Capítulo 12

-Cuando sea necesario -sonrió, avivó la chimenea.- Estás toda despeinada- rió.

Me sonrojé un poco.- Bueno, te recuerdo que llevo desde anoche tumbada en la cama -sonreí y me arreglé el cabello.

-Te ves bien despeinada -le dijo pasando una mano por su cabello. Reí bajito y me acerqué a despacio a la salida.

Fruncí el ceño y lo miré.- Por lo menos deja de molestarme mientras estoy enferma.

-No te molesto -rió y la empujó con cuidado.- Duerme en lo que hace efecto la poción.

- Sí me molestas -hice un puchero.- No quiero, ya dormí mucho -estornudé varias veces.

-Salud -le acomodó bien la cobija, se sentó a su lado y la abrazó.- Estás fría.

- Porque el virus se está resistiendo -me recargué en él.- Pero ya pasará, no me envenenaste… creo -reí.

-No -rió y acarició su cabello.- Espero realmente funcione la poción, no son lo mío -ríe.- Lo mío son las transformaciones.

Asentí.- Pero el que seas bueno, basta -volví a estornudar.- Terminaré contagiándote.

-Ya ni modo -sonrió.- Rara vez me enfermo -la abrazó mejor.- Estás un poco pálida también.

- Es el virus, cálmate -cerré los ojos.- ¿Ya te dije que muchas veces exageras?

-No, no me habías dicho -rió y besó su frente.- Slytherin va a perder sin una gran cazadora o buscadora.

- No sabía que tenían un nuevo jugador -reí.- Van a perder esté quien sea, así son.

-Siempre gana Gryffindor -rió.- En el mundo muggle están iniciando un algo llamado risoterapia.

Asentí y lo miré.- ¿Risoterapia? ¿Qué es eso?

-Los muggles descubrieron que la risa tiene propiedades curativas y ayuda a sanar varias enfermedades -le sonrió.

- No son tan tontos los muggles -tosí entre risas.- Es una buena idea.

-No son tontos en realidad -rió.- Sí, es buena idea -la acostó de un tirón suave y le hizo cosquillas.

- ¡Hey! -era gracioso como se mezclaban mi tos con la risa.- No me voy a curar así…

-Sería bueno que sí -rió y se acostó a su lado.- Ya quedamos más apretados ¿Ya está haciendo algo la poción?

- Pues… siento algo de fiebre, tal vez sí -me sonrojé un poco.

-No creo que sea bueno que sientas fiebre… ¿o sí? -rió y le apartó el cabello de la cara.- Solo hice la poción, no sé cómo debas sentirla.

- Nunca llego a esta parte de la enfermedad -reí.- Suelo prevenirme pero ahora no sé qué pasó -bostecé.- No quiero correrte, pero creo que deberías irte.

-Sí -le sonrió.- Vete a dormir a tu cuarto. Al rato le pregunto a Violette como sigues o mando a Kailen.

Asentí.- No deberías mandar gente como si estuviera a tu disposición, si quieres saber algo, averígualo tú mismo -estornudé.- Deja que me levante.

Se movió.- No puedo entrar al dormitorio de las chicas, sino ahí estaría.

- Los fundadores pensaron bien las cosas cuando hechizaron los dormitorios -reí y me levanté.- Espero ir a la cena -sonreí.

-Nos vemos en la cena entonces -le puso una mano en la cabeza.- Sino… ya veré como me entero sobre cómo estás.

Tosí varias veces.- Eres un tonto -tomé su mano y sonreí.- Gracias -lo solté y empecé a caminar a mi cuarto.- Mientras no se te ocurra transformarte en ave y entrar al dormitorio… -reí.

-No se me había ocurrido… probablemente lo haga -dijo sonriente y caminó hacia la salida.

Volví a reír con la idea de que no lo haría, no era tan tonto para hacer una cosa así.

Henry buscó a Steve y Violette para saber qué ocurrió con el partido de Quidditch, me encontró en su camino y entre los dos lo presionamos para que nos diera todos los detalles.

Fue difícil pero hasta la hora de la cena decidieron hablar de lo sucedido. Ya me sentía mejor, así que subí al Gran Comedor.

-Era obvio que Slytherin iba a perder -dijo Henry con un suspiro.- Y no me sirven tus detalles, Steve -reí.

-Puedo entrar a su mente y robarle todo -sonreí y Steve me miró desconfiado. Estábamos los tres y Vi en la mesa de Hufflepuff.

Los vi juntos y fui hacia allí.- Por eso no te aceptaron en el equipo, Steve, deberías estar más atento -sonreí.

Henry sonrió.- Perfecto, la princesa Clarissa ha abandonado las mazmorras -dije y reí, mi amigo solo se apartó para hacerle espacio.

-Eso y no tengo habilidades para el Quidditch.

- Debería ser por una cosa y no por ambas -reí y me senté.- Gracias.

- ¿Cómo te sientes? -preguntó Vi sonriente.

- Definitivamente mejor que en la mañana -sonreí.

-Qué bueno -le sirvió un poco de todo.- Ahora tienes que comer bien -dijo Henry visiblemente feliz.

- Concuerdo… pero no debo comer tanto -reí y acepté el plato.

-Te va a engordar -dije mientras me servía más.

-No, solo debe comer bien -dijo sonriente. Steve de pronto comenzó a reír, lo vimos.

-Me dan flojera, mucha flojera -abrazó a Violette.

- ¿Por qué? -los miré con curiosidad y Vi también rió.

- Es tan obvio que dan flojera -sonrió.

-Mucha -reí.

-¿De qué hablan? -dijo Henry con el ceño un poco fruncido.

-De ustedes dos -sonreí.

Empecé a comer.- Clarissa sabe de qué hablamos.

- No tengo idea, sólo estoy comiendo… tal vez deberían ser claros.

Ella rió.- No creo que pienses eso.

Henry lanzó una risita nerviosa, luego fingió que su comida era la cosa más interesante del mundo. Suspiré. - Me desesperan a la vez -comenté.

- Déjense de comentarios sin sentido, quiero comer a gusto -sonreí un poco.

- ¿Quién quiere ser el primero en hablar? -sugirió Vi.

-No tiene sentido decir nada, son muy tercos hasta en aceptar lo evidente -bostecé y mordí un pastelillo.

-Kailen…

-Calla, Henry. Ya deberías saber de qué hablo -sonreí un poco.

Ya no dije nada, estaba algo avergonzada y mejor seguí comiendo.- Pero sería divertido… -dijo Vi.

-Hazlo si quieres entonces -me encogí de hombros, terminé de comer y tomé mis cosas.- Nos vemos después -sonreí y me encaminé al despacho de Nick.

-Deberíamos torturarlos con un poco de magia para que acepten la realidad -dijo Steve y luego rió.- O simplemente usar alguna poción de verdad.

- El Veritaserum es muy difícil de elaborar, tal vez la tortura sea mejor -dijo Vi sonriente y la miré.- O tal vez deberíamos callarnos -rió.

- Te ves molesta -comentó Nick cuando la vio en su despacho.

-También -rió y besó su mejilla.- Ya algún día aceptarán lo que sienten.

-Un poco fastidiada -reí un poco.- Cierta pareja me desespera un poco.

- Presiento que será pronto -sonrió maliciosamente y le dijo a Steve al oído que nos dejara solos.

- ¡Ah! -rió bajito.- ¿Por qué no hablaste de una vez si ya te tienen fastidiada?

-Está bien -sonrió y la besó.- Vayamos a hacer bebés -le susurró, rió y se levantó.- Ayúdame con mis tareas, ya me atrasé y no recuerdo qué vimos en clase.

-Porque sigo creyendo que solitos se confesarán -suspiré.

Vi rió y se levantó.- Nos vemos -se despidió y se fueron. Hubo un silencio incómodo.

- Lo dudo mucho -la despeinó.- Son tan torpes que necesitan un empujón -le guiñó un ojo.

-¿Ya estás mejor entonces? -dijo Henry para romper ese extraño momento.

-Sí… -suspiré.- Me estoy empezando a cansar -sonreí, escuché un maullido y me asomé abajo del sillón.- Aravis está de visita, Vi me dijo que se la pasa también en el dormitorio de Slytherin jugando con Edie.

Asentí.- Tal vez debería descansar un poco más para recuperarme del todo -sonreí un poco.

- Le gusta andar de visita -rió y se sentó.- Vamos, ya dilo. Entre más rápido, mejor.

-Sí… duerme temprano y bien abrigada -le sonrió.

-Supongo les diré pronto… -me quedé mirando a Aravis, fruncí el ceño y la saqué de donde estaba.- Tú estás gorda.

Asentí de nuevo.- Creo que… me voy de una vez -me levanté.- Te veo después, Stuart.

- Sólo falta que vaya a tener gatitos -rió y siguió leyendo su periódico.

-Nos vemos… princesa Clarissa -le sonrió.- Hasta mañana.

No dije nada, ella maulló, le piqué la barriga y se puso un poco agresiva.- No me rasguñes -la detuve y la miré fijamente, tratando de adivinar en qué pensaba, reí.- Pues sí… eso es… Ya está en edad finalmente, además se la pasa con Ájax y con Edie.

- Hasta mañana -le sonreí brevemente y emprendí mi camino.

Rió de nuevo.- Bien, más gatitos -dijo con ironía.

Al poco rato él también regresó a nuestra casa, en el camino se encontró a su hermana quien llevaba una carta dirigida a los tres.

-Sí… supongo no se puede hacer nada respecto a eso -acaricié el lomo de mi gatita.- Me preguntó quién será el papá, así como es sobreprotector Shasta no pensé que pasaría esto.

- Sigue siendo un gato, tiene necesidades y puede distraerse -sonrió.

-Me pregunto cuántos otros gatos habrán regados por ahí -me acosté recargando mi cabeza en las piernas de Nick, lo miré y maullé.

- Bueno, aquí hay una -la miró y rió.- Seguramente hay muchos.

Me le quedé mirando, sonreí y me sonrojé, cerré los ojos. -Sabes… -puse su mano sobre mi cabello para que lo acariciara.- Aún tengo un cierto temor a quererte del todo -reí.- Pero no puedo evitar quererte cada día un poco más y cada vez se me hace más creíble estar siempre contigo -me sonrojé.

Nick la miró con una sonrisa y le acarició el cabello.- Y si siempre te vas a poner roja cuando digas cosas así, te querré siempre conmigo -rió bajito.

-¿Sólo en esas situaciones? -lo miré.- Tengo miedo -sonreí un poco, me senté.- Aunque es tonto, pero lo tengo -besé su mejilla.- Me da miedo simplemente quererte, perderme por hacerlo y un día verte lejos de mí… -lo abracé.- Alguna vez he pensado hasta en hacer algo mágico que me asegure que nunca nos separaremos.

- ¿Algo mágico? -la abrazó.- ¿Como el juramento inquebrantable? -rió de nuevo y besó su cabello.- No tengas miedo, siempre voy a estar contigo.

-Siempre implica siempre…-me sonrojé.- Saliendo de aquí, años después, con hijos, con nietos, hasta que me haga viejita y ya no tenga tanta energía. Hasta que los muggles sepan de la existencia de la magia y después.

- Si quieres que eso implique, yo también lo quiero -sonrió.- Hasta que el Lago Negro se seque -rió y le dio un beso en la frente.- ¿Tienes miedo de algo más?

-De muchas cosas en realidad -suspiré.- Cruciatus… no encontrar a mi tía… Mulciber… los mortífagos… quedarme sola… el futuro… -reí.- En realidad soy muy miedosa.

- Ya te lo había dicho, piensas mucho en el futuro -rió bajito.- Además, sé que harás lo posible por encontrarla y eres fuerte para superar todo lo que se te ponga en frente. Confío en ti -le sonrió.

Lo miré sin decir nada, rodeé su cuello con mis brazos y lo besé. A veces me sentía adulta con él, como si estuviéramos a la misma altura de madurez, aunque sabía que todavía era una niña en muchos sentidos. Ahora pensaba que debía crecer pronto, con la situación del Reino Unido en esa época era necesario; hoy podíamos estar tranquilos en nuestro colegio, mañana podíamos estar frente a un grupo de mortífagos.

Nick le correspondió el beso y la abrazó más fuerte.- ¿Tienes deberes? -le preguntó con una sonrisa.

Asentí.- Pero no me apetece hacerlos -reí.- Lo bueno es que mañana es domingo y puedo hacerlos…

- ¿Y si te atrasas? -la besó de nuevo.- Me culparás si te va mal -le dio otro beso y rió.

-No te importaría que te culpe -mordí su oreja.- No importaría -reí.- No he dormido bien en una semana.

- ¿Por qué? -frunció el ceño y le acarició la mejilla.- Tienes que dormir.

-Tengo insomnio otra vez y ya me acabé la poción para dormir -mordí su mano.- Tengo que hacer más o pedirle a Clary que la haga.

- A Clarissa le encanta hacerlas, así que dile -sonrió y la abrazó.- ¿Quieres que te ayude a dormir?

Me sonrojé, reí.- Violette estaría encantada con lo que pensé…-reí.- El problema es que me despierto.

- Puedo tararear, no sé si te sirva -rió.- ¿Qué pensaste?

Le susurré algo al oído, lo miré sonrojada, reí.- Me agrada la idea de que tararees -cerré los ojos.

Volvió a reír.- Está bien, voy a tararear para ti -le acarició el cabello mientras lo hacía.

Me quedé dormida pero unas cuantas horas, después me volví a despertar. Nick ya estaba dormido así que hice lo que hacía en estas ocasiones... experimentar con mis plantas.

Nick se levantó horas después y notó que Kailen ya estaba despierta. Observó lo que hacía mientras pensaba en mandarme una nota para que hiciera la poción para dormir lo antes posible.

A veces después de terminar con mis plantas volvía a dormir para horas después despertar de nuevo, entonces me ponía a practicar hechizos del libro de mi mamá. Al final de la semana ya estaba muy cansada y me quedaba dormida en las clases. La mamá de Henry nos había mandado una carta dirigida a los tres, nos decía que había surgido un imprevisto con un familiar suyo que vivía en España así que irían ella y su esposo, lo más probable es que pasaran las vacaciones navideñas allá. Nos presentó dos opciones, quedarnos en la escuela o regresar y viajar al país. Henry no simpatizaba mucho con esa familia así que prefirió quedarse, yo podría volver con los Teshbock pero me emocionó la idea de quedarme en vacaciones, Abie escogió viajar a España; así respondimos la carta.

- ¿Crees que tus padres te den permiso de quedarte en el colegio durante las vacaciones? -me preguntó Nick mientras le llevábamos la poción a Kailen. Me encogí de hombros.

- Les mandaré una carta después del partido, aún tengo tiempo -suspiré.- Aunque no estoy segura de su respuesta.

-Kailen, despierta -me dijo Henry por cuarta vez mientras hacíamos tareas en la biblioteca.- ¿Ya avisaste a tu familia que no irás estas vacaciones?

-Ya le dije a Jim -respondí entre bostezos, miré de nuevo mi libro intentando concentrarme, empecé a cabecear, lo oí de nuevo hablarme.- No estoy dormida.

- Pues parece que sí lo estás -dijo Nick al verla y frunció el ceño.

- Creí que él exageraba pero tenía razón, te ves muy mal. Pero la poción ya está lista -sonreí.

-Yo siempre me veo pequeña y adorable -reí y volvía cerrar los ojos.- Gracias, hoy sí dormiré -bostecé, sentí una ligera sacudida.- Ya sé, ya sé… -tenía tarea atrasada y Henry me insistía en terminarla, me había hecho él la mitad así que no me faltaba mucha.

-Espero se recupere pronto del insomnio porque tenemos partido cercano -dijo Henry mientras revisaba lo que llevaba hecho.

- Se recuperará pronto -saqué la poción de mi bolsillo y la dejé en la mesa.- ¿Les falta mucho?

- Pienso que debería descansar de una vez...

- No, si tiene muchos deberes por hacer -me encogí de hombros.

-Todavía le faltan tres investigaciones -dijo mientras corregía mi tarea. Abrí otro libro y comencé a leer.

-Espero un día sirva todo esto que estudiamos -bostecé, metí la mano en el bolsillo de Henry, saqué un chocolate y lo comí mientras tomaba notas.

- Una para cada uno -sonreí.- ¿Quieres que te ayudemos? -Nick asintió.

Por un momento pensé en aceptar pero luego pensé que no era su trabajo sino mío, así que lo responsable y justo sería que yo lo hiciera, además no valdría lo mismo si no lo había hecho yo, así que rechacé la oferta y continué leyendo. Henry sonrió y revolvió mi cabello. Bostecé, oí a alguien pensar fuerte.- Tu hermana y Clarissa se parecen mucho en algo… las dos son algo escandalosas cuando se emocionan por dentro o algo así.

- ¿En serio soy así? -fruncí el ceño mientras me sentaba a leer a un libro.

- No me sorprende -rió Nick.

-Sí -bostecé.- Abie está muy emocionada, grita mucho -volteé hacia donde estaba, a unos pasillos de nosotros.

Henry me miró con la ceja levantada, siguió mi mirada y fue a ver qué sucedía. Tuvo una pequeña discusión con su hermana al encontrarla "echando novio". Abie indignada fue hasta nuestra mesa.- Clarissa ¿puedes controlar a mi hermano? Está loco -frunció el ceño.

- Bueno, ya sabía que estaba loco -dije sin dejar de leer.- Pero supongo que no puedo hacer nada contra eso -la miré y sonreí.- Procura no estar cerca de tu hermano cuando hables con chicos, los pasillos de las mazmorras son buenos para eso -reí.

- También los del último piso, ahí siempre hay poca gente -Nick le guiñó un ojo.

-Los invernaderos también están solitarios y la torre de astronomía, pero esa es mía -comenté.

-Gracias -sonrió y al ver a Henry acercarse se despidió de nosotros y se fue apresurada.

- Stuart, ¿te es muy difícil no hacer escándalos en la biblioteca? -reí bajito y seguí con mi libro.- Te correrán de aquí.

-Es que… está muy chica para andar ahí… -bufó y trató de concentrarse en la tarea.

- Sólo estaba platicando con un chico, no seas exagerado. Si la sigues acosando, va a ser peor -sonreí.

Suspiró.- Es mi hermanita, no es tan sencillo dejarla así como así.

-Sobre todo cuando Henry fue cierto tipo de puberto como de los que quiere alejar de su hermana -reí.

- Cierto, había olvidado que eras un puberto rompecorazones.

- Pero si la sigues molestando, no te tendrá la confianza suficiente y no acudirá a ti cuando lo necesite -comentó Nick.

-Cierto.

-No lo había considerado…-suspiró.- Aunque sigue sin agradarme la idea de que busque amores siendo tan pequeña.

- Amores -empecé a reír.- Estás pensando muy alto.

- Además, la mayoría de los chicos no son tan tontos como para meterse con una niña tan pequeña, supongo que tú lo sabes.

- Y que tenga un hermano mayor los intimida un poco, ¿no?

-Opino que Nick no tiene derecho a hablar sobre niñas pequeñas considerando que se lleva cinco años de diferencia con su novia -dije y reí, mi amigo también rió.

-Espero que se sientan intimidados.

Reí también.- Tú piensa que se sienten intimidados.

- Tengo algo de sentido común -dijo con una sonrisa.- Por eso me animé cuando ya estabas más grande -empezó a reír.

-Eso pensaré -suspiró.

-En parte eso, en parte que estabas un poco acobardado, creo, y en parte que tuvimos problemas -reí.

- Fueron muchas cosas -dijo Nick con el ceño fruncido.

- Bueno, Stuart, ya no te distraigas y ponte a terminar tus deberes -le sonreí amablemente.

-Sí -bostecé.- Pero da igual ahora… ¿no? -terminé una de mis tareas y se la di a Henry para que la revisara.

-No quiero -sonrió un poco.

Nick se encogió de hombros y se puso a revisar un libro.

- Ponle el ejemplo a tu hermana, tú eres quien insiste en que termine sus deberes -señalé sus cosas y me puse a leer de nuevo.

A mitad de la segunda tarea me quedé dormida. Henry suspiró y siguió haciendo sus tareas cuando terminó revisó las mías y completó la que había dejado sin terminar.

- Eres un buen hermano -le dije con una sonrisa. Nick se sentó más cerca de Kailen para que no estuviera cabeceando.- Y tú un buen novio -reí mientras reprimía un suspiro.

Henry miró a Clary y sonrió.- Abie dice que tú y Violette son como sus hermanas mayores.

Me recargué en Nick y seguí durmiendo un buen rato, hasta que el hambre me despertó.

Reí bajito.- Supongo que eso se debe a que la encubrimos siempre -le guiñé un ojo.

- ¿Qué pasó? -le preguntó.

-Eso no es justo -rió.

-Tengo hambre -bostecé y me estiré.- ¡Genial! Mi tarea es mágica, está hecha -reí.- Gracias, Henry -besé su mejilla y reí.

-Compórtate -rió y me despeinó.

Nick revisó su reloj.- No falta mucho para la cena.

- Podemos ir de una vez -dije sin despegar la mirada del libro.- O como quieran…

-Vamos -dije mientras guardaba todo un tanto apresurada, entre más pronto cenáramos más pronto me iría a dormir.

Esa noche, Nick nos acompañó en la cena, donde Frederick me avisó que sería la buscadora en el partido contra Hufflepuff, antes de salir de vacaciones de Navidad.

Conforme se acercó un partido "importante" Henry se puso estricto. Entrenamientos cada que se podía. Nuestro equipo estaba un poco más flojo de lo normal y eso lo desesperaba un poco. Lo que a mí me venía fastidiando era que lo veía atontado, feliz y enamorado pero luego andaba melancólico, entonces me daban ganas de pegarlo al techo y que se quedara allí, además de que me dolía todo por los entrenamientos.

El día del partido subí al Gran Comedor a desayunar, no era tan tarde, así que había bastante gente en las mesas. Cuando me disponía a sentarme en la mía, un chico de séptimo de Slytherin, con quien me había tropezado algunas veces, me detuvo para desearme suerte.

Henry y yo íbamos entrando al Gran Comedor, emocionados por el partido, esperando pronto jugar cuando de pronto mi amigo vio a nuestra amiga hablando con otro chico, no le habría importado si no la hubiera visto sonreír tanto; se sintió celoso. -Tonto -le dije y reí, me dirigí a nuestra mesa, él no dejaba de mirarla.

Aquel chico me hizo sonreír y sonrojar por un rato más hasta que Violette intervino y le dijo que no estuviera distrayendo a la buscadora del equipo. Me llevó a desayunar antes de que el tiempo se terminara y la comida desapareciera.

Tuve que obligar a Henry a sentarse a comer, en cuanto terminó fue a la mesa de Slytherin, había estado volteando mucho y seguía celoso.- ¿Divirtiéndose antes del partido, buscadora? -dijo con media sonrisa.

-Creo que hará una tontería -me dijo Steve que esa vez desayunaba con nosotros, asentí y los observé desde donde estaba.

Me tomó por sorpresa ver a Henry ahí.- Hola, Stuart -dije sonriente.- ¿Divirtiéndome cómo? -miré alrededor.- No deberías estar en la mesa rival.

Se encogió de hombros.- Tal vez intente intimidar al equipo contrincante -sonrió.- Te miré platicando alegremente con un chico, a eso me refería con el divirtiéndote.

- Tal vez no funcione -reí bajito.- ¿Con un chico? -sonreí.- ¡Ah! Pues sí, me estaba divirtiendo con las cosas que me decía. ¿Por qué? -se escuchó la risita de Violette.

Henry rió un poco.- Nunca te das cuenta ¿verdad? De cuando te hacen reír para "agradarte" y cuando simplemente quieren conversar contigo -bufó, me pregunté si debería intervenir.

Fruncí el ceño.- ¿Perdón? ¿Y eso qué importa? -me encogí de hombros.

- Mucho, pero nunca te das cuenta -frunció el ceño.- Suerte en el partido, aunque perderán -regresó a nuestra mesa. Lo miré y luego a Clary.

-¡Ya me tienen harta ustedes dos! -suspiré y salí del Gran Comedor, pensando un poco.

Lo seguí con la mirada.- ¿Ahora qué hice? -miré a Violette y ella no dijo nada.- Es un tonto -continué con mi desayuno.

Ya me había decidido, sería ahora o nunca. Vi a Henry salir apresurado y lo intercepté antes de que llegara al camino a la cancha.- Vas a oírme y vas a oírme con atención - levantó una ceja, suspiró al ver mi expresión seria.- A Clarissa le gustas, desde primero pero es tan tonta como tú y no dijo nada. Tiene miedo de que no la quieras igual y serás un idiota si ahora que te dije esto la dejas ir.

Nick iba caminando hacia la cancha muy tranquilo y silbando bajito cuando los vio.- ¿Qué está pasando? ¿De pleito tan temprano? -los miró con atención.