Uff! Despues de tres dias peleando con FFNet para poder subir el cap (me marcaba error ¬¬) al fin actualizo!

OK ya he vuelto espero les este gustando porque en mi cuaderneishon meishon senseishon podereishon ya tnego hasta el cap 24 y en el CMSPverdeishon tengo otros muchos, ya voy por el 30 creo ojojojo muajaja osea que vamos para largo muajaja

Capítulo 11

A los ojos de Mu

Cuando Shiryu me preguntó por mis sentimientos hacia Arashii, no pude más que sonreír. A pesar de que el Dragón trató de sonar desinteresado, era más que obvio que su interés en Arashii iba más allá de una simple amistad. Medio me reí por tan cómica situación, evidentemente pensaba que lo mío con Arashii era un poco más íntimo de lo que en verdad era, así que decidí martirizarlo un poquito, por razones que ni yo mismo entiendo -¿Quererla¿Bromeas? Yo ADORO a esa niña loca- no mentía, en serio adoraba y sigo adorando a Arashii, pero no de la forma en que Shiryu había pensado. Me dieron unos remordimientos muy feos por fastidiarlo así, por lo que añadí –Pero no de la forma en que tú piensas- estas palabras fueron suficientes para confundir a Shiryu, haciendo que alzara la mirada y arqueara una ceja con curiosidad. –Quiero decir… que Arashii es como… mi hermana. El cariño que le tengo no tiene nada que ver con lo que tú sientes.- expliqué sonriendo.

Pude notar como la mirada de Shiryu se relajaba, pero su rostro enrojecía. "Le di al blanco" pensé alegremente. Quise mantener la conversación. Sabía que Arashii era una cocinera compulsiva; se tardaría un siglo en preparar la comida, y el silencio no era mi fuerte. Y se me ocurrió algo que seguro a Shiryu le resultaría muy interesante. –Shiryu¿recuerdas la vez en que viniste a mí para que reparara tu armadura y la de Seiya?- él me miró con curiosidad y asintió -¿Recuerdas… que Arashii te salvó?- no quiero presumir, pero a veces me parece que leo la cara de la gente, al menos sé encontrar un tema que les llame la atención, y esa vez no fue la excepción.

-Sé lo que hizo por mí… pero no recuerdo nada- musitó tristemente.

Sonreí de nuevo. Sí, me sentía de muy buen humor en ese momento, así que sin ningún problema le conté lo que había pasado ese día.

FLASHBACK (aquí como se lo conté a Shiryu)

Verás, cuando viniste a Jamir la primera vez, tuviste que pasar por la Tumba de la Armadura. Desde ese momento nos llegó noticia de que alguien intentaba entrar a mis dominios. Le pedí a Kiki que te recibiera mientras Arashii se quedaba en el palacio y yo me quedaba observando desde atrás. Luego derribaste uno de los niveles del palacio e hiciste caer a Kiki. Arashii casi se cae también. Fue entonces que aparecí ante ti. Imagino que esto sí lo recuerdas.

Luego, cuando te dije el precio para reparar las armaduras, tú dijiste "Seiya, aunque muera aquí, mi alma quedará para siempre en tu corazón y te ayudará en la lucha contra los caballeros negros." Y entonces Arashii, que estaba junto a Kiki (invisible por supuesto) dijo "Vaya, todos los buenos tienen que ser gays". Por poco y me río. Luego viene lo que tú bien sabes, aceptaste dar tu sangre y… en palabras breves… empezaste a morir. Fue entonces cuando Kiki empezó a pedirme que te detuvieras y al mismo tiempo, Arashii, junto a él, parecía que me golpearía. Me dijo:

-¡Maestro, ya es suficiente¡Ha derramado suficiente sangre para reparar cuatro armaduras, por favor detenlo¡Si no lo haces, nunca te lo perdonaré!- gritó terriblemente enojada. Luego te desmayaste. Sí, creo que se me fue un poco la mano. Arashii y Kiki fueron hacia ti. –Maestro, perdió demasiada sangre. No sobrevivirá- sentenció Arashii con reproche.

-Kiki, trae mis herramientas- fue lo que dije. Los dos me miraron, Arashii como odiándome y Kiki como maravillado –Arashii, el Dragón queda a tu cuidado.- le dije con calma mientras Kiki entraba al castillo por las herramientas. Ella me miró con rabia, te tocó la frente y te trajo aquí. Bueno, no aquí, a la sala que está en el segundo piso.

-Pobre Dragón, el maestro es un exagerado; no era necesaria tanta sangre- murmuró vendándote las muñecas aunque ya no sangraran. –Está muy pálido, creo que le va a dar fiebre- añadió limpiándote la frente manchada de sudor. Corrió al jardín por unas hierbas y preparó un té. No me preguntes cómo, pero logró que te lo tomaras. Estuvo contigo los dos días que permaneciste inconsciente. Creo que no durmió. Te cuidó, vigiló que no te enfermaras y que tomaras suficiente agua.

Despertaste una vez, según me dijo, un día antes de que te "dieran de alta". Miraste para todos lados confundido y preguntaste: -¿Dónde estoy?

-Este es el palacio del maestro Mu. Mi nombre es Arashii. Qué bueno que despiertes, empezaba a preocuparme.- dijo ella alegremente. No me explico la razón, pero el que despertaras la animó enormemente. De inmediato te hizo la plática, no sé ni qué tanto te dijo, pero dijo que terminaste quedándote dormido. Creo que aún no te recuperabas del todo.

A la mañana siguiente, Arashii me dejó instrucciones claras. Que cualquier minúscula herida podía resultar fatal, que necesitabas descansar, y me amenazó de muerte si te maltrataba. Después se fue de vuelta a Siberia. ¿Sabes? Eso sucedió apenas dos o tres semanas antes de que su padre muriera. Comprenderás que no había vuelto a visitarme hasta hoy.

END FLASHBACK

Shiryu se me quedó mirando perplejo. Sí, sin duda no recordaba ni pío de lo que le acababa de decir. Me pregunté el porqué. Sabía que Arashii no sólo era difícil de olvidar, era absolutamente inolvidable. Su energía, una vez que se ponía en contacto con uno, dejaba una marca en el cerebro que no se borraba ni con jabón. Probablemente aún no le llegaba la suficiente sangre al cerebro. Pero por su expresión, se notaba que hubiera dado cualquier cosa por recordar.

Arashii irrumpió en nuestra "charla" (aunque yo fui el único que habló) con las manos y hasta la cabeza portando amplias bandejas. Como dije, Arashii cocinaba como viciada para cualquier cosa. En ese momento aún me quedaba alguna comida hecha por ella en el refrigerador. Por desgracia, no podía comerla porque si intentaba calentarla se quemaría, así que ese privilegio lo tenía Kiki.

Así pues, nos sentamos todos a la mesa (algo peor que la muerte le esperaba a aquel que rechazara una cena preparada por Arashii el Tigre). Arashii es mi prima y es mi alumna, no pude evitar ponerme a hablar con ella. Reímos, bromeamos, dijimos tonterías mientras Shiryu se podría de celos. No soy una persona sádica, no disfruto con el sufrimiento ajeno (ni propio); pero me resultó extrañamente gratificante el ver a Shiryu azotarse con la pared por mi prima. Era lindo, sí, que alguien se desviviera tanto por ella. Obviamente, el Dragón había notado el trato especial que mi prima tenía conmigo. Ciertamente aquello era un cariño que rayaba en algo más, pero no es algo que me competa relatar.

-¿Está bueno, Shiryu?- preguntó Arashii amablemente. Confieso que me sentí ofendido, siempre me pedía a mí primero una opinión. Eso me dejó más que claro que allí había gato encerrado (gato encerrado, ja ja, hablando de Arashii, ja ja, de acuerdo, olviden mi chiste malo); así que decidí meter mano en el asunto. No permitiría que el tipo que había tomado mi lugar como probador oficial se alejara de mi primita. Ni muerto.

Y vaya que metí mano; metí manos sería lo correcto porque nunca en mi vida me había sentido tan entrometido como ese día. 15 años después, con diferentes personas y en diferentes situaciones; no sólo metería manos, sino también los pies y alguna mano ajena, pero eso ya es otra historia que será contada en otro momento y tal vez no por mi boca.

Esa noche, debido a la escasez de habitaciones en mi palacio, al que años más tarde tendría que hacerle unas ampliaciones por causas de fuerza mayor, Shiryu tuvo que dormir en la sala. Fue bastante cómica la manera en que mi primita, con esa carita inocente le ofreció dormir con ella en su habitación para que estuviera cómodo. Aún más cómica fue la expresión de debate interno que el Dragón sostuvo por espacio de quince minutos antes de dar un dudoso y forzado "No".

Alrededor de la medianoche me paré de mi cama y salí al vestíbulo. Una corazonada me dijo que alguien quería hablarme. Contemplé la pared un rato. En ella había dos fotografías. Una de ellas era tomada en mi octavo cumpleaños. Estaba con mi prima Mei y mi maestro Shion. La otra era del cuarto cumpleaños de Kiki. Arashii y yo también estábamos ahí. Sin duda podía considerarme afortunado por tener una familia maravillosa.

Mi espera no duró mucho tiempo más. Una persona entró al vestíbulo y se derrumbó en el sillón de tres plazas donde yo estaba. La abracé cariñosamente y ella hundió su rostro en mi cuello, abrazándome tímidamente. Besé su frente -¿Qué te acongoja linda?- pregunté con todo el amor que siempre le había profesado como una parte importante en mi vida.

-Sabías que vendría a pedirte consejo…- fue lo único que dijo, reforzando el abrazo.

-Por supuesto. Te conozco, chaparra. Sé lo que sientes, sé cuando estás triste y cuando estás contenta. Ya deberías saberlo- la reproché sin cambiar de tono. No podía enojarme con Arashii por ningún motivo, ni siquiera fingir que lo estaba. La quería demasiado como para hacerlo. Pensarán que lo mío ya era casi enfermizo; tal vez lo era, pero adoraba a mi prima como eso, mi prima, mi hermana, mi familia.

Ella suspiró y hundió aún más su rostro en mi cuello –Maestro, quiero cumplir la promesa que te hice hace 7 años- susurró con voz dulce. Pensándolo bien, la voz de Arashii, por definición, es muy dulce. Pero esa ocasión se escuchaba especialmente suave, temerosa y nerviosa –Yo te prometí… que cuando encontrara al indicado… serías el primero en saberlo- añadió, su nerviosismo aumentando con cada palabra.

Sonreí. De antemano conocía la razón de su visita y me llenaba de júbilo el enterarme de que al fin mi adorada prima había encontrado a la persona indicada. –Por casualidad… ¿el indicado está entre nosotros?- pregunté fingiendo inocencia o burla.

Arashii asintió. Se veía tan pequeña así, abrazándome y con el rostro hundido en mi cuello; que me recordaba a cuando ella era pequeña y tenía pesadillas por las noches –Pero no sé… cómo decírselo. Es mi amigo. Me da miedo que por saber mis sentimientos se aleje de mí. No lo… soportaría- musitó, obviamente temiendo que Shiryu la escuchara

-No temas. El indicado es una buena persona, estoy seguro de ello. Además ¿quién sería capaz de no amarte, Arashii?- la animé, sonriendo con la mayor dulzura que pude.

Ella alzó le vista y me miró con reproche -¿Qué tal tú?- dijo cortante, separándose un poco con expresión ofendida. Entendí que había hablado de forma incorrecta y había lastimado los sentimientos de mi prima. Acaricié su cabello del color del cielo, largo y suave y le sonreí de nueva cuenta.

-Sabes que yo te adoro, Arashii- le dije con calma, abrazándola de nuevo –Quiero ayudarte con esto, linda. Sabes que nada anhelo más que verte feliz- comencé, captando su atención casi de inmediato –Pero por desgracia lo único que puedo hacer en mi posición actual es…- ahora sí ella me miraba expectante, ansiosa. Sonreí. Se veía muy tierna -… decirle al Dragón que eres sonámbula- dije concluyente.

Arashii rió quedamente para no despertar a Shiryu. Me reí con ella un poco. Finalmente se levantó del sillón con decisión y me sonrió agradecida –Muchas gracias, maestro- dijo despidiéndose de mí con un beso en la mejilla para luego darme las buenas noches y colarse en la sala donde "el indicado" dormía. Sonreí y regresé a mi habitación.

A la mañana siguiente, Shiryu, el caballero Dragón, se despertó al sentir un calor inusual sobre él, al mismo tiempo que un sonido similar a un ronroneo, proveniente de un punto indefinido algo más abajo de su mentón. Abrió un ojo y pudo distinguir "algo" color azul cielo. Deslizó sus manos por el cuerpo de ese "algo" y se sonrojó. Sin duda alguna había una chica dormida encima de él y… ¿ronroneando? Pensó en moverse y despertarla, averiguar qué hacía ahí, pero desistió de ello. ¿Qué más daba¿Cuándo en la vida tendría otra oportunidad de despertar con esa belleza sobre él? Siguió acariciando el cuerpo ya más por tic que por otra cosa hasta que se quedó dormido de nuevo.

Volvió a despertar varias horas más tarde, cuando el cuerpo sobre él emitió un sonidito quedo, como un suspiro, para luego moverse y acomodarse mejor sobre el cuerpo de Shiryu. La chica alzó la cabeza y abrió los ojos para tomarse con los orbes grises del Dragón. Un color rojo grana se apoderó de su joven rostro. Desvió la vista para ocultar tal vergüenza y dijo: -Sh-shi-shiryu yo… ¿c-cómo llegué aq-quí?- tratando por todos los medios de lucir sorprendida, como si hubiera llegado ahí contra su voluntad.

Shiryu sonrió. Entendió a la perfección que aquello no era accidente y eso le produjo un enorme placer. No lo culpo. Pensar que la linda Arashii voluntariamente pasó la noche a tu lado es todo un privilegio del que sólo dos hemos gozado (en mi caso, cuando ella tenía diez años y tenía pesadillas con lobos. Les tiene una fobia extraña a los caninos.) –Aún es temprano, no es necesario levantarnos aún- comentó el Dragón sonriendo con picardía.

Arashii se sonrojó y sonrió. Estaba por volver a recostarse cuando alguien los interrumpió

-¡Hey, chicos! Guarden eso para la noche- y ese alguien era yo, que por cuestiones de urgencia tuve que pasar por la sala, así de cruel es la vida. Arashii me recriminó por eso aún años después.

Me seguí divirtiendo bastante con ese par hasta que a eso de las cinco o seis decidieron que debían volver a Japón (y abandonarme, así de malos fueron). No los culpo. Aunque Shiryu no lo supiera, Arashii había ido a Jamir con la sola intención de cumplir su promesa. El asunto estaba terminado, así que no quedaba nada más que hacer. Ya nos veríamos en otra ocasión, muy pronto; y ella lo presentía.

Nos despedimos. Kiki se quedó conmigo por orden mía. Esos dos necesitaban un tiempo a solas. Arashii decidió volver a pie, al menos hasta salir de Jamir, puesto que al igual que en el Santuario, es imposible teletransportarse en mis dominios. La verdad, fue un pretexto, porque ella tenía el amuleto de Mei, lo que la protegía de ese tipo de barreras, pero su corazón deseaba hablar con el Dragón y sabía que en Japón le sería imposible.

Pasaron la Tumba de la Armadura sin contratiempos. Esos esqueletos no son capaces de desafiar a Arashii, sabiendo que es mi protegida. Sin embargo, el sol se ocultó demasiado pronto y tuvieron que detenerse. Como mi maestro había dicho, viajar por Jamir de noche era bastante arriesgado, si no es que suicida. No les quedó opción más que poner un par de mantas en el suelo (curiosamente esa noche pasé bastante frío) y recostarse ahí para dormir.

Arashii contempló el cielo nocturno con una sonrisa en los labios –El cielo es… hermoso ¿cierto, Shiryu?- comentó mirando de reojo al caballero.

Este, asintió y sonrió –Sí es… magnífico…- replicó con tono pensativo. No lograba sacarse de la cabeza la forma tan especial en la que nos tratábamos Arashii y yo. Suspiró, dispuesto a dormir aunque fuera un poco, pero la voz de Arashii se lo impidió.

-Shiryu… ¿no te has dormido, verdad?- preguntó, a lo que el Dragón negó con la cabeza. Mi prima sonrió –Es que hay algo… que me gustaría decirte, contarte… ahm, explicarte- balbuceó, no encontrando la palabra correcta para definir lo que quería decir –Es sobre el maestro… bueno, sé que lo notaste; la forma en la que nos tratamos yo… quería decirte que entre nosotros no hay nada.- dijo rápidamente, sintiéndose avergonzada y ridícula –Pero más que eso, quiero explicarte la razón por la que vine a Jamir- añadió con tono nostálgico –Yo… bueno, mi entrenamiento comenzó cuando cumplí diez años. Kiki llegó poco tiempo después que yo. Pasaron años, me divertía mucho aquí. Kiki era muy juguetón y travieso y mi maestro era muy gentil y cariñoso conmigo. Poco después de cumplir catorce años yo…- Arashii se ruborizó, su expresión era algo triste, algo apenada, algo nerviosa, pero deseaba continuar. Ni ella misma se lo explicaba, pero sentía que confesarle eso a Shiryu era una demostración de confianza. Lo dudó, lo pensó, lo caviló en silencio por un buen rato. Y finalmente se decidió a hablar -¿Sabes, Shiryu? Llegó un momento en que me di cuenta… de que me había enamorado de mi maestro.-

CONTINUARÁ

Perdón si lo ultimo quedó muy acelerado, pero ya quería publicar jeje. Espero que lean y dejen reviews (se pone de rodillas)

SAYONARA!