A/N:
Hola chicos!
Hoy les escribo al principio del capítulo porque quería informarles que recientemente una de mis primas me retó a nombrar cada capítulo de esta historia con el título de una canción, película o libro. Por eso si ven títulos medio raros, no se sorprendan mucho.
Bueno, eso era todo. Los dejo leer en paz.
Fue a mediados de septiembre que Éponine fue recordada de que nada dura para siempre.
El verano definitivamente no lo hace. El otoño siempre llega. El lado amable era que las hojas iluminaban París de rojo, dorado y amarillo tan brillantes que parecían fuegos artificiales. Éponine comenzó a tomar caminatas por el Jardin du Luxembourg sólo para ver los bellos colores. Por el otro lado, la temperatura cayó y el viento arreció casi de un día para otro, recordándole diariamente lo poco que una chamarra de piel ayudaba a mantenerte caliente. Comenzó a llover casi todos los dias; algunos días una llovizna constante que hacía que el mundo luciera menos brillante y alegre, otros días una lluvia más breve pero más intensa que te empapaba hasta los huesos y se terminaba tan rápido como había llegado. Aun viviendo en el callejón, Éponine pasaba más tiempo en la lluvia que la mayoría y encontró que en verdad disfrutaba los diluvios tormentosos; hacían que París de algún modo se viera más hermosa, y aclaraba las calles al igual que su mente. Podía vagar por donde quisiera sin preocupación alguna. La llovizna era definitivamente lo peor, ya que la mantenía despierta y evitaba que conciliara el sueño. La ocasión que lloviznó tres noches seguidas, se tuvo que quedar acostada en el suelo del callejón temblorosa y empapada, considerando seriamente arriesgarse y volver con sus padres. No había estado seca en tres días. Estaba más cansada que nunca. Tal vez una golpiza valdría la pena. (Estaba furiosa consigo misma por ser tan débil en cuanto la idea cruzó por su mente. 'Éponine Thénardier, has hecho demasiado para conseguir ésta libertad, no me salgas con que te rendirás ahora debido a la lluvia. Contrólate de una maldita vez!)
La ropa tampoco dura para siempre. Sus jeans azules y un par de sus playeras salieron se la secadora en pedazos en su más reciente viaje a la lavandería y aparentemente no te regresan tu dinero por eso, incluso aunque sea 100% su culpa, así que sólo le restaba un par de jeans y un enojo constante de haber gastado sus preciosas ganancias para regresar con su ropa destruida. Alguien allá arriba la traía contra ella, estaba segura de ello; sus jeans favoritos quedaron destrozados pero esa estúpida playera rosa sobrevivió sin un rasguño.
Incluso con el clima y los infortunios relacionados con la lavandería, la vida de Éponine seguía muy bien en perspectiva; tenía un buen trabajo, su hermanito seguía tan travieso y adorable como siempre, tenia un muy, muy buen grupo de amigos que llenaba su corazón de alegría cada vez que los veía. Y tenía a Marius, al menos como su amigo, y la esperanza de que se fijara en ella algún día.
Pero nada dura para siempre, no es así?
Su vida cambió para siempre la tarde del 18 de septiembre. Musichetta finalmente la había convencido de tomarse un día libre ("simplemente no es saludable trabajar todos los días, Éponine!")así que se había reunido con Marius después de su clase de la 1pm y se habían dirigido al Jardin du Luxembourg para comer juntos. Se sentaron en el pasto uno frente al otro, con varios tuppers de comida entre ellos, rieron y hablaron de todo y de nada. Éponine probablemente nunca había sido tan feliz; hacia siglos que no había pasado tiempo de calidad con Marius y él estaba de muy buen humor. Incluso parecía interesarle escuchar lo que ella decia y hablaron de cosas interesantes, como sus clases en la universidad y sobre cultura, al igual que de cosas estúpidas como si Grantaire notaría o no sí escondieras cosas en sus rizos, o como seria Enjolras en un club nudista. Ni siquiera notaron que no estaba tan cálido y soleado el día, simplemente disfrutaron la comida y la compañía del otro.
Marius comenzó una historia sobre un viaje que había hecho con su clase y Éponine no pudo evitar que su mente viajara. "Esa gente por allá probablemente piensa que somos una pareja de verdad. Esto debe parecer una cita. Tal vez esta ES una cita y no me he dado cuenta y él me dirá que finalmente se ha fijado en mi y que todo es diferente y que me ama. Y entonces nos besaremos bajo los árboles y habrá fuegos artificiales y música inspiracional y hojas cayendo a nuestro alrededor; y los extraños en el parque aplaudirán aunque no nos conozcan porque sabrán que estamos enamorados y eso es razón para celebrar. Y tal vez cuando nos casemos, será aquí, para así recordar cómo se sintió enamorarnos bajo las hojas de otoño. Solo puedo imaginar la mirada en sus ojos; sería un poco como..."
Eso."
Éponine lo miraba directamente a los ojos y estaban llenos de amor. Este era el momento, en verdad está sucediendo!
"Éponine." Habló Marius tranquilamente y en voz baja. "Voy a decirte algo, pero es algo repentino."
"Oh estoy segura de que no es tan repentino como tú crees." En serio, he soñado con esto desde hace algún tiempo.
"Bueno... crees en el amor a primera vista, Éponine?"
"Definitivamente." Eso no aplica, idiota, me has visto casi diario durante al menos los últimos seis meses.
"Bueno yo no creía en él pero... creo que estoy enamorado."
Oh por Dios, en verdad está sucediendo.
"Lo estás?"
"Y sé que suena tonto, pero siento que de algún modo tú lo entenderás."
No tienes ni idea.
"Lo entiendo completamente!"
"Si mi mejor amiga no lo entiende, entonces quién?"
QUIÉN EN VERDAD?
"Lo entiendo y estoy tan feliz Marius, no... no puedo creerlo!"
"Yo tampoco! Jamás había visto tanta belleza! Mírala Éponine; alguna vez habías visto a alguien tan hermosa?"
MÍRALA? Qué?
"Qué quieres decir con mírala?"
"Está justo allá!" Señaló discretamente hacia un hombre mayor y una joven sentados juntos en una banca. Éponine miro hacia donde señalaba Marius y su corazón cayó como una piedra.
La chica era la más hermosa que hubiera visto jamás. Tenía cabello rubio hasta media espalda que enmarcaba su rostro con rizos perfectamente estilizados, que parecían rebotar en la brisa. Su rostro en forma de corazón exudaba belleza, amabilidad y dulzura, desde sus mejillas ligeramente sonrojadas hasta su boca sonriente y barbilla ligeramente prominente. Era delgada, pero su vestido veraniego color rosa pálido mostraba curvas que jamás aparecerían en alguien que se saltaba comidas con frecuencia y eso le otorgaba una distintiva gracia femenina que enfatizaban sus piernas cruzadas y sus manos descansando en su regazo. Encima de todo, la ultima vez que Éponine había visto unos ojos tan grandes e inocentes había sido en un cervatillo.
"No." Susurró ella sinceramente. "Nunca he visto a alguien tan hermosa."
"Debería hablar con ella?"
No. Deberías olvidar que siquiera la viste.
"No estoy segura de que sea un buen plan, su padre está justo ahí."
Y lo reconozco ligeramente, lo que no es una buena señal. Parece tener una buena situación económica y parece alguien respetable pero no sé por qué se me hace conocido.
"Tienes razón, y no quisiera espantarla." Marius continuó mirando a la chica con adoración, claramente perdido en sus pensamientos. Éponine miró a su alrededor, determinada a no llorar. Sabias que existía esta posibilidad. No te atrevas a permitir que te vea llorar.
"Me pregunto quienes son esos hombres que están hablando con ellos. Espero que no los estén molestando."
"No lo sé Marius." Susurró Éponine exasperada. Se giró para ver a la chica de nuevo y su corazón afligido pareció detenerse.
Era su padre y uno de sus asociados.
"Tal vez debería ir a asegurarme de que están bien."
"NO!"
Marius estaba claramente sorprendido por su respuesta.
"Éponine?'
"Debemos irnos. Ahora." Dijo ella mientras recogía frenéticamente los recipientes de comida.
"Pero cómo la encontraré?"
"No lo sé pero Marius, ese es mi padre."
"Tu padre la conoce? Tal vez podrías encontrarla por mi!"
Si, digo, a veces intercambiamos nuestras libretas de direcciones. Así de cercanos somos.
Éponine comenzaba a entrar en panico cuando escuchó un grito enojado.
"ERES EL BASTARDO QUE TOMÓ PRESTADA A COSETTE!"
Cosette? Conozco ese nombre...
"Marius, haré literalmente lo que tú quieras si te vas conmigo en este instante."
Éponine se puso de pie y Marius hizo lo mismo, su rostro iluminado de emoción.
"La encontrarás por mi?!"
No seas estúpida.
"Sí."
Demonios.
Éponine salió deprisa del parque con la cabeza hacia abajo, intentando atraer tan poca atención como fuera posible. No era sencillo con Marius caminando de espaldas para que pudiera mirar a Cosette más tiempo y haciendo comparaciones entre su rostro y el sol y las estrellas, o una mierda así.
Cuando estuvo segura de que estaban a una distancia segura del parque, ella dijo:
"Bien, quieres ir al Musain?"
"Pero creía que iríamos a buscarla."
"Lo haré! Solo que no inmediatamente... sabemos que está en el parque en este momento, de todos modos!"
Idiota
"Cierto. Está bien." Hizo una pausa, después su rostro se iluminó de nuevo. "Sí, el Musain. Puedo contarle a los chicos todo sobre ella!"
Era una puta maravilla.
"Sí... genial."
Marius hablo sobre ella todo el camino hasta el café, apenas deteniéndose para recobrar el aliento. De alguna forma eso era mejor, ya que no requería muchas respuestas de parte de Éponine; una sonrisa de vez en cuando, un ruido de asentimiento o un 'ajá' cada cierto tiempo. Pero en su mayoría simplemente le rompió el corazón; cada palabra, cada superlativo que usaba para describir a esa chica, cada pregunta retórica que hacía sobre su personalidad la sentía como una daga en las entrañas, apuñalándola una y otra vez.
Diablos, esto apesta.
A/N (de nuevo):
Bueno chicos aquí les dejo otro capítulo, espero que les guste.
Por favor haganme saber si estoy haciendo un buen trabajo con estas traducciones y por favor díganme todas las críticas constructivas que quieran.
Pues nos leemos pronto. Los quiero mucho!
Bren
