CAPITULO 12 – No Me Hace Bien
Pansy Parkinson se hallaba frente a la gran ventana de su habitación. Observaba el cielo salpicado de estrellas con melancolía. Le venían a la mente todas las imágenes vividas en el día. Horribles imágenes que la herían al recordar: Draco besándose con Willow Coss.
¡Maldita rata de laboratorio! ¡Hufflepuff tenía que ser! ¡La odio, la odio, la odio! – Exclamó mientras se secaba las lágrimas. De repente escucha las voces de sus amigas atrás suyo.
Vamos, Pansy. Vienes llorando toda la noche. – Dijo Rachel suavemente abrazándola y secando sus lágrimas.
Si, Pansy. Deja ya de llorar. – Exclamó Elana dirigiéndole una mirada preocupada y tomando su mano con suavidad.
¡Maldita Hufflepuff! Mañana mismo la aplastaré como a un gusano. Siempre hace lo mismo con todos los chicos. Yo creo que ya se besó a todo Hogwarts. Pero no le quedarán ganas de coquetear con los chicos de mis amigas. ¡Ya verás maldita Coss! – Dijo Cordelia furiosa apretando sus puños.
No Cordelia, no. Déjalo así. Tú no te preocupes. No hagas nada. Ya nada vale la pena... – Exclamó Pansy entre sollozos para segundos después romper nuevamente en llanto.
Oh, Pansy. No por favor. Ya no llores ¿Si? Duerme. Trata de dormir un poco. – Y llevándola hacia la cama, Rachel deposita un dulce besito en su frente. Luego le dice:
Malfoy no merece tus lágrimas. No las merece, Pansy. Trata de olvidar. Trata de dormir. ¿Si? Duerme, que mañana será otro día.
Draco Malfoy por más que daba vueltas y vueltas en su cama, no podía lograr dormir. Algo lo inquietaba. Ese algo más que algo, era alguien y ese alguien era: Pansy Parkinson. Le partió el alma verla así. No sabía porqué, pero tan solo el hecho de verla llorar y más por su culpa lo había destruido. No dejaba de pensarla. La había lastimado. Pero claro que no había sido su intención. El nunca quiso hacerle ni el más mínimo daño. No a ella. Todo había sido por la culpa de Willow. Sí. Ella tenía toda la culpa. Era una niña fastidiosa que en su vida no significaba más que problemas.
Maldita Willow. – Exclamó por lo bajo, enfadado. – Maldigo aquel día en que entró en mi vida. Desde entonces no ha hecho más que causarme problemas. Pero ahora ella no importa. Ahora lo único que me importa es Pansy. Si. Debo hablar con ella cuanto antes. – Y cerrando lentamente sus grises ojos quedó profundamente dormido.
Al día siguiente Pansy caminaba junto a sus amigas por los pasillos. No lucía feliz ni tampoco triste. Solo pensativa. Elana, Rachel y Cordelia charlaban y le hacían preguntas a Pansy, la cual no se percataba en lo absoluto de que le hablaban.
Está muy extraña. – Exclamó muy bajo Cordelia con tono preocupado.
¿Y a ti que te parece? Claro que está extraña. Después de lo que le sucedió con Malfoy, es claro que se encuentre así. Entiéndanla. – Dijo Rachel mirando a Pansy.
Sí, pobre Pansy. – Intervino Elana.
Oye, Pansy. ¿Te encuentras bien? – Exclamó Rachel suavemente acercándose a la interrogada.
No. No chicas. No estoy bien. – Respondió ésta.
Bien. ¿Podemos ayudarte en algo? – Interrogó una vez más Rachel.
Si. Si, pueden ayudarme. ¿Podrían dejarme sola un momento? Necesito pensar. Solo un instante. ¿Si? ¿No se enojan?
No, claro que no. Nosotras... Bueno nos marchamos. – Exclamó Elana haciendo señas a sus amigas para que se marcharan.
Bueno. Pues, ya sabes. Si necesitas algo estaremos en la Sala Común. – Dijo Rachel.
Gracias chicas. – Terminó Pansy esbozando una sonrisa algo forzada.
A los pocos segundos sus amigas ya estaban alejándose por aquel pasillo. Continuó caminando sin rumbo alguno. Tan solo se alejaba tratando de olvidar. Tratando de despejar su mente. De repente escucha una voz a sus espaldas. Aquella voz que al escuchar, hacía que se estremeciera de pies a cabeza.
Parkinson, puedo... ¿Puedo hablar contigo? – Sí. Definitivamente era Malfoy. Se volteó. Luego exclamó:
Dra... Draco. – No sabía que decir. Estaba como paralizada. Luego dijo rápidamente: - No. No puedo. Debo irme. – No podía mirarlo a los ojos. Sabía que si lo hacía rompería en llanto. No quería que eso sucediera. No quería que la viera llorar una vez más. – Adiós, Draco. – Exclamó volteándose y comenzando a caminar.
¡¡¡Pansy!!! Tengo que hablarte. Debes escucharme. Por favor, escúchame. – Exclamó Draco desesperado, alcanzándola, tomándola del brazo y dándola vuelta para que de ese modo, quedara enfrente de él otra vez.
¡¡¡Draco!!! – Gritó Pansy, mirándolo desesperadamente. - ¿No te das cuenta, acaso? Esto, Draco... No me hace bien. Estoy sufriendo mucho. No te culpo a ti. Pero debo alejarme. Ya no quiero sufrir más. No... No me hace bien. – Exclamó a la vez que sus ojos se humedecían y una gruesa lágrima rodaba por su mejilla. Giró una vez más sobre sus talones y comenzó a caminar con rapidez, alejándose de apoco de Draco Malfoy que la observaba con una tristeza inconfundible en los ojos.
