Chapter 12: El pasaje del Valhala.
EN UN LUGAR SIN UBICACIÓN EXACTA.
Un Hipo en total concentración se encontraba en su último día de meditación, no había logrado nada, se volvía loco, no sabía que debía hacer, todo era quietud, ese último día se sentía como un regalo, la salida de un manicomio, sin embargo se había dado cuenta, en esos últimos días solo había pensado en sus problemas, por lo que no había realmente meditado.
Se levantó del piso en el hermoso y basto campo de césped que guardaba su vista, se dedicó a tomar aire, cerró los ojos, y volvió a aquel tan distorsionado mundo, uno que parecía el surrealismo con vida, todo estaba en su cabeza.
Ese lugar que tantas inquietudes le había traído de niño, aparecía frente a él, todo problema psicológico se albergaba en el regocijo dentro de ese lugar, era como una cárcel mental.
Ahí, se encontraba, en un agujero de oscuridad, la verdadera forma del Furia Nocturna, encadenada por la voluntad de Hipo, con una mirada penetrante y asesina hacia el castaño.
-Veo que al fin vienes a visitarme, no eres tan cobarde como pensé- Afirmo el ente demoniaco.
-Solo vine porque tengo preguntas, y tú eres el único que puede responderlas- Contesto Hipo.
-¿confiaras en un monstruo como yo?-
-Eso lo decidiré después-
-¿Y qué quieres saber?-
-Quiero saber que es la magia, y por qué surgió-
En ese mismo momento, un estruendo sacudió el piso, liberando un terremoto que sacudía aquella tan perturbadora dimensión, esa inmensa llanura de dolores de cabeza, noches sin dormir y gritos ensordecedores, estada siendo controlada por el dragón.
-Así que ahora tú controlas mis miedos, maldita lagartija-
De repente, el dragón rompió sus cadenas, y una enorme escalera apareció, la cual se extendía casi de manera infinita, hasta arriba se encontraba la bestia indomable que se burlaba del chico.
-Supongo que lo podrías decir de esa manera-
Mientras Hipo más subía por los escalones, más se alejaba de su objetivo, este ente solo buscaba torturar a su contratista, no era como los otros colmillos, pero Hipo sabía que tenía una posibilidad de vencer en su propio juego a ese tan temido demonio.
Hipo soltó una fuerte y desquiciada carcajada, la cual retumbo en los oídos del dragón, causándole una cierta incertidumbre y curiosidad.
-Me gustan tus juegos Furia, He decidido jugar también, veamos quien gana, si quedamos frente a frente me responderás, y si no, quedare atrapado en esta infinita e infernal escalera.-
El dragón hizo una mueca de desagrado, no podría creer que el chiquillo fuera tan extraño, el misterio que rodeaba sus acciones se hacía presente.
Hipo chasqueo los dedos, trayendo consigo una pieza de música, piano desafinado, con una melodía tan trastornada, que helaba el cuerpo del reptil.
Comenzó a balancearse en forma de vals mientras reía, era una escena confusa, así empezaron a atacarlo los fantasmas de sus miedos ocultos, se juntaban en grupos y lo atacaban indiscriminadamente, como si su muerte fuera su único deseo.
Hipo coloco su mano en forma de pistola y empezó a apuntar hacia los espectros, uno por uno, y sin dejar de bailar, mientras recitaba unas cuantas palabras, estas figuras desaparecían, cada una más rápido que la anterior.
Hipo sin más dilación, ejecuto su plan inicial, sonrió hacia el feroz monstruo, y dijo:
"Ya no te temo amigo mío, pues dentro de la noche, veremos quién baila la mejor pieza"
La escalera comenzó a quebrarse trayendo consigo la caída del animal, este salto hacia el cielo nocturno de la dimensión, volando a través de todas esas figuras que la locura de Hipo hacia aparecer.
Hipo coloco su mano en la misma posición de pistola y apunto hacia la cola del feroz animal.
"BANG"
Esa sonrisa maniática volvió a aparecer en su cara, y el dragón descendió rápidamente en picada, su cola se quemaba de manera irreal, con una llama morada, igual que el cielo de esa dimensión, ese cuarto de locura y desesperación.
El fiero reptil, disparaba en contra del oji-verde el cual se limitaba a seguir con su baile, y a su vez este evitaba todos los ataques, al llegar a su límite de tiros, la rabia era notoria en el animal, el cual corrió hacia una dirección opuesta a Hipo, aunque de nada sirvió, La habitación se cerraba a tal grado, que en cierto punto ambos quedaron frente a frente.
Hipo mostro una mirada compasiva hacia el fiero animal, y señalándolo con la mano, toco su cabeza.
-Yo no quiero ser tu jinete, quiero ser tu amigo-
El reptil hizo una mueca de perplejidad, no podía creer lo que había escuchado, la mirada del chico era sincera, él no lo traicionaría como los demás, era un sujeto especial, había tenido razón.
-Juro ser tu amigo, un compañero leal, alguien que piense en ti tanto como en mí mismo, y no solo serán palabras, puedo demostrarlo con hechos-
Hipo mostro su mano, sus dedos en forma de pistola y con una sonrisa apunto a su propia pierna.
"BANG"
La pierna de Hipo desaparecía lentamente, lo que causo aún más dudas en el reptil, ¿Acaso ese chico estaba dispuesto a tanto para probar su amistad?
-¿Acaso no te ha dolido chico?-Pregunto el dragón.
-No te preocupes, yo ya estaba podrido por dentro desde hace mucho-
-Pues seamos amigos entonces, que esta sea la prueba de nuestro lazo de hermandad-
Al soltar La cabeza del animal, Hipo volvió al mundo material, su cuerpo estaba intacto, pero él sabía que el dolor no desaparecería al volver a su propia dimensión.
-Ahora conozco la respuesta, Gracias amigo-
Hipo se levantó del piso, sin notar que la marca de su mano había cambiado, ahora debía volver a la base y terminar con lo que habían empezado, sin importar lo que su decisión trajera de consecuencia.
Continuara…
Vuelvo con este un poco diferente capitulo, espero que lo disfruten.
Ryo: Tengo varias cosas planeadas, asi que retomare a mis propias ideas, no puedo esperar mas, lo siento.
