Después de aquella noche, sentí que nunca más quería despertar de nuevo… Sentí que había estado flotando en un sueño, que no era más que eso… Tan solo un sueño. Había volteado a ver a Arnold dormir, en varias oportunidades. Se lo veía soñando tan pacíficamente….
Pensé en la descabellada idea, entre los delirios de mi propia ensoñación, de cerrar la puerta y no volver a abrirla de nuevo… De estar juntos en esa habitación, por siempre… Sin nadie más a quien acudir. Sin distancia, ni tiempos que se interpusieran… Así ya jamás volveríamos a separarnos. Resultaba inclusive irónico, sin embargo… Yo que siempre había sido una persona realista estaba dejando que mi lado romántico me ganara y se llevara lo poco que quedaba de mi natural raciocinio, directo a la perdición.
No sé cuándo fue el momento en el que me dormí también.
Al día siguiente, los rayos leves del Sol alumbraron lo que había sido una espantosa tormenta de nieve la noche anterior. Igual no fue eso lo que me despertó… No, fue algo que estrujó mi corazón y lo dejó intranquilo.
El teléfono de Arnold había recibido una llamada, a las seis de la mañana.
Abrí los ojos levemente al escuchar su voz. Estaba sentado de espaldas a mí, bostezando y conversando con quien había llamado en un tono bajo, para no interrumpir mi descanso. Inmediatamente, abrí los ojos y puse mis sentidos alerta, deseosa de escuchar sobre todo lo que él decía…
-Lo tengo muy presente…- Dijo él hablando con el desconocido que había llamado tan temprano… Parecióreírse…- Probablemente, así sea aunque aún no lo sé…- Dijo peinándose los cabellos, con un tono somnoliento, y la voz rasposa de quién recién abre los ojos…- Estaré allí el miércoles, y me encargaré de todo.- Me mordí los labios, apretando la camiseta que tenía puesta al escuchar esa afirmación… No podía ser! Pero si había escuchado bien… ¿Miércoles?... ¿Arnold estaría de regreso en San Lorenzo, el miércoles?...- De acuerdo, nos vemos pronto… ¡Felicidades para ti, y tú familia!... Adiós.- Se despidió él, finalizando la llamada… Mi angustia fue creciendo a pasos agigantados, y no supe cómo ocultarla cuando Arnold volteó de inmediato a dejar su celular sobre la mesada…
Quise aparentar y hacerme la dormida, pero no me dio tiempo de hacerlo, ya que había volteado de una forma veloz…
-Hey…- Me dijo susurrando con una sonrisa…- Buenos días.
No tuve otra que abrir los ojos de una vez y responder.
-Buenos días…- Dije estirando los brazos, para fingir desinterés…- ¿Quién llamó?...- Yo y mi grandísima bocota!... Fue inconsciente, pero no pude evitar preguntarle eso…
¡Diablos!
Él pareció dudarlo unos instantes, como si no estuviera seguro si responder o no… Me sentí una completa idiota!... Si quería mantener las cosas en orden, no podía meterme de esa manera en sus asuntos! Después de todo, ese viaje no era nada más que unas simples vacaciones… Era obvio que él tenía sus obligaciones y su propia vida, algo que a mí no me concernía.
-Era Alejandro…- Me dijo después de unos instantes con un extraño tono en su voz… Yo conocía a Alejandro, al igual que conocía a la mayoría de los amigos de Arnold. Aunque, claro siempre me encontraba con alguna sorpresita también… (La niña de kínder, por ejemplo). Alejandro era un arqueólogo; un viajero al igual que Arnold. A diferencia de la mayoría de los exploradores que los acompañaban, el sujeto estaba casado y tenía familia.
-Solo llamó para saludar por las festividades, y contarme que es probable que los carnavales se adelanten este año… Los Ojos Verdes anunciaron lluvias para la segunda semana del año, por lo que adelantarán las cosechas y sus rituales de celebración…- Arnold lucía un tanto extraño, y eso me inquietó más aún… ¿Estaba mintiéndome?...
¡Pequeña sabandija mentirosa!
Pasé el tema, y decidí tocar otro diferente…
-¿Hace cuánto fumas?...
Si Arnold había mentido en una cosa mínima como esa, no me extrañaría que estuviera ocultando algo más.
Me miró de una manera curiosa…
-¿Por qué lo preguntas ahora?...
Lo miré de reojo.
-Porque me parece muy hipócrita de tu parte estar sermoneándome, cuando tienes todas las claras huellas del vicio…- Ahora que lo pensaba mejor, la manera en la que Arnold había levantado el cigarrillo el día anterior, sus dientes y demás… Se notaba que ya hacía un tiempo. Solo lo disimulaba el hecho de que estaba bronceado y con esos ojos verdes claros, la atención se desviaba.
-Hace un año, tal vez dos…- Me dijo, y tomé la almohada dispuesta a arrojársela por la cabeza…
-Ouuuch!…- Se quejó mirándome, mientras yo buscaba sus pantuflas para irme al baño.
-Tonto!- No podía creer que me hubiera ocultado eso!... Yo siempre le contaba todo con respecto a mí!...
Ahí estaba de nuevo… Me estaba comportando como una mujer, como una novia que pide explicaciones…
-Solo te di ese consejo porque es muy difícil dejarlo después… Créeme, lo he estado intentando…- Me explicó mientras yo me dirigía al baño.
Al salir del baño, noté a Arnold sentado en su cama con su caja de herramientas con él… Me miró fijamente.
-¿Qué piensas descomponer ahora?¿ La otra lámpara?...- Le pregunté con una sonrisa burlona… Él ladeó la cabeza.
-Tenemos que abrir tu equipaje, o seguirás usando mi ropa…- Me respondió, y me crucé de brazos cuando dirigió su mirada a las pantuflas que yo tomé sin siquiera pedir prestadas…
Como si usar la ropa de Arnold me molestara!... Si hubiera tenido la osadía de hace unos años, me hubiera puesto sus bóxers!...
¡Contrólate!
-No tienes que hacerlo…- Respondí después de volver a la realidad.
Me sonrió, observándome.
-No lo hago porque tenga que hacerlo… Si no porque quiero hacerlo. Quiero ayudarte.
Le alcancé mi equipaje, y él lo subió a la cama…
-B-Bueno… Gracias.- Le respondí, y solo asintió dispuesto a trabajar.- Aún es muy temprano…- Me quejé acostándome en mi cama de costado y observándolo…- ¿Alejandro no duerme?...
-No olvides que hay una diferencia horaria… Estando en Hillwood, probablemente nos hubiese despertado a las cinco de la mañana.
-Ni en broma!...- Dije colocando los brazos debajo de mi cabeza y contemplando el techo… Después de unos minutos, lo escuché hacer un leve sonido, y extraer el pequeño candado…
-Listo…- Me anunció levantando el destornillador… El equipaje se abrió casi automáticamente, y así fue como yo me abalancé sobre Arnold…
-No! No!... No veas!... No puedes!- Le dije exasperada, provocando que él cayera sobre su cama, y que ambos tiráramos la lámpara que estaba funcionando… Nos golpeamos la frente.
Nos miramos mutuamente, cuando caí encima de él. Me levanté como un resorte en el acto…
-Tranquila...- Me dijo colocándose de pie, cuando yo me levanté…- No tenía pensado espiar… De cualquier manera, ¿qué escondes, allí eh?...- Me preguntó sonriendo de lado…- No pesa demasiado, así que descarto la idea de un cadáver.
Puffff!... Eso había estado cerca… Demasiado!... ¿Qué escondía allí?... Nada más que los cientos de escritos, poemas y demás cosas que había hecho durante toda esa semana en la que Arnold me había dicho esa catastrófica confesión de amor!... Sin contar las fotos que guardaba de él y yo juntos, o de las cartas que él me había enviado cuando éramos chicos (donde el papel estaba amarillento, y la letra en bolígrafo bastante añejada), y demasiadas cosas humillantes para ser vistas…
-Muy agudo, Tarzán!…- Le dije frunciendo el ceño por su humor matutino…- Que te permitiera ayudarme, no significa que puedas fisgonear en la ropa íntima de una chica!…- Solo le aclaré con el pulso acelerado por haberme salvado…
Él se encogió de hombros, y se dispuso a reparar la lámpara.
Tomé mi ropa, y fui al baño a cambiarme y darme un baño. Cuando me quité la camiseta de Arnold, le estreché contra mi pecho… Hacía tanto tiempo que no vivía una noche tan hermosa como la anterior!... Un sueño que quizás me había perseguido durante toda mi vida… ¿Cómo podía estar tan feliz y eufórica si Arnold ni siquiera me había tocado?... O mejor dicho, yo no me había abalanzado sobre él como un tigre hambriento, encerrado en una jaula con un filete de carne jugosa. Algo que ya había hecho cuando éramos novios y aún tenía grabada la sensación de su piel con la mía….
Prácticamente arañaba las paredes de la habitación de solo pensarlo…
Mi amado Prometeo regresó después de su odisea y ahora recorrerá los mares de mi cuerpo…
Suspiré dispuesta a recitar…
¡Vuelve a la Tierra, Helga!...
Me dije dándome una palmada seca en el rostro…
Pensé en la idea de lavar su camiseta con jabón, después de todo Arnold siempre tan bueno y atento, había tenido un dulce gesto al habérmela prestado…
Deseché la idea en el acto. Ya me comportaba como su esposa, solo faltaba que atendiera la puerta de su casa!
Al salir del baño, Arnold encendió las lámparas que reparó y me miró con una sonrisa de lado a lado…
-¿Decías...?...- Me preguntó con un tono de satisfacción, guardando sus herramientas.
Me sonreí.
-¿Phil te enseñó muy bien después de todo, no?... Apuesto a que esto era demasiado fácil para ti, Arnoldo… Debes reparar cosas más complejas en la selva…
Arnold siempre había sido bueno reparando cosas, o inventando diferentes aparatos con piezas restantes. Su habitación de niño, contaba con una tecnología muy moderna… ¿Quién mejor que yo para saberlo? Se me hacían incontables las veces que dormí allí como una intrusa, y como una invitada.
Por leves momentos, recordé la vez que perdí mí primer relicario con la foto de Arnold, y él y su abuelo casi lo abren y descubren el grabado que había dentro:
"Arnold mi alma, siempre estarás en mi corazón… Helga. G. Pataki"
Mientras cepillaba mi cabello frente al espejo que estaba en la puerta del ropero, el radio- reloj que Arnold solía llevar a sus tantos viajes, se activó.
Se escuchaba el sonido de un saxofón, siguiendo las fuertes notas de un jazz cantado por una voz francesa…
Me sonreí. A Arnold le fascinaba la música, la buena música. Siempre que escuchaba un jazz en la radio del auto, me acordaba de él…
-Vaya… Sí que me sorprendió esa cosa!…- Le dije mientras me recogía el cabello- ¿Puede captar la frecuencia de una radio en Hillwood?... Realmente llega lejos…
-¿Cómo sabías qué radio era?...- Me preguntó él un poco sorprendido…
Sonreí de lado.
-Eres tan predecible cabeza de balón!… Lo adivinaría aunque estuviera sorda…- Le dije mofándome… Yo conocía muy bien qué tipo de música sintonizaría Arnold, no había mucho misterio en eso.
Él se aclaró la garganta…
-No puedes negar que suena bien, ¿no?...
Ladeé la cabeza colocándome la bufanda, la gorra y los guantes.
-Aún sigo pensando que se te tiene que pulir la oreja… ¡Cómo se nota que no sabes distinguir la buena música! - Respondí esperando la discusión… Yo sabía que eso era una gran mentira, que a Arnold siempre le había gustado lo bueno… Solamente tenía ganas de hacerlo enfadar un poco.
-Claro, Helga!… Si lo que escuchas puede denominarse "música"…- Me respondió él en un tono sarcástico, riendo un poco… Lo cierto era que si se trataba de música, yo contaba con una gran influencia por parte de Arnold.
Habíamos tenido el mismo choque de gustos desde que éramos novios. Con los años los gustos cambian, y quizás podemos volvernos más tolerantes con otros estilos o más arraigados a lo anterior… Mi etapa de renegada había pasado, sin embargo… Molestar a Arnold nunca pasaba de moda.
Cuando volteé a verlo dispuesta a contestarle, lo encontré sentado en su cama mirándome…
-¿Sucede algo?...- Le pregunté al notarlo muy pensativo…
Se puso de pie, sonrió a penas y volteó la cara.
-No es nada.
Me crucé de brazos. No iba a jugar al señor interesante conmigo!...
-¿Cómo que nada?...- Le pregunté rodeando la cama, y aproximándome a él…- No tenías esa cara hace menos de cinco minutos, entonces tengo que pensar que algo pasa!…- Espeté observándolo…-¿Es por esa llamada que recibiste, no es verdad?...
Me miró en silencio, ladeando la cabeza.
-Tú lo pediste…- Me dijo aproximándose más a mi…- Al verte así de nuevo, me hizo recordar cuando usabas esa vieja gorra azul con parches…- Me explicó con una sonrisa, tocando la gorra de polar que yo me había puesto… Repentinamente fijó sus ojos en los míos…- Todavía usabas tu moño rosa debajo de ella, y bueno eso me hizo recordar… Recordar…
Lo miré en silencio esperando a que continuara.
De pronto pareció tomar coraje…
-Cuando te quitaba esa gorra, y descubría ese lindo moño debajo… Y luego te besaba… Mucho.
Eso había pegado en lo más hondo de mi sensibilidad femenina. Había pegado donde más me dolía… Arnold todavía tenía ese toque, sabía dónde pegar. Sentí que me estaba doblegando con su ternura… Si continuaba mirándolo a los ojos, me hubiera matado de amor.
Entonces hice lo mismo que él. Retrocedí un paso, apenas sonreí y volteé la cara.
Hubo un silencio breve…
-Mmmm… Si ya terminaste con el baño, iré a tomar una ducha.- Me dijo él y se fue cerrando la puerta detrás de sí.
Me dejé caer en la cama, preocupada por lo que ocurría…
Cuando vi mi reflejo otra vez, sonreí genuinamente por lo que veía…
Ya es exagerado que los dos queramos volver así en el tiempo… Al parecer, no soy la única que está en una especie de regresión. Juraría que hacía años que no escuchaba algo tan inocente de tu boca, Arnold.
…..
-Lo estás provocando…
Miré a Phoebe de una forma ingenua, cuando me dijo lo que pensaba… Habíamos bajado a desayunar, y aproveché ese tiempo para contarle todo lo que había sucedido la noche anterior. Le expliqué porqué me había encontrado en el pasillo discutiendo con Arnold, la aventura "épico-romántica" de Charles y la tal Kaylla, y todo lo que había sucedido… Inclusive el casi beso que estuvimos a punto de darnos, cuando apreté su nariz contra la mía.
-¿Qué quieres decir?...- Le pregunté en un tono serio… Me miró en respuesta.
-Bueno, Helga… Desafiar a Arnold de esa manera para que te bese…- Le hice un gesto de que detrás nuestro estaban los neandertales pidiendo huevos revueltos y tocino a una de las camareras, y entre ellos… Arnold.
Phoebe suspiró rodando los ojos y accedió.
-Desafiar al "mantecado" con que vas a devorarlo de un solo bocado… Es una provocación.- Me explicó bajándose las gafas y mirándome fijamente… Ladeé la cabeza, ensanchando los ojos de par en par, totalmente en desacuerdo.
-Es dejarle en claro que no debería subestimarme y mucho menos mentirme, Phoebe. De cualquier manera…
Phoebe me interrumpió.
-¿Estás segura de lo que estás haciendo?...- Me preguntó ella, y me quedé muda…- Porque si todavía sientes algo por tu postre favorito…
Hubo un silencio, en el que me detuve en mis pensamientos…
Después me recompuse y dije:
-Olvida mi problema con Arnold…- Me mordí los labios, ¡qué torpeza!...- E-Es decir mantecado… Tenemos algo más importante que atender ahora.- Phoebe tomó un sorbo de su jugo, y me miró…- Ayer cuando salíamos de la bodega que visitamos… Fue cuando lo vi fumar y además…- Le expliqué recordando el humo que Arnold exhalaba…- Escuché su conversación con Gerald. Natalie no estaba equivocada con respecto a que los hombres de este grupo tenían pensado irse de caza… Pero no precisamente de venados.- Remarqué colocando mi índice sobre la mesa…
Phoebe pareció confundida.
-¿A qué te refieres?
-Tienen pensado salir a un club, hoy por la noche. No escuché demasiados detalles, aunque… Conociéndolos, conducirán hasta Seattle.- Le expliqué en un tono más bajo, resguardándome esa vez de que absolutamente nadie estuviera oyendo…
-Helga… ¿Estás segura que oíste bien?...- Phoebe parecía muy tranquila, pero yo asentí con la cabeza…- Ya habíamos mencionado un lugar que podíamos visitar este sábado por la noche, Gerald lo habló conmigo.
Me sonreí con audacia.
-¿Te dijo que pensaba reunirse con Louis, Monroe y el resto de la vieja pandilla de descarrilados, en una salida solo de hombres? - Le pregunté recordando al grupo dorado de las fiestas y la diversión sin fin…
Ahora sí, Phoebe notaba cómo se movían los peones en ese tablero…
-No puedo creerlo…- Dijo con un tono enfadado, y yo asentí dándole la razón…- Gerald prometió que estás serían unas vacaciones entre amigos y conmigo, ¿y ahora está pensado marcharse, sin siquiera consultármelo?…
La detuve antes de que se enfadara más aún.
-Espera, Phoebe. Ahí es donde debemos intervenir rápido.- Le expliqué señalándole las jugadas…- Usará psicología inversa contigo, cuando se encuentre con el resto de los cerdos "por casualidad", en el café donde rentan trajes. Les dirá a los demás delante de ti, que no puede acompañarlos porque estas eran unas vacaciones con su novia también. Entonces tú por culpa lo dejarás ir, siendo que el resto de los cerdos estarán libres por el chiquero es decir, solteros.- Me detuve pensando…- A excepción del viejo campirano de Stinky Peterson que se reproduce como una fotocopiadora…- Y que por cierto, no sabía que excusa le había dado a su esposa Gloria, para que lo dejara ir a ese viaje…
Gloria… Ese nombre se me hacía conocido. ¿Dónde lo había escuchado antes?...
Phoebe suspiró indignada…
-No es que no confíe en Gerald, es solo que… ¿Por qué deberían marcharse solos por su lado?
Asentí moviendo la cabeza, y probando los waffles de Phoebe.
-Y no tienes por qué dudar de él, nunca te dio una razón para hacerlo.- Muy bien, le devolví el favor al cabeza de cepillo… Ya que había hablado bien de mi delante de Arnold, ahora me tocaba hacer lo mismo….- Phoebe, eres lista y tienes delicadeza, algo de lo que yo siempre carecí. Lo único que necesitas es práctica. No te enfades con tontín ahora, de nada serviría reclamarle. Eso es precisamente la reacción que esperará de ti. Confía en mí, darás vuelta la situación tan sutilmente que no será necesario gastar saliva.
Phoebe se río disimuladamente, observándome.
-Helga… Tú... Me sorprendes, en verdad es un plan muy ingenioso.
Levanté una ceja, sabiéndome triunfadora.
-Ya no soy la misma celosa compulsiva que solo sabía protestar. Digamos que tengo mis propios métodos para arreglar este tipo de asuntos.- Phoebe me miró y yo apunté hacia la mesa de los caballeros que venían con nosotras…- Sabotaje…- Murmuré teniendo mi plan muy bien fraguado.
Arnold podía intentarlo con otras mujeres, sin embargo con una estratega como yo no le sería tan fácil irse de fiesta por una noche loca!
Estás loco, si piensas que vas a escaparte de mí… Te seguí a San Lorenzo, cuando te mudaste y solo tenía quince años! No tienes idea hasta dónde puedo llegar a los 28! Iría hasta el fin del mundo…
Jejeje…
…
Cuando estábamos todos rentando nuevamente los esquís, la pareja de libidinosos apareció:
-Hola a todos… Buenos días!...- Saludó la tal Kaylla. Se notaba que recién se había dado un baño, y rapidín también tenía el cabello mojado y una sonrisa de satisfacción en la que cualquiera hubiera podido leer el trasfondo. Ella y Charles llegaron últimos, y los cometarios y las bromas se terminaron.
Saludaron a todos, pero la niña de kínder optó por quedarse con el grupo masculino… Phoebe me miró y yo sonreí observándola de reojo.
-Según el cabeza de balón, tiene veintitrés años…- Expliqué cruzándome de brazos…- Charles tiene casi treinta, así que se podría decir que el sujeto está de vuelta. - Miré a Phoebe quien estaba escuchando muy atentamente lo que yo decía mientras nos poníamos el equipo…- A los hombres les nace el instinto paternal, nada más mírala!… Con unos años menos y recién iniciándose, Charles siente que tiene la edad de con quién se acuesta….Una niña de kínder hace que pierdan completamente la cabeza!...
Mi olfato seguía siendo fino. La primera vez que la vi conversando con Arnold, ya me había percatado de absolutamente todo. Me jugaba un ciento por ciento, de que la tal Kaylla había intentado seducir a Tarzán, pero no lo había conseguido.
Phoebe miró en la misma dirección que yo, asintiendo mi teoría… O mejor dicho, mi conclusión.
-Todavía ninguno de los dos se aproximó a ti, Helga… Supongo que deben tener algo de vergüenza… Después de todo, tú tuviste que ceder tu habitación.- Mencionó Phoebe, y rodé los ojos.
-No me lo recuerdes!…- Dije apretando los dientes…- Lo único que tuvo de bueno, fue que terminé durmiendo en la misma habitación que Arn…
Phoebe me miró expectante…
Rapidín se aproximó a saludarnos, y yo afilé la lengua…
-Hola Phoebe… Hola Helga… ¿Cómo están?¿ Durmieron bien?...- Dijo Charles pasando por al lado de nosotras, en dirección a la tienda que había en el lugar donde rentábamos los equipos… Allí vendían coca caliente, cigarrillos, galletas, botellas de agua, en fin…
-Hola Carlos!…- Lo saludé después de Phoebe, mientras me ponía de pie…- Seguramente no dormimos tan relajadas como tú, pero gracias por preguntar!...- Contesté en un tono entre ácido y dulce…- Luces muy bien, tienes la piel más brillante… Como si tuvieras dieciocho años!... Me gustaría poder decir lo mismo de mí, salvo que yo todavía tengo la marca de la tina en la que tuve que dormir… Ya sabes, en el baño de la recepción para que la gente de seguridad no me notara.
Él solo asintió sonriendo a penas de forma pasajera e ingresando a la tienda. Phoebe se río a mi lado, y yo me crucé de brazos riendo también…
-No seas tan mala con ellos…- Volteé a ver al rubio sonrojado por el frío, que estaba a mi lado, tomando un sorbo de café… Arnold sonrió observando hacia donde se había marchado Charles - Escucha entiendo que estés molesta y tienes toda la razón, pero… Seguramente, ambos deben sentirse un poco apenados y además solo fue por una noche…
-Yo no dije nada…- Me defendí, mientras avanzábamos todos cada quien por su cuenta, a esquiar…- ¿Acaso no puedo divertirme con una pequeña broma?...- Arnold continuó siguiéndome, y lo miré de reojo. - No necesitas estar controlándome… No le diré nada a la niña de kínder ni a rapidín, si es lo que te preocupa.
Arnold se río, probablemente porque era la primera vez que escuchaba el apodo que le puse a Kaylla. Su risa contagiosa, provocó que yo también me riera… Se salvaban de que yo no me hubiera enfadado tanto, y si no hablaba con los dos, era porque Arnold me lo había pedido.
-Lo que tú digas, Helga…- Me dijo antes de marcharse con los demás.
Me reuní con Phoebe, Lila y Natalie en las sillas voladoras que bajaban después de cruzar un buen tramo del paisaje y nos dejaban en las colinas…
-Hola Helga…- Me saludó Lila, mientras yo me acercaba a ella.- ¿Tomarás la próxima?... Adoro la vista de los campos a esta hora… Podría decir que es mi hora favorita. Observa el colorido de los azules, todo cubierto por la nieve.
La señorita perfecta continuaba siendo igual que siempre. Me sonreí.
-Seguro Lila…- Asentí subiendo con ella, a la silla más cercana que se aproximaba lentamente…- Tengo algo que hablar contigo…- Dije yendo directamente al tema que me interesaba…- Phoebe me dijo que a través de tus contactos habías reservado el lugar para esta noche, en un club en Frankfort… ¿No es así?...
-La música es variada, y estoy segura de que a todos les encantará… Intenté buscar algo intermedio donde pudiéramos divertirnos todos…
Suspiré observando a Lila.
-Escucha necesito que me hagas un favor… Debes conseguir unos pases para un lugar en Seattle esta misma noche.
Lila pareció sorprenderse un poco…
-Pero Helga… Las reservaciones ya están hechas!... Sería casi imposible poder conseguir otro lugar en menos de 24 horas… No creo que pueda.
Ladeé la cabeza, observándola.
-Yo sé que puedes Lila… Conoces a mucha gente del medio, estoy segura que lo lograrás… Es de vida o muerte!...
Lila no parecía muy convencida, y tuve que explicarle lo que ocurría… Contarle todo lo que había conversado con Phoebe y lo que yo estaba tramando.
-Phoebe tiene razón, yo también estaría molesta…- Me dijo después de unos instantes…- Sin embargo, no veo el motivo por el cual el resto de los chicos no puedan irse por su cuenta una noche. Todos son solteros sin compromisos…
Ladeé la cabeza sin ceder.
-No podemos permitir que esos gusanos se vayan por su cuenta haciéndonos a un lado!…
Lila me miró de reojo.
-¿Por qué, Helga?
Suspiré empezando a impacientarme…
-Porque es necesario, ¿entiendes?
Ella sonrió levemente…
-Bueno, si no tienes una buena razón…
Pasaban los años y tenía que admitir que la señorita perfecta, era lista. Más de lo que yo creía… Era la única persona que no podía manipular con mis ingeniosas excusas.
-Si hay una buena razón, pero no puedo decírtela…- Le dije observando la altura en la que estábamos y lo diminutas que parecían las casas de repente…
-No será de casualidad que esto tiene que ver con la discusión que tuviste ayer con Arnold, ¿o sí?...
Me quedé congelada en el acto…
-¿D-De qué hablas?
Lila me miró de una forma inquisidora…
-Bueno, mencionar que Natalie y yo salimos con él, enfrente de todos como si fuera un reproche… Sin contar que eso ocurrió hace mil años…
Lo dudé unos instantes…
-De acuerdo… Bien! Si te digo lo que sucede… ¿Conseguirás esas entradas y no se lo dirás nadie?...
Lila levantó una mano, observándome.
-Helga, vamos! Somos amigas!... Sabes bien que no se lo contaré a nadie, lo prometo.
Volteé el rostro, y dije entre dientes…
-Estoy confundida con Arnold…
Lila se aproximó más a mí.
-¿Qué?... Lo siento no te escuché…
Me aclaré la garganta…
-Estoy confundida con respecto a lo que siento por Arnold…
Lila ladeó la cabeza, esperando…
-De nuevo Helga, no pude oír…
Lo último fue a todo pulmón, tanto así que casi me levanto de la silla voladora en la que estábamos!
-Arnold dijo que me amaba!... Y hasta este punto había tenido todo bajo control, pero ahora estoy empezando seriamente a confundirme y ya no sé qué hacer! Porque la verdad es que no toleraría verlo con otra mujer!... ¿Satisfecha?
Lila me observó amarrándose de su silla, puesto que tenía algo de miedo a las alturas. Aún así, no estábamos a demasiada altura, ya que eran unas colinas y no montañas donde esquiábamos.
-Al parecer, sientes algo por él todavía…
Afirmó con una sonrisa, y yo también sonreía aliviada.
-Es decir, que… ¿Conseguirás esas entradas?
Asintió.
-Sí.
Exhalé tranquila…
-Gracias Lila…
….
Continuará…
Holaaaaaaaaa! Bueno, aquí les dejo este capítulo… En esta parte mencioné un poco la relación de amistad que se fue creando entre Lila y Helga con el paso del tiempo (después de superar la rivalidad de la niñez por parte de la rubia). En el capítulo "La obra escolar", cuando Helga consigue el papel de Julieta, le tiene que confesar a Lila que ama a Arnold, para que la deje interpretar el papel. Y por otro lado, considerando que todos son adultos, la personalidad de cada uno tiene que estar marcada por todos los acontecimientos que vivieron a lo largo de su vida. Yo creo que se cierta forma, si bien Helga tiene problemas con respecto a sus sentimientos por Arnold, ella los conoce muy bien (al igual que en la serie de Hey Arnold!).
En fin, gracias a todos lo que siguen el fic y me dan su aliento y apoyo, en especial a: angie93,mari3304, Sams Efron, patricia, hel201, lupizz, danfrijol.
MaryMorante: Espero que te mejores pronto, este capítulo va dedicado a ti… Y ponte a estudiar, no me quiero sentir responsable de nada! Jajaja!
Suerte a todos, nos estamos leyendo pronto!
