N/A: Primero que nada agradesco infinitamente a todas aqellas que me dejaron sus hermosas opiniones. Me alegró muho saber que les gustó el cap a pesar de ser tan cortito, y despues de tanto tiempo.

Segundo, agradesco también a todas aquellas que me agregan a Favoritos y Alertas, pero chicas, si les gusta tanto mi fic para ponerlo en esas categorias, me gustaria mucho poder saber sus opiniones. En el ultimo cap recibí doce reviews y más de nueve alertas, me alegré pero tenia unas ganas inmensas de saber lo que ustedes piensan también. Asi que estaré esperando sus reviews *sonrisa*

N/A 2: Para las que lo notaron, cambié la categoria del fic de Romance/Adventure a Adventure solamente. La razón es que debido al argumento que tengo planeado, demasiado romance no podrá haber, obviamente seguira siendo un fic SasuSaku, pero no con tanta melosidad amorosienta como están acostumbradas. Entenderé a las que quieran abandonar este barco.

Disclamer: Ningun personaje que aparezca en esta historia me pertenece. Excepto mis queridos Ninjas misteriosos. Fuera de ellos, todos los lugares y personajes de este fic, pertenecen UNICA y EXCLUSIVAMENTE a Masashi Kishimoto.


Namida

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Capitulo 12: Ira


La contempló por unos segundos. Había logrado detener la masiva pérdida de sangre. Podía decir que Karin se encontraba mayormente estable; la suministración de Chakra que había insertado en su cuerpo, había logrado reponer la sangre perdida y sus energías se restaurarían en un tiempo limitado. Por ahora deberían llevarla a un lugar seguro para asegurarse de que pudiera descansar.

–Va…– escucho a un vacilante chico a sus espaldas. –¿Va estar bien? – preguntó con un ligero carraspeo.

Sakura se volteó ligeramente para verlo por encima del hombro. Suigetsu se hallaba respirando agitadamente, mientras a su lado traía casi arrastrando a su gran espada. Se veía expectante.

–Si, tan solo necesita descansar. – respondió con un movimiento de cabeza.

Lo vio asentir lentamente, mientras un pesado silencio los rodeaba.

Se levanto de su posición arrodillada para dirigirse hasta donde sus compañeros. Su labor aquí había terminado.

Le dirigió una última mirada a Karin, y a Suigetsu; que lentamente se acomodaba a su lado.

–Gracias…– fue lo último que escucho mientras se alejaba.

Sonrió.


Se encontraba mirándola sin cansancio. Su pequeña figura estaba respirando tan suavemente que si no se encontrara tan cerca, no la sentiría.

Alargó su mano hasta alcanzar la pálida tez de la chica. No la tocó. Cuando sintió que sus callosos dedos rozaban aquella suave superficie, los alejó como si quemara.

Era Karin después de todo; si despertaba y lo sorprendía, no viviría mucho más.

Arrugó el entrecejo extrañado; quería que la pelirroja despertara y comenzara a lanzarle sus estúpidas maldiciones.

Sacudió la cabeza, mientras descansaba su espalda contra un pedazo de tronco. Observó el cielo.

''Idiota'' Pensó.


Un ambiente silencioso e incomodo encontró la chica al llegar hasta sus compañeros. Al parecer los Ninjas que los habían comenzado a atacar sin razón alguna, habían desparecido.

Frunció el ceño extrañada.

Ino en cuanto la vio salió disparada hasta su lado. Observó como Neji hacía un ademán de moverse, pero permaneció impasible apoyado contra un tronco.

–¡¿Estás bien? – le preguntó con tono histérico la rubia, mientras sostenía sus hombros firmemente.

Sakura asintió para tranquilizarla. Ino la observó por un segundo hasta que finalmente la soltó no muy convencida.

Su mirada vagaba por los pedazos de tierra hechos trizas. Sai quien le dio una pequeña sonrisa, –falsa deducía– ya adivinaba cual sería su duda.

Algo no cuadraba.

–¿Qué pasó con los cuerpos? – preguntó la chica de pelo rosa, mientras divisaba el destruido bosque, repleto de escombros de arboles partidos; pero ni rastro de los cadáveres de los Ninjas.

Ino se movió incomoda en su lugar, le dirigió una mirada de soslayo a sus compañeros. Quienes la ignoraron olímpicamente.

Después de un minuto de incomodo silencio Neji finalmente habló:

–Desaparecieron. – manifestó en tono seco.

–¿Desaparecieron? ¿Se los han llevado? – preguntó a nadie en particular, mientras se acercaba al castaño observando la notoria falta de los cuerpos.

–No…– dijo titubeante la rubia. Sakura la instó a que continuara con un movimiento de cabeza perezoso. Sin todavía mirarla.

–Desaparecieron…literalmente.

Paró en seco. Observó a sus compañeros, quienes con miradas firmes e inseguras cubrían su también su notoria curiosidad.

–Como hojas secas… – escuchó que le decía Sai. –Desaparecieron, como hojas secas.

Sakura asintió lentamente todavía procesando aquella información. Ninjas sin ninguna técnica especial, que se multiplicaban como ratas, y desparecían como hojas secas; los atacaban de la nada. Esto se ponía cada vez más raro.

Pero ahora tenían una misión que cumplir. Ayudar al equipo de Sasuke fue algo momentáneo e impulsivo (de lo cual se regañaría mas tarde) pero sus habilidades como Ninjas de Konoha eran requeridas lo antes posible. Y no podían hacer esperar a Suna.

De pronto otra duda la asaltó, y el miedo se apoderó de ella.

–¿Dónde está Naruto?


Un pesado silencio cayó sobre ellos. Lo único que podía oírse eran dos respiraciones notoriamente agitadas.

Naruto se limpió bruscamente un rebelde hilillo de sangre que caía por el costado de su rostro. Frunció el ceño al ver el semblante impasible con el que Sasuke sostenía su espada en alto. Retándolo a que lo atacara.

Luego de que aquellos Ninjas que los atacaron, desaparecieran repentinamente en una tormenta de hojas secas; Naruto se dio cuenta que él y Sasuke se habían alejado considerablemente del resto de sus compañeros.

Al principio la incomodidad era lo único que se palpaba en el aire. Naruto quería golpearlo tan jodidamente duro, que tuvo que apretar a ambos lados sus puños casi cortando su circulación. Luego vino la melancolía de tener a su ex compañero de equipo justo en frente. Aquel por el que se había matado a misiones solo para poder encontrarlo y poder cumplir su promesa.

Pero el resentimiento pudo más. El solo recordar a Sakura con lagrimas en sus ojos, suplicándole que lo trajera de vuelta; hacia que su sangre hirviera.

No lo pensó, y no quiso controlarse, algo le decía que estaba bien; que se lo merecía. Lo único que lo movía era el dolor de la traición.

Momentos después sintió su puño incrustado en el costado del rostro de Sasuke.

Fue jodidamente placentero.

Lo observo como su cara se había quedado ligeramente ladeada, y un pequeño hilillo de sangre colándose por entre la comisura de sus labios.

Y quiso hacerlo de nuevo, pero esta vez el Uchiha se había percatado de sus intenciones y en un movimiento rápido lo había esquivado sin mayor problema.

Naruto sentía la ira burbujeante corriendo por sus venas. Todo se hacía borroso, su cuerpo comenzaba temblar imperceptiblemente, y su vista comenzaba ver todo de color sangre.

Estaba perdiendo el control…y no le podía importar menos.

Se abalanzó nuevamente hasta el cuerpo del moreno con el puño en alto y velocidad envidiable. Cuando estuvo a centímetros de su rostro asestó limpiamente en un tronco haciendo sangrar sus puños.

El muy cabrón había logrado saltar antes.

Se miraron por segundos, minutos; no los contó. Pero a cada milésima que pasaba, la rabia se incrementaba más y más.

Se encontraba con aquel rostro impasible de siempre. Y no mostraba ni la más mínima señal de remordimiento.

Bastardo– le susurró, apretando los puños.¡Eres un maldito Hijo de puta!, ¡¿sabias?gritó sin control, abalanzándose en su contra nuevamente con el ''Rasengan'' brillando amenazante.

Sasuke no se inmutó siquiera por sus palabras, y tomando postura de ataque se lanzó con Chokuto envuelto en su ''Chidori''.

Fue un choque titánico, el electrizante sonido del ''Chidori'' colisionando con la potencia del ''Rasengan'', hizo a Naruto preguntarse brevemente porqué cada encuentro con Sasuke era así de definitorio. Siempre era el todo o nada.

Sintió como su ataque reaccionaba de inmediato al rozar el de Sasuke, incrementándose por tres. Al mismo tiempo que el ataque del Uchiha velozmente se colaba entre sus dedos, quemándolo cómo el infierno.

Fueron centésimas de dolor infinito, hasta que la explosión los impulsó a ambos a retroceder.

Se miraron con odio.

Naruto se terminó de limpiar el molesto hilo de sangre de su rostro.

Con el ceño fruncido respiraba agitadamente. Su corazón palpitaba tan fuerte que lo sentía galopando en su pecho. La ira de su reencuentro no había amainado ni en lo más mínimo.

Tomó nuevamente postura de ataque, su ojo izquierdo ligeramente cerrado debido a la sangre y el sudor que se colaba en los costados de su cara.

Sasuke se encontraba ahí, en frente. Impasible como nunca; su respiración levemente perturbada, retándolo a que lo intentara otra vez; una gota de sangre surcando su frente.

–Dobe…– siseó con amargura.

Un estremecimiento, un parpadeo húmedo, una grieta en su ira; y los castillos de papel de Naruto, habían volado con el viento.


N/A: ¿Reviews?