Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen.
Capitulo 11: La competencia.
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Demasiado cerca para mi gusto. Listo.
Roce de labios. Listo.
Ojos como plato. Listo.
Sonrojo, increíblemente notorio. Listo.
Mikoto riéndose de nosotros. Listo.
Nosotros abrazados, técnicamente. Listo.
Naruto llegando y quedándose lívido. Listo.
Admiradoras de Sasuke que estaban en el lugar, con infarto cerebral. Casi…
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¿Es que no lo entienden?
Si tomamos, en cuenta la medida de espacio y tiempo, y nos ponemos a pensar en que cada segundo de nuestra vida, no equivale más de lo pensado y que estábamos recién en nuestros primeros 5 años de vida…bien, hablé en chino. Lo que quiero decir, es que llevo 5 años de vida, ¡5 años!, y si nos damos cuenta, pues sería algo así como…nuestro primer beso.
Claro que si, ponemos la realidad, el tiene 5 y yo…19, ¡ah!, soy una pedófilo, y eso que había fundado un club contra eso, en el hospital.
¡Maldita sea Mikoto!
Arruinó mi política en contra del abuso de menores.
En fin, regresemos a la narración y dejemos de lado a mis pensamientos.
¡Muero!, lo besaste, ¡Shannaro!, el sueño convertido en realidad, ¡jamás estuve tan orgullosa de ti!- celebró mi Inner, mientras saltaba de alegría.
Ignoré a mi Inner y me enfoqué en lo que estaba pasando.
Tan pronto como Sasuke y yo, nos dimos cuenta de lo que había pasado, nos separamos inmediatamente, mirándonos sonrojados.
¡Jaja!, se lo tenían bien escondidito ¿no?- soltó Mikoto la cual al parecer seguía ebria, porque el sonrojo de sus mejillas continuaban en su cara- ¡Yo lo sabía!, pero jamás creí que llegarían tan lejos, mira que dar su primer beso a los 5 años…-
Y a cada palabra que decía, Sasuke y yo nos mirábamos mientras los colores subían a nuestra cara hasta darnos un toque tan rojo, que nos podíamos confundir con la vista del sol desde cerca.
- ¡Sakura-chan! -exclamó un rubio- ¡No puede ser! ¿Me aplazaste por un Teme como él? -me preguntó- ¡Se supone que yo debía ser el que te diera tu primer beso! –gritó mientras se hacía el melodramático y fingía una escena de tragedia.
¡Naruto!- exclamé sonrojada mientras me preparaba para darle un golpe en la nuca.
Cállate, Usurantonkachi- dijo Sasuke cortante, desviando la mirada hacia un lado. Vaya cambió de humor…
¡Oye!, no tienes derecho a llamarme así, Teme, ¡recuerda que yo soy el futuro gran Hokage de Konoha, el fantástico Naruto Uzumaki!- exclamó mientras la gente lo miraba un rato para apartar la mirada.
Debería ser el gran tontuelo de Konoha, el titulo de Hokage te queda muy grande- murmuró Sasuke mientras caminaba hacia Mikoto.
¡Te escuche, Teme!- gritó Naruto mientras yo le detenía para que no golpeara a Sasuke.
Hmp- gruñó para después dirigirse hacia Mikoto.
¡Teme!- gritó Naruto.
¡Guarda silencio, Naruto!- le espeté.
¡Ah!, Sakura-chan, eres cruel- dijo con cataratas en los ojos.
Ah- solté.
Oka-san, vayámonos- dijo Sasuke desviando la mirada de nosotros y sujetando a Mikoto para que pudiera caminar- Vamos a casa-
¿Sakurita-chan no va a venir?- preguntó mientras caminaban.
Ella va a venir sola, siempre lo ha hecho así- respondió Sasuke en un susurro cortante.
Eso no sonó bien- murmuro mi Inner entristecida al ver que Sasuke se marchaba- ¿no vas con ellos?- me preguntó.
No lo creo- pensé- al parecer él no quiere mi presencia cerca, mejor darle lo que quiere- susurre mientras miraba hacia el cielo.
Bien, pasó lo que había estado toda mi vida, pero…yo me lo imaginaba o más bien, mi Inner se lo imaginaba diferente. Digo, se supone que cuando él hiciera eso, viviríamos felices para siempre, pero como se muestra aquí, nos besamos y…se acabó.
Jo, menuda realidad.
Los últimos fuegos artificiales de la noche, habían acabado.
Igual que tu felicidad- dijo una voz fría y cortante.
Y no era mi Inner ni mis pensamientos.
Hablar contigo misma, ¿no te parece patético?-
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Sin duda era él.
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Desperté agitada y terriblemente sudada.
Los pensamientos de lo que había pasado técnicamente hacia 4 días, no me dejaban en paz, no desde que Sasuke me empezó a ignorar; ignoraba a mis amigos; las admiradoras de Sasuke me molestaban más que nunca y claro, desde que él me atormentaba día a día.
¿Qué cosa le pasaba al mundo?
Para variar, cuando llegamos a casa, Fugaku nos hecho una buena bronca, por dejar que Mikoto tomará sake, sin contar que mientras nos regañaba, Mikoto estaba que se sacaba la ropa, porque decía que tenía calor y porque quería empezar a maquinar un plan para tener una hija.
Vaya día. Suerte que en el paso de la semana todo se había olvidado.
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Claro que, todo quedo como lo describí antes y eso no me gustaba.
Para variar, cuando intenté ir a ver a Tsunade-sama en horario de academia, a Iruka se le dio por dar una prueba.
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Un clon no es tan inteligente, para resolver algo así.
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- ¡Sakura-chan!, el desayuno esta servido, ven- llamó Mikoto mientras escuchaba sus pasos alejarse.
Últimamente esto estaba horrible. Mis entrenamientos salían mal, perdí mis habilidades y todos me ignoraban, ¡todo salía mal!
Ya que, mejor me levanto- pensé con pesar mientras dirigía al baño.
Suerte que era día jueves en la tarde y podría ir a ver a Tsunade.
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Tsunade-sama- dije el nombre.
La recepcionista vio hacia el frente incrédula, buscando a quien había dicho tales palabras, mas lo único que vio fueron las puertas de la salida del hospital y algo como un mechón rosa. Al darse cuenta del mechón, se levantó de su asiento y dirigió la mirada hacia abajo, solo para encontrarse con una pequeña niña de 5 adorables años, la cual no era nada adorable y era yo.
¿Disculpa?- preguntó a la "niñita adorable".
Tsunade-sama, quiero hablar con ella, por favor- pedí cortante y con fastidio al ver que acostaba la cabeza en el escritorio y me veía con curiosidad.
¿Se puede saber por que una niñita como tú, querría hablar con ella?- me preguntó jugando con un lápiz y analizándome con sus ojos.
No, ¿me puede decir donde esta?- le pregunté sin indirectas.
No lo creo- me respondió sentándose bien.
¿Por qué?- cuestioné.
Bueno, dudo, que Tsunade-sama, no tenga asuntos de más importancia- soltó mientras tomaba unas fichas clínicas y las hojeaba.
¿Y por qué no?- le hablé con un tono duro y con una venita en la cien.
¿Atenderte se considera importante?- me pregunto mirándome de reojo, solo para ver como la fulminaba y me dirigía a la salida- un estorbo menos- susurró al ver que había salido.
…………- el silencio reino en el hospital, ahora la sala de espera era lo único que estaba por decirlo, lleno de ruidos, si es que se puede llamar así a un montón de viejos roncando y escurriéndole la nariz.
¿Tenshi Akahama?- preguntó la recepcionista y un anciano de unos 78 años se levanto.
Aquí- respondió.
Consultorio 9, por fa…- la recepcionista no terminó de hablar para cuando vio una pequeña carretilla de madera con un montón de botellas de sake, entrar por las puertas corredizas, provocando la atención de los despiertos y el…despierto de los dormidos (se que sonó raro).
¿Pero que paso?- se preguntó mientras se acercaba a la carretilla- Conserje, limpie estas botellas de sake, por favor- dijo mientras mandaba al pobre conserje a limpiar ese puesto.
¡NO!- un grito se oyó por todo el hospital y para cuando todos se dieron cuenta, el carro de sake, había desaparecido.
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¡Que desperdicio!, miren que dejar tan delicioso sake en la basura, debe de ser sacrilegio- gritó Tsunade indignada por lo que iba a ocurrir anteriormente.
Su oficina en el hospital, seguía siendo tan desordenada como en el futuro. Los papeles sin rellenar, como ya me era costumbre estaban esparramados en la mesa, al punto de caer al basurero que estaba a un costado del escritorio; Sus siempre, botellas de sake vacías estaban puestas en forma de pirámide en un pequeño mueble de madera y ya todo lo que tenía que ver con la medicina, bueno, en cualquier lugar.
¡Jo!, vendré a Konoha más seguido, no probaba tan buen sake como este, desde hace años- murmuro Tsunade para sí, mientras se sentaba.
Perfecto, pero en lo que a mí, respecta, preferiría hablar con usted ahora a esperar a su próxima visita- dije mientras salía del carro de sake.
¡Ah!, así que tú eras la molesta presencia que había, je, estaba claro que no podía ser el sake- rió mientras me miraba- Ahora, mocosa, ¿Qué se te ofrece?- la forma en que lo preguntó, me recordó a Fugaku, era un tono tan…tan…irritante.
Esta ebria –le dije mientras negaba con la cabeza.
¿Y a ti que te importa? – me espetó- la vida es una sola y hay que disfrutarla – comentó mientras daba otro sorbo a su sake.
Compitamos -pronuncié y Tsunade me miró para soltar una risa estruendosa-
¿Competir?, ¿en que?, ¿Quién toma más sake? Por favor, no me ganarías ni aun que te entrenaras para eso –dijo mientras se señalaba a sí misma- escucha niña, esto es un deporte, un deporte el cual llevo practicando 37 años, así que ni aun que quisieras me podrías ganar- dijo mientras agitaba su mano en signo de "como crees".
¿Quiere apostar? –pregunté.
Si había algo que Tsunade-sama amaba, más que al sake y que su reputación…
Eran las apuestas.
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Pero las que más le gustaban…
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Eran las grandes, las que tenían el premio gordo, las que la ayudaban a comprar más sake, las que dejaban en humillación a los otros.
Nombra tu apuesta, niña –me dijo mientras me observaba con interés, dejando a un lado la botella de sake a punto de terminar.
Practicaremos jutsus médicos en pacientes gravemente heridos, la primera en terminar de sanarlo o en hacer que recupere la conciencia, gana- expliqué mientras ella sonreía con diversión.
¿Y que ganas?- me preguntó mientras tomaba lo que quedaba de la botella de sake.
Usted me dejará ejercer en el hospital y también me convertirá en su interna –dije mientras ella arrugaba el ceño.
¿Todo eso? Quieres demasiado, olvídalo, no hay trato – dijo mientras se sentaba y me ignoraba.
Le daré 5 botellas de sake de la mejor calidad en el caso que gane –continué y sonreí al ver que le brillaron los ojos.
Que sean 15 –me dijo mientras se levantaba.
Hecho –y nos dimos la mano para cerrar el trato.
Pero si pierdes…-dijo mientras tomaba unos papeles y los botaba a la basura- tendrás que dejarme en paz por el resto de tu vida, aparte, claro, de las botellas de sake –dijo mientras abría la puerta del despacho- ¿Esta claro?-
Claro –sonreí y me fui por la puerta, seguida de Tsunade-sama.
Pues a darle, es hora de sanar- dijo mientras con orgullo caminaba hacia Urgencias.
Yo simplemente le seguí el paso y vi su espalda, sonriente.
No estaba segura de lo que pasaría, pero sabía que haría mi máximo esfuerzo y aplicaría todo lo que Tsunade-sama, alguna vez me enseñó.
¡Apresúrate!- me gritó con el ceño fruncido.
Yo corrí hacia allá y miré sonriente esas viejas camillas con heridos de poca gravedad que tanto quería y extrañaba.
Los heridos de gravedad llegaran pronto, eres una mocosa inútil, así que debo decirte que esto será pan comido, por cierto, ponte un uniforme, aun que no creo que haya de tu talla, de todas formas hazlo, no quiero que los pacientes se infecten con tu estupidez- dijo Tsunade mientras se ponía en la puerta por la cual ingresarían los heridos.
Yo me encaminé en busca del uniforme sin chistar.
Estaba segura de que este sería un reto difícil y sin duda sería complicado manejar mi chacra por esas heridas de gravedad, a través de mis pequeñas manos.
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Pero si había algo en lo que confiaba…
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Era que tenía que ganar.
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¡Jo!, tanto tiempo sin actualizar y tan corto que me salió el capitulo.
Lamento la demora y la simpleza del capitulo, pero realmente no he podido trabajar mucho, ya que estoy en los últimos exámenes y de esos dependen mi vida -.-
Por lo menos, esta es la última semana de clases que tengo y aún me quedan como 3 exámenes por dar, así que no actualizaré hasta…bueno, por la tercera semana de julio, si es que sale inspiración.
Espero que me sepan comprender.
Por lo del capitulo, como ya ven, las cosas no han mejorado para Sakura, su vida esta de cabeza y sus padres siguen sin dar señales de vida, para agregarle el desafío que tiene con Tsunade, el cual decidirá como será su futuro y que tanto cambiará.
Por otro lado, lamento el no poner respuesta a sus comentarios, pero realmente estoy apurada, a pesar de ser las 10 de la noche, así que, me disculpo y espero verlos en el próximo capitulo, donde sí voy a hacer responsable y pondré la respuesta a sus comentarios.
¡Nos vemos!
