DECLARACION: los personajes no me pertenecen son propiedad de stephanie meyer, BLA BLA, ya saben lo que quiero decir

Errores

—Mírala, tan tranquila, tan serena, tan linda… —

—Lo se, dormida es aun mas preciosa —

¡Idiotas! ¡Pero yo soy invisible o que!, enserio piensan que nos los escucho, están caminando por terreno peligroso así que seria mejor para ellos que se callen.

—Si no fuera por el estupido de edward…. — a pero parece que no los enseñaron a callarse

—Pero… bella le ha dicho no a los pocos valientes que la han invitado a salir, deberás crees tener esperanzas — enserio cállense

—La pobre de bella debe estar siendo manipulada por el estupido de edward — ¡suficiente!

Puse a ambos lados mis brazos, dispuesto a levantarme a hacerlos callar pero algo se movió incomodo sobre mi regazo. Bella. Por estar prestando atención a la ridícula charla de aquellos había olvidado que ella se hallaba recostada sobre mis piernas. Para suerte de ellos no me podía levantar pues eso la despertaría y no quería molestarla.

Conciente de la constante mirada de la mayoría de los chiquillos en el autobús tome un mechón suelto de su cabello, comencé a jugar con el entre mis dedos y lo deposite delicadamente detrás de su oreja. Para mi suerte bella había decidido llevar ese día su cabello suelto, comencé a recorrerlo con las yemas de mis dedos muy suavemente para no despertarla, disfrutando de los celos que aquellos despertaban como un asesino disfruta de matar. Pronto mis dedos descendieron a su cuello y lo recorrieron formando distintas formas en su camino, en un ágil movimiento comencé a delinear su rostro, primero sus ojos, sus mejillas – ahora levemente coloradas – y sus labios… una corriente eléctrica me recorrió el cuerpo y estuve tentado a depositar mis labios sobre los suyos.

Nadie veía y ella estaba dormían si lo hacia con la suficiente delicadeza no lo notaria.

¡Pero que demonios pienso! No puedo arruinar las cosas con bella.

No más errores

Pero la idea mis labios sobre los suyos… de mi lengua delineando sus suaves y rosas labios me seducía, me torturaba dolorosamente. Comencé a inclinarme, seria rápido, cuidadoso y delicado bella no lo sentiría. Jamás se enteraría.

Y yo no diría nada.

Solo un poco mas, solo por unos segundos…

—No, espera… si quiero — brinque del susto

¡Dios! Bella habla en sueños, lo sabes, relájate.

De repente ya no me sentía tan seguro, y si lo notaba, y si despertaba, y si alguien veía.

No, no. Yo lo había dicho. No más errores.

¡Ah! Pero soy tan egoísta. Yo tengo que hacerlo.

Sin importarme el que alguien viese o no, sin detenerme a pensar mucho en el asunto comencé a acercarme mas a ella, ahora mas decidido. Sentí su aliento golpear en mi rostro y entonces supe que solo faltaba un poco…

Con mucho cuidado y manteniendo mis ojos abiertos todo el tiempo para cualquier imprevisto, eliminaba los últimos centímetros que me separaban.

Y entonces lo hice.

Pero solo su labio inferior. Una descarga de adrenalina me lleno por completo, mis labios ardían y pedían a gritos el contacto. Mis músculos se contrajeron y pronto supe que ya no podría parar. Abrí mi boca con la completa intención de hacer más que simplemente rozar mis labios con los de ella.

—¡Muy bien chicos llegamos! — Me moví violentamente de la sorpresa, tanto que había hecho que bella despertara — pueden ir bajando por sus pertenencias, pero tienen que esperar a que les sea asignada una cabaña, y desde ahora les digo que nada de cambiar de compañero, tengo muy bien anotado la forma en que venia sentados, ahora ¡bajen con orden! —

¿En que momento el autobús se había detenido? Y como es que no me había dado cuenta…

¿Qué pasa? ¿Ya llegamos? ¿Tan rápido? Pero si apenas dormí - ¡bella! ¡Por dios que acaba de hacer! ¡Que estuve apunto de hacer! ¿Se había dado cuenta?

—Edward… edward, edward, ¿Que tienes? ¿Estas bien? — Asentí, sin tener palabras para contestar — bueno, será mejor que bajemos

Comenzó a pararse con intenciones de irse pero antes de que se diera la vuelta, mi mano tomo la suya en un ágil movimiento.

—¿Qué pasa?... ¿seguro que estas bien? –

—Si – mentí – adelántate ¿quieres?

—Edward, dime que sucede – comenzó a cortar la distancia entre nosotros y mi cuerpo reacciono exactamente como hace algunos momentos, tenia que alejarme de ella por ahora o no me podría contener.

—Nada, adelántate por favor – asintió tímidamente y bajo, dejándome solo.

¿Qué había sido todo aquello? ¿Por qué no me había detenido? Comencé a recordar las sensaciones, sus tibios labios, su respiración… su olor. Todo

Por estupido que sonara. No me arrepentía. Lo había disfrutado como nunca antes siquiera imagine. Aun así…

Había cometido un error.

Y sabía perfectamente que las cosas no volverían a ser igual.

Al menos no para mí.