hola hola me da mucho gusto informarles que la autora ya dio señales de vida! :D al fin actualizo, yay! no puedo hablar mucho esta vez, asi que no contestare reviews, lo siento. Muchas gracias a todas! espero y les guste, ya que en este capi llore ):


Capitulo 11

"¿Cómo se supone que voy a enseñarle?" Hinata se quejó en voz baja mientras sacaba su pijama del cajón. Ella estaba preocupada pensando en lo que Sasuke Uchiha le pidió que hiciera, mientras se duchaba. "Más bien lo que me ordenó hacer. Claro, yo no estoy en condiciones de exigir nada, ya que él me está ayudando, pero... habría sido mejor si hubiera dicho "por favor". Tal vez debería enseñarle modales también."

Ella se rió ante la idea de la enseñarle buenos modales a Sasuke Uchiha.

"¿Por qué estás despierta?"

Hinata gritó de miedo, tropezó con la bata que estaba quitándose y cayó al suelo. Afortunadamente, la alfombra era gruesa. Se dio la vuelta a un lado y vio con alivio que la puerta del dormitorio estaba cerrada. Por un momento le pareció oír la voz de Sasuke Uchiha justo a su lado.

"Deberías estar dormida."

Hinata frunció el ceño y miró a la mesa de noche. El sonido provenía del dispositivo tipo walkie-talkie que había comprado. "¿Miyuki-chan está despierta?"

Se vistió a toda prisa, pero se detuvo cuando ella se estaba poniendo el pantalón del pijama y escuchó atentamente.

"Bueno, ya que estás despierta de todos modos, a lo mejor podríamos tener una pequeña... platica."

"Esto es interesante", murmuró Hinata, finalmente vestida. Se arrastró hasta la cama y se acostó a escuchar un poco más. "Espero que no te importe, Sasuke."

"Yo... yo ..." se aclaró la garganta. Por su voz se notaba incómodo. "Yo sólo ..."

"Puedes hacerlo", sonrió Hinata. Ella pensó que era adorable la manera cómo se sentía incómodo en prescencia de una niña de 5 años de edad. "Anda, Sasuke."

"Yo... he estado bajo mucho estrés últimamente. No podía dormir bien. Y luego está el trabajo donde tu abuelo es un dolor en el culo..."

Hinata se encogió. "Desearía no hubiese dicho eso "

"Lo que estoy tratando de decir es que yo ... yo realmente no hablaba en serio de todo lo malo que dije antes... ¿qué coño estoy diciendo? ¿Y por qué tiene que verme con esos enormes e inocentes ojos?" Sasuke añadió en voz baja.

"Sólo dile que lo sientes", dijo Hinata exasperada. Frunció el ceño al oír ruidos extraños.

"Mira, sabes lo que esto significa, ¿verdad? La Hyuuga dijo que te lo enseño".

Hinata imagino que Sasuke había hecho una reverencia a modo de disculpa. "¿Es tan difícil de decir 'Lo siento'?"

"¿Entiendes? Oh, así que ni siquiera asentirás o negaras con la cabeza? Me odias tanto que no me responderas nunca mas?"

Hinata detecto el tono demasiado familiar de impaciencia en su voz.

"Pero estás asintiendo cuando te dije que me odias, ¿no? Asi que es eso. Me odias ..."

"Los niños no mienten", suspiró Hinata. Pensó en su hermana menor que era toda una profesional mintiendo y sonrió. "Por lo menos algunos niños no lo hacen."

"Escucha... tu padre te dejó conmigo, nos guste o no. Tu padre cometió una estupidez haciendo eso... pero, sabes, no me puedes odiar porque estamos atrapados en esto."

Hinata miró pensativamente el techo. No oyó nada durante unos minutos, pero de alguna manera podía sentir la incomodidad en el silencio. Entonces oyó de nuevo a Sasuke.

"¿Qué? ¿Por qué estás apuntando a tu cabello?"

"Nunca le dijiste algo acerca de su cabello antes. Dile que se ve bonita", murmuró Hinata.

"Pareces un hongo", dijo Sasuke en voz baja, muy a su pesar. "No hagas eso otra vez, ¿de acuerdo? No vayas a ningún lado sin mí... o la Hyuuga. Y no seas tan confiada con los extraños. Si te pierdes, ve a una estación de policía. No vas a tomar leche en el pórtico de alguien mas. ¿Entiendes? Por el amor de Dios, ya te he explicado y aun no me respondes? "

Hinata se deshizo en un monton de pequeñas risitas.

"¿Cómo puedo hacer esto?" Sasuke susurró como si estuviera hablando consigo mismo. Hinata no pudo mas. Reía tan fuerte que tuvo que abrazar su estómago. "¿Qué quieres? Te lo daré, lo que sea. Sólo muestramelo."

Hubo un ruid, seguramente había sido Miyuki. Hinata dejó de reír y se imaginó a la niña saltando de la cama y corriendo en la habitación con entusiasmo.

"¿Quieres ir al zoológico?" Sasuke le preguntó. "Bien entonces. Vamos la próxima semana... No podemos ir mañana. Abuela te quiere ver y yo tengo trabajo que hacer... Hey, no te desanimes. Yo no sé cómo era tu padre, pero apuesto que era el mejor. No voy a tratar de ser como él porque somos diferentes. Sin embargo, estoy dispuesto a intentar llenar su espacio. "

Hinata sonrió y cayó dormida en sus mantas. "Estarás bien, Sasuke,."

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El sol brillaba con fuerza al día siguiente. Mientras Hinata bajó a preparar el desayuno, escuchó el sonido de salpicaduras procedentes de la zona de la piscina. Se asomó a la ventana y vio a Sasuke Uchiha nadando. La conversación que ella había escuchado ayer por la noche se le vino a la mente, haciendo de ella se sonrojara. Ella se apartó de la ventana y se dirigió a la cocina. En realidad no estaba espiando, razonó finalmente. Pude haberlo apagado. Pero no lo hiciste, dijo una voz en su cabeza. Bueno, tengo que escuchar lo que tiene que decir. Como su maestra, tengo que saber lo que realmente piensa. No me respondería si le pregunto directamente acerca de sus sentimientos y pensamientos así que no tuve más remedio que escuchar. Convencida de que no había hecho nada malo, preparó el desayuno.

Sin embargo, saltó de miedo cuando Sasuke entró en la cocina, vistiendo una bata negra y con el cabello negro goteando.

"B-Buenos días, Sasuke-kun", chilló ella.

Sasuke abrió la nevera para observar el interior. "Sasuke".

"E-¿eh?"

"Sólo Sasuke", dijo, cerrando la nevera. "Sin los honoríficos".

"B-bien. Q-¿quieres algo? W-¿qué te puedo conseguir?"

"Yo lo conseguiré. Conozco el camino en mi propia cocina", murmuró secamente mientras preparaba su propio café.

Hubo un ruido que venía del tobogán. Sasuke y Hinata se volvieron para a ver a Miyuki salir del mismo. Hizo caso omiso de los dos adultos y salió de la cocina.

"¿A dónde vas?" Sasuke la llamó, pero Miyuki no regresó.

"E-ella va a deslizarse otra vez", dijo Hinata.

"Hn,"

Parece que él no notó nada anoche, Hinata pensó con alivio. Lanzó un par de miradas encubiertas hacia el hombre tranquilo sentado en la mesa bebiendo café, cuyo ceño se intensificaba a medida que su sobrina seguía apareciendo y desapareciendo. Podía decir con seguridad que él estaba perdiendo su, ya de por sí, poca paciencia. Vivir con un hombre como su primo Neji le enseñó la forma de acercarse a los hombres del tipo silencioso, melancólico. Hinata sabía que ese tipo de hombres odiaban que les dijeran qué hacer.

"M-Miyuki-chan hace eso todos los días", explicó Hinata mientras Miyuki iba por la 5 ª ronda en el tobogán. "E-ella es muy enérgica todas las mañanas es p-por eso que la llevaba al parque. P-paciencia", dijo ella a toda prisa cuando vio a Sasuke entrecerrando los ojos enojado ", es l-la cualidad más importante que u-uno debe poseer si se trata de lidiar con un niño. "

"No me digas", dijo Sasuke sarcásticamente. "¿Compraste el dispositivo de monitoreo para bebés que está en el dormitorio de Miyuki?"

Hinata se sorprendió por la pregunta. Se sonrojó, sintiéndose culpable. La experiencia, sin embargo, le enseñó que si no había manera de evitarlo intentara esquivarlo tanto como fuese posible. Ella concentró toda su atención en los panqueques que estaba cocinando. "S-sí, y-yo lo compré".

"Estaba encendido anoche"

"E-En serio?" -balbuceó. Ella estaba de espaldas a él para que no viera sus manos temblorosas. "S-se me ha de haber o-olvidado apagarlo."

"Ah".

Él no dijo nada después de eso. En cambio, apuró su taza de café, lavó la taza, y esperó delante del tobogán con los brazos cruzados. Hinata suspiró de alivio. Entonces su sobrina reapareció y volteo hacia arriba mirando con sorpresa la figura de su tío frente a ella.

"Basta", dijo con severidad-. "Come tu desayuno. Toma una ducha y vístete. Vamos a ver a tu abuela."

La niña frunció el ceño, luciendo rebelde. El hombre y la niña se miraron intensamente.

"Es hora de desayunar, Miyuki-chan", dijo Hinata alegremente, caminando hacia los dos y entregó a Sasuke un plato de pancakes. "Tío Sasuke te alimentará y les pondrá mucha miel, ¡yummie!"

Los ojos de Miyuki se abrieron con deleite. Sasuke, por su parte, se puso rígido. Y gruñó -"Hyuuga".

"Llámame Hinata por favor", respondió ella con dulzura. "Voy a preparar el baño y la ropa mientras ella come, está bien Sasuke,?"

Sasuke estaba confundido.

"E-el desayuno es la comida más importante del día", le dijo. "Y-y las familias deben comer siempre juntos."

"Hn," gruñó Sasuke, mirando el plato. Hinata se retiró de la cocina con rapidez para que no cambiara de opinión acerca de aprender del cuidado infantil adecuado.

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En el momento en que abrió los ojos por la mañana, Sasuke sabía lo que debía hacerse. La tarea era tan fácil, tan simple… y aun así Sasuke estaba un poco inquieto. Algunas, si no la mayoría, eran posesiones de Itachi, después de todo. Antes de salir de Nueva York, Sasuke le designó la tarea a Jugo de empacar todas las cosas que habían en esa casa – todas las pinturas de Itachi, ropa, recuerdos, etc.- Jugo las puso en cajas y las almacenó en el amplio garaje de Sasuke. Él era consciente de esas cajas. Sólo que nunca tuvo ninguna razón lógica de por qué debería abrirlas. Hasta ahora.

Sasuke entró en el garaje, y sus ojos se centraron en las cajas en un rincón. La Hyuuga... no, Hinata... Hinata había dicho que Miyuki extrañaba a sus padres. Anoche pensó en abrir esas cajas. Estaba seguro de que había fotografías allí. Pero se sintió inquieto, así que decidió que tal vez las abriría la próxima vez. Sin embargo, cuando visitó a su madre antes, Miyuki vio una fotografía de Itachi. La niña la tomó y miró fijamente a su padre por un largo tiempo. Mikoto sollozó en los brazos de Sasuke. Y sollozó aún más fuerte cuando Miyuki se negó a dejar de lado la fotografía. Sasuke estaba contento de que su padre no estuviera en la casa. Fugaku hubiese explotado si encontraba a su mujer en un estado tan perturbado. Hubiera sido probable que él terminara gritándole a su nieta nuevamente.

Sasuke se acercó a la pila de cajas aprensivamente. Algunas cajas eran enormes, algunas eran pequeñas y todas ellas contenían seis años de la vida de su hermano. Se movió en torno a algunas de las cajas y encontró una con la etiqueta: "Fotos y CDs."

"CD´s?" frunció el ceño. "¿Qué tipo de CD´s?"

Sasuke llevó la caja dentro de la casa usando la puerta de atrás. Al pasar por la cocina, oyó a Hinata hablándole a Miyuki.

"Te pareces tanto a tu padre," Hinata le decía. "¿Qué? Oh, él era un pintor? ¿Y tú? ¿También pintas?"

Sasuke caminó por el pasillo hacia la sala de entretenimiento. Se sentó en uno de los cómodos sillones y abrió la caja. Estaba lleno de álbumes de fotos y CDs. Tomó un álbum al azar. Sonrió un poco al ver a una bebé Miyuki sonriéndole en cada una de las fotografías. Parecía un niño con la cabeza casi calva. Su estómago se revolvió incómodo cuando vio a Itachi con su esposa luciendo tan felices sosteniendo a su bebé en sus brazos. Esa fue la primera vez que vio a su hermano lleno de pura felicidad, alegría y contento...

Buscó a través de algunas de las fotos antes de tomar algunos CDs. Recogiendo el CD con el "Cumpleaños de Itachi del año pasado" escrito en la portada, Sasuke se volvió hacia el reproductor para verlo. Lo primero que vio fue una sala de estar amontonada. Miyuki apareció a la vista con una sonrisa radiante. Parecía como si acabara de despertar, aún en pijama.

"Oh, bien!" susurró la mujer detrás de la cámara en voz baja. "Está grabando, Miyuki. Creo que me estoy volviendo buena en esto tomar videos".

La cámara se volvió temblorosa y la sala quedó al revés. "¡Vaya, lo siento por eso... Aquí vamos..." La esposa de Itachi se arrodilló para obtener un acercamiento de Miyuki. "¿Estás lista?"

"Lista!"sonó una vocecilla que Sasuke nunca antes había escuchado. Le sorprendió al principio. Había olvidado por completo que su sobrina hablaba.

"Podemos hacer esto, Miyuki."

"Ok, si podemos!"

Su madre se rió. "Por favor, baja la voz, Miyuki. No queremos despertar a papá por el momento."

Miyuki tapó su boca con sus pequeñas manos y asintió con la cabeza.

"Buena chica. Ahora, ¿dónde está tu regalo?"

Miyuki señaló una mesa detrás de ella. Ahí había un pequeño pastel con una vela en él.

"¡Vamos!, vamos a despertar a Papá. Ten cuidado con el pastel, cariño."

La casa de Itachi era un apartamento de dos dormitorios. Muy pequeño, pensó Sasuke. ¿Cómo es que lo podían manejar? Observó cómo Miyuki llevaba el pastel por un pequeño pasillo a una habitación donde Sasuke podía ver el cabello largo de Itachi esparcido en las almohadas.

"1, 2, 3..." susurró a su esposa antes de cantar en voz alta, "¡Feliz cumpleaños a ti!"

"Feliz cumpleaños, papá!" Miyuki cantó con alegría, saltando en la cama con el pastel al lado de su padre, que despertó asombrado. Itachi le sonrió a su hija, "Feliz cumpleaños, papá!"

La puerta se abrió de golpe y Miyuki entró corriendo, todavía con la fotografía de Itachi en sus manos. Se quedó mirando la pantalla sorprendida. Hinata salió corriendo tras ella.

"Ella o-oyó algo que - oh..." vio el video que se estaba reproduciendo. "E-eso fue lo que escuchó..."

"Nuestra hermosa hija te preparó un pastel de cumpleaños."

Miyuki abrió y cerró la boca cuando escuchó la voz de su madre, pero no salió ningún sonido. La cámara se enfocó en el rostro de Itachi.

"¿En serio?" Dijo Itachi sonriendo. "¿Mi hermosa hija me horneó ese pastel de cumpleaños que se ve delicioso?"

"¡Yo lo hice!" la Miyuki en el video exclamó: "¡Feliz cumpleaños, papá!"

Itachi se echó a reír y la abrazó. "Gracias, Miyuki."

"P-pa... pa... pa... P-p-pa..."

Sasuke se volvió para ver quién estaba balbuceando.

"Pp-papa... ppp-papá...", dijo Miyuki una y otra vez. Ella estaba llorando. Dejó caer la fotografía al suelo, corrió hacia la parte frontal de la pantalla y acarició la cara de su padre a través del monitor. "P-p-papa... P-p-p-papa..."

Sasuke se quedó mirando el suelo sin poder hacer nada. Hinata se retiró de la puerta para ocultar que estaba llorando. No había nada que Sasuke y Hinata pudieran hacer más que escuchar a Miyuki llamando a su padre desesperadamente.

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