Disclaimer:
PoT no me pertenece, tampoco sus personajes, yo los tomé prestados. Los personajes que me pertenecen son Shin, Kazuo y Yota Echizen, Mike Brown, Miyu, Lily, Makoto y Nadeshiko Daidouji. Kaji y Ayu son de la serie Ultra Maniac. Paz!
Capítulo 11
El entrenamiento de ese día había sido agotador, al parecer su capitán se había desquitado haciéndolos correr ese día. Todos habían gruñido por lo bajo. Pero su día no había empeorado ahí. No, el era Ryoma todo mal Echizen.
Cuando Sakuno se acercó a él y se besaron, sintió que la felicidad le recorría todo el cuerpo. El contacto de sus labios, el calor de su cuerpo, y el suave roce de sus manos... Hasta que repentinamente ella se asustó y echó a correr. ¿Se había burlado de él? No lo sabía, simplemente sabía que ella le gustaba, y no la dejaría ir tan fácilmente.
Fijó su vista en la puerta de la habitación. Una muchacha de ojos chocolate y cabellos castaños lo observaba detenidamente. Ella se sonrojó, la habían descubierto admirando a su prometido.
-"Ryoma, la cena está lista" -dijo atropelladamente antes de retirarse.
El corazón de Ryoma había dado un vuelco. Por unos segundos, había pensado que se trataba de Sakuno, pero se desilusionó al comprobar que no era ella.
Sakuno
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La casa se encontraba en total silencio. Subió a su habitación y puso música. Había tenido un día agotador en la universidad. El reflejo de su pelo negro y desaliñado le disgustó al mirarse en el espejo. Se estaba cepillando el pelo cuando escuchó un ruido desde la cocina. Sintió un escalofrío recorrerla. Ella estaba sola, sus tíos habían salido y no volverían hasta la cena, y Ryoma nunca llegaba a horas aceptables. El ruido se repitió, ya no estaba sola. Tomó una de las raquetas de su primo y bajó sigilosamente la escalera.
Se dirigió a la cocina y miró escondida, ahí no había nadie. Sin bajar la guardia entró en ella, mirando a ambos lados. ¡Ese país estaba cada vez peor! Ahora los ladrones entraban a las cinco de la tarde a las casas, ¡imposible!
Una mano en su espalda puso en acción sus reflejos. Se giró y pegó tan fuerte como pudo al intruso. Un quejido la despertó del miedo y rápidamente lo empujó con un brazo. El hombre (suponía que por los veinte) resbaló con la alfombra y cayó al suelo. Intentó pararse, pero Nanako repitió el golpe.
-¿Quieres para ya? -le gritó una voz ronca- ¡Que demonios te pasa, mujer!
Nanako lo miró petrificada hasta reconocerlo. ¡Menudo susto le había dado, y además, la criticaba!
-¿Que haces aquí? -preguntó extrañada.
-¿No se nota? Extrañaba el calor familiar -soltó el hombre irónicamente, aún desde el suelo.
Nanako le ofreció un té al joven, que lo aceptó sin chistar. Nanako aún lo miraba con confusión, pero él parecía no percatarse, miraba la casa, como buscando algo. Se detuvo en una fotografía que estaba sobre una repisa, una joven de cabello castaño y ojos chocolate miraba a la cámara sonriente, la miró unos segundos antes de preguntar:
-¿Quién es ella? -parecía reconocerla, pero aún no estaba seguro.
-Ah, ella. Es la prometida de Ryoma, es una chica genial -dijo sonriendo Nanako.
Ryoga Echizen escupió todo el té de naranja escandalosamente en su asombro.
-¿Qué? ¿Ese enano insoportable con una chica tan linda? -dijo consternado.
-Sí, tu insoportable hermano está comprometido. Estoy feliz. A veces pensaba que Ryoma era demasiado reacio a las chicas y dudaba que encontrara alguna para él. Pero ella es estupenda.
Ryoga miraba la fotografía de la chica sorprendido. ¡Ese enano tenía suerte!
Suerte era lo que necesitaría Ryoga Echizen unas horas más tardes. Su madre había quedado petrificada en la puerta cuando el joven la recibió, y había empezado a gritar y a llorar emocionada mientras lo apretujaba. No lo había dejado en toda la noche, solía pellizcarlo con dulzura, como si quisiera comprobar que el hijo pródigo verdaderamente estaba ahí.
Su padre se había dedicado a bromear y abrazarlo con fuerza, sólo con el propósito de molestarlo. Ryoma se había hecho el desinteresado, pero Nanako había notado cierta pizca de alegría en el momento en que los hermanos se encontraron. La cena de esa noche fue más alegre que otras, acompañada de constantes burlas y comentarios sin sentido de Ryoga.
-Entonces, ¿Qué hiciste al llegar a Venecia, hijo?
-Dormir, como siempre -su madre lo miró reprobatoriamente- Creo que aún tenemos que conversar un tema mucho más interesante.
El tono burlón en la voz de Ryoga le indicó a Nanako lo que su primo quería hablar.
-Por ejemplo, me contaron que por aquí han estado oyendo campanas de boda.
-Pues sí, -dijo Rinko- Ryoma se casará , pero será dentro de unos años.
-Que bien, así tendré tiempo de darle el pésame.
-¿Pésame? -intervino Ryoma, pensando que su hermano había vuelto peor que nunca de la cabeza.
-Sí, es obvio -su padre lo miró sin entender- a la pobre Sakuno.
Ryoma se escandalizó, ¿Cómo iba Ryoga a saber lo suyo con Sakuno?
-Pobre chica, tan dulce y bonita, y obligada a casarse con este idiota -dijo burlón.
-Pero -interrumpió Rinko desconcertada- la prometida de Ryoma se llama Daidouji.
-Pero la chica de la fotografía era Ryuzaki Sakuno -dijo él confundido- Pensé que, después de todo, Ryuzaki había logrado derretir el corazón del monstruo.
Ryoma se paró de golpe, indignado y con la cabeza baja. Subió a su habitación y cerró la puerta con un sonoro golpe. Ryuzaki lo había logrado, pero no sería ella quien se casaría con él. Pateó su bolso con rabia, y algunos de sus cuadernos salieron de él por el golpe. Debería ser ella, debería ser Ryuzaki.
Deberías ser tú.
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-¿Qué hiciste qué? -preguntó entre sorprendida y enojada Tomoka- ¡No lo puedo creer!
-No saben cuanto me arrepiento, actué como una estúpida dejándolo solo, pero me entró el pánico -dijo con cara alarmada Sakuno.
-¡Pues ciérrale la puerta, idiota! -bramó Lily, y ambas chicas rieron.
-Hoy preparé un almuerzo para él, es la única excusa que tengo para empezar a charlar con él.
La peliazul le sonrió contenta ante la tímida esperanza de su amiga. Tomoka miró recelosa hacia algún punto y ambas volvieron la mirada. Makoto estaba en la puerta del salón, mirándolas desafiante. Sabiendo que la observaban, se dirigió hacia Ryoma, sentado un poco más atrás del grupo.
-Hoy he preparado mucho almuerzo. Pensé que tal vez te gustaría almorzar conmigo hoy -dijo sonriendo. Sakuno apretó con fuerza el paquete verde que contenía el almuerzo que había cocinado para él.
-Hmpf
Makoto sonrió con autosuficiencia y se sentó tras Ryoma, mientras sacaba los libros de clase de matemática. Sakuno bajó una decepcionada mirada hacia el paquete que reposaba en sus piernas.
Lily le sonrió.
-Hoy había olvidado mi almuerzo, de todas formas -dijo desviando la mirada, a lo que sus amigas rieron.
Y Lily no bromeaba, a la hora del almuerzo Sakuno le entregó el paquete, que Lily comió con ganas y con apuro.
-Eseguio, etá deiosa -dijo con la boca llena, mientras Sakuno reía- ¡Que ico ma gapo!
Lily miraba maravillada hacia el patio. Sakuno volteó y encontró una versión más adulta del chico que amaba. Sonrió al reconocerlo, ¡era su hermano mayor! Ryoga sonrió al reconocerla y entró al comedor del instituto. Se sentó junto a ellas en la mesa, y Lily lo miraba boquiabierta. Esa, sin duda, era la versión adulta y (según ella) mejorada de Ryoma Echizen, porque él sí sonreía y hablaba.
-Que grande estás, pequeña Sakuno -dijo mirándola con cariño.
-Bueno, cuando me conociste tenía 12 años, ahora soy toda una mujer -dijo orgullosa.
-Bueno, mujer, te informo que tus pendientes son diferentes -apuntó Ryoga sonriendo, Sakuno se toco los pendientes y se los sacó. Tomoka, Lily y Ryoga rieron al comprobar que uno de ellos era una perla azul y el otro una pequeña argolla color roja. Sakuno se sonrojó mientras maldecía por lo bajo.
Ryoga les narró sus aventuras por Europa y América del sur. Tomoka escuchaba maravillada sobre las ciudades europeas, y Lily se imaginaba conociendo América. Las chicas debieron volver a sus clases de la tarde, pero Ryoga prometió volver para ir por un helado. Ryoga conocía muchas personas en la ciudad, pero aún quería mantener su llegada oculta ante sus amigos de secundaria.
A las seis en punto Ryoga estaba frente a la secundaria, capturando la atención de varias de las chicas que estaban allí, estaban encantadas con aquel apuesto joven de apariencia rebelde. Pero Ryoma no se mostró encantado cuando vio a su hermano allí., y menos cuando se acercó a él.
-¿Vienes por un helado?
-Tengo mejores cosas que hacer -dijo cortante.
-Oh, vamos. ¡La pasaremos bien! Vendrán unas amigas tuyas, no seas aguafiestas.
-No tengo amigas...
-Claro que no, tiene una prometida -dijo una voz suave y orgullosa una joven apareciendo. Makoto se colocó al lado de Ryoma y le sonrió- ¿Irás a los entrenamientos?
-Hmpf
Makoto lo miró ceñuda, y luego desvió la vista hacia la persona que acompañaba a su prometido. Sus ojos mostraron sorpresa, incluso un poco de miedo. Fue como si repentinamente todo el humor y la personalidad de Makoto se hubieran esfumado. Ya no parecía seria, mandona y orgullosa, sino más bien pequeña y asustadiza.
Ryoga la mirada intrigado. ¡Esa era la chica de la fotografía! Pero era demasiado parecida a Sakuno, y demasiado parecida a … Bueno, era imposible, pero sólo se parecía. Makoto intentaba huir de su mirada, pues parecía que Ryoga estaba emocionado por penetrarla con la vista, haciéndola sentir aún más vulnerable.
-¡Ryoga! -lo llamó Tomoka, que se acercaba acompañada.
La sonrisa se esfumó del rostro de Sakuno al ver que Makoto se encontraba allí.¿Ryoga no pensaría en invitar también a Ryoma y a Daidouji, o si? Ryoga dejó de mirar a la muchacha y les sonrió.
-¿Listas? -ellas asintieron- Bien, intenté que o'chibi nos acompañara, pero al parecer tiene mejores cosas que hacer.
Ryoga le guiño el ojo, refiriéndose a la presencia de Makoto. Sakuno masculló molesta.
-Tengo entrenamiento, no me molestes.
-¿Qué hay de ti? -preguntó dirigiéndose a Daidouji
-Pues, … lo siento, hoy tengo mucho que hacer. Será otro día.
Ryoga se sintió un poco desilusionado de la respuesta, pero procuró que no se notara. Finalmente Lily, Tomoka, Sakuno y Ryoga se fueron hacia la heladería. Estuvieron allí hasta cerca de las siete de la tarde, cuando se fijaron que empezaba a oscurecer y que un frío viento acompañaba las calles. La tarde le sirvió a Sakuno para despejarse un poco, pero a veces le costaba porque se encontraba admirando la figura de Ryoga, tan parecida a la de Ryoma. Intentó no pensar en él.
El tiempo avanzó, y el invierno empezó poco a poco a hacerse notar. Sakuno amaba cuando despertaba y encontraba su jardín cubierto por una capa de nieve, y que al caminar al colegio fríos copos de nieve chocaran contra su cara. Esa tarde tenían entrenamiento, afortunadamente no hacía tanto frío como otros días.
Lily se había quedado acompañándola, el entrenamiento de los martes era muy corto, y querían partir pronto a la casa de Sakuno para terminar un tedioso trabajo de historia. Lily reía cada vez que Sakuno fallaba, pero aún así no paraba de darle ánimos desde las bancas. Sakuno se preguntó si lo hacía de verdad o por pena.
-Si no dejas de gritar tan fuerte, Kaji, te tendrás que ir -le advirtió el entrenador cuando pasó a su lado. Lily se sonrojó un poco.
-¿Yo? Yo no estoy haciendo nada -dijo con inocencia fingida. Un viento helado cruzó, y Mike quedó mirando como Lily ajustaba más su chaqueta. Tenía la punta de la nariz enrojecida por el frío, y Mike sintió deseos de acariciarla para que pasara el frío. Reprimió el pensamiento al darse cuenta de lo que pensaba, se supone que a él le gustaba Ryuzaki.
-Tengo una bufanda de lana justo allá, vamos -la invitó.
Lily caminó con la cabeza gacha tras él , se sonrojó cuando chocó contra su espalda. Mike sonrió.
-Ten.
Lily tomó la bufanda azul que su profesor le ofrecía, y no tardó en colocársela y cubrir con ella su boca y nariz, de hecho sentía su nariz un poco entumecida. Susurró un gracias y se sentó en las bancas cercanas, observando el entrenamiento de Sakuno.
Mike intentó no mirarla, pero Lily se veía realmente adorable sentada ahí, con el pelo azulado cayéndole por los hombros, y sólo sus ojos se asomaban a través de la bufanda, reflejando sus risas ante el juego de Sakuno.
Sakuno. Hace poco había descubierto que sentía una tracción poco normal por la joven, lo cual ya era inadecuado. Pero ahora se encontraba mirando de reojo a su mejor amiga. ¿Desde cuándo era un maldito pervertido? Se maldijo así mismo por lo que pensaba. Ella tenía 15 años, y era una alumna del colegio en el cual el trabajaba.
-Grandísimo idiota -se dijo a sí mismo, antes de ordenar a los alumnos que se dirigieran a las duchas.
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El timbre sonó y la señora Echizen se apresuró en abrir la puerta, sonrió al ver a Makoto. Aunque aún extrañaba abrirle la puerta a Ryuzaki. Siempre que venía, el humor de su hijo menor mejoraba un poquito, y lo mantenía distraído toda la tarde, sin tanto tenis en su mente. Rinko había logrado un cariño considerable por Sakuno, y admitía que la extrañaba a ella y sus visitas.
Pero no se podía quejar. Makoto, que había resultado ser la prometida de Ryoma, era un encanto. Era educada, atenta, amable, risueña y orgullosa.
-Ryoma está en su cuarto -le informó, antes de dejarla pasar- ¿Quieres algo de tomar?
-Chocolate caliente, no estaría mal. Afuera hace mucho frío.
-Sí, vamos por chocolate.
Pero Makoto pensó en desistir de la idea e ir directamente hacia su prometido al darse cuenta de que Ryoga se encontraba en la cocina también. Se puso inmediatamente nerviosa.
¿Cómo no lo había notado antes? El indudable parecido físico de Ryoma y Ryoga, su apellido... en el momento en que lo vio la verdad le cayó como un balde de agua fría. Ryoga era el chico que antes la había aconsejado, y fue gracias a él que no dejó botado sus planes de ser modelo. Cuando sentía que no tenía ánimos, pensaba en el apuesto chico de cabellos verdes que le dijo que no se rindiera, que luchara por lo que quería. Ahora, lo tenía en frente, y estaba comprometida con su hermano menor. ¿La reconocería él también?
Se sentó en la mesa y bebió del tazón que la señora Echizen le sirvió. Rinko le habló de las bajas calificaciones de Ryoma, y Makoto intentaba escucharla e ignorar a Ryoga. Cuando Rinko se retiró, se vio sola con Ryoga en la cocina.
-Sabes, me recuerdas mucho a alguien -empezó él.
-¿Ah, si? Mira tú -sonrió nerviosa- Bueno, iré a ver a Ryoma, con permiso.
-La conocí cuando tenía catorce. Planeaba partir lejos de Tokio, y había una niña pequeña llorando por la calle. La miré curioso, pero ella parecía absorta -Makoto escuchaba la historia mirando al piso, incapaz de moverse- estuvieron a punto de atropellarla., iba a cruzar la calle con luz roja. Le agarré el brazo y la tiré hacia la vereda, recuerdo que el conductor de un auto nos grito cosas no muy educadas -rió.
Makoto quería irse, pues sentía que se estaba sonrojando, y no era por la historia. Ella durante el último tiempo, había empezado a sentir de verdad algo por Ryoma, pero no podía moverse lejos de Ryoga. ¿Qué le pasaba?
-Me dijo que se llamaba Makoto, y que unas niñas le habían dicho que no servían para modelo, por eso lloraba. Yo había pasado por algo similar, y le dije que siguiera sus sueños, que nadie debía interponerse en ellos. Me dio una naranja -recordó riendo.
-Que linda historia -logró murmurar.
-Me alegra que lo hayas conseguido, Makoto -dijo parándose y dando un paso.
-¿Qué? -respondió- Yo no... te equivocas, yo no soy...
-¿Por qué lo niegas? -dijo ya bastante cerca de ella.
-Yo no soy esa niña -susurró sin mirarlo, pues Ryoga se encontraba a un paso de distancia.
-Es una lástima, siempre me gustó esa niña -sonrió. Makoto aparentó compostura y lo miró decidida a los ojos.
-Lástima -le sonrió- Yo estoy comprometida con tu hermano.
Ryoga se detuvo en el instante. Se encontraba tan cerca de ella que su nariz rozaba su mejilla, y que su mano estaba cerrando la salida apoyándose en la pared tras ella. Aspiraba el aroma de su perfume cuando cayó en la cuenta de lo que ella dijo. Era la prometida de su hermano.
Se había dejado llevar por el momento, retrocedió unos pasos y dio media vuelta. Sintió como Makoto salía de la cocina y subía las escaleras. Menudo problema.
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Makoto abrió la puerta de la habitación sin siquiera tocar, y mirando a la nada. Sintió un carraspeo y se fijó en que Ryoma la miraba extrañado, tapándose el pecho con una toalla. Makoto se sonrojó al instante. Levantó la mirada para ver si ya se había puesto la camiseta, pero en ese momento Ryoma seguía mirándola, sin decir nada.
-Lo siento -balbuceó.
Ryoma suspiró y tiró la toalla en un cesto cerca de su cama. Abrió su mochila y le entregó un cuaderno. Makoto lo tomó desviando la mirada y se sentó en la silla junto al escritorio. Ryoma se recostó en la cama, mientras intentaban hacer la tarea de matemáticas. Pero sólo la estaba haciendo Makoto, ya que Ryoma no paraba de lanzarle miradas rápidas. Se veía linda con la cara de autosuficiencia al terminar un ejercicio, y sus nervios cuando tenía que volver a hacerlo. Cuando fruncía el ceño le recordaba a Sakuno, cuando le enseñaba inglés a los doce.
Era terrible el parecido entre ambas, a veces se cuestionaba si no serían parientes. Buscó cada una de sus diferencias: el cabello de Sakuno era más claro y más largo, y Makoto era un poco más alta; Sakuno tenía unas manos pequeñas, que él siempre miraba irritado cuando jugaba al tenis, en cambio Makoto tenía las manos delgadas y con dedos larguísimos.
Un pequeño puntito negro llamó su atención: Makoto tenía un lunar pequeño y oscuro junto debajo de su ojo derecho. Se levantó de la cama para verlo. Makoto volvió la cabeza extrañada de que se parase, pero se sorprendió al ver al prodigio tan cerca de su cama.
-¿Que...Qué haces, Ryoma? -preguntó nerviosa.
Ryoma sonrió, era el mismo tono de voz que Sakuno usaba cuando se ponía nerviosa. la miró directamente a los ojos, los mismos de Sakuno. Eran tan bonitos, los había mirado directamente la vez que se besaron en el lago.
Pero cuando se dio cuenta tenía los labios apoyados sobre los de ella. Un calor agradable le recorrió, y tomó el rostro de Makoto entre sus manos. Sintió los labios de ella moverse también, aceptando el beso. Sakuno besaba tan bien...
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Hola! He aquí más de mi y mi vuelta a Fanfiction! :D
No se que ha ocurrido, pero un día intenté entrar, y se pudo, y tarde 30 segundos en cargar el capitulo que había escrito en word :D
Me alegra volver a subir, y saber que aun (pese a todo el tiempo que me he auserntado, lo cual siento mucho) conservo lectores! :D
Bueno gracias por esperar, espero que disfruten este capítulo! Aparte, he hecho, como lo llama mi hermana Lina, un grande finale jajajajjaa
Bueno espero ver sus comentarios, me alegra mucho leerlos. Nos vemos lueego! :D
