Capítulo 11: Buscando zanahorias
En un calurosa tarde en la Comarca de la Sabana, una vieja y destartalada camioneta azul cielo avanzaba despacio por las transitadas calles de uno de los distritos más caluroso de Zootopia. Dentro de esta había tres conejos, un macho adulto portando una gorra naranja, camisa verde clara y un overol azul gastado; una hembra de edad similar con una camisa de cuadros rosas y un vaquero azul fuerte, y finalmente su hija, una joven coneja de alrededor de 24 años portando una remera azul y pantalones de yoga negros, quién veía con mucha tristeza las calles que alguna vez recorrió como policía, o como una chica de parquímetros, recordó con melancolía cuando ella conoció a cierto mamífero no hace mucho.
—Anímate Judy —le dijo suavemente la madre de la coneja—. Sé que no te sientes muy bien por como terminaron las cosas, pero no pienses que es tu culpa, las cosas a veces no salen como uno espera.
—Sí Judy-Dudy, tu madre tiene razón —habló su padre sin dejar de prestar atención al volante—. Pero ve el lado bueno, ya pudiste vivir tu sueño en la gran ciudad y ahora ya tienes bastante tiempo libre.
—¡Stu! —dijo Bonnie molesta con su esposo.
—¿Qué, qué dije? Es la verdad…
—Papá tiene razón —dijo Judy poco animada—. Ambos tuvieron razón desde el principio, fue tonto creer que un conejo podía hacer algo más que cultivar zanahorias.
—Querida, no digas eso —su madre tomó su pata—, tú hiciste tu máximo esfuerzo, has tenido una mala experiencia, pero tu llegaste hasta aquí por tu cuenta y, me avergüenza admitirlo pero, lo hiciste sola pese a que nosotros ni nadie más te apoyamos, no debes sentirte menos importante por eso, sigues siendo nuestro máximo orgullo Judy, seas o no una policía coneja.
—No podríamos estar más orgullosos de tí.
—Gracias mamá, gracias papá. Lo aprecio mucho.
Pese a las alentadoras palabras de sus padres, Judy se sentía un fraude, la conejita no podía dejar de pensar que sus palabras habían sido el inicio de una gran ola de discriminación en toda la ciudad y ahora, hizo algo que pocas veces había hecho, rendirse. Y lo peor es que se iba sin poder aclarar las cosas con cierto zorro astuto, no sabía cómo localizarlo y aparentemente él nunca vino a buscarla, probablemente él la odia, se decía a sí misma.
—Me pregunto —pensaba Judy—... ¿Qué estará haciendo ahora? ¿Seguirá vendiendo Popsypatitas? ¿Estará haciendo otras tretas? ¿O acaso... habrá cambiado su vida? Por su bien, eso espero, aunque francamente, ya no sé qué creer, últimamente, he echado a perder todo lo que he hecho, a la gente de esta ciudad, mi trabajo, a la alcaldesa Bellwether y… a Nick.
—Nick… —musitó la chica de ojos violetas.
—¿Quién es Nick? —preguntó su madre.
—¿Qué? ¿Dije eso en voz alta?
—¿Nick? —preguntó su padre de golpe— ¿No habrás conocido a un conejo seductor en esta ciudad extraña, o sí señorita?
—¡Stu!
—¿Qué, tengo curiosidad? Si es el caso me gustaría conocerlo, quiero ver si es un candidato ideal para la familia Hopps.
—¡Stu basta! No seas tan indiscreto.
—No, no es eso —la interrumpió la conejita más joven—, él es… es sólo un amigo que conocí aquí.
Judy miraba cabizbaja el paisaje recordando que por estas calles había conocido a un zorro estafador pero muy noble que había cambiado su forma de ver la vida por completo, casi podía imaginar el lugar donde se conocieron por primera vez, el Café Jumbeaux's, de hecho, lo estaba viendo en ese momento.
—¿En serio fue aquí? —preguntó para sí, sorprendida al ver el lugar en el que estaba pensando— ¿Nick estará por aquí? Imposible, no creo, es demasiada coincidencia, a esta hora debe estar en Tundra Town si es que aún se dedica a es…
Los pensamientos de la chica fueron interrumpidos cuando vio una camioneta muy familiar al fondo de un callejón.
—¿Será… la camioneta del pequeño Tut-tut? ¡Detén el auto enseguida papá! —gritó enérgicamente.
Stu detuvo de golpe la camioneta, mientras que unos autos atrás hacían lo mismo, pero tocando furiosamente los cláxones de sus vehículos y lanzando maldiciones a la camioneta enfrente de ellos. En ese momento, Judy se quitó el cinturón de seguridad, saltó de su asiento y salió por la ventana abierta de la camioneta.
—¡Judy! ¿A dónde vas? —preguntó su madre preocupada.
—Emmm, bueno —dijo la joven mamífera sin saber que decir—… ¡creo que vi a alguien! Espérenme, no me tardo.
—¿Y qué haremos mientras? —preguntó Stu aún preocupado por el susto que les dio su hija.
—Bueno yo… —Judy volteó a su derecha y vio la cafetería de elefantes— ¿Por qué no se compran unas paletas congeladas en la tienda de allá? ¡He oído que venden unas ricas y enormes paletas! ¡Vuelvo enseguida!
—¡Pero Judy!
La señora Hopps sólo pudo ver como su hija corría hacia un callejón. Stu arrancó la camioneta, avanzó unos metros y la estacionó enfrente de un parquímetro. Ambos conejos bajaron del vehículo y se dirigieron algo preocupados a la enorme cafetería. Entraron con algo de trabajo, pues la puerta era muy pesada para unas especies pequeñas como ellos, luego se vieron rodeados por varios elefantes y otros mamífero enormes.
—¡Santas berenjenas! Jamás vi tantos elefantes en una habitación, creo que nos equivocamos de tienda, este lugar es muy grande para un par de conejos como nosotros.
—Vamos Stu, no seas aguafiestas, ¡Mira! Ahí hay un pequeño! mostrador, creo que es perfecto para nosotros.
Stu y Bonnie caminaron juntos hasta llegar a un pequeño estante vacío, tocaron la campana y de inmediato llegó un pequeño y simpático zorro del desierto, su pelaje era beige, vestía como un barman, con una camisa de cantinero blanca, un chaleco rojo y un elegante moño negro entre el cuello de su camisa.
—¡Hola! —dijo el zorro con una voz joven— ¡Bienvenidos a Jumbeaux's! ¿En qué les puedo servir?
—Awwww —dijeron los dos conejos al unísono y conmovidos al ver a un tierno y adorable zorrito.
—Jeje… —dijo el zorro fingiendo una sonrisa— Se ve que no son de la ciudad, ¿Me permiten recomendarles algo? ¿Qué tal unas…? ¡Popsypatitas!
No muy lejos de ahí, en la Comarca de la Sabana, un búfalo y un zorro, quien estaba esposado y con un bozal en el hocico, permanecían en una patrulla. El jefe Bogo, el líder de los policías conducía el vehículo con una pata y con la otra sostenía el micrófono de un radio alámbrico.
—Ahora, tengo un aviso muy importante que hacerles sobre lo sucedido hace unos minutos en el departamento —dijo Bogo con un tono muy serio mirando de reojo a un derrotado zorro.
Nick tenía la mirada perdida, no tenía deseos por luchar o liberarse, sabía que era imposible salir de esta situación, pensó que no había nada que pudiera hacer y resignado, aceptó la idea de pasar los próximos meses o años bajo las rejas y lejos de una coneja que tanto añoraba ver.
—Bien, seré claro —respiró profundo—. ¡¿En qué demonios estaban pensando?! ¿¡Acaso son idiotas!? —gritó el jefe Bogo desde su radio— ¿Cómo es posible que todo el maldito departamento de policía no pudiera atrapar a un simple mamífero? ¡En vez de organizarse y atraparlo como policías de verdad se comportaron como un montón terroristas en un convento!
—¡Jefe Bogo! —interrumpió Francine desde el radio— Si me dejara explicarle…
—¡Cierra la boca Francine! —gritó el jefe iracundo— no me interesa oír sus excusas, que si los nuevos reclutas eran unos cobardes, o si no contaron con el apoyo de nuestros compañeros depredadores, o si fueron engañados por un zorro. ¡Todos ustedes tuvieron entrenamiento policial, experiencia con verdaderos criminales y algunos ya han lidiado hasta con mamíferos salvajes! ¿Se hubieran imaginado el escándalo si hubiera sido real? ¡Si la prensa se entera de esto seríamos el hazmerreír de Zootopia! —se detuvo y dio una bocanada de aire— Menos mal que sólo fue un simulacro, no quiero imaginar lo que hubiera pasado si…
—¿¡Qué!? —dijo Francine.
—¡¿Cómo dijo?! —vociferó otro animal desde el radio.
La oreja izquierda de Nick se alzó al momento de oír las últimas palabras de Bogo.
—Aquí Swington, jefe Bogo, ¿a qué se refiere con simulacro?
—Bah, ¡todo fue una farsa! —confesó el búfalo muy molesto— Fue una simple prueba del Departamento de Asuntos Internos, diseñada para medir las habilidades de todos los policías pero obviamente reprobamos, el jefe Matsuda va a matarme, ¡muchas gracias bola de incompetentes!
Del radio de Bogo salían sonidos de varios animales sorprendidos, pero el más confundido de todos era el zorro que permanecía amordazado a la derecha de Bogo. Nick no lograba comprenderlo, acaso, ¿el jefe le estaba creando una coartada? Era imposible, ¿qué estaba tramando el enorme mamífero de pelaje azul grisáseo? El vulpino exigían respuestas.
—¡Jefe Bogo, por favor, explíquenos qué está pa...!
—¡Cállense todos! —gritó el animal bovino— Básicamente, Asuntos Internos quería evaluar nuestro desempeño antes dos situaciones: 1. El ataque de un depredador salvaje a la estación y 2. La respuesta de los nuevos policías ovinos recomendados por la alcaldesa Bellwether. Lamento no haberles dicho antes pero mis superiores me exigieron que debía ser lo más creíble posible. ¡Pero vamos! El crédito se lo lleva Nick Wilde, quien accedió amablemente ayudarnos con montar este teatro, ¡deberían aprender algo de él, como por ejemplo no ser alcanzados por un dardo o apuntar bien! —rió para sí— ¡Desde hoy todos van a practicar 3 horas a la semana en el simulador de tiro, me oyeron!
—¡S-sí señor. dijeron algunos oficiales desde el radio.
Nick vio más sorprendido al jefe de los policías, mientras que Bogo volteó a ver al zorro con una sonrisa.
—Eso me recuerda, Francine, dame un reporte de todo lo que pasó hoy, los oficiales desertores, heridos y todos los daños, cuando termines, entrégaselo a Garraza.
—Pero jefe Bogo... —la elefanta intentó discutir sin éxito.
—¡Es todo! Le daré el resto de los detalles más tardes, si me disculpan, debo llevar al sr. Wilde a su casa, debe estar exhausto por toda la acción que tuvo hoy. Es todo por ahora. Cambio y Fuera. —apagó su radio, dejó el micrófono y detuvo la patrulla— Wilde, voy a quitarte las esposas, confío en que no harás nada estúpido, ¿verdad?
Nick asintió. El jefe Bogo sacó un juego de llaves y liberó al zorro de las ataduras, inmediatamente el cánido se llevó sus patas a su hocico y se quitó el bozal con prisa, lanzándolo atrás de su asiento, se movió todo confundido y luego vio el rostro del jefe Bogo, quien no dejaba de quitar una estúpida sonrisa de su rostro.
—¿Sorprendido zorro?
—¡¿Q-qué rayos está pasando?! ¿Por qué me liberó? ¿Por qué me está ayudando? ¿Por qué? ¡Por qué!
—¡Cálmate o te volveré a poner las esposas! —gritó el búfalo— No te confundas Wilde, yo no te agrado y tú no me agradas, y créeme, nada me haría más feliz que refundirte en prisión un par de años… sin embargo, ahora tenemos objetivo en común.
Nick se quedó sin palabras, pero en menos de un segundo, la respuesta cayó a su cabeza como un balde de agua fría.
—¡Judy!
—¡Bingo! No podía esperar menos de ti.
—Pero, ¿por qué le interesa ella? Pensé que la odiaba y…
—Claro que no, bueno, al principio admito que no le tome importancia, pensé que ella sólo entró al departamento por recomendaciones de la alcaldía y no por sus propios méritos, no sabes como detesto a esa clase de animales; sin embargo, después del caso de los mamíferos desaparecidos, investigué y me di cuenta que la oficial Hopps no era un fraude, ¡era un policía de verdad! Ella aprobó el entrenamiento regular, diseñado para enormes mamíferos, con las máximas notas, ¡después de 51 intentos! En promedio, los desertores no se atreven repetirlo después del 3er intento, quién sea capaz de repetir tanto martirio debe ser o muy tenaz o muy estúpido. ¡Pero ella lo logró! Hizo todo, incluso venció a un mamífero que superaba 400 veces su peso, ¡fue impresionante, deberías ver el vídeo! —dijo el búfalo emocionado.
—Su admiración por Zanahorias es bastante... perturbadora, jefe.
—¡Cierra la boca! —gritó iracundo— No me malentiendas; pero después de tantos años en servicio, jamás había visto a un policía tan entregada a su trabajo como ella, jamás pensé estar tan equivocado en mi vida, y ayer ese ejemplo a seguir, simplemente nos dejó. Wilde, no puedo permitir que ella se vaya así como así, ella está muy afectada por todo el asunto de los animales salvajes y no quiso escucharme. Primero mi equipo de depredadores y luego ella. No puedo perder más policías buenos, me fastidia admitirlo Wilde, pero creo que tú eres al único que querrá escuchar.
—Ok, ok tiempo fuera. Entiendo, eso tiene sentido para mí, sin embargo, si tanto quería mi cooperación por qué no me lo dijo desde el principio, ¡en vez de hacerme montar todo un circo en la estación! —exigió el zorro bastante enojado.
El jefe Bogo volvió a reír, los papeles se habían invertido y ahora el zorro empezaba a sentirse irritado con el búfalo.
—¿Qué es tan gracioso? —preguntó Nick molesto.
—¿En serio Wilde? Si al llegar a la estación te hubiera recibido así: "Oye Wilde, ven conmigo, vamos buscar juntos a la oficial Hopps", ¿me hubieras creído?
—Por supuesto… que no…
—Originalmente sólo iba a fingir un arresto y así explicarte las cosas, pero en lugar de obedecer a la autoridad decidiste jugar al súper zorro y armar un gran alboroto. Tu increíble determinación pudo haberte costado hasta dos años tras las rejas, sin embargo, tienes suerte de que necesite que Hopps vuelva y porque tu teatrito puede servirme para mis propios intereses.
—¿A qué se refiere?
—Tu pequeño escape le mostrará a la nueva alcaldesa la vulnerabilidad de la estación y que fue una pésima idea cambiar las política del departamento y sustituir a todos los depredadores por carneros y ovejas, ¡ya quiero ver la cara que pondrá! Además, fue bastante gracioso verte sufrir por salir de ahí ileso, ja, ja, ja.
—Vaya, para ser alguien tan enojón y gruñón tiene un buen sentido del humor.
—Tienes agallas zorro, valor y mucho corazón, detesto a la gente engreída y molesta como tú, pero ahora, con todo lo que ocasionaste con tal de seguir tus ideales, hiciste algo que ni los más valientes o grandes mamíferos se atreven hacer, me enfrentaste pese a saber que no tenías oportunidad, en todos mis años nunca vi a nadie o tan valiente o tan insensato, y estuviste a casi nada de derrotarme; aunque no fue así, tienes mis respetos, y créeme, no cualquiera se gana eso.
—Oh, qué afortunado soy; ahora, si ya dejamos de elogiarnos, ¿podemos regresa al asunto de Zanahorias?
—Tienes razón, no hay tiempo que perder, entonces ¿puedo contar con tu apoyo?
—Feh, como si fuera a decir que no, ¡en marcha jefe!
El jefe Bogo arrancó el auto y avanzó a gran velocidad la patrulla.
—¿Y sabe donde vive ella, jefe?
El animal bovino frenó la patrulla de golpe, Nick casi se estrella contra el tablero del vehículo debido al inesperado freno.
—Casi lo olvido —el búfalo tomó su radio— Jefe Bogo al habla, ¡Garraza! ¿Ya estás en la recepción? ¿Tienes lo que te pedí? Cambio. Y por todos los cielos Wilde, ¡ponte el cinturón de seguridad!
—Sí mamá… —dijo el cánido sobándose la nariz con fastidio.
—¡Aquí Garraza! —dijo el felino desde el radio— ¿Nick, estás bien?
—Aquí estoy —le arrebató el parlante a Bogo—, el cuerpo me mata, siento como si un maldito búfalo me hubiera caído encima, pero sí, estoy bien. Cambio.
—¡No toques mi radio, zorro! —le quitó el micrófono del radio— Es de uso exclusivo de la policía.
—Ay perdón, jefe.
—¡Jaja! Lo dos están trabajando juntos, ¡qué emoción! ¿no te lo dije Nick? ¡El jefe Bogo es sensacional!
—Meh, si tu lo dices…
—¡Garraza, no hay tiempo para esto, la dirección de Hopps!
—Ah, sí, sí, claro, deme un segundo… ¡La tengo! 145 de la avenida principal en la Comarca de la Sabana, el lugar se llama el Gran Pangolín. Cambio.
—¿Dónde estará…? —se cuestionó Bogo.
—Pangolín… ¡ya sé dónde está! —comentó Nick con emoción.
—¿Cómo sabes eso?
—¡Conozco esta ciudad como la palma de mi pata!
—Bien, guíame zorro, llegaremos enseguida. Gracias Garraza.
—No hay de qué jefe… ¡Oh por mis manchas! —gritó el felino alterado.
—¿Qué, qué? dijeron el zorro y el búfalo casi al unísono.
—¡Mi comida! El anterior recepcionista fue un grosero, saqueó todas mis cosas… ¡Qué desastre! Al menos mi colección de Gazelle sigue intact… ¿Qué es esto? ¡Una mancha de catsup en mi póster autografiado por la misma Gazelle! ¡AYAYAYAYAI! —chilló el felino dramáticamente.
—Emmm Garraza, muchas gracias por todo, ¡cambio y fuera! —dijo el zorro apagando el radio.
—¡Qué no toques eso! El hecho de que te ayude a encontrar a Hopps no quiere decir que voy a condonar tus destrozos. Cuando todo esto termine, tú y yo tendremos una charla seria sobre los daños que causaste a la estación.
Judy corrió velozmente hacia la furgoneta roja, vieja y destartalada que tenía impresa la imagen de un lobo cargando a una zorra ártica entre sus patas, al llegar se asomó hacia la ventana del conductor pero no pudo ver nada, tenía vidrios polarizada que impedían ver el interior del vehículo.
—¡Rayos! ¿Cómo es que se llamaba el amigo de Nick? Creo que nunca me lo dijo, espero que todavía me recuerde. ¡Hey, pequeño Tut-tut! ¿Estás ahí? —dio tres golpes a la puerta del vehículo— ¿Hola? ¡Hola!
Judy siguió tocando la puerta de la camioneta tipo Van esperando que saliera el compañero de Nick, pero nada pasó. La coneja se entristeció, pensaba que su última oportunidad de enmendar las cosas con el zorro se esfumaba de sus patas cuando vio del otro lado de la calle a un pequeño zorro.
—¿¡Pequeño Tut-tut!? —le gritó la coneja desde lejos.
El zorro, al verla, se fue corriendo adentrándose a una solitaria calle.
—¡Espera, no te vayas, no estás en problemas, sólo quiero hablar, espera!
La coneja no dudó y persiguió el pequeño cánido, al doblar la esquina, no vio a nadie, el camino llevaba a un callejón sin salida, se dio la media vuelta algo confundida, pero delante de ella vio a un pequeño zorro.
—¡Ahí estás Tut-tut! Escucha, necesito tu ayuda, sé que Tut-tut no es tu verdadero nombre pero necesito saber donde está Nick… un momento, tú… tú no eres el pequeño Tut-tut.
La ex-oficial de policía vio al mamífero con detenimiento y se dio cuenta que no era el zorro de desierto que acompañaba a Nick, era un pequeño zorro cometa, su pelaje era castaño rojizo y tenía orejas ligeramente más grandes, tenía una apariencia infantil y ropas propias de un niño, una remera negra y un short azul, sin embargo, del bolsillo de su pantalón sacó una navaja. Judy se impresionó pero intentó no mostrar miedo, por lo que caminó hacia el pequeño mamífero lentamente.
—Oye, lo lamento amiguito, te confundí con otra persona, si no te importa, me iré por donde vine y ¡Ah!
—¡Atrás, tonta coneja! —dijo el pequeño zorro con una voz aguda y oscilando su cuchillo amenazantemente.
—Tranquilo pequeñín, no quiero ningún problema —dijo Judy tratando de sonar lo más calmada posible.
—Pues te metiste en el vecindario equivocado, cola esponjada —dijo una voz detrás de ella.
Detrás de la coneja había dos zorros más, uno era un pequeño zorro kit de pelaje color miel, pero resaltaba un color oscuro en la punta de su cola, tenía lo que parecía un uniforme escolar y sostenía en su pata un garrote, arriba de él estaba colgado en un poste de luz un zorro gris o trepador, quién haciendo honor a su nombre, bajo habilidosamente de la gran columna de madera, el zorro trepador portaba un smoking color marrón, era claramente el líder, unos enormes lentes oscuros y la actitud lo diferenciaba del resto, de la bolsa interna de su saco, extrajo un revólver de un brillante color cromado.
—Somos la banda de los hermanos zorros, entréganos todos tus objetos de valor si no quieres salir herida, rabo de algodón —amenazó el líder apuntándole con la pistola.
Judy alzó las manos mientras observaba con detenimiento a cada uno de los pequeños vulpinos así como los alrededores. Luego dirigió su atención al líder de los cánidos.
—Oigan chicos, ¿cuántos años tienen, 6, 7, 8? ¿No son muy jóvenes para robar?
—¡Cierra la boca, aliento de zanahorias! —dijo el zorro castaño que sostenía el cuchillo.
—¡Y para tu información tenemos 10 años, somos prácticamente adultos, orejas largas! —agregó el que cargaba un garrote.
—No lo volveré a repetir pelusa —gritó el líder apuntando a la chica— danos todo tu dinero y vete de aquí o tendremos que hacer algo muy feo contigo.
—Vamos chicos, no quiero problemas, enseguida les daré todo mi dinero, pero, antes de eso me gustaría que respondieran una simple duda, ¿de acuerdo?
Los zorros miraron al líder, él sólo asintió, bajó el arma y se acercó lentamente a la coneja.
—Me parece justo, pero sólo tienes una pregunta, ¡y no intentes nada!
—Ok, ¿saben quién es el dueño de esa furgoneta roja?
—¿Cuál, la de Finnick? —dijo el zorro color miel.
—Tarado —el vulpino trepador le dió un golpe en la nuca a su compañero— ¡no hables demás!
—Con qué Finnick es su nombre… —musitó la conejita.
—Sí, es de Finnick, es un viejo conocido, el muy engreído no nos dejaba robar en su territorio pero últimamente no lo hemos visto haciendo tretas con el otro zorro, como de costumbre.
—¡Nick! —dijo la coneja sorprendida.
—Se acabaron las preguntas, pero a todo esto, ¿qué tiene que ver una boba presa con Finnick?
—Tal vez sea su novia —dijo el cánido de pelaje café riendo—, escuché que le gustan las chicas altas.
—¿Un zorro novio de una fea y tonta presa? ¿Qué estupideces dices? —habló el vulpino de pelaje color miel.
—Bueno —dijo el líder—, fea no es…
—Ja, gracias niño, me halagas.
—Pero, ¿por qué saldrías con un zorro feo y enojón como Finnick? ¿No preferiría ser la novia de un joven y apuesto líder como yo?
—Ay que lindo, pero lo siento amiguito, no salgo con criminales.
—Vamos, eres muy tierna, y estás muy bien alimentada ja,ja,ja.
El pícaro líder dio una nalgada a la coneja descaradamente, Judy abrió sus enormes ojos púrpura como plato, erizó sus orejas y vio al líder con una cara de pocos amigos, el resto de los zorros reían como histéricos hasta que el vulpino trepador recibió una veloz patada en la cara haciéndolo retroceder y callando a los otros cánidos de golpe.
—¡No me llames tierna!
—¡Líder! —gritaron ambos zorros— ¡ya verás! —amenazaron con sus armas.
—No me asustan chicos, ¡todas sus armas son juguetes!
—¿¡Qué!?
—¿¡Cómo lo supo!?
—¡Por favor! Desde niña, mi sueño siempre fue ser una policía, yo solía tener esos juguetes, los reconocí con solo verlos; aunque si yo fuera ustedes, me preocuparía de otra cosa, ¿saben cuanto tiempo puedo encerrarlos por fingir un robo y acosar a una chica?
—¿Qu-quién rayos te crees que eres? —dijo el zorro trepador sobándose la nariz.
—Jeje… ¡Soy la ofi… emmm Judy Hopps!
—¿¡Judy Hopps!? —dijo el zorro cometa asustado.
—¿La policía coneja que salió en la TV, esa Judy Hopps?
—¡Miente! No se dejen intimidar, somos 3 y ella sólo uno, ¡atrápenla muchachos!
Los vulpinos soltaron sus armas de juguete, luego se pusieron en posición de ataque y sacaron sus garras, pero sus rostros cambiaron a uno de miedo cuando vieron que una coneja se abalanzó contra ellos furiosa.
—¡AAAAHHHHHHHHHHHHHHHH!
Las calles de la Comarca de la Sabana estaban repletas de cientos de vehículos, entre tanto tráfico, el jefe Bogo conducía su patrulla y seguía las indicaciones de su copiloto, Nick.
—Avance unas 13 o 15 calles más y luego dé vuelta a la derecha… ¡demonios!
—¿Qué pasa Wilde?
—¡Mire el tráfico! Tardaremos al menos 30 minutos en llegar, Garraza me dijo que Judy salía al mediodía, exactamente en menos de diez minutos, detenga el auto, creo que iré más rápido a pie.
—No es necesario, tengo una idea.
El búfalo activó la sirena de su patrulla, y los coches empezaron a darle paso al auto de la policía.
—Así llegaremos de 5 a 10 minutos. Tranquilízate Wilde, lo logra...
—No entiendo —lo interrumpió—, ¿por qué diablos me ayuda?
—Ya te lo expliqué Wilde, necesito que…
—No tiene sentido, es obvio que me detesta, Garraza me dijo que odia a los zorros, y desde que lo conocí en el Distrito Forestal es obvio que no confía en mi especie, ¿por qué ahora sí cree en mí?
—No Wilde, no confío en ti, para mi sigues siendo un zorro engreído y sí, admito que en todos mis años como policía he tenido una opinión negativa acerca de tu especie, la misma opinión que tenía acerca de los conejos, o de las especies pequeñas que aspiraban a ser policía.
—Genial, es un gusto ser apreciado.
—Pero, precisamente una ingenua pero valiente coneja me ha hecho ver que, no todo es lo que parece, por mis prejuicios, pude haber despedido a la oficial de policía más entregada que he conocido, me prometí a mi mismo que no dejaría que falsas asunciones volviera a nublar mi juicio, así que, Señor Wilde, hoy quiero darle el beneficio de la duda, ¿eso complace su curiosidad, maldito zorro quisquilloso?
—No… pero es suficiente… gra-
—Cierra la boca, no lo hago por ti, recuérdalo. Deja que yo me preocupe por mí y tú preocúpate por encontrar a tu novia.
—Bien yo… ¿Qué? ¡Maldita sea! ¿Usted también?
—¿Qué? Quieres decir que tú y Hopps no…
—¡Nada de eso! Ella, sólo es una amiga, no hay nada entre nosotros… no entiendo porque todos siguen confundiendo mi interés por encontrar a Zanahorias, sólo quiero arreglar las cosas con ella y… volver a ser amigos.
—¿Amigos? —rió el jefe— Ja,ja, no sé tú, pero todas las locuras que hiciste hoy no lo haría cualquiera sólo por ver a un amigo, arriesgaste mucho, pudiste haber salido herido…
—Ejem…
—Bah, llorón; o pudiste haber terminado un par de años tras las rejas, esa no es la clase de cosas que harías por un amigo, ¿qué acaso no tienes más amigos como…? —miró la triste expresión Nick—… oh… ya veo, lo sien-...
—¡No sé disculpe! Y no, no hay nadie como ella, usted la conoce, ella… es diferente, es una bola de pelos molesta, insistente, ingenua, muy recatada, no se calla para nada y muy, muy terca…
—Ni que lo digas —lo interrumpió el búfalo.
—… pero, ella… ella es muy alegre, tiene una extraña aura positiva muy contagioso, es divertida, es muy inteligente y es muy, muy, muy astuta hasta para un torpe zorro como yo y bueno, pese a todo lo que dijo en la conferencia de prensa o como se comportó, ella es comprensiva y entiende lo que se siente ser rechazado por la sociedad, ella es como… es como…
—¿Una… alma gemela? —dijo Bogo con una sonrisa discreta.
—Pffff, claro que no, ella y yo somos muy diferentes, no tenemos nada en común, soy casi su opuesto…
—Exacto, ella es tu complemento, ¿no?
—No fastidie, deje esas cursilerías románticas, Zanahorias y yo jamás tendríamos una relación así, somos de mundos distintos, jamás funcionará.
—Oh Wilde, estás joven, todavía tienes mucho que aprender…
—Ya deje toda esa basura melosa, ¿a qué viene todo esto?
—Ah, te seré franco, hay una tercera razón por la que te ayudo. Garraza y mi esposa son muy buenos amigos y se cuentan todo, él le contó sobre la preciosa historia de amor de un zorro en busca de la coneja de sus sueños. Y mi querido terrón de azúcar me ha pedido que ayude a reencontrarse a esos dos tórtolos.
—¿Garraza hizo qué? ¡Ese felino glotón me prometió que no le diría a nadie!
—¿No lo sabías? No le apodan Benjamín "Boca de dona" Garraza por nada. Probablemente ya le contó a toda la estación, sus amigos y conocidos de las redes sociales.
El cánido quedó literalmente con la boca abierta y luego se dio una palmada en la cara mientras que el jefe Bogo reía divertido.
—Sólo fingí que me gustaba para que ese felino gordo me ayudará a contactar a Zanahorias, ah —suspiró—… yo y mi bocota.
—Bien Casanova, pues tendrás mucho que explicarle a tu Julieta cuando todo esto acabe, y yo decirle la verdad a mi esposa, se va decepcionar... Oye —miró a su derecha—, ¿no es el edificio que buscamos?
—¿Ah? —miró del mismo lado— ¡Sí, es ese, yo…!
—Adelántate don Juan, voy a estacionarme, además, creo que esa conversación sólo es entre ella y tú.
Nick se quitó el cinturón y bajó deprisa de la patrulla, pero antes de irse, se asomó a la ventana.
—Jefe Bogo —dijo el zorro sonriendo— Gracias.
—Feh, ya te dije que no lo menciones, al menos no hasta acabar esta misión, enano.
—Quién lo diría, don rabietas no es tan enojón ni tan malo después de todo.
—No te confundas zorro, en mi trabajo soy la persona más seria, firme y dura que encontrarás, ¡no se te ocurra decirle a nadie lo que acabamos de hablar!
—A la orden —hizo un saludo de soldado—, jefe.
—¡Están arrestados! —gritó Judy.
La coneja había inmovilizado a los tres rebeldes zorritos con una cuerda, los pequeños sólo podías mover sus patas y miraban a la ex-oficial con ojos llorosos.
—¡Suéltanos, por favor!
—¡Era sólo un juego, perdónanos!
—¡Silencio! Ya que son tan adultos para robar y sobrepasarse con una chica —dijo la presa con un tono sarcástico— serán juzgados y encarcelados como adultos.
—¡No, por favor! —suplicó el líder— ¡Si se entera mi mamá, me va a matar… por… por favor no lo haga… buahahaha. —lloró con sentimiento.
Los demás zorros al ver a su líder, empezaron a llorar también.
—Sin embargo, ya que no soy más una policía, voy a darles una oportunidad.
—Buahaha… ¿de… de veras? —dijo el zorro trepador entre sollozos.
—Síp. Los voy a dejar libres sólo si pueden contestarme unas dudas.
—¡Lo que sea, pregunta lo que quieras, pero déjanos salir! —dijo el zorrito aún con los ojos vidriosos.
—¿Conocen al compañero de Finnick?
—¿Te refieres a... Nick?
La coneja tensó sus orejas al oír el nombre del zorro y una enorme sonrisa se dibujó en su rostro.
—¡Por última vez no sabemos donde está, lárgate de aquí antes de que llamemos a la policía! —gritó una gacela órice macho de cuernos rectos.
Nick estaba afuera del departamento de Judy, discutiendo con sus gritones vecinos que no habían recibido muy bien al vulpino.
—¡No grites tan fuerte Pronk, la cabeza me está matando! —gritó el kudú, una especie de antílope con cuernos curvos como espiral.
—¡Cállate, tú eres él único que está gritando Bucky!
—¡No, tú cállate!
—¡Oigan! —los interrumpió el zorro— No tengo tiempo para esto, necesito encontrar a su vecina y la casera me dijo que fueron los últimos con quién hablo antes de irse y sé que ella aún no ha salido de la ciudad, seguro ella les dijo a dónde fue, ¿no?
—Mira zorro —dijo Pronk despectivamente—, aunque lo supiéramos, Judy era nuestra amiga y no le vamos a decir eso a ningún delincuente con la camisa llena de mugre y sangre, no te conocemos, pero por tu apariencia, seguramente tú fuiste la causa de que ella se fuera.
Las palabras del animal bovino lastimaron al zorro más de lo que parecía. De pronto, se empezaron a escuchar pasos de alguien muy pesado subiendo al pequeño pasillo de los departamentos.
—Wilde, llevo casi 15 minutos abajo, ¿por qué tardas tanto? —dijo el jefe Bogo extrañado— ¿Quiénes son ellos? ¿Y Hopps?
—¡Qué músculos! —dijo Bucky maravillado.
—Ni que lo digas —respondió Pronk igual de sorprendido.
—¡Llegamos tarde! —dijo el cánido preocupado— La casera me dijo que Judy se fue hace media hora junto a otros dos conejos, dicen que fue una camioneta azul cielo con dirección al este y…
—No tomaron la autopista, quiere decir que deben seguir en Zootopia, muy astuto Wilde.
—Ella dijo que estos dos fueron los últimos con quién hablaron, parecen saber algo pero no quieren decirme nada.
—¡Zorro mentiroso! —dijo Bucky— Oficial, que bueno que vino, este zorro se ve peligroso y…
—¡Cierren la boca! —gritó el jefe Bogo.
—¡Ayyyy!
Ambos se asustaron al oír la gruesa voz de búfalo y se abrazaron entre sí con miedo.
—¡No tenemos tiempo! Mi compañero y yo buscamos a la ex-oficial Hopps, es un asunto policiaco muy delicado.
—¿E-en serio? No sabíamos. Al ver a ese zo…
—¡Cállense, no he terminado de hablar!
Los dos animales bovinos se abrazaron más fuerte y con más miedo.
—Así que, díganos, ¿a dónde se fue? Y más vale que digan la verdad, porque si no...
—Ya le dijimos, no sabemos, más bien, no recordamos, yo…
—¡Pues recuerden bien esto, obstruir una investigación policial puede costarles hasta un año de cárcel! Mas les vale que empiecen a hacer memoria o los pondré tras la rejas, o peor: me veré forzado a sacarles la verdad… por otros métodos…
—¿O-o-otros métodos…? —tragó saliva el kudú.
—¡Basta jefe! —dijo el cánido preocupado— es obvio que estos no saben nada, no sacará nada a golpes.
—¿A-a-a golpes? —cuestionó muy preocupado el mamífero de cuernos rectos.
—¡No te metas Wilde! —le gritó el búfalo.
—¿O qué? —dijo Nick desafiante— ¿Qué hará, va a volverme a golpear hasta medio matarme?
—¿¡Medio matarlo!? —exclamaron los dos inquilinos muertos de miedo.
—¿¡Quieres que te vuelva a llenar la camisa de sangre, enano!?
—¡Inténtelo, si es tan macho!
El búfalo tomó al zorro por la camisa y lo elevó unos cuantos centímetros.
—¡Tú lo pediste, zorro! —dijo amenazándolo con el puño.
—¡Basta! —gritó el kúdu muy asustado.
—¡Judy dijo que antes de irse de Zootopia, pasaría a comer en a un restaurante con sus padres!
El búfalo bajó a Nick, ambos animales sonreían complacidos.
—¿Dónde? ¿Cómo se llama el lugar? preguntó Bogo inquisitivamente.
—N-n-no lo recuerdo, se llamaba "La huerta de las…" de las…
—¡¿De las qué?!
—¡No lo recuerdo buahaha! —dijo el animal con cuernos curvos llorando.
—¿Estás bien Bucky? —dijo Pronk intentando consolar a su compañero— No lo recordamos, era el nombre de una verdura… calabaza, lechuga, coliflor...
—¡¿La huerta de las zanahorias?! —preguntó Nick con prisa.
—¡Sí, esa es!
—¿La conoces Wilde?
—Sí, es un restaurante vegetariano, a las afueras de Plaza Sahara.
—Pues no perdamos el tiempo, ¡en marcha!
—De acuerdo jefe. Gracias por su cooperación, ciudadanos.
Nick y Bogo bajaron las escaleras del departamento a toda velocidad.
—¿En serio Wilde? ¿La treta del policía bueno, policía malo? ¡Qué cliché!
—Oiga, ¿funcionó, no? Además, ¿qué ustedes los policías no hacen eso?
—Haz visto muchas películas, zorro; en mi experiencia lo único que funciona es el método de un policía malo y uno peor.
Ambos salieron del edificio rápidamente y abordaron la patrulla.
Notas de Autor:
Hola a todos, ¿no estuvo algo largo el capítulo de hoy o sí? xD Me doy cuenta de que cada vez los hago más extenso (Ayuda ToT) , estuve considerando en cortarlo, aunque tampoco quiero prolongar la historia más de lo necesario y siento que debía narrar varias cosas en uno solo, pues ya casi estamos en la recta final de Torpe Zorro; pero bueno, aún así espero que lo hayan disfrutado. ¿Qué les pareció? ¿Qué opinan de la aparición de Judy? ¿Y sobre la decisión de Bogo de ayudar a Nick?
Sobre Judy, no pensaba que apareciera hasta el último episodio (aunque muchos lectores me la han estado pidiendo desde los primeros caps, pero no, no lo hice por ellos xD) simplemente no lo hacía porque no quería restarle protagonismo a Nick y porque me cuesta trabajo escribir sobre ella, pero bueno, sentí que debía explorar un poco a Judy, verán un poco más al respecto en el siguiente episodio. Pero espero que este haya sido de su agrado
Me alegra y a la vez me entristece un poco al leer los comentarios de que algunos sospechaban que Bogo ayudaría a Nick, aunque me tiene satisfecho saber que dudaron, creo que se hizo un buen trabajo en establecer que Bogo y Nick no se llevan bien y en este episodio se entienda que se siguen detestando pero que un objetivo común los une, aunque descubrirán que tiene un par de cosas en común o que pueden llevarse bien sin matarse. Espero que no lo consideren fuera de personaje, pero por lo que vemos en la película creo que Bogo es un tipo duro pero de buen corazón, y bueno, también soy fan de las películas estilo 'buddy cop', es cierto que Judy es la pareja policíaca de Nick y hacen un buen equipo, pero las personalidades tan opuestas y chocantes del zorro y el búfalo son dignas de un churro hollywoodense en mi opinión jaja.
Dos pequeños agradecimientos, primero a Miss. Fenton, una constante lectora de mi historia y también colega fanficker, en este caso seguí su consejo que dejó en su fic "Maestro del Engaño" (más info en mi sección de favoritos) sobre una página interesante: la zorropedia, una web con información muy interesante de estos hermosos animales, la información no es muy extensa pero es perfecta para hacer búsquedas rápidas y aprender una que otra curiosidad, ¿sabían que hay un montón de especies de zorros? Me ayudo bastante y fue inspirador especialmente en la sección de los hermanos zorro (el zorro trepador realmente se sube a los árboles, chulada de animal) especialmente recomendable si quieren escribir una historia que tenga que ver con vulpinos, seguro les dará una que otra idea a la hora de describir a estos interesantes mamíferos. Muchas Gracias por el dato y tu apoyo continuo a este fic.
El segundo es para Jocelynlfa, su review fue bastante especial por razones que ella sabe, fue un gusto saber que leíste y disfrutaste mi historia. Y no te decepcionaré, trataré de actualizar y terminar esta historia lo antes posible.
Seria todo, ahora tengo un poco más de tiempo libre y llevo parte del otro capítulo avanzada, pero igual voy a tardar como de 2-3 semanas más. Muchas gracias por leer y dejar comentarios, lo aprecio mucho; ojalá esperen pacientemente el penúltimo capítulo de Torpe zorro. Hasta la próxima.
