¡Hola!
Gracias a damcastillo, Wissh, lumus-maxima, Malevola, Derama17 y Miss Lefroy por sus reviews.
XII
Ignatius echa de menos a su familia y amigos, pero también a Lucretia.
Tenía claro que en cuanto terminara Hogwarts iría a Alemania a poner su granito de arena para la derrota de Grindelwald desde antes de la muerte de Constantine, pero no contaba con enamorarse de la joven. Ni con enamorarse tanto. Pese a que está haciendo lo que considera su deber, se ha dejado una parte de él en Inglaterra.
Además, es peligroso. No sólo porque uno nunca sabe si entre los transeúntes se encuentra uno de los espías de Grindelwald, sino porque las autoridades muggles tampoco son precisamente agradables. Ignatius ha oído bastantes rumores sobre cómo se las gastan, muchos de los cuales no cree, y otros tantos prefiere no creer.
Cuando Ignatius, gracias a la carta que le envió Friedrich Schumann poco antes de ser asesinado, dio con la ubicación, en Hannover, de la Resistencia, le bastó decir el nombre de su primo político para que confiaran en él. Al parecer, Friedrich les había hablado a todos muy bien de él. El asunto del idioma no es un problema gracias a Eva, que además de inglés y alemán se defiende en francés e italiano y hasta sabe algo de ruso.
Y esa confianza, que para Ignatius es algo valioso, hace que le asignen misiones más arriesgadas, y por ende, que harían que Lucretia se enfureciese. Pero no piensa rechazarlas. Ella aceptó su partida a Alemania con la condición de que no se metería en más entuertos de los necesarios.
Pero, ya que es imposible no correr riesgos, ¿qué importa uno más o uno menos?
Ignatius suspira mientras camina entre la gente, tratando de pensar en que queda poco más de un mes para que vuelva a Inglaterra. Algunos de sus compañeros –sobre todo Edmund– no se han tomado demasiado bien que no vaya a estar con ellos todo el tiempo, e Ignatius sabe que corre el rumor de que el señorito inglés volverá a su país natal tras haber descubierto la situación en el continente. Pero no le preocupa en exceso. Cuando regrese los sacará de su error.
Tratando de aparentar ser un muggle más, Ignatius llega hasta una casa en concreto y llama a la puerta. Después de haber pasado media hora dando vueltas sin sentido por la ciudad, el joven supone que el hipotético alguien que lo puede estar vigilando ya se ha cansado de hacerlo.
La puerta se abre hasta que la cadenita se tensa, y un par de ojos oscuros aparecen por el resquicio.
—Für das wohl aller—murmura. Es una voz grave, masculina.
—Für keine gute—replica Ignatius en un precario alemán.
Inmediatamente, el hombre quita la cadena y le abre la puerta. Dice algo que Ignatius no entiende y le tiende la mano. El joven le da la caja que lleva toda la mañana en su bolsillo y lo observa examinarla. Unos minutos más tarde, el hombre le indica que se aleje, e Ignatius comprende que estando tanto rato ahí puede atraer la atención de gente no deseada.
—Danke schön—lo escucha decir.
—Gern geschehen—replica antes de irse, pensando que tiene que pedirle a Eva que le enseñe algo más de alemán; sólo sabe saludar, despedirse, dar las gracias y decir que no.
Cuando echa a andar de vuelta a la casa en la que se hospeda, se propone decirle a Lucretia que le enseñará alemán si deja de pedirle que vuelva a Inglaterra en cada carta.
Notas de la autora: Lo que dicen Ignatius y su compañero alemán no es que sea muy relevante. Y si alguien sabe alemán y encuentra una errata, que lo avise, porque yo lo he sacado de San Google y no termino de fiarme.
En fin, ¿qué tal? ¿Bien, mal? ¿Regular? ¿Reviews?
