Seto iba en su avión rumbo a China, aunque no era tan lejos en ese lugar tenía una sede de su compañía y desde ahí podía manejarla sin problema, también tenía un departamento que en algunas ocasiones ocupaba, por lo que era un buen lugar para estar solo, dedicarse solo al trabajo y olvidar al tricolor. Llegó a su departamento con su pequeña maleta y como en ese lugar tenía ropa suficiente no se molestó en desempacar, simplemente metió la valija en el armario y ahí la dejó.
Llamó a las oficinas en China y arregló todo para comenzar a ocupar su mente en otra cosa. Trabando estuvo el día que Yami se inició como sacerdote, él conocía bien la fecha en la que se llevaría a cabo la ceremonia, una parte de él sentía que el alma le dolía, pero otra parte de él sabía qué hacía lo correcto al dejar que el tricolor siguiera su camino, eso le hacía sentir mejor, bueno eso y una buena botella de licor la cual ya le esperaba en su departamento, sí, embriagándose celebraría que Yami ahora era un cura, el cual estaría totalmente fuera de su alcance.
El transcurso de los días era tortuosamente lento para el castaño, no tenía coraje para nada que no fuera ir a la oficina, ni siquiera atendía las llamadas de Mokuba el cual intentaba contactarlo casi a diario y averiguar por qué no estaba en Japón, pero el ánimo del ojiazul no estaba para un inquisitivo interrogatorio, su alma pesaba como el hierro y levantarse cada día le costaba mucho, pero ya estaba decidió y no había marcha atrás. Algunos meses habían pasado y decidió que debía salir, el encierro lo estaba acabando, había un bar cerca fácilmente podía ir a tomar un par de tragos y despejar su mente, ver personas y tratar de recuperar su vida anterior al tricolor, tomó su abrigo y salió tranquilo, llegó al bar y tomó asiento en la barra, pidió una cerveza ya que no quería terminar cayéndose de borracho rápidamente y pasar una vergüenza en público. Estaba tranquilo y aparentemente en paz cuando un chico tomó asiento junto a él.
–Una margarita por favor –pidió su nuevo compañero de silla, entonces Kaiba volteó a verlo y era un chico joven, unos 22 años de piel bronceada, cabello rojo oscuro y ojos negros, delgado y con buena complexión, bastante atractivo y encantador a la vista.
–Te pago tu margarita si me dices tu nombre –dijo el castaño intrigado por el chico.
–Bara –respondió el chico sonriente.
–Es de verdad o sólo es una broma –dijo el castaño.
– ¿Por qué me preguntas eso? –preguntó el pelirrojo un poco inquietado
–Tu nombre es japonés y significa rosa- dijo Kaiba.
–Mi madre es japonesa y sus flores preferidas son las rosas –dijo el chico divertido de que Seto supiera japonés–. ¿Y tú quién eres? ¿Y de dónde eres? Se nota que no eres chino– fue su turno de preguntar.
–Seto y soy japonés –dijo simplemente el castaño.
–Eres muy alto para ser japonés –dijo el pelirrojo riendo.
–Y tú un chico con nombre de chica –dijo Kaiba sin pretender ser grosero.
–Tienes razón, no te puedo juzgar –dijo Bara sin dejar de sonreír–. Dime, ¿me invitarías otro trago?
– ¿Contestarías más preguntas? –cuestionó el ojiazul.
–Claro –dijo el otro.
–Antes que cualquier otra cosa, ¿qué piensas de la religión, tienes intensiones de ser clérigo o algo por el estilo? –cuestionó Kaiba, no quería repetir historia.
–Soy ateo, supongo que eso contesta tu pregunta –dijo Bara de forma muy honesta.
– ¿Por qué no crees? –preguntó Seto con algo de intriga, Yami le había contagiado un poco el hecho de que la humanidad necesitaba creer en algo o alguien superior para sentirse mejor.
–Mi existencia no pertenece a un ser divino, sino a un conjunto de acciones que son tomabas y mejoradas con el paso del tiempo, evolución y adaptación esa es la manera en la que la humanidad avanza y no queda estancada, creo que eso también se aplica a las creencias– la respuesta del chico tenia pensativo al castaño.
–Tienes un punto muy interesante– dijo el ojiazul dándole toda la atención.
–Y tú haces preguntas muy extrañas –dijo Bara, a pesar de eso no se sentía aburrido con la charla.
Pasaron un par de horas, la plática fue de todo un poco, Bara estaba a punto de graduarse de la escuela de economía con las mejores calificaciones, no era un gran jugador de duelos, pero sí de ajedrez, le agradaban los niños y la música tranquila y muchas otras cosas que tenía en común con Seto, el castaño por primera vez estaba muy calmado y cómodo.
–Es muy tarde debo irme –dijo Bara despidiéndose– ¿nos volveremos a ver?
–Mañana en el restaurante de enfrente a las 8 –dijo el castaño, vio como el joven tomaba su abrigo y se disponía a marcharse, no lo pudo evitar, lo detuvo, se acercó a él y le dio un profundo beso el cual el chico aceptó y respondió con gusto.
–Hasta mañana Seto –dijo Bara muy emocionado por el beso recibido. Seto también se marchó a su departamento y por primera vez durmió sin problemas, sin pensar en el tricolor, al otro día el tiempo pasaba tortuosamente lento pero no como los otros días, esta vez Kaiba quería que el tiempo pasara pronto para volver a ver a Bara, ese joven tenía algo cautivante y la prisa por verlo lo carcomía, pensó que debió haber pedido su número de teléfono, sin embargo la tentación de probar sus labios había sido más grande. Por fin el día de trabajo terminó y salió con prisa a casa para cambiarse e ir a la cena, quería una camisa azul para cita, pero la que tenía no estaba limpia, entonces recordó que en su maleta tenía otra, por lo que la sacó del armario y tomó lo que buscaba, pidió a una mucama que la planchara y volvió a poner la maleta en el guardarropa, se metió a bañar y un rato después la mujer que lo atendía le llevó su ropa ya lista y la puso sobre la cama. Seto terminó la ducha, salió camino a la cama y tomó la ropa, comenzó a vestirse, en cuestión de minutos ya estaba listo y justo cuando se disponía a salir escuchó un golpe en seco, volteó a ver y era su maleta, se había caído y había abierto la puerta del armario, Seto no le tomó importancia ya no tenía tiempo de regresar y levantarla se hacía tarde para su cita.
Llegó al restaurante puntual y tomó su mesa, Bara llegó solo unos minutos después.
– ¿Te hice esperar mucho? –preguntó el pelirrojo al sentarse frente al castaño.
–No, llegas a buen tiempo –dijo el ojiazul tranquilo, el chico simplemente se miraba encantador, traía un pantalón crema y una camisa blanca, con un saco azul marino. Seto y Bara reían de cosas sin importancia, estaban muy cómodos juntos, la cena fue maravillosa y después siguieron con un paseo por algunos lugares de China, admiraban la belleza del país, y contaban cosas de cada uno para conocerse, Seto supo que Bara era huérfano de madre y que su padre era un contador, que tenía 3 hermanos pequeños. Seto le platicó de su hermano y el novio de éste.
– ¿Entonces nunca has querido al novio de tu hermano? –preguntó el pelirrojo.
– Noah no es una mala persona, es sólo que mi hermano es muy joven como para comprometerse, él debería viajar, conocer otras personas, expandir sus horizontes– explicaba su punto el castaño.
–Sabes tu hermano puede viajar y expandir sus horizontes de la mano de Noah, no es necesario que lo haga solo –dijo Bara.
–Lo sé, supongo que sólo es el miedo de perder a mi hermano –reconoció Kaiba.
– No pasará eso, son hermanos su lazo es irrompible – Bara para ser muy joven era sabio– dime algo más de tu vida –pidió el chico.
– ¿Qué quieres saber?
–Te has enamorado alguna vez? –fue la pregunta que le cambió por completo la cara a Seto, pasó de estar relajado a triste y melancólico.
–Creo que no debí preguntar eso, debieron lastimarte mucho –dijo el chico sintiéndose apenado por la situación.
–Está bien, él jamás me lastimó, más bien yo no fui digno de él –Seto sabía que para sacarse a el sacerdote del corazón debía contar lo que le pasaba y ya no reprimir sus sentimientos, después de todo hacía cerca de 6 meses ya que no lo miraba, no podía segur aferrándose a él. Dejaron ese tema por la paz y siguieron el paseo hasta muy tarde, una ligera lluvia comenzó a caer y corrieron al departamento de Seto ya que estaba más cercano, una vez adentro un nuevo beso nació entre la pareja, Seto estaba desesperado, no había estado con nadie desde que había conocido a Yami y su cuerpo ya exigía desahogo, Bara sólo dejaba que Kaiba lo llevara al éxtasis del placer en el sofá de la sala, una a una las pendas caían al piso, Seto besaba la piel expuesta, el teléfono de la casa comenzó a sonar y Kaiba dejó que la contestadora hiciera su trabajo, no se despegaría de su labor por una simple llamada.
–Seto, ¿estás ahí? Contesta –se podía escuchar la voz de Mokuba por el altavoz del teléfono mientras se grababa el mensaje, Seto lo escuchaba pero seguía ocupado besando a Bara– Seto por favor respóndeme, Yami está muy mal tuvo un accidente y está en el hospital, necesito que vengas –la voz de Mokuba detonaba mucha angustia pero hasta ahí duró el mensaje el moreno colgó.
Seto quedo congelado, Yami estaba en el hospital, qué había pasado, se levantó tratando de tomar el teléfono, pero ya no respondía, trató de llamar a Mokuba pero su número estaba ocupado, ¿qué pasaba?, volvió a poner el mensaje que su hermano había dejado, con más desesperación que nunca tomó su ropa y comenzó a vestirse, llamando al aeropuerto para que tuvieran su avión listo, corrió a su habitación para tomar sus papeles y entonces a pesar de su prisa notó que en la maleta que había dejado tirada resaltaba algo a lo que antes no le había puesto atención, entre sus cosas un trozo de tela se asomaba, se tomó un minuto para inspeccionar que era, la camisa roja de Yami la cual su hermano le había regalado y con la que Yami había ganado el campeonato americano, al tomarla se percató que en la bolsa que tenía había algo, miró qué era y había una pequeña nota escrita por Yami, que decía: "te amo, no seré sacerdote". Seto sintió que los pies se hundían en el piso llegando hasta el fondo.
– ¿Que está pasando?- preguntó Bara sintiéndose repentinamente ignorado por el castaño.
–Perdóname –dijo Kaiba disculpándose, algo que jamás hacía–, tengo que irme.
– ¿Vas a volver? –Bara se imaginaba la respuesta pero necesitaba escucharla del ojiazul.
–No –dijo Seto y salió a toda prisa.
hola espero que les guste el cap. pasemos a las gracias
GRACIAS A:
TsukihimePrincess: bueno seto se fue y después de un largo tiempo regresara, solo espero que encuentre a yami
kimiyu: me alegra que te guste, y por lo de la beta no te preocupes aun así mejoro muchísimo un pequeño error no se nota tanto (deberías ver las correcciones que hago antes de mandártelo)
bueno en el próximo cap. veremos que hiso yami en todo este tiempo y que fue lo que le paso.
dudas, quejas o comentarios son recibidos
gracias a los que leen :-)
disculpen la ortografía
