¡Ya han pasado 15 días! Y después de todas las amenazas terroristas y los intentos de asesinato, por fin regreso con un capitulo mas. El capitulo no es tan largo, pero contiene lo justo y necesario. Así que, a leer unnies.

NOTA IMPORTANTE: Esta es para la chica que se hace llamar Patricia Busto. No quiero sonar grocera y lo pido de la manera mas atenta, pero es bastante molesto que en cada comentario que dejas, me pidas "que Gaeul se case, que la secuestre, que hagan el amor, que blablabla". En verdad, es jodidamente molesto. Nunca me ha gustado que me digan QUE escribir. Si tienes ganas de leer eso, pues escribe tu y ya. Lo guardas y cuando tengas ganas, lo relees. Yo escribo MI historia a MI gusto. Punto.

Y en otro tema, ya mas tranquila. A la chica que me pregunto porque actualizo primero en face, no tengo una razón en especifico, simplemente asi es. Primero actualizo haya, y a mas tardar, dos dias despues, aqui en .

Como sabran, ninguno de los dos dramas me pertenecen, de ser asi, en BBF Yi-Jeong hubiera tenido al menos un beso con Ga-Eul, Woo-Bin seria mi esclavo personal y en Playful kiss Oh Ha-Ni definitivamente le hubiera dado algunos buenos golpes a Beak Seung-Jo por su estupidez.

IMPORTANTE: ¡Esta prohibido la reproducción parcial o total de esta historia! Es mía de mí. Solo la publico en esta página y en una en facebook: /Fan Fiction Boys Over Flowers, así que si la vez en otra parte, me avisas. Recuerda decir no al plagio, por favor.


Destinos Cruzados.

Capitulo 11

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Rumores de pasillo.


Beak Seung Jo dio un suspiro amargo a la nada.

Su semana estaba siendo horrible y para colmo, el día se empeñaba en recordarle lo infeliz que se sentía. El cielo, cubierto en matices grises, gracias a las grandes nubes de tormenta, se burlaba de él, dejando caer una torrencial lluvia, acompañada de frías corrientes de aire y algunos truenos en la lejanía.

Asió con más fuerza de la necesaria el paraguas, total, la parte baja de su pantalón estaba húmeda y un poco de su espalda. A lo lejos, los primeros rastros del complejo de la universidad se divisaban más borrosos que de costumbre, todo por culpa del clima, pero a cambio, no había rastro de las grandes masas de estudiantes en los jardines; lo cual era un alivio. Desde su ingreso a la universidad se había visto envuelto en problema tras problema... lo cual era igual a ser hostigado por media universidad. El último chisme de pasillo era su ruptura con Oh Ha Ni.

Le fastidiaba que las personas fueran tan entrometidas.

Llego a las puertas de la universidad, y tal como predijo, la cantidad de alumnos era mínima. Fue objeto de una que otra mirada indiscreta y algunos susurros mal intencionados, pero al menos, nadie se le había acercado para tratar de "consolarlo" o en su defecto, restregarle en la cara que Ha Ni le había cambiado por un millonario.

– ¡Seung Jo! – la voz de Hae Ra le taladro los oídos. En los últimos días la miraba a todas horas y en casi todos los lugares. Buscaba cualquier pretexto para estar con él. Seung Jo no tenía nada en contra de su excompañera; y decía ex, porque justo esa semana había empezado a acudir a la universidad como un estudiante de medicina. Por el contrario, Hae Ra lo hacía como estudiante de la facultad de Política y Relaciones exteriores. El punto era que la Yoon se estaba volviendo una acosadora, y eso, le empezaba a asustar y molestar a partes iguales.

– Hae Ra, buenos días. ¿Qué haces tan temprano por aquí? – Seung Jo no era un conversador nato, pero la chica le estaba obligando a darle indirectas muy directas para mantener la distancia.

Pero Hae Ra, las ignoraba olímpicamente o se estaba volviendo idiota. Lo último, Seung Jo lo veía poco probable, ya que ella casi tenia tanto cerebro como él. Más de una persona la consideraba su versión en femenino.

– La docente siempre llega quince minutos tarde. Así que aproveche para saludarte e invitarte a comer. Mi abuelo me ha recomendado un restaurante muy bueno y me gustaría visitarlo en tu compañía. – El rostro del genio lucho por contener la mueca de malestar.

Ese era otro pequeño detalle. El abuelo de Hae Ra –y la aludida– se empeñaba en volver a unir el destino de su nieta con Seung Jo. Una vez estallada la noticia de la extravagante –"estúpida y falsa", según el genio– relación del heredero de los Yoon con la poco agraciada Oh Ha Ni, el empresario volvía a tener una esperanza. Pensó un poco sus palabras. No quería ofender al abuelo de Hae Ra, pero tampoco darle ideas erróneas.

– ¡Se me hace tarde! Nos vemos a la salida, si sales antes que yo, por favor, espera por mí.

Y sin darle tiempo a responder nada, le dio un rápido beso en la mejilla y dejo el lugar a paso apresurado, dejando a Seung Jo con la palabra en la boca. Pero sobretodo, levantando más chismes y especulaciones alrededor de la vida del genio Beak.

Se encamino a su salón, con peor humor que el que tenía a su llegada. Nada estaba saliendo como desearía.

De nuevo había perdido contacto con Oh Ha Ni, así que no había tenido tiempo de aclarar nada de nada con ella. Todo lo que sabía de esa supuesta relación, eran por los rumores y comentarios que se esparcían hasta en el mas ínfimo rincón de la universidad: Que Oh Ha Ni ahora siempre iba a acompañada de guardaespaldas… que Oh Ha Ni vestía mejor… que Ha Ni se había vuelto inteligente gracias a que su millonario novio le pagaba tutores del extranjero… que Ha Ni ya no volteaba a ver a nadie, ni siquiera a sus amigas… pero la más absurda, que Ha Ni estaba embarazada… en fin, un sin número de cosas, de las cuales, estaba seguro, ni la mitad eran verdad.

Para Seung Jo, su caracol de Noé, su Ha Ni, no podía cambiar de forma tan radical de la noche a la mañana ¡Era algo inconcebible! La única mentira que podía medio creer –y su suboconsiente, aun se negaba a hacerlo– era que ella estaba sosteniendo una nueva relación. Aun no entendía por qué, pero Seung Jo quería creer que lo estaba haciendo para sacarle celos o algo así.

Le dolía, aun recordaba aquella tarde que había discutido con el niñato millonario, que más parecía gorila desgreñado. Ella misma no lo había negado, pero aun le quedaba la esperanza de que tampoco lo hubiera afirmado. Seung Jo creía fervientemente, que aun tenía una oportunidad por arreglar las cosas.

Algo le decía que Ha Ni, la Ha Ni de la que estaba enamorado, aun estaba ahí, para él.

El problema, era como arreglar lo que él mismo había estropeado.

No había día que no lamentara el momento en que, de forma muy idiota, le había dicho que su compromiso se cancelaba, pero aun mas estúpido, fue el no aclararle que aun seguían siendo pareja. Él solo quería un poco más de tiempo; se sentía agobiado, aterrado y perdido. El matrimonio era algo desconocido, algo que escapaba de su control y lógica –como casi todo lo relacionado con Ha Ni–. Era como saltar al vacío sin un paracaídas. Un paso que marcaria su vida y el de la persona que atara su vida a él.

Todos se habían concentrado en Ha Ni ¿Pero, y él? ¿Dónde quedaba? ¿Alguien se había preocupado por conocer sus miedos o resolver sus dudas? Seung Jo era consciente de su carácter y su personalidad, pero por un pequeño momento, pensó que al menos su padre se acercaría a él para aconsejarlo. Seung Jo no era una persona que demostrara sus sentimientos, pero no por ello, no los tenía.

¿Qué era un genio? Por supuesto. Eso lo sabía su padre, su madre y su hermano, pero también sabían que su calidad afectiva era nula.

El genio se regaño mentalmente.

Culpar a otros de sus errores no le devolvería a su Ha Ni, tampoco podía regresar al pasado y mucho menos, cambiar su personalidad de un día a otro. Tendría que buscar una estrategia para recuperar lo que le pertenecía.

Tan concentrado estaba en sus pensamientos, que no reparo en la mirada inquisidora que un atractivo hombre, ataviado también con el uniforme de la universidad de medicina, le daba desde la distancia, a unos pocos metros del fondo del pasillo.


Sin haberlo deseado, aquel lunes que prometía ser tranquilo, Ji Hoo había tropezado sin querer con el famoso Beak Seung Jo. No fue un encuentro tan literal, pero sí que habían coincidido en el mismo lugar.

Jang Woo, uno de los médicos más reconocidos de Corea, había ofrecido una conferencia sobre enfermedades crónicas. El auditorio de la facultad de medicina estuvo a reventar, pero Ji Hoo no se preocupo por llegar temprano para asegurar un lugar. Había recibido de forma personal, una invitación y de paso, asegurado uno de los lugares en la primera fila. La amistad entre Ji Hoo y el médico Jang venía desde años atrás, después de realizar algunas actividades de voluntario junto con el abuelo del primero.

Y justo en aquella conferencia le reconoció, sin embargo, el genio Beak no corrió con la misma suerte.

Ji Hoo tenía una ventaja: su amigo Song Woo Bin. El príncipe de la mafia se había encargado, de forma natural –es decir, prácticamente lo secuestro y le obligo a escuchar el informe y ver fotografías sobre su "rival" – de ponerlo al corriente sobre quién era el ex prometido de Oh Ha Ni. Ji Hoo aprovecho para observarlo, ver sus movimientos, estudiar sus reacciones y comportamiento, su relación con sus compañeros, entre otros detalles. Quería saber un poco más de él, y no dejarse guiar solo por impresiones ajenas.

Sin embargo, para el final de la conferencia, su observación no fue la esperada.

El pacifista de los F4 frunció el seño. La persona por la que Ha Ni tanto lloraba y sufría, era casi como su mejor amigo había descrito: frío, arrogante, desinteresado por lo que sucedía a su alrededor e incluso, un poco engreído. Ji Hoo no se consideraba la mejor persona de Corea, mucho menos perfecto, pero sí que tenía más calidad humana que ese sujeto.

Definitivamente, Oh Ha Ni, a sus ojos, no merecía sufrir por alguien así.

La curiosidad e intriga, llevó a Ji Hoo a observar desde las sombras a Seung Jo. Necesitaba estar seguro ¿De qué? De que no estaba haciendo mal.

Él lo sabía desde el inicio: Ha Ni no era una chica cualquiera u ordinaria, pero eso era a sus ojos, una chica, no una mujer. Pero después de las entrometidas palabras de Woo Bin, –y su abuelo–, le gustase o no, se había visto observando a Ha Ni de una forma distinta, ya no como amiga, sino como mujer. Lo había descubierto, muy a su pesar, el día que Ha Ni había llegado al consultorio; corriendo, transpirando alegría por cada poro de su piel, para avisarle que había aprobado el cambio de especialidad.

Ver aquella mirada brillosa y la sonrisa sincera y alegre, le contagio de un sentimiento cálido en el pecho. Y sin saber muy bien que había pasado, se vio a si mismo invitándola a cenar para festejar.

La curiosidad por saber ¿Qué pasaría si…? Se había instalado en su cerebro. Pero aun dudaba. Ji Hoo mejor que nadie, sabía que no había nada más difícil y peligroso, que enfrentarse a los sentimientos puros de una mujer enamorada. Aquella noche el miedo a volver a sufrir regreso a Ji Hoo más fuerte que nunca. Le golpeo fuerte y sin anestesia. Paso la mitad de la velada peleando consigo mismo, tratando de alejar de su consiente esa vocecita fastidiosa –que extrañamente le recordaba mucho a Woo Bin– que solo le confundía.

Ji Hoo, en esa velada, ignoro las señales que todo su cuerpo le envía y adjudico toda su confusión a la intromisión de su amigo. Se autoconvenció que el extraño sentir de paz, tranquilidad y alegría, solo se debía a orgullo; satisfacción de saberse el responsable del triunfo de Ha Ni en el examen.

Envió todos los anormales pensamientos al fondo de su mente.

Pero la vida da muchas vueltas, y después de aquella conferencia y de una larga semana de… reconocimiento –Ji Hoo se negaba a llamarlo como espionaje–, donde solo encontraba aspectos mas y mas negativos sobre Seung Jo, el sentimiento de que todo estaba incorrecto regreso a él.

Ji Hoo, una vez que se intereso por sí mismo en Seung Jo, escucho los rumores de pasillo, donde se hablaba de muchas cosas, pero lo que más le llamo la atención, fue uno en específico: Se decía que Beak Seung Jo había terminado su compromiso con Ha Ni, porque le engañaba. Que tenía un amorío con la nieta de uno de los empresarios de la ciudad. Y lo peor –o mejor, todo dependía del punto de vista–, era que Ji Hoo había sido testigo de algunas escenas, que le hacían pensar que el rumor, era más que eso.

No se necesitaba tener un gran coeficiente mental, para darse cuenta que Seung Jo era un ser de personalidad casi nula. Era un antisocial, pero Ji Hoo le había visto conversar con la mujer con la que se le relacionaba en los rumores. Le vio pasar tiempo con ella, acompañarla… vio a la mujer sonreír de forma feliz, fue testigo de cómo él no la alejaba, pero sobretodo, ante sus ojos, vio como entre ellos había suficiente confianza como para llegar al skinship.

Y de nuevo, Ji Hoo regresaba a sus debates internos.

Cada día que pasaba, se convencía que Beak Seung Jo, no era la persona adecuada para Ha Ni. Y sin poder evitarlo, aquel viernes, viendo como el frio Beak se alejaba por el pasillo, pensó en Jan Di y Ga Eul. Ji Hoo sabía que Jan Di era su alma gemela, pero eso no basto para ser el amor de su vida… entonces se pregunto, si con Ha Ni pasaba lo mismo. ¿Podía ser Beak Seung Jo el alma gemela de Ha Ni, pero no el amor de su vida? ¿Podría ser él, para Ha Ni, su complemento y viceversa?


Yoon Hae Ra giro una última vez hacia atrás.

De nuevo el chico millonario, ese que se suponía salía con la simplona de Oh Ha Ni, los estaba observando. Se mordió el labio inferior y no reprimió su risita burlona. Ella conocía al heredero de vista. Su abuelo no era un gran magnate, pero le daba su reconocimiento. Tenían dinero para vivir sin la necesidad de trabajar y se codeaba con cierta parte de la elite de Corea, y en una de las tantas fiestas de caridad, Hae Ra había tenido la oportunidad de conocer a Yoon Ji Hoo.

Por eso lo había reconocido sin problemas aquella tarde en la facultad de medicina. No sabía porque se empeñaba en seguir a Seung Jo, pero a Hae Ra le importaba poco; pero sí que sacaría provecho de ello. Corrió rumores y se convirtió en la sombra de Seung Jo. No sabía si la relación era cierta o falsa, pero ella se encargaría de hacerle creer que ella y Beak estaban juntos. De alguna u otra forma, Ji Hoo le haría saber a Ha Ni esto, Hae Ra estaba casi segura.

Sonrió cínicamente. Esta vez, Seung Jo, seria de ella.


Si, si, quémenla viva xD enserio, yo no quería ponerla de mala, se los juro, pero es que Hae Ra se lo gana a pulso. Ella simplemente es perfecta para el papel de zorra-lagartona-resbalosa-perra-en-celo-gata-sin-v ergüenza. Tiene cara de mustia y un cerebro brillante ¿Qué más podía pedir yo?

Seung Jo intento despejar su mente jugando con el cubito de las mil caras, pero al final, no ha servido de nada. Aunque no lo demuestre, está deprimido porque Ha Ni lo ha cambiado por el lindo de Ji Hoo (aca entre nos, si yo conociera un hombre de ese tipo, también dejaba a Seung Jo). & pues nuestro príncipe blanco ya no sabe ni que siente ¡No me maten! ¡Todo es culpa de Woo Bin! Me declaro inocente, que yo solo escribo la historia, nada más :p

Pues nos estamos leyendo. Quien quiera etiqueta, me deja inbox en mi face, para agregarla a la lista 8) que sepan todas, hasta tengo una lista, es que soy toda una chica mala organizada. Si, lo sé, soy única e inigualable.

Pdt: A Hae Ra… ¡Que le corten la cabeza! Hahaha amo a la reina de corazones, no viene a cuento, pero que sepan que de ella me disfrazare en halloween.

¡Gracias por su apoyo y por todos los lindos reviews!

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Andy