Hola a todos! Lo sé. hace mucho tiempo que no actualizo, os pido perdón a todos, ha sido una época muy complicada y realmente ha sido una sorpresa y una alegría ver que os habéis sumado nuevos lectores a esta historia! Gracias a todos! Trataré de publicar más seguido y de hacer más historias de Burgess y Voight que os puedan gustar. Con respecto a esta historia, mi idea es terminar esta historia en unos cuantos capítulos más y después haces una segunda parte ;) Os dejo con este nuevo capítulo.
El trayecto al hospital fue agonizante para Voight, conducía como un loco detrás de la ambulancia y creía que nunca llegarían. Ahora sentado en la sala de espera del hospital junto con el resto de su equipo oraba en silencio a un Dios que creía que le había abandonando suplicándole que no se llevara a su hija.
Una parte de él, en lo mas hondo, le instaba a ser fuerte para su equipo, el deber de un líder es ser la roca en la que todos puedan apoyarse pero ¿Que padre puede ser fuerte cuando su hija se debate entre la vida y la muerte? Y lo que es peor...¿Como se disimula la magnitud de ese dolor cuando nadie sabe que eres el padre de la persona que se está jugando la vida?
Desde luego la tarea era harto complicada, levantó la vista un momento y vio a Alvin observándole, le conocía demasiado bien como para saber que sospechaba que escondía un secreto. Antonio acariciaba un rosario entre sus dedos, Awater tenía la mirada perdida, y Jin trataba de ser fuerte para él. Erin estaba hundida apoyada en Jay, nunca la había visto así. Los ojos de Ruzek parecían desesperados, cargados de miedo, a punto de desbordar sal. A Voight no le cabía duda, inteligencia y el distrito 21 eran mucho más que un lugar de trabajo, eran una familia y si Burgess no sobrevivía nada volvería a ser igual.
Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando vio salir al doctor, se levantó corriendo...
-Ey Doc, ¿Como está Burgess?- preguntó Voight
- Sus heridas eran muy profundas y va a necesitar mucho reposo hasta volver a sanar al 100% y aunque ha llegado muy débil y hemos estado a punto de perderla...Se va a poner bien.
Todos sonrieron y Voight soltó un suspiro que no se había dado cuenta de que estaba conteniendo.
-¿Podemos verla?-Preguntó Erin
-Claro-respondió el doctor-pero sólo unos minutos, está durmiendo y necesita descansar. Asimismo, alguien puede quedarse a pasar la noche con ella pero sólo una persona.
-Ok Doctor, gracias-respondió Antonio
Todos pasaron a verla, resultaba difícil verla tan blanca, tirada en la cama conectada a tantos cables, y con tantas heridas aún visibles en su cuerpo. Estaban acostumbrados a ver a una Burgess fuerte y resultada muy difícil observarla vulnerable.
Antes de que nadie pudiera decir nada, Erin resolvió el asunto...
-¡Yo me quedo con ella!-Exclamó decidida.
Nadie protestó, todos los habrían hecho pero sabían que para Erin era importante. Voight tampoco, él era el jefe y desde luego no sería creíble de cara a su equipo esa gran preocupación repentina por su patrullera, bastante había revelado ya. Su hija se iba a poner bien, y eso era lo único que le importaba.
-Procura descansar Erin y si se despierta dile que mañana vendremos todos a primera hora-contestó Voight.
Todos asintieron y poco a poco fueron dejando la habitación.
Erin se acomodó en el sillón mirando a su amiga. Estaba deseando verla despertar...
Y...hasta aquí el capítulo de hoy, espero que os haya gustado la vuelta, a partir del próximo el despertar de Voight y su vuelta a la comisaría con sus compañeros y su jefe tan extrañamente protector con ella últimamente... algo que sin duda a ella le extrañará. ¡Hasta pronto!
