HAPPY LIFE: TRAIN TRACKS
CAP 12
"Felicidad suspendida en el tiempo"
Tanto el chico de ojos dorados como el ainú se observaban en completo silencio, casi pálidos como si hubieran visto un espectro o algo aterrador mientras que los únicos presentes en ese instante los veían a uno y a otro, tratando de dilucidar las razones por las cuáles ambos shamanes parecían clavados al suelo dónde estaban; casi se veían mareados y en un punto en el que casi se sentía que si alguno se movía, algo se rompería en todo aquello sin que pudieran saber el qué.
Finalmente Tai frunció el ceño y se cruzó de brazos con firmeza
-Entonces… esto fue el famoso "flechazo" que me contaron?- inquirió con un tono grueso y gruñón a lo que Yoh se le acercó con el ceño fruncido y le golpeó con el codo el vientre
-Guarda silencio! –chistó sin saber tampoco de qué se trataba…
Al menos hasta que dio un pequeño gritito al ver cómo antes de poder decir nada más, el chico de cabello azul claro había corrido hacia el Tao de menor edad presente y sin explicaciones y sin advertencias, le había abrazado contra sí y le besaba con tanta pasión que parecía que se habían fusionado en cuestión de un instante; los ojos de Yoh se abrieron como platos y se sonrojó con fuerza ante lo que presenciaba mientras que su esposo solo parpadeaba un par de veces y soltaba un "vaya!"
Por su parte…
Ren Tao de inicio se había quedado mudo. Al momento de ingresar en aquella casa, sabía que había otro participante del torneo que era amigo de Yoh y al que este había invitado para celebrar el fin de la primera parte del torneo, por lo que le conocería muy a pesar de su fastidio; el Tao rogaba que no se tratase de un sujeto fastidioso y que de ser posible, no le dirigiese la palabra en toda la noche pero por lo menos sabía, que si había llegado hasta el final de aquello era porque tenía que ser fuerte.
Las descripciones que le daba el Asakura no eran muy claras, solo le decía que se llevarían bien y que estaba emocionado por presentarlos aunque para Ren aquello no tenía sentido… qué felicidad podía traerle al Asakura el que él conociera a otro amigo suyo? Acaso tenía la esperanza de que se volviesen un grupito y todos fuesen felices y ya?
La verdad era que… desde hacía tiempo no podía sacarse de la cabeza aquel chico de profundos ojos negros y expresión alegre y con espíritu con el que había pasado esa noche; no había acto que cometiese en sus batallas sin que pensase en él, en cómo estaría, en si seguiría en Tokyo… en si estaría pensando en él como él lo hacía… Quizás se trataba de un humano, un ser patético, miserable y sin importancia pero… para él, aquello había sido importante; quizás, más importante de lo que siquiera él se hubiera imaginado alguna vez y de alguna manera, el corazón le dolía al recordarlo
Aún se debía a su familia en China, aún la sombra de su padre le pesaba cada vez que cerraba los ojos y veía el reflejo de su cuerpo en los espejos del baño de su apartamento y percibía la marca de su espalda, ardiendo con intensidad…
Pero de alguna manera, ahora cuando se sentía más amenazado y la violencia intentaba arrastrarle para hacer daño a los demás… recordaba los abrazos de aquel chico, rememoraba sus besos, el olor de su piel, el sonido de su voz y cómo aquel chico a pesar de no haberle conocido parecía entregarle todo en un segundo; o quizás, era que estaba desesperado por creer que podía recibir algo de cariño de alguien, de cualquiera, que su mente le arrastraba en aquella pequeña fantasía…
Para entonces, volver a la dura realidad como si cayese sobre concreto desde una apreciable altura
Nunca volvería a ver a ese chico. Nunca más podría sentirle a un lado o escucharle llamarlo por su nombre. Incluso, si llegaba a vencer en el torneo… incluso, si trataba de borrar su pasado, si de alguna forma conseguía romper con aquellos que le esclavizaban el alma…
No sería capaz de verle al rostro
Cómo un shamán y un humano, podrían convivir en verdadero equilibrio? Cómo podría decirle lo mucho que había significado una simple noche cuando probablemente, para el otro solo hubiese sido una vez con una puta cualquiera?
Cómo podría pedirle una oportunidad, cuando él se la había cortado a tantos seres que no recordaba y había extinguido tantas vidas al grado que sus manos chorreaban sangre?
Cómo?
Lo último que se hubiera imaginado, sería que al formar una amistad y tregua con aquel chico de la familia Asakura que se suponía que debía de vencer y eliminar por el bien de la familia Tao, sería quien le guiaría a aquel muchacho que en aquellos instantes le estaba robando el aliento con cada beso que le daba; ni siquiera podía reaccionar adecuadamente, solo le había observado al salir de la cocina, creyendo que sería cualquier otro… y en el instante en que vió sus ojos, supo que estaba perdido. Sus piernas le habían temblado como si hubiese estado horas enteras de pie, el aire había salido de los pulmones y había estado a punto de huir, tanto por la vergüenza de saber lo que había hecho como por el miedo de saber la verdad, de que no había significado nada para el otro
Y sin embargo, en aquellos instantes le besaba
Diablos que lo estaba haciendo! Y él no podía más que corresponder a ello con desesperación, sin siquiera meditarlo, percibiendo la lengua de el shamán de hielo introduciéndose en su boca y acariciando la suya una y otra vez, provocándole temblar con mayor fuerza y abrazar su cuello para profundizar más en ello; quería saber que era real, quería sentir que en verdad estaba en ese sitio y que no había una barrera demasiado grande para ser franqueada en medio de las existencias de ambos…
No quería separarse de él…
Torneo de shamanes? La familia Tao?... si en ese instante le pidiesen abandonarlo todo, lo haría y desaparecería a su lado.
Por su parte, Horohoro no se sentía muy diferente de Ren Tao conforme le inclinaba un poco y acariciaba la parte posterior de su cuello con una mano, intentando robarle tanto aire como le era posible
Desde aquella noche, no había pasado una sola velada sin que pensase en el chico de hermosa mirada y bello rostro con el que hubiese pasado tantas horas de calor y de relación; era cierto que no lo conocía, solo creía saber que era un humano con el que había coincidido caminos… un chico que había salido de la escuela y al que le había sucedido algo malo… uno que le había pedido pasar una noche con él…
Y sin embargo, le había robado el corazón y el alma, solo con verle
A partir de ese día, todo su esfuerzo en ese torneo, todas sus victorias y entrenamientos intensivos e incluso las discusiones que tenía con su hermana acerca de sus decisiones por sobre lo que vendría, eran inspiradas por aquel chico de nombre Ren; incluso, se hallaba repitiendo su nombre una y otra vez como un aliciente a seguir dándolo todo y sonreía sin meditarlo al rememorar la calidez y el tacto de su blanca piel por la yema de sus dedos.
Siempre se decía que tenía que llegar al final, tenía que conseguir el trono del rey, debía de derrotar todo lo que estuviese adelante porque una vez que tuviese el poder… entonces, podría encontrarle de nueva cuenta y quizás si tenía suerte… podía intentar pedirle una oportunidad, una mirada… quizá, podría convencerle de estar a su lado, de regalarle la luz de su voz… y si no era posible al menos, tendría la fuerza para observarle a la distancia y crear un mundo más luminoso para él, uno dónde lograse arrasar con aquel dolor y sombras que había detectado al fondo del dorado de esos ojos y entonces, solo entonces…
Quizá podría verle una sonrisa
Solo esa ilusión, era suficiente para llenar su espíritu
Y entonces, cuando Yoh le hablase de un amigo muy especial que ansiaba que conociese… bueno, se había imaginado quizás a otro chiquillo parecido a él, de voz pituda y las mismas energías que este, siquiera antes de saber que el Asakura tenía esposo; y mientras lo esperaban y comían la botana, el último pensamiento que cruzaba por el ainú, era acerca de quien estaría por conocer, mucho más concentrado en volver a recordar aquellas horas de calor y pasión con su pequeño humano de mirada felina…
Para luego, salir a recibir a su amigo de cabello alborotado y conocer de una vez al otro shamán que les acompañaría en los festejos… y sentir como el mundo se detenía, como sus pulmones no bastaban para recibir el aire que requería para vivir…
Porque toda su vida se encontraba delante suyo, viéndole con tanta sorpresa y sentimiento como él mismo lo hacía
Podía saberlo, podía sentirlo con solo cruzar la mirada con aquel hermoso chico de cabello en punta que se había quedado tan paralizado como él mismo, cerca de la puerta de entrada. Ambos estaban perdidos completamente, aquello que iba hacia uno y a otro era como luchar contra la fuerza de un torrente salvaje que lo arrastraba todo… y antes de siquiera darse cuenta, ya le abrazaba en contra suya y le juraba en silencio y solo con sus caricias, que toda su vida le pertenecía y que le amaba con todo lo que era él y con todo lo que podía brindarle.
Y lo mejor era, saber que era correspondido por la forma desesperada en que aquel ángel le respondía de igual manera, empezando a morder su boca al grado que ya sangraba pero si Ren Tao quería beberse su sangre para hacerlo suyo, él se la entregaría sin queja alguna
Le cargó contra sí, sintiendo las piernas del más chico rodear su cintura conforme una de sus menos tocaba el cuerpo delante suyo para cerciorarse de la realidad de su existencia y sentía una mano del otro enredarse en sus rebeldes cabellos, como si le negase la oportunidad de alejarse de ninguna manera; nada existía alrededor de ellos, las batallas de shamanes solo eran una palabra en un mar de nada, en esos segundos, todo el universo podía resumirse en los cálidos labios de Ren y sus respiraciones que iban aumentando de profundidad y velocidad
Un ligero carraspeó brotó un poco más allá, lo cuál no les hizo reaccionar al menos, hasta que pudieron percibir las palabras que resonaron en toda aquella sala:
-No preferirían utilizar una de las habitaciones del segundo piso? Tenemos unas cuantas para huéspedes y las camas no se han usado… solo les pediría que me avisaran cuál es para poder indicarle a los zombies cuáles son las sábanas y el colchón que tienen que lavar…
Un chillido agudo les hizo dar un respingo y separarse de golpe, con expresiones cohibidas y rojas para luego, verse como el Tao de cabello negro seguía observándoles con expresión aburrida y los párpados a medio ojo mientras que el propio Yoh se cubría el rostro con ambas manos completamente enrojecido pero al mismo tiempo, les veía por entre los dedos como si estuviesen presenciando algo indebido e impropio, dejando salir pequeños sonidos de nerviosismo; por su parte, Manta Oyamada y Dai Usui habían salido de la cocina y permanecían de pie en el dintel de la entrada, viendo aquello en silencio y con sorpresa
-Oh… nos hemos perdido de algo?
Preguntó Manta con un tono muy bajo de voz mientras que Horohoro y Ren solo se separaban y volteaban a otro lado, el Tao abrazándose a sí mismo con expresión molesta y el Usui viendo el suelo con los ojos muy abiertos, rascándose la nuca
-Yo… -comenzó a decir el ainú hasta que la voz del Asakura se dejó escuchar por entre sus manos
-Alguno de ustedes me puede explicar qué acaba de ocurrir? –la voz del chico de cabello castaño era aguda y con pequeños temblores, observándose sus ojos abiertos con impresión y desconcierto a lo que esta vez se escuchó su esposo a un lado que se llevó un dedo doblado cerca del labio inferior
-Pues desde mi punto de vista, Usui Horokeu –señaló al ainú que compuso una expresión de susto al escuchar su nombre completo de parte de aquel chico- estaba por tener sexo con Ren Tao en medio de mi sala. O si prefieres, hacerle el amor aunque esa percepción romántica no la termino de entender cuando se supone que hasta antes de esto, no se habían visto
-TAI!
Esta vez fueron Yoh y Dai los que chillaron con fuerza, ambos cerrando las manos en puños cerca de sus pechos y viendo con expresión escandalizada al Tao que vió a ambos con expresión de molestia y extrañeza
-Qué?
-No puedes hablar de esa forma tan obscena, Manta está presente! –regañó el Asakura con expresión de enojo, señalando a su mejor amigo que cerró los ojos con una sonrisa resignada
-He escuchado cosas peores Yoh… no es para tanto…
-Madre te voltearía la boca si te oyera hablar así! –riñó Dai tan molesto como su cuñado a lo que su hermano sacudió la cabeza
-Cómo serán exagerados… si no estoy diciendo mentiras!
-En todo caso… a qué se debió ese recibimiento? –preguntó el rubio interrumpiendo la discusión mientras que veía a ambos chicos más allá que de repente, parecieron reaccionar y se vieron entre ellos
-Eres un shamán?
La pregunta era tan obvia en sí, que al siguiente momento volvieron a ruborizarse en vergüenza y algo de irritación, lo que produjo las risas de la mayoría de los presentes; al siguiente momento, el Usui dio un suspiro para comenzar a hablar pero entonces fue interrumpido por Dai, que les sonrió con amabilidad
-Les parece que conversemos esto durante la cena? –dijo, lo que pareció crear un ambiente de alivio entre el Tao y el Usui que se notaban tensos entre ellos- creo que todos necesitan comer y hay mucho que celebrar…
-Sí! Es verdad, vi cuando estabas preparando la cena y se veía deliciosa- dijo Yoh con animos para luego, estirar de la mano a Tai y ver a Ren- vamos, estoy seguro de que les va a gustar, Dai es un cocinero excelente…
-Gracias Yoh, no es para tanto –rió su cuñado cerrando los ojos con agrado para luego, moverse a un lado para dejarles pasar primero- vienen?
Mientras que los que ya vivían en el sitio y el Oyamada se encaminaban de regreso al comedor, tanto Ren como Horohoro se veían de reojo cohibidos y con algo de timidez; al siguiente momento el Tao dejó escapar un gruñido pesado y se adelantó, cruzándose de brazos y cerrando los ojos mientras que un poco más atrás, el shamán de hielo sonreía un poco con más animos y le seguía de cerca, agradeciendo a los dioses y a sus antepasados aquel milagro que no solo le decía que podía sentirse tranquilo acerca de su naturaleza sino que además, le significaba que no iba a tener que dejar de ver por un largo tiempo al objeto de su afecto.
Nada podía ser más maravilloso que eso
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-Así que… se conocen desde aquella vez en que Ren me quiso atacar en el hospital?
Yoh se veía sorprendido mientras que el Tao de cabello en punta mantenía los brazos cruzados apretados contra el pecho y el ainú un poco más allá cerraba los ojos, satisfecho por los alimentos al menos hasta que volteó a ver al shamán chino con gesto de sorpresa
-Trataste de atacar a Yoh? –inquirió el de cabello claro- entonces porqué estabas tan enojado esa noche? Ibas por la calle casi que asesinando a las personas con la mirada!
-Eso no te interesa- cortó el Tao frunciendo el ceño a lo que Tai sonrió un poco y su mirada se volvió suspicaz, volteando Yoh y frunciendo el ceño mientras que movía los labios en un "no te atrevas" silencioso
-Bueno… Ren no pudo tener la oportunidad de luchar con Yoh, supongo que eso fue –intervino Manta, recibiendo una mirada agradecida de su mejor amigo y un gesto de reproche por parte del Tao de cabello negro, que parecía desanimado como si le hubiesen retirado de algo que deseaba mucho
Sin embargo por su parte, ahora el chico de cabello en punta se sentía algo nervioso y alterado, ruborizándose suavemente conforme la plática se seguía dando entre los demás; Yoh le había explicado la existencia del chico que se sentaba justo delante de él, del otro lado de la mesa japonesa y sus ojos ya habían identificado a su hermano gemelo, que se unía a la plática con un tono de voz muy suave y dulce, algo que no correspondía al menos a la genética de la familia Tao
Así que… esos dos eran sus hijos
Parte de una familia mucho más grande, dónde él con otra persona les habían tenido y ahora vivían juntos (o bueno, la mayoría ya que ese chico Tai a pesar de su corta edad se había mudado y casado, algo muy propio de los de su dinastía); sin embargo… no podía lograr identificar al padre de ellos, que por lo que le había contado el shaman del samurái, se trataba de alguien que vivía de la tierra. Su mirada se volvió levemente nerviosa, viendo de reojo al shamán de hielo que ahora comentaba con Manta acerca del viaje que harían a América pronto y cómo él se convertiría en el siguiente rey shamán
Horohoro había comentado durante la cena que él provenía de Hokkaido, de una tribu antigua de aquella zona… y si…?
Bajó brevemente la mirada hasta que la voz tranquila y gruesa de Tai interrumpió el hilo de su pensamiento
-No te preocupes de esas cosas
Dijo apoyando la mejilla en una mano mientras que observaba a Manta y a Horohoro seguir hablando ante las pequeñas intervenciones del Asakura, que reía bastante alegre al tiempo que bebía algo de jugo de naranja de un vaso; al lado de Tai, su hermano ahora veía a Ren y sonreía suavemente con cariño lo que hizo tensarse un poco al chico ante aquel aire de afecto que provenía de estos
-Si algo fuera diferente, ya nos habrías visto algo nerviosos… después de todo, a cualquier hijo se le haría extraño ver a sus padres con cualquier otro, no crees?
El chico de cabello negro observó de reojo y con una sonrisa de suficiencia al de cabello en punta que compuso un gesto de leve sorpresa mientras que Dai cerraba los ojos y asentía una sola vez con suavidad; la mirada del shamán chino volvió a dirigirse al ainú que terminaba de reír de una broma del Asakura y luego, le veía desde su posición y le sonreía ampliamente mientras cerraba los ojos, con una luz y unos ánimos que difícilmente sería capaz de evitar
Los párpados de Ren bajaron un poco y una sonrisa discreta apareció en sus labios, sintiendo un gran calor interno y una felicidad que no conocía
Así… que entonces, esa era su familia completa
Su propia familia
-Bueno…
Interrumpió de pronto Tai cerrando los ojos y alzando la voz, por lo que los demás chicos le vieron guardando silencio
-Ya que han terminado de cenar, Dai y yo recogeremos todo…
Empezó a decir a lo que Yoh abrió mucho los ojos y compuso una enorme sonrisa de felicidad, aplaudiendo una vez
-Sí! Es hora de un buen baño en las aguas termales! –exclamó mientras que los otros tres chicos le veían con gran sorpresa en los ojos
-Aguas termales!?
-Desde que Yoh supo que originalmente, debió de vivir en una casa con aguas termales naturales quiso que hubiera unas en este sitio también- explicó Tai con un tono de resignación animada en la voz- así que no me pareció mala idea acondicionarle un baño abierto en la parte trasera de la casa y hacerle su espacio de agua mineral caliente…
-Y dado que eres un Tao, obviamente esas cosas no nos son imposibles, cierto?
Dijo Ren sonriendo de forma orgullosa a lo que el otro chico cerró los ojos y asintió una vez
-Obviamente…
-Bueno pues… esa idea me gusta y estamos perdiendo tiempo… vamos a las aguas termales! –soltó el ainú poniéndose de pie para al siguiente segundo tomar de la mano al chico de ojos dorados que compuso una mueca de sorpresa para después, verse arrastrado por el de mayor edad- vamos Ren!
-No me estés estirando idiota!
-Hehehe, es bueno ver que en verdad se llevan bien
Dijo Manta cerrando los ojos con alegría mientras que se ponía de pie al mismo tiempo que su mejor amigo y se adelantaba a este para seguir a los otros dos; Yoh se sacudió levemente el uniforme de batalla y dio unos pasos hacia la salida del comedor pero entonces, volteó a ver con un parpadeo a su esposo que ya se ponía de pie y parecía estar a punto de recoger algunas cosas
-Tú no vas a venir Tai?
-Este es tu momento especial con tus amigos –dijo el chico sonriéndole suavemente a su esposa, que se removió un poco- es… algo que vas a recordar toda tu vida, algo que los va a unir mucho y es solo de ustedes…
-Pero… tú también eres parte de mi vida- dijo el Asakura- tú me estás apoyando con esto, a pesar de que te había dicho que no estaría en el torneo… y aún así…
Tai se acercó al chico de cabello castaño y le levantó la barbilla con el pulgar y el índice
-Yo siempre voy a estar contigo Yoh –dijo suavemente sin dejar de verle a los ojos- y cuando llegue el momento, también voy a ir a tu lado- aseguró inclinando la cabeza para pegar su frente con la del otro, que cerró los ojos- disfruta de esta noche con tus amigos. Se la han ganado –dijo para luego, depositar un pequeño beso en los labios del otro que le devolvió aquello con suavidad- ya mañana te cobraré el abandono de esta noche porque imagino, que dormirán todos juntos en la habitación más grande, cierto?
Los ojos del Asakura se abrieron grandemente y brillaron junto a su sonrisa por las palabras del chico de cabello negro, que le sonrió animado
-Anda… ya lárgate "rey shamán"…
-Sí!
Exclamó el chico, colocándose una mano en la frente a modo militar
-Cómo diga, mi capitán!
Tai rió un poco negando con la cabeza mientras que veía a su esposa correr hacia la puerta de salida y entonces, detenerse
-Tai… -el aludido alzó una ceja para luego, ver al otro voltear con los ojos cerrados y la sonrisa más luminosa de todas- gracias
Fue solo un segundo
El aire pareció abandonar el cuerpo del Tao, que se congeló en aquella imagen donde su esposa simplemente le regalaba aquello para luego, desaparecer de su vista; por un segundo quiso detenerle, desaparecer aquella sensación de oscuridad y abandono que lo había poseído… pero no tenía sentido alguno
El estómago se le revolvió
-Me ayudarás?
La voz de su hermano le trajo a la realidad, haciéndole suspirar pesado y asentir
-Si… claro…
En pocas horas… Ren Tao se iría, intentando cerrar su ciclo con En Tao, lo que significaba que le esperaba una larga tortura en sus manos… por lo que él impulsaría al Asakura y a sus amigos a adelantarse a aquellos hechos, buscar al Umemiya y alcanzar con unas horas de diferencia al de ojos dorados para que no hubiese mucho daño; bien podría impedir aquello pero era consciente de lo importante de la derrota de su abuelo para fungir como un apoyo en la relación entre el Usui y su futura madre
Y aún así…
Dioses… qué era lo que estaba sucediendo que cada vez se sentía más y más lejos de Yoh Asakura, que le parecía que su imagen y su voz eran ya solamente un eco del pasado?
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