Disclaimer: Todos los personajes del Universo de Harry Potter pertenecen a JK Rowling. La historia y los personajes inventados pertenecen a Lkay09. El título original del fic es "That's what you think".


CAPÍTULO 12

Scorpius bajó la vista primero.

-¿Por qué es importante el motivo de dejarlo con Caroline?

-Importa -cuando no mostró signos de responder, Rose exhaló un suspiro de frustración-. Bien. Entonces, ¿por qué seguías con ella?

Él se encogió de hombros, todavía mirando a la pared.

-Me cansé de ser acosado por todas las chicas del colegio. Era lo suficientemente intimidante como para mantenerlas alejadas.

Rose resopló.

-¿Un poco perezoso?

De nuevo, se encogió de hombros y no dijo nada.

-Bueno, esto va muy bien -comentó Rose, más para ella que para él.

-Bueno, ¿por qué tú y Scamander lo dejasteis? –espetó él, girándose finalmente para mirarla. Ella pareció sorprendida, pero se recuperó.

-¿Por qué es eso importante? –preguntó ella, imitándolo. Sus ojos se estrecharon.

-Porque él es un cerco y nunca debiste haber salido con él. Y definitivamente no deberías haber vuelto con él.

-No he vuelto con Lorcan -respondió en voz baja-. No sé dónde lo has escuchado, pero no es verdad.

El alivio se extendió a través de Scorpius.

-Pero, ¿quién te ha dicho eso? -preguntó Rose, incapaz de controlar su curiosidad. Tenía una muy buena idea de quién podría ser la fuente.

-Nadie -murmuró, su mirada aterrizando en el fuego detrás de ella, tratando de ignorar la luz que bailaba en las piernas de Rose. Ella ocultó su sorpresa ante su respuesta-. Os vi a los dos fuera de la Torre hace unas horas, y por la forma en que estabais actuando... -se interrumpió- supongo que asumí.

Ella sonrió suavemente.

-Las suposiciones son un asco -dijo ligeramente, repitiendo algo que su madre le había dicho cuando era niña. Scorpius esbozó una sonrisa, pero se desvaneció rápidamente.

-Entonces, ¿qué estabais haciendo?

-Hablando -Rose se sentó en el brazo de la silla.

-¿Sobre?

-Tú y Nott –respondió Rose.

-¿Podrías explicarte un poco mejor? –se metió las manos en los bolsillos y la miró.

-No en este momento.

Estaban en silencio otra vez. Un pensamiento pasó por la cabeza de Rose.

-¿Por qué se volvió loco Albus de repente, te lazó un Stupefy y te trajo hasta aquí? –Rose evitó mencionar sus palabras "estáis enamorados el uno del otro", y deseó que no notase que sus manos estaban temblando.

Un débil rubor teñía las pálidas mejillas de Scorpius.

-¿Puede que se me escapase algo delante de él?

Rose se puso de pie lentamente, sus ojos se estrecharon peligrosamente. Su suéter se deslizó más abajo de su hombro, atrayendo los ojos de Scorpius hacia la piel expuesta y la delgada tira roja del sujetador.

-¿Qué se te escapó? –preguntó, buscando la mirada de él.

Se frotó la parte posterior de su cuello, rezando por que no hubiera violencia.

-Que nos acostamos anoche -Rose se quedó boquiabierta y Scorpius decidió terminar todo de una vez-. Y también puedo haberle dicho que te acostaste con Scamander cuando los dos estabas saliendo.

Eso detuvo a Rose.

-¿Cómo sabes eso? –susurró.-

-Os vi en los terrenos -admitió, el recuerdo brillando ante sus ojos-. ¿Por qué, Rosie?

Ella lo miró sin comprender.

-¿Por qué él? -tropezó un poco con sus palabras, tratando de descifrar cómo formular su pregunta de una forma más delicada- Quiero decir, ¿por qué...? No entiendo... -suspiró, al ver la mirada aún confundida en su rostro- ¿Por qué fue él el primero? –estalló finalmente.

Rose se sonrojó. No le iba a gustar su respuesta.

-No fue él –murmuró casi inaudiblemente.

Scorpius frunció el ceño, no muy seguro de lo que ella había dicho.

-¿Perdón?

Rose suspiró, sintiendo que pronto iba a quedarse sin su valor heredado de Gryffindor.

-Lorcan no fue el primero -dijo, hablando claramente esta vez.

-¿Qué quieres decir con que él no fue el primero? -preguntó Scorpius en voz baja, cerrando las manos en puños.

-¡Quiero decir que he tenido sexo antes! -exclamó Rose, sus mejillas se pusieron rosadas. Ella pasó su mano por su cabello de una manera agravada.

-¿Quién?

Rose lo miró cautelosamente antes de exhalar y responder.

-Nikolas.

Sus ojos se alzaron, encontrándose con los de ella. Rose levantó la barbilla como si lo desafiara a expresar lo que pensaba al respecto. No tenía ningún derecho, no podía juzgarla por sus elecciones cuando él se había estado tirando a todas las chicas del colegio desde el quinto año.

"Ese puñetero griego, de todas las personas posibles", se enfureció interiormente Scorpius. La idea de que Rose estuviera con él lo ponía enfermo y le hacía querer golpear las cosas. Preferiblemente la cara de Nikolas.

-Y no me dijiste porque... –dijo finalmente, su enfado apenas enmascarado.

-¿Tal vez porque estás tan ansioso por escuchar sobre mi vida sexual como yo lo estoy para compartirla contigo? -respondió sarcásticamente.

-Tienes razón -admitió, su voz fría. Cayeron en silencio de nuevo.

-¿De verdad quieres saber por qué Lorcan y yo lo dejamos en diciembre? –preguntó.

Scorpius se encogió de hombros, como si no le importara nada.

-Se puso celoso de mi amistad contigo y me pidió que eligiera -dijo simplemente-. En realidad, me exigió que eligiese. Y, por supuesto, yo te elegí a ti, eres mi mejor amigo y valoré eso más que mi relación con él, porque tú nunca me harías eso -Rose se levantó y caminó hacia Scorpius lentamente-. Todavía valoro nuestra amistad sobre casi cualquier cosa, Scorpius. Y quiero arreglar esto entre nosotros.

La mirada de Malfoy permaneció fija sobre el hombro de Rose, una palabra resonando en su mente una y otra vez.

Amistad. Amistad. Amistad.

Escuchar a Rose decir eso fue como si una punzada de dolor se extendiese por su pecho. Lo único que ella sentía por él era amistad.

-Me alegro de que nuestra amistad signifique tanto para ti -respondió con dureza, parte de él complacido de ver a Rose sorprendida-. Y, honestamente, deshacerte de Scamander fue probablemente la única cosa inteligente que has hecho con respecto a los hombres -Scorpius la miró de arriba abajo casi mordazmente, arremetiéndola por lastimarlo-. Nunca pensé que fueses una chica que pensase en lo que los tíos tienen en los pantalones.

Su mano hizo un ruido que hizo eco alrededor de la Sala Común cuando colapsó con la mejilla de Scorpius. Su cabeza se inclinó dolorosamente a la derecha.

Rose dejó caer su mano temblorosa a su lado, ignorando el dolor que había estallado en ella.

-¿Es eso realmente lo que piensas de mí?

Lentamente, Scorpius giró la cabeza para mirarla. Sus ojos estaban llenos de lágrimas y arrepentimiento.

Rose se apartó de él y se dirigió a su habitación, secándose las lágrimas de los ojos. Él la miró irse, tratando desesperadamente de pensar en algo que decir para arreglarlo.

Ella giró el pomo de la puerta. La puerta no se movió, y lo intentó de nuevo.

Aparentemente, el hechizo de Al la mantenía fuera de su habitación también.

Rose golpeó la puerta con el puño, la frustración la abrumaba. Todo lo que quería era dormir y despertarse al día siguiente para fingir que era una pesadilla en la que su mejor amigo insinuaba que ella era una puta.

Apoyando la frente contra la puerta, tomó una decisión impulsiva. No saldría de allí hasta que Scorpius y ella resolvieran todo, y no tenía nada que perder excepto su dignidad. No pudo evitar preguntarse por qué ella siempre era la que estaba arriesgándose y dando la cara.

Rose se giró para enfrentar a Scorpius, presionando las palmas de sus manos contra la puerta detrás de ella para estabilizarla.

-Estoy enamorada de ti -dijo Rose audazmente. Scorpius se quedó boquiabierto y Rose continuó-. He estado enamorada de ti desde el segundo año, en realidad. Nunca dije nada porque me ves como una hermana y nuestros padres nunca lo aprobarían. Fui a Grecia para alejarme de ti, para tratar de superarlo. Sin embargo, no lo he superado. Nunca lo superaré porque estoy absolutamente enamorada de ti y este año ha sido un infierno para mí verte con Nott.

Rose dejó de hablar, con la respiración agitada, y esperó a que Scorpius respondiera. Se quedó quieta en el medio de la Sala Común, su boca se abrió y se cerró como un pez. Las lágrimas amenazaban con abrumar a Rose, y ella presionó sus manos sobre sus ojos para mantener las lágrimas a raya. Cuando ella los bajó, vio a Scorpius de pie frente a ella, luciendo un poco aturdido.

-Rosie, yo también te amo -respondió, su voz llena de asombro.

Los ojos de Rose se agrandaron, pero antes de que pudiera responder, sus labios descendieron sobre los de ella.

Scorpius enredó una mano en el cabello de Rose, sus pensamientos girando. Ella lo amaba. Ella lo amaba. Estaba en completo estado de shock.

Rose lo empujó, necesitando espacio para pensar.

-No puedes hacer esto –gritó- ¡decirme que crees que soy una puta y al minuto siguiente decir que me amas y besarme!

-No he dicho que pensase que eres una puta -respondió, asombrado.

-Lo insinuaste -se pasó las manos por el pelo y lo recogió en una desordenada cola de caballo. Sus manos cayeron sobre sus caderas.

-Lo siento -dijo suavemente-. Sabes que eso no es lo que pienso de ti.

-Entonces, ¿por qué lo has dicho? -Scorpius pudo escuchar el dolor en su voz. Él se apartó un mechón de pelo de la cara y apoyó la mano en su mejilla.

-Estaba enfadado y herido. Pensé que solo me veías como un amigo y que nunca me verías de otra manera.

Rose no pudo evitar sonreír ante el giro de los acontecimientos.

-Ahora sabes cómo me he sentido desde el segundo año.

-¿Por qué no dijiste nada? -Scorpius la tomó de la mano y la llevó al sofá. Se sentaron, Rose cubriendo sus piernas sobre el regazo de Scorpius.

-Iba a hacerlo -dijo, sin dejar de mirar el dobladillo de su suéter-. El Día de San Valentín del quinto año. Pero entonces os escuché a ti y a Albus hablando. Dijiste que era como tu hermana y que nunca me verías de otra manera, o que incluso si lo hicieras, nunca pondrías en peligro nuestra amistad de esa manera.

-Ah.

-Fue entonces cuando fui a ver a McGonagall. Ya me había hablado sobre un programa de intercambio, y pensé que ir a otro país durante un año me ayudaría a superarlo.

Scorpius recordó que solo unos pocos días después había anunciado que pasaría su sexto año en Grecia. Durante el resto de quinto, año ella había parecido distante, pero él simplemente lo había asociado a los TIMO y su preocupación por el próximo año.

-¿Lo superaste? -no pudo evitar preguntar en voz baja. Rose lo miró sorprendida.

-¿Qué clase de loca pregunta es esa? -preguntó en broma. Cuando vio que él hablaba en serio, ella tomó su mano y entrelazó sus dedos con los suyos- No, Scorpius, no lo hice. Pensé que sí, pero en cuanto te vi en el tren, supe que nunca lo superaría.

El alivio invadió a Scorpius y él sonrió, inclinándose para besarla ligeramente en los labios.

-Bien.

Rose sonrió por un momento, antes de fruncir el ceño y morderse el labio con ansiedad.

-¿Qué pasa? -preguntó suavemente. Ella lo miró con incertidumbre.

-¿Por qué estás conmigo?

Scorpius se echó hacia atrás, no esperaba esa pregunta.

-¿A qué te refieres?

Ella suspiró.

-Dijiste que me amabas, pero parece que surgió de la nada. ¿Por qué me amas?

-Porque eres Rose Weasley -dijo con una sonrisa. Tenía que decirse a sí misma que no se derritiera; esa no era una respuesta satisfactoria. Él se puso otro mechón de pelo detrás de la oreja-. Y eres increíble y divertida e inteligente y hermosa.

La última palabra le dolió un poco.

-Y porque tuve un cambio de imagen -añadió en voz baja.

Scorpius retrocedió y puso una mano bajo su barbilla. Levantando su mirada para encontrarse con la suya, preguntó en voz baja:

-¿Crees que es por eso, Rose? ¿El hecho de que fueras a Grecia y luego regresaste con un cambio de imagen?"

Ella levantó sus piernas de su regazo y se giró hacia el fuego.

-Fue entonces cuando todo esto comenzó ¿no?

El comentario hizo que Scorpius riese. Cuando Rose lo fulminó con la mirada, intentó calmarse el tiempo suficiente para explicarse. Se levantó y se sentó frente a ella en la mesa de café, bloqueando su vista de la chimenea.

-Rosie, esto comenzó cuando prácticamente me forzaste a ser tu amigo y de Albus hace unos seis años y medio. Ese primer día cuando te metiste en el compartimiento vacío del tren, debería haber sabido que terminaríamos aquí.

Rose simplemente lo miró, claramente no muy convencida. Él suspiró.

-Me hice la misma pregunta cuando volví a mi dormitorio esta mañana –admitió-. Tenía miedo de que solo me gustases porque te hicieron un cambio de look y te ves preciosa. Pero me quedé allí, recordando cómo eras cada año desde que te conocí. Y me sentí... -Scorpius hizo una pausa, inseguro de cómo explicar sus sentimientos- Sentí ganas de flotar. Se me llenaba el estómago de mariposas con cada recuerdo en el que pensaba -podía sentir que se sonrojaba furiosamente y descubrió que no podía mirar a Rose a los ojos-. Y tú volviste siendo tan diferente... hizo que otros chicos se fijasen en ti y eso me hizo darme cuenta de que uno de ellos podría alejarte de mí, o que podría perderte. Y eso me aterrorizó.

Ser cursi dio sus frutos cuando Rose se inclinó hacia adelante y presionó sus labios contra los de él. Alejándose, ella le sonrió.

-Gracias -dijo en voz baja-. Necesitaba escuchar eso. Con Roxanne y Lizzie diciéndome que sentías algo por mí, me aterrorizaba que fuera solo porque, para usar las palabras de los demás, estoy buena.

-No voy a mentir, estás muy buena -respondió con una sonrisa-. Pero no es por eso por lo que te amo, eres divertida y eres inteligente y estás loca y me haces sonreír y eres solo... tú.

Rose podía sentir que se le encendía la cara. Nunca nadie le había dicho algo así. No es que hubiera importado, solo quería escuchar eso de Scorpius. Siempre había sido él.

-Yo también te amo -murmuró, su rubor se intensificó.

Scorpius observó a Rose sonrojarse y una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro. Él nunca había visto algo tan increíblemente hermoso como ella.

No pudo evitarlo, se inclinó hacia adelante y la besó de nuevo, enrollando sus dedos en su pelo y sacándolo de su coleta. Con impaciencia, ella le devolvió el beso. Ninguno de ellos notó la luz azul haciendo eco en el pasillo cuando el hechizo de Albus terminó.

Rose se apartó de él sin aliento.

-Hay algunas cosas que debes saber -le dijo vacilante.

Pareciendo inseguro, simplemente esperó a que ella continuara. Lentamente, ella le contó todo: lo que le había sucedido a su tía Katie por Theodore Nott, cómo Caroline había tratado a Lizzie por eso, Caroline sobornando a Lorcan, todo. No estaba segura de qué era lo que más lo sorprendía: se quedó allí sentado unos minutos después de que ella terminara de hablar, mirando al suelo mientras lo absorbía todo.

Ella lo dejó pensar un poco, finalmente colocando su mano suavemente sobre su rodilla.

-¿Scorpius? -su mirada se fijó en ella.

-Es extraño -dijo-. Estuve con ella durante tanto tiempo, casi un año. Creí que la conocía. Sabía que era posesiva y manipuladora, pero nunca podría haber imaginado que llegaría tan lejos, tratar de mantenerme alejado de ti.

Rose vaciló, sin poder evitar que la culpabilidad se apoderase de ella.

-Debería haberte dicho esto antes. Quiero decir, me enteré hace unas horas, pero debería haber ido y decírtelo al instante. Realmente lo siento.

Scorpius sonrió.

-Rose, no tienes nada de qué arrepentirte. No has hecho nada de esto, no has jugado ningún papel en esto, eras una víctima, como yo –hizo una pausa- ¿Y Scamander todavía quiere estar con esa perra loca después de todo esto?

Rose se encogió de hombros.

-Eso parece… Yo tampoco lo entiendo, pero es su vida, y si quiere ser así de estúpido, entonces no hay nada que pueda hacer al respecto.

Él la miró extrañado.

-¿Harías algo al respecto si pudieras?

-Bueno, sí. Conozco a Lorcan desde siempre, sus padres son prácticamente mis tíos, y todavía lo considero un amigo.

Scorpius simplemente la miró, antes de negar con la cabeza.

-No hablemos de esto en este momento. Solo nos estresará y probablemente nos haga pelear. Y no quiero hacer eso. Todo lo que quiero hacer es sentarme aquí y mirar fijamente a mi hermosa novia. Y tal vez besarte.

Sintió que su corazón latía un millón de veces por segundo.

-¿Novia?

-Bueno sí -frunció el ceño y su expresión se puso nerviosa-. A menos que no quieras, claro está.

Fue el turno de Rose de reír.

-¿Que no quiera? ¿Estás bromeando? ¡He estado soñando con ser tu novia desde el segundo año!

Scorpius sonrió.

-¡Gracias Merlín!

Le pasó el brazo por la cintura y tiró de ella para que se sentara en su regazo, enterrando su rostro en su cuello. Se apartó por un momento, con una expresión burlona y seria en su rostro.

-Sin embargo, esto no significa que voy a posponer la primera cita como cualquier otro idiota del colegio.

-No espero que lo hagas -respondió, su sonrisa creciendo. Rose perdió la mirada seria y sonrió tanto que dolió.

En ese caso, ¿te gustaría pasar la noche conmigo?