Le dedico este capítulo a mi hermana, a Isyesa y a ailu ^^.
Gracias a: Niernath, KathySacuba, Luna-Tsuki-Chachi, Myrna Elva*, monse*, Jazmin-Black*, misho-pottercullen, Rianne Black, Aristocrata UK, anulis96*, Luna-CNT, Athena Weasley, Regina-Ryddle, dark dragon Hades, ross snape, Dizashe, orqui_Black*, MJ_Lupin *, Leslie95, nees_loka*, Valandre, nellgra, Silber D. Wolf, kellycnt*, Edward*, canuto-cornamenta*, luisa solano*, VeroSev, trygun*, Rosmi*, Arundhel Snape, alice jean cullen*, Juno Potter Weasley*, ailupottercullen, Kirtash R, Balckimse*, Electro M*, Isyesa, Tania, Alice*, Megara Black*, ailupottercullen y wirthoge.
*: Los que tengan este asterisco mirar abajo ^^
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Maldición de una Serpiente
Capítulo XI: Veritaserum
Actualización: 23/07/09
Por: Acarolin95
La varita se clavaba más y más en su garganta haciéndole difícil poder tragar. Pero había algo que no cuadraba en esa escena, bueno aparte de que tu madre no crea que eres su hijo había otra: no entendía como Lily podía llegar a pensar que no era su hijo por culpa de ese objeto, simplemente era imposible, además cualquier persona podía cargar eso y no por eso significaba… que no era su hijo. Harry estaba confundido, no encontraba las palabras o la voz para poderle hablarle a su madre. Miró a los ojos de su madre, aquellos ojos esmeraldas que él había heredado, lo miraban con una determinación y furia que hasta a la mismísima Bellatrix podía llegar a intimidarle; su madre podía llegar a tener miedo de él, Harry, pero era el miedo de que su hijo no lo quisiese y era normal de ello.
Harry abrió la boca y dijo confundido:
-N-no entiendo lo…lo que sucede… mamá.
La varita dejo de presionar tanta fuerza en su cuello. La mirada de su madre se humedeció, perdiendo el rastro de aquella furia; Lily cerró los ojos por unos segundos, sacudió la cabeza como tratando de quitarse algo desagradable de la cabeza. Harry la miraba preocupado, no sabía qué hacer en aquel momento. Cuando Lily abrió los ojos la furia había regresado con despreció y desagrado; la varita temblaba con fuerza clavada en su cuello.
-¿Qué no entiendes? – Dijo su madre con voz temblorosa por la furia contenida, mientras alzaba el objeto hasta la altura de sus ojos - ¿Cómo es que tienes esto?
- Eso lo puede tener cualquier persona – dijo Harry encogiéndose de hombros.
- No cualquier persona tiene un medallón de… Slytherin – Le dijo Lily con voz oscura y susurrante.
-N-no… no es un medallón de Slytherin – dijo Harry. Lily alzó una ceja, con eso Harry se puso más nervioso, así que tuvo que agregar: –. La S es del nombre de… Sirius – dijo Harry, cuando el primer nombre con S se le pasó por la cabeza.
No estaba del todo seguro de que Lily le creyese, tomando en cuenta que sabía que el guardapelo era de Salazar Slytherin, algo que no mucha gente podía llegar a saber. Querría decir esto que podía caber la posibilidad de que Lily supiera algo de los Horcruxes, por la forma en que actuaba podía…
La respuesta la tuvo cuando Lily se rió, pero no de esa forma divertida y jovial, sino amargamente.
-Ya… - comenzó a decir Lily – Estoy muy segura de que Sirius te hubiese dado algo así. Puede que mi hijo no sea muy bueno con Sirius y que por eso Sirius no llegue a soportarlo, pero Sirius jamás se atrevería de darle algo así… - Lily retiro la varita del cuello de Harry y se colocó detrás de él – Camina – le ordenó.
Harry con pasos temblorosos salió de la habitación, con la varita de su madre en la espalda empujándole. No sabía a dónde le llevaba, pero era mejor no preguntar. Bajaron las escaleras, pasaron al lado de la habitación de Neville y bajaron las escaleras a la primera planta de la casa.
-No me puedo creer que haya estado teniendo a un… - Lily dejo la palabra al aire, pero continuo hablando – Neville pudo estar en peligro cada uno de estos días. Yo caí en la trampa, James tenía razón de lo que decía – Lily dejo de hablar, luego dio un suspiro -… Sirius… estaba seguro que el descubriría todo, estaba detrás de ti en cada momento…
Lily se paró en seco, mientras dirigía su mirada a la cocina donde se oía un ruido. Harry maldijo de no tener su varita, desde su sexto año siempre se aseguraba de que llevara su varita en mano, pero el estar aquí había bajado sus defensas y su seguridad, y ya no parecía un Ojoloco II.
-No se te ocurra moverte – le susurro Lily a Harry. Pero sin creerse que Harry lo hiciera lo petrifico.
Con rapidez fue a la cocina, al llegar Lily pego un grito; asustado por su madre Harry quiso ayudarla, pero lo único que consiguió fue caerse; por el rabillo del ojo pudo ver lo que sucedía en la cocina.
-¡NEVILLE! – grito Lily furiosa, pero extrañamente aliviada. Lo primero que se le había venido a la cabeza a Harry era que estaban raptando a Neville, pero por la forma que vio actuar a Lily dudaba que así fuera, una lástima, se dijo Harry - ¿Qué haces aquí? Se supone que deberías estar en la cama – Lily echo una ojeada a donde estaba Harry, cuando lo vio en el suelo estuvo a punto de ir hasta él y ayudarlo, pero no sucedió eso.
- Tenía hambre, Lily – dijo Neville con voz casi audible.
-Tenemos problemas, Nev – dijo Lily dando un suspiro – será mejor que vengas conmigo – Neville no tuvo tiempo para preguntar, porque enseguida fue arrastrado por Lily hasta donde estaba Harry – ¡Wingardium leviosa!
Harry se sintió totalmente liviano, no liviano ni feliz como era que se sentía con el hechizo imperius, sino de una manera extraña y ligeramente cómodo, era como sentir que no había gravedad, como en aquellos programas de televisión, que alguna vez vio de paso, donde había hombres que parecía que volaran; pero satisfactorio en un sentido. Aunque estaba seguro de que nada se le iba a comparar con volar en una escoba o sobre un hipogrifo, ya que en ellos si se sentía la velocidad y el peligro inminente.
Lily apuntó con la varita a Harry que estaba suspendido en el aire, lo dejo caer suavemente, luego con ayuda de Neville lo colocaron dentro de la chimenea.
-Iras tú con él, Nev – le dijo Lily con una bolsa color carmín en sus manos, que seguro dentro habría polvos flu. Neville abrió los ojos, pero antes de que pudiera replicar Lily añadió - No es un problema ¿Verdad, Neville? Con todo lo que ya sabes defenderte no será problema. Además, Albus estará allí y si no está tenemos la ventaja de que este – dijo apuntando a Harry sin mirarlo – esta petrificado.
Neville un poco nervioso y asustado asintió. Claro quiere dar buena imaginen de héroe desamparado y que se va a sacrificar, pensó amargamente Harry. Lily le dio a Neville un poco de polvos flu.
-¡Despacho del Director de Hoguarts, A-Albus Dumbledore! – grito Neville con voz ligeramente temblorosa.
Todo a su alrededor comenzó a dar vueltas, lo único que podía ver eran puros colores borrosos y de vez en cuando pedazos de salas de algunos hogares muggles y de magos. Harry se movía más violentamente que la mayoría de las veces que había viajado en red flu, y era porque no tenía como sostenerse dado que estaba petrificado y Neville no lo ayudaba, era el doble de mareo: Harry daba vueltas sobre sí mismo y la chimenea daba vueltas más violentas. Cuando la chimenea dejo de dar vueltas Harry cayo de cara a un suelo de piedra robusta, lo bueno de haber estado petrificado fue que no sintió dolor al caer; el hechizo se fue yendo poco a poco y así pudo mover primero los dedos de las manos, luego los brazos y por último las piernas, ya sin ningún hechizo encima se pudo levantarse del suelo rocoso.
Harry miró a su alrededor. No estaba en el despacho del profesor Dumbledore. Se encontraban en una especie de habitación pequeña y muy poco iluminada, decorada de forma medieval. Habían cuatro paredes pintadas de un color verde oscuro, era una especie de salón de una casa pequeña, en el medio del salón estaban unos sofás de color azul pálido y en medio de ambos sofás estaba una pequeña pesa de madera, sobre la cual había una flor marchitada. A la derecha de Harry había una cómoda de frontal abombado, la parte de debajo de la cómoda eran puros cajones, sobre la cómoda había una especie de reloj de arena muy grande, se podía ver a la perfección cada uno de los granos de arena que caían, a los lados del reloj de arena habían fotografías de marcos de plata de polvorientos cristales, Harry detectó pequeños movimientos en las imagines. Delante estaba una puerta. A la izquierda había una ventana que daba a ver un camino nevado que al parecer daba a un pequeño pueblo cercano de esa casa. Por una extraña razón la parte de fuera de la casa le parecía conocida.
-¿Dónde estamos? – preguntó en un susurro, Neville.
- Esa pregunta debería de hacértela yo a ti – le dijo Harry volteándose a verlo con el seño fruncido.
- No es mi culpa, mortifago – dijo con desprecio, Neville; pero todavía había un ligero temblor de miedo en su voz.
- Ja – se rió Harry sin alegría – Si no recuerdo mal tú eras el que dijo: "Despacho del Director de Hoguarts, A-Albus Dumbledore" – dijo Harry acentuando el tono en Hoguarts y A-Albus, molesto.
- Porque seas mortifago no tienes derecho a hablarme así – dijo Neville con chulería sacando su varita.
Harry miró por un segundo la varita de Neville, recordándose a sí mismo que no traía su varita, así que hizo caso omiso de Neville. Tenía que encontrar entre los cajones de la cómoda de frontal abombado polvos flu, o algo que los trasportara a un lugar cerca de Hogwarts.
Camino a la cómoda de frontal, pero la curiosidad de saber de quién era esa casa a la que habían llegado le hizo interesarse por las fotografías que había allí. Sin saber si Neville lo estaba vigilando, musitó: "Tergeo". Y el polvo desapareció de las fotografía. Enseguida vio que faltaban algunas fotografías, pero una de las tantas le llamó la atención, y la cogió.
-¿Qué diablos haces? – le preguntó entre dientes Neville.
Harry miro para atrás y dio un respingo al darse cuenta de la cercanía de Neville, no lo había escuchado acercarse. No respondió a la pregunta y miró la fotografía.
Era un hombre de cabello blanco y una barba gris y tupida. Era pequeño y gordo. Se parecía mucho aquel hombre que había visto como Voldemort lo asesinaba cuando él había estado de guardia, cuando Ron todavía no los había dejado a él y Hermione.
Recordaba vagamente que Voldemort le preguntaba de un tal ladrón. Entonces recordó aquella fotografía de un muchacho en la casa de Bathilda. Ese… Ese hombre de la fotografía que tenía Harry en las manos era…
-Gregorovitch… - susurro Harry para sí. ¿Eso indicaba que estaba en su casa? No veía otra respuesta.
- ¿A qué viene el nombre de un fabricante de varitas? – Preguntó de repente Neville – ¿es uno de tus aliados?...
- Creo… Creo, Neville que estamos en la casa de Gregorovitch – le dijo Harry a Neville. La manera en que se lo había dicho había dejado confundido a Neville, porque Harry lo había dicho sin acordarse de que ese no era el Neville de su mundo.
Harry salió de su trance. Dejo la fotografía sobre la cómoda, en su lugar, y se dispuso a buscar algo que los llevara a Hogwarts. Busco en cada uno de los cajones, pero no encontró rastro de que aquella casa tuviera la chimenea comunicada con el mundo mágico, dado que no había ni un solo grano de polvos flu.
-¿Y ahora que haces? – preguntó con nerviosismo, Neville.
- ¿Tienes que preguntarme todo lo que hago? – digo Harry dando un suspiro, fastidiado de que en cada momento Neville saltara a preguntarle qué hacía.
- Por si no te habías dado cuentas, asqueroso mortifago… - decía Neville con falsa arrogancia y furia – me dieron en cargo de que no te me escaparas, y lo cumpliré. Sí haces algo debo saberlo, por si es que buscas una forma de hacerme daño – Harry bufó ante la mención de querer hacerle daño a Neville – Contesta – le dijo Neville clavándole la varita en la parte de atrás del cuello.
- Para que te quedes tranquilito – comenzó Harry con irritación –…Busco una forma de salir de aquí, porque no me parece apropiado salir por la puerta.
No era porque pensara que alguien se encontraría detrás de la puerta, sino que si Neville aquí era el niño que vivió entonces cualquier persona se le abalanzaría encima; y aunque supiera que Dumbledore aquí estaba vivo no significaba que los mortifagos podían estar rondando por aquellas calles ejerciendo mandato e injusticias, como en su mundo.
Cada segundo que pasaba se ponía más nervioso. Se imaginaba a su madre preocupada por Neville, quizá gritando en el despacho del director, pensaría que había raptado a Neville. Si regresaban a Hogwarts su madre seguro lo mataba, y si no James o cualquier persona que hubiese puesto su fe en Neville.
Se escucho un ruido proveniente al otro lado de la puerta que tenían en frente. Harry se quedo paralizado, Neville alzó temblorosamente el brazo con que sostenía la varita. A Harry le entraron ganas de arrebatarle la varita de Neville de las manos, él haría un uso más eficiente de ella que Neville, pero se contuvo. Ahora se escucharon unos pasos que se acercaban a donde se encontraban ellos dos.
Harry tomo a Neville de la camisa y lo tiro al suelo, junto con él, detrás de uno de los sofás.
-¡Ah! ¿Pero qué…? – Neville no término su griterío porque inmediatamente Harry le tapo la boca.
- ¿Eres idiota o estúpido? – Le susurró Harry furioso a Neville – Creo que las dos cosas… - Neville gruño, pero Harry no quito la mano.
La puerta fue abierta y por ella entro el hombre de la fotografía que Harry había visto, solo que este hombre se veía más viejo y cansado. Se veía bastante alarmado.
-¿Quién está ahí? – Gruño en voz alta Gregorovitch – ¡Muéstrate!
Se escucharon los pasos de Gregorovitch acercarse más a ellos. Neville se encontraba inquieto por la situación, pero mantenía fuertemente agarrada la varita, se veía un poco de determinación en su cara.
-Cuando cuente tres nos moveremos detrás de la cómoda – le dijo Harry lo más bajo que fue posible, que no importaba ya.
- No voy a seguirte…
- Uno, Dos… - susurraba Harry ya listo para salir corriendo a refugiarse detrás de la cómoda – Tres…
Harry agarró otra vez a Neville del cuello de su camisa. Salieron corriendo agachados hacia la cómoda. Cuando Gregorovitch los vio comenzó a lanzar maldiciones, hechizos y a chillar impertinencias.
-¡Salid de aquí intrusos!
Cuando el hombre, Gregorovitch, dijo esto un haz de luz roja paso al lado de la oreja de Harry, justo cuando llegaban a la cómoda y refugiarse. Neville le pego a Harry para que lo soltase, aprovechando ese momento de despiste de Neville, tomo su varita. Tenía una idea en mente, una idea que los ayudaría a salir de allí, aunque no sabía cómo no se le había ocurrido antes.
-¡No tengo nada que os interese, asquerosos mortifagos! – chilló Gregorovitch, lanzando un hechizo que hizo destrozar la mitad de la cómoda.
Con urgencia Harry tomo uno de las fotografías de la cómoda, uno de los que se había salvado y por casualidad de la vida era la fotografía de Gregorovitch.
-Devuélveme eso, idiota – dijo Neville, casi lloriqueando. Trataba de quitarle la varita a Harry de las manos, pero no tenía mucho éxito.
-¡Portus! – murmuro Harry sobre la fotografía, mientras esquivando los hechizos que lanzaba Gregorovitch y empujando a Neville para que tampoco le callera alguna – ¡Cálmate, Neville! Trato de sacarnos de aquí y no estás ayuda… ¡Ah! – una de los hechizos de Gregorovitch le había dado en el hombro.
-¡Deja eso sucio ladrón-mortifago! – le grito con más fuerza Gregorovitch.
Harry se miro la herida. No era muy profunda, y además había recibido mucho peores, estaba acostumbrado.
-Agarra el cuadro – le ordeno severamente Harry a Neville, estaba cansado de sus… estupideces, si así se le podía llamar a lo que hacía. Harry como vio que Neville no quería agarrar el traslador tuvo que agarrarle con fuerza la mano para que la pusiese sobre el cuadro. En unos segundos saldrían.
La cómoda se destruyo por fin después de haber dejado tantas quemazones en la pared.
-¡Ahora! – grito Harry avisando a Neville de que el traslador ya salía.
Harry sintió como si un gancho, justo debajo del ombligo, tirara de él con una fuerza irresistible. Sus pies se despegaron del suelo de piedra, pudo ver a medias a Gregorovitch todavía lanzando hechizos. Iban en una enorme velocidad en medio de un remolino de colores y ráfagas de viento, por lo que los hechizos del hombre nunca llegaron a hacerles daño. Tenía la mano pegada a la fotografía como por atracción magnética. Y entonces…
Toco tierra con los pies, Neville se tambaleó contra él y lo hizo caer sobre la nieve. El traslador golpeó con un ruido sordo en la nieve, cerca de su cabeza.
Harry se levanto seguido de Neville. Miro a su alrededor para identificar donde se encontraban ahora. Si había hecho bien el traslador deberían de estar por el camino que lleva a Hogwarts.
-Estamos de camino a Hogwarts – dijo Neville ahora ya sin tanto miedo en la voz.
Harry se sorprendió de que la persona que supiera donde estaban fuera Neville, en vez de él que había hecho el traslador, pero no le dio mucha importancia.
-Andando – dijo Neville, volviendo a sorprender a Harry.
Caminaron en silencio hacia Hogwarts. Harry se encontraba bastante nervioso, y no era para menos, no sabía cuál sería la reacción de Lily, pero de algo estaba seguro: Le iba a doler mucho, no físicamente, sino en el corazón.
Harry aparto esos pensamientos de su cabeza y se dispuso a pensar en la manera de entrar a Hogwarts.
-Espera – le dijo Harry a Neville.
- El que da las órdenes aquí soy yo, así que muévete – Neville le quito su varita a Harry, pero éste estaba más preocupado por otra cosa como para importarle.
-¿Cómo piensas entrar a Hogwarts? – le preguntó Harry, a sabiendas de que este no tenía ni idea.
-Por la puerta – dijo Neville encogiéndose de hombros - Y luego dices que el idiota soy yo ¿No?
- Sí, y por una muy buena razón – dijo negando con la cabeza, como si lamentara el mal estado mental de Neville –. Las puertas de Hogwarts están cerradas con magia muy avanzada y dudo que algún profesor este haciendo guardia.
- Y yo que sé… Podemos ir por un pasadizo que hay en Honeydukes – dijo encogiéndose de hombros -, con tal de entregarte.
-No – dijo sorprendiendo a Harry otra vez de que Neville supiera uno de los pasadizos – Lo más seguro es ir por la Casa de los Gritos. Ahora que está en silencio y solo Honeydukes nos pueden pillar.
- Ni loco voy con un mortifago a la Casa de los Gritos – dijo Neville indignado.
- ¡Te parece que soy un mortifago cuando te he sacado de la casa de Gregorovitch a donde tú nos has llevado!, ¡Te parece que soy un mortifago cuando no te he llevado con Voldemort! ¡Te parece que algún mortifago pronunciaría el nombre de Voldemort! ¿No verdad? – le grito Harry a Neville furioso.
- Si Lily ha dicho que lo eres…
- Ella no ha dicho eso, mi madre nunca ha dicho que sea un mortifago – le grito aún más furioso Harry.
-Pero lo ha insinuado, Potter – le dijo con veneno Neville – y no te atrevas a llamarla mamá, porque ella no lo es, si ya ves que nunca te querría si me tiene a mí, la noche en la que "ambos gritamos" Lily se preocupo fue por mí, no por ti…
Harry no se contuvo más y le estampo un puñetazo en toda la nariz. Neville se llevo las mano a la nariz furioso. Harry respiro profundamente y se dio la vuelta.
-¡Tú no te vas de aquí, Potter! – Le grito Neville – Te guste o no te llevare con Lily. –dijo Neville y luego agrego en voz más baja: -. Así tenga que ir a la Casa de los Gritos.
Caminaron en sentido contrario a Hogwarts. Harry iba en delantera.
Harry no podía contener, casi, la furia que bullía en su interior. Si hubiese tenido su varita en mano seguro lo habría lamentado, y mucho. La forma en que le había dicho que su madre prefería a Neville sobre Harry, que a su madre le preocupaba más el estado de Neville que el de Harry; quizá tuviera razón y su madre sólo había dado un pequeño paso de "amistad", en cambio Harry había saltado a la de hijo y madre, y había recibido una enorme bofetada. Su madre había demostrado todo lo que había dicho Neville en ese momento. La vista se le nublo, tuvo que entornar los ojos para seguir viendo el camino, pero las lágrimas ya no se podían contener así que dejo que rodaran por su rostro, sin abrir la boca para que se le saliera un sollozo.
Cuando llegaron delante de la verja de la Casa de lo Gritos, las lagrimas ya se habían congelado, le habían dejado la cara algo tiesa a Harry, pero al menos no había signo de que hubiese llorado en silencio.
-Hay que estar loco para entrar ahí… - dijo Neville.
Harry lo ignoro por completo, no le interesaba ni lo más mínimo lo que dijera, pasaría olímpicamente de sus comentarios, como debió de haber hecho hacia mucho.
Harry con un poco de esfuerzo abrió la verja y camino hacia la puerta de la Casa de los Gritos. La casa por fuera era igual como la recordaba, destartalada y tenebrosa, con todas las ventanas cegadas con madera. La puerta de madera estaba rasguñada de pies a cabeza, obviamente rasguños de garras de un lobo, o mejor dicho un hombre lobo. Toco levemente la puerta y esta cedió.
El suelo de madera crujió bajo sus pies cuando entro en la casa. Al igual que por fuera, por dentro también seguía siendo la misma: El papel se despegaba de las paredes, el suelo estaba totalmente sucio, todos los muebles estaban rotos, no entraba luz en la habitación.
Neville hizo un ruidito extraño. Harry camino más adentro de la habitación reconociendo la silla de madera a la que le habían arrancado varios trozos y una tapa.
-Enciende la varita – dijo Harry como dirigiéndose a nadie.
Neville sin rechistar encendió su varita, murmurando: "¡Lumos!".
Así Harry pudo divisar en una esquina de la habitación una abertura, que daba al pasadizo. Harry abrió la puerta de la abertura y se adentro en el pasadizo.
-Yo… yo no pienso… entrar a-ahí – dijo Neville entrecortadamente.
Harry, como se había prometido, hizo caso omiso de él y se adentro por completo en el pasadizo. Ya había pasado mucho tiempo desde que tenía trece años, y en esos años había crecido, ahora tenía que gatear para no pegarse contra la parte de arriba del pasadizo. Cuando ya había llevado un pequeño recorrido, Harry escucho el sonido de que alguien más había entrado en el pasadizo. Neville, se dijo Harry dando un suspiro de fastidio.
No recordaba que el pasadizo fuera tan largo, ya estaba agotado de haber estado gateando, porque a pesar de que el pasadizo era ancho no lo era de altura.
Y entonces el túnel empezó a elevarse, vio la luz del amanecer por el orificio para salir. Harry saco una mano y tanteo en la tierra, hasta encontrar un palo de madera, tuvo que sacar un poco la cabeza y ver bien donde estaba el nudo del árbol, cuando lo encontró le clavo el palo lo mejor posible, para así poder salir sin tener que estar sosteniéndolo. Sintió que el árbol ya se había quedado paralizado. Salió a duras penas del túnel y vio a su alrededor. ¡Ah! Lo bueno que es ver de nuevo el castillo, un hogar, se dijo Harry sonriendo melancólicamente.
-¡A… sido… lo peor! – dijo entrecortadamente Neville, que acababa de salir del pasadizo secreto.
Harry sin esperar a que se recuperara comenzó a caminar hacia el Castillo.
-¡Eh! Espera, ¡Yo te tengo que llevar petrificado! – gritaba Neville por detrás de él.
Caminaron todo el jardín de Hogwarts hasta llegar a la puerta de acceso a Hogwarts por detrás. Hogwarts en ese mundo era igual, en realidad dudaba que en todos los siglos que ese colegio llevaba en pie hubiese cambiado. Lo único que hacía ver al Castillo diferente era lo solitarios que eran los pasillos, pero al haber pasado ya varios años de navidades en Hogwarts eso no era gran diferencia. Pero parecía que para Neville sí.
-Nuca había visto el colegio tan… solitario, lo hace ver más solitario – dijo Neville estremeciéndose.
Harry no pudo evitar poner los ojos en blanco ante el comentario de Neville.
Caminaron por todos los pasadizos que tenía Hogwarts hasta llegar al piso en el que se encontraba el despacho del director. El corazón de Harry latía más rápido con forme se iban acercando. Si fuese por Harry hubiese preferido quedarse en la Casa de los Gritos, pero prefería enfrentar esto, aunque fuese lo más doloroso.
Se mordió el labio inferior por dentro. Se toco la frente, aun había un poco de aquel liquido del color de su piel en su frente, se quito por completo el liquido con el torso de la mano. Si se iba a entregar no lo haría con mascaras, porque ya no valían, sino limpio.
Habría esperado que Neville hubiese hecho un comentario irritante, pero para su alivio no fue así, se lo agradeció mentalmente.
Cuando llegaron delante de la gárgola que cuidaba la entrada a la oficina de Dumbledore, se dio cuenta que no se sabía la contraseña.
-Bien ¿Y ahora, "genio"? – le preguntó Neville a Harry, que se había colocado a su lado y miraba a Harry con una ceja levantada.
-Nombres de dulces – dijo Harry en bajito.
-¿Qué?
- Lo que has escuchado, Longbottom – dijo cansinamente Harry –. Las contraseñas del profesor Dumbledore son siempre caramelos, la mayoría caramelos muggles.
Neville no dijo nada, tan solo lo miro por unos segundos y luego se encogió de hombros.
-Aun sigo pensando que no eres el mismo, hay algo en ti muy diferente… - Neville se quedo callado cuando se dio cuenta que Harry no estaba poniendo cuidado.
-Sorbete de Limón – dijo Harry. La gárgola no se movió – Ranas de chocolate – tampoco sucedió nada – ¿Varitas de regaliz? – esta vez tampoco sucedió nada, la gárgola siguió en su sitio sin moverse ni un centímetro.
-No estás poniendo todo el empeño… - decía Neville.
-Pues, al menos hago algo – refunfuñó Harry –, inténtalo tú, estrellita que vivió.
-Mmm… ¿Trocitos de Dragón? – Tanteó Neville –, plumas de chocolate, culebras de chicle, uñas de pie con sabor a menta, cucurucho de cucarachas, meigas fritas, ¡píldoras acidas! ¡Vamos estúpida gárgola muévete! – Neville le dio una pata a la gárgola.
-Por más que le pegues no lograras nada – dijo un poco divertido Harry viendo a Neville.
Neville y Harry (con desgana) siguieron así diciendo los nombres de caramelos y golosinas que se le venían a la mente, pero no lograban entrar en la oficina de Dumbledore.
En ese momento se escucharon unos pasos acercarse.
-Neville – dijo una voz que dejo paralizado a Harry.
No tenía ni que ver quién era el que había hablado, lo conocía por mucho tiempo para ya conocer esa voz. No sabía que la había añorado tanto, hasta que la oyó. A Harry le entraron unas ganas de salir corriendo a donde estaba y pedirle disculpas de haberle hablado así en el 12 de Grimmauld Place, pero se contuvo recordándose que eso no era su mismo ex profesor, ni menos (al parecer) uno de los mejores amigos de James Potter.
Harry volteo lentamente la cabeza. Remus J. Lupin no era igual que el de su mundo, este se veía, por una extraña razón, más fuerte y agresivo que el que Harry conocía, pero si se lo miraba a los ojos se podía ver todavía esa serenidad y confianza que daba Remus; otro extraño aspecto en Lupin era que este tenía más heridas en la cara y se veía un poco más viejo y canoso.
-He oído lo sucedido – dijo Lupin casi sin aliento – Lily me lo conto.
- ¿Qué hace aquí, señor? – preguntó Neville. Y por la forma en que lo había dicho le hizo pensar a Harry que Neville tampoco le tenía mucho apreció a Lupin.
- Dumbledore me ha pedido que venga por seguridad, Horace Slughorn no puede – dijo Lupin –, además porque soy el profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras.
-¿Todavía lo es? – se le escapo a Harry, pero la verdad no le importó. Estaba feliz por Remus.
-Pues… sí. Veo que han hecho un gran trabajo – dijo Lupin percatándose de la presencia de Harry.
Luego Lupin lo apunto con la varita y de ella surgieron unas cuerdas delgadas, que se enroscaron en la boca, en las muñecas y en los tobillos de Harry. Éste perdió el equilibrio y cayó al suelo incapaz de moverse. Me lo temía, se dijo a sí mismo Harry. La cuerda que estaba enroscada en su boca era la que le dolía más.
-Mobilicorpus – dijo Lupin.
Harry volvió a estar suspendido en aire, pero no era igual que la vez anterior. Tratando de desatarse hacía que las cuerdas le apretaran más a la boca, las muñecas y los tobillos.
-Si te mueves más va ser peor para ti – dijo severamente Lupin.
La mirada que le había lanzado a Harry lo había dejado sorprendido. Jamás en todo el tiempo que conocía a Remus le había mirada de esa forma tan terrorífica. Parecía más bien la que tenía cuando era un licántropo, con una fiereza impenetrable e inquietante. No era el mismo.
-Dumbledore – dijo Lupin. Harry trato de moverse y poder ver dónde estaba el profesor Dumbledore, pero no logro más que hacerse daño y no ver al profesor.
La gárgola se aparto dando un salto, y entonces lo entendió. Era la contraseña para entrar a la oficina del director Albus Dumbledore, quizá se hubiese dado cuenta que era muy cantoso que siempre la contraseña fueran caramelos, ¿y qué mejor que una contraseña que la mayoría de la gente descartaría en seguida? Ninguna, por eso era el mago más poderoso y al único que tenía miedo Lord Voldemort.
Subieron las escaleras. Cuando estuvieron delante de la puerta del despacho una voz dijo:
-Entre
Lupin entro, luego entró Harry, guiado por la varita de Lupin, y por ultimo Neville.
-¡Oh, Merlín! Menos mal que estas bien Neville – dijo la voz de Lily aliviada. Harry pudo ver por el rabillo del ojo como Lily se acercaba corriendo a Neville y lo abrazaba.
Harry tuvo que cerrar los ojos un momento y respirar profundo. Tenía que serenarse.
-Lo has hecho muy bien, Nev – le dijo Lily después de haberlo abrazado –. Has traído al mortifago.
-Costo un poco, pero al final conseguí que me hiciera caso – dijo Neville.
- Lily, ve en busca de James y Sirius – dijo de repente Dumbledore –. Estoy seguro de que querrán ver este momento.
-Por supuesto, Albus – dijo Lily. Le lanzó una furiosa mirada a Harry antes de irse en busca de James y Sirius.
Lupin dejo a Harry sobre una silla, delante del profesor Dumbledore.
-Debí haberme imaginado esto – dijo Dumbledore, después de que Lily se fuera -. Desde el día que Harry se cayó de escoba estaba sucediendo algo muy extraño en él…
-Así que este… Harry… - comenzó a decir Neville.
- Harry Potter nuca estuvo contigo de en la casa de los Potter, Neville – dijo Dumbledore –. Lo extraño de toda esta situación es que no intentara hacer nada… Hizo cosas, para bien… Pero Harry Potter nunca tendría este… guardapelo descendiente de Salazar Slytherin… - dijo Dumbledore. Tomo el guardapelo que estaba sobre su mesa al lado de montones de cosas extrañas –. Remus ¿Tienes el Veritaserum?
-Sí, Dumbledore. La poción de la verdad más fuerte que encontré en el despacho de Horace – dijo Remus, mientras sacaba una frasquito de cristal que contenía un líquido totalmente incoloro: el suero de la verdad.
Harry cuando lo vio se movió inquieto en la silla, pero fue en vano.
-Bien. Sólo tenemos que esperar a que el resto llegue
Después de decir esto, Dumbledore saco su varita y apunto al rostro de Harry. Comenzó a hacer una serie de hechizos, para descubrir quién era Harry. Dumbledore comenzó primero con la cicatriz. Con cada uno de los hechizos que hacía y no funcionaba, Dumbledore ceñía más el ceño.
-Extraño…
- ¿Qué sucede, Dumbledore? – pregunto Remus.
Se escucharon pasos apresurados en las escaleras. Lily volvió con James y Sirius por detrás.
-¡Harry! – dijo Sirius adelantándose a Lily y a James. Miro a su ahijado, que tenía cuerdas fuertemente enroscadas en su boca, tobillos y muñecas; a Sirius no le gusto nada de lo que estaba pasando - ¿Qué está pasando? ¿Por qué tienen a Harry así?
-Sirius, este no es Harry – dijo tranquilamente Dumbledore.
Sirius se quedo paralizado por unos segundos, con la boca levemente abierta de la impresión. Luego frunció el seño y dijo con voz suave:
-¿Cómo que no es Harry?
- Sirius – comenzó James a explicarle. Se le veía muy molesto y furioso; tenía la varita fuertemente agarrada en un puño –, nunca hemos tenido a mi hijo en casa, sino a un sucio mortifago.
Otra vez aquellas palabras pegaron a Harry como se le hubiesen dado una patada en el estomago. Jamás se había llegado a pensar que algo así sucediera. Si simplemente no se hubiera quitado el guardapelo del cuello, solo lo había hecho por seguridad. Cuando había estado con Hermione y Ron, de su mundo, se habían dado cuenta que el guardapelo podía manejar sus emociones, por eso era que aquella noche habían estado tan molesto y Ron se había ido: había estado mucho tiempo con el guardapelo puesto. Harry no había querido correr aquel riesgo, pero si ahora lo pensaba mejor, hubiese sido normal, al fin y al cabo este Harry siempre estaba de un mal humor.
Que tus padres no crean que eres su hijo, es lo peor que te puede pasar. Te sientes destrozado por dentro, y sientes que no debiste haber nacido, y así no haber sido un estorbo para ellos.
Lo único, de momento, que lo animaba era tener a Sirius. Siempre había pensado en él como el padre que nunca tuvo.
-Es imposible, Albus – dijo Sirius riéndose ligeramente - ¿Cómo no va a ser Harry?
- Dado que tiene un Horcrux, Sirius – dijo simplemente Dumbledore – ¿Te recuerdas de aquel guardapelo que nos hablaste que pudo haber tenido tu hermano Regulus? – Sirius asintió lentamente – Algo que era preciado por Tom. Era un relicario de Slytherin. Pensé que se encontraba en una cueva cerca del orfanato donde vivió Tom de pequeño, pero Neville y yo ya fuimos ahí y nos encontramos con el guardapelo equivocado – Sirius iba a interrumpir, pero Dumbledore lo corto –. Ya sé que esto lo sabes, Sirius. Pero mira bien el guardapelo, hay una diferencia entre este y el falso. Se siente el arte oscura en ella. Lord Voldemort pudo haberse enterado de lo planeado, por medio de el Señor Longbottom; querrá asegurarse de que tiene a salvó cada una de sus almas, con sus más cercanos mortifagos.
- No puede estar seguro al cien por ciento, Señor Dumbledore – dijo Sirius un tanto molesto.
- Tiene razón, Sr. Black – dijo Dumbledore asintiendo con un brillo en sus ojos – Era solo una de mis suposiciones…
- Entonces no haría falta nada más, Albus – dijo de repente Lily – sus suposiciones siempre son ciertas.
- ¡Oh! me sonrojas, Lily – dijo Dumbledore –. Pero no siempre tengo razón. Puede que con un imperius en Harry sea más que suficiente…
- Si me permite, profesor Dumbledore – dijo Neville dando un paso adelante. Dumbledore asintió –. Harry pasa mucho tiempo con Draco Malfoy, siempre ha querido ser igual que él. Lo he escuchado decir que quiere unirse a Voldemort.
Lily hizo un pequeño ruidito, James la abrazo.
Dumbledore asintió y dijo:
-Son muchas cosas, lo preferible es saber la verdad. Remus dame el Veritaserum – dijo Dumbledore.
-¿Qué? – Gritó Sirius – No puede hacer eso Dumbledore.
- ¡Sirius! ¿Qué es lo que te pasa? – Le grito también James soltando a Lily – Ese no es Harry y si lo fuese… Estará bajo la maldición Imperius y en tal caso ya es mayor de edad…
- ¡Pero es tu hijo, James! – dijo Sirius desesperado. No quería que le dieran el suero de la verdad a Harry, muchas cosas se podrían descubrir que era mejor dejar en secreto.
-Basta, Sirius – intervino Lily, con voz cortante–, se hará eso y no se hable más. Estamos hablando de darle una poción de la verdad no es como si fueras a torturarlo para sacarle las respuestas.
Sirius miró a Harry. Harry trato de hacerle ver a Sirius que aceptara. Si se iba a descubrir la verdad, sería por cuestión del destino. Además Dumbledore le iba a preguntar sobre el guardapelo, no de donde venía o algo por el estilo.
Sirius al parecer le entendió, porque asintió.
-Bien – dijo otra vez Dumbledore.
Remus le dio el frasquito de veritaserum.
-Espera, Albus – dijo de repente James mirando a Lupin con desprecio - No se irá a quedar él ¿Verdad?
-Sí, James es por seguridad – dijo tranquilamente Dumbledore – Confió en Remus, James.
-Pero trabaja para…
-James… - dijo Lily advirtiéndole que no continuara – Esto es más importante. Si Dumbledore confía en Remus, yo también – James frunció el ceño y se cruzo de brazos.
Dumbledore se inclinó sobre Harry, luego le quito la cuerda de la boca con un simple hechizo y le abrió la boca, porque a pesar de que Harry estaba dispuesto a hacerlo, su boca no quería. Y hecho dentro tres gotas.
Harry cerró los ojos y sintió como las gotas bajaban por su garganta. Después de unos segundos abrió de nuevo los ojos. Había pensado que tendría una sensación diferente pero se sentía como siempre: Normal. Miro a Dumbledore.
-¿Me oye? – le preguntó Dumbledore en voz baja.
Parpadeo y luego dijo:
-Sí.
-Me gustaría que nos explicara – dijo Dumbledore con suavidad - ¿Cómo obtuvo el guardapelo?
Harry se quedo callado. No voy a responder a esa pregunta, pensó Harry, pero otra vez su boca lo engaño y dijo con voz apagada y carente de expresión:
-Descubrí quien había sido el que había colocado el guardapelo falso en la cueva. Había sido el primo de Sirius: Regulus Black. Pero en la habitación de este no estaba. Tuve que preguntarle a Kreacher, el elfo domestico de los Black. Kreacher nos dijo que lo había robado Mundungus Fletcher, así que con la ayuda de Ron y Hermione – en esto paro y tomo aliento. Los de la habitación escuchaban atónitos – trajimos a Mundungus, él nos digo que lo había vendido a Dolores Umbrige. Nos adentramos en el Ministerio de Magia con falsas apariencias de los trabajadores de allí. Así conseguimos quitarle el guardapelo de encima.
Parpadeo. ¿Así era que funcionaba el Veritaserum?
-¿Ha dicho Ron Weasley y Hermione Granger? – preguntó Dumbledore.
-Sí.
- ¿Los obligo a que lo ayudaran a hacer este trabajo?
- No.
- ¿Cómo supo que había un Horcrux en la Cueva?
- Me lo dijo Albus Dumbledore.
La sala se quedó en un silencio sordo. Nadie dijo nada. Todos miraban a Dumbledore y a Harry. Dumbledore comenzó a caminar.
-¿Cuál es tu nombre completo?
-Harry James Potter – dijo. No tenía como controlarse, la poción lo dominaba por completo.
- ¿Cuándo nació?
- El día 31 de Julio de 1980.
Lily se estaba poniendo nerviosa, parecía que no sabía qué hacer con sus manos. James estaba en una situación parecida a la de su esposa. Sirius en cambio parecía realmente preocupado, era el único que no se veía intrigado en lo que ocurrido. Dumbledore también estaba extrañado por las respuestas que daba Harry.
-¿Trabajas para Lord Voldemort? – preguntó Dumbledore, esperando que dijera que sí y así esa sería la respuesta de por qué esas preguntas.
-No. Jamás lo haría.
Dumbledore caminó hacia la ventana de la oficina y miró los terrenos del colegio. Se acariciaba la barba larga y plateada, mientras pensaba.
-A-Albus, ¿Qué sig-significa esto? – preguntó con voz temblorosa Lily.
Dumbledore no contesto. Siguió sumido en sus pensamientos, sin saber de que alguien le había dirigido la palabra. Pasaron varios minutos así, en silencio. Hasta que Dumbledore por fin dijo:
-Creo que debemos seguir esto en privado – dijo Dumbledore.
-¿Qué? – preguntó James con los ojos muy abiertos.
-Me parece que este tema es muy delicado y debería seguirlo en privado. Solo con Harry – dijo Dumbledore –. Hay ciertas cosas que no entenderíais y es preferible dejarlo así.
- Pero Dumbledore, es nuestro hijo – dijo Lily con tristeza.
- Me parece una buena idea – dijo Sirius dándose cuenta de lo que hacia Dumbledore.
-¿Qué…?
-James, Dumbledore más tarde nos lo puede contar, quizá es algo relacionado con Voldemort que él no quiere que sepamos – dijo Sirius cortando a James.
- Si nos lo va a contar más tarde, ¿Por qué no ahora?
- El Veritaserum se puede acabar en unos segundos. Lo que quiero hacer nunca ha salido de la sala de los Misterios y no os lo puedo contar ahora. Es preferible para vosotros y hagáis lo que os pido.
James y Lily se miraron el uno al otro y luego Lily asintió con tristeza y preocupación. James suspiro y asintió.
-Bien – dijo Sirius contento, aunque tratando de que no se le notase.
Arrastro a Jame y Neville fuera de la oficina. Lily salió detrás de ellos, pero antes echando un vistazo a Harry con preocupación. Eso Harry no lo noto.
Cuando la puerta ya se hubo cerrado Dumbledore comenzó otra vez a hacer preguntas.
-¿De dónde vienes?
Harry parpadeo. No quería contestar por nada del mundo esa pregunta, pero no podía negárselo a la boca.
-Vengo de un Mundo Alterno.
-¿Cómo es ese Mundo Alterno? – dijo Dumbledore con, otra vez, un brillo en sus ojos. Mas no parecía estar extrañado por la respuesta de Harry como lo había estado con las demás.
-Muy diferente a este – Harry quiso dejarlo hasta ahí, pero prosiguió: -. Aquí hay mucha gente que está viva y en mi mundo está muerta.
-¿Cómo quien? – pregunto Dumbledore, parecía que le brillo de sus ojos había crecido.
-Albus Dumbledore, mis padres, Sirius, Ojoloco Moody, Gregorovitch, Rufus Scrimgeour…
Hubo un silencio y Dumbledore preguntó lentamente:
-¿Cómo murieron tus padres, Harry?
-La noche de Halloween Voldemort fue a la casa donde vivían mis padres. Voldemort primero mato a mi padre, luego fue en busca de mi madre. Mi madre le suplico a Voldemort que no me matara, pero él la mato. Cuando quiso matarme…
-¿No pudo? – preguntó Dumbledore en voz baja e inclinándose hacia Harry.
-No. Me dejo solo con una cicatriz.
Dumbledore paso la vista a la cicatriz que tenía Harry en la frente, aquella cicatriz con su peculiar forma de rayo.
-¿Qué paso con los Longbottom?
-Bellatrix Lestrange los torturo hasta dejarlos locos. Pero no murieron.
Dumbledore asintió lentamente comprendiendo.
-¿Cómo llegaste aquí, Harry?
xXx
Myrna Elva: ya sabia yo que la mayoría de las chicas pensamos lo mismo xD. Bueno espero que te haya gustado.
Monse: Creo que lo he subido rápido comparado con la anterior actualización ¿no?
Jazmin-Black: Espero que lo que haya colocado en la historia te guste. ^^ Nunca me atrevería a abandonarla xD
anulis96: Aww, gracias me alagas de verdad, no pensé que fuera tan buena. Gracias me apoyas mucho con esas palabras.
orqui_Black: Lo siento… De verdad (blush). Espero haber actualizado pronto. :S
MJ_Lupin: Realmente me alegra haberte dejado muy intrigada, jejeje era mi intención. Tendre cuidado con el lobito, lo tratare como si fuera una figurita de porcelana xD. Todos odiamos a Neville creeme xD.
nees_loka: Nooo, no le haría eso al lobito xD Espero que te haya gustado lo que ha encontrado Lily.
Kellycnt: Gracia querida hermana ^^
Edward: gracias por haberte tomado la molestia de haberlo leído. (No se para que te escribo esto si se que no lo vas a leer xD) pero solo lo digo porque tenía ganas: cada vez que digas "¿Qué es esto Harry?" me voy a reír xD. Y más después de haber visto la película y que decía: "Aquel niño que no salía de su armario" xDDD como me pude reír. Gracias por haber venido.
Canuto-cornamenta: ¿Cómo? ¿Quién eres? ¿Cómo lo has sabido? Me asusta xD quiero tus poderes :D Estoy segura que si te planteabas averiguar lo de Remus lo sabías de una xD. Quiero una explicación ¬¬
Luisa solano: ¡No mueras! Mi intención no era matar xD…
trygun: Aww yo también quiero ver a Harry en el colegio xDD ¬¬. Bueno rebosada no está (algo que hubiese deseado) si ves más abajo lo entenderás.
Rosmi: Sip, yo también me alegro de haberlo seguido xD
Alice jean cullen: ¡¡Menos mal y no me mataste!!! ¿Sino cómo seguía? xD
Juno Potter Weasley: Espero que te haya gustado y más lo que encontró Lily ^^
Balckimse: Sip, interesante deducción, pero fue esta la que la hizo ver que no era su hijo. Además Lily tenía los ojos cerrados, ya que su hijo estaba cambiando… ¿qué más le daba lo demás si su hijo la quería y la aceptaba? Hubiese puesto esa, pero sino la trama hubiese sido muy lenta… :S Me alegro que te haya gustado xD
Electro M: Me alegro que te haya gustado ^^ Gracias por comentar n_n
Alice: Gracias, pues me alegra haber conseguido hacer al lector todo eso que dices, aprecio mucho que me digan eso.
Megara Black: pues aquí está la continuación.
NOTA DE AUTORA (leer)
Bueno les quiero decir que este cap. es el más largo que he hecho ¡en toda mi vida! Dure 3 días haciéndolo y normalmente duro 1 o 2 días :S
Los que quería decir era que en Agosto, la primera semana, no voy a tocar ni ver un ordenador. Luego el resto de días me voy de vieja. Puede que allí sí pueda hacer algo :S Pero no os prometo nada. Le decía esto para que no penséis que no voy a volver a actualizar en mucho, mucho tiempo.
Ahora su turno de escribir ^^ Me merezco algo después de pasar horas delante del ordenador (computadora) ¿no creen?
Gracias.
