¡Volví!
Disculpen la demora, primero tenía que ver que no se me quedara nada perdido por ahí en el fic, pues el final ya está listo y segundo mi beta estaba full trabajo así que decidimos pararlo, para ya de lleno hasta el final.
A partir de la próxima semana, las actualizaciones serán los lunes y los jueves ¡Yeah!
¡Sin más, a leer!
"La incertidumbre de lo que vendrá, puede inquietar hasta al más valiente"
Viaje de Sanación
VI
"El principio del final"
.
..
.
.
La fiesta que Chloé y Alya habían preparado en "Le Grand Paris" era todo un éxito. Los chicos estaban pasándola tan bien que muchos habían olvidado lo nostálgica que fue la entrega de diplomas y el discurso de Alya como presidenta subrogante.
Ahora todos se divertían. ¡Había que pasarla bien antes del bendito examen que definía el futuro de cada uno de ellos!
En una esquina del salón de eventos, Adrien, Nino y Alya habían sido confinados al rincón por Chloé que, vestida con un elegante vestido negro y blanco, los miraba con una sonrisa ladeada.
—¿Qué tanto te traes, Bee? —protestó Alya, sin mirarla, comprobando que Kim no tirara alcohol en el ponche de frutas.
—¡Miren lo que tengo! —sacó del bolsillo interno de su chaqueta dorada un sobre. Adrien lo reconoció inmediatamente—. Es una invitación a la Gala y Exhibición del Instituto Della Moda.
—¿No es ahí donde está Marinette? —exclamó Nino, que ya se había deshecho de la corbata de su traje azul marino y había vuelto a su gorra roja habitual.
—¿De verdad? —Alya tomó la invitación, corroborando.
—Tengo que acompañar a mi madre —explicó con un tono de voz fastidiado muy mal fingido—. Tener que ver a esa panadera.
—¡A mí no me engañas, Chloé! —dijo Alya sonriendo, mientras se cruzaba de brazos para hacerse más a ella— Te mueres por hablar con ella. Tienes más preguntas que yo para hacerle.
—¿Tú también quieres ir? —la pregunta de Adrien las sorprendió. El chico rebuscó en el bolsillo interior de su chaqueta, dejando salir a Plagg—. Mi padre me dio esto —le dijo—. Creo que para tratar de limar un poco las asperezas que han estado surgiendo entre nosotros, me dijo si quería ir a verla —observó su invitación—. Y aunque muera por hacerlo, quiero respetar el espacio que ella puso entre nosotros.
—¿Respetar? —Plagg se burló, haciendo sonar su lengua— Si lo respetaras no hu… —de golpe, lo volvió a meter dentro de su chaqueta.
—Ignórenlo —dijo y, rápidamente, le pasó la tarjeta a Alya para cambiar de tema—. La invitación es transferible y con solo presentarla, puedes entrar.
—¿De verdad, me la regalas? —dijo, emocionada. La mujer de anteojos que lucía un bonito vestido corte imperio en tono naranjo, empezó a ver borroso por las lágrimas.
—¡Claro! —respondió el rubio con una sonrisa—. Es un regalo.
—¡Adrien! —la chica, sin pensarlo mucho, se acercó a abrazarlo—¡Gracias! ¡Gracias! —dijo, incomodándolo un poco.
—De… nada— ella se separó inmediatamente.
—Lo siento —se disculpó viendo la tarjeta—. Es que volver a ver a Marinette…
—¿Y yo? —todos observaron a Nino que los miraba de brazos cruzados, bastante enojado por la escena frente a él— Viniste con Chloé, mandas a mi novia a Italia… ¿Y yo qué?
—Nino, Nino —Adrien se acercó y lo abrazó dándole una doble palmeada en la espalda—. Tú tienes mi eterna amistad.
—Eso no tiene nada de gracia —dijo el moreno tratando de separarse del chico de cabellos rubios, mientras las chicas se reían. Chloé y Alya se miraron con complicidad, aprovecharían bien esta oportunidad.
…
Marinette estaba apoyada en el pequeño balcón que tenía en el departamento de Paola con una sonrisa nostálgica, pensando en cómo estarían pasándola todos sus compañeros en ese momento y lamentando no poder estar ahí. Ni siquiera tendría su último baile con Adrien como deseo toda la enseñanza media…
Suspiró, botando el aire por la nariz, cuando una taza humeante apareció frente a ella. Observó el chocolate caliente y luego, miró a Paola que le sonrió antes de apoyarse ella también, contra la protección de piedra para observar las estrellas.
—Dicen que el chocolate caliente alivia las penas… —comentó—. Es una noche muy bonita.
—Lo es —afirmó Marinette, observando la taza con una sonrisa—, aunque en algún lugar debe ser una noche mágica.
Paola movió los hombros, antes de bajar la mirada a su taza.
—Supongo que debe ser difícil…
—Lo es… —cerró los ojos y contó hasta diez, mentalmente—, pero ya pasará… Además, tenemos que terminar los detalles para nuestra presentación esta semana, y no puedo permitirme pensar en… —su amiga apoyó su cabeza contra la de ella— ¿Paola?
—También dicen que, si uno llora con alguien que no conoce su historia, puede desahogarse mejor… —le comentó para separarse y mirarla con una sonrisa—. Se nota que cargas con mucho, Marinette. Imagino que haber sido una súper heroína debió darte muchos problemas… pero… Yo solo conozco a la Marinette que se presentó en nuestro salón hace poco más de tres meses, la chica que hace tres meses se convirtió en mi compañera de vivienda, la que ama hablar francés con mi gato y él, curiosamente, parece entenderte —comentó, con algo de intriga en sus palabras—. Y la chica que atiende a sus clientes con una sonrisa tan encantadora, que todos vuelven al café por ella… No sé qué fue de tu vida en París así que, si algún día quieres simplemente llorar para liberar todo lo que tienes dentro, no dudes en venir conmigo —sonrió—. Prepararé algo dulce para ese momento…
—Muchas Gracias —dijo. Ambas se miraron y volvieron a mirar el cielo con una sonrisa.
…
Violetta estaba parada frente a sus cuatro compañeros, observándolos detenidamente. Ese día era la prueba de los tocados de los vestidos de Marinette y Paola, y los bombines de Michelangelo y Claude. Todos estaban ansiosos porque por fin, iban a ver la obra de la chica.
—¡Bien, aquí están! —dijo, cuando cada uno liberó lo que tenía en sus manos— ¿Y?
Marinette sonrió ante el tocado de plumas rosadas cocidas entre sí como si fueran una flor. Le encantaba.
Paola tenía un tocado de plumas celestes y azules que, entre caladas, formaban una gran pluma que cubría bien el estilo de peinado recogido que pensaba hacerse la de cabellos oscuros.
Los bombines de Claude y Michelangelo eran bastante parecido entre sí, solo variaban en las plumas que habían escogido. El de Michelangelo tenía plumas largas de pavo real, mientras que el de Claude tenía plumas azules.
—¿Qué tal?
—¡Me encanta! —dijo Marinette, observando el suyo y el de los demás— ¡Violetta eres estupenda!
—Que me lo digas tú, es un halago —respondió con una sonrisa. La de cabellos azabaches se sonrojo con vergüenza.
—Ahora solo falta que ver el tema del maquillaje —comentó Paola, mirando a Claude. Él solo le guiño el ojo.
—Prepárense para ganar, chicos…
Todos se miraron entre sí, afirmando. ¡Llegó la hora de la verdad! Aunque antes, Marinette había tenido que rendir el examen que le preparó el instituto, estaba muerta de los nervios, pero tenía que tener fe.
Una vez que todo eso terminara, sería el inicio del fin.
…
—Toc, toc —la voz de Marinette, hizo que Paola dejara el libro que estaba leyendo sobre su cama, para ir a abrirle la puerta de su habitación— ¿Estabas ocupada? —preguntó cuándo ésta le abrió la puerta.
—No —la chica bajó su mirada verde hacia la bandeja que traía Marinette en las manos.
—Sobró de la tarta de chocolate con fresas de la tienda —le sonrió, mostrando sus dientes blancos— ¿podemos hablar?
Paola solo la miró de forma maternal y se corrió de la puerta para que Marinette ingresara a su habitación.
—¿Qué tal el examen? —preguntó la de cabello oscuro, sentándose en su cama e invitando a Marinette a que se sentara también en ella.
—¡Bien! —dijo, sonriendo— Michelangelo es muy buen profesor y Claude supo explicarme bien como escribir.
—Es que, Marinetta —respondió, tomando una de las fresas de la tarta—, aunque tu acento francés se nota, hablas claro el italiano… Nunca pensamos que no sabías escribirlo.
—Es que mi Nonna —Marinette se miró las manos—, me cuidaba de niña. Pasábamos mucho tiempo juntas cuando mis padres empezaron con la panadería. Ella me hablaba a veces en italiano y aprendí a hablarlo, pero nunca me vi en la necesidad de escribirlo.
—¿Y el chino? —le preguntó con curiosidad, Marinette ya les había comentado de su ascendencia china cuando tuvieron que diseñar un qipao.
Marinette negó con la cabeza.
—No, con suerte sé decir «Nìhào» «Xièxiè» —respondió moviendo los hombros con algo de pena—. Cuando venían parientes de mamá a vernos, Adrien siempre me acompañaba, así que nunca me esforcé por aprender más.
Y ante la mención del rubio, bajo la mirada con una sonrisa triste.
—¿Eran buenos amigos? —interrogó, viendo si podía empezar a sacarle esa información que quería soltar, pero al parecer le costaba.
—Sí... —afirmó y la miró para cerrar sus ojos y sonreírle—. Nunca supe como terminé compartiendo tanto tiempo, juntos… —volvió a bajar la mirada hacia la tarta y tomó una de las fresas—. En un principio, me costaba entablar conversación con él. Me gustaba, pero apenas podía hablar… me hacía sentir bastante tonta… Así que un día, decidí tomar ese cariño especial que tenía por él, lo até en lo profundo de mi ser y empecé a tratarlo igual que a los demás, y cuando eso paso, la amistad floreció… —corrió la mirada al techo—. Ahí me di cuenta que realmente lo nuestro no era algo más que amistad, dejé de luchar por mis sentimientos y me enfoqué en ser amigos… y mientras más compartía con él, más cosas en común teníamos… Era odioso saber que no podía funcionar nada con él cuando éramos tan parecidos en gustos.
—¿Y qué hay de Chat Noir?
—¿Del gato mañoso? —preguntó con una sonrisa. Algo de la nostalgia que había con Adrien desapareció en su mirada por algo que más bien parecía ilusión. Paola se mantuvo en silencio mientras, simplemente, la observaba—. Él siempre fue un amigo para mí, era mi compañero de aventuras y mi intención de no saber quién era bajo la máscara, nos ponía ciertas restricciones.
—¿No sabes quién es? —exclamó, sorprendida.
—No —negó con la cabeza, sonriéndole—. No tengo ni idea de cómo luce, así que podría cruzarme con él por la calle y no reconocerlo.
—¿Y por qué crees entonces que se cubrió cuando vino a la cafetería? —interrogó pegando su dedo índice al labio inferior—. Si no fuera alguien que tú conoces, no debió ocultarse…
—No lo había pensado —Marinette pestañó un tanto confundida. ¿Ella realmente conocería a Chat Noir en su vida civil? Eso explicaría porque Chat Noir había sido coqueto con su forma civil también o se mostraba demasiado preocupado por ella.
La de ojos celestes llevó el puño a su mentón, pensativa.
Paola aprovechó ese break en la conversación para beber del café que Marinette había traído junto con las tartas.
—¿Él es el que te gusta ahora?
—Sí —Marinette, que aún estaba en su nube, afirmó con la cabeza y luego se congeló en su lugar, para mirar a su compañera— ¿Qué? —Paola solo se rio— ¡Yo… no! ¿qué me preguntaste?
—Tranquila —la de ojos verdes apoyó las manos en el colchón y se lanzó un poco hacia atrás—. Supongo que después de tantas rosas, terminó ganando tu amor.
—Y cuando al fin lo logra, la valiente superheroina huye de París —soltó el aire por la boca, dejando caer sus hombros—. Para venir de la ciudad del amor, mi vida amorosa es un fracaso.
—Michelangelo está disponible, si gustas —el comentario hizo que Marinette la viera de reojo—. Es broma —soltó—. ¿Y qué más? —la parisina observó a su compañera confundida—. No creo que solo el triángulo o cuadrado amoroso que tienes con Adrien Agreste y Chat Noir sea lo suficientemente fuerte para sacarte de París.
Marinette aspiró profundo.
—Estoy en una misión que solo como Ladybug puedo resolver —confesó finalmente—. Cuando terminé la gala, seguiré investigando el libro que tengo bajo mi custodia y puede pasarme cualquier cosa.
—¡Pero, Marinetta! —Paola se puso de pie, claramente preocupada.
—Ahora que veo tan cercana la respuesta, me dio algo de miedo… —apretó los labios, buscando las palabras que decir—. ¿Qué pasa si lo leo mal y despierto una catástrofe mundial? ¿O qué pasa si desaparezco? O si pierdo la memoria y nunca pude decirle a Chat Noir que realmente llegué a quererlo… Tengo miedo, pero soy la única persona que puede hacerlo.
La italiana, corrió la bandeja para sentarse al lado de Marinette y hacer que apoyara la cabeza en su hombro, para que pudiera llorar tranquila.
—He estado leyendo mucho en internet sobre Ladybug —le confesó—, he revisado videos y entrevistas, y puedo decir que eres muy valiente, Marinette —bajó la mano que tenía en la cabeza de su amiga a la espalda, para moverla como si intentara calmar a un bebé—. No sé qué problemas puedas acarrear con tu misión, pero estoy segura que, si tú eres la única, es por algo… Porque seguramente podrás con ello, sin ningún problema.
—¿Tú crees?
—Claro —afirmó, separándose de ella para mirarla con una sonrisa—. Las mariquitas son símbolos de la buena suerte y no puedes negar que le haces honor a ese lema.
—¿Por qué lo dices?
—¡Llegaste a nuestro grupo, después de todo! —respondió, guiñándole el ojo derecho—. ¡Nuestros rivales son odiosos!
Ambas terminaron riéndose, Marinette vio una vez más a su amiga y sonrió.
Realmente tenía una buena amiga… Como la que la esperaba en París…
…
Eran cerca de las doce de la noche cuando Marinette levantó la tapa del notebook para entrar a su twitter. Hace tiempo, empezó a recibir frases por aquella red social y hoy era de esos días donde le gustaba releerlas.
«La solitaria dama de acero extraña nuestras aventuras»
Si bien, en un inicio no había logrado entenderla, Violetta le había explicado que la dama de acero podría ser una reverencia a la torre Eiffel.
No tardó en comprender que quien se encontraba tras el alía de «unluckychat» era su compañero de aventuras.
Empezó a responderlas de forma chistosa, con gif o emoticones, a cada una de sus frases… la más nueva era de… ¿hace diez minutos?
«Aunque varias rosas me has rechazado, ¿podrás rechazar el significado de ésta flor?»
Marinette observó confundida, la imagen de la camelia rosa, y abrió otra pestaña del explorador para buscar su significado.
El significado le llegó sin duda alguna «El anhelo de estar con la persona amada»
Esta vez, se olvidó de su propia promesa de no hablarle para no ilusionarlo más, llevó las manos al teclado y le mandó un mensaje privado.
«¿Te conozco?»
Se apretó el labio inferior entre los dientes, esperando por una respuesta. El mensaje no tardó en ser visto.
«Me conoces muy bien, prrincesa» Marinette se cubrió la boca y la nariz con ambas manos para no gritar. «Aunque bien podría decirte que nos conocemos mejor de lo que crees, My lady»
Y la pregunta que tenía en su cabeza producto de su conversación con Paola, se respondió sola. ¡Ella conocía a Chat Noir en su forma civil!
Bueno, al menos podría decir que cuando volviera a Paris algún día, podían juntarse sin problema porque, si se ponía a leer aquellos mensajes, el mismo mensaje que acababa de dejarle… el sentimiento de su compañero por ella no había cambiado al saber quién se ocultaba tras la máscara…
Realmente ella deseaba poder hacer lo mismo.
.
..
La gala de Exhibición del Instituto della Moda se estaba desarrollando en el gran salón de eventos del recinto. Invitados de toda índole, referentes al mundo del diseño se habían reunido para observar a los nuevos graduados, esperando poder fichar con ellos para sus empresas.
Marinette estaba nerviosa, observando su vestido con mucho miedo de arruinarlo. Las chicas también estaban nerviosas, pero lo de ellas era más por su futuro que otra cosa.
—¡Cálmate, Marinetta! —Claude le llegó por detrás, colocando ambas manos en su hombro—. ¿Dónde está la gran súper heroína?
—¿De vacaciones? —respondió con pánico en su voz.
—Vamos, Mari —Michelangelo corrió a Claude para apoyar su mano en el hombro de la mencionada—. Saca ese poder con el que salvaste ayer a la anciana, de ser atropellada…
—¿Me viste? —preguntó, espantada.
—¿Quién no nota a Ladybug? —aquella frase desinfló más a Marinette que calmarla. Ella sabía que mucha gente notaba a Ladybug, pero no a Marinette.
—¡Ya la deprimiste! —Paola, corrió a sus compañeros para tomarse del brazo de Marinette—. Ven, vamos. Entraremos nosotras tres, primero.
—Sí, dejemos a estos idiotas —comentó la rubia, acomodándose la pulsera que Paola le había pasado— ¡Es hora de la verdad!
La entrada al recinto de la gala, contaba con una alfombra roja, donde los estudiantes eran fotografiados con sus prendas. Posar resaltando cada uno de sus accesorios era una situación bastante incómoda para la mayoría de ellos, salvo para Marinette, quien lo hizo bastante bien para sorpresa de todos.
—¡Ya cuenta el secreto! —Violetta la tomó por los hombros— ¡Eras una bolsa de nervios hace un momento y lo hiciste mejor que nosotras!
—Es que… yo… —Marinette no sabía a ciencias cierta que responder. Tanto tiempo bajo la lupa de las cámaras, quizás la hizo más inmune de lo que pensaba. O quizás las constantes visitas a Adrien en sus sesiones de fotos…
Cuando estaba por responderle a sus amigas, una voz chillona la sorprendió.
—¡Uy! Huele a pan… —esa queja, solo podía venir de una persona. Marinette se giró sobre sus pies para ver a la rubia, que tantas veces le sacó canas verdes, mirándola despectivamente, como siempre—. Oh, pero si es la panadera…
—Chloé —susurró, sin poder creer que estuviera frente a la rubia.
—La misma, querida —acotó, moviendo su cabellera rubia, con el típico complejo de superioridad.
—¿Chloé Bourgeois? —preguntó Violetta, sorprendiendo a la mencionada por reconocerla— ¡Eres la hija de Audrey Bourgeois! —tras la afirmación, la miró confundida y se acercó un poco más a Marinette.
—¿Qué pasa con tu amiga? ¿Te buscaste más personajes raros en este país?
—Ella es Violetta Ricci, es una admiradora de tu madre —la presentó, Chloé la miró de arriba abajo—. Y ella es Paola Sabatella —señaló a la morocha—. Son mis compañeras, además vivo y trabajo con Paola —le explicó y, en cuanto terminó de hablar, sintió que algo se apoyaba en su espalda— ¿Eh?
—Así que no solo me abandonas, sino que te vas a vivir con otra amiga —Marinette quedó paralizada por la voz a sus espaldas y no pudo evitar que algunas lágrimas escaparan de sus ojos.
Paola y Violetta observaron cómo su pequeña amiga, volvía a girar sobre sus pies, para encontrarse con su mejor amiga. Alya.
—¡Marinette! —dijo, la de anteojos cuando abrazó a su amiga de nuevo— Te extrañe tanto…
—¡Alya! —se separó de ella, tomándole ambas manos— ¿Cómo llegaste aquí?
—Adrien me dio la invitación de cortesía —indicó la morena, que llevaba un vestido Gabriel, inspirado en Rena Rouge, anaranjado bastante ajustado hasta la cintura donde nacía la falda simulando la cola del traje de la heroína.
—¿Adrien? —preguntó con espanto.
—Tranquila, él no vino —comentó Chloé, ganándose la mirada de Marinette—. Y menos mal que no lo hizo porque estaría dando un espectáculo alérgico con tantas plumas.
—Es verdad —susurró Marinette, con una mezcla de sensaciones en sus palabras. ¿Qué era lo que sentía en realidad? ¿Alivio, pena?
—¡Marinetta! —Claude le llegó por detrás, haciendo que ésta se asustara producto de su estado mental— ¿Has arruinado tu maquillaje? —preguntó, haciendo que la mirara. Curiosamente, pese a que había llorado un poco, su maquillaje estaba intacto— ¡Ay, menos mal que soy genial!
Marinette giró los ojos con algo de fastidio fingido y volvió a presentarlas.
—Ellas son Chloé Bourgeois y Alya Césaire —las indicó con su mano—. Antiguas compañeras de clases y aventuras —ante el escándalo que se figuró en la mirada de las chicas, solo movió los hombros, resignada—. Ellos saben quién soy… —ignorando el shock de las dos, siguió con las presentaciones—. Ellos son Michelangelo Rizzo y Claude Dupont, también de mi grupo del instituto.
—¡Wow, Marinetta, wow! —dijo Michelangelo, acercándose a las amigas de la mencionada con una sonrisa—. Realmente, eres única. Gracias a ti, podemos conocer a la hija de Audrey Bourgeois —tomó la mano de Chloé y se la besó—. Encantado.
—Ojalá pudiera decir lo mismo —dijo, quitando la mano—. ¿Cuándo empieza el show? —le preguntó a Marinette, ignorando al resto.
—Se supone que debemos estar un rato con la gente, que vean nuestros atuendos y luego, los tres grupos pasamos a la pasarela a mostrar la resistencia de nuestros diseños.
—¿Y tú hiciste los vestidos? —preguntó Alya con una sonrisa. La sola idea de que Marinette hubiera seguido con el diseño, la reconfortaba.
—¡Sí! —afirmó, orgullosa— Y los trajes de los chicos, también. Paola hizo los adornos de las corbatas y las pulseras que tenemos nosotras; Violetta los tocados y bombines; Michelangelo las carteras clutch y Claude se encargó del diseño de los zapatos y el maquillaje.
—No está mal —indicó Chloé mirando a los cinco—. Al menos, se ven armoniosos.
—Es la idea —afirmó Marinette con un tono de voz tan animoso, que sus cuatro compañeros italianos la miraron con una sonrisa. Se notaba que a Marinette le hacía falta volver a ver a alguien allegado a ella.
No conversaron mucho, y aunque las invitadas estaban más que ansiosas de bombardear a la portadora de la buena suerte, la dejaron un momento a solas para que pudiera prepararse con sus compañeros.
La pasarela comenzó en la gala, llenando de nervios a los graduados. El primero en pasar fue el grupo de Brillos, los más sofisticados del instituto, según ellos, pues su concepto era el brilloso glamour. Los cuatro vestidos de sus integrantes estaba adornado con brillos en escote y cintura, en distintos colores y su cabello estaba adornado por tiaras. Fueron observados con detenimiento por los jueces, y pasaron a retirarse.
El segundo grupo fue el de las flores. El grupo formado por tres chicas y un chico, desafiaron la gravedad con tocados de flores naturales y vestidos livianos, la capturaron, sin dudas, el concepto de la naturaleza en sus prendas.
El último grupo en pasar fue el grupo de Marinette, con el concepto de alas de libertad. El grupo de cinco personas, pasaron de a dos. Paola con Michelangelo, Violetta con Claude y, por último, ella sola, pudiendo notar claramente la mirada inquisidora de Audrey Bourgeois sobre ella.
Tras terminar el desfile, no dieron los resultados, pero ellos ya se sentían ganadores. Michelangelo tomó a Marinette y la alzó en sus brazos.
—¡Si ganamos va a ser por tus consejos!
—¡Ya, bájame! —exclamó, fingiendo enojo, pues las risas escapaban de su boca— ¡Fue un trabajo en equipo!
—¡Pero nos lideraste! —Claude, aprovechó que Michelangelo la bajó, para abrazarla— ¡No sabemos cómo tanta creatividad entra en un cuerpo tan pequeñito!
—¿Me estas llamando enana? —preguntó separándose enojada. ¡Eso ya no era actuación!
—¡Ya, déjenla en paz! —Paola salió a defenderla, poniéndola atrás suyo.
—Ya salió la mamá a defender a su cría —el comentario de Violetta, terminó por reventar el ánimo entre ellos, que rieron y soltaron todos los nervios acumulados por meses.
Alya observaba la escena de brazos cruzados, Chloé estaba igual, pero con cierta chispa divertida en sus ojos celestes.
—¿Sabes que hubiera sido chistoso? —le comentó a la morena, la de anteojos, la miró confundida— Que Adrien hubiera visto esa escena, donde su Marinette está siendo consentida por otros chicos y él sin poder acercarse por las plumas.
—Me alegra ver que Marinette, pese a todo, es feliz… aunque… —Alya corrió la mirada de su amiga, a la rubia a su lado— ¿Qué pasará cuando se entere de que Adrien es Chat Noir? Que se enamoró de ambas partes de él…
—Créeme que me muero por ver su rostro cuando se entere, pero… —soltó en el aire por la nariz con pesadez—, Adrien nos hizo jurar y re jurar que no diríamos nada.
—Lo sé —dijo, aburrida de las ideas y venidas de aquel par. ¡Cinco años habían sido suficientes! —. Esperemos convencer a Marinette de que vuelva con nosotras.
Ambas se miraron y afirmaron con la cabeza. Esa era su misión.
—Marinette —la voz de Audrey paralizó al grupo de amigos de la mencionada, que no podían de la emoción de conocer a la reina del estilo—. Siempre nos encontramos con temas relacionadas a las plumas, por lo que veo —comentó.
—Sí, señora —afirmó con una pequeña reverencia—. Así parece.
—¿Me permites hablar contigo un momento? —confundida, observó los ojos de la mujer frente a ella y, tras ser levemente empujada por Michelangelo, se puso en camino.
—¡Háblale de mí! —exclamó el chico de lentes, con una sonrisa, mientras los otros tres se miraban incrédulos de su osadía.
—Dígame —preguntó Marinette cuando se alejaron un poco.
—¿Qué pasó con Gabriel? —la pregunta fue tan directa que la pobre no pudo pensar en una respuesta coherente—. Él no suele verse perturbado, pero ha perdido a su futura aprendiz estrella —le comentó—. Eres consiente que hemos peleado por tu talento muchos años, Adrien y Chloé también se ven algo preocupados por tu ausencia. ¿Ha sucedido algo?
—Solo quería nuevos aires —respondió con timidez—, creo que verme con tantas responsabilidades apenas me graduaba, me espantó.
Audrey se cruzó de brazos y luego movió la mano derecha por delante de su cara, para nada convencida con aquella respuesta.
—Bien, hagamos de cuenta que te creo —comentó—. Tu equipo sacó la mayoría de votos. Los tocados eran asimétricos con el rostro de cada una de ustedes, las plumas de plata de las pulseras y hebilla de las corbatas, fueron unos detalles únicos. El maquillaje sutil, pero resaltando cada aspecto… Y los vestidos gritan Marinette por todos lados, ¿o me equivoco?
—Sí, los vestidos los he diseñado yo —afirmó, emocionada de haber recibido la mayoría de votos.
—Se nota —observó hacia el grupo de Marinette—. Todos tienen mucho talento, pero el director me comentó que era un grupo muy disperso y nunca terminaban de desarrollar sus ideas —volvió a mirarla—. Fuiste de mucha ayuda para sacar el don de cada uno de ellos así que, mi propuesta sigue en pie —le informó, sorprendiéndola—. Si no quieres trabajar con Gabriel, el puesto de asistente de moda en mi oficina en New york está disponible para ti.
—Yo…
—¡Piénsalo! —le dijo antes de alejarse—. Estamos al habla.
Marinette se quedó observándola por un rato, y luego se acercó a sus amigos donde explotó. ¡Habían sacado la mejor puntuación!
…
Tras terminar la gala, Marinette al fin pudo dedicarles tiempo a sus amigas, pues las tres se quedaron en una de las habitaciones de un lujoso hotel de Milán.
Ni bien, la puerta se abrió y las tres ingresaron, no tardaron en agarrar a Marinette y bombardearla con preguntas. Aprovechando que era más baja que las dos, se agachó y se alejó de ambas antes de voltear a verlas.
—Ok, está bien —dijo suspirando—. Tikki… —y tras la mención de la Kwami, el ser rojo de motas negras apareció frente a su elegida.
—Saludos —dijo la pequeña—, soy Tikki, la Kwami de la creación.
—¡Oh por todos los cielos! —Chloé observo a la pequeña, dejando en libertad a Pollen que también se ocultaba en su abrigo de piel— ¡La panadera era Ladybug!
—Soy —la corrigió, con las manos detrás de ella, Marinette ya se había quitado el vestido de la gala, cambiándose con un pantalón de mezclilla negro y una polera rosa con detalles negros en cuello y puños.
—¡Mari! —Alya se acercó a su amiga y la abrazó. Ella respondió enseguida— ¡Hay tanto que quiero decirte, tanto que quiero gritarte y enfadarme contigo!
—Lo sé —Marinette se aferró a su mejor amiga—. Imagino que todo fue tan difícil para ustedes, pero yo…
—¿Siempre fuiste Ladybug? —la pregunta de Chloé, les hizo recordar que no estaban solas. Marinette afirmó con la cabeza—. ¿Desde la primera vez? —ella volvió a afirmar.
—Sí, mientras yo te acababa de salvar la vida, tú fuiste a ponerme una goma de mascar en el asiento.
—Yo —bajó la mirada, bastante avergonzada pues había tanto que tenía para preguntarle. Los recuerdos de sus palabras en la tarjeta que le dejó, la hizo decidirse para preguntar— ¿Por qué confiaste en mí? ¿Lo que pusiste en esa tarjeta es verdad?
—Ladybug me dio una mejor manera de ver la vida y a las personas —les explicó—. Me habías ayudado muchas veces y también veía lo feliz que eras cuando Queen Bee aparecía en tu lugar. ¿Cómo no confiarte a Pollen? —miró al Kwami con una sonrisa—. Realmente, comprendí que tu personalidad la forjaste por las cosas que te habían pasado, así que una segunda oportunidad no se le niega a nadie —dejó de mirar a la rubia para observar a su amiga—. Y tú, Alya —le sonrió—, eras la persona en quien confió a ojos cerrados, ¿Cómo no confiarte un poder a ti también? Sé que les oculté que era Ladybug, pero también saben que era bien estricta con el tema de las identidades. Por eso, ni siquiera conozco la personalidad real de Chat Noir —ante aquello, las dos se miraron en silencio, pero no pasó desapercibido para Marinette— ¿Qué?
—Nada —Chloé, movió su mano derecha como si nada importante pasara—, solo que el gato pulguiento ya no es el mismo desde que te fuiste. Por momentos, está más deprimido que mi madre al ver un traje de segunda, y por otras, parece el ser más feliz del universo. Creemos que desarrolló una personalidad bipolar.
—Quizás si él te viera… —empezó Alya, abordando el tema al que venían, pero lo que Marinette confesó, toda avergonzada, las dejó paralizadas a ambas— ¿Qué?
—Chat Noir vino a verme hace unas semanas —sonrió, ocultando la sonrisa tras sus puños apretados—. Me dejó una rosa en el café donde trabajo y a veces, me escribe en mi twitter…
Ambas se miraron de reojo, había un gato muerto cuando volvieran a casa.
—Y hablando de los chicos de los que te enamoraste —comentó Chloé, fingiendo una carraspera— ¿Qué hay de mi Adrien? —ante aquella pregunta, Marinette bajó la mirada— ¿Por qué solo le dejaste esa tarjeta?
—Yo —suspiró y cayó sentada sobre la alfombra de la sala de la habitación—, no sabía que escribirle… Escribí tres cartas que deseché, tras escribir la de Chat Noir, sentí que me liberé un poco, así que intenté escribirle otra carta, pero terminé volviéndola a botar… No quería irme sin decirle al menos adiós, así que terminé haciéndole caso a Tikki y le escribí esa tarjeta.
—Adrien estuvo muy deprimido por eso —Alya se cruzó de brazos, pensando qué palabras usar, para no revelar más de lo debido—. Incluso, puso en dudas tu amistad con él…
—Lo sé —la interrumpió—. Vi su publicación en Instagram… incluso se la comenté hace poco, cuando me di cuenta que lo hice pagar por algo que no le correspondía… No tiene la culpa de ser hijo de su padre.
—¡¿Hablaste con Adrien?! —exclamaron aún más sorprendidas. Bien, ese gato perdería dos de sus vidas…
—Solo intercambiamos un mensaje… nada más… —dijo como si no fuera nada importante, pero para las portadoras de Trixx y Pollen, tenía otro significado.
—¿Y qué pasó con Hawk Moth? —Marinette suspiró aliviada cuando cambiaron de tema.
—El señor Agreste era Hawk Moth. La situación pasó bastante rápido —dijo mirando la nada—. El akuma nos transportó a un lugar extraño y cuando nos dimos cuenta, Hawk Moth estaba frente a nosotros dispuesto a mostrarnos su nuevo poder. Chat Noir me defendió, para variar, y salió lastimado. Hawk Moth estuvo a punto de clavar la punta filosa que tenía en su bastón para quitarle el miraculous a Chat y yo…
Alya y Chloé se cubrieron la boca para no gritar. ¿Hawk Moth casi hiere de gravedad a su propio hijo?
—Así que fingí rendirme, le dejé tomar mis miraculous y cuando bajó la guardia, tomé el broche de Moth entre mis manos y él perdió la transformación. Estaba algo aturdida así que tomé a Chat Noir y lo llevé con el guardián de los miraculous… Después, fui a la mansión Agreste por el miraculous que faltaba.
—Pero, Mayura pudo atacarte…
—De hecho, llegué justo para impedir que Nathalie se transformara —recordó con tristeza—. Al parecer, ella estaba al tanto y quería ayudar a su jefe a llevar a cabo su plan, poniendo en riesgo su propia vida.
—¿Y qué es lo que tanto quería? —la de cabellos oscuro levantó la mirada hacia su morena amiga y sonrió con pena.
—Despertar a la mamá de Adrien —confesó, bajando la mirada—. Ese era el deseo que quería pedir con nuestros miraculous… Y entonces, me encontré en esta situación: ¿Qué pasaba si Adrien era el precio que terminaba pagando? —levantó la mirada llena de lágrimas— ¿Si pagaba la vida de alguien que amaba por la de otra persona que amaba? O ¿Qué hubiera pasado si Adrien se enteraba y el precio era otro? ¿Hubiera estado del lado de su papá? ¿Me hubiera perdonado que interfiriera en los planes de su padre para volver a ver a su mamá? ¿Y si me despreciaba por impedirle ver a su madre de nuevo?
Las chicas se agacharon para quedar a la par de Marinette.
—No solo tenía que tener en mi cabeza que Hawk Moth era Gabriel Agreste, quien había sido, artísticamente, casi un padrino para mí, sino que también con haber impedido ese reencuentro familiar… El solo pensar que Adrien podría verme con desprecio, me hizo imposible de soportar… Por eso me fui de París.
.
El rinconcito de la que escribe:
¿Alguien olió mal la salida que le dio Marinette al asunto de su huida? x3 Parece que alguien no les contará de su plan de Sanación...
¡Y al final fueron Chloé con Alya quienes visitaron a Marinette! ¿Esperaban ese reencuentro?
Se pondrá un poco mejor con ellas en Milan en el capitulo 07 porque traerán consecuencias... :)
¡Y no tengo mucho más que decirles! Gracias por hacer que el fic llegara a los 100 reviews, gracias a los que me agregaron en mi página donde tiro spoiler a cada rato xD
En el próximo capitulo, sabrán porque Marinette tiene tanto rechazo con Gabriel Agreste... ¡No se lo pierdan!
.
Respuesta a los reviews:
Anonimo: ¡Aquí está! Lamento la demora!
Dessirenya: ¡Muchas gracias por dejarme el Review 100! Y era la idea, tratar de hacer algo distinto, me alegra que te haya gustado... Ahora me quedó la duda, ¿por qué historia llegaste?
PurpleAqua: ¡Muchas gracias por tus palabras! Me alegra que te haya gustado y te haya incitado a leerlo de tirón! ¡Espero que se ponga mejor!
Hime: Seré mucho muy mala con Adriencito... y con la Marinetta también *risa malévola* xDD
Amo del vacio: ¡Es más fácil escribir que el que sufre es el hombre que la mujer! xD ¡O será mi instinto narrativo el que disfruta eso? xD ¡Gracias por leer!
Neko Bridguette: Todo es complicado cuando uno cambia de pais pero hay que avanzar nomás... ¡Gracias por leer!
darkdan-sama: ¡Pues no! No tenía problemas porque sabe hablarlo, mas no escribirlo xD *No podía ser todo perfecto* ¡Estamos leyéndonos! :)
paulayjoaqui: ¡Si Gabriel lo sabía! ¡Lo menciona más adelante, ahí sabrán cuando se enteró!
Mich Rangel: El tema de Adrien y Gabriel se pone muy intenso, estoy a inicios del capitulo final *porque me cuesta despedirme de los fics* y sigue intenso xD
Chloé quiere ver a su amigo feliz... aun si es la panadera... Y la depresión de Adrien casi se cura con algo que le pasa en el cap siguiente... aunque no termina bien para el muchacho el episodio ¡La bomba le explotara! ¡Muchas gracias por leer!
Michelle: Tu review me llegó justo cuando estaba en unos días bastante feos en mi vida diaria, me hizo sentir muy bien tus palabras. ¡Muchas gracias! ¡Y muchas gracias por leer! :)
Neko lila: La bomba no la tiré aun, es del capitulo siguiente xDD ¡Y sí! Por eso decía que la tarjeta de Adrien era importante, porque tenían su revancha más adelante :D Muchas gracias por leer!
Merline-Ainsworth: ¡Gracias por leer! Y Sí, que ambos estén tan a la defensiva no trae nada nuevo... Sobre todo cuando Adrien sepa todo... próximamente...
karen Agreste: ¡Esa era la idea! Que cuenten ustedes también las palabras y se sorprendieran con la respuesta de Marinette :D ¡Gracias por leer!
SakLiEsme: ¡Fue Alya! xDD ¡Obvio que sabes que pasará... ¡Estás super spoileada! xD ¡Saludos!
.
Este fic será actualizado con el capitulo 07: "¡El sello Kwami!" el 15 de Abril de 2019
.
Les dejo un previo de Capitulo VII
Mientras comía una manzana, abrió el Grimorio en las páginas de Duusu. Ahora que había estudiado tanto los códigos, prácticamente el libro parecía escrito en francés. Se sorprendió, pero no tenía tiempo que desperdiciar.
«Prendedor de Pavo Real, este Miraculous está conectado con el Kwami de los Sentimientos, Duusu. Su poder conceder a su portador, la habilidad para otorgar protectores. Ilusiones a base del sentimiento más fuerte que tenga el elegido.»
—Duusu se alimenta de las emociones de sus portadores —susurró Marinette, dándole una mordida a la manzana de su mano izquierda.
—Algo así —Tikki se puso delante de Marinette—. Duusu es el Kwami de los sentimientos, está ligado a Nooroo que es el Kwami de las Emociones —Tikki bajó la mirada hacia el Grimorio—. Nooroo y Duusu tienen una conexión especial entre ellos, así como Plagg y yo.
—Oh —exclamó Marinette, tratando de recordar todos los Sentimonstruos que Mayura había creado en ciertas ocasiones. Siempre tomando las energías de los elegidos por las plumas, para generar ese protector—. Entonces, ¿puede ser que Duusu se esté alimentando de las energías de Emilie Agreste y de Nathalie?
—Creo que el hecho de que Duusu esté conectado con Emilie, hace que Nathalie se vea afectada, pero no tanto. Hay que encontrar la forma de que Duusu deje de alimentarse de las energías de Emilie para que ella tenga las fuerzas suficientes para despertar.
.
Por cierto, si alguien me pregunta por Oblivio y por Silencer… Nunca había visto a un fandom cambiarse tan rápido la bandera desde que cambian las generaciones en el fandom de Pokémon... (?) Wow xDDD Nah, me encanto Oblivio y Silencer… Me gusto que mostraran el fondo de pantalla de Adrien en el computador, mientras tiene miradas coquetas con Luka ¡Esta Marinette no pierde una! xD #NoSoyLukanette
Igual ambos capítulos me inspiraron para el final de este fic :) Me ayudaron a atar un hilo que tenía suelto por ahí :D
.
¡Nos leemos el lunes para iniciar con las publicaciones de lunes y jueves!
.
¡Aquatic fuera!
.
09 de Abril de 2019
