdad, y por más cosas que le digo ella no lo entiende.
Veo en su rostro el dolor que le estoy causando, también veo que ni siquiera me escucha, pero tengo que terminar esto de una buena vez.
Por el amor de todo lo sagrado, ella está llorando, está sufriendo por mi culpa, pero es por su bien. Qué estará pensando. Que soy el ser más maligno que haya conocido, por hacerle esto. El tiempo le ayudará y sanará sus heridas. En cambio para mí, será todo lo contrario, el tiempo lo hará más difícil.
Bella:
Él seguía hablando pero yo ya no lo escuchaba, solo pensaba en cuanto me lastimaba al decir que sería feliz con otra persona. Trate de decir algo, pero no podía articular palabra, solo negaba con mi cabeza.
Me miraba frustrado 'como siempre' por no poder leer mi mente. Y yo sollozaba sin consuelo.
El me tomó por los brazos, se acercó y me beso la frente, con un beso tierno, duró unos segundos y después me soltó.
-Pronto me olvidaras, no te preocupes.- su voz ahora era suave.
-Y tú podrás olvidarme?- mis palabras temblaban al ser pronunciadas.
-Por supuesto, será fácil. Adios, Bella.- Dijo y se alejó, dejándome ahí sola en medio de la nada.
Edward:
Tuve que mentir, mentir era tan fácil para mí, como respirar para los humanos. Y ella me creyó. Pero con qué facilidad, podía creer en la mentira…, pensé que lucharía, diciendo que la amaba que estaba segura que yo la amaba pero no, no fue así, rápidamente creyó que ya no la quería, eso me entristeció, pero bueno, es mejor así. Ella rehará su vida y yo, pues la amare por siempre y por toda mi existencia.
Corrí y corrí, mientras que cada paso que daba me alejaba aun más de la persona que me había hecho sentir casi como si fuera humano, aquella persona que me mostró el amor verdadero y que me hizo descubrir cosas de mi mismo.
"Por su bien, por su bien". Me repetía a mi mismo. Pero era en vano. Calle a ese pensamiento, ya que en este momento ni siquiera eso me animaba.
Todo había terminado.
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