Hey como han estado, espero que bien y lamentamos mucho el retraso con los nuevos capítulos, pero es que tuve una semana muy pero muy difícil en la escuela y por esa razón no he podido subir los nuevos capítulos pero tranquilos que tal vez haya otro capitulo muy pronto (tal vez lunes o martes) así que disfruten del capitulo y comenten que les esta pareciendo el fic, sin mas que decir adelante


Capitulo 12: Sentimientos nuevos

Bolt abrió lentamente los ojos. Sus patas estaban rodeando algo suave y cálido. 'Mittens' Después de una pequeña conversación con la gata el día anterior en la tarde, ambos habían acordado que seguirían durmiendo juntos, aunque de hecho ya lo habían acordado antes, Bolt por alguna razón quiso "corroborar" que sí pasaría.

Bolt la observó por unos momentos. Se veía muy tierna y linda durmiendo. Podría haber pasado todo el día mirándola, pero al alzar un poco la cabeza un rayo de sol le dio en la cara y el can se acordó del tema del entrenamiento. Penny ya no estaba, y su cama estaba tendida, por lo que la chica ya debería estar de camino a la escuela.

Bolt movió un poco a Mittens. –¿Mm?

–Despierta, Mittens, ya es día –Le dijo con suavidad.

La gata se movió un poco y abrió los ojos lentamente. –Y, ¿no podemos quedarnos así un ratito más? –Le preguntó, acurrucándose de nuevo entre sus patas.

–Bueno, si tú quieres –Dijo el pastor ligeramente resignado. Realmente no quería, teniendo menos de cinco días de entrenamiento, comenzar a llegar tarde.

–Sólo un ratito, lo prometo –Le dijo la gata, como dando respuesta a sus pensamientos.

Bolt llegó a pensar que quizás había hecho una mueca sin darse cuenta o algo para que Mittens le dijera eso. Él no quería que ella pensara que no le gustaba estar recostado junto a ella.

–No te preocupes, Mittens –Le dijo–. Tanto cómo tú quieras.

La gata sonrió ampliamente, se acomodó más cerca del pecho de Bolt y cerró los ojos. Él, a gusto con la cercanía de su amiga, también cerró los ojos. El perro blanco notó entonces algo curioso: Mittens estaba frotándole su cabecita en el pecho. Bolt sintió su corazón acelerarse, y su cara arder. Probablemente estaría sonrojado en esos momentos, y dio gracias de que Mittens tuviera los ojos cerrados. Lo siguiente fue más curioso aún, ese sonido desconocido comenzó a sonar de nuevo. Sonaba como algún tipo de vibración… y provenía… de Mittens. Mittens estaba haciendo ese sonido curioso; pero a Bolt le daba algo de pena preguntarle que era.

Unos minutos después de todo, el can comenzó a sentirse aletargado. La cercanía de la gata, el sonido que emitía, y el cómo estaba frotándose contra él, terminaron por hacer que Bolt cayera dormido de nuevo.

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–Y entonces, por eso es que estoy seguro de que el pollo es lo único que no sabe a pollo –Le dijo Mega a las hermanas. Ambas ya se veían un poco mejor, pero aún estaban algo decaídas, y el lobo había supuesto que contarles algún anécdota ayudaría a levantarles el ánimo.

Luci se rio un poco de la historia de Mega. Jenna también, aunque en menor medida, y preguntó:

–¿En verdad piensas eso?

–Desde luego que sí –Respondió el lobo con convicción–. Mis métodos son infalibles para esto.

–Mm, no estoy muy segura de que eso que dices tenga lógica.

Mega frunció el ceño en broma y le dio un leve empujón de juego a Jenna. Ella sonrió y devolvió el gesto.

–Je, je, je, bueno, ¿hoy que haremos?

Mega se rascó detrás de una oreja. –Creo que quieren darles una demostración mientras los demás llegan. Será divertido.

–Suena interesante –Comentó Luci.

El lobo entonces alzó las orejas y miró en otra dirección, notablemente emocionado. Helang aterrizó cerca uno o dos segundos después, sin hacer comentarios.

–Claro que será interesante, si quieren ver cómo Helang, Byte y yo perdemos contra un solo oponente.

–Helang es el más experimentado de los tres, ¿verdad? –Preguntó Jenna.

Mega asintió, y Helang le dio la razón con un gesto de su ala. –Pero ni siquiera yo puedo enfrentarme al maestro.

Nadie dijo nada más y un pequeño silencio comenzó a formarse. Su maestro, su maestro. A Jenna le interesaba saber hasta dónde llegaba el poder de ese humano, capaz de cosas sobrenaturales y entrenar a un halcón y dos lobos como si fueran sus mascotas. Hasta sonaba un poco peligroso para ella.

De pronto Helang alzó la cabeza con brusquedad. Mega hizo lo mismo y ambos voltearon en la misma dirección.

–Vamos, Mega, Byte nos necesita –Le urgió el halcón y alzó vuelo en la dirección en la que ambos habían visto.

–Oh, ¡sí, señor! –El lobo parecía más emocionado que preocupado por lo que pudiera pasarle a su hermana si estaba en algún apuro. Mega salió corriendo, pero se detuvo al cabo de dos o tres pasos y volteó a ver a las hermanas. –Vengan, vamos.

Jenna y Luci se miraron entre sí, algo dudosas. 'No quiero ponerla a ella en peligro también,' Pensó Jenna. Cuando volteó a ver a Mega para decirle que prefería no ir con él a esto, el lobo ya estaba lejos, corriendo. Ignorando como pasó, Jenna y Luci terminaron corriendo detrás de él.

Las chicas, al cabo de unos minutos de correr, distinguieron a dos figuras combatiendo entre sí. Una era Byte, notó Jenna cuando se acercaron lo suficiente; la otra estaba parada sobre dos patas y cubierta por una capucha.

'El humano'

Helang y Mega se unieron al combate con un aullido de batalla de este último. El lobo le saltó encima por la espalda, pero el humano se agachó sin siquiera voltear a verlo y evadió el ataque. Helang había tomado altura mientras tanto y se lanzó en picada contra él. El humano usó su bastón para desviarlo, dándole un golpe en el costado cuando estuvo cerca. Byte le había saltado para morderle un brazo, pero el sujeto se quitó y le golpeó el hocico. Así, sin ningún problema, el sujeto se las arregló para enfrentarse a los tres, evadiendo y golpeándolos sin sudar una gota. Helang, Mega y Byte de vez en cuando acertaban algún golpe o rasguño, pero no era nada comparado con los que recibían.

Jenna estaba impresionada, el humano de verdad podía enfrentarse a los tres a la vez. Ella y Luci sólo lo observaban esquivar y golpear. De pronto Helang intentó atacar de frente usando toda su velocidad. 'Eso si le va a golpear, es muy rápido' Sin embargo, el sujeto apuntó su mano libre en dirección al ave y esta quedó inmóvil en pleno aire. El humano agitó su brazo en una dirección y Helang salió disparado en aquella misma dirección, a toda velocidad y contra su voluntad. Terminó por chocar con ambos lobos, cayendo los tres al suelo, bastante golpeados todos.

El humano se quitó la capucha y azotó una esquina del bastón contra el suelo. –¡Tiempo! Nada mal, chicos, nada mal.

Jenna abrió los ojos con asombro y se acercó al humano, seguida por su hermana.

–Hola, Soul.

El humano fijó sus ojos en Luci en cuanto ella lo saludó. –¿Cómo me llamaste?

Luci se encogió un poco. –A-Ah, Soul… ¿no es ese su nombre?

–No, linda, mi nombre es Psyon. ¿De dónde sacaste ese nombre?

Luci lo miró con curiosidad por unos momentos. No había agresión ni acusación en las preguntas que había hecho el humano. –Y-Yo… soñé con él. Anoche. Había… un gato anaranjado, encima del tejado de una casa. Tenía su cabeza alzada y estaba hablando solo, o más bien, le hablaba como que al cielo. Y… su voz le respondía, pero usted no estaba ahí… al menos, no físicamente. Y-Y el gato… se refería a usted como Soul. Lo lamento –Añadió Luci rápidamente al terminar.

–Oh, no, no te disculpes, linda –Le dijo el humano–; hasta suena bien. Algo me dice que tus capacidades para ver son mucho mayores de lo que pensé. Siéntete libre de llamarme como quieras, je, pero mi nombre "oficial" es Psyon.

Luci asintió, visiblemente más calmada. Jenna entonces le prestó atención a Mega, Helang y Byte. Los tres tenían golpes por todos lados y estaban sucios. No se veían en buenas condiciones para nada. El humano sopló algo sobre su mano y después la estiró con dirección a los tres. Una corriente de aire tibio pasó por el lugar, curando cualquier herida en los lobos y el halcón.

–Felicidades, chicos, lo hicieron bien.

–¡Pero si apenas lo tocamos! –Exclamó Mega con incredulidad. Jenna tampoco comprendía; él los había dejado comiendo tierra, ¿por qué apremiarlos, cuando él ganó?

–Pero me tocaron –Recalcó el humano, mirando de reojo a Jenna–. Recuerden: No están intentando vencerme a mí, sino vencerse a ustedes mismos. Que mañana duren más de lo que duraron hoy; por eso fue un buen trabajo.

Los tres inclinaron su cabeza en señal de respeto y el humano se las acarició. Byte entonces le lanzó una mirada juguetona a sus compañeros. –Y ustedes dos deben ser más rápidos. Casi me mata en los segundos que les tomó llegar.

Mega sonrió y sacó la lengua; Helang se limitó a sonreír.

–Vaya, entonces, ¿así entrenan? –Preguntó Jenna.

–Lo que es combate, sí –Respondió el halcón–. Aunque a veces son ellos dos contra mí, o sólo Mega y Byte; en fin, varían.

Jenna asintió, comprendiendo un poco más la situación.

–¿Hoy que haremos… Soul? –Preguntó, aun no muy segura si debía llamarlo por el nombre que su hermana había encontrado.

El humano alzó tres dedos de su mano. –Primero, esperar a Rhino… –Bajó un dedo, luego otro y en cuanto bajó el último, el hámster llegó corriendo y respirando agitadamente dentro de su esfera.

–Ya llegué… ya… ¡ya llegué!

–Hola, Rhino –Saludó el humano antes de seguir–. Segundo, me gustaría ver si hoy pueden concentrarse mejor, en especial tú, Jenna. Después, veremos que nos trae el día.

Jenna asintió. El humano les hizo un gesto y se sentó. Mega y Byte se recostaron a sus costados. Helang, sin embargo, se quedó de pie. –Asegúrate de que no nos observan –Le indicó el sujeto. El halcón asintió y alzó vuelo de inmediato. Jenna pudo entonces escuchar la voz del humano dentro de su cabeza.

–'Cierren los ojos y relájense'

Jenna y Luci se recostaron y cerraron los ojos. Rhino lo hizo poco antes que ellas. Las respiraciones comenzaron a calmarse. Las memorias aun resonaban en su cabeza, pero con menor fuerza, y Jenna logró concentrarse con mayor facilidad. Antes de darse cuenta, ya estaba concentrada únicamente en su respiración profunda.

–'Sientan el mundo a su alrededor. Su energía, aquí, entre nosotros, la roca, el árbol, en todos lados. Vean, oigan, sientan'

Jenna hizo cómo le dijeron. Se concentró en el pasto bajo sus patas y el aire sobre su pelaje. La leve brisa, el sonido que hacían las hojas del árbol cercano cuando el viento las acariciaba, todo. Inhala, exhala; un aleteo. Inhala, exhala; era Helang, y se posó sobre la cabeza del humano. Inhala, exhala… la brisa, moviéndolo todo con suavidad. Inhala, exhala; dos aromas nuevos. Bolt y Mittens estaban llegando. Inhala, exhala; ambos se recostaron, sí, cerca de ellos y probablemente comenzaron a hacer la misma práctica.

Jenna escuchó unos murmullos en la distancia. Las voces eran claras, Mega primero, luego Byte y finalmente Helang. Los tres le reportaron lo mismo a su maestro. Esta vez no veían nada, ninguna visión, ningún mensaje. 'No veo nada, pero siento tranquilidad,' Pensó ella. De eso se trataba, ¿no? De calmarse y relajarse para darle facilidad a… a… '¿Para qué estamos haciendo esto?'

–Ahora quiero que visualicen algo por mí –Dijo el humano, en voz alta esta vez–. Vean a quienes más aman… el amor es nuestra mayor fuente de poder; si actúan con amor, nunca fallarán.

Jenna respiró profundo de nuevo. La imagen era obvia, al menos para ella. Sus padres, sus hermanas, definitivamente. Todos felices y sonriendo. Luci probablemente vería algo similar. Mega, Helang y Byte… de seguro se veían entre ellos. Mittens… definitivamente se veía junto a Bolt, como algo más que su amiga. Bolt correspondería el pensamiento, quizás también en compañía de Penny. El humano… Jenna no sabía si estaba haciendo el ejercicio también, pero tal vez vería a sus alumnos…

–'Me enorgulleces, Jenna. Viste, por unos momentos, dentro de nuestras cabezas. Tienes mucho potencial'

A Jenna le sorprendió el halago del humano que escuchó en su mente, incluso se distrajo un poco, y apenas pudo escucharlo cuando le indicó que le diera toda su fuerza a esos pensamientos. Con un poco de trabajo volvió a concentrarse y pensó de nuevo en toda su familia reunida. 'Te rescataré, Inuki'

–Abran los ojos –Indicó el humano.

Jenna abrió los ojos y miró alrededor. Las miradas de los demás sólo reflejaban una cosa: paz. Ella esperaba que la suya también, pues de verdad se sentía calmada y tranquila. Respiró profundo una vez más y les sonrió a los demás, en particular a su hermana y al humano.

–Me alegra que pudieras concentrarte mejor, Jenna –La voz del humano sonó de pronto.

Ella parpadeó un par de veces, no había escuchado ningún diálogo anterior a ese por estar sumida en sus pensamientos.

–Una duda –Dijo Rhino–, es calmado y todo, ¿pero qué tiene que ver con relación al paradero de Inuki, o Shiny y los gatos?

–Es el primer paso, Rhino –Le respondió Helang–. Tienen que aprender a calmar y controlar su energía si quieren aprender cualquier habilidad extraordinaria.

–¿Cuánto tiempo nos llevará? –Preguntó Bolt, ¿esa era emoción en sus ojos?

–Eso depende de ustedes –Le dijo el humano–. Cada quien es diferente, así que tendrán que ser pacientes, unos más que otros, antes de ver resultados notorios.

–Y quién sabe, tal vez puedas derretir el metal con tu mirada –Bromeó Mega sonriendo.

Jenna los miró sonreír a ambos y suspiró. Ya no estaba tan decaída, pero la energía y emoción del lobo grisáceo le recordaba a Inuki. Más que nada, Jenna esperaba que su hermana se encontrara bien.

–Sé lo que piensas –Le dijo Byte de pronto–. Ella estará bien. Velo así: Mientras más pronto de concentres, más pronto iremos por ella.

La loba le sonrió, y demás, todos, asintieron. –Tienen nuestro apoyo, no lo olviden –Le recordó Mittens.

–Gracias, en verdad –Jenna respiró aliviada, un poco al menos–. ¿Seguimos meditando?

–Si eso quieren, adelante –El humano se puso de pie–; yo estaré por aquí cerca, pueden llamarme si algo sucede.

Sin decir más, se alejó caminando, con el bastón en la mano. Tarareaba una melodía mientras se iba alejando. Jenna no comprendió como podía estar tan calmado, pero, de nuevo, no era su hermana la que había sido secuestrada por sombras. No le dio muchas vueltas al asunto y regresó su vista al grupo. –¿Seguimos meditando?

Helang y Byte asintieron y sonrieron.

–Yo estaré por ahí –Dijo Mega–. Volveré pronto.

El lobo comenzó a caminar un poco hacia el bosque cercano, no exactamente en la misma dirección que su mentor. Poco después, cuando aún estaba al alcance de la vista de Jenna, comenzó a correr. ¿Adónde iría?

–Cierren los ojos y relájense –Les estaba diciendo Helang cuando Jenna volvió a poner atención.

Jenna obedeció y comenzó a relajarse, ojos cerrados y respiración profunda. Curiosamente se le dificultó un poco más que la última vez, aunque no hubiera pasado una hora de diferencia. Aun así, hizo su esfuerzo y comenzó a concentrarse en los alrededores. El sol, el césped, el viento, sus compañeros de meditación recostados cerca de ella.

–Luci definitivamente es la que ve –Escuchó susurrar a Byte–. Mira la facilidad con la que tuvo una parte de la visión para ella. Y el sueño que mencionó…

–Jenna es fuerte, pero sus habilidades se orientan más hacia otras cosas… –La voz del halcón se apagó, como si no quisiera que escuchara nadie. ¿Qué acaso él sabía algo que ella misma no supiera?

–¿De Inuki no sabes nada? –Jenna aguzó el oído al escuchar que la loba mencionaba a su hermana.

–Ella es… particular –Susurró Helang–. Matarla no es la solución; esa sombra que comparte cuerpo con ella es diferente, de alguna manera. De algo estoy seguro: se enfrentará a Jenna cuando llegue el momento.

Jenna tragó grueso. ¿Tendría que pelear con su hermana? ¿Cómo resultaría eso? 'No, no, no. Tú, concéntrate, puedes preguntar después'

(-)

La meditación fue interrumpida por un sonido que les recordó a todos que hora era. El estómago de alguien, gruñendo.

Jenna abrió los ojos, casi junto con los demás, y observó alrededor. Definitivamente ya era hora de la comida. –Mm, vaya, ya es algo tarde. Creo que Luci y yo deberíamos ir a comer.

–Adelante –Les dijo Helang.

El pequeño estómago de Rhino fue el siguiente en gruñir. –Nosotros también vamos a comer, ¿verdad?

–Je, je, je, sí –Le dijo Bolt–. Además, Penny no debe tardar en llegar.

Sin decir más, Bolt, Mittens y Rhino se dirigieron a su hogar.

–Supongo que es una buena idea salir de aquí antes de que eso pase –Comentó Byte.

–Busquemos a Mega –Sugirió Helang–. Algo me dice que está en problemas de nuevo.

–¿Eso crees? –Preguntó Jenna–, ¿Mega suele meterse en problemas?

–Bueno…

Antes de que el halcón terminara su respuesta, un fuerte grito sonó en el lugar.

–¡Abran paso! –Mega apareció corriendo en la distancia, hecho un desastre. Tenía ramitas y hojas en el pelaje, algunos raspones también. Cargaba con una rama en el hocico, con un extremo cubierto de miel. Detrás del lobo, furibundo, venía un enorme enjambre de abejas. Aunque no era posible contarlas, el enjambre era como del tamaño del lobo que huía de él, así que Jenna sólo asumió la cantidad de abejas que podría haber dentro.

–¿En serio? –Preguntó mientras se quitaba del camino por el que Mega iba a pasar.

–Creo que eso despeja toda duda –Rio Byte por lo bajo. Jenna se preguntó cuántas, y cuales, locuras habría la loba visto que su hermano hacía.

–Ay, ¿qué vamos a hacer con él? –Murmuró Helang y luego alzó la voz–. ¿Y ahora qué hiciste?

–¡Sólo quería una probada! –Aulló Mega mientras huía–, ¡Y ellas no querían darme!

Jenna no podía creerlo. –¿En serio intentó tomar miel de un panal? –Se giró a su hermana y Helang–. Tenemos miel en casa.

–¿Qué te digo? El sentido común es el menos común de sus sentidos –Respondió Helang, sus ojos sobre Mega.

De pronto Jenna notó a una figura parada cerca de Mega. Era Soul. ¿Cómo había llegado ahí? Con un gesto le pidió que le diera el palito con miel. El lobo se lo dio y se escondió detrás de su mentor. El humano se quedó quieto a pesar del gran enjambre acercándose a él con zumbidos furiosos. Una vez se hallaron frente a frente, Soul comenzó a emitir zumbidos con su propia boca. Sorprendentemente, las abejas respondían a los zumbidos del humano.

–Quieren una disculpa, Mega. Y que no vuelvas a intentar eso.

–Aah, claro –El lobo salió de detrás del humano y se dirigió al enjambre–. P-Perdón, no era mi intención molestarlas, sólo tenía curiosidad. No lo volveré a hacer.

Se escuchó un zumbido unánime y luego las abejas se fueron del lugar. Jenna parpadeó. ¿Soul podía hablar con los insectos también?

–Eso es asombroso, puedes comunicarte con otras especies, no sólo con nosotros.

–Cuando uno escucha por suficiente tiempo aprende a hablar en las frecuencias que ha escuchado –Le respondió el humano–. Y resulta práctico, en especial para situaciones como esa.

–Sólo quería saber si era tan dulce cómo dicen… –Musitó Mega cuando el humano volteó a verlo.

–Y no está mal querer saber –Le dijo este con un tono paternal–, pero ser cuidadoso nunca está de más.

–Además, Mega, nosotras tenemos miel en casa –Le dijo Jenna. En verdad, ¿cómo había cabido en su cabeza ir y meter una rama en un panal sólo para probarla?

El lobo sonrió infantilmente, como siempre, y le dijo:

–Pero no sería tan divertido como buscarla.

Jenna se imaginó que una parte de Mega era orgullosa, cómo para no querer admitir que había cometido un error, aunque lo que hubiera dicho fuera verdad.

–Pero no te meterías en problemas –Rio Luci.

Mega le respondió repitiendo que no sería tan divertido, y luego les describió un poco cómo había hecho para alcanzar la miel del panal. Luci comentó que no debería haber molestado a las abejas, y el lobo no hizo más que darle la razón.

–En realidad me disculpé con ellas desde antes de la persecución –Agregó–, pero no me hicieron caso.

–Porque estaban molestas –Razonó Soul–. Es difícil escuchar a alguien cuando estás molesto con ese ser.

–Mm, tienes razón, Soul –Le dijo Jenna. ¿Estaría pasando algo así con Inuki… con su sombra?

–De ahí nacen muchos, por no decir todos, los conflictos de la historia –Prosiguió Helang–. La gente se enoja, se rehúsa a escuchar, y ataca.

–Y luego vienen las consecuencias –Dijo Byte. Jenna no sabía cómo, pero ellos parecían completar los argumentos de los otros dos–. Acción-reacción, y muchos pagan el precio por la ira y molestia de pocos.

–Tienen razón –Dijo Jenna. Cuánta razón tenían; ahora se sentía más incitada a acercarse a ellos y averiguar qué cosas sabían.

–Me enorgullece mucho que estén comprendiendo eso –Dijo el humano–, pero creo que las chicas iban de camino a comer cuando apareciste, Mega. Deberían seguir con esos planes, y podemos seguir después de comer.

–Claro –Les dijo ella.

–No tardamos –Añadió Luci.

Las chicas se dirigieron a su casa. No habían pasado segundos cuando Jenna miró sobre su hombro para ver a sus nuevos amigos y mentores. Sin embargo, ninguno de los cuatro estaba ahí. 'Claro, tienen que evitar ser vistos por nuestras personas'

(-)

–Esto es mil veces mejor que ver superhéroes, ¡ahora podemos serlo! –Exclamó Rhino, emocionado cómo estaba, antes de dar un bocado a su comida.

Bolt no podía estar más de acuerdo. –Je, je, je, je, tienes razón, Rhino.

–Les voy a pedir que me enseñen a usar la visión térmica y correré por ahí derritiendo metal. ¡Va a ser mega-increíble!

Bolt sonrió ampliamente y tomó otro bocado de su comida. Rhino tenía razón, iban a convertirse en superhéroes. Iban a rescatar a Inuki, e iban a ayudar a mantener la paz. La voz extraña de sus sueños y todo lo que le había dicho comenzaba a hacer sentido. Rhino seguía hablando y hablando, diciendo todo lo que iba a aprender a hacer.

–¡Y luego volaré sobre Helang! No, ¡aprenderé a volar por mí mismo! Oh, sí, ¡la hora de Rhino llegó! –El hámster tomó una semilla y se la metió a la boca, dejando de hablar por unos momentos.

Bolt volteó a ver a Mittens, más que nada para ver su reacción a todo lo que Rhino decía, pero para su sorpresa la gata ya no estaba ahí y su plato estaba vacío. ¿Cuándo se había ido? Ni siquiera había hablado en toda la comida. 'Raro'

–Oh, oh, oh, y también podría... –Bolt le hizo un gesto a Rhino para que se detuviera–, ¿Qué sucede, Bolt?

–Mittens, ¿sabes dónde está?

–Ah, sí. Salió hace un minuto o dos, había acabado de comer y se veía pensativa –Le dijo Rhino encogiéndose de hombros.

–Mm, iré a verla.

–Claro, nos vemos al rato.

Bolt tomó su último bocado y salió de la cocina. Su primera opción era el cuarto de Penny, así que subió las escaleras y entró en la habitación. La chica estaba sentada en su escritorio, haciendo tarea, tan concentrada que no notó a Bolt mientras él buscaba a su amiga debajo de la cama y en los rincones que se le ocurrieron que podrían servirle de escondite. No estaba. Distraído, Bolt se dirigió a la salida del cuarto, hasta que su cabeza chocó con la pierna de Penny.

–Hola, Bolt –Le dijo la chica, agachándose sentada para acariciarle la cabeza–, ¿buscas algo?

–A Mittens –Respondió sin pensar. Penny no podía entenderlo, recordó unos momentos después; el maestro de Mega, Byte y Helang debía ser uno de los pocos humanos capaces de entender a los animales, así que su persona probablemente había escuchado no más que ladridos.

–Je, je, je, je –Penny siguió acariciándolo por unos momentos antes de volver su vista a lo que tenía sobre el escritorio–, bueno, chico, tengo unas cosas que hacer. Luego jugamos, ¿sí?

Bolt asintió un poco, aunque la vista de Penny ya estaba sobre sus asuntos de nuevo, y se dirigió a la salida. ¿Dónde podría estar Mittens? Revisó en la sala, nada. Revisó el comedor, nada; el cuarto de lavado, nada; nada, no estaba dentro de la casa.

'El granero'

Sin dudarlo Bolt se dirigió a la puerta de mascotas y salió al jardín, justo a tiempo para ver una figura entrar al granero, volando. Sin pensarlo más, caminó hacia el granero. ¿Qué podía ser eso que entró? Ni idea… ¿Por qué Mittens actuaba tan extraño últimamente? Ni idea… 'Hay muchas cosas que aún no sé del mundo real'

–Mittens, ¿estás en el granero? –Preguntó una vez que se halló afuera de sus puertas.

La voz de Mittens le respondió, sí, con un tono de sorpresa y quizás hasta miedo. –¡Bolt!, ¿cuánto tiempo llevas ahí?

–Acabo de llegar –¿Por qué habría algo de malo con eso? ¿Qué estaba haciendo que no quería que él se enterara?–, cómo no te vi en la casa, te busqué.

–Ah –Mittens respiró, notablemente aliviada–. Perdón por eso, necesitaba pensar.

–No te preocupes, si te interrumpí en algo puedo regresar a la…

–¡No! –Mittens gritó de repente. Momentos después se sonrojó y se tapó la boca con una pata.

–Ah… está bien, je, je, je, entonces me quedo aquí.

–G-Gracias –Tartamudeó la gata, acercándose a él–, no quise gritar.

–No te preocupes, Mittens.

Bolt la miró acercarse hacia él. Estando cerca, hundió su cara en el pecho de Bolt y comenzó a frotarla lentamente. El can sintió su cara arder, su corazón acelerarse y sus patas temblar. ¿Qué era esa sensación?

–Mi…Mittens…

–Gracias por todo, Bolt –Le dijo sin dejar de frotarse contra él–. No sé qué habría hecho, que haría, sin ti.

–Por nada, Mittens… Pero fue gracias a ti que regresé con Penny, y que conseguimos esta vida nueva.

Mittens comenzó a hacer el ruido curioso. –Mejor acordemos que cada uno salvó al otro. Y me alegra que así pasara.

–A mí también, Mittens.

Hubo un pequeño silencio, en el cuál Bolt sólo disfrutó del gesto de su amiga mientras ella seguía frotándole su cabeza en el pecho. El can se sintió aletargado de nuevo.

–¿Bolt? –La voz de Mittens no fue más que un susurro.

–¿Sí, Mittens?

La gata no respondió de inmediato. –Yo… eh… te… te quiero mucho –Le dijo al cabo.

–Yo también te quiero, Mittens –Sin pensarlo, Bolt se recostó, la recostó a ella y la abrazó.

'Me pregunto que esto que siento al estar con ella; es cómo… emoción, pero diferente. Mm, tal vez pueda preguntarle a Mega o a Byte… más bien a Byte, Mega es muy juguetón, cómo Rhino.'

Los pensamientos llegaron a su fin cuando Mittens reposó su cabecita en el costado de Bolt y aumentó la fuerza de su sonido curioso. Lentamente, Bolt cerró los ojos y se quedó dormido junto a ella. Sólo alcanzo a escuchar algo, muy, muy tenue en la distancia, entre sus sueños.

"Te amo, Bolt."