12.- "Perfect"— Smashing pumpkins
— ¡Pst! ¡Matt!
— ¡Ey, hola!
Se sentaron detrás del árbol en el que había estado esperándolo Tai. Se besaron, se tomaron de las manos y Tai puso su cabeza sobre el hombro del rubio.
— Ah, que bonitos son los domingos.
— Sí, pero no cuando ya acabó la escuela.
— No te pongas pesimista, además es muy bueno que ya estemos de vacaciones.
— ¿y qué quieres que haga?, ¿Que simule que todo está bien. Tai… dentro de una semana me voy.
— No pienses en cosas tristes, solo disfruta el ahora.
— Sí, tienes razón. Oye, ¿y esas ojerotas?
— Es que ayer tuve insomnio.
— ¿insomnio?, ¿tu?
— Es que cené mucho…
— Ay Taichi, y con las porquerías que comes no me sorprende. En serio, cualquiera ya se hubiera muerto de tanta comida chatarra.
— Es poco el tiempo que nos vemos ¿y prefieres hablarme de comida?
— ¿Acaso querías que hiciéramos otra cosa? — preguntó el rubio acariciando la pierna de Tai.
— ¡Maaaaaaaaaaaaatt!, ¡aquí no!
— Pero nadie nos está viendo
— ¡Yo solo decía que dejáramos de hablar de comida y que mejor habláramos de otra cosa!
— Ok, ¿de qué quieres hablar?
— … Cántame algo.
— Pero no traigo la guitarra
— No importa, cántame algo, lo que sea.
— ¿alguna canción en especial?
— la que quieras…
— "You're a falling star, you're the getaway car
You're the line in the sand when I go too far
You're the swimming pool on an August day
And you're the perfect thing to say
And you play it coy, but it's kinda cute
Ah, when you smile at me you know exactly what you do
Baby, don't pretend that you don't know it's true
'Cause you can see it when I look at you
And in this crazy life, and through these crazy times
It's you, it's you, you make me sing
You're every line, you're every word, you're everything
You're a carousel, you're a wishing well
And you light me up when you ring my bell
You're a mystery, you're from outer space
You're every minute of my everyday
And I can't believe, uh that I'm your man
And I get to kiss you baby just because I can
Whatever comes our way, ah we'll see it through
And you know that's what our love can do
And in this crazy life, and through these crazy times
It's you, it's you, you make me sing
You're every line, you're every word, you're everything
So la la la la la la la
So la la la la la la la
And in this crazy life and through these crazy times
It's you, it's you, you make me sing
You're every line, you're every word, you're everything
You're every song, and I sing along
'Cause you're my everything
Yeah, yeah
So la la la la la la la
So la la la la la la la la la la la"
Cuando Matt terminó de cantar se dio cuenta de que Tai tenía cerrados los ojos. Esos ojos color chocolate se abrieron de repente y le miraron sonriendo.
— Me gusta mucho oírte cantar… Tienes una voz muy bonita.
— lástima que no puedo decir lo mismo de ti.
— Ah caray, ¿y cuando me has escuchado tu cantar?
— Por favor, con esa costumbre de cantar a gritos en la regadera…
— ¡Pero no canto tan mal!
— No, hasta eso que no… pero aun asi cuando te bañabas en el depa prefería quedarme afuera para que nadie pensara que te estaba matando.
— Que mala onda, ¿eh? Yo que te digo tantas cosas y tú me das el madrazo del desprecio
— "el madrazo del desprecio", eres un dramático.
— ¿Ya ves? Ahí va otra vez el madrazo del desprecio. Yo que te entrego todo mi corazón, y tu lo avientas por allá a que se desmadre contra una piedra.
Matt comenzó a reír y abrazó a Tai.
— Jajajaja… Tai… ya extrañaba eso…
— ¿Que?
— Tus frases raras y graciosas.
— ¿Graciosas?, ¡ah!, con que ahora soy tu payaso.
— Jajaja, no Tai.
Ambos se levantaron del pasto y se sacudieron. Se volvieron a abrazar.
— Que pocos son 15 minutos…
— Sí…
— y aunque fuera mas no creo que nos alcanzaría
— Pero Matt, ¿te has dado cuenta? Siempre el tiempo para nosotros es poco. Casi siete meses ha sido muy poco. Quince minutos es muy poco y ocho días va a ser muy poco. ¿Por qué siempre tenemos tan poco tiempo? ¿Por qué, si es demasiado grande esto que siento, por qué tiene que ser tan poco el tiempo contigo?
— Idiota…
— Perdóname.
— No pidas perdón. Nunca pidas perdón cuando digas esas cosas… a mi o a quien sea. Cuando las digas nunca te disculpes por ellas.
— Pero Matt, esas palabras nunca las podría decir a nadie más, serían mentira, porque son cosas que solo siento contigo, y solo te las puedo decir a ti.
— Eres un imbecil… ¿por qué solo haces que te quiera más?
— Perdón…
— Eres tan…
— ¿tan qué?
— tan odioso.
Matt se soltó del abrazo, en ese momento la lluvia se hizo mas fuerte y cayó un relámpago.
Ambos rodaban colina abajo, llenándose de lodo la ropa, con la lluvia en sus caras mientras varias gotas se colaban en sus bocas durante los pequeños lapsos cuando no estaban unidas.
— Tai!
Era la voz de Kari.
— Es tarde — dijo Tai levantándose e intentando quitarse algo del lodo — Nos vemos Matt.
Matt se levantó del lodo. Estaba hecho un asco, lo bueno era que llovía tan fuerte que al llegar a su casa apenas y se le notaba sucia la ropa.
— Todavía no me gusta que salgas solo — le dijo su padre.
— Solo iba a la tienda.
— Pero eso no quiere decir que no te puedas ir a ver con…
— ¡No me hables de él!
— Por lo visto se han peleado para bien.
— ¡¿Para bien?!, toda la semana pasada estuve llegando golpeado por su culpa, ¡¿y dices que "para bien"?!. Toda la ultima semana de clases estuve peleándome con él, ¿y todavía piensas que a lo mejor me fui a ver con ese imbécil?
Matt se fue hacia su cuarto y se encerró. Se quitó la empapada ropa quedándose solo en ropa interior y se aventó sobre la cama. Era demasiado difícil… seguir fingiendo era demasiado difícil.
La fina y delicada piel de Matt alcanzó a sentir que algo vibraba debajo de todas las sábanas y colchones de su cama. Estiró su brazo metiéndolo bajo el colchón para sacar su celular, que desde que estaba "peleado" ya se atrevía esconder bajo la cama.
"Por mi culpa se te ensució tu
camisa favorita. Discúlpame".
"No importa, ¿podemos vernos
mañana?"
"Sí, a ¿qué hora?"
"Saldré en la tarde al mandado,
¿podemos vernos como a las 5?"
" ¿antes del mandado? Está bien.
Entonces nos vemos, besos."
"¿Besos?, ¿en donde?"
" ¡Ya vas a empezar!, Mejor ya
me voy. Sueñas conmigo ¿eh?"
"Mejor no. No me gusta despertar
todo húmedo con la mano
acalambrada"
"Síguele con esos vicios y se
te va a caer, o te van a salir
pelos en la mano."
" Es que si estuvieras tú yo no
tendría que hacer eso... ¿qué
traes puesto ahorita?
"Mi pijama, ¿por qué?"
" ¿Tu pijama?, apenas son las 8.
¿Supongo bien si digo que ya
has de estar hasta acostado?"
"Sep, es que ando cansado"
" ¿Cansado?, Será de descansar
porque no haces nada. Yo
también estoy acostado."
"¿ya te vas a dormir?"
"No, estoy acostado sobre mi
cama, en ropa interior, pensado
en ti y comenzando a sentir
cierta presión en mi trusa."
"¡Ya!, ¡no quiero saber!"
"He comenzado a acariciarme
el torso. Tengo la piel chinita
de frío… Necesito tu calor,
Tai… Necesito tus labios sobre
mi piel…"
"O///O, ¡no voy a caer en tus
vicios!, ¡buenas noches!"
Matt sonrió. Dentro de su mente podía ver claramente a Tai aventando el celular y tapándose hasta la cabeza con las cobijas por la vergüenza.
Se dio la vuelta en la cama y guardó de nuevo el celular. La realidad era que Matt no solo había dicho esas cosas para avergonzar a Tai. La realidad era que en ese momento realmente extrañaba el calor de Tai, no solo de su cuerpo, sino también el de sus ojos y sus palabras.
A la mañana siguiente el cielo estaba muy nublado y estaba chispeando. Matt miró su reloj. Eran las 5:10. Si Tai no se presentaba pronto, tendría que irse.
— ¡Matt!
— ¡Tai!... ¿por qué vienes tan agitado?
— El ejercicio…
—Estás empapado de sudor.
— Es que ando corriendo desde hace hora y media… Vamos a sentarnos. Debajo del puente, porque parece que va a llover más fuerte.
Apenas se sentaron comenzó a soltarse una lluvia igual de fuerte que la del día anterior. Se tomaron de la mano, mas la de Tai estaba fría…
— Tai… tienes las manos heladas.
— Porque ha estado haciendo frío con las lluvias… ¿qué vas a hacer mañana de comer?
— Udon con caldo de curry y algunas verduras.
— ¡Que rico!
Siguieron hablando, pero mientras más pasaban los minutos más se preocupaba Matt. Las manos de Tai se ponían cada vez más frías, y no dejaba de sudar. Matt comenzó a preocuparse. Algo no estaba del todo bien.
— Otra vez ya se hizo tarde. — dijo Ta levantándose de donde estaba — Es mejor que me vaya pronto, si no vamos a estar como las otras veces, que duramos quince minutos despidiéndonos.
— pero Tai, todavía sigue lloviendo mucho.
— pero ya no tan fuerte.
Matt lo abrazó.
— ¡Espera!, Estoy todo sudado.
— No importa — dijo Matt, le besó la frente y entonces sus temores se confirmaron — Tai, ¡estás ardiendo en fiebre!
— ¿Qué?, ¡ah no!, es por el ejercicio.
— ¡Esto no es por el ejercicio!, ¡Estás enfermo!, ¿por qué no me lo dijiste?
— No estoy enfermo, estoy bien. Bueno, ya me voy. Te quiero, Ciao.
Antes de que Matt pudiera decir o hacer algo, Tai ya había salido corriendo en mitad de la lluvia, y en eso…
— ¡TAI!
El moreno se había desmayado y había caído en el río.
