Hola chicos, gracias a todos por sus comentarios, no quiero entretenerlos mucho por que se que no entran a leerme a mi si no a la historia, aun asi les pido que me comenten al final del capitulo si les ah gustado! Gracias! besos


Capitulo 11.

Peeta POV.

-El miércoles es la sesión con Ariana –recuerda Alexander antes de subir a su camioneta.

Finnick suelta mi mano y camina hasta el.

-No se si será posible.

-¿Por qué?

-Eh intentado… hablar con Gabriela pero no me responde.

Alexander se queda en silencio.

-Después de lo que pasó, ya sabes –noto obviamente como no quiere tocar el tema, pero ahora que lo pone un poco sobre la mesa, ya se cual es la razón por la que Gabriela no quiere que Finnick vea a Ariana.

-¿Estas diciendo que Gabriela no deja que veas a Ariana por mi? –pregunto, acercándome a ellos.

-No lo tomes así, Gabriela está un poco desubicada, fue un shock para ella también, debemos darle tiempo.

-Oh dios- sujeto mi cabeza, sabia que algo no iba a salir bien con todo esto.

-Eh, ven acá –Finnick pasa su brazo sobre mi hombro y me atrae a su costado-. Voy a tratar de hablar con ella, pero me sentiría mejor si se puede posponer la sesión –se dirige a Alexander.

-Tratare de hacerlo, llámame si tienes una noticia de Gabriela.

-Hecho.

Esperamos juntos a que Alexander se marche y nos metemos en la casa hasta que su coche desaparece tras los portones.

Ya estando dentro de la casa y con Finnick dirigiéndose a su habitación vuelvo a tocar el tema:

-Por favor, dime la verdad, ¿Tengo yo la culpa?

-No, claro que no –responde, sin prestarme atención, buscando ropa en sus cajones.

-Eh –lo llamo y obligo a que me mire a los ojos-. ¿Gabriela no te deja ver a Ariana por que estas conmigo? Dime la verdad.

Me mira durante un momento y después se da media vuelta, volviendo a buscar entre sus cajones.

-No es eso –dice-. Solo necesita asimilarlo.

Me dejo caer en la cama, preocupado.

-Por favor, si esto no se soluciona, tienes que prometerme que harás todo por Ariana, incluso dejarme.

-No voy a dejarte, no digas tonterías. –Avienta una prenda justo a mi cara-. Anda, vamos a la alberca.

Para cuando me quito la prenda de mi rostro el ya esta poniéndose su short corto.

-Te espero fuera –dice, dejando caer su playera al suelo.

No voy a permitir que Finnick se prive de Ariana por mi culpa, así tenga que tomar yo las decisiones difíciles. Ella no va a crecer sin su padre.

Me rindo por esta vez, tratando de que Finnick también se sienta tranquilo.

Salgo al patio trasero, solo con el short puesto.

-¿Finnick? –pregunto, dando unos pasos por el pasto. No lo miro por ningún lado.

Apenas eh caminado un metro y algo golpea mis tobillos haciéndome caer al suelo, pero antes de que impacte con el pasto unos brazos me sujetan.

-¡Finnick! –grito, y dos segundos después estoy debajo del agua.

Me eh quedado sin aire, por lo que salir a la superficie me parece una difícil y desesperante tarea.

Salgo jadeando y a comparación con la maravillosa manera en que Finnick sale del agua, yo debo parecer un retrasado mental ahora mismo, intentando tomar aire.

-Eres un imbécil –murmuro, como puedo.

-Ven acá –dice, sujetándome entre sus brazos y atrayéndome a el.

Me da un beso en los labios y se envuelve en mi cuerpo, sujetando mi cadera con ambas piernas y sus brazos alrededor de mi cuello.

Lo bueno es que en esta parte de la alberca el agua me llega al pecho, si no, seguro me hubiera hundido.

-No se como puedes encantarme tanto –murmura.

Llego hasta el borde de la alberca, en donde hay una barrita bajo el agua en donde puedo sentarme.

Finnick se acomoda, sentándose en mis piernas y subiendo sus pies a la barrita.

-Creo que me engrandas. En realidad no soy nada a como me ves –admito.

-Eres exactamente como yo te veo, y me fascina.

Acerca sus labios a los míos y comienza a besarme.

No hay algo que me guste mas que sentir sus labios entre los míos, sus manos acariciando mi piel desnuda, su lengua saboreándome. No se en que nivel de perfección puedo colocarlo.

Comienza a besar mi mejilla y llega hasta mi oído, la sensación de su respiración contra mi cuello y oído es exquisita, desesperante, tan desesperante que sujeto su cabello con fuerza.

Besa mi cuello y baja lentamente, mordiendo con delicadeza mi piel.

-¿Y si terminamos esto en mi habitación? –pregunta entre jadeos.

-Finnick, mi primera vez contigo fue hermosa, fue perfecta. Pero sucedió quizá por que tenía que suceder, y nunca me voy a arrepentir de eso. Pero no estaba preparado, y no estoy preparado para volver a hacerlo. No me malinterpretes, te deseo. Te deseo todos los días y a cada momento, pero antes de hacer cosas… diferentes para mi, primero debo de adaptarme a mi propio yo… -eso debí haber dicho.

Si, eso debí haber dicho. Pero no lo dije, lo único que hice fue seguir besándolo, y no pude decirlo en ningún momento.

Ni cuando llegamos a su habitación.

Ni cuando quito toda mi ropa. Ni cuando acaricio mi piel con sus labios. Ni siquiera pude hacerlo cuando me pregunto si todo estaba bien.

Simplemente dejé que pasara.

Y pensé que seria imposible que me sintiera mejor que la vez anterior. Pero lo logró.

Fue como si nunca lo hubiera hecho. Cada sensación fue como la primera vez, o mas intensa. Solo puedo desear, que cada que suceda, sea como la primera vez.

No hay lugar en donde me sienta más seguro que en los brazos de Finnick.

Y espero que eso nunca cambie.

/

-Ya le hable tres veces –se queja, incorporándose al poco trafico que hay en la calle a esta hora.

Hemos salido temprano para ir a la playa, Finnick dice que es un lugar lindo a donde no va mucha gente, pero antes de eso iremos a comprar ropa. Y lo eh convencido para que hable con Gabriela y ver si podría ir Ari con nosotros.

-Inténtalo de nuevo –insisto-. Quizá no te escucha.

-No me ah escuchado toda la semana –se queja, frustrado-. Como sea… -presiona un botón en el volante y dice con voz clara: Mercedes, llama a Gabriela Rodríguez.

"Ah llamado a Gabriela Rodríguez tres veces anteriormente y la llamada no logró ser enlazada" dice la voz femenina del Mercedes.

-Gracias, no necesitas recordármelo –le dice Finnick, frustrado. Sonrío ampliamente, aun me parece estúpido hablar con el carro.

"No comprendo el comando, señor. Llamando a Gabriela Rodríguez…"

Me quedo en silencio, esperando a que se enlace la llamada.

Timbra dos veces y Gabriela responde:

-Finnick –dice.

-Hola, te eh estado llamando –se apresura a decir.

-Si, lo siento, eh andado ocupada –responde secamente.

Al fondo, levemente, puedo escuchar el llanto de Ariana.

-¿Cómo está la niña? –pregunta, apuesto que también escuchó a Ariana llorar.

-Bien, todo está bien con ella.

Ahora el llanto de la niña es más claro y sonoro.

-¿Está llorando? ¿Pasa algo? –la cuestiona Finnick.

-No, solo acaba de despertar, supongo que tiene hambre, ya le estoy preparando el biberón…

Finnick se queda en silencio un rato, el llanto de Ariana es lo único que se escucha en el fondo.

-¿Estas tomando? –pregunta. Yo también lo eh notado en la manera con que Gabriela pronuncia las palabras.

-¿Has llamado para interrogarme? –suelta ella.

-Oye… solo quiero saber de Ariana –Finnick comprende que no es el mejor momento para tratar de corregir a Gabriela.

-Ella está bien, no te preocupes, quizá le estén terminando de salir los dientes…

-Oye, sabes, voy a salir a la playa y…

En ese momento un grito masculino hace que Finnick guarde silencio de golpe.

"¡Calla a esa niña ya!"

Escucharlo me deja helado, sorprendido. Pero no como a Finnick, por que lo primero que hago es mirarlo. Ah adquirido un color rojo por completo.

Voy a poner una mano sobre su hombro, para que se tome un tiempo para respirar, pero el hombre vuelve a gritar y Finnick pierde por completo el control.

"Cállate! Cállate ya!"

No se exactamente como lo ah logrado, pero Finnick ah dado una vuelta en "U" bruscamente, de tal manera que me eh golpeado con fuerza contra mi puerta y ventana.

Detrás de un montón de pitidos frustrados por los coches, Finnick se incorpora velozmente al tráfico.

-¡Finnick! Tranquilo –le digo.

En el fondo se escucha el sonido de la llamada cortada, y después el coche informa que ah finalizado.

-Hey –lo llamo, mas calmado que antes.

Está rojo, por completo, incluso sus ojos están brillando.

-Finnick.

-No me hables –escupe-. No me hables ahora.

Frustrado, paso mi mano por mi cabello, apartándome un montón de pelo que ah caído sobre mi rostro con el brusco movimiento de Finnick.

-Ponte el cinturón –me ordena cuando me golpeo de nuevo contra la puerta en cuanto el gira bruscamente el volante para arrebazar a un coche.

No lo obedezco, pero trato de apartarme lo mas que puedo de la puerta.

No se exactamente en que parte de la ciudad estábamos, pero reconozco la entrada a casa de Gabriela en cuanto pasamos la zona departamental.

Estaciona el coche bruscamente y baja con la misma furia.

Apenas ah tocado la puerta dos veces cuando está se abre ligeramente y Finnick entra con tanta fuerza que en el interior Gabriela cae al suelo tras perder el equilibrio.

-¡Ey! –grita un hombre corpulento, parándose de la mesa en donde se encontraba a varios metros de nosotros.

Se que debo de detener a Finnick, pero no se como hacerlo. Y lo primero que hago es dar un paso hacia Gabriela para ayudarla a ponerse de pie.

Estoy a punto de extender mi mano para levantarla cuando con agilidad Finnick da un golpe justo en la quijada del hombre, lo propicia con tanta fuerza que este cae al suelo, tirando una mesa de madera a su paso.

Estupefacto miro a Finnick, sin poder creer lo que ah hecho.

Con su dedo en el aire, apuntando al hombre, suelta con rudeza:

-No vuelvas a gritarle a mi hija.

Prácticamente corro para ponerme frente a el, coloco mis manos sobre su pecho y lo miro a los ojos.

-Finnick, por favor –murmuro.

Se da media vuelta y me aparta con brusquedad.

-¿Estas fumando marihuana? –grita hacia Gabriela, quien aun sigue en el suelo.

-Ariana estaba en su habitación… -comienza a decir ella.

-¡Estas loca! –grita Finnick, interrumpiéndola.

Vuelvo a ponerme frente a el en cuanto da un paso hacia Gabriela, trato de protegerla, por que se que en este estado Finnick puede hacer cosas de las cuales se arrepentirá.

-Ve por Ariana –me ordena.

Lo miro durante un momento, con temor de apartarme de entre el y Gabriela. Llevo la mirada al hombre, quien sigue en el suelo, demasiado ebrio para poder reaccionar.

Los ojos de Finnick se encuentran con los míos, parecen un poco mas tranquilos.

Me aparto de el, sin antes dar un par de palmadas en su mejilla, y voy a por Ari.

Está entretenida con su biberón, sentada en la alfombra del suelo, en el corral para bebes.

-Ven acá preciosa –digo, tomándola entre mis manos.

La niña suelta el biberón y se acomoda, sujetándose de mi hombro.

Es tan hermosa como siempre.

La llevo rápidamente hasta Finnick, ella busca sus brazos pero Finnick sigue igual de rígido.

-Vámonos –suelta, sin prestar atención a Ari, pero se que al ponerla frente a el lo ah hecho entrar en razón.

No tengo la fuerza suficiente como para dejar a Ari en el asiento para infantes, así que la cargo en mis piernas, le entrego mi teléfono celular y se entretiene con el fácilmente.

-¿Puedes conducir con cuidado? –inquiero, en cuanto Finnick enciende el coche.

-No soy estúpido –suelta-. No voy a dejar que Ariana pase ningún tipo de peligro. Ni siquiera deberías llevarla en tus piernas.

-Lo se, solo que no la eh visto en tanto tiempo y no quiero soltarla.

Se encoge de hombros.

No pregunto en ningún momento hacia donde vamos, incluso cuando entra al estacionamiento del centro comercial y apaga el coche.

-Quiero comprarle un conjunto a Ari, parece pordiosera mi niña –dice antes de bajar del auto.

-Ella es hermosa –le digo yo, uniéndome a el en cuanto comienza a caminar rumbo al centro comercial-. No escuches a tu papi, está de gruñón.

Ariana me mira, haciendo ese hermoso mohín con sus labios.

-Ven acá –dice Finnick, quitándomela cuidadosamente.

Antes de reincorporarse a su posición recta, junta sus labios con los míos.

No hablamos, hasta que entramos al agradable clima del centro comercial.

Siempre voy a adorar el aroma de estos lugares, como una mescla de perfumes, comida dulce, personas jóvenes, felicidad. Y claro, no puedo dejar a un lado el derroche de dinero que cada persona debe hacer en cada tienda.

-¿Puedes llevar a Ari a esta tienda? –Finnick me entrega una tarjeta negra con letras rojas-. Necesito tomarme un respiro, solo… solo elige algo lindo.

Tomo a la niña en mis brazos, sin que ella reproche, y sujeto la tarjeta en mi mano.

Antes de irse me da un beso en los labios y uno a Ari en sus mejillas rechonchas y rosadas.

-Vamos a comprarte un lindo vestido –le digo, incomodo aun por el beso de Finnick.

No se si lograré acostumbrarme a sus actos de amor en publico.

Le hecho un vistazo a la tarjeta, es elegante y con letra ligeramente brillantes dice "Gucci Kids".

-Papi te tiene muy chiflada, ¿Verdad?

No puedo evitar no besar sus mejillas en cada instante.

Encuentro a la tienda, después de buscarla en el mapa, y me sorprendo por el estilo tan elegante que tiene, para ser una tienda para niños.

-Ariana Grace –dice alguien a mis espaldas, una voz femenina.

Me giro instantáneamente para ver a la mujer, una señora joven, perfectamente vestida y llena de joyas.

-Podría reconocer a esta princesa en todos los lugares –me dice en cuanto llega junto a nosotros.

La mujer extiende sus brazos y Ariana se va con ella con facilidad.

-Supongo que la conoce muy bien –digo, sonriendo.

-Claro, si esta niña es mi mejor clienta, ¿Verdad preciosa? –y besa su mejilla. Ahora se que no soy el único que no puede evitar no besarla.

-Anna –dice la señora, dirigiéndose a una joven hermosa que se encontraba detrás de mí-. Muéstrale ropa al joven, por favor, es para Ari… ¿es para Ari, verdad? –me pregunta la mujer.

-Si, así es –contesto.

-Sígame, señor –dice la chica, conduciéndome hasta el fondo de la tienda, en donde se encuentra la elegante sección para bebes-. Mira, este vestido me llegó la semana pasada, no es de la nueva temporada, pero es precioso, y tengo unos zapatos perfectos para el…

No confío en mi buen gusto, pero si confío en el de ella, así que sin dificultad elijo ese vestido, por que es color rojo, y el rojo es mi color favorito en la piel de Ariana.

Y ahora, cuando le pregunto sobre si puedo ponerle el vestido a Ari, me preocupo demasiado por haber apartado mi vista de ella y haberla dejado con una mujer que no conozco.

Me siento como un idiota, y comienzo a buscar a Ari con la mirada.

Me tranquilizo cuando la encuentro felizmente en los brazos de la mujer, con otra mas haciéndole cariños.

Camino hasta ellas, con el vestido en mi mano.

-Hola Ari –digo-. ¿Quieres ponerte ropita nueva?

-Excelente elección –dice la mujer-. Solo Ariana Grace podría lucir ese vestido.

-Gracias, ahora… ¿tendría un lugar en donde cambiarla?

-Claro que si, yo lo hare –dice con una amable sonrisa.

-También me llevare los zapatos que dijo la chica, no se cual sean.

-Claro que si, ahora traigo a Ariana.

Y se marcha, encantada con la niña en sus brazos.

Otra chica me conduce a la caja y le entrego la tarjeta que Finnick me ah dado.

Cinco minutos después la mujer trae a Ariana con ella, es increíble lo hermosa que una bebe puede verse.

El vestido es elegante, pero casual al mismo tiempo, de un color rojo tan rico que hace que su cabello resalte y sus ojos azules brillen aun mas.

Los zapatos que trae son color gris, un tono más obscuro que los mallones en sus piernitas rechonchas.

-Aquí tienes a tu princesa –dice la mujer antes de entregarme a Ariana.

-Muchas gracias –digo, tomando al mismo tiempo el ticket que me entrega la otra chica.

Me despido de la mujer y todos se despiden de Ariana.

-Valla Ariana Grace, creo que eres más famosa que tu padre.

Hablando de su padre… ¿En donde estará?

Comienzo a caminar con Ariana cómodamente en mis brazos

No me preocupo en encontrar a Finnick, solo me dedico a caminar y despejar mi mente, y entretener a Ariana con objetos brillantes y las luces de las tiendas.

Encuentro un muñeco de peluche en una de las "islas" centrales y lo compro con mi tarjeta de crédito, sin querer aprovecharme del dinero de Finnick, y se lo entrego a Ariana, como siempre, se fascina con el objeto y no hace mas que jugar con el en sus manos y morderlo.

-Wow, ahora si parece una princesa –resuena la voz de Finnick a mis espaldas.

-Ella siempre parece una princesa –lo corrijo, dándome media vuelta para encararme con el.

Trae una sonrisa en sus labios y antes de tomar a Ariana en sus brazos me da un beso rápido.

-Cierto, reformulo: Ahora es una princesa pero con ropa de Gucci.

-Hablando de eso… -saco la tarjeta que me había entregado y el ticket, justo antes de entregárselo veo las cantidades y mis ojos se abren como platos-. Oh Dios mío.

Rápidamente tomo la nota y la sujeto con mi mano, escondiéndola.

-¿Qué? –pregunta el, besando la mejilla de Ariana y comenzando a caminar.

-Creo que me eh excedido en el precio –admito-. La verdad ni siquiera me di cuenta de cuanto costó.

-Déjame ver –sin discutir le entrego la nota, avergonzado. De todas formas lo verá en su estado de cuenta.

-Esta bien –dice en cuanto lo lee-. No es demasiado, Gabriela ah comprado cosas mucho mas caras. Por eso me gusta Gucci, es hermoso y tiene buenos precios.

-¡¿Buenos precios?! ¿Estas bromeando? ¿Trescientos cincuenta dólares por un vestido para una bebe? ¿Ciento cuarenta para unos zapatos? Y ¡Por Dios! Ni siquiera quiero decir el precio del mallon. Es exagerado para ese pequeño trozo de tela.

-Supongo que te sorprenderías del precio de lo que traes colgado en el cuello –masculla.

No comprendo al instante, pero lo entiendo al encontrar con mis dedos la cadena que me regaló.

-Por favor, ni lo menciones.

Pasa su brazo libre por mis hombros y me atrae hacia el.

-Espero que no te moleste el cambio de planes –murmura-. No puedo llevar a Ariana a la playa hoy… o al menos que tu desees ir podemos…

-No, no –lo silencio-. Hagamos otra cosa, podemos ir a casa si quieres. Podemos bañarnos en la alberca, claro, debes de ponerle el techo, no quiero rostizarme con el sol.

-Creo que me parece una buena idea –dice-. Invitare a Alexander, ordenamos algo rico para comer, y cuando Ariana esté dormida… tu y yo podemos comer de nuevo –al final guiña su ojo pícaramente.

-No, no mientras Ariana esté cerca –advierto, con una sonrisa.

-Supongo que tendré que convencerte…

Le doy un golpe con mi codo y me separo de el.

Pasamos un rato dando vueltas por una parte del centro comercial, no alcanzamos a recorrerlo todo, pero sirve para distraernos. Compramos un pretcel y nos sentamos a comerlo. Ariana comienza a probar bocados también.

Como Finnick lo había planeado, pasamos la tarde en su casa, junto con Alexander. La idea de meternos a bañar se arruina cuando comienza a llover.

Ariana duerme gran parte de la tarde y los chicos aprovechan para prepararse unas bebidas, me salto yo esa parte, por que no se tomar nada de alcohol y no quiero quedar en ridículo.

-Peeta, por cierto –me llama Alexander desde la barra-. Últimamente has estado presente en todas las redes sociales.

-Uh… ¿Eso es bueno o malo?

-Bueno, muy bueno. Como te dije, hay personas en tu contra, pero hay otras defendiéndote. La sesión de fotos ya fue publicada y reventó en las redes sociales. Por cierto, deberías darte un tiempo para twitter, te sorprenderías de todos los mensajes de apoyo que estas recibiendo.

-Si.. uh… supongo que lo descargare en mi teléfono –contesto, sin interés alguno en hacerlo.

-Oh… Y también, para ambos, tienen una sesión de fotos con Adam Bouska.

-¿Adam? ¿No fui hace como cinco meses? –pregunta Finnick, acomodándose en la silla a mi lado.

-Si, pero ahora con el giro que ah dado tu vida todos creemos que seria bueno que se presenten ambos juntos. Y que Peeta tenga sus propias fotos.

-¿Quién es Adam? –inquiero.

-Es un fotógrafo, comenzó el movimiento NoH8 ¿Lo has escuchado?

-Claro que si –respondo orgulloso, es la primera vez que se de lo que hablan.

-Bueno, creo que la cita es para la próxima semana, estaría excelente si Ari pudiera salir también.

-No creo que debamos contemplar a Ari, no por ahora… -comenta Finnick, bebiendo de su copa.

-Bueno, pero ustedes no pueden faltar. Y Peeta, tienes una entrevista con Telehit el viernes, es una canal Latino.

-¿Yo? ¿Yo solo? –pregunto sorprendido.

-Si, es televisión y radio…

-Alex, ¿Exactamente que estas haciendo con Peeta? –suelta Finnick, apoyando sus manos en la barra.

-Te lo dije, estoy vendiéndolo.

¿Vendiéndome? No se, pero me hace sentir incomodo.

-¿Vendiéndome? –formulo la palabra en voz alta.

-No en un mal sentido, Peeta. Finnick, tu debes de entenderlo –comienza a explicar-. Puede Peeta quedarse solo contra el mundo, o puedo ayudarle a integrarse. DE todas formas ya lo metiste a esto. Creo que lo mejor es que el tenga mi respaldo, y el respaldo de todos los que podemos ayudarle.

-No se si eso es lo que Peeta desea.

-Yo no soy famoso, no soy cantante ni actor, ni nada de eso. No puedes venderme… no veo como.

-Mira Peeta, en el mundo de la farándula no solo hay actores y músicos. Fácil: Las Kardashian.

-No vas a compararme con una Kardashian.

-Puedo hacerlo, si me dejas, puedo convertirte en alguien importante como ellas.

-Pero… no quiero serlo –repito, ligeramente frustrado, pero esbozando una sonrisa.

-Vamos, vamos –Finnick se pone de pie y nos interrumpe-. Dejemos que las cosas pasen como tengan que pasar. Alexander, solo te encargaras de que esto sea mas fácil para Peeta, es lo único que queremos ahora. Que tenga como defenderse.

-Hecho, pero sabes cual es mi trabajo –responde el.

-Si, pero Peeta no te paga por eso.

-Pronto –y guiña el ojo.

Antes de que Finnick responda el llanto de Ariana interrumpe y sale corriendo hacia la habitación.

-Tu no te preocupes –dice Alexander, bebiendo el ultimo sorbo de su Cosmopolitan-. Todo va a ser perfecto para ti.

Lo veo tomar su chaqueta y sus teléfonos, entonces le digo:

-¿Te vas?

-Si –responde-. Aun tengo cosas que hacer y mi familia me espera para cenar. Dile a Finnick que le hablo mañana.

-Bien –digo, y comienzo a recoger todo lo de la barra y a lavar los trastos.

Minutos después Finnick regresa con Ariana en sus brazos. Ahora la bebe trae un mameluco rosa que la hace verse hermosa.

-Hola Ariana, ¿tienes hambre? –le pregunto, acercándome a ella.

La niña esboza una sonrisa, y abraza con desesperación a Finnick, como escondiéndose de mi.

-No seas chiflada Ariana –la reprende Finnick con dulzura.

-Debe ser la única bebe que despierta así de contenta.

-Espero que siempre sea así.

Nos sentamos junto con Ariana en el gran sofá de piel, colocamos una sabana para Ariana y un montón de juguetes.

-Supongo que esto significa tener hijos –dice Finnick, pasando su brazo por el respaldo del sofá para poder tocar mi mano, ya que Ariana está en medio de nosotros.

-Así es, desde el momento en que nacen ya no se quitan de en medio, son hermosos.

-Simplemente verla me hace feliz.

Ambos nos quedamos mirándola jugar tranquilamente con sus peluches, me quedo fascinado de la manera tan serena en que ella vive su vida, siempre cuando imaginaba a un bebe no era mas que llanto y griterío.

Finnick pone una película en la televisión y nos entretenemos mirándola, cuando esta finaliza el comienza a preparar la tina para bañar a Ariana y dormirla.

Mientras, ambos lo esperamos tirados en la alfombra de la sala.

Estoy acostado boca abajo y apoyo mis manos en el suelo, levantando y bajando mi torso. Ariana me está imitando, y eso la tiene muerta de risa. Por supuesto que su risa es tan contagiosa que me mata a mí también, y eso la hace reír más. Es como una cadena.

Estoy haciendo ruidos extraños con mi boca para que Ariana los imite cuando suena el timbre.

Esbozo una "O" con mis labios y Ariana lo hace también cinco segundos después.

-Alguien nos busca –le digo, elevando mis cejas, imitando una cara de sorpresa.

Me levanto y tomo a la niña en mis brazos para ir a ver quien es.

Ariana aun tiene la "O" en sus labios cuando vemos a Gabriela detrás de la puerta.

-Uh… Hola –dice en cuanto me mira.

No se como responder, es la primera vez que se dirige a mí directamente. Además se que ambos estamos avergonzados o algo por el estilo, por lo que sucedió en su casa.

-Finnick está arreglando el cuarto de Ari –explico, sin otra cosa que decir.

No se si debo dejarla pasar o que, o por que aun no ah entrado, como siempre lo hace.

-¿Quién es? –pregunta Finnick a mis espaldas, guardando silencio en cuanto mira a Gabriela.

Su rostro cambia completamente.

-Te dije que no quería que el supiera en donde vivo –prácticamente le grita Finnick, quitándome de en medio de ellos.

-Vengo sola –dice ella, con una voz suave, como nunca la había escuchado-. Yo… solo quería saber como estaba Ariana.

-Esta perfectamente –responde Finnick con brusquedad-. Como puedes verlo.

-Finnick… lo que pasó en casa… te juro que es la primera vez que sucede. Erick acaba de recibir un trabajo excelente y estábamos celebrando… te lo juro que todo estaba controlado…

-Controlado –resopla Finnick. Debería irme, llevarme a la niña lejos de estos dos, pero Finnick ah sujetado mi mano con fuerza y no me deja marcharme, y no quiero hacer algo para disgustarlo, no en estos momentos.

-Perdón. Te lo juro que no vuelve a pasar, fue una estupidez –admite ella, bajando la mirada.

Finnick no responde, se limita a mirarla con coraje.

La chica parece de verdad arrepentida. Sus ojos están rojos, no se si es por haber tomado o por haber llorado, pero su aspecto parece cansado, no luce ninguno de sus vestidos hermosos, ni tacones, ni su cabello peinado. Ni siquiera sus sombras negras en los ojos. Es… como una niña. Esa es la palabra que la describe justo en este momento.

-Yo… quería llevarme a Ariana…

-Ni lo pienses –suelta Finnick-. Por lo menos por hoy Ariana duerme conmigo.

-Puedo… por lo menos… ¿Tenerla un rato? –ni siquiera discute por lo que ah dicho Finnick.

Sin esperar respuesta de Finnick le entrego a Ariana, ella se va fácilmente con Gabriela.

-Voy a ir a preparar el agua para bañarla –les digo, Finnick asiente, pidiéndome con sus ojos que me quede, pero no lo hago.

Voy al baño para dejarlos solos, la tina ya tiene agua, así que lo único que hago es regularla constantemente para que no se enfríe.

Me quedo sentado en el banquito junto a la tina y diez minutos después Finnick regresa con Ariana en brazos.

-Hola hola –dice, sacudiendo la mano de Ariana.

-Hola preciosa, ¿Lista para el baño?

-Mi papi esta listo para bañarse contigo…

-Tu papi es un sucio –me pongo de pie y comienzo a ayudar a Finnick a desvestirla-. Anda, que el agua se enfría. ¿Todo bien con Gabriela?

-Sentí incluso un poco de lastima, pero es una idiota.

-No digas eso –lo reprimo enfadado-. Nunca digas eso frente a Ariana, ni frente a Ariana ni nunca.

-Lo siento, es solo… olvídalo, estoy muy bien, no quiero enojarme.

-Bien, entonces anda, vamos a bañar a esta princesa para dormirla… y tener un tiempo libre.

Baja su rostro para besarme y sonríe.

-Me gusta la idea.

No puedo parar de decir que Ariana es la bebe perfecta, no odia el agua, si no que duramos mas tiempo del necesario por que le encanta jugar ahí. Finnick y yo terminamos todos mojados.

Cuando la saca de la tina voy a bañarme mientras Finnick la cambia, y cuando termino me meto a la cama de el, cobijándome con la sabana y encendiendo el televisor.

-¿esta dormida? –pregunto en cuanto entra a la habitación.

-Muy dormida –dice el, quitándose la camisa y arrojándola al sesto de ropa sucia.

Se acomoda en la cama junto a mí y pasa su brazo por debajo de mi cuello.

-¿Quieres hacer algo divertido? –murmura acercando su rostro al mío.

-Nop –respondo, retirándome ligeramente de el y cambiando el canal de la televisión.

-¿Y entonces por que has venido a acostarte aquí? –inquiere, colocando su mano sobre mi abdomen y acariciando lentamente hasta llegar a mi pecho.

-Por que mi habitación… o bueno, la habitación que me prestaste no tiene televisión.

-Eso es cierto –dice, apoyándose en su codo y levantando su cuerpo para mirarme-. Mañana compraremos una.

-Con esta es suficiente –digo, fijando mi vista en la película que acaba de comenzar.

-¿Seguro que no quieres hacer nada divertido?

-Aham.

Acerca sus labios a mi oído para murmurar:

-¿Seguro?

Y comienza a acariciar mi lóbulo con su lengua, después con sus labios, mordiendo ligeramente. Eso hace que mi respiración se corte bruscamente.

-¿Seguro? –vuelve a susurrar, pero ya no tengo fuerza para responder por que sus labios comienzan a besar mi cuello y mi pecho.

-Finnick… -murmuro en cuanto comienza a descender por mi estomago y sus manos sujetan mis muñecas con fuerza, inmovilizándolas a mis costados.

Sigue besando mi abdomen, lentamente y haciendo que cada partícula de mi cuerpo cobre vida, vida llena de ardor.

Cuando sus labios acarician la piel después de mi ombligo mi corazón comienza a palpitar tan fuerte que con cada latido siento cada vena de mi cuerpo palpitando al compas de el.

Con libertad y sin pudor suelta mis muñecas para sujetar la pretina de mi pantalón y lo baja de prisa, estoy a punto de protestar por la vergüenza pero la sensación de a continuación es exquisita.

Mi miembro, ahora erecto, ah quedado dentro de su boca, se siente un calor y una humedad excitante, y cada movimiento, por mas ligero que sea, de sus labios, manda una señal de placer incontenible a mi cerebro.

No puedo evitar que algunos gemidos salgan de mi garganta por el intenso placer.

Finnick se separa de mi cuerpo para quitarse sus ultimas prendas y para regresar a besar mi pecho, mi cuello y ahora mis labios, dejando que su cuerpo desnudo se envuelva con el mío.

Sin pensarlo y sin preguntarme, eleva mis caderas con sus manos, sin despegar nuestros labios, y con agilidad comienza a hacerme suyo de nuevo.

Quisiera poder explicar que es lo que estoy sintiendo en estos momentos, pero no puedo. El placer y la felicidad no son descritas con palabras. Solo puedes saberlo cuando lo experimentas, lo único que puedo decir es que en estos momentos me siento el hombre más feliz del mundo. Entregándome a Finnick siento que estoy completo, que su cuerpo complementa el mío, que el espacio entre mis labios fue hecho para los suyos. Que la separación de mis dedos es para que el envuelva los suyos en mis manos. Que el aire que respiro solo puede ser inalado cuando el está cerca. Así me siento. Vivo. Vivo y completo.

Tampoco se que es mas mágico, si el momento previo, durante o cuando ya hemos terminado. Ambos recostados junto al otro, sin decir nada, simplemente regocijándonos interiormente y tratando de volver a la realidad.

-¿Tienes hambre? –me pregunta.

Suelto una risa entre dientes.

-Si –respondo.

-Iré a darle una vuelta a Ari y traeré algo para comer –me informa antes de besarme y ponerse de pie.

Fijo mi vista en su cuerpo desnudo, está de espaldas a mí.

Su espalda es marcada, ligeramente en forma de V por el ejercicio, sus tatuajes adornan gran parte de ella. Sus piernas son gruesas y tonificadas, adornadas con un ligero vello obscuro. Es mío. Todo Finnick es mío.

Se coloca una bata color azul y sale de la habitación.

Después de un momento inmóvil, tomo el control de la televisión y cambio el canal, ni siquiera recordaba que estaba encendida.

Coloco un canal de música, esperando a que salga alguna canción de Finnick y me coloco mi ropa interior, para no seguir desnudo.

Cuando Finnick entra en la habitación arroja una botella de agua y la tomo entre mis manos rápidamente, sorprendido yo mismo por mi agilidad.

Me siento, recargando mi espalda en el respaldo de la cama.

-Encontré Doritos –dice, acomodando el tazón en mis piernas.

Se sienta en el borde de la cama y toma un bonche de Doritos y los mete todos en su boca.

Sonrío ampliamente.

-¿Qué? –pregunta con la boca llena de frituras.

-Nada, solo que hay cosas que nunca cambian –digo, y coloco frituras en mi boca.

Se queda un segundo pensando y entonces su rostro se ilumina con una sonrisa.

Se acerca a mis labios y me quita los Doritos que ya había metido en mi boca con un beso.

-Sigues siendo un asqueroso –me quejo cuando se separa de mi.

-No me das asco –masculla.

Se queda mirándome, lo veo de reojo por que trato de centrar mi atención en la televisión para no sentirme incomodo con sus miradas.

-Te quiero –dice y no puedo seguir mirando la televisión después de eso.

Regreso mi mirada a sus ojos, por que se que no fueron solo palabras. Lo sentí. Me hizo sentir un movimiento en mi estomago con tan solo una corta frase.

-Te quiero también –murmuro, hipnotizado por sus ojos.

Sonríe ampliamente y se pasa la mano por el cabello.

-No tienes que decirlo solo por que yo lo dije –dice, sonriendo y poniéndose de pie.

-No, no. No es por que…

-Si –mantiene su sonrisa, divertida-. Lo dices solo por que yo lo eh dicho primero.

-No, Hey, escucha –Vuelve a sentarse, un poco mas cerca ahora-. Esta habitación… esta vida… estos Doritos –sonríe-. Tu…. No lo se, siento como si hubiera nacido para vivirlo así… Como si todo lo que eh vivido no valió la pena, como si todo fue preparado para que terminara viviendo en esta forma. Me siento completo.

Suspira y yo también, por que no hay nada mas que decir.

-¿Qué te parece sin nos damos una ducha y nos vamos a cenar rico a algún lugar?

-Ari está dormida…

-De todas formas iba a despertarla, tiene que despertar o no va a dormir en toda la noche.

-¿Seguro?

-Si, seguro, preparare la ducha…

Dicho esto se pone de pie y cuelga la bata en el perchero, quedando completamente desnudo frente a mí.

Toma su celular y se mete en el un momento.

No pierdo la oportunidad para deleitarme con su cuerpo.

Por mas que mire su torso desnudo nunca voy a acostumbrarme, y después de ese caminito de vello obscuro bajo su ombligo se encuentra concentrada toda la virilidad de Finnick.

Verlo desnudo es delicioso, aunque no puedo evitar sentirme incomodo.

Deja su teléfono sobre la mesita y se mete al baño, regresa dos minutos después.

-Este baño ya está listo, ¿Quieres ducharte primero? Mientras despierto y preparo a Ari… así tu puedes cuidarla mientras yo me ducho después.

-Si, esta bien –digo, poniéndome de pie y dejando la vasija con Doritos a un lado de la cama.

-Pero primero, iré a arreglar tu ropa, Alexander ya trajo lo que te compró, y hay un conjunto que me estoy muriendo por ver en ti.

-¿Puedes ponerte algo de ropa?

-No –responde antes de salir casi corriendo de la habitación.

Giro mis ojos para mi mismo antes de arreglar todo para meterme a bañar.

Tomo la ducha rápida, aunque haciendo tiempo para que Finnick cambie a Ariana; aunque no tardé mucho cuando salgo del baño Ariana ya está sobre la cama.

-¿Podrías peinarla, por favor? –pregunta Finnick, tiene solo una toalla corta anudada a su cintura.

-Nunca eh peinado nada…

-Solo coloca aceite de bebe en tus manos y péinala con tus dedos, para que los rizos le queden bonitos y brillantes, y ponle un moño rojo, ahí deje la caja de los moños. Ya vengo –me da un beso y se mete al baño.

-Hola Ariana –le digo a la niña, está sentada en medio de la cama jugando con un cepillo-. Luces hermosa como siempre.

Trae puesto el mismo vestido rojo de hace rato, está completamente limpio pues solo lo huso unas horas, pero ahora sus medias son color negro y sus pequeños y elegantes zapatos igual. Y también trae un saquito obscuro para cubrirla de la noche fresca.

La acerco a la orilla de la cama para peinarla, hago lo que Finnick me dice, aunque sin nada en su cabello ella ya luce hermosa. Coloco un moño pequeño color rojo en su cabeza, a un costado y la miro. Es hermosa.

-Ahora me toca a mi –le digo al tiempo que la cargo en mis brazos para ir a la otra habitación, en donde está mi ropa.

Cuando termino de vestirme no me siento totalmente cómodo con la ropa.

Es un jean de mezclilla obscura, demasiado ajustado a mi cuerpo, unos zapatos negros entre casuales y formales y una camisa color morada, ajustada de mi pecho y ligeramente justa de la cintura.

-Tendré que confiar en que tu padre tenga razón –murmuro hacia Ariana, quien está gateando por la alfombra-. Tu padre me mataría si ve que te estas ensuciando tu ropa.

La cargo en mis brazos y regresamos a la habitación de Finnick.

Dentro el ya esta frente al espejo, abrochando su camisa.

-Así que tu si puedes ir de pantalón de vestir y yo tengo que ir en Jeans –me quejo cuando entramos.

-Es que te ves de verdad perfecto en esa ropa, no me equivoque –dice.

Coloco a Ariana en la cama, se deja caer al colchón y gatea hasta el centro, recostando su pequeño cuerpecito y mordiendo un juguete de plástico. Su acción me hace sonreír.

-Estoy deseando quitártela –continúa.

-Termina de cambiarte, Casanova. No debe hacerse tarde para Ariana.

-Oye, eres más madre que Gabriela.

Sonrío, pero no digo nada. Ni el tampoco. Supongo que recordarla lo ah dejado sin ganas de bromear. No lo presiono, por que quiero darle su tiempo para que piense bien las cosas.

-Andando –toma a Ariana y salimos de la casa.

El restaurant a donde vamos es elegante, con una chica hermosa que nos conduce hasta el segundo piso, en donde hay personas aun mas elegantes que las de primera planta.

-Creo que debí haber traído traje.

-Tienes 23, no eres un anciano.

Giro los ojos y tomo mi lugar en la mesa cuadrada.

Ya hay un asiento especial para Ariana, así que Finnick la sienta antes de tomar su lugar el.

Lo primero que traen es vino dulce para ambos y un vaso para bebes con jugo de manzana.

-¿Se te antoja algo en especifico para cenar? –pregunta Finnick.

-No, en realidad. Cuando salimos de casa estaba pensando en una hamburguesa… supongo que aquí no hay hamburguesas.

-Eso es cierto, pero podemos pedir una.

-No, no. No quiero avergonzarte.

Ríe entre dientes.

Cuando el mesero se acerca a nosotros Finnick le dice "Dile al chef que soy Finnick, que prepare algo para mi y para mi acompañante"

Con eso supuse que Finnick conocía al chef de este lugar, y yo confiaba en el para pedir buenos alimentos.

La cena es deliciosa, por supuesto, y aunque Finnick quiere seguir conversando en la mesa lo obligo prácticamente a marcharnos, por que es casi media noche y Ariana sigue despierta, no es bueno para ella, y aun nos quedan como cuarenta minutos de regreso a casa.

Aun así Finnick decide dar una vuelta bastante larga por la playa, para "que la viera de noche" es absolutamente igual al día, pero obscura.

Ariana llega dormida al departamento, Finnick dice que es mejor quedarnos ahí por si Gabriela quiere ir por ella.

No hay una cuna para Ariana, por lo que duerme en medio de nosotros. Duerme el resto de la noche y parte de la mañana seguido, incluso después de que ambos salimos de ducharnos ella sigue dormida.

-Voy a despertarla –le había avisado a Finnick-. Ya me preocupó.

Mientras el preparaba el desayuno yo cambiaba a Ariana, quien se despertó de excelente humor como siempre, aunque sin ganas de estar sola, por que no quiso soltarse de mis brazos, ni siquiera para comer.

-Voy a conectarme en twitter, por lo menos una hora, hace mucho que no hablo con los chicos. –dice Finnick después de comer y en cuanto Ariana se entretiene en su corral con un montón de juguetes.

-Creo que debería yo también de usarlo, según Alexander…

-Si, eso estaría bien. Además debes revisar tus menciones.

Ya había entrado a twitter antes, cuando recién estaba abierta mi cuenta. Tenía cero Followers y cero Followings. Y cero interactions. Supongo que no ah cambiado mucho desde ese día.

Finnick regresa con dos computadoras portátiles, dice que es más practico en el teléfono, pero mejor en una computadora.

Soy el primero en entrar, mientras Finnick conecta los cables de la suya a la luz.

No tengo ninguna emoción alguna por hacerlo, ni siquiera me llama la atención, pero cuando entro a mi perfil y miro "0 Followers" y "8,573 Followings" me sorprendo.

-¿Qué hiciste? –le pregunto, a Finnick, quien solo sonríe.

Voy directo a mis interacciones, por que obviamente en la TimeLine no hay nada.

Hay una lista enorme de menciones, cosas desde un simple "Hola, como estas?" hasta "Por favor por favor por favor sígueme!"

Quiero saber en donde comenzó todo así que voy hasta el principio. Bajo, bajo, bajo, menciones, menciones, y ahí esta: " FinnickOdair: Te quiero como nunca eh querido a nadie. PMellark"

Después de ese tweet hay tantos que no puedo leerlos todos.

-No hagas eso, vas a explotar mis interacciones. –me quejo.

-Eso no sucede –explica el.

-Bien.

Busco algo que poner, pero de verdad que no se me ocurre nada. Así que decido responder la ultima mención que tengo.


MtzRaz: Cual es la comida favorita de Finnick? PMellark

- PMellark: MtzRaz creo que deberías preguntárselo tu misma (:


WorldinmyHead: Finnick es tu novio? PMellark

- PMellark: es extraño que preguntes, yo también me lo pregunto. Nunca me lo ah pedido oficialmente…. FinnickOdair.


- Finnick Odair: Todo lo que se cocine en casa MtzRaz PMellark


- FinnickOdair: Quieres ser mi novio? PMellark WorldinmyHead


-Pobres chicos –digo-. Los vas a matar.

-Te van a amar –dice el.

Después de eso la explosión de menciones comienzan.

Son tantas que no puedo ni siquiera centrarme en una para responderle.

No quiero imaginarme como debe estar la cuenta de Finnick.

Me desespero con mi cuenta, así que voy hasta Finnick para mirarlo a el, parece divertirse.

-¿Y si respondemos uno y uno? –pregunta.

-Okay –acepto.

Comenzamos a responder ambos desde su cuenta.


PrettyOdair: RESPONDEME! A MI NUNCA ME RESPONDES! FinnickOdair

- FinnickOdair: Lo siento ): PrettyOdair -F


-Te toca –me dice Finnick.

Finnick refresca la página y comienzo a mirar sus últimas menciones.

-Esa –elijo al asar.


KatterineZm1: Si me respondes este tweet iré a tu próximo concierto solo en ropa interior, POR FAVOR! FinnickOdair

- FinnickOdair: A Finnick le gustará eso ;) KatterineZm1 –P


Finnick se la pasa tan bien respondiendo a los mas que puede, y le ayudo a veces, por que se que ellos no quieren que yo les responda, quieren que el les responda.

-Siempre pensé que tenias gente que respondía todo por ti… -digo, cuando por fin cierra su computadora.

-Eso piensan, pero por Dios, también tenemos una vida y podemos usar el teléfono, es buen entretenimiento. No estamos todo el día en el estudio. Podemos hacer cosas por nosotros mismos.

-Si, ya veo…

Antes de levantarse de la mesa me toma del cuello para besarme.

Después va a por Ariana y la carga en su regazo para ver la televisión.

Un par de horas después Gabriela pasa por la niña.

-No quiero que se la lleve –había dicho Finnick.

-Es su madre. Solo tuvo un resbalón, estoy seguro que la ama y sobretodo Ari a ella, debe extrañarla mucho. Los bebes necesitan a su mamá.

-Si, lo se. Eres demasiado bueno.

Cuando se llevan a Ari la habitación queda muy silenciosa, no es que Ari haga mucho ruido, pero al menos se siente su presencia y su encanto.

-¿Y ahora? –inquiero, después de unos largos minutos frente al televisor.

-Estamos solos, podemos divertirnos –dice, besando mi cuello.

-Estoy cansado –admito, moviendo mi rostro para besar sus labios.

-Bien, entonces vamos a la casa antes de que anochezca, ¿Te parece?

-¿Por qué no nos podemos quedar aquí? –me quejo, desparramándome en el sofá.

-Por que me siento mejor en mi casa, anda –palmea mi muslo y nos levantamos.

No se aun guiarme en esta ciudad, ni saber para donde es el norte o el sur, pero si se que del departamento a la casa de Finnick son por lo menos cincuenta minutos.

Finnick tiene hambre, así que antes de tomar el ExpressWay pasamos a Whattaburger por un par de hamburguesas rápidas. Ambos comemos arriba del auto en el camino rumbo a casa.

Cuando llegamos Finnick sale al patio trasero para hablar con Alexander, y yo, por perder el tiempo, voy y reviso mi teléfono celular.

Tengo dos llamadas de mi hermano.

-¿Matt? –inquiero en voz alta.

Presiono la pantalla un par de veces para que la llamada comience.

-Peeta –responde el al segundo timbrido.

-¿Qué pasa? –pregunto preocupado, nunca me llama.

-Oye, Camila y yo estamos en San Diego –dice-. ¿Sigues en L.A.?

-Si, aquí estoy –respondo entusiasmado.

-¿Crees que podríamos vernos? Podemos fijar un punto medio y…

-No, no. No te preocupes, ustedes no se muevan de ahí. Yo iré para allá.

-Excelente, digo, Camila ah tenido una ligera recaída y queremos descansar.

-¿Está ella bien?

-Si, supongo que es solo cansancio, no hemos parado.

-Bueno, tienen que descansar antes de comenzar de nuevo.

-Lo se, este… Peeta… Papá habló conmigo.

Me quedo en silencio. Tanto tiempo que el tiene que seguir:

-Viene con mamá.

-¿Viene?

-A…. San Diego…

-Eso… eso esta bien, Matt. Creo que es lo mejor.

-Estoy esperando eso, sabes, Camila me convenció que era lo mejor.

-Debes hacerle caso, entonces.

-Si… yo… solo… pensé que tú podrías venir la misma semana que nuestros padres… podríamos vernos todos de una sola vez.

-Creo que sería genial –no estoy muy entusiasmado, me gusta la idea de ver a mi "familia" junta de nuevo, pero no se si será bueno meternos a todos durante varios días en una sola casa.

-Bueno, te lo digo por que ni papá ni mamá saben lo de… tu y Finnick. No se han enterado… así que… si tú no quieres que se enteren puedes…

-Ni lo digas –lo interrumpo-. Finnick iría conmigo.

-Esta bien, quiero conocerlo….

Sin mas que decir entre ambos, la llamada finaliza después de unas palabras incomodas de cariño.

-¿A dónde vamos? –pregunta Finnick a mis espaldas, asustándome.

Me giro lentamente, con una sonrisa de disculpa en mis labios.

-Vas a conocer a mis padres.