Autora del fic: Nolebucgrl

Traducido por:Paulii Aguilar

Fanfiction addiction (Twilight )


EPOV

Era estúpido estar nervioso. Si había un lugar aparte del campo de fútbol en el que me sintiera seguro, ese era mi cuarto. Y la última noche que estuve preocupado por tener sexo fue la primera vez que lo hice. Mary, mi novia de la preparatoria, fue mi primera vez y ya había trabajado un poco en ello, como casi todos los chicos a los diecisiete. Pero una vez le quité el uniforme de porrista y comencé a tocar su suave piel, los nervios desaparecieron y ganó el instinto. No era como si fuera un experto, pero después de un poco de práctica, Mary no tenía absolutamente nada de qué quejarse.

Todo el camino hacia casa, tuve la mano de Bella en la mía e intenté olvidarme de las mariposas que parecían multiplicarse en mi estómago mientras intentaba reírme con mis demás pasajeros de todas las payasadas de Emmett. Nunca me imaginé que fuera a terminar ese maldito collage, y lo único que podía esperar era que una vez lo quitara no hiciera alguna idiotez con él como ponerlo en el gimnasio.

No pude evitar tomar aire cuando me ubiqué en el lugar del parqueadero que me correspondía. Bella separó su mano de la mía y sentí inmediatamente la pérdida de su toque. ¿Qué haría con ella? Tendría toda la noche para tener mis manos tocándola, ya sea compartiendo el sillón, o tocando la piel desnuda de su pierna bajo la mesa de Emmett mientras le contaba a las chicas su pasado en los campos de entrenamiento.

Cuando salimos del carro, Bella no se molestó en esperarme para abrirle la puerta. Hice mi camino hacia su lado del auto y tomé su mano de nuevo en la mía, sintiendo una corriente eléctrica entre nosotros al tocarla. ¿Todos los que se enamoraran de la forma en la que yo estaba enamorado sentían lo mismo? ¿O solo era yo? ¿Ella también lo sentía? ¿Qué pasa si ella no sentía lo que yo sentía? ¿Que significaría eso? No iba a preguntarle, sabía qué pensaría que era un raro. De nuevo. Quizá más. Mejor no mencionarlo.

— ¿Quieren ir a mi casa un rato? —preguntó Jasper—. Aún es algo temprano, quizá podemos ver una película. Ow, Alice, ¿Qué demonios? —Alice le pegó un codazo que él ignoró hasta que ella en verdad lo golpeó.

—Quizá quieren un tiempo a solas. —Siseó ella y supe sin ninguna duda que Bella le había contado, especialmente cuando ella miró a su alrededor y negó con la cabeza. Apreté su mano para hacerle saber que no me molestaba. Sospechaba por los comentarios de la "gran salchicha". Solamente podía agradecer que Emmett no entendió, o al menos fingió no hacerlo para no asustar a Bella. Podía ser un dolor en el culo pero no haría sentir incomoda a Bella deliberadamente. Eso era reservado para mí y para Jasper. Si él sabía, y yo sospechaba que lo hacía, la práctica de mañana sería un infierno. Vi a Bella mirándome y mordiéndose el labio. Definitivamente valía la pena.

—Por favor, se están tomando las cosas lento, ¿recuerdas? Supongo que ayudaría a mi amigo si hacemos de chaperones un rato. Tanta tensión sexual está volviéndome loco. En verdad, ustedes dos están emitiendo ciertas vibraciones importantes y realmente pienso que... —Alice lo golpeó fuerte en el estómago y el jadeó—. ¿Qué demonios Alice?

—Pollaadoodledo, ¿recuerdas? Me han privado la mejor parte de toda la semana. —Me lanzó una mirada cargada que me hizo mirar directamente a Bella. Sabía que no golpearía a su mejor amiga y yo realmente quería mis partes íntimas en su lugar para lo que se venía esta noche.

La cara de Jasper se iluminó y dibujo una aureola alrededor de su cabeza mientras Jasper lo jalaba del hombro.

—Invitación denegada. Tengo planes. No hagas nada que yo no haría— dijo sobre su hombro, dejó de molestarnos mientras le lanzaba una mirada a Alice que se reía, se despidió de nosotras con la mano, pero volvió hacia Bella, le dijo algo al oído a lo que ella asintió y se despidió.

Los vimos desaparecer y aproveché para voltearme hacia ella.

— ¿Que dijo Alice?

Las mejillas de Bella se tiñeron de un adorable rosado.

—Eh, que no olvidara llamarla. —Claro. Charla de chicas. Debí haberlo adivinado. Decidí no presionar sobre el asunto, sabía que la apenaba hablar de eso y no quería saber exactamente los detalles que le daría a su amiga sobre lo que iba a ocurrir. No necesitaba ponerle más ansiedad a la situación de la que ya había y preocuparme por la reacción de Alice a lo que fuera que le fueran a decir no era algo que necesitara hacer. No era como si Jas y Em no fueran a decirme algo una vez supieran que estuvimos juntos. Esos dos eran peor que cuatro mujeres.

—Bueno. ¿Estás lista para subir? —Sí, mi voz sonaba como un adolescente sin experiencia en lugar del hombre confiado que sabía que era. Era Bella... ella me hacía sentir cosas que nunca había sentido y lo amaba pero también lo odiaba. No estaba acostumbrado a sentirme inseguro de mí mismo y no podía decir que me gusta mucho, pero supongo que lo hacía emocionante. Sentía como si estuviera en las finales del Súper Tazón o algo así. Ella asintió y me imaginé que había captado el doble sentido de mis palabras. Lo sentía más como hacer parapente, dije recordando que Emmett nos había llevado a hacerlo el verano pasado. Gracias a dios que el entrenador nunca se enteró sobre eso. Probablemente no seguiría vivo para estar aquí con Bella y eso sería terrible.

—Yo, eh... necesito ir por mi maleta. —Me miró y me hizo sentir un poco mejor porque era obvio que estaba tan nerviosa como yo, quizá más. Caminé hacia el carro con ella y abrí el baúl para sacar su pequeña maleta azul para esta noche. Para esta noche. Bella se quedaría esta noche. Maldita sea, era un jodido suertudo.

Uní mis dedos con los suyos y la guié hasta el ascensor. Me estaba inquietando demasiado así que me acerqué para besarla, lo que pareció un buen movimiento, ya que se pegó a mí y empezó a frotar su cuerpo contra el mío. Cada parte de mí reaccionó a su toque, me sentí ardiendo en llamas, y mi polla se presionó contra la cremallera. Malditos jeans, ¿por qué no me había puesto shorts? Eso me mantendría mucho más cerca de ella.

La presioné contra la pared del ascensor y rocé mi pene contra ella mientras mis labios devoraban los suyos. Estaba produciendo pequeños ruidos sensuales y sus manos bajaron a mi trasero, presionándome mucho más cerca a ella. Gemí en respuesta y estuve a punto de levantar su pierna cuando el sonido del ascensor nos volvió a la realidad, habíamos llegado a mi piso. Me alejé un poco, agradecido de ver que no había nadie que pudiera vernos. Deslicé mi mano alrededor de su cintura mientras hacíamos el camino hacia mi puerta. Estuve a punto de tomarla en el ascensor, y no me malentiendan, era una de mis fantasías, pero no para nuestra primera vez. Pero dios, era cuestión de poner mis manos en alguna parte de su cuerpo y era lo único en lo que podía pensar. Tocarla, probarla, estar dentro de ella... nublaba mis sentidos completamente.

Quizá ahí estaba la respuesta. Dejar que las cosas fluyeran, cuando la tocaba y la besaba y no pensar en lo que estaba a punto de pasar, era totalmente perfecto. Cuando mi mente empezaba a divagar en tener sexo, pensar en ello e imaginarlo, ahí era cuando me ponía nervioso y actuaba como loco. Tendía a pensar demasiado las cosas importantes, como el juego del año pasado. Sabía que Jasper no estaría, así que me pinté a mi mismo diferentes escenarios en los que lo jodía todo y tiraba dos o tres intercepciones y todo el partido era una mierda. En vez de reaccionar a lo que estaba en el campo, reaccioné con lo que había en mi cabeza. Necesitaba parar con esa mierda o así sería con Bella.

Dejé que ella abriera la puerta y la seguí adentro, admirando la forma en la que se movía la pequeña falda que tenía puesta. Estaba muriendo por poner mis manos en su cuerpo; en sus hermosas y largas piernas y en su impertinente trasero invitándome a seguirla. Encendí la luz y dejé su maleta en la mesa del comedor. Parecía algo presuntuoso ir a ponerla en mi habitación. Y preguntarle donde quería ir sería raro. Mientras estaba aquí deseándola, sabía que podía esperar un poco más antes de trabajar en llevarla a mi habitación. Igual iba a pasar la noche aquí. Y yo estaba ridículamente emocionado por eso.

Bella se volteó para mirarme; había algo de inseguridad en su rostro así que enredé mis brazos alrededor de ella y le di un beso. No iba a acorralarla. Teníamos toda la noche. Me alejé un poco y le di una sonrisa confiada.

— ¿Quieres algo para tomar?

Frunció el ceño por un momento y supuse que estaba ocupada con sus pensamientos.

—Em, ¿supongo? —No era realmente una respuesta, pero la tomé de todas formas. Aparte, necesitaba tomar algo, algo para cambiar mis nervios y esperanzadamente los de ella también.

La solté y fui a la cocina y cogí una cerveza, la abrí y me volteé para encontrarla en el mismo lugar en donde la había dejado. Le entregué la bebida y ella la tomó con ambas manos y se quedó viéndome mientras llevaba la botella a sus labios. Tomé la mía y vi cómo sus perfectos labios rozaban el vidrio mientras tomaba un gran sorbo. Hice lo mismo intentando no ser demasiado obvio. La chica podía ponerme duro solamente tomando algo, estaba demasiado ido con ella.

— ¿Quizá deberíamos ir a la sala? ¿Podría poner una película? —Jesús, soné como un adolescente en su primera cita. ¿Qué diablos estaba mal conmigo?

Bella solo asintió y me siguió mientras abría el gabinete para escoger la película que deberíamos ver. No sabía si Bella era del tipo Bourne flick o más bien una comedia. No sabía si tenía algo romántico aquí. Quizá debí pensar en eso, supongo. Idiota.

— ¿Qué te gusta? —pregunté intentando no voltear mi cara hacía ella mientras revisaba mi colección de Star Wars y la trilogía Indiana Jones. Era algo anticuado en lo que se refería a películas de acción, no me gustaba para nada el nuevo Indiana o Star Wars como para comprarlos.

—Porno. —Bueno, entonces sacaría una de mi cajón especial en el... ¿Qué carajos acaba de decir?

Estuve a punto de desnucarme cuando volteé la cabeza y la vi sentada en el sofá, sus piernas bajo ella y su cabello cayendo por su rostro mientras miraba el suelo como si tuviera todas las respuestas a los enigmas de la vida—. ¿Bella?

— ¿Qué? —preguntó suavemente, sin alejar la mirada del suelo.

Hmmm, ¿como decía esto delicadamente?

— ¿Acabas de decir porno? —Bien, eso no fue para nada delicado... pero ella quería ver porno. No podía procesarlo. Sabía que esta chica era increíble pero decirle a un hombre que quería ver porno era algo así como ascenderse a un nivel superior o unos siete, más bien.

Puso su cabeza en sus brazos, apoyándose en uno de los lados del mueble mientras murmuraba algo completamente incoherente.

— ¿Qué?

Levando su cara un poco y solo pude ver uno de sus ojos, mantuvo el otro cubierto.

—Sí, lo dije pero no era lo que quería decir.

Oh, genial, eso no tenía sentido. Simplemente me quede viéndola y ella empezó a hablar demasiado rápido, a mil millas por minuto.

—Bueno, me refiero a que vine aquí para tener sexo contigo y luego me preguntas si quiero tomar algo o ver una película y luego te volteas haciendo que tu trasero luzca increíble en esos jeans y estaba pensando en lo que vamos a hacer, al menos aún espero que lo hagamos después y por eso dije que quería ver porno aunque no era lo que quería decir. Pero si quieres ver porno, podemos hacerlo, porque sería demasiado caliente, a pesar de que tú de por si eres ardiente y no quisiera ver a otro desnudo aparte de ti y no puedo creer que haya dicho eso. Debería ir a casa.

Empezó a levantarse del mueble y eso me sacó de mi estupor al menos suficiente como para agarrarla. Su cara estaba teñida de un rojo brillante y ni siquiera me miraba, pero no trataba de irse tampoco. Gracias a dios. Levanté su cara y observé sus aterrados ojos y de repente los nervios que tenía por la noche de hoy desaparecieron. Estaba intentando hacerla sentir amada, porque así es como debía ser. Bella era genial, era la chica más original que había conocido y no tendría porque sentirse apenada por nada de lo que me dijera.

La besé, más fuerte de lo que lo hice en el ascensor, y ella me respondió instantáneamente. Su apretado cuerpo estaba presionado en contra del mío y ella dejó escapar un jadeo, lo que hizo que mi lengua se adentrara en su boca y jugara con la suya. Me rocé contra ella y ella dejó escapar un gemido y estuve a punto de tomarla allí mismo, pero ella merecía algo mejor que eso.

Me alejé un poco y mis ojos se abrieron. Pude leer el pánico que había en ella, así que la besé de nuevo y la guié al sofá. Se hundió en él temblorosa, como si sus piernas no pudieran soportar más su peso. Sonreí, esperaba que fuera causa de mi beso y no que su miedo la hiciera querer vomitar.

Riendo en voz baja me acerqué al gabinete e hice un gran show moviendo mi trasero mientras seguía buscando entre mis películas. Bella empezó a reírse, primero suave, y después mucho más fuerte cuando moví mi trasero mientras alcanzaba una de las películas. Me volteé para verla reírse más fuerte, sus ojos se veían felices y me sentía bien por hacerla sentir cómoda de nuevo. Metí el cd en el dvd y camineéhacia ella y me senté a su lado indicándole que se acomodara en mis brazos mientras seguía riendo.

—Te acabo de dar justamente lo que quieres —susurré en su oído.

Siguió riendo pero su risa murió en cuanto empecé a succionar el lóbulo de su oreja. La película comenzó pero no tenía ningún interés en ella. Bella era muchísimo más fascinante. Seguí succionando su lóbulo mientras mi mano derecha jugaba con su cabello. Inclinó su cabeza así que empecé a besar su cuello, besándolo despacio. Comenzó a moverse debajo de mí y vi que su mano izquierda sujetaba con fuerza el sofá, sus nudillos se pusieron blancos.

—Eso no es porno —dijo y me reí en la curva de su cuello.

—No. Haremos el nuestro propio. No necesitamos ver a nadie a parte de ti desnuda. —Gimió y puso su mano en mi rodilla, apretándola no muy gentilmente—. Y, ¿Bella? —dije posando mis labios entre su cuello y su pecho, bajando a el hermoso comienzo de sus senos.

Dejó caer su cabeza hacia atrás.

— ¿Qué?

Levanté mi cabeza y le di mi mejor sonrisa.

— Podemos ver porno cuando quieras otro día. —Volvió a reírse, me gustaba porque sus senos se movían mientras se reía. Dejé que mis manos bajaran a tocarlos. Eso también era algo nuevo, era como si cada parte de mi cuerpo la quisiera cerca.

—Espera un segundo. —Paró de reírse y me miró—. ¿A qué te refieres con hacer el nuestro? No vas a grabarnos, ¿o sí? —La pregunta acabó con un pequeño chillido y me reí tan fuerte. Esta chica... era absolutamente adorable y era toda mía.

—A hacer lo nuestro me refiero a... —Dios, ella me mantenía duro. Aclaré mi garganta e intenté de nuevo—. Me refiero a que la única chica a la que quiero ver desnuda esta noche es a ti. Y obviamente no quiero grabarlo, porque no voy a arriesgarme a que alguien más te vea de esa forma. Eres mi chica y soy yo el único que puede disfrutar de cada centímetro de tu cuerpo.

Sus pupilas se agrandaron y su pecho empezó a moverse más rápido a la vez que empezaba a respirar más pesado. Se lanzó a mis brazos y me besó, presionándome contra el brazo del mueble. Dejé que mis manos acariciaran su apretado trasero, que tenía muchas ganas de coger desde que puse mis ojos en ella. Estaba casi sobre mi regazo y su falda un poco subida, podía ver mucho más de sus pálidas piernas, sus músculos flexionados contra los míos. Sí, definitivamente lo del tiempo había acabado.

Me levanté del mueble, aún manteniendo el agarre sobre su trasero haciendo que enredara sus piernas alrededor de mi cadera. Mis labios estaban sobre los de ella mientras nos llevaba de la sala al corredor. Agradecía mucho poder caminar por mi casa con los ojos cerrados así no tenía que preocuparme de alejar mis labios de los de ella para llevarla a la habitación. Nunca pensé que fuera físicamente capaz de frenar el beso a este punto.

Llegué a la puerta, así que aleje una de mis manos de su trasero para abrir la puerta y encender la luz. Necesitaba ver cada momento de mi primera vez con ella. Había pensado en toda la cuestión de las velas y las rosas, pero era demasiado cliché y me haría lucir muy común. Así que dejaría eso para otra noche, si ella estaba de acuerdo con la idea.

Bella parecía de acuerdo con lo que estaba haciendo, porque estaba moviendo sus caderas contra las mías, dejando muy poco a la imaginación sobre lo que quería hacer. La dejé en mi cama y me acosté, poniéndola sobre mi regazo, dejando que continuara haciendo fricción contra mis caderas. Dios, se sentía tan bien.

Mis manos abandonaron su trasero para ir a sus muslos, amando la forma en la que se sentía su piel bajo mis dedos. Sus piernas eran fuertes y lisas, levanté la falta mucho más, dejando que mis dedos tocaran el encaje de su ropa interior. Encaje. Mis manos ansiosas levantaron un poco más la falda para ver exactamente lo que tenía puesto debajo de la ropa. Ya que iría hacia ella muy pronto.

Bella paró el beso, abriendo sus ojos y parpadeando como si no pudiera comprender dónde estaba. Por dios, no estaba ebria, ¿verdad? Había tomado dos cervezas por su cuenta.

—Cariño, ¿estás bien? —Quité mi mano derecha de sus muslos y delineé su barbilla. Parpadeó de nuevo y luego pareció enfocarse en mí.

—Estoy en tu habitación.

Confié en que estaba bien por no decir nada fuera de lo normal.

—Sí, ¿hay algún problema? —Sabía que estaba totalmente enamorada del sofá pero había planeado tomarla allá en algún momento en el futuro, pero definitivamente quería ser un poco más romántico la primera vez. ¿Estaba decepcionada?

Sonrió y todo su rostro se iluminó. Era definitivamente la mujer más hermosa en el mundo cuando sonreía. Nunca me creyó cuando le dije eso, pero era verdad.

—Me cargaste hasta tu habitación.

¿Iba a narrar todo lo que hicimos? Tocaste mi trasero. Besaste mi cuello. Succionaste mi.. Bueno, todo lo que habíamos hecho. No pensé que fuera a molestarme para nada si lo hacía, pero era definitivamente extraño.

—Em, ¿sí? —¿Cuál era el punto?

Se acercó a mí y tomó mi rostro con sus manos y me besó.

—Nadie me ha cargado hasta su habitación antes. Es increíblemente sexy. —Sentí la tensión que se había acumulado desaparecer con sus palabras. No lo había jodido.

—Bueno, cariño, podía haberlo hecho mucho más sexy si te cargaba de forma más romántica, tipo novia. —Oh mierda, había dicho la palabra con n. Ni siquiera era tiempo para empezar a hablar de cosas como novias y altares y esas cosas. Eso estaba muy lejos en mi mente. No es como si no pudiera visualizarla vestida de blanco, brillante de felicidad mientras la tomaba en mis brazos y... mierda. Pensamientos Peligrosos, Cullen. Concéntrate en algo menos escalofriante por ahora, como descubrir qué es lo que esta usando debajo del top y la falda.

Bella, bendita sea, me besó de nuevo, ignorando completamente mi idiotez. Otra razón por la cual era la mujer más perfecta del planeta. El hecho de que estuviera moviendo sus caderas contra mí, presionando su sexo contra el mío me hacía gemir de placer. Si seguía haciendo eso la arrojaría a la cama y la haría mía. Lo que no dejaba de ser atractivo para mí, pero me había hecho la promesa de adorarla esta noche y eso era exactamente lo que iba a hacer.

Con eso en mente, cambié de posiciones, presionándola contra la cama. Mantuvo sus piernas enredadas a mi alrededor y una vez se acostumbro a la nueva posición, se arqueó presionando nuestros sexos mucho más fuerte. Sentí que perdía la vista por un momento con ese contacto, jadeé muy fuerte. Gemí y la presioné de nuevo contra la cama, dejando su espalda en el colchón y dejando que mi cuerpo cayera sobre el de ella.

Amaba la forma en la que se veía; sus rizos hermosos derramados sobre mi almohada, sus ojos medio cerrados, sus mejillas sonrosadas, sus labios un poco hinchados por mis besos y su pequeño sexy cuerpo moviéndose ansiosamente bajo el mío. Bella pertenecía allí, conmigo, en mi cama. Pensé si podía convencerla de quedarse todo el fin de semana, y quizá unos días entre semana. Y de nuevo estaba metido en mis pensamientos. ¿Que tenía esta chica que hacía que yo estuviera haciendo planes sobre el futuro en este momento?

Las manos de Bella empezaron a acariciar mi cabello impacientemente, empujándome hacia sus labios y besándome de nuevo. Sus labios eran insistentes sobre los míos y yo le devolví el beso aún más apasionado, moviendo mis manos por sus costados y finalmente tomando sus senos en mis manos, moviendo mis dedos en sus pezones despacio. Bella dejó salir un pequeño gemido y sentí que mi polla vibraba en respuesta a ese sonido gutural. Besé su cuello, sus hombros, parando cuando encontré la tira de su blusa y empecé a bajarlo. Rojo. Su sujetador era rojo de encaje y sexy como los mil demonios. Necesitaba verlo todo. Me levanté y saqué su camisa, lanzándola por encima de mi hombro mientras la miraba.

Era increíblemente maravillosa. Su cuerpo era una fantasía. Tenía las curvas en los lugares correctos. Sus senos se acoplaban perfectamente con mis manos. Su piel era de un color melón pálido adorable y quise lamer cada parte de él. Su abdomen tenía un pequeño hundimiento y no pude resistir pasar mi dedo por la piel que había allí. No era muy delgada o muy gruesa; tenía la medida perfecta, Tanya no era más que piel y huesos y quería algo que se sintiera suave y real. Esa era Bella, punto final.

El sujetador que había estado ansioso por ver no me decepcionó. A penas cubría sus senos, y tenía suerte de poder ver sus pezones a través de él. Glorioso. Tenía que probarla, así que empecé a succionar uno de sus pezones por sobre la tela. Bella presionó mi cabeza a ella y pude deducir por sus jadeos que no le importaba. Pasé mi lengua por su pezón erecto y pude sentir que se endurecía más por mi toque.

Bajé mis manos y quité la falda que cubría sus piernas. No me importó ocultar el gemido mientras veía que sus bragas estaban a juego con el sujetador, y pude ver que no había nada más a parte del encaje rojo. Mis dedos rozaron el encaje rojo mientras Bella se movía impacientemente debajo de mí, presionando sus caderas contra mí, lo que no hacía las cosas mucho más fáciles para mantener el auto control.

Ella se acercó y me agarró por el cuello de la camisa y trató de jalarme pero solo consiguió estar a punto de estrangularme, así que dejé de tocarla para sacarme la camisa. Bella dejó escapar un grito ahogado.

— ¿Qué?

—Eres hermoso —susurró, mientras sus dedos acariciaban mis pectorales y mi abdomen.

Sentí mis músculos tensionarse por su toque e intenté mantener mi voz estable mientras le respondía.

—Se supone que eso lo debo decir yo. Aunque hermosa no es una palabra suficientemente amplia para describirte. Eres preciosa. —Se sonrojó un poco, pero continuó con la exploración de mi pecho, observándolo y lamiendo sus labios. Muchas mujeres me habían hecho sentir deseado, y suficientemente avergonzado, pero nunca nadie me había hecho sentir como Bella me hacía sentir con una única mirada. Sentía como si pudiera matar dragones y volar y hacer lo que parecía imposible si seguía mirándome como si fuera el único hombre sobre la Tierra.

Me incliné sobre uno de mis brazos, permitiéndole que me explorara mientras continuaba tocando su sexy abdomen y siguiendo hasta su sujetador. Era increíblemente sexy pero quería ver más allá de eso. ¡Dios bendiga los sujetadores que se cierran por en frente! Lo presioné y lo deslicé y, santa mierda, ¡allí estaban! Sus hermosos senos eran aún más fantásticos fuera del empaque, y no vacilé para acercarme y capturar uno de ellos con mi boca.

Las manos de Bella se flexionaron contra mi pecho tentando mi control mientras succionaba uno de sus rosados pezones, rodeándolo con mi lengua y mordisqueándolo ocasionalmente, amaba sentir su dura protuberancia en mi boca. Mi mano derecha hizo eco a mi boca moviéndose alrededor de su otro pezón, acariciándolo delicadamente, mientras lamía uno y apretaba el otro. Bella era salvaje, presionando sus senos contra mí mientras seguía jugando con ellos.

Moví mis labios hasta el otro pezón, porque una de mis creencias más fuertes era la igualdad, obviamente. Mi mano bajó por su abdomen tocando el trozo de encaje entre sus piernas, y acariciando por sobre la tela mientras Bella gemía audiblemente. Sonreí contra su piel, por ese gemido que me recordó a la primera vez que había escuchado algo así en mi sala que me hizo desear lanzarla sobre la mesa y hacerlo allí justo en ese momento. Ahora, ella estaba aquí conmigo, toda para mí.

Succioné y lamí y mordisqueé mientras avivaba el fuego, amando la forma en la que se movía debajo de mí. Llegué al interior de su ropa interior y lo único que supe es que ya estaba tocándola, y tal y como tenía planeado centre mis ojos en ella. Estaba húmeda y caliente y sentí mi polla contraerse entre mis pantalones por el deseo de estar dentro de ella. Todo a su tiempo, amigo. Bella gimió y sus manos aprisionaron mi cabello. Amaba la forma en la que estaba con ella. No había nada más sexy que mostrarle a la mujer que amas la forma en la que sabes lo que le gusta.

—Tus dedos —susurró Bella y me reí mientras recordaba el primer comentario que me hizo el día que nos conocimos.

Solté sus pechos y le sonreí.

—Bien, dime algo. Cuando comentaste lo largos que eran, ¿me imaginaste tocándote justo así? —Continué moviendo mis dedos por su clítoris y vi sus ojos tornarse increíblemente oscuros.

—Sí. —Respondió casi sin aire. Sentí mi sonrisa ampliarse mientras bajaba totalmente su ropa interior, dejándola en el suelo con el resto de la ropa. Por fin estaba completamente desnuda y era totalmente deslumbrante. Continué moviendo mis dedos y ella suspiró y se movió bajo mi toque.

— ¿Y me imaginaste haciendo esto? —dije mientras deslizaba mi dedo índice en su interior. Ambos gemimos esta vez, se sentía increíblemente apretada a mí alrededor.

—Sí, Dios, sí. —Respondió, apretando sus caderas contra mí. Deslicé un segundo dedo dentro de ella y me sorprendí por lo caliente y mojada que estaba. No podía esperar para adentrarme en ella.

Me acerqué a ella y la besé antes de retroceder y mirarla de nuevo.

—Yo también lo hice. —Y comencé a mover mis dedos rápidamente en su interior, adentro y afuera, mientras se inclinaba, dándome una buena vista de su coño. Echó su cabeza hacia atrás mientras succionaba su clítoris y lamía gentilmente antes de seguir trabajando con mi lengua, aún movía mis dedos en su interior.

Empecé a retroceder, pero sus manos tomaron mi cabello presionándome contra ella. Dios, había amado eso. Continúe lamiendo y mordisqueando mientras ella temblaba debajo de mí, diciendo mi nombre unas cuantas veces y después diciendo algunas otras cosas ininteligibles. Podía afirmar que estaba por llegar así, que hice movimientos más rápidos concentrándome en salir y entrar de ella antes de que llegara.

No había nada más maravilloso que Bella llegando sobre mí. Se dejó caer sobre la cama con su cabeza contra la almohada mientras sus manos aprisionaban sus muslos y sus caderas de movían de forma salvaje contra mi boca y mis manos. Probé todo de ella, amando su expresión de placer. Luego besé todo el camino hasta su cuello y finalmente capturé sus labios. Ella respondió un poco ida. Sentí que hice bien mi trabajo.

—Bella, ¿estás bien? —pregunté besando la línea de su mandíbula.

—Mmm. —Respondió y me reí contra su barbilla—. ¿Edward?

— ¿Sí?

—Quiero casarme con tus dedos. O con tu boca. Ambas, de hecho. ¿Me hace eso ser codiciosa? —No podía dejar de reír con eso último.

—Bueno, son todos tuyos, hagas lo que hagas con ellos. —¿A quién le importaba? Podía tener todo de mí.

Ella sonrió y negó con la cabeza.

— Te digo las mierdas más raras y tú sigues aquí. ¿Por qué?

No podía explicarlo ni siquiera porque quisiera intentarlo.

—Amo las cosas que dices. —Solamente planeaba amarla, pero no estaba seguro de si ella estaba lista para escuchar que la amo, ni siquiera sé si estoy listo para decírselo. Eso tendría que esperar. Podría no creerme si se lo decía de cualquier forma.

Sus manos empezaron a moverse por todo mi cuerpo mientras acariciaba mi abdomen de nuevo. Tenía el leve sentimiento de que le gustaban.

—Ya sabes, hay cierta parte de mi cuerpo que se siente ofendida de que no quieras casarte con ella. —Mi polla dura como una roca necesitaba un poco de atención también.

Ella sonrió mientras deslizaba sus manos hasta mis jeans, abriendo el botón y bajando la cremallera.

—Hmm, bueno, necesito revisar esa parte antes de decidir si quiero comprometerme con ella. —Me di cuenta que debía estar jodidamente asustado por estar bromeando con Bella sobre casarse con partes de mi cuerpo, pero no lo estaba. Obviamente, eso era porque sus manos habían empezado a acariciar mi polla. Me deshice de los zapatos y levanté mis caderas hacia ella para que pudiera quitarme los jeans y los bóxers.

Sus ojos se entrecerraron mientras mi polla salía de su encierro, dejó escapar una combinación de risa y jadeo que me hizo sentir ofendido. Mi pene no era pequeño, así que no tenía idea de lo que se estaba riendo.

— ¿Qué te divierte? No es muy cortés reírse del pene de un chico, ¿lo sabes? —Intenté mantener mi voz tranquila, pero pude escuchar la irritación en mi tono y también ella pudo porque le dio unas palmaditas a mi pene como si fuera un perro.

—Lo siento, no me estaba riendo de tu pene, créeme, es solo que…

— ¿Qué? —Necesitaba saberlo o mi erección desaparecería antes de que pudiera ponerse mejor.

—Es solo que, estaba pensando en cómo llamar al tuyo, porque si Emmett es Hércules, bueno… tú necesitas un nombre mejor. O, si él es más grande que tú, cosa que no creo que sea posible; de ser así no estaría segura de cómo Rose camina derecha. —Jesús, la forma en la que mi mente trabajaba era un misterio, pero hice eco de sus risas porque tenía razón, estaba riéndose y acariciando mi polla, me estaba volviendo loco.

—Estoy seguro de que algo se nos ocurrirá.

—Algo se me acaba de ocurrir. —Bromeó, apretando mi polla con sus dos manos. Gemí y dejé que lo hiciera un par de veces y la volteé para acostarla en la cama, me posicioné en su entrada.

—Dime si te duele. —Ella asintió y yo entré en ella lentamente, estuve a punto de llegar al sentirla tan apretada a mi alrededor. Sabía que tendría que sentirse incómoda, pero su cara no demostró nada y abrió sus piernas para acomodarse. Me quedé adentro y me agaché para besarla. Empezó a moverse impaciente debajo de mí—. ¿Qué?

—Follame, Edward. —Dijo eso y casi salté por sus palabras. Quería escucharla decirlo una y otra vez. Nunca me cansaría de eso, pero ahora mismo… no.

—No voy a follarte, Bella. No esta noche. Hoy voy a hacerte el amor. — Era lo más tierno que podía decir en un momento como este y vi la sonrisa delicada que se asomaba en su rostro y esos ojos color de chocolate caliente. Me acercó a ella y me besó de nuevo, suavemente, me moví dentro de ella de la misma forma, suavemente, adentro y afuera.

Sus caderas subieron hacia las mías y sentí que estábamos sintonizados, como si hubiéramos hecho esto miles de veces antes en lugar de una. Y supe por instinto, cuando comenzar a agilizar mis movimientos, ella se movía junto conmigo. Nuestros labios permanecieron unidos, gentilmente, con besos suaves que me sacudían. Le di mi corazón cada vez que tocaba nuestros labios y sentí como si ella también lo estuviera haciendo.

Sentí que empezó a apretarse a mi alrededor, así que metí mis manos entre nosotros y presioné su clítoris mientras la penetraba más rápido. Empezó a venirse, y se estaba apretando de forma imposible a mí alrededor, tan apretada que pensé que empezaba a luchar contra la presión, empecé a venirme dentro de ella, agarrando sus caderas mientras seguía besándola tan suavemente como pude.

Llegamos al mismo tiempo, me deslicé fuera de ella con mi cabeza en su pecho, viendo y disfrutando la satisfacción que había en su rostro. Me moví y puse mis manos en su cabello, disfrutando que estuviera cerca de mí. Eventualmente cayó dormida, a pesar de que la luz aún seguía encendida, me quedé despierto para observarla por un rato. Sabía que amaba a Bella Swan y algún día se lo diría.