Cuando cree que ha descansado lo suficiente vuelve a su casa, hoy le toca cocinar, así que cuando antes se ponga, antes comerán. Nota que su vida es un poco monótona, siempre hace lo mismo desde hace 6 meses, algo cansada está, le gustaría poder ser feliz como antes de la "falsa" muerte del pequeño de los Holmes, pero sabe que no lo será del todo hasta que a Sherlock se le antoje contarlo todo.
Sube a casa con el pan en el brazo, entra en la cocina, mira la nevera, para ser domingo hay donde elegir, ya que muchas veces los domingos acaban pidiendo porque no les apetece lo que hay en la nevera. Coge la bandeja de los filetes de pollo, dos huevos, pan rallado, harina, jamón y queso. Se ha decantado por hacer San Jacobos. Mientras la pequeña está en su cuna jugando, Sherlock está escribiendo.
Relee lo que ha escrito y lo de la chica no le convence y lo borra para empezar de nuevo.
Era una mañana soleada, este se encontraba en la morgue pegándole latigazos a los cadáveres, cuando apareció ella, una mujer peculiar, una mujer que le llamó la atención. Habló con Molly y esta le dijo que buscaban a la señorita Hoper arriba por culpa de John Watson, así que Molly le pidió que se quedara un momento allí mientras solucionaba el problema.
Ella tímida se acercó a él, se presentaron y cuando este le dijo quién era, ella no se lo creía, tenía enfrente a una celebridad en el mundo de los casos. Él consiguió averiguar a qué se dedicaba, sus hobbies, si tenía o no hermano y sobre todo si salía con alguien. Ella tímida le pidió para salir, pero este aceptó solo si con ellos venía Molly, cuando esta regresó, Sherlock le preguntó si podía quedar y cuando respondió que sí, quedaron los tres para cenar.
Releyó lo escrito, ahora le gustaba más, era más real. Guardo lo que había escrito y fue junto a Dakota que se encontraba friendo unas patatas en la freidora a la vez que hacía los San Jacabos, Sherlock puso la mesa y mientras Dakota cocina con la música puesta y canturreando fue a ver su pequeña que estaba jugando con un peluche de sonido y sonreía.
"Qué bonita es, no me gustaría que me separaran de ella" piensa mientras mira a la pequeña mirar el peluche. La saca de allí y mientras se termina de hacer la comida, que enseguida estará, le da de comer, hoy le da un potito de verduras variadas con pescado.
Amelia llora, no quiere comer, el problema no es la comida, el problema es que le están naciendo los dientes, mañana llevará a la pequeña al pediatra para que la examine más a fondo.
Sherlock consigue darle unas cuantas cucharadas, después de cambiar a la niña, la acuesta, él se mira y se ve marchado, pero no le importa.
— Sherlock deberías cambiarte, estás lleno de potito – comenta Dakota mientras coloca la comida en la mesa
— Después de comer, que me tendré que duchar porque me ha llegado hasta por la cabeza – responde sirviendo la comida.
— Está bien – Dakota sonríe. Quiere preguntarle por el paquete pero no lo hace, no quiere ser cotilla.
Mientras comen, lo hacen en silencio, salvo raras excepciones, como Sherlock odia los silencios incomodos, empieza hablar.
— Hoy a eso de las 8 saldré verme con tu hermana, vente si quieres – comentó Sherlock rompiendo el hielo.
— No voy a ir y lo sabes, no nos llevamos nada bien mi hermana y yo – responde secamente ella mientras le da un bocado a San Jacobo.
— Está bien, no insisto – y después de esto la comida transcurre en silencio.
Recogen entre ambos la cocina, cuando está recogida, ella va a mirar su correo mientras Sherlock va a su habitación. Al cabo de un rato sale de su habitación con el paquete, Dakota le mira por encima del ordenador, cuando Sherlock lo saca, Dakota puede ver un violín, hace seis meses que Sherlock no toca, "¿Por qué ahora?" Se pregunta intrigada mientras mira como Sherlock lo afina sentado en su sofá favorito.
— Así que el paquete es un nuevo violín, interesante – comenta Dakota mirando a Sherlock - ¿por qué ahora?
— Porque estoy cansado de no tocar, me relaja el tocar, he escrito mientras para ver si me relajaba pero no – Dakota sabe que para Sherlock quedarse siempre en el apartamento no es agradable.
— Está bien, cuando toques hazlo suave, no quiero broncas con los vecinos, ni que nadie te descubra – Sherlock asiente, empieza a tocar una suave melodía, Dakota observa como toca, lo hace muy bien, ya le gustaría a ella hacerlo así, pero solo sabe lo básico.
El móvil de Dakota suena, cuando ve quien es, no quiere contestar, no desde la última vez que se vieron, se niega en rotundo, pero Sherlock la obliga. Después de un rato al final quedan para las 5 en la tetería del barrio, le comenta a Sherlock que no tardará para que pueda salir con su hermana y este sigue tocando el violín.
Sherlock a veces es un insensible, sabe que Dakota no se siente cómoda con Mycroft desde que este se enteró de que Sherlock era el padre de la criatura y que pensó que la "muerte" de su hermano era culpa de ella. Pero sabe también que se debe enfrentar a sus miedos y sobre todo a Mycroft.
