Capítulo 12
Revelaciones
—Cuando lleguen, se les informará de inmediato.
—Lo sé — dijo el más joven —. Pero será una prueba. Complacer al Consejo ya de suyo es bastante difícil. Pero ya no estoy dispuesto a permitir que manejen las vidas de todos a su antojo, y menos las de mis hijas.
— ¿Por qué no pide un plazo para que ella…?
—Eso sería limitar a Hinata. Ella es como su madre: ama profundamente y se enamora de verdad sólo una vez en su vida. Si le "damos tiempo", ella se estresará pensando en lo que "debe hacer" y no en lo que realmente quiere.
—Entonces ¿por qué le hace esto a su hija, Hiashi-sama?
—Porque quiero que reaccione Motoi-san. Y si la tengo que obligar a casarse con quien elijan para ella para que eso pase, pues que así sea.
I-I-I-I-I
Cuando despertó, se dio cuenta de que se había llevado a su prima consigo: estaba con la espalda pegada al suelo y Hinata había terminado con la cabeza apoyada sobre su pecho. Parecía dormida…
Un nuevo dolor se apoderó de él y un grito se le atoró en la garganta. Esperaba que tan sólo hubiera sido una pesadilla.
Levantó con sumo cuidado el precioso cuerpo de su prima y lo colocó de nuevo en su lugar, caminó hasta su mochila y la abrió, buscando alguna toalla para poder limpiar el rostro de Hinata, pues se había manchado. Pero lo primero que vio fue un pergamino que no reconoció, puesto totalmente de manera descuidada sobre sus cosas, él acostumbraba poner esas cosas importantes en otro compartimiento de su mochila.
Lo tomó y reconoció enseguida la fina caligrafía de su prima en la carátula. Lo abrió y comenzó a leer:
Neji:
Siento mucho no haberte avisado sobre esto antes, pero era de suma importancia que conservara el secreto ¿por qué? Porque formo parte del equipo médico especial de Tsunade-sama y dentro de mis deberes como colaboradora ser parte activa de los experimentos que se realicen en ciertas circunstancias.
Esta ocasión era perfecta para poner a prueba un paralizante en el que hemos estado trabajando. Consiste en una especie de veneno que aligera casi totalmente el flujo del chakra, tanto, que hasta para ti estaré muerta si llegases a tratar de analizarme con el Byukugan. Eso en teoría, porque estoy segura que tú posees unos mejores ojos que yo o, incluso, mi padre.
Conseguimos que de alguna forma su efecto se alojara en cierto punto estratégico del flujo del chakra y aunque es prácticamente imperceptible, si un usuario del Byuakugan pone la atención suficiente, lo encontrará y podrá anular el efecto del paralizante con el Juuken. Desafortunadamente, no hemos conseguido otro "antídoto". Esto es preocupante pues los sujetos con los que hemos experimentado morían definitivamente al cabo de unos ciertos días si yo no intervenía a tiempo… Por eso es importante que encuentres esto antes de que sea demasiado tarde, le pedí a Tsimune-san que te lo entregara de alguna forma, ojalá lo haya hecho…
Neji, por favor, tienes que encontrar el paralizante dentro de mi cuerpo. Siempre se aloja en el punto de chakra más débil, el más difícil de encontrar, pero que es la clave para el flujo normal, fuerte y continuo de chakra. Te diría cuál es, pero siempre es diferente según el sujeto y su condición.
Éste es sólo un trabajo para un Hyüga y estoy segura que podrás hacerte cargo de él. Dejo mi vida en tus manos, Neji.
Hinata.
Las manos del genio temblaban incontrolablemente mientras leí por segunda y tercera vez el contenido de la carta, aún sin poder comprender del todo su significado. Soltó la peor maldición que se sabía y activó el Byakugan, con el corazón latiéndole al mil por hora… ¿y si había leído esa carta demasiado tarde…? No se atrevía ni pensarlo.
Efectivamente, analizando a su prima comprobó que su flujo de chakra era prácticamente imperceptible si no ponía la debida atención. Cualquiera con los ojos menos privilegiados que los suyos la habría dado por muerta, pero suspiró lleno de alivio al poder verlo, aunque tenía que forzar la vista, pues él mismo aún no recuperaba toda la energía para estar en toda su capacidad. Su pulso se aceleró, ella no había muerto en ningún momento…
Las instrucciones de su prima habían sido claras, tenía que buscar aquel asqueroso punto, por lo que forzó la vista aún más… Frunció el ceño, no veía nada más que canales y puntos opacos. Pero no se dio por vencido, a pesar de todo lo que estaba sintiendo, no se podía dar el lujo de perderla.
El sudor se escurría en su ya de por sí sucia cara y fácilmente llevaba una hora en lo mismo, comprobando constantemente que la vida de su prima no se le escapara de las manos mientras intentaba salvarla. Se llevó las manos a las cienes tratando de minimizar el horrendo dolor de cabeza que se agudizaba con cada minuto que pasaba. Se tambaleó y a punto estuvo de perder la consciencia de nuevo cuando… Cuando fue que lo vio.
Ahí, cerca de la clavícula, en el lado izquierdo, justo sobre su corazón, estaba el maldito y escurridizo punto dónde se alojaba el efecto del dichoso menjurje. Solo que… aquel punto en específico también regulaba el flujo de chakra hacia el corazón de la heredera y temía que si lo golpeaba con demasiada fuerza terminara lesionándolo o hasta matándola en el intento de salvarla. Ya una vez había herido gravemente su corazón y no deseaba que eso se repitiera.
Así que sólo concentró un poco de chakra en dos de sus dedos de la mano derecha y golpeó con el puño suave lo más leve que le fue posible. Sin embargo, eso casi ni si hizo efecto, puesto que el chakra concentrado ahí apenas se había agitado. Se dio cuenta, luego de dos intentos más, que entre más chakra concentrara, más se sacudía el de su prima… Concluyó que tendría que dar un golpe maestro.
Suspiró. Eso sería difícil. Concentró todo el chakra que le fue posible en sus dedos, levantó el brazo y… apuntó.
I-I-I-I-I
—Bien, dime por qué estás aquí.
El joven se inclinó pronunciadamente, dejando que su largo cabello negro cayera en cascada sobre su cara. Se irguió de nuevo, mirando a la cara del hombre frente a él con un sentimiento extraño dibujado en sus opalinas pupilas.
—Vine a agradecerle por darme el honor de….
—Yo no te di ningún honor. Aún no se ha decidido. —interrumpió el hombre.
El joven negó con la cabeza y volvió a inclinarse.
—A eso he venido, Hiashi-sama. Quiero agradecerle el tomarme en cuenta por su hija —dijo.
— ¿A qué viene esto, Hikaru? — Hiashi se levantó de su asiento casi tan majestuosamente como lo hacía su hija y se acercó lentamente a la venta —Reaccionaste negativamente cuando se te informó tu situación y ¿ahora vienes a agradecerme?
—Y a pedirle una disculpa, Hiashi-sama. Mi manera de proceder no fue exactamente la correcta —dijo Hikaru bajando humildemente la mirada.
—Estuvo muy fuera de lugar, sobre todo considerando que estabas en mí presencia y en la del Consejo entero, Hikaru —contestó severamente el hombre mayor.
—Lo sé Hiashi-sama, y lo siento mucho. Me disculparé con el Consejo en la próxima reunión.
Hiashi no contestó. Observando por la ventana, admiraba los pájaros que volaban de un árbol a otro. Suspiró internamente, pensando que ellos eran realmente libres, libres de escoger al lado de quien quería volar, o si preferían hacerlo solos. Lamentó que la vida en el clan no fuera tan simple como la de los animales y sufrió por todas las cosas que ataban lo ataban a él y a las personas que amaba. Sin embargo, así estuviera manaitado, iba a hacer lo que fuera por el bienestar de su familia.
—…será lo mejor para todos nosotros, Hiashi-sama. Al fin y al cabo, usted y yo somos primos hermanos. La unión de Hinata-sama y mi hijo será noticia en toda Konoha.
Hiashi dirigió su mirada a los hombres que había en la habitación. El padre de Hikaru, Hideki, estaba tan emocionado con la noticia que no se esforzaba en ocultar sus emociones. Sin embargo, en su distracción, Hiashi casi no se habñia dado cuenta cuando entró en su despacho junto con el viejo Motoi.
No tuvo mucho cuidado al despedir a padre e hijo y se quedó a solas con Motoi. Volvió a refugiarse en la ventana para ordenar sus pensamientos. Después de un momento, volteó hacia el hombre y le preguntó su opinión con la mirada.
—Hideki tiene razón —dijo Motoi solemnemente —. La unió de los muchachos causará gran revuelo en la aldea, la sangre de Hinata-san y Hikaru son casi perfectas pero…
—Hablando de purezas, hay una persona con la sangre aún más pura que la de Hikaru, lo sé —asintió el jefe del Clan Hyüga —. Yo no confio en Hideki, menos en su hijo…
—Mira Hiashi, yo creo que tu plan es muy inteligente, pero no creo que resulte…
—Tengo que correr el riesgo, tío… Además, conozco a Hinata.
—Pero no puedes esperar que haga lo que deseas —contestó Motoi —. Por mucho que la conozcas, nunca sabrás realmente cómo va a reaccionar.
I-I-I-I-I
Lo primero de lo que fue consciente al recuperar el conocimiento, fue su oído. Analizó todo a su alrededor, por cómo corría el aire entre las hojas, fácilmente pudo saber que se encontraba en un bosque. Los pájaros hacían un escándalo espantoso, entonces supuso que era o el alba o el atardecer. Sin embargo, los sonidos llegaban hasta su cabeza de cierta forma apagados, como si algo se interpusiera entre sus sentidos y la fuente que los producía, así que seguramente estaba dentro de una tienda o una choza, el objeto no era más grueso que una tela o una fina capa de madera.
Una vez se acostumbró a la novedad de los sonidos, probó mover sus miembros, para comprobar su control sobre ellos. Estaba en posición vertical, así que no le fue muy difícil comprobar que todos y cada uno de sus dedos se movían exactamente cómo ella quería. Aspiró con fuerza y sintió la variedad de olores que le llegaban: tierra mojada, madera quemada, plantas, olor a hombre… olor a Neji.
Abrió los ojos y lo primero que vio fue unos iguales a los suyos, observándola fijamente. Reconoció las facciones masculinas de su primo y se incorporó para sonreírle y agradecerle, pero el shinobi se le adelantó.
Neji la tomó de los hombros y la zarandeó un poco, apretando la mandíbula y mirándola de una manera que no podía reconocer. Nunca la había mirado de esa manera, pero de alguna forma se sintió terrible. En sus ojos podía leer ira, enojo, resentimiento… No esperaba eso, en verdad no.
— ¿Qué…?
La soltó como si le quemara y salió de la tienda. Ni siquiera la dejó decirle algo coherente y para cuando salió para seguirlo, él no se encontraba en el claro dónde se había instalado. Se sintió terrible. En realidad, estaba bastante aliviada por haber sobrevivido aquella prueba, pues sabía que muchos de los insectos del Clan Aburame habían muerto en el proceso de creación de esa sustancia y ella era la primera en incursionarse a las pruebas en humanos.
Sí, no esperaba que Neji la recibiera con abrazos y aplausos por su atrevimiento, pero tampoco esperaba que la tratara de manera tan fría… ¿Qué había hecho mal? Ella tan sólo había seguido las órdenes de la Hokage, y una de ellas había sido el mantener el más estricto secreto…
Regresó a la tienda con la cabeza baja. Lo mejor sería esperar a que los demás regresaran, mientras trataba de contener su llanto.
I-I-I-I-I
—Akamaru, ¡ya cállate!
El perro atoró el aullido en la garganta que se disponía a sacar y inclunó su peluda cabeza hacia su amo. A cambio, empezó a proferir lamentos agudosy casi silenciosos lamentos, pero que él escuchaba perfectamente… Prefirió continuar ignorándolo.
Habían estado así por largo tiempo, no sabía exactamente cuánto. Podía haberse quedado así por días, sentado y con la vista admirando algún punto fijo y perdido en el espacio, sin hacer absolutamente nada, mientras Akamaru daba de vueltas, aullando y gimiendo a su lado.
Se negaba a creer que por su culpa Hinata-chan había muerto. O al menos, había dejado que pasara. No podía reaccionar, ni llorar, ni nada: estaba paralizado. Su mente realmente estaba en blanco.
De repente, de unos arbustos emergió una figura que sobresaltó a Akamaru, pero él a penas si movió la cabeza. Se trataba de Tenten bañada en llanto, quien le miraba entre desconcertada y rencorosa a través de los ojos rojos e hinchados.
Kiba jamás supo cómo ni el porqué de haberle abierto los brazos, pero cuando se dio cuenta, ya tenía a la Kunoichi llorando desconsoladamente sobre su hombro, mientras él le acariciaba la cabeza.
—Nunca creí que él… que él…
Ya tenía la camisa empapada de lágrimas, pero poco le importaba. No podía creer tener a una mujer desecha emocionalmente entre sus brazos, no que aquello no le estuviese resultado incómodo en absoluto. Al contrario… le parecía natural.
Dejó que ella desahogara sus penas en su hombro, mientras él hacía de consolador. Algo en esa acción le hizo sentir mejor en su interior, y por fin, luego de un tiempo, lloró con Tenten, pero por y para Hinata, abrazando fuertemente a la muchacha mientras las lágrimas silenciosas corrían con lentitud por su rostro.
Ninguno se percató del tiempo que estuvieron así, pero cuando se separaron, se miraron con sincera sorpresa. Kiba limpió de las mejillas femeninas los restos de lágrimas que ella aún tenía. Y Tenten murmuró un agradecimiento justo antes de brindarle una sonrisa triste.
— ¿Quién hubiera dicho que entre los dos acabaríamos consolándonos mutuamente?
—Yo no, por lo menos —dijo Kiba apartándole un mechón rebelde de la cara.
—Ni yo —contestó Tenten —. Inuzuka-kun, yo no quiero que pienses…
—Kiba-kun, para ti. Somos amigos ahora ¿no? —sentenció el muchacho esbozando una sonrisa que no era ni triste ni alegre, era sólo para ella.
Tenten simplemente lo imitó.
—Tienes razón. Somos amigos.
I-I-I-I-I
Era casi mediodía y Neji aún no se recuperaba de su impresión. Había dormido un poco más, cuando se cercioró que su prima no había cometido alguna otra locura y se había vuelto a meter a la tienda. Ya no estaba tan sucio, pues la lluvia había lavado parte de su mugre, pero eso no le borraba las enormes ojeras que tenía bajo sus ojos.
La sangre hirviendo apenas si le había permitido conciliar el sueño. No podía creer el egoísmo de su prima: había dejado un montón de variables al azar con el afán de probar aquel bendito veneno ¿por qué? Para comprobar que podía. Y a cambio había puesto su vida en peligro, y a él con ella. ¿Acaso no se había puesto a pensar en lo que él sentiría si se le iba entre las manos? ¿No se había puesto a pensar que quizá no recibía el pergamino a tiempo y no la podía salvar? ¿Qué hubiese pasado en Konoha?
Estaba tremendamente enojado, rencoroso con su prima y la Hokage. Porque ahora comprendía por qué tanto secretismo al llamarla aparte cuando les había asignado la misión y porqué había insistido en separarlos durante la misma. Ya se enterarían… Nadie se atrevía a jugar con los sentimientos de Hyüga Neji y salía ileso en el proceso.
Se despertó revolviéndose en su lecho, al sentir que cerca de él pasaban tres figuras. Abrió los ojos a regañadientes y pudo observar la escena frente a él: Hinata estaba sentada cerca del fuego y parecía haberlo estado observando durante mucho tiempo, aunque ahora Kiba y Akamaru estaba acaparando su atención al estarla abrazando efusivamente, mientras el shinobi gritaba "¡Estás viva, estás viva, Hinata-chan!". Tenten estaba de pie a su lado.
—Sí, Kiba-kun, en realidad nunca estuve muerta —dejo la chica esperando que su primo la escuchara, mientras era estrujada entre los brazos del Inuzuka.
— ¡No importa! —Akamaru también aullaba de felicidad — ¡Lo que importa estás vivita y coleando! Pero Hinata-chan, no nos vuelvas a hacer esto, casi morimos contigo… —la regañó.
Ella rio nerviosamente.
—Lo prometo, Kiba-kun.
—Supongo que el más feliz con todo esto has de ser tú ¿verdad, Neji? —le dijo Tenten cuando se incorporó.
—Supones mal —dijo, muerto de rabia —. Pudo haberse matado por puro capricho.
—Neji, yo… —Tenten dudó —. Lo siento. Alimenté falsas esperanzas. Debí ser más prudente.
El muchacho inspiró profundamente. Tenten no tenía ninguna culpa de lo que en ese momento estaba sintiendo y decidió comportarse mejor con su amiga.
—Tranquila, Tenten. Todos tenemos derecho a sentir.
Se sumieron en un incómodo silencio mientras observaban a los más jóvenes platicar. Neji no podía contener el fuego en su interior: a cada momento temía perder el control, tomar a Hinata y abofetearla hasta hacerle entender que eso que había hecho no se hacía y menos a él. Se sentía usado y dejado de lado, nadie había tomado en cuenta sus sentimientos, sobretodo ella. Se había limitado a hacer lo que deseaba sin sentarse a consultarlo con él, quien se suponía que era su mentor y protector.
— ¿Cuándo piensas decírselo? —preguntó de repente Tenten, mirando amargamente a Hinata.
— ¿Qué? —exclamó Neji, sinceramente sorprendido en sus pensamientos.
—Que la amas, ¿piensas decírselo? —Tenten se le acercó más.
Se había sentado junto a la tienda, frente a los restos de lo que había pretendido ser una fogata antes de la lluvia y que ahora era simplemente era un montón de cenizas; justo al lado opuesto de dónde estaban sentados Hinata y Kiba, mientras Akamaru estaba recostado perezosamente a los pies de su dueño.
Neji no contestó, y se limitó a mirar el suelo bajo sus pies ¿pensaba decírselo? Hacía unos días la respuesta le habría parecido impensable, pero ahora ya no estaba tan seguro. A pesar de todo su enojo ¿seguía queriendo a Hinata-sama? Un ligero cambio en los latidos de su corazón cuando la había visto despertar y la conocida punzada de celos que aún sentía cuando el Inuzuka la tocaba le dieron la respuesta. Por supuesto que la quería, la amaba, y probablemente nada de lo que ella pudiera hacer cambiaría eso, aunque en ese momento estaba lo suficientemente enojado como para negarlo a sí mismo.
—Escucha Tenten, yo… —pensó en desviar el tema — lamento haber sido tan duro contigo el otro día…
— ¿Hyüga Neji disculpándose? —la Kunoichi alzó la cejas —. Vaya, creo que has hecho un gran progreso —negó con la cabeza —. Mira, esto no se trata de mí. Al fin y al cabo, es mi perro, yo lo baño, quiero decir —rio —, son mis sentimientos y yo me hice cargo de ellos. Aquí la cuestión es que tú no lo estás haciendo y seguramente eso te condenará a una mentira de por vida.
— ¿De qué hablas?
—Escucha, creo que esta experiencia debería servirte para aprender que nadie tiene la vida comprada, menos alguien como nosotros. Así que en lugar de enojarte con ella por estar viva y no decírtelo como imagino que estás, deberías de estar contento de tener otra oportunidad de decirle lo que sientes. Además, si el tiempo no se te acabó hoy, pronto lo hará ¿no crees?
— ¡Hmp!
— ¡Vamos, Neji! Sabes a qué me refiero. Ella pronto tendrá que asumir las responsabilidades del cargo que tiene en tu Clan, al igual que tú. Y según sé, Hinata-san tiene que estar casada antes de los dieciocho… ¿Piensas dejar que eso pase?
Neji apretó los puños hasta que los nudillos se le pusieron blancos. No tenía ninguna necesidad de estar escuchando toda esa palabrería, pero le debía un diálogo civilizado a su amiga, aunque le estuviera diciendo cosas que no le gustaban.
—No —contestó sinceramente —. Pero no tengo derecho…
— ¿No lo tienes? —se sorprendió Tenten —. A mi parecer tienes todo el derecho del mundo. Ambos son personas libres ¿qué te quita el derecho? Si, en cambio, piensas que hablarle de tus sentimientos cuando ella ya esté comprometida es lo más adecuado, déjame decirte que estás equivocado. Cuando una persona ya comprometió su corazón es cuando no tenemos el derecho de declararnos. ¿Cuánto tiempo llevas amándola?
¿Tiempo? ¿¡Cuánto tiempo!? Realmente no lo sabía. Hacía dos años se había dado cuenta de que lo que sentía por Hinata no era simple cariño familiar, pero estaba seguro que en ese momento el sentimiento no había hecho ¡PLOP! y había aparecido, sino que llevaba tiempo allí sin que él se percatara.
—Toda mi vida —respondió en un murmullo —. Llevo toda mi vida amándola.
—¿Y qué vas a hacer cuando la comprometan, eh? O peor aún, cuando se enamore de alguien más porque no conoce tus sentimientos. La verdad, me parece ridículo que sufras por nada.
—¿Por nada? —saltó Neji —. Ella lleva años queriendo a Naruto y si aún eso no fuera así, ese —señaló con la cabeza a Kiba — puede intentar llevársela en cualquier momento.
Tenten volvió a negar con la cabeza y suspiró hacia el cielo, pidiendo paciencia.
— ¿No crees que ella tiene el derecho de decidir a quién amar?
Tenía razón. Él no era nadie para decidir a quién quería su prima realmente, pero tenía suficientes herramientas como para asumir de quién se trataba.
Tenten rio internamente ¿Qué hacía ella ayudando a Neji para que se fuera con otra? Para empezar ¿era realmente otra? Ahora estaba segura de que ella nunca estaría e la vida de Neji de otra forma que no fuera como amiga. Sabía que era demasiado rápido para sentirse así, pero estaba segura que sería feliz si Neji era feliz, aunque no estuviera con ella. Bueno, quizá sí tenía una razón para hacerlo…
—Díselo Neji. Dale la oportunidad de saber la verdad. Si corresponde tus sentimientos, lucha por ella; si no, sólo así podrás comenzar a olvidarla.
I-I-I-I-I
—Es un procedimiento muy antiguo, Hiashi-sama —decía Motoi, sentado enfrente de su interlocutor.
El aludido entrecerró los ojos.
—Brindará tiempo ¿no es así? —bajó la voz —. Además, comprobaremos nuestra teoría. El Consejo no podrá oponerse.
—Tiene que someterse a votación, Hiashi, y lo sabes…
—Nadie duda de ti, Motoi, eres el único que conoce ese procedimiento a plenitud —negó Hiashi —. Si lo propones y yo lo cuestiono, el Consejo entero dudará y te dará la razón a ti.
El anciano meditó las palabras del Jefe de su clan y supo que tenían algo de lógica, aunque últimamente las decisiones de su sobrino se estaban volviendo un tanto irracionales a su punto de vista ¿quién en su sano juicio se arriesgaría a perder autoridad frente a todo el Consejo? Todo tenía el tinte de inteligencia y estrategia características de Hyüga Hiashi, pero ya no eran frías y racionales.
—Esto te afecta demasiado ¿verdad? —comentó después de un rato.
El hombre frente al anciano se levantó de su asiento como si algo le estuviera quemando y se acercó con pasos rápidos a la ventana, dándole la espalda. Evidentemente, estaba molesto de que el anciano lo desnudara emocionalmente.
Motoi sonrió con ternura y se acercó al hombre en que se había convertido su querido sobrino, apretándole paternalmente el hombro.
—Eres bueno, Hiashi, pero yo los conocí justo en el momento en el que nacieron: no me engañas y tampoco podría hacerlo Hizashi de estar con vida. Has protegido a Neji, Hinata y Hanabi todo lo que has podido desde las sombras, donde nadie puede verte, pero yo te conozco. Confía en mí, hijo.
Hiashi apenas si volteó medio rostro hacia él y lo observó con esa mirada dolorida que solo en contadas ocasiones se le había visto. Exactamente igual a la que había tenido cuando se habían llevado a su hermano gemelo después de haberle puesto el Sello del Pájaro Enjaulado o cuando había muerto su esposa.
—Tío, yo… —murmuró Hiashi después de un largo suspiro — sé que puedo confiar en ti.
Tanto Hiashi como Motoi sentían lo delicado de la situación y qye en ese momento sería grosero llamarse por sus nombres a secas.
—Estás tomando grandes decisiones, hijo, y, con ellas, arriesgadas medidas.
—El Clan Hyüga hace años que es arcaico, tío —murmuró Hiashi mientras el anciano pronunciaba una exclamación —. No, tengo razón. Si seguimos como vamos, en un par de décadas dejaremos de existir, igual que los Uchiha. Hanabi es igual a mí y se someterá a las decisiones del Consejo porque las ha vuelto una creencia, por eso, si la señalo como mi heredera terminaremos igual o peor a la larga, y eso le haría infeliz.
"Neji es de la Rama Secundaria, pero es el miembro más privilegiado del Clan y tiene una amalgama del carácter de su padre y el mío propia, puede tener grandes ideas cuando se lo permite y sus creencias son muy firmes, aunque no estoy seguro de que si lo llego a elegir a él lo acepten el Clan y él mismo, y sea un buen líder él solo.
La única forma para que gobierne Hikaru es casándose con alguna de mis hijas, a quien sea la heredera, pero no me termina de convencer. Es bueno, pero fácilmente manipulable, su mirada es bastante débil y me preocupa. Sin embargo, es humilde y puede aportar buenas ideas si se las piden, no creo que sea un buen líder pero sí un buen seguidor.
Hinata, si quiere ser mi heredera, tendrá que casarse lo más pronto posible, y lo más probable es que no sea con quien ella elija, la condenaríamos a un infierno de por vida. Pero, sin ella no podríamos…" —Hiashi meditó un poco —. Tiene fuertes convicciones aunque no parezca y dudará un poco al principio, pero con apoyo creo que se terminará imponiendo al Consejo.
I-I-I-I-I
Era de noche y ya faltaba relativamente poco para llegar a Konoha, pero habían decidido que era más prudente descansar una noche más antes de llegar a casa, pues el capitán estaba especialmente cansado y parecía que si se esforzaba un poco más no aguantaría. Pero a pesar de eso, él insistía en hacer la guardia que le correspondía.
Hinata se le acercó disimuladamente, pero el shinobi la detectó enseguida.
—Vuelva a dormir, Hinata-sama
Ella frunció el ceño y lo rodeó, quedando frente a él. Neji desvió la mirada, consciente de que seguía molesto y que ella era capaz de percibirlo. En realidad, quería que su enojo pasara para poder hablar con ella.
—Neji-oniisan, yo… S-sé que te debo muchas explicaciones —murmuró Hinata bajando la cabeza —. P-pero no me has dejado darte ninguna desde que desperté y…
Él se levantó de donde estaba sentado como un resorte. El tiempo no había ayudado a calmar su coraje. Claro, la alegría de saber que estaba viva le había calentado el corazón, pero el conocimiento de la mentira de la que había sido víctima le calentaba aún más la cabeza… ¿Por qué no había confiado en él?
—No fui yo el que ocultó cosas respecto a esta misión —respondió, ácido.
—Creo que dejé muy claro que había sido una orden. —dijo Hinata frunciendo el ceño.
—Sí, pero pudo haberme avisado de alguna forma ¿no? —rebatió él —. No era necesario que fuera muy clara, sólo con decirme lo que tenía que hacer para que no muriera ¡hubiera bastado!
— ¡No estoy muerta, Neji! —exclamó ella —. No estoy muerta, ¿ya lo ves? Hiciste tu trabajo y yo el mío. Si te oculté algo importante, lo siento.
— ¡No se trata de eso! —el shinobi se acercó a ella en dos grandes zancadas — ¿Y si yo no hubiera leído su carta a tiempo? Usted no pensó en todas las implicaciones y en los puntos flacos de su plan, Hinata-sama, dejó demasiadas cosas al azar ¡puso su vida innecesariamente en peligro!
—Tuve que asumir riesgos al aceptar esta misión, Neji —contestó Hinata —. Todos los asumimos, ¿por qué no lo entiendes?
— ¡Claro que lo entiendo! —dijo el muchacho —. Entiendo perfectamente, Hinata, no se te olvide que soy el capitán de tu equipo. Además, pude haber cometido un error, pudo no haber entendido tus instrucciones ¡no soy perfecto!
— ¿¡Y quién te pidió que lo fueras!? —estalló ella —. Nadie, desde que tengo memoria, te ha pedido que lo seas, excepto tú mismo ¡No sabes lo que es estar bajo verdadera presión!
— ¿Y tú sí? —siseó él, dejándose llevar por el enojo —. Siempre has sido la princesita del Sôke, haciendo lo que quieres a la hora que quieres sin importarte lo que sentimos los demás a tu alrededor.
¡PLAF! Hinata respiró profundamente mientras espesas lágrimas de ira recorrían su hermosa cara. Neji abrió los ojos, sorprendido al extremo ¡Lo había abofeteado!
— ¡No vuelvas a juzgar mi vida si no sabes qué significa vivir en ella! —murmuró Hinata apretando los labios.
Tenía la cara volteada y la mejilla le dolía. Su cerebro estaba dividido en dos: una parte de sí mismo no podía concebir que lo hubiera golpeado deliberadamente, orgulloso como era y estaba dispuesto a continuar con la discusión hasta sus últimas consecuencias, hasta lograr humillarla y hacerla sentir fatal consigo misma por haberle tratado como lo había hecho. Pero la otra se sentía terrible, el corazón le dolía por la manera en que ella lo estaba mirando, realmente, había dicho algo que sí pensó alguna vez, pero bien sabía que era mentira. Esa bofetada se la tenía bien merecida.
—Lo sé mejor que nadie —volteó la cara para mirarla con un brillo extraño en los ojos — ¿Quién crees tú que ha observado todas las veces que te han humillado? ¿Quién se ofreció para entrenarte personalmente?
¿Cuándo fue que una sencilla aclaración había derivado en una encarnizada pelea sobre cómo llevaban sus vidas? Hinata no tenía ganas de seguir discutiendo con él, pero estaba más enojada que cualquier otra vez que recordara. Ella no era así, ella no iba por la vida golpeando a los hombres por las cosas que se atrevían a decirla, menos a su primo… Realmente no quería que eso continuara.
—Entonces no digas tonterías —susurró limpiándose las mejillas —. L-lamento haberte causado tantas molestias.
Neji la tomó de la muñeca justo antes de que pudiera dar un paso lejos de él, evitándolo. Había tenido la intención de sonar conciliadora, pero bien consciente estaba que su última frase había nacido de lo más profundo de sus negativos sentimientos.
— ¿Molestias? —dijo él obligándola a mirarlo a los ojos — ¿Tienes idea de todo lo que pasé desde que comprendí que te ibas a matar? No importa si fue por una orden o no… ¿Imaginas las consecuencias si a mí no se me hubiera ocurrido abrir mi mochila justo en ese momento y de verdad hubieras muerto? ¿Sabes lo que hubiera pasado si yo llegaba a la mansión contigo en brazos, muerta?
Hinata se revolvió en su lugar, incómoda.
—Así que solo eso te importa ¿no? —rebatió ella —. Que las consecuencias de todos mis actos recaigan sobre ti, como siempre ¿no es así? Lo que me pase y lo que yo sienta no te interesa.
— ¿Qué? —Neji se desconcertó —¿Has escuchado todo lo que he dicho? Nunca, aunque odiase al extremo a alguien, le desearía todo lo que he pasado yo durante estos días.
Ella bajó la mirada. Neji la había tomado por los hombros y la acercaba cada vez más a él. Quería preguntarle algo más, pero no se atrevía pues ya no quería discutir más con él, Se sentía triste, y si bien ella había sido la que había provocado esa discusión, ya no tenía idea de cómo pararla. Sinceramente, sólo quería que él dejara de evitarla y poder explicarle todo lo que realmente había pasado para que ella aceptara esa misión, pero no había sido posible, la ira de Neji era más grande que sus mejores intenciones.
— ¿Tienes idea del infierno que pasé? —murmuró él, interceptando su mirada — ¿Imaginas siquiera la angustia y el dolor que pasé cuando creí que te había perdido?
La besó. El impulso había nacido del intento fallido de seguir alimentando su rabia, pues hasta en ese momento su cercanía le hacía perder el control de sus sentidos. Quería que ella entendiera, que supiera de todo el dolor, el miedo, la angustia y el desamparo que había sentido cuando la había tenido inconsciente entre sus brazos. Se desvivió en su beso, la atrajo todo lo que pudo contra él, pero ella no parecía reaccionar.
Cuando se separó de ella y la miró, la amargura burbujeó en su interior. Hinata abrió los ojos y lo observó con una mezcla de sorpresa, horror e incredulidad que él interpretó de la peor manera.
—No, por supuesto que no lo entiendes —escupió al soltarla como si le quemara su contacto.
Se dio media vuelta en dirección a la casa de campaña, huyendo de esa mirada que le resultaba insoportable.
— ¿P-por qué…?
—Su turno termina al amanecer —ordenó, más frío que el hielo —. Despiértenos cuando eso pase y no antes, por favor. Estoy cansado.
Entró y la dejó sola en la obscuridad.
Notas de la autora. ¿Qué tal? Bien, volví con la tan ansiada actualización ¿qué le pareció? Sinceramente, sufrí y me divertí como nunca al escribir la discusión de Neji y Hinata, espero me haya quedado bien. A pesar de que me encantan juntos, disfruto bastante hacerlos discutir ¿ustedes no?
Francamente, este capítulo se fue desviando bastante de su versión original, pero creo que las escenas que quedaron y cómo quedaron concuerdan más con lo que quiero de la historia que cuando lo escribí la primera vez. Hubo ciertos cambios bastante significativos, que la verdad me han gustado mucho. Jajaja el Neji super-recontra-hiper romántico que había aparecido en los capítulos anteriores se ha quedado un poco atrás para traernos de vuelta al Neji serio y enojón que conocemos, creo que le va bien un poco de cambio de aires ¿no?
Bueno, no me disculpo por no actualizar tan pronto como a muchas les gustaría, pero deben entender que no me la vivo escribiendo, ni pasando todo lo que avanzo a la computadora. Estudio dos carreras y eso implica que debo de ponerles más atención a mis prioridades que a mis hobbies. Discúlpenme, escribo cuando quiero y puedo; quien me quiera seguir, en verdad se lo agradezco, y si se cansan de esperar, pues lo siento mucho. En realidad, esto de ser seguidores de algún fic es más de paciencia que otra cosa, yo lo sé porque llevo muchísimos años siguiendo a Mikki-chan y "El Verdadero Legado" sin mandar un solo mensaje de "¡Actualiza yaaa, por fiiiiiss!", cuando la autora se puede dar el tiempo de actualizar, ¡bendita sea! Y cuando no, pues leo otras cosas.
Ya sé que lo de actualizar viene también de su miedo de que finalmente no termine este fic, pero un hecho es que volví después de muchísimos años y dudo mucho que crean que las volveré a dejar botadas, no soy así de malvada.
Otra cosilla, pásense por "¡Esto es guerra!" ¿sí? Es mi nuevo proyecto con esta pareja y me está gustando, pero aún no me decido a subir el primer ca`´itulo porque a nadie parece interesarle (no permitan que me deprima, por favor, mi idea es muy buena...).
En fin, espero sus reviews.
¡Las quiero!
Maranine.
