Gabism, qué alegría verte ahí todavía! Jajajaja Lo tuyo es afición Es verdad, el rey cada vez los acerca más, pero no será todo tan fácil. Eso te lo aseguro jejeje

Muchas gracias, de verdad. Si algún día vienes a España dímelo que te mereces, al menos, que te invite a cenar, guapa!

CAPÍTULO 12

El rey había llegado demasiado lejos, pensó James mientras veía todo aquel campo pasto de las llamas.

Había unas seis personas allí intentando apagar el fuego inútilmente, y de repente se percató de que una de ellas era Kate. Vestida únicamente con un camisón de dormir, y con los pies desnudos sacudía unas ramas sin propósito lógico. Estaba descompuesta, con el rostro desencajado y fuera de si.

James se lanzó a tierra del caballo y fue hacia ella agarrándola por la cintura. La levantó en el aire y la sacó de allí mientras ella se agitaba intentando soltarse.

Basta! Ya no tiene remedio!- gritó él desesperado

Kate observó el incendio. Toda la cosecha ardía. Ya no había nada que hacer. Se había perdido todo por lo que tanto luchó. Las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas pero su gesto parecía ausente, como si estuviera en estado de shock, intentando procesar lo que estaba viendo.

Os habéis hecho daño?- dijo James observando sus manos por si había quemaduras

De pronto ella lo miró directamente a los ojos. Con una mirada que nunca había visto en sus ojos.

Cómo habéis podido hacer esto?- dijo ella- Cómo habéis sido capaz?

James no daba crédito. De manera que ella pensaba que había sido él quien había incendiado su cosecha. Lo creía capaz de cualquier cosa.

James no fue capaz de articular palabra. Sólo la miraba sin expresión alguna en su rostro.

Os creí cuando dijisteis que podía confiar en vos- dijo ella sin dejar de llorar- Os creí maldita sea!

La bofetada que le dio no le dolió tanto como la expresión de profundo dolor que ella tenía en sus ojos. Si alguna vez pensó que sería posible acercarse a ella esa posibilidad se desvaneció en aquel instante.

Ella se derrumbó en el suelo, de rodillas. Y lloró amargamente cubriendo su rostro con sus manos como si se avergonzara de mostrar su debilidad. James se conmovió interiormente. Siempre quiso esto, pero verla allí, vencida y derrumbada ante él fue algo tan amargo que deseó no haberse cruzado nunca en su vida. Necesitaba abrazarla, calmar su dolor, pero hubiera sido inútil. Nadie quiere el consuelo de su verdugo.

Ella levantó la cabeza. Aún de rodillas y con el rostro lleno de lágrimas, James pudo ver la hermosa altivez que mostraba.

Cumpliré mi palabra, barón- dijo firmemente- Me casaré con vos. Tendréis mi cuerpo pero jamás mi alma.

En ese momento James comprendió que aquella era su sentencia. Vivir atado a esa mujer a la que amaba de un modo irracional sin esperar nada a cambio. Supo que tenía que hacerlo. Por mucho que le repugnase la idea de obligarla a un matrimonio que no deseaba, debía hacerlo. Él era el responsable indirecto de toda esta situación, y no podía largarse ahora y dejarla allí a su suerte, en manos de un rey que estaba decidido a cualquier cosa para lograr su objetivo. Al menos él podría protegerla.

Vamos- dijo él con seriedad tendiéndole la mano que ella rechazó

Kate se puso en pie, sin expresión en su rostro. Las lágrimas habían dejado de brotar pero dejaron surcos en su rostro manchado por el polvo.

En vista de que ella no mostraba ninguna intención de moverse, James la subió a su caballo. Kate no opuso resistencia alguna. Sus ojos parecían perdidos mirando el incendio que menguaba lentamente. Después James subió al animal y cogió las riendas rodeándola con sus brazos.

A dónde me lleváis?- dijo ella en voz baja

A mi casa- dijo él con firmeza- De ahora en adelante yo me ocuparé de vos.

Enhorabuena, Barón- dijo ella con la voz rota- Ya tenéis vuestro trofeo.

Aquella noche Kate durmió en casa del barón. Nadia le preparó un reconfortante baño y algo de cena que ella rechazó. Dos hombres vigilaban la puerta de sus aposentos.

Mientras, Sayid, Locke y Linus mantenían una conversación con James que no iba a ninguna parte.

No entiendo por qué no le habéis dicho la verdad- decía Ben lamentándose

Porque no cambiaría en nada la situación. Ella seguiría arruinada y amenazada por el rey- dijo James mientras bebía un trago de vino

Al menos sabría que no sois un mal nacido- dijo Locke apenado

Es mejor que las cosas estén como están. Esta boda puede salvarle el pellejo. Aquí puedo tenerla segura- dijo James que estaba empezando a cansarse del interrogatorio

Pero no podéis tenerla aquí sin que sea vuestra esposa- dijo Locke preocupado

Mañana la llevaré a otro lugar- dijo James fastidiado

A dónde?- preguntó Ben

A donde esté a salvo!- gritó James perdiendo la paciencia- Serán unos días, mientras organizo la ceremonia. Después nos marcharemos a Virginia. Y una vez que el rey deje de ser una amenaza la dejaré libre. Podrá volver si lo desea.

La abandonaréis?- dijo Sayid incrédulo

La liberaré- dijo James con firmeza- El clero se vende por una buena cantidad de monedas. No será difícil conseguir la nulidad.

Estáis cometiendo un grave error, James- dijo Ben mirándole con tristeza

Estoy enmendando el que cometí cuando le propuse aquel estúpido pacto- dijo él con rabia- Y dejadme ya en paz!

A la mañana siguiente James despertó con una sensación amarga en sus labios. Apenas había podido pegar ojo durante la noche. Intentó imaginar cómo serían las cosas si ella supiese la verdad, buscando un hilo de esperanza en todo aquel caos. Pero llegó a la conclusión de que no serviría de nada. Ella probablemente no le creería, y si lo hiciera él no tendría el valor de consentir en ese matrimonio. De modo que todo volvería al principio, ella rechazando su ayuda y el rey pisándo los talones a ambos. Lo mejor era tenerla cerca. Poder protegerla. Si ella le odiaba poco importaba. Nunca hubo posibilidad de que lo amase, de modo que lo mismo daba si sentía por él rencor y asco.

James ordenó a Sayid que trajese las cosas de la marquesa. Iba a buscarle un lugar seguro, ya que tenerla bajo su techo sin haberla desposado daría lugar a demasiadas habladurías, y no es que a él le importase aquello un carajo, pero no tenía ganas de escuchar los reproches de Ben, Locke e incluso Alex.

Se encaminó hacia el castillo de Juliet. No se le ocurría un lugar mejor donde dejar a Kate. Si había alguien en todo el reino a quien el rey temiese era a la Duquesa Burke. No se atrevería a invadir sus dominios.

Queréis que la tenga aquí bajo mi techo?- dijo Juliet extrañada y divertida a la vez

Creo que es lo mejor teniendo en cuenta que el rey es una grave amenaza- dijo James

Pero aquí está mi esposo!- dijo Juliet sonriendo

Y qué, estáis celosa?- preguntó James

En absoluto, pero y vos no lo estáis?- dijo ella con curiosidad

Eso no importa. Si hay algún peligro vuestro esposo dará su vida por ella si es necesario- dijo James desviando la mirada

James, sois tan tierno- dijo Juliet acariciando su cabello mientras sonreía con ternura- Realmente la amáis, no es cierto? Amáis a esa niña terca e insolente.

A vos no puedo engañaros- dijo él mirándola fijamente a los ojos- Sois demasiado inteligente.

Y vos demasiado estúpido- dijo ella sonriendo- No se porqué vuestro maldito orgullo os impide confesarle lo que sentís.

Ella me odia, me odia profundamente- dijo él con seriedad

Dejando que piense que sois aún más ruin que el rey no vais a cambiar eso- dijo Juliet sonriendo

Las cosas no son tan sencillas, Juliet- dijo él lamentándose

Bien, lo haremos a vuestro modo. Será divertido tenerla aquí- dijo Juliet con una sonrisa.

Hay algo que no logro entender- dijo él con curiosidad- Por qué su majestad destruiría la cosecha? Acaso no sabía que haciendo eso la estaba poniendo en mis manos?

Eso es culpa mía, James- dijo Juliet- Le dije al rey que seríais incapaz de obligarla a un matrimonio que no desea. Y quemando su cosecha la dejaba de nuevo a su merced.

Por lo visto me tenéis por el caballero que obviamente no soy- dijo James ligeramente avergonzado.

Pero estáis haciendo algo muy inteligente, James. De un modo que no comparto, pero inteligente al fin y al cabo- dijo ella con firmeza

Y vos estáis siendo de gran ayuda en estos momentos, Juliet- dijo él con sinceridad

Me aburro, James- dijo ella sonriendo- Y tener aquí a esa fierecilla será divertido.

La traeré cuanto antes- dijo James devolviéndole la sonrisa.

Sabía que allí estaría a salvo. Y eso era un alivio momentáneo. Ahora debía hacer otra cosa importante. De modo que se dirigió a las tierras de la marquesa.

Tomad- dijo entregando una gran bolsa repleta de monedas a Alex

Pero esto?- dijo la joven asombrada

Esto es para que pongáis en marcha de nuevo este lugar. Debéis comprar ganado, preparar la tierra para sembrar de nuevo, contratar trabajadores, todo lo necesario para que este lugar sea de nuevo lo que fue- dijo con el semblante serio

Pero señor, yo no se…- dijo Alex dudosa

Vos no tenéis ni idea de cómo hacer esto, no es cierto?- dijo James sonriendo levemente

Ella asintió avergonzada

Entonces necesitáis un esposo- dijo James- Ese joven que un día trajimos de la taberna, creéis que estará a la altura?

Creo que lo estará- dijo la joven sonriendo

Bien, pues casaos, cuanto antes. John os podrá ayudar también con todo el trabajo. Y si necesitáis más dinero decídmelo- dijo James con firmeza mientras se dirigía a la puerta para abandonar la estancia

Barón!- Alex lo detuvo y se lanzó a su cuello dándole un sentido abrazo- Gracias, señor.

Es un placer veros sonreír- dijo él con timidez

Que se case cuanto antes- dijo James a Locke mientras subía a su caballo- No sea que el rey se proponga algo sucio con esa niña por venganza o por lo que sea.

No tengáis cuidado, señor- dijo Locke sonriendo

Le quedaba por hacer lo que sin duda sería lo más duro del día. Enfrentarse a ella. Pero debía hacerlo cuanto antes.

Kate se había negado a salir de sus aposentos, y cuando James entró en ellos la encontró hermosa y bella como siempre, pero con una actitud fría y distante. Estaba sentada en un sillón colocado junto a la ventana. Y sus ojos se perdían en las verdes colinas.

Ni siquiera le dirigió una mirada cuando él habló.

Voy a llevaros a un lugar seguro, para evitar habladurías- dijo él nervioso

Puedo saber dónde?- dijo ella sin inmutarse

Al castillo de la duquesa- contestó él

Ella sonrió con amargura

No perdéis ocasión para humillarme- dijo ella sin quitar la vista de la ventana- Me lleváis a esperar que se cumpla mi condena al hogar de vuestra amante.

Pensad lo que gustéis- dijo él cansado- Juliet os será de ayuda en los preparativos de la boda. Y quizás os enseñe a ser un poquito más amable

También va a enseñarme lo que os gusta en la cama?- dijo ella mirándole con profundo odio- Porque dejad que os diga no pienso complaceos en nada en absoluto.

Contaba con ello- dijo él sin evitar una sonrisa- Pero permitidme deciros que la duquesa tendría mucho que enseñaros, a vos y a cualquier mujer.

Era inevitable. No podía resistir la tentación de herirla. Era su manera de devolverle todo el desprecio que ella le demostraba. Aquel matrimonio iba a ser ciertamente un infierno, pero sea como fuere estaría a su lado. Y eso era mejor eso que perderla definitivamente.

Ella se levantó y se acercó a él con furia. Sin duda pretendía golpearlo de nuevo, pero esta vez James agarró su brazo y detuvo el golpe.

Es a esto a lo que me refiero- dijo James sonriendo con malicia- Estas cosas no son propias de una dama. Definitivamente os vendrá bien la compañía de Juliet.

Me dais asco- dijo ella con ira

Lo se- dijo él acercando su rostro al suyo. Ella estaba inmovilizada contra la pared.

Algún día pagaréis por todo esto- dijo ella con odio en su mirada

Ya lo estoy haciendo- dijo él mirándola con rabia- Esta misma mañana he entregado una gran bolsa de monedas a vuestra hermana. Me estáis saliendo cara, marquesa.

Ella le lanzó una mirada asesina, tanto que James pensó que si tuviera un cuchillo sería capaz de clavárselo directamente en el corazón sin dudar.

El contacto de su cuerpo contra él, y la mirada encendida de ella hizo que James ardiera de deseo, y besó su boca con pasión.

Kate luchó con todas sus fuerzas contra él, golpeándole la espalda con violencia. Intentaba esquivar su boca, pero aunque su mente detestaba con todo sus ser a ese maldito, su cuerpo temblaba bajo sus brazos, y sus labios se rindieron a sus besos. Lágrimas de rabia brotaban por sus mejillas, pero sus manos se enredaron en sus cabellos atrayéndolo hacia ella.

Cuando Kate estaba completamente vencida a sus caricias James se detuvo y agarró su rostro con ambas manos.

No os comportéis como una ramera, marquesa. Esperad al menos al matrimonio- dijo con una sonrisa burlona y lasciva

Ella lo miró con desprecio, y cuando él abandonó sus aposentos lanzó la jarra de agua que había en su mesilla contra la puerta.

Hijo de perra!- gritó

James no pudo evitar una sonrisa mientras abandonaba aquel lugar. Ciertamente ese matrimonio iba a ser un infierno, pero excitantemente divertido.