Hoy en este día, antes de los exámenes finales vengo aquí a subir este capítulo con la esperanza de que pueda quitarme un poco del estrés que me agobia. Los puentes (días libres aquí en México) no fueron suficientes para mi gusto. Solo quiero que lleguen las vacaciones de verano para que pueda enfocarme en cosas a las que de verdad pueda tenerle cariño y no a las que estoy obligado a hacer.
Ahora para cambiar un poco la temática comenzare a contestar reviews.
Yoshi Lee:
… Aquí está la respuesta… ¡Wohoooooo!
Alecita122:
Que bueno que hayas decidido leer el otro fic pues es necesario para no tener un mal sabor de boca debido a los poderes casi inagotables de Fionna, y sí la universidad es una molestia.
Trasgo artifexdiaz:
Si, comprendo a la perfección tu punto de vista y es cierto que muchas veces tratamos de proyectar algo en los personajes que tomamos prestados para experimentar a través de ellos muchas cosas. Por mi parte trato de que el personaje que cree como cameo sea solo eso y nada más.
En un principio sería solo una historia sobre qué sucedería si Finn obtuviera poderes de la forma más realista (en lo que cabe dentro del universo de Hora de Aventura) y como se verían afectados los demás. De ahí creció hasta la historia actual y ahora estoy en la obligación de extenderla de la mejor manera en la que soy capaz.
En el caso del viaje a Aaa traté de crear una línea "Ultimate", como en los comics de Marvel en donde existe un poco mas de crudeza y donde las muertes se consideran como algo serio.
Tratare de no crear héroes perfectos, pues no hay nada más aburrido que eso.
Escrito esto, continuemos con la función…
Oh una cosa más, recuerden que los capítulos llevan una letra cursiva que apenas puede distinguirse, esto lo hago para diferenciar algunas partes. Solo digo para que no lo olviden y alguien pueda confundirse.
La heroína habría corrido a ver si el vampiro estaba bien y tal vez curar su exagerada herida pero luego de suspirar su nombre procedió a atacarlo.
La esfera de energía pura logró desintegrar todo a su paso; a excepción de su blanco, quien pudo flotar lejos del proyectil. La herida de su pecho no parecía impedirle hacerlo, aunque si parecía haberlo privado de su usual velocidad.
Mientras lanzaba más energía en distintas formas el ojo mágico de Fionna brillaba con mas intensidad, incluso parecía que liberaba una especie de gas del mismo color magenta.
El vampiro fue abrumado por una ráfaga de ataques a gran velocidad y tuvo que refugiarse detrás de un escombro del castillo del Reino de Fuego. Mientras esperó a que el ataque cesara revisó su herida, solo para encontrar a su diminuto e inmortal corazón sobrellevando la carga emocional del momento con más latidos de lo usual.
Maldijo su suerte y carencia de un plan, a la vez que su pared de protección era partida a la mitad por un látigo de energía pura. Originalmente lo único que haría sería flotar al lugar en donde estaría Fionna (si es que aterrizaba lejos y sí sobrevivía a la caída) y convencerla, sin violencia, de que estaba libre de la influencia de Hombre en la luna.
Luego de ser atrapado por el segundo látigo volvió a sentir su piel arder, el intenso calor que experimentó al entrar a la tierra palidecía ante el que era emanado por el hilo de energía que lo rodeaba, esté comenzó a derretir su piel al contacto y solo pudo resistir más que la estructura que vio desintegrarse debido a sus poderes.
Aun así no duraría mucho antes de que también fuera partido a la mitad, de ser así tenía que hacer algo. "Fi-i-i—ona…" murmuró soportando el dolor "Eres libre ahora… por favor… tienes que parar…".
El mensaje no hizo que ella desapareciera el arma o redujera su fuerza, es más, si algo hizo fue aumentarla. El vampiro soltó un grito cuando comenzó a sentir la energía pasando forzosamente a través de los músculos de sus brazos y su espalda.
Su hacha familiar cedió antes que él, los trozos desperdigados a unos centímetros. Marshall lamentó la pérdida de su arma, no porque fuera a defenderse o atacar sino por qué pasaría un tiempo antes de que pudiera volver a tocar con ella.
Quiso decir algunas palabras más, antes de su inevitable fin pero se vio imposibilitado. 'Glob tienes un sentido del humor muy cruel' pensó mientras su espíritu se desvanecía lentamente junto con su cuerpo.
Un millar de años en arrepentimientos no lo provocaron para rogar por su alma maldita, más bien pidió por que la humana que le arrebataba la vida fuera salvada en lugar suyo.
Cerró los ojos esperando su final pacientemente, solo para volverlos a abrir y presenciar como un afilado bloque de hielo atravesaba el pecho de Fionna. El látigo se disipó en una nube de humo dejando al vampiro tiempo para descansar un poco.
Todo enfrente de él estaba borroso y le causaba un fuerte dolor en donde el arma de energía pura había sido tensada. Cuando pudo volver a enfocar sus sentidos en la victima de Hombre en la luna también percibió a una segunda figura a no más de unos metros de distancia.
En cualquier otro caso habría distinguido el característico vestido azul marino y larga cabellera color nieve pero en su estado actual necesito de una ayuda sonora. "¡ALÉJATE DE ÉL, HARPÍA!" exclamó enviándole una estaca de hielo tras otra, entre ese lapso Fionna apenas pudo retirar el bloque de su lugar.
La Reina Helada se había mantenido al margen de toda la situación pero al ver como trataban al pequeño niño que rescató hace mas de mil años de las repercusiones de la guerra no pudo evitar hacerlo nuevamente.
El vampiro pensó en intervenir pero las heridas en sus músculos se lo impidieron, no quería que ninguna de las dos resultara herida. La reina resistía bastante bien los ataques mágicos de la hipnotizada Fionna, lo suficiente como para contraatacar con la misma ferocidad que ella lo hacía.
Su pequeña guerra se libraba sobre un campo cubierto de nieve que era muy difícil de derretir, incluso para una hechicera como lo era la humana. Toda clase de armas rebotaban contra los escudos hechos de hielo sólido y las barreras de color magenta eran derribadas por las armas que la soberana de las montañas fabricaba.
Si ella dejaba inconsciente a Fionna tal vez podrían sacarla del trance. Pero la ilusión del vampiro se rompió en mil pedazos cuando presenció uno de los peores actos del cual ha sido testigo. Simone Petrikov, su muy querida amiga, su salvadora del mundo después de los humanos e inspiración… perdió el equilibrio en uno de sus ataques dándole la oportunidad a Fionna la humana para atravesarle la garganta con una brillante lanza magenta.
Incluso si muchos de los testigos detestaban los actos de la Reina Helada todos y cada uno de ellos sostuvieron su aliento y miraron horrorizados como el cuerpo sin vida de la longeva bruja caía muy lentamente al piso congelado.
Marshall Lee gritó desesperadamente el nombre de la Reina desde su posición, al mismo tiempo que resolvía la duda interna en cuanto a su asesina. No podía flotar por el dolor pero trató de correr a donde ellas estaban. Solo para ser detenido por una estaca que protuberaba del suelo y se alojó en su rodilla izquierda.
Ignoró el dolor de la estalagmita y se concentró en llegar arrastrándose a donde ambas estaban. La "heroína" no tardó en reaccionar y en un movimiento de muñeca hizo que el vampiro fuera atravesado numerosas veces por mas estacas en diferentes partes del cuerpo.
Solo así fue capaz de detener su cuerpo pero él aun trataba de librarse para seguir su camino. Estiró su mano lo más que pudo como si ella estuviera a solo un esfuerzo de distancia y el que fuera empalado no detuvo a la determinación en su mirada.
La casi omnipotente figura de Fionna flotó a donde estaba el vampiro, una mirada curiosa adornando sus facciones. Marshall apenas y notó su presencia. Ella entonces comenzó a hablar con aquel par de voces que había utilizado hasta ahora.
"Se terminó, vampiro. No hay por qué seguir lastimándote tu mismo". La voz de Fionna le parecía un consuelo al vampiro, pero la segunda voz provocaba en él una ulcera con solo escucharla.
"Sabes… tu memoria SÍ es pésima" comentó con una pequeña sonrisa. "… Si tu nunca te diste por vencida… ¿Por qué debo hacerlo yo?" continuó moviéndose en la misma dirección, incluso algunas partes de su cuerpo eran rasgadas por las estacas en cada uno de sus intentos.
Un respiro entrecortado por parte de la humana le dio esperanza al vampiro sobre el estado de la humana. Pero la perdió nuevamente cuando sintió su herida del pecho hacerse más grande gracias a otra estalagmita que salió por debajo de él.
"Dices solo tonterías" dijo sin un deje de arrepentimiento, al menos en una de las voces. Ella se colocó enfrente de él y alzó una brillante mano en su dirección. El rey de los vampiros no necesitaba verla directamente o comprender lo que sucedía, él sabía lo que sucedería.
Un lastimado y exhausto inmortal volvió a la misma situación de la que fue salvado momentos atrás. No lamentó volver a hacerlo sino lamentó perder a su salvadora. "Fionna…" murmuró soportando el dolor que menguaba con cada segundo "No importa que hagas conmigo… solo líbrate del influencia de ese bastardo…" gruñó tomando la bota de su ejecutora.
Ella solo exhaló más vapor del ojo en señal de estrés. No se movió durante algunos segundos y su mano perdió algo de brillo. Fionna no se veía bien de salud pues temblaba constantemente y una densa nube se formó fuera del ojo magenta.
La humana quería decir algo pero tan pronto como los síntomas aparecieron se fueron. La poseída Fionna pateó la mano del vampiro lejos de ella y volvió a levantar su mano, cargando para otro ataque.
Marshall bajó la cabeza, resignado a lo que sucediera. Las palabras no habían funcionado y se reprochó a sí mismo por el destino de toda Aaa si Fionna no salía del endemoniado trance.
El lugar experimentó otra ventisca de aire y nieve de manera repentina. La persona más sorprendida de todos no fue el inmortal ser que yacía en una cama de estacas sino la heroína que era golpeada atrás de su cabeza por un puño cubierto de hielo.
La rubia cayó inmediatamente, noqueada por la Reina Helada quien apenas podía sostenerse en ambos pies pero que encontró la fuerza para volver a salvar a Marshall Lee.
La anciana sonrió cálidamente al vampiro que la veía estupefacto. Debido a la herida no pudo formar las palabras pero sus labios dejaron en claro el mensaje. 'A-DI-OS' mostró de manera fonética desplomándose en el suelo en un charco de su propia sangre.
El vampiro no pudo hacer más que llorar mientras esperaba a que la magia se desvaneciera y le permitiera llegar a donde su vieja amiga estaba. Cuando esto sucedió las heridas perdieron importancia ante la preocupación.
Marshall llegó a donde el cuerpo de Simone se encontraba, la sangre salpicó todo su vestido y parte de su cano cabello pero aun así no le quitó impacto a su tranquilo rostro.
Ese rostro que vio tantas atrocidades, experimentó la locura de primera mano y sufrió ante la desesperación en incontables ocasiones ahora se había despedido con una tenue sonrisa y un par de ojos que parecían dispuestos a dormir plácidamente.
El vampiro lloró en el primer instante que la vio así y pidió disculpas al cadáver ya que a éste le cayó una pequeña parte de su llanto. Marshall Lee sintió su corazón detenerse cuando con su palma terminó de cerrar a los cansados ojos que parecían observarlo.
Le deseó buenas noches y besó su frente por casi un minuto entero, esperando encontrarla en la mañana tratando de robarse algún príncipe. La colocó suavemente en un poco de nieve acumulada, alejándola de la sangre que había derramado.
Al recordar a la humana que vino a rescatar se apresuró a donde esta estaba. Fionna no estaba lejos pero el camino se tornó demasiado pesado para él. Comenzó a toser con fuerza obligándolo a sostener su pecho para evitar que se abriera en dos.
Fue ahí cuando se dio cuenta de que dejaba un rastro de sangre detrás de él y que este se hacía más grande con cada paso. Decidió preocuparse hasta que supiera que ella aun seguía con vida.
El paso veloz se volvió un caminar normal, que cambio a pasos lentos y que se redujo a un gateo que lo hacía verse de manera lastimera. El brillo del cuerpo de Fionna cedió trayendo consigo un poco de fe al vampiro en el estado de la humana.
Solo pudo acercarse hasta estar al mismo nivel del rostro con ella notando que se encontraba en estado de shock con los ojos completamente abiertos. Se repitió a si mismo que lo sucedido no era su culpa y que ella no era a quien debía odiar, tardaría en volver a verla de la misma manera pero eso se discutiría cuando ambos volvieran a estar en condición de hablar.
En el suelo y con la poca fuerza que le quedaba Marshall Lee estiró su mano para tocar la mejilla de la humana, pero al hacer contacto pudo escucharse el crujir de un vidrio proveniente de ella. El ojo místico que obtuvo al completar su prueba, se había desquebrajado.
Los trazos en la parte de la muerte de la Reina Helada denotan tristeza y arrepentimiento, los garabateos a un lado sugieren una disculpa que fue escrita y borrada y los manchones dejan claro que estuvo llorando.
"Date prisa con eso, tengo hambre" indica mi compañero. "Solo vuelve a comerte otro libro de anatomía…" dije exasperada por su infantil comportamiento, es la quinta vez que me repite sus quejas en lo que va de la media hora que llevamos aquí.
Hay varios libros con páginas arrancadas en el suelo y no puedo evitar que la bilis se acumule en mi innecesario hígado. Di un largo respiro para dejar salir el enojo y trate de volver a mi lectura solo para ser interrumpida nuevamente. "Ese era el último…" hizo una hambrienta mueca "¿No has encontrado lo que querías?"
La pregunta era razonable, aunque mi paciencia se había puesto a prueba para no repetir las acciones de Fionna como en la historia. "Hoy no estoy buscando nada en particular solo esperamos a que ella llegue" dije colocando el libro frente a mí para evitar que me respondiera. Esto no funcionó pues el no-muerto bajo con sus delgados dedos el libro, manchando con sangre las impecables paginas del 'diario'.
Le solté una mirada asesina pero él no la notó. "¿Hoy es el día en que tenemos que hablar con ella? ¿Por qué no me lo dijiste?" Eso hizo que dejara mi postura y accediera a contestarle.
"Lo olvidé…" dije fingiendo una sonrisa inocente y deleitándome con su expresión de inconformidad. "¡¿Cómo pudiste olvidarlo?!" exclamó tomando el libro de mis manos y colocándolo sin delicadeza sobre la mesa del cual lo obtuve.
Ahí fue cuando hice que mi florete apareciera, enterrándolo en el espacio entre su podrido estomago y un pedazo de intestino. Esto no parecía importarle pues aun me miraba enojado. Claro, yo sabía que no le haría ningún daño pero necesitaba desquitarme.
"¡Tu olvidas todo siempre!" me defendí de su anterior acusación. Pronto discutimos sobre temas muy ajenos al origen de la conversación, culpándonos por cosas del pasado que probablemente nunca hicimos.
Lo único que nos detuvo de arrasar con la habitación con alguna disputa fue el sonido del pomo girando y la puerta abriéndose. El intento era de tomar una pose más dramática cuando ella llegara pero en lugar de eso nos encontramos peleando de forma verbal en medio del cuarto.
Apenas logré volver al asiento en el escritorio posando con el libro como si esperara la llegada de la princesa para ser 'sorprendida' con su llegada. Lo que ella vio cuando se dio cuenta de los intrusos fue que alguien estaba en su silla y que alguien más se escondía tras la cortina de su ventana… con una espada delatando su escondite.
"Buenas noches Princesa" dije para que dejara de ver hacia donde estaba ese torpe zombi. "Andrea… Jak…¿Qué hacen aquí?" contestó.
