Capítulo 11
POV Lucy
Llego a Montesano nerviosa. ¡Voy entrevistarme con Raymond Steele!… El maldito de Angel me dejó muy perturbada con su amenaza de deportar a mi hermana… ¡Debo trazar un plan! Uno donde ni Meg ni yo salgamos lastimadas… pero por más que le doy a mi cabeza no se me ocurre nada.
Sentí un cúmulo de emociones, entre ellos vergüenza. La vergüenza de haberme insinuado a un hombre. Rabia, por haber sido rechazada como lo hice, sin miramientos de ningún tipo… simplemente me dijo en mi cara que no… y asunto zanjado. Y cuando salí llorando de ira de esa habitación… sentí ganas de vengarme. ¡Es cierto que no lo pensé! ¡En eso Angel tiene razón!... ¡Hui como una rata y deje a mi hermanita a merced de la reacción de él!
Pero ahora estoy tan molesta como jodida por toda esta situación… ¡Angel me ha amenazado con deportar a mi hermana y no volverla a ver!... Estamos tan cerca de conseguir nuestro objetivo… ¡cumplir la promesa que le hice a mi madre!
Mientras estaba en el autobús, rumbo a Montesano a entrevistarme con Raymond Steele, lo hice como un escape al verme rechazada como mujer… Es la primera vez que creo sentir que es algo verdadero… y fui rechazada estrepitosamente por este hombre. Aunque mientras estoy sentada en autobús, viendo el paisaje pasar frente de mí. Pienso en todas las acciones que han ocasionado todo esto. ¡Soy muy apresurada en mis acciones y en mis decisiones!... Lo sé. Eso me ha traído tantas desgracias… Pienso que lo que hice anoche con Angel al besarlo, fue algo precipitado de mi parte… no sentí las mariposas en el estómago ni el cosquilleo en mi piel cuando lo hice. Esa sensación que he escuchado de otros y leído en las novelas de segunda mano que le compraba a Meg cuando niñas.
Llamo al Señor Steele directamente, para vernos. Nos encontraremos en su taller de carpintería… y al fin conozco a mi tío. Un Hombre rubio de ojos claros y taciturnos. Parece confiable a primera vista, pero por los hechos recientes no sé si pueda confiar.
— ¡Buenos Días, Señor Steele! — Le digo al entrar al taller. Él se encontraba cortando una madera y armando un rompecabezas de lo que aparenta ser una cuna de bebé.
— Buenos Días, ¿Señorita O 'Brian? … —Pregunta.
— Así es. Mi nombre es Lucia, vine en recomendación de José Rodríguez, me dijo que usted puede hacer unos muebles para mí. — Le digo para sacarle conversación.
— ¿Qué clase de muebles necesita? — Pregunta.
— Pues, planeo abrir un cafetín, muy cerca del campus de la universidad… por ahora el local no está acto, pero el casero lo tendrá en un par de meses para mí. Además, necesito que se le haga un arreglo al piso de madera. Ya que está muy deteriorado… me dijeron que preguntase si hace ese tipo de trabajo…
— ¡Pues, sé hacerlo! —Me dice. — Pero la verdad no es mi fuerte… Me especializo en muebles de madera— y me enseña el proyecto en el que está trabajando.
Hay algunos tallados sobre la mesa… grabados a manos con signos marítimos y unos pocos con un grabado más sencillo y sutiles con delicadas flores.
— ¡Es muy bonito esto de aquí! —Le digo. Raymond, solo se ríe.
— ¡Es para la cuna de mi nieto… o nieta! —Dice con emoción. — ¡He adelantado bastante el trabajo… solo me faltan algunos detalles! como saber el sexo del bebé para poner los grabados, pulirlos y laquearlos en blanco… va a quedar muy bien. — Me dice orgulloso.
— ¡Pues lo felicito, Señor Steele! — Le digo. El solo me mira con alegría, puedo ver la emoción en su rostro.
— Gracias, mi hija no ha tenido buenos momentos con su embarazo, pero la tengo en casa de reposo. Eso sería otro obstáculo para lo del piso de su local… Necesito ver la superficie y el maltrato del piso de madera… ya que si es un daño grande... Deberá de ser reemplazado… y tanto uno como lo otro llevará su tiempo… —Me explica.
— ¡Lo entiendo!... pero si gusta puede venir Vancouver, de seguro puedo pagar su hospedaje allí si es algún problema. Su hija puede venir con nosotros de ser necesario, señor Steele. Le garantizo que le pagare muy bien por su trabajo. — Le digo.
Raymond lo duda por unos instantes.
— ¡Señorita O'Brien!...
— Lucia o Lucy, por favor, señor Steele. — Le digo para entrar en confianza con el hombre. Me gustaría conocerlo más a fondo. A su familia, a su hija…
— Lucy, mi hija no ha estado muy bien con su embarazo y ha tenido tiempos difíciles… ¡No quiero dejarla aquí, mientras yo me voy por trabajo!...
— ¡Y no puede dejarla con algún otro familiar! ¡Qué tal su esposo o su madre! — Le digo intentando sacar más información del hombre…
— El padre del niño murió en un accidente hace unos meses… es en parte lo que tiene a mi hija en ese estado tan delicado. Y su madre, vive en Georgia. ¡Aunque si viviera en la luna da lo mismo!— Pobre de mi prima, creo que no soy la única que tiene problemas en estos momentos…
— ¿Por qué no lo consulta con su hija? De seguro que el dinero le será útil para cuando nazca el niño. Por qué no lo invito a comer, a usted y a su hija… y lo hablamos ampliamente. — Le digo.
— ¡Esa no es una mala idea! … Pero no es necesario que vayamos a un restaurante a conversar. — Me dice. — ¡La invito a mi casa!... Mi hija y su amiga están allá, y preparan comida para un batallón, y toda muy sabrosa. ¡He subido algunos kilos desde que Annie y Mia están en casa! —Se toca el estómago y emboza una sonrisa.
Y yo me rio con él. Nunca había conocido a alguien tan autentico como aparenta ser el tío Raymond, por lo menos a ningún hombre. Puede verse en realidad lo transparente de su personalidad y el afecto que tiene para su hija y ahora para su nieto… o nieta.
— Me agrada mucho la idea, señor Steele. Me hospedo en la posada del pueblo, pero creo que solo estaré hasta mañana… He dejado sola a mi hermana con un pariente que recientemente tuvo un accidente.
— ¡Oh! Lamento oír eso… espero que se recupere se pronto.
— Gracias. Solo su pierna, lo han operado un par de veces, pero aún no se puede parar de la silla de ruedas… — Le digo como en una conversación banal…. ¡Y si sigue jodiendo ese será el peor de sus males! Pienso.
— Me gustaría que se quedara un poco más, para que vea mis trabajo y me diga la idea que desea para los muebles de su local… ¿Por qué no me espera y vamos juntos a mi casa?
Por supuesto que me gustaría quedarme, pero el adorable carcelero de Meg me tiene con el agua al cuello y no puedo en estos momentos… cada vez que lo pienso tengo una rabia desmedida por "Angel O'Brian" o como carajos sea su verdadero nombre… Mi hermana a sacrificado meses de su vida para atenderlo exclusivamente a él… si yo soy egoísta y mezquina, él también lo es.
— Déjeme hacer una llamada a casa. —Le digo. — Conforme vayan las cosas le daré una respuesta.
— ¡Estupendo… entonces haga su llamada! Mientras yo iré a llamar a mi casa y decir que tenemos una invitada. Le encantaras a Mi Annie, debes tener más o menos su edad, Lucy.
— ¡Muchas Gracias, Señor Steele! — Le digo.
— ¡Oh, por favor! … Llámame Ray. Es como todos me llaman. —Me hace un ademán de que así lo deje. Y se retira para hacer su llamada.
Yo tomo mi teléfono y marco directamente al teléfono de Meg. ¡Seguramente, el Angel de todos los demonios lo tiene decomisado, aterrorizando a mi pobre hermana!
— ¡Lucy!... —Contesta mi hermana al segundo repique.
— ¿Cómo estás? —Me apresuro a preguntarle… — ¡¿Te ha hecho algo, el cabrón ese?!
— ¡No, Lucy!... ¿Cómo crees? ¡Angel solo esta cabreado!
— ¡Pásamela! — Se escucha enérgicamente por el auricular — ¡Pon el altavoz! … —Dice Angel. — ¡¿Ya te regresas?!
— ¡Necesito más tiempo!... Me han invitado a comer a casa de los Steele, y ahora me dirijo allá.
— ¡SOLA!... — Me grita Angel. — ¡Estás loca, Lucia O'Brian! — Dice ¡Como si de verdad le importase en algo mi bienestar!
— ¡Ya deja de gritarme! — Le digo. — ¡No soy sorda!... deja que regrese en un par de días…
— ¡No!— Me espeta. —¡Necesito explicaciones Lucia!
— ¡No creo poder darte más explicaciones que las que Meg ya te dio!… — Le digo.
— Si lo sabes, de seguro que pudiste averiguarlo… Meg dijo que su captor buscaba dinero a mi costa…
— ¡Sí! Eso fue lo que dijo, pero en verdad no lo sé… ¡¿Quiero que me lo digas de frente?!... quiero ver si ahora tienes el valor de mentirme como tú y Meg lo han hecho estos meses…
En realidad estoy enfadada. Muy enfadada con Angel… ¡Por Dios, le salvamos la vida!... Y ese hijo de puta, solo piensa en dañarnos… separándonos… a mi hermana y a mí.
—Si en verdad quisieras saber quién eres. ¡Ya lo habrías averiguado, Angel! — Le digo con rabia. — Encontraste a nuestro tío… ¡De seguro no te sería difícil saber de tí, con los pocos indicios que te hemos dado! … ¡No todos los días se estrella un helicóptero en el cielo!... Solo ten el valor de decir la verdad… —mi rabia se va acrecentando…
— ¿A qué te refieres? — pregunta Ángel
— Eres lo suficientemente cobarde, para no admitir que en realidad te da miedo volver a la vida de mierda que tenías antes de estar con nosotras… ¡tal vez era una vida acomodada!... pero he oído esas pesadillas… Tienes miedo a volver a esa vida de terror que llevabas escudándote en tu riqueza. — Del otro lado del auricular hay un gran silencio… — ¿Quieres saber quién eres?... búscalo en la laptop que te regale… ¡Ah! Otra cosa… saldré de aquí pasado mañana, así que si quieres seguir sufriendo, con mucho dolor y morirte de hambre… ¡Deporta a mi hermana! — Y cuelgo la llamada.
No sé lo que acaba de pasar. En el preciso momento en que cuelgo me invade un miedo terrible, pero de inmediato desaparece para hacerle paso a la risa, me siento muy orgullosa de haber puesto a Angel en su lugar por primera vez… Él cree que por estar con nosotras, tiene el derecho de controlar nuestras vidas… ¡pues que sepa que eso no es así, ni lo será jamás! Hemos llegado muy lejos, como para permitir eso.
¡Yo solo quiero una vida tranquila! ¡Y tal vez la felicidad para mi hermanita! No creo que yo la consiga, pero anhelo un mejor futuro para ella. Supe en el momento en que Meg tomo la llamada que Angel no haría nada en contra de ella… y en cierto modo él depende de nosotras como nosotras de él, y eso es algo que Angel no puede negar, menos aún en las condiciones en las que está.
— ¿Algún problema? — me dice Ray a mis espaldas, creo que ha oído parte de mi conversación…
— ¡Sí! Es este primo mío… está muy malhumorado por su condición. Le duele mucho, pero no se deja ayudar. —Le explico.
— ¡Se lo que se siente, Lucy! — Me dice. — Mi propia hija muchas veces no se deja ayudar… quiere hacer la cosas por sí misma aun en su condición tan grave.
Me conmueve la confesión de este hombre. ¡A mí!... una perfecta desconocida para él.
— ¿Tan mal está?... —Le pregunto.
— Su embarazo no viene bien, la abuela del bebé, la madre de su novio es médico, es la que está monitoreando su embarazo, con mucha cautela… ¡no puede recibir más impresiones fuertes!…
— ¡Lo lamento! —Le digo. —No quise entrometerme en sus asuntos… ¡lo siento!
— ¡No lo ha hecho, Lucy!... De hecho quería desahogarme con alguien, y mire con quien lo vine a hacer. — Me dice sonriéndome. — ¡Venga! Annie y Mia nos esperan para el banquete que prepararon el día de hoy.
Me dirijo con el rumbo a su auto para ir a conocer a mi prima… Annie. Me emociona el que por fin pueda conocer a una parte de esa familia que creía inexistente. Aún tengo que buscar la manera de decirle al tío Ray quienes somos… pero quiero asegurarme que de verdad es lo que Meg y yo queremos… ¡Solo quiero paz!... Creo que la merecemos.
