Descendió de la cama y se coloco la camisa del hombre que yacía dormido sobre el lecho antes de contemplar el jardín por la ventana de la habitación. Una fuerte luz inundo el lugar cegándolo por completo, cuando sus ojos por fin pudieron acostumbrarse a la luz pudo percatarse que ahora se encontraba en el hermoso jardín que hasta hace unos instantes contemplaba; frente a él se encontraba una escena conmovedora, bajo la sombra de un frondoso árbol Edén sostenía entre sus manos una pequeña caja musical finamente decorada a la cual daba cuerda mientras Hades cortaba unas cuantas rosas cerca de donde se encontraba su esposo, al sonar la melodía Lacie contemplaba la cajita cantando la letra de aquella melancólica melodía sin percatarse de la presencia de su amado frente a él.
Edén: .-Fue nuestro regalo de cumpleaños, Duncan me lo regalo el día después a nuestra noche de bodas en mi decimoquinto cumpleaños.
Shun se quedo atónito, como podía estar ese sujeto en dos lados al mismo tiempo además probablemente estaría molesto con él por haberse metido en el lecho de Hades. No respondió ante aquellas palabras, la vergüenza y la tristeza lo consumían tanto que sus lagrimas se le agolpaban en sus ojos, lo único que pensaba en esos omentos era en salir de aquel lugar y no volver a ver a ese par nunca más por lo que cerró sus ojos y apretó sus puños en los costados tratando de disimular los celos antes de disculparse con la persona al lado de él:
Shun: .-Discúlpame yo no… Pero como es que…
Edén: .-Te refieres a cómo es que yo puedo estar en dos lugares al mismo tiempo?
Shun: .-A si es, como lo haces.
Edén: .-Aun no lo entiendes verdad? Yo soy tú y tú eres yo Shun.
Shun: .-No es verdad, como podría ser posible.
Edén: .-Lo es, yo no soy real tampoco lo que has visto y sentido. Todo esto incluyéndome, son fragmentos de mi vida simples recuerdos almacenados en ese simple objeto.
Shun: .-Pero si yo pude sentir a Hades cuando…Perdóname.
Edén: .-Lo haría si hubiera lago de que perdonarte. Presta atención a todo lo veras a partir de ahora es muy importante para cumplir tu misión.
Después de decir estas palabras la figura de Edén a su lado se desvaneció completamente dejando el santo de Andrómeda más dudas que respuestas. Volvió sus ojos para ver bailar a Hades con Lacie al compas de las notas de la cajita musical entre risas y fugaces besos de amor. Lo único que había podido entender a medias fue que Edén y el eran la misma persona y que en estas memorias de su vida se encontraba algo muy importante que lo unía con el dios de los muertos, por ello y por el bien de la humanidad debía encontrarlo lo más pronto posible.
El cielo se oscureció repentinamente y el viento comenzó a soplar con tal fuerza que parecía que en cualquier momento los arboles podrían partirse en dos. Frente a los amantes hizo su aparición Perséfone la diosa de la primavera; Hades no cabía de la sorpresa y lo único que atino a hacer fue plantarse frente a su amado esposo a modo de protección a sabiendas de que con el cuerpo mortal que ahora tenia no podría hacer mucho, por más que pensaba no podía entender porque después de tantos años su antigua esposa se aparecía de esta manera ante él. Perséfone estaba tan hermosa como siempre pero en su rostro podía notarse un profundo odio y rencor acumulados, en su mano derecha portaba la espada de Athena mientras que su mano izquierda permanecía a sus espaldas como si estuviera ocultando algo y no tardaron mucho en descubrir que era.
Perséfone: .-Hades amor mío parece que aun sigues molesto conmigo. OH pero que lindo muñequito tienes ahí, sin duda alguna será del agrado de mi padre!
Hades: .-Cállate, mi nombre es Duncan Nightray! Grábate eso en la cabeza y más te vale no ponerle ni un solo dedo encima a mi esposo Perséfone.
Perséfone: .- Esposo? Jajaja, no me hagas reír, te has encariñado mucho con ese juguete. Es un simple mortal de vida efímera y frágil por naturaleza, además yo soy la única que podría darte descendencia.
Hades: .-A si como se la diste a Athena cierto. No volveré a repetírtelo, largare! Tu no eras nada para mí, la única persona a la que en verdad amo y amare por siempre es a Lacie y si para eso he de morir o convertirme un simple mortal estoy dispuesto a hacerlo.
Perséfone: .-No seas estúpido Hades, como vas a renunciar a ser un dios por una simple basura como esa. Después de todo él y todos los de su especie van a terminar como esta maldita mocosa, un simple entretenimiento para los dioses.
Al terminar escupir estas palabras llenas de rabia la diosa de la primavera lanzo el cuerpo inerte de la pequeña Pandora a los pies del dios de los muertos, el pequeño cuerpecito había sido apuñalado multitud de veces, sus ojos fueron retirados con un objeto punzante, su largo cabello cortado y finalmente degollada. Era una escena terrible que parecía estar disfrutando mucho aquella que alguna vez fue la reina del inframundo al observar la cara atónita de Hades junto a los gritos y la angustia en joven mortal, por si esto fuera poco Perséfone camino elegantemente hasta el cuerpo de la niña y después de tomar la cabecita por los negros cabellos la cerceno con la espada en su mano derecha para luego arrojarla a los pies de su ex esposo quien no se pudo ni mover. Mientras el emperador oscuro permanecía observando tan sangrienta escena aprovecho para herir al Edén quien se había lanzado a recoger los restos de su hermana.
Shun pudo ver como Lacie había sido herido en el pecho y en estomago al tratar de proteger el cuerpo de su hermana por Perséfone sin que Duncan pudiera hacer algo para evitarlo, sin embargo cuando la diosa de la primavera se lanzo sobre él nuevamente con la firme intención de matarlo con una espera de energía Hades se interpuso logrando repelerla con el filo de su espada no sin antes preguntarle por lo que parecía ser un arma solo conocida de los dioses. Lacie trataba de incorporarse, aparentemente con la intención de ayudar a su esposo, sin embargo no vio venir el ataque que su más fiel sirviente le había asestado por la espalda a su esposo, aquel que fuera la reencarnación anterior de Seiya. Andrómeda claramente pudo notar en aquellas angustiosas escenas como aquel sirviente estaba claramente bajo un hechizo o al menos sus restos puesto que se notaba claramente que estaba muerto.
Hades sintió la daga entrar en su espalda justo después de repeler el ataque de Perséfone, no lo graba entender porque aquel joven que creció junto con e y con su esposo lo atacaba de esa manera ni mucho menos porque la diosa de la primavera lo atacaba con la espada de Athena, no obstante todo tuvo sentido al comprender que lo que la hija de Deméter buscaba aparte de matar a Lacie era el megas depranon, aquella arma legendaria que le fue obsequiada por su madre y que junto a la espada y las armas de sus hermanos lograron la derrota de Zeus, pero para que la quería a menos que la utilizara para… El desgarrador grito de Perséfone lo saco de su estupor, justo bajo ella se había formado un sello de luz azul del cual se desprendía una poderosa energía atrapándola, el cual estaba formado por el símbolo de la flor de iris dentro de un circulo simulando el infinito sin embargo tan pronto como apareció se desvaneció lo cual aprovecho la diosa de la primavera para huir.
Athena: .-Vaya pequeño eres un estuche de monerías, no es cierto.
Hades: .-Athena, que demo…
Athena: .-Sip, es sin duda muy hermoso pero muy peligroso, le has enseñado buenos trucos.
Hades: .-Noooo! Que hiciste maldita!
Athena: .-Esto no abría pasado si le hubieras dicho a Perséfone donde estaba la oz, ah y si tu hermano no me hubiera quitado a mi hijo. Por cierto no le has dicho quien eres realmente o si?
Justo después que el sello fue abierto la diosa de la guerra y la sabiduría hizo acto de presencia y en el más absoluto sigilo atravesó el pecho de Lacie con una de sus estilete, el sello fue cerrado por completo y mientras la hija de Deméter huía el cuerpo de Edén se desplomaba pesadamente ante los ojos de Hades y Athena. Una vez en el piso expulso por su boca la sangre acumulada en los pulmones mirando fijamente y por última vez a su amado esposo mientras este sostenía su cabeza contra su pecho y en medio del llanto le gritaba que no lo dejara:
Hades: .-Por favor, no te vaya Edén te lo suplico, no me dejes amor mío!
Athena: .-Ya tío déjate de tanto drama, hay muchos como ese. Por cierto pequeño él podría revivirte si quisiera como es el dios de los muertos… ah es verdad no te lo había dicho verdad, supongo que no confiaba en ti después de todo.
Hades: .-Tienes razón soy Hades el dios de los muertos y podría revivirlo con…
Edén: .-Am…mor…no…po…dras.
Athena: .-Ja claro que puedo con solo desearlo, solo que ahora es mortal como tu basura, y no dejare que te reviva!
Hades: .-Lacie, es verdad te he mentido, soy el dios del inframundo y Claro que podre revivirte vida mía, solo que tendremos que esperar un poco hasta que…
Edén: .-Te-men-ti, yo solo…yo…te …amo-te- amamos, por eso…re-nun-cie a la eternidad. A-thena…no…he ol-vidado…el-med-dallon que… dieron y …
Athena: .-Entonces tu eras… tu eres… No puede ser maldita sea que he hecho!
Hades: .-Edeeeeen!
Lacie no pudo completar la última frase, su corazón se detuvo antes de poder despedirse de su amado y llevándose consigo el secreto de su verdadera identidad y aquel regalo tan anhelado que jamás diría papá.
