CAP.12: "Die Welt der Spiegel"
–Espera! – Grito la muñeca de azul, corriendo detrás de aquella figura.
No podía alcanzar a ver por donde se metía, pues era bastante rápida, solo se guiaba por el sonido de sus zapatos con tacos resonando por los vacíos e interminables pasillos. Porque de repente la mansión de los sueños de Shinku se volvió una especie de laberinto?
Señalándolo como irrelevante, ella siguió persiguiendo a la sombra sospechosa. No estaba del todo segura que fuera Shinku aunque sonara como ella. Bueno, en el mundo de los sueños se puede hacer lo que sea…
En la casa Sakurada:
Tomoe había ido a buscar a Jun para ir juntos a la biblioteca esa mañana pero se había encontrado con una Nori muy preocupada y con una Hinaichigo bastante inquieta y aterrada.
Nori le había explicado todo lo que había estado sucediendo con Shinku desde el principio, le dijo que ahora se encontraba desaparecida y por alguna razón Hinaichigo había aparecido encerrada en la habitación del espejo. La pequeña fresa explico que fue porque quiso detenerla.
–Entonces… vas a decirnos que fue lo que paso realmente anoche en ese lugar? – Pregunto la adolescente, poniendo a la pequeña muñequita en su regazo.
Ella empezó a jugar con sus manos, no se atrevía a mirarle a los ojos a su ex-medium.
–….Shinku….no volverá….verdad? – Dijo con palabras inaudibles. Tomoe puso una cara seria y se acercó un poco más a Hinaichigo, a que se refería con eso?
–Hinaichigo-chan, si no nos cuentas no seremos capaces de ayudar a Shinku-chan…– Dijo Nori, mientras se sentaba en el sofá al lado de Tomoe.
Otra vez, la muñequita dudo antes de hablar. Se mordió el labio inferior, recordando los acontecimientos de la noche anterior….
...
Bajo las escaleras sin hacer mucho ruido, cuidaba sus pasos ya que sabía que al más mínimo ruido se delataría su presencia. Empezó a ir lo más rápido que pudo, Shinku había salido de su maleta en medio de la noche y eso fue demasiado sospechoso. Acaso tenía algo que hacer a esa hora de la madrugada?
Sea lo que sea, si Souseiseki o Suiseiseki no pudieron averiguar qué era eso que estaba molestando a Shinku últimamente entonces ella lo haría! Como la buena hermana pequeña que es!
Shinku entro en la sala del espejo…ella no necesitaría ir a un N-field a estas horas a menos que sea…un duelo. No, eso no. A ella no le gusta luchar, ella odia hacerlo! Entonces porque esta a punto de atravesar ese espejo!? Tenía que detenerla, había que pensar en algo para evitar que se vaya a donde sea que este por ir…
–NO! Espera! – Grito, sin pensar en las consecuencias. Pudo ver la sorpresa en la cara de su hermana rubia, pero eso no importaba…tenía que gritar o ir a despertar a las gemelas antes de que Shinku…
...
–Hinaichigo!– Ese llamado la saco de sus profundos pensamientos.
Tomoe la estaba mirando con preocupación ahora y no solo ella, Nori empezó a acariciarle el cabello de una manera un poco triste.
–Perdón… es…es que…– Trato de excusarse pero al final resultó inútil, nunca le gusto mentir y en especial a dos de las personas que más quería en el mundo. –Shinku se fue…y yo no pude hacer nada para detenerla…–
–No vas a decirnos como fue todo lo que sucedió? – Pregunto la adolescente.
Hina negó con la cabeza. –Preferiría no hablar de eso nano~…–
–Porque? Acaso paso algo malo…? –
–Shinku….ella….– Murmuro y volvió a concentrarse en sus dedos. Cómo reaccionarían si les contaba todo lo que le hizo Shinku con tal de zafarse de ella?
–Dinos Hina-chan…–
–Ella me ataco.– Decidió soltarlo. Enseguida sintió como Tomoe se tensó cuando dijo eso.
Es casi imposible. Shinku ama a Hinaichigo! El solo hecho de hacerle daño ni siquiera se le pasaría por la mente! Ella…ella no podría ser capaz! No se atrevería…
Pero claro, no olvidemos la rara actitud que la muñeca de rojo empezó a mostrar últimamente. Había tratado mal a todo el mundo, a Jun, a ambas gemelas… a Suigintou…. Pero nunca, jamás se mencionó o se vio que Shinku haya tratado mal a la muñeca de rosa. Ni siquiera le había dedicado una mirada fea o algo por el estilo…
Tomoe miro bien a la pequeña que tenía en brazos en este momento. No parecía tener una lesión de ningún tipo, ni siquiera parecía tener algún tipo de rasguño. Eso sirvió de tranquilizante, pudo haberla atacado pero por lo visto no fue muy enserio.
–Como que "te ataco"? Explícanoslo con más detalles…–
–No pareció Shinku en ese momento…me asusto verla así. – Comento con intranquilidad… todavía no podía sacarse esa sensación de temor al recordar lo que había pasado entre ellas dos. –Pero miren! A pesar de todo lo que me hizo… no tengo ningún rasguño! No fue tan serio como pensé…aunque dolió mucho. –
Ambas humanas solo callaron, sea lo que sea que haya hecho Shinku, tenían que encontrarla…o sino quien sabe donde terminaría.
Tenían que contarle esto a los otros cuando estos regresaran.
Suigintou solo voló alrededor de la mansión, estaba en busca de cierta habitación donde creía que podría encontrar más pistas que en todo el lugar en sí mismo.
Por lo general, ella siempre aparecía allí para encontrarse con Shinku durante los sueños de esta pero las cosas habían sido muy diferentes esta vez por lo que ahora era algo difícil tener que buscarle ahora. Quien se llevó a Shinku también estaba buscando deshacerse de su mundo y por lo tanto destruyo (o escondió) su puerta…pero ¿Porque?
Si de algo estaba segura la muñeca alada, es que ese "quien" no es cualquiera.
–Keikoutou tiene definitivamente algo que ver en esto. – Pensó para sí misma.
Freno de golpe cuando vio, a través una ventana, la habitación que estaba buscando. Al entrar vio que todo lo que se encontraba allí estaba en las mismas condiciones que todo lo demás en este mundo; roto y sucio.
No le sorprendió, pues su propio mundo no era tan diferente después de todo pero aun así… a ella siempre le había gustado el n-field de la rubia, no porque ya de por si era hermoso, no porque todo estaba siempre lindo e iluminado… sino porque reflejaba todo lo opuesto al suyo.
Ahora, ambos lugares estaban en las mismas condiciones…e inclusive peor aún.
Se abrió paso por la ventana, la cual estaba rota, y se situó en el medio del lugar mirando lo que la rodeaba con una expresión ilegible. Le resultaba algo incómodo y molesto admitirlo, pero como iba a poder ocultar toda esa preocupación y desesperación por saber lo que había pasado con su hermana? Se sentía mal, vacía por así decirlo…
Era casi injusto, acababan de hacer las paces entre las dos. Porque los problemas no dejaban de venir? Puede que no conozca del todo bien a Keikoutou, es más casi ni la conoce, pero aun así ella se hace la idea de lo que esa desquiciada muñeca es capaz de hacer.
Esa Enju Maiden le había dicho esa noche que se conocieron, que tenía grandes planes en mente pero para poder ejecutarlos necesitaba ciertos ingredientes…
Y uno de ellos definitivamente es Shinku.
Para que la quiere? Que hará con ella ahora que la tiene? Si esas preguntas tienen respuesta pues trata de no pensar en ellas.
Volteo la mirada hacia cierto punto. Una mesita. Pero esta no era cualquier mesa, aquí era en donde Shinku se sentaba cada noche a disfrutar de una perfecta y aromatizada taza de té. Suigintou se encontraba con ella en esa habitación siempre de la misma manera.
Pero ahora esa mesita estaba tirada en el suelo, sus manteles estaban sucios y las tazas hechas pedazos. Que había pasado exactamente en este lugar? Porque todo parecía como si hubiera sido atacado por un huracán?
Habitaciones enteras, pasillos, pisos, objetos, ventanas, puertas…todo en las mismas condiciones. Las únicas cosas que pueden hacer cambiar los n-fields serían la muerte del dueño o los cambios en el corazón de este.
El primero no era una opción gracias a Dios, porque si Shinku estuviera muerta entonces este lugar ni siquiera existiría ya.
La segunda…era, obviamente, lo más probable. Pero, qué cosas en todo el mundo podrían hacer que Shinku cambie de un día para otro? Había algo, pero Suigintou no quería creerlo… no había manera de que..!
–Suigintou. –
Sus pensamientos se vieron bruscamente interrumpidos por esa voz, esa voz que conocía bastante bien. Se volteó lentamente, con los ojos muy abiertos casi sin poder creer que había alguien más allí con ella.
–…Shinku? –
Souseiseki se había cansado. Correr por un pasillo con múltiples puertas que parecía extenderse cada vez mas era muy cansador, no podía cazar a esa misteriosa sombra todavía. Era casi irritante! Si fuera Suiseiseki de seguro ya estaría en el suelo lloriqueando o pateando las cosas de la bronca pero no, ella tenía que mostrar más madurez que su hermana mayor. Así que simplemente se sentó en el suelo, con la espalda apoyada en la pared.
Para colmo su supuesta "compañera" le había dejado sola… estupendo. Si tan solo Suigintou estuviera aquí, ella podría ir más rápido debido a sus alas y tranquilamente atrapar a lo que sea que este corriendo por allí.
Pero la muñeca alada había desaparecido. Para su mala suerte.
–Donde están todos? Cuantas horas hemos pasado aquí? Deberíamos volver por ahora y continuar la búsqueda mañana en la mañana…solamente Suiseiseki y yo. Los demás van a demorarnos…como ahora.–
Hablaba sola. A quien le importaba? No había nadie con ella de todos modos.
O al menos eso pensó.
Sintió como dos maños frías sostuvieron su rostro. Eso envió escalofríos por todo su ser, no solo porque eran otras maños de muñeca…sino porque vinieron desde detrás de ella… y ella estaba con la espalda en la pared…
–Qué cosa…!?– Trato de gritar para alertar a los otros, pero fue inútil. Esas manos la arrastraron y la obligaron a atravesar la pared.
Una vez que lo hizo, ella se levantó del suelo. Solo para ver que debajo de ella no había nada más que un espacio en blanco; las paredes, el suelo…todo! Si no fuera porque es una jardinera de los sueños diría que es algo aterrador.
Miro al frente solo para ver a una muñeca parada delante de ella.
–Quien…quien eres? – Pregunto con asombro. Nunca la había visto antes.
La muñeca delante de ella se dio la vuelta con gracia, apoyo sus pies sobre la superficie inexistente y abrió uno de sus ojos dorados para ver mejor a la cuarta Rozen Maiden.
Tenía el cabello tan blanco como la nieve sujetados por una cinta celeste que hacia juego con el vestido que llevaba y con los zapatos. Estaba sujetando una especie de espejo redondo con un marco de plata.
La miro por unos momentos antes de volver a cerrar su ojo.
–…Nadie me dijo nada acerca de visitas. – Hablo con una voz tan suave que tranquilizo un poco los nervios de la jardinera. –Tu eres….Souseiseki, cierto? La cuarta Rozen Maiden…–
Le tomo un poco de tiempo reaccionar a la menor de las gemelas pero cuando lo hizo cayo todavía más en el asombro.
–Cómo es que lo sabes? –
Dando una leve risita, mientras se tapó los labios con su mano, ella le respondió dándole una sonrisa traviesa.
–Porque no conocería a mi contraparte? –
–Contra….parte…?– repitió sin poder sacarle los ojos de encima la otra muñeca, había algo en ella que la estaba atrayendo…pero ¿qué?
–Tú no tienes nada que hacer aquí. –
–Dime que estás haciendo aquí!? Como entraste!? Y porque…tú tienes algo que ver con la desaparición de Shinku? –
La otra continuo como si Souseiseki no hubiera dicho nada. –Sal de aquí.– Dijo con una voz más seria.
–Eh? –
–Cuantas veces más tengo que decirlo? – Le gritó, o al menos lo intento, ya que tenía una voz demasiado suave como para hacerlo. –Me asegurare de sacarlos de aquí…a ti y a todos los que vinieron contigo…así que, date prisa. –
Souseiseki no se movió de su lugar. La otra muñeca se abalanzo hacia ella y la tomo fuertemente de los brazos, prácticamente clavándole las uñas. La gemela menor soltó un leve quejido, pues su enemiga se negaba a soltarla. Que es lo que quería? Porque estaba en el mundo de Shinku en primer lugar?
–No lo entiendes, tienes que darte por vencida. – Dijo con un tono de voz apagado. Souseiseki trato de luchar para sacársela de encima. –Es inútil que sigas buscando. Tu hermana ya no está aquí y tu deberías irte yendo! –
Cuando la muñeca de celeste termino de decir eso, la empujo violentamente hacia un lado. Haciéndola caer en una puerta de los sueños, un enceguecedor brillo la obligo a cerrar sus ojos bicolores.
El suelo comenzó a temblar bajo los pies de Suiseiseki y Jun. La muñeca del vestido verde perdió el equilibrio y cayó de rodillas dando un leve chillido al hacerlo. El muchacho se aferró a una pared.
–Un terremoto? – Se preguntó.
Acto seguido, un agujero se abrió debajo de ambos haciéndolos caer por los mismos. Los dos gritaron a medida que caían.
Todos empezaron a caer en el vacío y antes de que pudieran siquiera procesar lo que acababa de ocurrir, ya estaban de vuelta en el mundo real.
Todos se levantaron adoloridos, Jun empezó a frotarse la cabeza mientras dejaba escapar algunas maldiciones por lo bajo. Las gemelas se miraron en confusión y Hinaichigo simplemente se le lanzo encima al pobre chico de lentes.
–Alguna suerte? – Pregunto Nori.
–Ninguna…es como si hubiera desaparecido desu~…– Dijo la castaña, haciendo un puchero.
–No del todo. – Intervino Souseiseki. –Creo que tengo un nuevo plan de búsqueda…–
–Te escuchamos kashira~!–
Todos quedaron en silencio con esa nueva voz salida de la nada. Al localizar a la dueña de dicha voz, Suiseiseki se levantó inmediatamente del suelo solo para hacerle frente.
–Y que RAYOS haces aquí desu!? Kanaria! –
Buuuenooo, me extrañaron? yo se que me extrañarooon~ okno.
otro cap aburrido para tener algo de relleno hasta el proximo! la cosa es no hacerlos sufrir con cada actualizacion :v
la escuela me tiene mal! :( no se cuando podre tener tiempo para escribir mas caps... pero hasta entonces disfruten este!
*La muñeca que aparece aqui es Aotenjou! la cuarta Enju! ...no sabia como describir mejor su vestimenta, perdon por eso.
En fin, gracias por los reviews, los amo! Nos vemos en el prox cap! Saludos.
