Movimiento Número Doce: ¡Feliz Cumpleaños, Milly!

Cada uno de los movimientos de todos los individuos se realizan por tres únicas razones: por honor, por dinero o por amor.

XXX

La Academia Ashford más bien parecía una feria que lo que era, un centro de enseñanza de prestigio. Los jardines estaban llenos de atracciones como norias y demás diversiones. Todo estaba adornado con telas y guirnaldas de diferentes colores. Del cielo caía confeti también multicolor. Sonidos de trompeta con melodías alegres se oían por megafonía.

– Veinte de abril, hoy es el gran día. La celebración más variopinta y sobre todo más cara de todas las celebradas los meses anteriores: hoy es el cumpleaños de Milly Ashford … y la cumpleañera me ha prometido una sorpresa – comentaba Kallen a CC, quienes iban caminando por el campus.

– Ahm... – suspiró CC – ¿Y es por eso que hoy no hay clase, verdad?

– Verdad, verdad – asentía la pelirroja –. Pero aún a pesar de no haber clase, los alumnos tenemos que venir igual. Yo era, y creo que sigo siendo, amiga de Milly así que tampoco hubiera faltado. Pero a otros les debe molestar bastante, como a los nuevos... supongo.

– ¿Nuevos? – cortó la bruja.

– Un tal Charles

Lelouch.

– Y una chica japonesa... Miu creo que se llamaba. No sé.

¿El espía? Pensó.

– Los dos sacan muy buenas notas, sobre todo Charles, aunque es pésimo en los deportes. Y ha hecho amigos muy rápidamente. Fíjate que el primer día ya se sentó con los chicos "populares". Me recuerda a alguien...

– ¿Y de la chica esa, qué más sabes?

La japonesa se rascó la barbilla con los dedos índice y pulgar, dubitativa.

– Es bastante inteligente, los deportes se le dan normal. Y el primer día parece que hizo muy buenas migas con Miranda y su "selecto" – enfatizó – grupo de amigas.

XXX

– A ver. ¡Vuélveme a repetir qué haces aquí! Y quiero una escusa mucho mejor – gritaba Miranda en el interior de la habitación de la rubia.

– Leral y Cedric me han enviado – contestó.

– Supongamos que me lo creo – resopló – ¿Para qué quisieran enviar a una completa incompetente como tú aquí?

– No puedo decirlo.

– Pues tendrás que hacerlo.

– No puedo – repitió.

Viniendo de Cedric seguramente la haya enviado para controlarme o algo, aunque no creo... ¡Dios! ¡¿Por qué demonios será todo tan jodidamente complicado?! Meditaba mientras abría la puerta.

– Esta tarde le voy a llamar, y como sea mentira, te vas a ir a casa a limpiar el polvo más rápido de lo que Rivalz tarda en ser expulsado.

– Siiiií -asintió resignada.

– Pues eso – sentenció dando un fuertísimo portazo.

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Me pregunto si habrá sido buena idea dejar que CC se vaya con Kallen. Bueno, quizás sí... si de repente empieza a notarla diferente puede que sospeche algo pero... ¡No sé qué hacer!

Nadie podía imaginarse cuanto extrañaba Lelouch el ir por ahí sin que nadie le reconociera, con sus antiguos compañeros de Academia... como en ese momento.

– ¡Eh! ¡Charles! – llamó Rivalz desde atrás del grupo en el que el ex-emperador estaba atrapado.

– Uhm... Dime, Rivalz – respondió volviendo del mundo de los pensamientos.

– Ahora mismo, soy el único miembro del Consejo de Estudiantes junto con Kallen; tras que Milly y Nina se fueran y Shirley, Lelouch, Suzaku y Rolo... ¡Bueno! Mejor dejémosles tranquilos, tampoco es que los conozcas – sonrió sereno –. El caso es que me preguntaba si te gustaría unirte. Al Consejo, digo... ¿Aceptas? No es nada aburrido como lo pintan por ahí... más bien es...

Lelouch sintió que debía habérselo pensado una millonésima de segundo antes de responder.

– ¡Claro! – dijo, alegre –. Puede ser divertido ¿Por qué no?

– ¡Fantástico! Nos veremos en la sala del Consejo... bueno, que no sabes donde cae.. es por....

– Oh, no importa – quitó importancia –, ya iré preguntando por ahí.

Rivalz miró su reloj.

– ¡Bueno, luego hablamos! Tengo que irme a ayudar con una cosa a Milly Ashford. Luego hablamos, eh – se despidió.

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– Maestro Zero – entró Schneizel por la puerta de su despacho con un alto montón de carpetas color café –, estos son los expedientes de todos los alumnos que hay actualmente en el curso de la Academia Ashford que usted me pidió que investigara. Solo le he traído los expedientes de los internos, como usted ordenó.

– A ver... – alargó el brazo.

– Los dos alumnos más nuevos son una tal Miu Nizishawa y el joven que ha estado tantas veces aquí, Charles Tudor, creo que se llamaba– prosiguió haciéndole entrega de la carga.

El caballero negro no pudo esperar a que su amigo llegara y así decidió abrir la primera carpeta. Schneizel se retiró rápidamente.

Veintisiete carpetas cumpliendo los requisitos esenciales que Lelouch le dijo al finalizar la reunión: "Inteligente, nuevo en el centro, estudiante residente de mi curso". Así solo habían once. Siete chicos y cuatro chicas. "También es probable que sea Britannian".

– El ultimo estudiante en llegar a sido Miu Nizishawa, veamos...

Dicho y hecho. Abrió la carpeta y vio unos cinco folios con datos personales: teléfono, tipo de sangre... y una foto en la parte derecha.

Nombre Miu, fecha de cumpleaños once del once, nacida en... Japón, parientes no tiene, calificaciones... extremadamente buenas, residente...

Tiene toda la pinta de ser ella la espía, pensó Suzaku agarrando el móvil.

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Kallen, Milly y Rivalz se hallaban plantados frente a la que sería la principal atracción de toda esa fiesta. Hace dos años no lo conseguimos, meditaba Milly, pero... ¡Este año lo haremos!

– ¡Este año haremos la pizza más grande del mundo! – gritaba la rubia espantando a sus amigos, que la miraban extrañados.

– Presidenta... digo... ex-presidenta – masculló Rivalz.

– ¡No hay tiempo para hablar, Rivalz! Tenemos que hacerlo todo en tiempo límite: tú ve a por las cajas con el material necesario y llama a los demás chicos para que vigilen los ingredientes; Kallen, tu mientras ve practicando para pilotar el Ganymedes.

– ¿Ganymedes? – preguntó extrañada – ¿Ese cacharro no explotó o algo ya? Oh Dios... no me digas que esa era "la sorpresa".

– Teníamos otro, de repuesto. Y sí, sí es la sorpresa. Mi abuelo siempre se quedaba un par de cada frame que diseñaba.

– Err...

– ¿Ocurre algo, Kallen?

– No, no, nada – sonrió falsamente, sabía que la ira de la heredera podía caer sobre ella en cualquier momento... debía estar alerta – Er... ¡Ahora mismo voy!

– Yo mientras me quedaré por aquí co-ci-nan-do.

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Una melodía empezó a sonar en el grupo de chicos con el que iba Lelouch.

– ¿Lelouch? – llamó esa voz de hombre, Zero.

– Er... Sí, dime.

– He encontrado al espía – anunció con tono victorioso.

– ¡¡QUÉ!! – gritó, haciendo que los que le rodeaban se alejaran unos centímetros a causa del susto – Mh... mi madre que me ha llamado... y... eso – mintió descaradamente a sus nuevos-viejos amigos.

Salió del grupo lo más pronto que pudo y se dirigió a donde estaba la estatua en su honor.

– ¿Ocurre algo? – preguntó el caballero desde el otro lado de la línea.

– Ahora no – respondió –. Venga ¿Quién es?

– Una tal Miu Nizishawa.

– ¡¿Esa?!

– Al menos eso creo. Schneizel me ha pasado todos los expedientes de todos los que cumplían los requisitos que dijiste, ya sabes: "Alumnos internos, inteligentes, de tu curso y nuevo". ¿Sorprendido?

– Mucho, debo encontrarla cuanto antes.

– Ten cuidado, puede que te equivoques – intentó persuadir.

Demasiado tarde. Había colgado. Tengo que encontrarla, ella me llevara a Nunnally.

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– ¿Hum? ¿Qué haces corriendo? – preguntó la peliverde a Kallen al cruzarse con ella.

– Van a hacer la pizza más grande del mundo. O al menos eso pretenden tras el fiasco de hace dos años – contestó apurada –. Dime ¿A ti también te gusta la pizza?

– Pizza... – empezó a babear.

– Ya veo que sí – empezó a reír. Luego marchó.

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– Sayoko – vociferaba Jeremiah desde el salón – ¿Cuanto tiempo hace que Lelouch anda desaparecido?

– Unas pocas semanas. Pero no creo que le haya pasado nada. Aquí en este pueblecito estamos a salvo. Seguramente ha salido a explorar por ahí o algo... no sé. Le gustaban mucho las ciencias y eso, quizás haya salido a observar la flora y la fauna – sonrió.

– No creo. Aunque ya es mayorcito para cuidarse. Seguramente sí que ande por ahí de explorador.

– Pues es una pena – intervino la pelirrosa – podría haberle pedido que se llevara mi cámara por ahí y que hubiera hecho un par de fotos...

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Miu Nizishawa, Miu Nizishawa, Miu Nizishawa, Miu Nizishawa, se repetía una y otra vez. ¡Ella sabe donde está Nunnally, y ella me va a llevar donde está Nunnally!

Se estaba chocando con todos los estudiantes con los que se topaba, pero no merecía la menor importancia. Había logrado encontrar al espía y ahora iba a sonsacarle todo lo que supiese sobre el secuestro de Nunnally.

El Ganymedes cruzaba por el centro del jardín, rumbo a donde estaban instalado todos los instrumentos para, ahora sí, crear la pizza más grande de todo el mundo.

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La peliverde admiraba desde el balcón de la que antaño había sido la habitación de Lelouch el gentío que corría de un lado a otro afanándose para crear la gran pizza que todos deseaban tastar, cuando de repente, oyó el crujido de la puerta abriéndose a sus espaldas. Se giró.

– Ah, eres tú. ¿Cuanto tiempo, eh?

El grisáceo animal dio un ágil y elegante salto para posarse sobre la barandilla, mirando a los ojos a la bruja, que no dudó en acariciarle la cabeza. Cosa que por su cara debía gustarle.

– ¿Qué tal, Arthur?

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– Entonces, la comida y todo lo que hay dentro es gratis ¿No? – preguntó Tamaki a Ohgi.

– O al menos eso me ha dicho Villetta – contestó el nipón.

– ¡Pues venga, venga! ¡Vamos a divertirnos! – exclamó el primero.

Ambos entraron con decisión, dispuestos a disfrutar de comida, bebida y fiesta en abundancia. Y gratis, además.

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– ¡Nina! ¡Has venido! – exclamaba la heredera Ashford.

– S-Sí – asintió tímidamente.

– Al menos por un día nos hemos reunido todos los que quedamos.

– ¡Sí, sí presidenta! – exclamó Rivalz.

– Pues a mi no me gusta mucho el rol que me ha tocado – dijo Kallen resignada.

– ¡Bah, bah! Si seguro que aunque sea sabes amasar bien. Además con el cacharro ese no será tan difícil – quitó importancia la anfitriona –. Bueno, ve ya preparando los artilugios, que va a empezar la fiesta.

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– Venga, gatito, vamos a bajar bajo para que nos den nuestra ración – dijo CC al minino cojiéndolo en brazos, a punto de bajar a donde estaban todos.

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– ¡Ahí está! – exclamó el pelinegro con una sonrisa al verla antes de empezar a correr como un poseso.

La respuesta a la pregunta de donde estaba su hermana se hallaba ante él. En esa chica y en la respuesta que le daría al preguntarle por lo que sabía del secuestro. Solo tenía que acercarse y utilizar su geass en ella. Con disimulo.

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– Oye, Ohgi – espetó Tamaki – ¿Esa chica de ahí no te recuerda mucho a aquella que siempre estaba con Zero... digo... Lelouch...? Digo...

– ¿Cual? – preguntó tras darle un trago a la lata de refresco que llevaba en la mano.

– Esa... – señaló.

– ¡Si es la misma! – escupió el líquido de la boca – Venga, hay que cogerla. Merece ser encerrada por ser su amante. Como poco.

Ambos salieron en su busca y captura. No podía dejar que la amante del Rey Demonio quedara indemne de su más que merecido castigo por los crímenes contra la humanidad cometidos.

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– O, o... gatito...

No podía hacer otra cosa más que huir. ¿Como diablos ese par había conseguido encontrarla? ¿Qué hacían ahí? En el momento en el que se dio cuenta ya había salido huyendo a cien por hora. No podía dejar que la cogieran.

– ¡Eh, tú! – gritaban – ¡No escapes!

Perseguida y perseguidores se abrían paso a empujones entre la multitud allí concentrada para celebrar el aniversario de la hija del director.

– ¡No huyas! – exclamaban a la bruja.

– ¡Solo vamos a detenerte! – dijo Tamaki.

– ¡Pero no digas eso, hombre! – paró Ohgi – Así solo conseguirás que corra más rápido.

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¡Dios! ¡No hay salida! Y esos dos idiotas ya están a punto de atraparme. He de hacer algo...

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– Ya la tenemos – susurró Ohgi a su amigo.

– ¡Sí! – exclamó – Y joder, ya era hora. Estoy hecho polvo.

Estaba atrapada, y lo sabía. No le quedaba otra opción más que esa.

– No irá a... ¿Verdad, Ohgi?

El gato cayó de pleno en la cabeza del japonés, aferrándose con fuerza. Mientras, la inmortal aprovechaba para escapar de sus perseguidores, mientras el restante ayudaba a su compañero.

– Deja, deja que te ayude – intentaba tranquilizar el aún perteneciente a la orden.

– ¡Pero como quieres que me tranquilice! – chillaba el hostelero – ¡Duele muchoooooooo!

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– A ver como funciona la chatarra esta – se decía Kallen para si misma –... a ver, esta palanca mueve el brazo... y esta el otro brazo. Bien. Ahora solo tengo que ir a la paella en donde está la masa y amasarla. Valga la concordancia.

Lenta pero segura se movía junto con el robot de aspecto humanoide hacia donde reposaba la masa.

– Si no lo hago bien Milly me mata.

Estaba a dos pasos de la paella cuando sin previo aviso dos personas muy familiares para ella empezaron a cruzarse en su camino desestabilizando su marcha.

– ¿Ohgi? ¿Tamaki? ¡AAAAAAHHHHH!

Demasiado tarde, ya había perdido el control del frame y la caída había sido brutal, espectacular y demás adjetivos capaces de calificar una cosa tan salvaje y digna de ser grabada en video para las mejores webs de lo mencionado.

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Lelouch no podía dar crédito a lo que estaba viendo. Uno, la chica que sabía donde estaba su hermana secuestrada. Dos, un robot de Dios sabe cuantas toneladas apunto de caerle encima sin que ella se hubiera dado ni cuenta. Desde luego, no se lo pensó dos veces.

– ¡Huye! – exclamó a la joven rubia, apunto de ser víctima de la caída del knightmare.

La orden llegó hasta el cerebro de la muchacha, haciéndola salir huyendo y mezclarse entre la multitud congregada. Gracias al destello rosáceo perteneciente a los ojos del primer caballero negro.

– Oh... no – musitaba el pelinegro – ¡OH, NO! – empezó a gritar ante el desconcierto de los presentes.

Ha habido contacto ocular con ella. En su mente solo tenían cabida pensamientos relacionados con lo que había acabado de hacer: había utilizado el geass con la persona que podía decirle donde estaba su hermana. Solo pudo que acacharse y empezar a llorar. Dos caudalosas lágrimas abrían un camino entre sus mejillas mientras veía como el frame ni siquiera hubiera caído sobre la joven, sino sobre la paella con la pizza.

XXX

– Ahí va mi comida – susurró la peliverde al gato que había vuelto a su lado.

XXX

– … y eso fue lo que pasó – explicaba Lelouch a su socia.

– No me digas – negaba incrédula –... ¿Estás seguro que era ella?

– Suzaku había revisado los expedientes. Era ella, no había ninguna duda ni margen de error. Era ella seguro. Nadie más cumplía tantos requisitos.

El móvil sonó.

– Dime, Suzaku – contestó en tono abatido.

– ¿Qué te pasa? … Bueno, ya me lo contarás más tarde. ¿Te acuerdas de que esta mañana te he dicho eso de esa chica?

– Sí, he malgastado mi oportunidad.

– No – respondió entusiasta –, no era ella. Hoy ha sido enviado un nuevo mensaje desde la Academia, a las 17: 09. Si ella estaba contigo, no ha podido ser ella. Evidentemente.

– ¿Qué me dices?

– No era ella.

XXX

Cinco horas antes...

"A menuda mierda de sitio me has enviado macho, un nido infesto de niños pijos. Joder, lo único salvable son las chicas. Y las he visto de mejores, siéndote sincero.

Bueno, como me dijiste aquí estoy para ayudarla en lo que pueda. Y no, no se me ha olvidado que ella está al mando y que debo mostrarme sumiso y como el perfecto subordinado que sabes que puedo llegar a ser.

Se despide, Epsilon.

PD:

^^ =D =) ;w; =O :3 :P :3 OwO T^T e_e ¬¬ . _

A propósito, me estoy modernizando en cero coma. Ya se manejar los esmilis esos o emotijones del mesencher ese de la muchachada joven. Me encanta el e_e ¿A ti no?"

XXX

Leral cerró el laptop de su despacho en la Torre Crussade.

– Menudo imbécil – se dijo para sus adentros.


N.A. Espero que os haya gustado este capítulo, con cero lucha de frames. Sí, podéis matarme (X_X) pero no antes de publicar otra cozita. Como me voy a pasar dos semanas enteras o quizás más sin publicar (cuestiones personales como viajes y todo ese rollo, además de que necesito ideas nuevas) os dejo esta pequeña historieta de terror titulada La Compañera de Juegos en donde la protagonista es mi personaje menos favorito de Code Geass (y mira que hay personajes e_e): Carline le Britannia. No tiene nada que ver con el fic, y seguramente vaya publicando capitulos así (lol, ya estoy pensando un Suzaku Hood)... ¡ESPERO QUE OS GUSTE Y GRACIAS POR LOS COMENTARIOS! ¡Y QUE NO SE OS OLVIDE COMENTAR!


Especial Code Geass R3: Chained to Revenge.

La Compañera de Juegos, por Adrián2HBK (p'a servirles).

Barbie estaba cansada de aquella niña, estaba harta de cómo la trataba o mejor dicho, de cómo la maltrataba. A veces le pegaba; otras, le tiraba del pelo y en algunas ocasiones, le clavaba alfileres. Barbie ya no podía soportar más aquello. Y hasta aquí, iba a llegar.

Aquella noche lo tenía todo planeado. Primero, entraría la madre a la habitación a darle las buenas noches a su hija; luego, cuando ésta saliese, esperaría a que la niña se quedase dormida y; entonces, sólo entonces, atacaría.

Cuando la mujer apagó la luz y cerró la puerta, tras desearle dulces sueños a su hija; Barbie dirigió rápidamente su mirada al angelito que descansaba plácidamente sobre la cama. Barbie no entendía cómo aquella niña podía estar tranquila sabiendo lo que le había hecho, cómo era capaz de dormir dulcemente sin tener ningún remordimiento, cómo era capaz de olvidar lo que le había hecho hacía un momento a su compañera de juegos. Y mientras aquellos pensamientos le venían a su cabeza, aquella perfecta sonrisa que tanto la caracteriza se iba borrando de su rostro. No esperó más tiempo para ponerse en marcha y por fin, llevar a cabo su plan.

Aquel día, Barbie tenía un dolor de cabeza terrible. En el entrecejo tenía algo clavado. Se trataba de un alfiler de los que Laura, la niña que dormía ajena a lo que estaba pasando, le había clavado ese día. Sin embargo, prefirió no quitárselo aún.

Ya estaba cerca de la cama, ya veía su venganza cada vez más cerca. Se subió como pudo a ella y comenzó a observar detenidamente lo que para ella era un auténtico monstruo. ¿Cómo aquella niña de un rostro tan angelical había sido capaz de hacerle una cosa así? No entendía porqué y sinceramente, no le veía la gracia. Lo que para la niña era un auténtico entretenimiento, para Barbie era una auténtica tortura, una tortura que hoy llegaría a su fin.

Barbie se acercó a la cara de la niña y notó como su respiración era uniforme, sin alteraciones ni cambios de ritmo. La pequeña descansaba tranquila, en paz, sin ser consciente del peligro que corría.

Con fuerza, Barbie se extrajo el alfiler de su frente y durante un buen rato, lo estuvo observando. De repente, desvió su mirada hacia el rostro de la niña y de nuevo, su sonrisa se dibujó en su cara. Con ella, reflejaba la satisfacción que sentía sabiendo que por fin acabaría con aquel martirio.

Barbie se alejó del rostro de la niña, dirigiéndose ahora hacia el pecho. Tomó aire, levantó sus brazos lo más alto que pudo y los bajó a una velocidad inimaginable, enterrando de aquella manera el alfiler sobre el pecho de la pobre niña. De nuevo, volvió a repetir la operación una vez, y otra, y otra… Barbie estaba totalmente salpicada de sangre. Su cara, su pelo, sus manos, su ropa… ¡Estaba llena de sangre! Pero ella seguía clavando el alfiler hasta que notó como la respiración de la niña cesaba. Entonces, paró y en su interior sintió palmadas de alegría. Había acabado con el monstruo.

No contenta con ello, Barbie decidió de nuevo acercarse a su cara. Quería sentir lo mismo que la princesa sentía cuando le clavaba a ella los alfileres en el entrecejo o en los mismos ojos. Quería saber qué era lo se que sentía jugando cuando era ella quién establecía las reglas. Se acercaba a los ojos, a aquellos ojos azules muy parecidos a los de ella. Aquellos que se habían abierto tarde, cuando ya nada se podía hacer, cuando el corazón daba su último latido antes de ser pinchado. Aquellos que habían visto su muerte en el último segundo de la vida. Aquellos que vieron con impotencia y horror, cómo la vida se iba de la mano de su compañera de juegos. Aquellos que ahora se hallaban abiertos, casi desorbitados, pidiendo auxilio desde el otro lado de la vida.

Situándose delante del ojo derecho, Barbie volvió a levantar sus brazos con el alfiler ensangrentado entre sus manos. Luego, los dejó caer, enterrando así aquel alfiler sobre aquella pupila dilatada. Y allí se quedó el alfiler, enterrado en uno de los ojos de la niña.

Barbie estaba agotada. Se acostó sobre la almohada, salpicada en sangre, y descansó al lado del cuerpo de la niña.

A la mañana siguiente, la madre de la pequeña entró a la habitación para darle los buenos días. Al encender la luz, se dio cuenta de que algo no iba bien. Normalmente, a esas horas Carline estaba jugando sobre la cama con su muñeca Barbie. En cambio aquella mañana, era Barbie quién se lo pasaba bien.

Horrorizada levantó el cuerpo de la niña, ya sin vida y la sábana dejó caer a la muñeca Barbie que lucía su sonrisa ajena a que el perro de aquella joven estaba acechándola para darle fin. Y se lo dio.


N.A. Glups, me siento mal por habérmela cargado O.O Aunque de todas formas como esto no afecta a mi fic, pues mwhaahahahahaha xDDDD

Anda, comenten, pliis ^^