Deja vu II
-Sabíamos que era una distracción, nunca creímos que le fueran ha hacer daño, teníamos que decidir entre ella y Fire-
-¡¿Eligieron a Fire?- pregunto incrédulo Albert.
-Si, sobrino- William saco todo el aire que tenía, volviendo a tomar fresco- estuvieron a punto de atraparla, yo estuve ahí, incluso llegamos a creer que la habían herido, y no podría escapar pero todo salió al revés, ni siquiera tenía un rasguño y nos tendió una trampa, hizo explotar uno de los pisos del edificio, y Britte salio herido- Archie ahora comprendía la herida en el brazo izquierdo del jefe - Lo único que logramos vislumbrar fue su cabello rojo fuego, fallamos. Desde entonces Fire, no había vuelto a robar en la ciudad-
-¿Que robo?- pregunto Stear
-Pillsplovs- estaban igual no sabían lo que era- pequeñas pastillas explosivas, cuando un hombre las tragaba hacía que en 3 segundos todos sus órganos explotaran deshaciendolos.
-Las mismas que usaron con un juez francés- añadió Anthony.
-Son terroristas también- añadió Neal. Quien ya había llegado con ellos. Escuchando solamente el final de todo.
-Porque demonios hiciste esas cosas, tío- Albert estaba molesto- ¿que paso con Candy?- temía que la respuesta que le dieran fuera mala.
-Cambio desde entonces- hizo una pequeña pausa- se que no me ha perdonado que haya elegido las pastillas por ella.
-Pero después del robo la soltaron ¿cierto?- pregunto Terry.
-No- susurro William- pasaron 5 días más, no sabiendo nada de su paradero, y entonces apareció. Nos llamaron de un hospital, yo estaba encerrado en mi oficina desesperado por saber algo de mi hija, cuando supe fui lo más rápido que pude para llegar. Me dijeron que estaba en intensivos, el Dr. nos dijo que necesito transfusión de sangre, porque cuando llego estaba desangrándose.
-¿Desangrándose?- pregunto Albert asustado- ¿la hirieron?
William asintió. Avergonzado por sus actos. Fue Susana quien hablo.
-Tenía varias heridas en su cuerpo, heridas hechas por un látigo, hematomas en su quijada, mejillas y ojo. Y lo peor de todo, un hierro de medio metro enterrado en su hombro, clavandole a la pared, y varios cortes en su brazo, lo cual hizo que empezara a desangrarse.- Susana uso un tono de voz que la hacía parecer una madre sufrida, pero por dentro recordaba muy bien lo que había sucedido cinco años atrás. Había sido la única forma para que su hija hiciera bien las cosas, porque cuando vieron que solo eran 25 pastillas en total y no tenía la formula había sido una decepción y un fracaso y ella no soportaba el fracaso, le gustaba ganar y nadie la hacía perder, o sabrían el castigo.
-Por Dios, mi prima estuvo a punto de morir- Albert se alarmo, Terry por su parte tenía algo dentro de él que le decía que todo podría volver a suceder. Pero si había algo que no los hacía comprender del todo.
-¿Quien rescato a Candy?- pregunto Terry.
Y ahí era donde todo debía encajar, pues esa persona quien la ayudo se volvió también su ayudante, su amigo, su mano derecha, su hermano.
-Sam- voltearon a ver a la persona que hablo. -Samhanta McGregor, fue ella quien la salvo hace cinco años atrás.
Esa información no la sabía William, nunca se preocupo en preguntar quien la había salvado, lo importante era que ella estaba bien.
-¿Como supo Sam donde estaba?- para Albert era curioso comprender que Sam, la pelirroja, estaba cerca de ese lugar. Estaba agradecido con ella pero dudas llegaban en ese momento.
-Ella estaba cerca de ese lugar- hablo Britter, para Albert eso era sospechoso, su tío había dicho que nadie sabía en que lugar estaba Candy, pero que Sam supiera eso, le daba mala espina.
-¿Como sabía eso?- pregunto de nuevo- no entienden que ella podría trabajar para los que la secuestraron y cuando la vio moribunda le carcomió la conciencia y por eso la llevo al hospital.
Puso en que pensar a William, pues nunca se hizo esas preguntas.
-Porque simplemente no me preguntas que hacía ahí- Sam entro a la cocina, no había podido irse, porque George les mando un mensaje impidiéndoselos, pues podrían sospechar de ellas, pero no lo creía mas que equivocada estaba.
Albert la vio aun ahí con su vestido que portaba cuando llego a la fiesta.
-Yo quiero saber- hablo William, las dudas ya estaban en su cabeza.
-Tengo 24 años, tenía 19 cuando sucedió todo aquello- la escuchaban sin interrumpir- fui abandonada en la calle a los 12 años, mi vida fue la calle, me drogaba, pedía limosnas para comer todos los días, así sobreviví 7 años, pero cuando ya me hice mayor, una joven, los hombres me daban miradas asquerosas, entonces aprendí a defenderme. Por eso también me aleje de la ciudad, porque nada bueno había aquí- Albert trago un gran nudo-Ese día, escuche gritos de dolor, yo estaba cerca de esa bodega, estaba acostada en lo que era mi cama, una caja de cartón y periódico. Pero esos gritos eran muy fuertes, así que me acerque para saber que era, me encontré con una escena horrible, vi como a una joven rubia la torturaban y herían. No podía hacer nada, simplemente ver y escuchar, porque ellos eran muchos y estaban armados, de nada servía que me hiciera el héroe si sabía que me podían matar. Pasaran varias horas, cuando los vi marcharse con todos sus implementos y supe que no volverían, entre al lugar, y ella ya estaba perdiendo el conocimiento. Me apresure, llevándomela cargada, hasta encontrar la carretera y por un milagro un auto iba pasando en ese momento el cual al vernos, paro y nos llevo al hospital. Cuando ella ingreso, quise irme por que sabía había echo mi acción del día, pero entonces una enfermera me paro y dijo que la rubia estaba perdiendo mucha sangre. No sabía si la mía servía, pues por varios años me drogue. Sin embargo resulto que al final mi sangre ayudo mucho, por ser O positivo, sangre universal. Aunque intente irme, desaparecer de la vista de todos y de la rubia, no pude, los doctores también se apiadaron de mi, me internaron al verme algo desnutrida, y me decían a cada momento como se encontraba "mi amiga".- Sam recordaba bien todo lo sucedido ese día.
FLASHBACK
Había salvado una vida, y a cambio le dieron tratamiento especial, la internaron en el hospital, algo que ella nunca supo como era, hasta ese momento, había enfermeras amables, otras pesadas y otras gruñonas. Doctores la mayoría viejos, pocos jóvenes y amables. En sus 19 años que tenía, 12 la paso en un orfanato en la cual la trataban muy mal, las monjas la regañaban mucho y los castigos eran los peores, pero ella no se dejaba humillar por nadie, tenía derechos lo sabía, fue por ese motivo que un día en la noche, la sacaron del orfanato llevándola muy lejos con los ojos vendados y abandonándola bajo un puente en donde había varios hombres, sucios y apestosos. Desde entonces supo que estaría sola toda su vida, para su suerte encontró a un grupo de niños que también habían sido abandonados. Ellos le enseñaron como ganarse la vida para poder sobrevivir.
Al principio, le costo un poco, pero después aprendió muy bien, robaba a las personas, chantajeaba a los hombres para que los otros aprovecharan en robar y también llego a drogarse, era la única manera de prevenir el hambre, para que su estomago no rugiera por falta de comida, había aprendido muchas cosas, como que debía aprender a defenderse porque había hombres que se aprovechaban de las niñas como ella.
Un día escucho y vio como un hombre feo, abusaba de una niña que tenía 15 años, se asusto pues no quería pasar por lo mismo, se dio cuenta también que la niña ya se le notaban su pechos, estaba desarrollando, y el desarrollo de ella era un poco mas acelerado, no queriendo sufrir, partió una noche, como la vez que la abandonaron, recorrió toda la ciudad hasta salir de ella y llegar a un lugar donde habían tres bodegas abandonadas. Una de ellas era su hogar pero cuando hacía calor dormía a la luz de la luna.
Fue así como noto lo que pasaba. Los gritos desgarrados llenos de dolor y ni siquiera ella hubiera podido aguantar tal cosa. Por eso cuando los vio irse, entro para quitarle esa cadena y el hierro atravesado en su hombro, fue difícil pues le llevo mas de dos horas, la subió a su hombro manchándose toda de sangre, la cargo caminando por ese pasar que ella conocía. La carretera no estaba lejos, y llevarlo por mas de dos kilómetros había sido duro.
Cuando llego al a carretera, un auto venía acercándose, rogando al cielo para que no fueran ninguno de los hombres que daño a la rubia, lo paro.
Quien venía en ese auto, entrando a la ciudad, era nada mas que George, quien volvía de un negoció con otras personas, él era doctor y sabía muchas cosas, como lo que le sucedía a Candice White. Al ver a la joven, toda sucia y llena de sangre cargando a otra persona freno de golpe, bajando del auto para socorrerlas, cual fue su sorpresa al ver de quien se trataba, era Candy, quien tenía unas heridas muy graves y desangrándose. Observo a la pelirroja, quien tenía un semblante de miedo y susto. Las subió a las dos al auto. Y manejo sin precaución hasta llegar al hospital en donde el trabajaba. Estando ahí, atendió a Candy, sus heridas pero se dio cuenta que necesitaba una transfusión. Recordó a la pelirroja, mandando a una enfermera por ella, solo así pudieron salvarla y con sangre que el también dono.
Exigió también que se tratara a la joven, pues al sacarle sangre, se dieron cuenta de que estaba lastimada de las manos, provocado por las cadenas que tenían espinas.
George estuvo al pendiente de Candy y También de la otra joven. Decidido para saber quien era ella, entro a su habitación y le saco información. No dudo en contarle todo lo que había vivido en toda su vida. Hasta que le dijo su nombre. Sammanta, el apellido no tenía.
Al verla sin hogar le hizo la proposición mas agradable y grande que nadie nunca le hizo, y sin negarse lo hizo.
Desde ese entonces él le enseño muchas coas, como terminar sus estudios y aprender mecánica, pues eso le encantaba mas que nada
FIN FLASHBACK
-Puedes, mandar a investigarme, en el orfanato para niñas Virgen de Fatima, te darán información mía, pues nunca la borraron- le dijo a Albert.
Este solamente supo que había metido las cuatro de nuevo con ella. Siempre debía salir mal con lo que se tratara de Sam. William ahora comprendía un poco toda la situación.
-Tranquila señorita McGregor- hablo Britter- que usted no es sospechosa de nada.- le sonrió.
Sam medio correspondió su sonrisa, pero toda su atención fue en una sola persona, esa a quien tanto quería y respetaba- Papá- no lo había saludado cuando lo vio entrar cargado por dos personas y adolorido, se acerco a el sonriendo y abrazándolo, pues debía saludarlo lo había extrañado, por estar de viaje.
-Yo se que tu no hiciste nada malo, Sammy- era la única persona que la llamaba así y se lo permitía. George la había adoptado, le había dado educación, casa, amor, una familia y su apellido. Y ella se esforzaba para no defraudarlo.
-¿Papá?- dijo sin comprender Albert.
-El señor McGregor, adopto a Sam. Le quiso dar un hogar y amor al enterarse de todo lo que había pasado- explico Emily.
George y Sam, se habían propuesto cuidar de Candy y lo hacían, cuando la rubia salía herida, era George quien se encargaba de curarla para que nadie se enterara. Pues sabían que la policía podría sospechar de cualquiera que entrara minutos después con una herida cuando Fire acababa de Robar. Sam por otro lado la ayudo mucho mas cerca, era su ayudante, y su sobrenombre era muy feo, en absoluto le agradaba que le llamaran "Chispita" pero siempre estaba con ella en cualquier robo, nunca la dejaba sola, la poyaba en todo sus planes.
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Candy grito de dolor, ya no quería mas sufrimiento. Toda ella estaba empapada, escurría de agua, lo habían vuelto a hacer, Braham le daba pequeños toques, mientras esperaba recibir la llamada de su socia para pedir a William White y MediLab, el precio por su queridisima hija, por el momento se entretenía con su empleada, no le hacía mucho daño pues podrían necesitar su ayuda, si William se volvía a negar otra vez. Tenía los ojos vendados.
-Saben... que podría... volver a suceder... ¿cierto?- dijo Candy- de nada... les servirá... tenerme aquí... lastimándome- hablaba entre jadeos.
-Por tu vida, espero que no se repita de nuevo querida- hablo Braham, sonriendo. Eliza observaba todo, su prometido le había contado todo desde le principió, como habían secuestrado la primera vez a la hija de los White, pero nunca revelo la información de quien era Fire. Ella por el momento no sabía que ante sus ojos estaba la mismísima ladrona famosa, que nadie nunca había podido atrapar y siempre salía libre de todos.
Pero si sabía algo, la información de donde estaban. Sin que su prometido se diera cuenta, envió un mensaje de texto a su superior, dándole la dirección para que rescataran a Candice White y se apresuraran, porque era mucho dolor el que escuchaba con las torturas y eso que aun no habían llamado a los White para pedirles el rescate. Por dentro rezaba para que se apresuraran.
Braham volvió con ella envolviéndola en un abrazo y besándola, estaba feliz, pero también esperaba no perder a su mejor empleada de toda su vida.
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Sam, estaba calculando que nadie la viera y esa excusa se la estaba dando George al decirle que fueran a casa para esperar noticias, ella debía ir a buscar a su amiga y hermana, para poder rescatarla y no sucediera nada de nuevo. Lo único que no le agrado fue haber contado su pasado, pero debió hacerlo por un mensaje de texto que le envió George, para que no la acusaran de algo que nunca supo como comenzó, hasta meses después.
