Disclaimer: Como siempre los personajes no son de mi autoria, salvo por la historia que estoy escribiendo lo sé, es frustrante leer esta parte y me apostaría a que muchos se la salta, no los culpo x'D

The Legend of Zelda: Le pertenece a Shigeru Miyamoto, creador de la saga

Metroid: Le pertenece al fallecido Gumpei Yokoi, creador de Samus Aran

Smash Bros: Le pertenece a Masahiro Sakurai

Nota del Autor:

Hola a todos, chicos y chicas, quienes leen este fic, bienvenido a un capítulo más de esta historia, cabe mencionar que me hice bolas con la cronología de Zelda y estuve leyendo toda mi historia escrita hasta ahora y literalmente mezclé dos líneas del tiempo D:, esto no debía pasar pero pasó y bueh (No es mi culpa, culpo a Miyamoto por hacer una historia tan larga y de líneas alternas, muy aparte de que el maldito retrasó el nuevo Zelda y a esperar a 2017 x'D), no hay modo de corregirlo y realmente me gusta como va la historia, así que no veo nada de malo, no afecta para nada la historia que es mi principal objetivo, crear una historia alterna y para eso estamos en Fanfiction :D

En este punto tampoco creo necesario decir de que va, salvo que la estoy llevando demasiadas vueltas al asunto que decidí empezar con lo bueno, les digo no es fácil escribir algo aun siendo un fic, siempre se hay que tener las ideas correctas porque de lo contrario no cuajan al final.

Creo que no hay nada más que decir, si te gusta como va la historia, no olvides dejar un review, una vez más recalco el hecho de que los capítulos y fic's que escribo, los hago en la noche, por lo que es normal encontrar algún error en el escrito, en fin.

Me dejo de tonterías y les dejo con el cap :'v

Capítulo 12: Llegando al Bosque y una nueva tragedia.

Luego del desastre que ocurrió en la villa Sheikah, no dejo de pensar en lo que podría pasar después, no quisiera que otra vida se perdiera, otro inocente más aunque estuviese acostumbrada a estar rodeada de la muerte, a donde quiera que vaya siempre ocurrirá una tragedia, por ahora me dirijo a los restos de la nave del Sabio, el caballo de Zelda es realmente veloz, más de lo normal, seguramente Zelda tiene un hechizo especial para hacer que este animal vaya más rápido, quizá una melodía o el silbido que hace momentos atrás hizo para llamar a su caballo, estoy agarrada a ella, a su cintura y es la primera vez que me sujeto de alguien de esta forma, no es que me molestara, de hecho me sentía tan bien, Zelda no podría verme pero yo estaba un tanto sonrojada por esa acción, pensando en cosas que no era tan típicas de mi persona, no logro entender porque ella tiene ese efecto, la primera vez que la vi, me sorprendió su bella figura, sobre todo su cara, como porcelana y esos ojos celestes, la mirada fría y su forma de ser, admito que en un principio se parecía a mí en esos aspectos.

Mientras íbamos cabalgando, pensaba en diferentes acontecimientos de mi vida, de las diferentes personas que he conocido a lo largo de mi carrera como cazadora de recompensas, realmente no me molesté en hacer amistades a largo plazo, no tenía interés alguno en congeniar o fraternizar, Adam Malkovich siempre me decía que debía de salir más seguido a lugares que no me recordaran cosas tristes o la misma muerte, es muy poco lo que recuerdo de los cadetes de la federación galáctica es más ni siquiera me acuerdo de sus caras, lo único que hacía era acatar órdenes y cumplir las misiones que se me encomendaban en ese entonces.

Los pocos días que tuve libre, lo único que hacía era leer o hacer ejercicio, no salía demasiado, rara vez lo hacía y era por aburrimiento, no sé si era porque realmente no tuve una buena época de adolescencia porque de infancia sí que recuerdo bastante, vivía en una estación espacial y congeniaba con muchos niños y niñas, pero desafortunadamente ya no me acuerdo ni de sus nombres, todo se fue a la basura cuando atacaron a la colonia espacial, recuerdo bien la cara de Ridley queriéndome matar pero no lo hizo y desde ese momento no sabía que estaba pasando, pasaron varias horas hasta que los chozos pararon en la colonia espacial y "Gris" me encontró en medio de ese desastre, acogiéndome y consolándome, me llevó de esa ruina.

Desde ese momento le he estado muy agradecida, siempre entrenándome y enseñándome cosas que ningún otro ser humano aprendería, como era de esperarse "Gris" me sugería ir a lugares especiales de Zebes donde había un ambiente más alegre entre los Chozos, muy pocas veces fui y bueno, era una adolescente en ese entonces y realmente no tenía mucho interés en temas de tradiciones de fiesta o similar.

Pero retomo en el presente, tanto pensar en el pasado ya no me sirve absolutamente de nada, es verdad que duele dejar esa parte de tu vida pero como bien dicen por ahí que si quieres comenzar algo nuevo debes dejar atrás lo que ya has pasado, aun abrazada a la cintura de Zelda me pongo a pensar en cómo ella ha llevado su vida y que tanto tuvo que hacer para llegar a ser reina de su reino, que si tuvo o no una bonita infancia o una adolescencia nada feliz, la he visto pelear y no duda en atacar aun si se trata de sus seres queridos con tal de salvarlos, es una mujer muy fuerte y he conocido a muy pocas así, Zelda me saca de mis pensamientos cuando me habla:

.- Parece que estas de nuevo en tus pensamientos – Dijo Zelda que miraba al frente pero podía sentir su sonrisa – Se te está haciendo costumbre Samus, ¿En qué tanto piensas?

.- Bueno – Digo mirando a otro lado – Solo en cosas sin importancia, cosas de mi vida y que no he tenido realmente el tiempo para apreciar lo bueno de la vida, realmente no tengo interés en salir a algún lado para divertirme salvo en raras ocasiones, la mayoría de mi tiempo me lo paso haciendo ejercicios para mantenerme en forma.

.- Algunas veces pasa – Dijo con dulzura pero se notaba su seriedad – Esta bien desechar algunos intereses pero el conocer personas es incluso fundamental, una parte importante de tu vida, no te puedes andar por la vida ignorando a quienes te rodean, yo siempre he tenido que conocer a gente importante en diferentes villas y saber lo que acontece en su pequeño reino, a veces no logro entender algunas costumbres de la gente o porque tienen tradiciones raras, vi razas que sorprenderían a uno si no los conociera, he salido a otros lugares a hurtadillas cuando tengo que evadir mis tareas como "Reina", así conocí a mis discípulas, a Lin la encontré entrenando en las afueras del lago Hylia cuyo único deseo era entrar en la guardia real del castillo de Hyrule, una gran muchacha, inteligente sobre todo, a Alice la encontré vagando en las afueras de la villa Sheikah, era una muchacha muy rebelde, no se dejaba estar con nadie y a pesar de que tenía ropas pobres, yo vi su sufrimiento, ella no habla de su pasado pero ha tenido que superar demasiados obstáculos, yo la acogí y le enseñé cuanto pude, sorprendió a todos con su inteligencia, Impa también le enseñó cosas buenas, la hice formar parte de mi guardia personal para que no perdiera su camino, pero su pasado, de eso no habla.

.- Tú estás acostumbrada, lo de Alice es comprensible, es más la entiendo – Le respondí con tristeza – Pero yo, no estoy acostumbrada a llevarme bien con los demás, me cuesta, mucho tiempo he confiado en una federación en el que han cometido atrocidades y no han dejado más que problemas, desastres que yo he tenido que arreglar y a secas, la prensa se los termina comiendo vivos, muchas de las ocasiones han tenido que reinaugurar una nueva estación de laboratorios para almacenar información, en mi guerra contra los Metroides y los piratas espaciales, resulta un tanto irónico que en parte esa guerra se inició por la federación galáctica al momento de mostrar interés en los Metroides, esas criaturas vivían pacíficamente en SR388 mucho antes de saber su existencia hasta su exterminio.

.- ¿Puedo preguntar cómo es que te llevaste con un metroide? – Me dice seria, realmente no me molesta la pregunta pero su seriedad se debía a otra cosa.

.- Bueno – Dije dudando pero el camino hacia el castillo se hacía un tanto largo y bueno aprovechando que tenía tiempo y no había nada que nos pudiera detener – Fue después de matar a la reina metroide, era una criatura horrible, no te mentiré, una criatura evolucionada a un nivel mayor y con la naturaleza que lo rodeaba era grotesco, cuando la eliminé, se abrió una cámara para una salida rápida de aquella guarida, lo que no tomé en cuanta es que la reina había puesto un huevo, de ahí nació una larva metroide que ya sabía volar por su cuenta, en un momento no iba a dudar de dispararle y acabar con la existencia de los Metroides.

.- Pero no lo hiciste – Me responde con la misma seriedad.

.- No – Dije recordando aquel hecho – Lo iba a hacer pero me detuve, la criatura que me miraba como un niño confundido, me miraba alegremente, chillaba de alegría y le gustaba estar cerca de mi presencia, yo podía entender ese sentimiento de ser el único de su especie, alcé con una mano para tocarlo y se sentía como una almohada suave y chillaba todavía más alegre dando vueltas y vueltas, no sabía qué hacer en ese momento, mi contador para ese momento no había subido un índice de peligro dándome a indicar que la criatura ante mis ojos no era un peligro en sí, no era una criatura hostil como los Metroides que me enfrenté en dicho planeta, iba a tomar una decisión final, lo iba a dejar en el planeta y sabía que era un riesgo, me iba a salir del cuarto para dirigirme a mi nave y para mi sorpresa, el metroide me siguió, yo estaba abrumada, no sabía qué hacer y solo seguí mi instinto, dejé que se subiera a mi nave, una vez dentro, me quité el traje y el metroide me miraba confundido al ver que mi traje estaba guardado en la capsula, tenía mi pistola por si la cosa se ponía peor pero lo que hizo fue acercarse a mí y chillaba de alegría, puse mi nave en piloto automático y durante todo ese rato congenié con la larva Metroid, sorprendiéndome de sus características que realmente no eran criaturas del todo hostil en plena etapa evolutiva, inevitablemente lagrimas me salieron en ese momento porque me sentía impotente, de no poder llevarlo a una casa donde hubiese más de su especie porque ya estaba erradicado, ya no había más de ellos, los había matado a todos menos al "pequeño" como lo había apodado, pasaron algunas horas y ya me estaba acercando al planeta de la federación, en un contenedor especial, puse al pequeño y le dije que estaría en buenas manos, había tomado la decisión de entregarlos a la federación bajo el mando de un laboratorio que conocía o creía conocerlo.

.- Es hermoso lo que me cuentas – Dijo Zelda con dulzura pero noté que su voz era melancólica sin quitar su seriedad – En ese momento desarrollaste una relación de "Madre e hijo" aunque no lo supieses todavía, ¿Por qué decidiste entregarlo a los locos que habían armado ese escándalo?

.- Pensaba que era lo correcto – Dije con tristeza – Los Metroides tenían un elemento que era útil para la humanidad, un poder desconocido y se debía de estudiarlo, evitar que fuese una criatura hostil y pacifico para la gente, pero no contaba con que algún idiota haya traicionado a la federación por una absurda cantidad de dinero y dijera que el último de la especie Metroid yacía en un laboratorio espacial, Ridley y los piratas lo invadieron y secuestraron al pequeño, nuevamente voy a su rescate y el resto ya lo sabes, lo viste en mi sueño ese día.

.- De lo único que vi ese día – Me responde seria – Fue a ese Metroide gigante enfrentarse a lo que parecía ser un monstruo de un solo ojo parecido a la enorme tarántula de nombre "GOHMA" pero nada se le asemeja, vi que de alguna manera ese Metroide te estaba curando para luego enfrentarse a esa bestia que lanzó un rayo potente que acabó con su vida, tú lo miraste, miraste como acababan con su vida, la única cosa que con el que sentiste algo había desaparecido y de repente empezaste a gritar, llena de furia y disparaste el mismo rayo del monstruo acabando con su vida y te quedaste de rodillas, lo último que noté de tu sueño solo una voz diciendo que el lugar iba a estallar, en ese momento despertaste, dices que esto lo sueñas a veces pero ese día te ha costado levantarte, despertar de esa pesadilla.

.- No pensé que fuese para tanto – Dije agachando la cabeza.

.- Lo es – Dijo Zelda – El mundo de los sueños es hermoso pero a la vez muy peligroso, quienes quedan varados en el mundo de los sueños ya no vuelven a despertar, no existe magia ni tecnología que puedan sacar a alguien de ese mundo, solo la misma persona tendría que hacerlo, ¿el método?, de eso no tengo idea.

.- Por lo general los sueños representan cosas – Le respondo con cierta confusión – Algunos se han hecho profetas pero no cambia el hecho de que ese día soñé con estar de nuevo en ese lugar y poder cambiar algo, pero eso ya es pasado y tengo que dejarlo atrás.

.- Es lo correcto Samus – Dijo Zelda alegre y bajando su seriedad – Ese sueño representa un peligro para tu vida, debes de evitarlo por ahora nos enfocamos en seguir hacia la nave del Sabio, ignoro que encontraremos ahí pero algo nos ha de servir, ya falta poco para llegar.

Noto que ya está casi amaneciendo, un nuevo día en el que me doy cuenta de que no pegué un ojo toda la noche, con la tragedia que pasó en el cementerio y la villa Sheikah, es normal que haya pasado horas desde esos incidentes aun así es un tiempo record, debo de evitar que más incidentes así pasen a los demás que viven en este planeta pero el destino me juega en contra y siempre tiene que pasar algo, eso es seguro, en el camino noto que hay como una entrada a un lugar y más a lo lejos noto un bosque y le pregunto a Zelda:

.- Espera – Dije que a la vez Zelda detiene su caballo.

.- ¿Qué pasa? – Responde confusa y mirando para todos lados - ¿Nos persigue alguien?

.- No, nada de eso – Le digo con calma y le indico el camino que me estaba fijando – Ese camino, ¿A dónde lleva?

.- Ah – Dijo suspirando aliviada – Es el camino a la villa de Ordon, hogar del héroe caído, pasas ese camino tranquilo hasta llegar a la entrada de un bosque que tiene un estanque grande e hermoso, luego de eso está el acceso a la villa, son gente humilde y trabajadora, no son de la alta sociedad ni quiere pertenecer a ella, son felices y el emblema de la villa es parecido a un jabalí gigante, desde que perdieron a su héroe, la villa dejó de enviar a mercaderes al mercado de Hyrule, se armó una bronca y tuve que convocar una reunión, afortunadamente pude reanudar el comercio pero ya no se ven tan alegres como antes, pasar por allí es un problema muy gordo para mi ahora, no soy bienvenida.

Así que ese es el camino a la villa de Ordon, tengo curiosidad pero el tiempo no está de nuestra parte, le indico a Zelda que reanudemos el camino sin interrupciones, pero el solo recordar el nombre de esa villa me viene a la mente a la pobre Ilia, la prometida del caído, se notaba claramente que tiene esperanza de encontrarlo vivo, su imagen apagada y sin vida, es triste ver a una persona así en ese estado de depresión y realmente me gustaría ayudarla pero esto se complica demasiado, el humo morado, las cosas saliéndose de control de a poco, solo es cuestión de tiempo para que la gente se llegue a enterar de lo que en verdad pasa y cuando eso suceda, se va armar un problema muy grande y será difícil calmar a la gente de este reino.

Problemas de este tipo no recordaba, de hecho no recuerdo que situación se le parezca, Éter sin duda se le acerca por lo del humo morado, solo me faltaba que U-Mos apareciese de la nada y me dijera que la horda "ING" ha regresado cosa que considero imposible porque esas cosas horribles nacieron a base del Phazon creando a Éter un doble en un mundo oscuro, una tierra de hostiles buscando destruir toda vida hasta los pocos Metroides que me encontré en ese planeta todavía se chupaban a los piratas espaciales que por todos los medios intentaban domesticar a los ING y tratar de reclutar a Dark Samus que francamente le importaba poco o nada de sus lacayos, solo los usaba para su beneficio.

Así que es dudoso que pase algo similar porque no he visto un cuerpo propio como lo hacían la horda en Éter pero no lo descarto, sé que mi nave sigue en reparación porque mi brazalete me indica cuanto de porcentaje está llevando, no va ni a la mitad pero según las estadísticas, la nave ahora puede recopilar información y comenzar a escanear en el área en donde está, lo cual me sirve para estar alerta por si alguna criatura contaminada de ese humo morado acecha al castillo.

Noto que el caballo de Zelda va más rápido, la prisa que llevábamos era tal que el animal hacía un esfuerzo doble, me daba cosa que se cansara pero al parecer no lo estaba y en varios minutos más que pasaron ya estábamos cerca de la villa Kakariko cerca de la entrada, noto que Zelda toma otro camino desviándose de la entrada, cosa que no me sorprende pero igual y me dijo:

.- Tomo otro camino – Dijo seria – No quiero que la gente nos vea entrar con prisa y sabrán que algo pasa, es lo que deseo evitar, que no haya pánico.

Una decisión normal en casos como estos, si su gente nos viera sabrían que algo pasa porque la prisa es evidente y se estarán preguntando, mandarán a otros a preguntar en el castillo y querrán saber si están amenazados, lo prudente sería que continuaran con sus vidas mientras podamos resolver el problema pero francamente lo veo difícil, Zelda se detiene por un momento a mitad de camino:

.- Falta poco por llegar – Dijo calmada – El problema es entrar al lugar donde nos indicó el sabio, está justo a la entrada del castillo pasando por unos jardines, hay un sendero secreto que pocos conocen, entrar al mercado de Hyrule con estas ropas no significaría nada pero por lo general me ven con la corona puesta y me he olvidado de traerla conmigo, así que estoy pensando en entrar a hurtadillas al castillo.

.- Pero no pasa nada si no te ven con la corona Zelda – Le digo sorprendida por ese hecho – No entiendo.

.- Es que – Me responde apenada – Mi gente siempre me ha visto con corona, una vez lo hice sin ella y se armó un alboroto, pensaron que algo estaba pasando y se corrieron varios chismes que no eran ciertos, mi gente es delicada con esta clase de cosas, así que tengo pensado ir en una entrada que curiosamente hay una que yo misma descubrí cuando era niña, por ahí me escapaba a veces y aun hoy, lo sigo haciendo, tenemos que apresurarnos antes de que abran el puente.

.- Ya veo – Digo soltando una risilla a lo que Zelda se apena todavía más – Esta bien, deberemos de ir con cuidado entonces.

Zelda reanuda el camino con una velocidad increíble de su caballo, era su silbido o un especie de cantico que no logro descifrar, su magia es poderosa y la puedo sentir de algún modo, no debían de ser más de las seis de la mañana pero nos íbamos acercando lo bastante rápido para llegar al castillo, en cuestión de minutos llegamos y pasamos de largo la entrada del puente antes de que se abriera, varios minutos después noto que Zelda se detiene ante un pequeño puente en un jardín muy bien cuidado, rodeado de flores preciosas que no supe reconocer cual era cual, me suelto del abrazo de Zelda y ella se baja, con una mano decide ayudarme a bajar del caballo, realmente no requería de ayuda pero no dije nada y acepto gustosa su mano, Zelda se dirige a su caballo y con unas palabras que no pude escuchar bien, su caballo se marcha rápidamente a otro lugar:

.- La he mandado al rancho Lon – Dijo Zelda sonriéndome – Malon seguramente me meterá bronca por hacer que mi caballo haga un sobreesfuerzo, ella es la dueña del rancho y es conocida como la reina de los caballos, la iré a ver en cuanto pueda y pediré disculpas, ahora tenemos que seguir nuestro viaje y no podemos perder más tiempo en cosas triviales.

Tan solo asiento lo que me dice pero a la vez me sorprendo de que ella tenga bajo su cuidado un caballo muy hermoso y le haga sobre esforzarse, es de entender dada la situación, no pregunté quién era Malon porque en ese momento no me importaba mucho, la sigo y el jardín era de verdad precioso, pocas veces he visto algo así, plantas muy bien cuidadas y que parecía ser de otro mundo, yo siempre las destruyo por mucho cuidado que tenga, debo de ser más cuidadosa al cuidar la flora.

Seguimos caminando un poco más y nos detenemos en una pared de cuerdas de plantas, Zelda la observa y busca algo parecido a una entrada, se tarda un par de minutos y finalmente la encuentra, me sorprendo al ver que era en realidad una puerta:

.- En realidad es una puerta de piedra pero con mi magia la puedo mover – Dijo notando mi asombro – Nadie puede acceder aquí, la descubrí vagando cuando era niña, desde esa edad sabía manejar mi magia, mucho antes de que me enviaran con los Sheikah.

.- ¿Cómo descubriste que eras descendiente de la sabia del tiempo? – Le pregunto con cierta curiosidad.

.- No se necesita ser un genio para verlo – Me responde con una sonrisa y mostrándome su mano derecha que tenía un grabado, una especie de tatuaje formado de tres triángulos, uno de ellos brillaba intensamente – La magia que yo siento y que todos temen aunque no deberían.

La primera vez que vi su mano durante nuestro primer encuentro, tuve mucha curiosidad en ese momento y ahora lo tengo todavía más, este planeta tiene cosas extrañas, no debería de sorprenderme pero aun así lo hace, Zelda reanuda sus pasos y yo la sigo, puedo notar que estamos en la entrada de un callejón del mercado de Hyrule, podía escuchar las voces alegres de los comerciantes que iban poniendo sus puestos de venta, tomamos un camino directo evitando el centro del mercado, estos callejones realmente me sorprende, su arquitectura parece ser muy antiguo pero no se ha deteriorado con el paso del tiempo, llegamos a una parte donde Zelda se pone detrás de una pared mirando que no haya nadie que nos viera y se pone su capucha a lo que me dice:

.- Debería de poner tu capucha Samus – Dijo seria mientras se ponía la suya – Nadie debe de saber que somos nosotras.

Hago caso a la petición de Zelda, me la puse y seguimos caminando esta vez salimos del callejón para llegar a otra sección donde había niños jugando y animales corriendo de un lugar a otro, en cuanto nos vieron parecían asustarse pero no decían nada, nosotras tan solo pasábamos cerca caminando lo más de prisa que podíamos.

Así pasaron varios minutos, pasando de una calle a otra evitando a los guardias para no perder tiempo con preguntas hasta que finalmente llegamos a la entrada al castillo, el problema es que esa gran puerta estaba custodiada por dos guardias que no nos iban a dejar pasar a menos que reveláramos nuestros rostros cosa que no iba a pasar porque veo a Zelda tomar otro camino, un camino de flores blancas, nos íbamos alejando de la gran entrada pero para mi sorpresa le estábamos dando la vuelta por así decirlo, saltar la barda sin que nos vieran, me sentía una chiquilla saltándome algunas normas, lo hacía en Zebes cuando intentaba entrar en Chozodia debido a mi curiosidad pero Gris siempre supo detenerme.

Luego de que pasamos, ya no había nadie que pudiera observarnos, estábamos libres, Zelda se quita la capucha y me mira con una sonrisa, misma que hace que yo me sonroje e evito su mirada, me sentía en verdad como una chiquilla haciendo travesuras y debía de enfocarme en la misión pero el estar con ella es algo que no logro describir, Zelda me dice:

.- Si, justo como cuando era niña – Me dice alegremente – Este jardín rodea por completo la gran entrada, es una sorpresa que nadie haya descubierto este secreto no tan secreto, solo yo la uso para escaparme de tanto estrés, vamos no queda lejos la entrada al pequeño bosque.

Asiento con una sonrisa y la sigo, observo a mi alrededor y es verdad que los soldados no notan que dos personas hayan entrado a un lugar prohibido, observo que el panorama es distinto porque veo que se va como subiendo a una colina por esa razón los soldados no tienen toda la vista completa del lugar, es fácil que una persona entre a esta parte del castillo pero más adelante es difícil, Zelda conoce bien su casa como para saber evadir a sus propios súbditos e incluso me atrevería a decir a sus discípulas que no tienen idea de que su reina ha regresado pero no tomar su cargo nuevamente.

Apresuramos los pasos porque realmente necesitábamos saber lo que contenía la nave del Sabio, casi corriendo para poder entrar, evadiendo las miradas que nos podrían seguir, hasta que nos detenemos en un jardín y al frente estaba una entrada al bosque, debía de ser esa porque Zelda se paró frente a ella pero antes de poder entrar, Zelda corta algunas flores con su cuchilla y hace de ella un adorno precioso, tiene habilidad para la jardinería y conoce de muchos temas, tan dura debió de haber sido su vida, el aprender muchas cosas debía de ser una presión enorme para ella, ser la descendiente de alguien sagrado, llevar su sangre de la realeza, no digo nada y la sigo, ella se detiene un momento:

.- Antes aquí era la entrada al templo del tiempo – Dijo seria – Ya no existe porque ha habido muchos templos en diferentes eras, según la leyenda, el héroe del tiempo sacó la espada maestra para viajar en el tiempo y conseguir destruir al mal que gobernaba en ese entonces, el templo ahora no son más que ruinas, es solo un área de bosque y de su edificio nada quedó salvo por algunas estructuras, hoy en día hay una réplica del templo, al otro lado del castillo pero no hay ninguna espada maestra forjada, es solo un templo en honor al héroe del tiempo.

.- Ya veo – Le respondo mirando la entrada al bosque – No debe de ser fácil para ti entrar a este lugar.

.- No es eso – Dijo soltando unas risillas – Sucede que yo, siendo descendiente de la sabia del tiempo, puedo sentir todavía su poder en ese lugar, es algo que no puedo describir con palabras, continuemos.

Debe de ser un lugar sagrado para Zelda, el sentir un poder, creo que la puedo entender de alguna manera, cuando me inyectaron la vacuna metroide ya era una con el "pequeño", puedo sentirlo de alguna manera pero en fin, entramos al bosque, era precioso sin duda, un lugar tranquilo, seguimos caminando derecho hasta que Zelda llega a un árbol y deja las flores ahí:

.- Aquí suelo dejar las flores – Dijo – Pero más adelante está una de las estructuras de lo que fue una vez el templo del tiempo, seguiremos ahí y veremos si hay algún indicio de la nave del Sabio.

Seguimos derecho hasta toparnos con los restos de un lugar como había dicho Zelda, no quedaba nada salvo ruinas, me acercaba a una de ellas y era increíble que a pesar del paso del tiempo seguía intacta como si todavía pudiera reconstruirse, busco las pistas para buscar el indicio de su nave, pasamos unos minutos tratando de encontrarlo, Zelda me indicaba que debíamos de seguir caminando pero que pronto el terreno se iba acabar porque no quedaba más que un callejón sin salida, caminamos en silencio y podía notar que Zelda miraba su mano, la insignia de la trifuerza le brillaba, no bromeaba con que sentía el poder de la sabia del tiempo y era una cosa que me sorprendía bastante, miro para otro lado y con asombro veo un objeto metálico como estrellado en el suelo, voy allá casi corriendo, dejando atrás a Zelda que me mira desconcertada y me sigue pero yo no me detengo hasta llegar a ese punto, llegamos a un punto circular, un espacio grande y en ella estaban restos de partes metálicas que no eran de este planeta y que fácilmente podría reconocerlo en cualquier parte, al frente estaba lo que era la cabina de mando de una nave, las naves Chozos son parecidos a mi Gunship, la cabina de mando o lo que quedaba de ella, se podía ver que le podíamos meter energía, tanto era mi alegría ver una parte de la tecnología chozo:

.- La Gunship de los Chozos – Digo con alegría – Estas partes metálicas eran de la nave del sabio, ignoro como rayos acabó en este sitio y tan cerca del castillo, pero su cabina de mando sigue intacta y con posibilidad de reactivar su energía.

.- ¿Y cómo haremos eso? – Me pregunta Zelda confusa.

.- Es fácil – Le respondo sacando mi pistola paralizadora y cargando – Mi arma esta hecho de una tecnología Chozo, no solamente sirve para escanear y aturdir enemigos, con una carga grande es capaz de darle "energía" a una pequeña máquina o computadora de una nave.

Me acerco a la cabina de mando y busco la misma entrada de llave que encontré en la puerta de su biblioteca, no me costó hallarla, pongo mi pistola y suelto la carga, la computadora de la cabina se enciende y varias instrucciones aparecen escritas en idioma Chozo, Zelda se acerca y se sorprende ver tanta tecnología activa:

.- Es asombroso – Dijo Zelda que estaba asombrada – Estas instrucciones solo especifican para cada función de la nave.

.- Si pero – Le respondo mientras escribía algunas cosas en la tablero – Esas son instrucciones para despegar la Gunship pero dado que la nave ya está hecho añicos y no queda nada salvo por esta cabina, el sabio la modificó de tal manera que la pueda usar para conseguir información, el resto de la nave la usó para construir su generador y satélite remoto para comunicarse con los luminarios de Éter, en esta computadora puedo observar una entrada de datos en la cual me indica el punto de llegada del Sabio, es de hace mucho tiempo y me atrevería a decir que es cuando ya estaba entrando en mi etapa de adolescencia, eso quiere decir que el sabio vino acá cuando yo ya me estaba formando como guerrera Chozo de forma oficial.

.- Increíble – Me dice Zelda que seguía asombrada - ¿Dice algo más?

.- Si – Le confirmo mirando otra entrada en los datos – Según esto, la última vez que visitó este sitio fue cuando ya estaba enterado del humo morado, ha dejado escrito su naturaleza al menos, posibles localizaciones temporales pero nada confirmado, la actividad más fuerte se localiza en el que llama "La Ciudad de los Cielos" o lo que queda de ella, lo más interesante es que parece que sí pudo conseguir una pequeña muestra de aquel humo pero que le costó una enormidad conseguirlo, es tóxica y no existe forma de erradicarlo de un cuerpo a menos que sea de la forma en como lo hemos venido haciendo, técnicamente nos está indicando que no existe de momento una vacuna para erradicar el "humo morado" del cuerpo.

.- Ya veo – Dijo seria – Pero es casi lo mismo que nos dejó en su habitación ¿no?

.- No – Le respondo mientras observaba los datos – Hay algo que no entiendo del todo bien, habla de forjar una espada pero se necesita de algo especial, una magia poderosa, el Sabio también indica que es posible que su alma quede varado para proteger ciertos lugares, lugares en que su acceso no es posible, me indica un poder de tele transportación.

.- Podría ser – Dijo Zelda que se acercaba a leer lo mismo que yo – Ese poder, es quizá…

.- Probablemente si – Le respondo – Según esto, los últimos datos se encuentran en el templo Chozo, localizado a unas millas del Templo del Espíritu, el resto es ilegible, probablemente sean datos de un diario que ha llevado durante sus días en el que ha vivido en este planeta.

Los datos que me había encontrado en la nave Chozo lo que quedaba de ella, realmente no decían demasiado salvo que unas indicaciones de que había que ir al templo pero algo me decía que había más, no podía ser todo, son solo partes de un acertijo, una que no logro descifrar, maldigo el día en que "Gris" me obligó a pasar por una cámara en Chozodia y la prueba era esa, descubrir un acertijo, armar el rompecabezas, tardé varios minutos en encontrar la respuesta, en ese tiempo no tenía más que pistola y era obvio, escanear todo el área para descubrir más, así lo hice, al hacerlo Zelda me miraba en silencio, luego de tardarme unos minutos, vuelvo a la computadora de datos y nuevamente conecto mi pistola a la máquina y tal como era de esperarse, todo lo escaneado, las partes metálicas, formaban un mapa que indicaban pistas de un posible nuevo lugar, en los datos se indicaba que se encontraba en las afueras de algún lugar, según lo escrito, el sabio descubrió un templo pero hizo de su localización un misterio, hizo un mapa para llegar a ella, el problema es que se necesitaba un poder para su acceso…

.- Me lleva – Dije furiosa – Es un mapa, este da a un lugar que no logro descifrar, según los datos, es un pequeño templo, del tamaño de una capilla, no muy grande, pero en ella se reside un poder, quizá el que pueda forjar la espada maestra.

.- No puede ser – Dijo Zelda que empezó a asombrarse – Se supone que ese lugar fue erradicado, extinto.

.- ¿De qué hablas? – Le pregunto confusa

.- Esa capilla de la que hablas – Se voltea mirándome con el mismo asombro que tenía, parecía no creerse lo que estaba viendo en pantalla – Son solo restos de un lugar sagrado, se dice que ahí se guarda el poder para re forjar la espada maestra pero como como bien dicen por ahí son solo leyendas, ni siquiera yo he podido saber más al respecto, el sabio debió de descubrir una manera de llegar a ese lugar.

.- Entonces solo dejó un mapa con acertijo – Dije todavía más incrédula y molesta – Bueno de cierta forma no me puedo enojar con esto, los Chozos siempre han sido así, meticulosos y no dan nada por sentado, si el trazó este mapa debe de haber una forma de llegar aunque no por medios convencionales, quizá a eso se refirió la tele transportación, llegar a ese lugar por medio de ese poder es quizá nuestra única alternativa y probablemente ahí se encuentren el héroe caído y la princesa del crepúsculo.

.- Al menos no nos vamos con las manos vacías – Dice Zelda con una sonrisa tratando de animarme – Tu tío no es ningún tonto, aunque no hubiese nadie con la tecnología que tienes en mano, no se podía fiar de todos modos, la información te tenía que llegar a ti y nada más.

Zelda tenía razón, la información es de veras útil, el sistema de datos nunca ha mentido sobre la localización de algunos lugares, muchas veces las he usado para llegar a un sitio en concreto, pero lo que me molesta y que se hace de lo más típico es dar vueltas y vueltas, sin llegar a nada concreto, es igual que mis aventuras, ir de un lado a otro para tener cierto objeto para que puedas avanzar en un punto, en realidad me estaba cansando de esos jueguecitos, no tenía tiempo para tonterías y por eso andaba furiosa, sin mi traje, las pistas escasean, el tiempo apremia y la nueva amenaza podría surgir de la nada sin que lo supiésemos, pero siempre que me pasa esto recuerdo las palabras del abuelo pájaro "Todo tiene un porqué de las cosas y en su momento no la entenderemos hasta mucho después"

Apago la máquina, no tenía caso seguir indagando, el resto solo mostraba datos del aterrizaje, la vida que llevó en un principio y de cómo fue dándose a conocer, me gustaría echarle un vistazo pero no tengo tiempo de leer historias así que guardé una copia de esa información en mi pistola para leerlo en mi tiempo libre, cuando salimos de aquella cabina, me volteo a verla una vez más y me pregunto si debería de destruirla, pero dado que los restos de la nave estaban lejos del castillo, no vi necesidad de hacerlo.

Le digo a Zelda que nos pongamos en marcha hacia el templo Chozo que no nos queda de otra que ir a ese lugar para tener ya lo necesario y poner fin de una vez a esta caza de objetos que me ponían de malas, cuando nos volteamos, empecé a sentir frío, Zelda igual lo sintió, no era un frío normal, podía reconocerlo, recuerdo vinieron a mi mente al verme enfrentar a esos seres en un templo Chozo, sin mi traje, sin mi rayos de ondas, era inútil enfrentarse a una de esas cosas.

.- No – Dije temerosa cuando volteé a ver la cabina que salía un humo que reconocía fácilmente – Un Chozo fantasma…

.- ¿Qué? – Dijo Zelda confusa y mirando incrédula ante la gran bola que se estaba formando.

.- Rayos – Dije furiosa dirigiéndome a la bola antes de que se formara a su forma original – No pudiste esperar ¿verdad? ¿Qué es lo que quieres? ¿Qué pruebas me tienes?

Zelda me miraba entre seria y a la vez un tanto temerosa, pero yo tenía enfocado al Chozo, me ponía delante de Zelda, ella no tiene experiencia combatiendo estos seres fantasmagóricos, armada con mi pistola sabiendo que no tenía posibilidades aunque una vez me enfrenté al gran Chozo en Chozodia para ganarme el traje gravitatorio mejorado sin embargo aquella situación fueron bajo otras circunstancias y no era lo mismo, el Chozo fantasma ya se estaba formando y finalmente se convirtió en lo que más odiaba cuando visitaba el templo en Tallon IV, conocía a estos seres y atacaban a cuanto intruso se acercara a un lugar sagrado, con furia cargo mi pistola aturdidora cambiándola a un rayo de carga para demorarlo y decirle a Zelda que se largara pero antes de que hiciera eso, el fantasma dijo algo que me dejó sorprendida:

.- Es tiempo de que enfrentes tu pasado Aran – Dijo el Chozo fantasma mientras cargaba una bola de luz.

.- ¿De qué hablas? – Pregunté temerosa.

.- Tu pasado que te atormenta Aran – Dijo – Ya no lo puedes dejar zanjado Aran, eso que tienes guardado en tu capa, no te servirá de nada.

.- ¿Qué? – Dije confusa.

Antes de que pudiera decir más, el rayo se disparó contra mí, de forma rápida, sin siquiera poder esquivarla, mandándome a volar como si fuera una muñeca de trapo, el enorme poder del Chozo fantasma recorría por todo mi cuerpo obligándome a tirar mi pistola mientras iba literalmente volando por los aires hasta chocar con algún punto, no entendía que estaba pasando, podía escuchar a Zelda gritar mi nombre, ¿mi pasado?, no podía entender las palabras del sabio, estaba cerrando mis ojos, el poder me sofoca, es un poder para adormecer, pasaba el tiempo tan lento y finalmente choque contra algo y caí inconsciente, lo último que escuché fue a Zelda gritar mi nombre y nada más.

POV Zelda

Me costaba creer lo que estaba viendo ante mis ojos, Samus, siendo mandada a volar de un solo golpe, estrellándose contra un árbol y cayendo al suelo, no parecía despertar, le grité, no me respondió, estaba temerosa, por un momento dejé toda esta búsqueda, quería curarla con mi poder, pero ese Chozo, ¿Por qué?, me acerco a Samus y estaba inconsciente, no respondía ante mis ruegos, mi poder no es suficiente para curarla, pero podía sentir mi magia, podía sentir el cuerpo de Samus, tal como en ese trance en el que estaba ella, el Chozo la mandó literalmente al mundo de los sueños, a ese mundo del que no podía sacarla, estaba furiosa, me paro y me enfrentó al Chozo fantasma, me quito mi capa, siento ira, siento que mi poder fluye más rápido de lo normal, en una mano preparo lo que llaman el fuego de Din y me muevo tan rápido para golpear a ese nefasto ser y le lanzo el poder, pero mi poder es inútil, le atraviesa tal cual muralla, sin efecto alguno, el Chozo me dispara un rayo y me deja aturdida:

.- AH – Digo con dolor.

.- Aun no eres lo suficientemente fuerte para enfrentarme Sabia del Tiempo, tu poder es todavía débil – Me dice el Chozo fantasma.

.- ¿Qué le hiciste a Samus? – Le pregunto enojada, dominada por la rabia – La metiste en un mundo en donde yo no puedo ayudarla y la necesito.

.- Aran necesita enfrentar su propia fantasma antes de pasar a mi templo – Dijo el Chozo impasible ante mi enojo – Necesita culminar esa parte de su vida, de lo contrario no podrá enfrentar los peligros que le rodean en este planeta, este también es una prueba para ti Zelda, como dije tu poder todavía no es suficiente, deberás de fortalecerte también, está en tu destino Zelda.

.- ¿Prueba? ¿Destino? – Dije incrédula, no queriendo creer aquello – Esto no es más que un montón de idioteces, ¿Por qué no te dejas de tonterías y traes de vuelta a tu sobrina?

.- Suficiente – Dijo el Chozo Fantasma – Debes dejar de lado el enojo, tus sentimientos Zelda, tienes que ser fuerte, sigue tu camino Zelda.

.- Estas demente – Le respondí enojada aun aturdida por el rayo que me había lanzado - ¿Qué esperas conseguir de esto?

Pero no me respondió, tan solo me miró y acto seguido desapareció, el aire frio ya no estaba, ya no se sentía, el rayo que me había aturdido había desaparecido, caí de rodillas mirando la estúpida cabina de su nave y maldije tanto como me podían mis vocales, sé que nadie me iba a escuchar, me acerco rápidamente a Samus y la veo, inconsciente, atrapada en un mundo de sueños, donde probablemente reviva aquella pesadilla una y otra vez, sin que yo pudiera hacer algo, no podía hacer nada, ¿Qué podía hacer?, no tenía como traerla de vuelta.

.- Samus – Dije abrazándola y echándome a llorar – Perdóname, te metí en mis problemas y ahora estás en un aprieto muy gordo, no tengo forma de hacerte volver, mi poder no es suficiente.

No servía de nada llorar, le quito su capa y la uso como cama sustituto, la acuesto ahí, viendo su traje Zero brillar, me arrodillo ante ella, secando mis lágrimas, me había quitado la capa antes de enfrentarme a ese demonio pero cuando la recogí algo cayó, un especie de pergamino que rezaba una leyenda que decía así "Para Zelda, diosa de la sabiduría y heredera directa de la Sabia del Tiempo, no abrir hasta que sea necesario" con la caligrafía Chozo, mi corazón latía muy deprisa, sabiendo que estaba en una muy mala situación, el Sabio debió de ver que esto pasaría, seco mis lágrimas y me acerco a Samus, acariciando su mejilla con mi mano derecha que brillaba la trifuerza con mayor intensidad:

.- No te preocupes Samus – Dije – Te sacaré de ahí cueste lo que me cueste.

Me disponía abrir el pergamino pero mis manos temblaban, no sabía que esperar de la situación, pero despejo mis dudas y tenía una misión que cumplir y era salvar a Samus de ese mundo peligroso, no iba a permitir que sufriera más, el pergamino es clave y lo conseguiría.

Nota del Autor:

Hasta aquí la parte doce, cabe mencionar que el siguiente capítulo se dividirá entre el POV de Samus y Zelda, me moría de ganas de hacer algo así x'D, espero que les haya gustado :D