Aquí os dejo el nuevo capitulo de mi Bubbline, espero que lo difruteis
Por la mañana
Desperté, al igual que ayer, junto a ella, al lado de ese aroma que me envolvía, pero la sensación era distinta, yo aún seguía algo mareada. Aún así me acordaba a la perfección y con todo detalle de lo ocurrido el día anterior, y eso me daba un punto de ventaja, pues conocía los sentimientos de mi dulce princesa.
Me levanté de la cama, no sin antes contemplarla, a pesar del exceso de la noche anterior ella estaba tan bonita como siempre. Fui a la cocina a por algo de rojo, me daba igual lo que fuese, pero lo necesitaba, porque tenía el estómago totalmente vacío. Al fin encontré unas fresas y las absorbí. Después empecé a preparar un desayuno para Bonnibel. Le hice una taza de café, que le ayudaría a superar la resaca, y un sándwich de jamón y queso.
Lo llevé al cuarto y al llegar ella aún seguía dormida, en la misma posición. Aproveché y me tumbé a su lado, la abracé, y ella sin despertarse se abrazó a mí, esa sensación me encantó, y más porque cada vez se me caía más el mito de cómo eran las princesas, para mí todas ellas siempre fueron personas sujetas al deber, frías por dignidad y además algo estiradas, pero observe en Bonni que no todas eran así, al menos ella no.
Poco a poco ella fue abriendo los ojos, a la vez que yo me separaba de ella y me sentaba en la cama, en esto tardó toda una eternidad, tras esto se llevó una mano a la cabeza, en señal de que le dolía.
Bonnibel: Marceline, ¿Qué me pasa?, me duele la cabeza
Marceline: Pues te pasa, Bonni, que anoche te pasaste con la bebida. Pero tranquila, no voy a echarte la bronca ni nada, hoy te quedarás aquí para que cuide de ti. Antes de nada tómate el desayuno, lo tienes ahí.
Señale a la mesa, mi respuesta sonó algo fría y no me gustó, a ella no pareció importarle, no había prestado atención a mi tono, solo a lo que le decía. Fue directa a por su desayuno, estaba muerta de hambre, que era lo más normal cuando te levantabas tras una noche así. Se lo terminó en un abrir y cerrar de ojos y pareció sentirse mejor.
Marceline: Bonni, ahora estaría bien que te duchases, para que el cuerpo se te despierte.
Ella ni siquiera me contestó, simplemente cogió todas sus cosas y se metió en el baño, como vi que iba a tardar bajé al salón para tumbarme allí, sería mejor para la princesa disfrutar de algo de tranquilidad mientras se duchaba, más que nada porque ahora ella sola comenzaría a bombardearse a preguntas de qué pasó o qué dejó de pasar.
Sin darme cuenta me quedé dormida en el sofá, la verdad es que aún seguía cansada, pero me había levantado muy pronto, además de haberme acostado muy tarde solo para ayudar a Bonnibel.
Mientras dormía noté como alguien me cogía y en poco tiempo me soltaba, pero yo seguí durmiendo, sin preguntarme nada.
Cuando desperté me encontré de nuevo al lado de Bonnibel, en mi cama, supuse que había sido ella quien me había llevado de vuelta al cuarto. Salí de la cama sin hacer ruido y fui al baño a ducharme yo, porque también me haría falta. Me duché con agua más bien fría para activarme por completo y no estar cansada el día entero.
Al salir de la ducha ella se estaba despertando, pero de una forma en la que parecía que ella no se había despertado en todo el día, por sus reacciones, noté que se había olvidado de lo que había hecho la primera vez que se despertó. Con toda la puntería del mundo decidí saludarla como en una película que vi hace tiempo, era adecuado para el momento.
Marceline: Buenos días, princesa, he soñado toda la noche contigo.
Ella se enrojeció.
Bonnibel: Marcy, ¿Qué tal fue la fiesta anoche?
Justo en ese momento era cuando empezaba mi historia de cómo había sido la fiesta, tenía que tener mucho cuidado, la princesa a lo mejor iba borracha, pero no era tonta, aún así por si me preguntaba más de la cuenta estaba pensando en cómo me arriesgaría a cambiar la explicación a mi favor.
Marceline: Pues fue fantástica, yo me lo pasé genial, y fue muy original eso de la competición de la manguera, esa parte la disfruté mogollón.
La princesa sonrió y por todo mi ser corrió un alivio enorme, mi definición de la fiesta había colado, aunque en lo que había dicho no había mentido en nada, solamente había omitido detalles, porque ella no me preguntó nada de después de la fiesta, de forma que me daba a pensar o que ella se había olvidado del beso o que estaba fingiendo también por si yo no me acordaba.
Bonnibel: Bueno, pues la verdad me alegro muchísimo de que te lo pasases bien. ¿Te hacen unas partiditas?
Yo asentí, pues en ese momento me venía genial cambiar de tema y seguir a otra cosa distinta. Bajamos al salón, encendimos la consola y empezamos a jugar, pero como solía pasar Bonni me ganaba en todo a lo que jugábamos, desde los juegos de pelea hasta los de coche, los dominaba todos a la perfección.
Tras unas cuantas partidas la consola de Bonnibel empezó a sonar y ella la cogió y se fue a mi habitación. Cuando volvió me miró y me dijo.
Bonnibel: Marcy, tenemos que ir ahora mismo a palacio, las dos, mi padre va a dejarme ya el trono, pero antes quiere hablar tanto conmigo como contigo.
Francamente a mí aquello no me asustó, pero si a Bonni, ella sabía que a partir de que su padre dejase el trono podríamos estar juntas siempre que quisiésemos, pero algo no le encajaba. Nos vestimos rápidamente, ella iba con su habitual vestido rosa, y yo con mis vaqueros y mi camiseta.
Salimos flotando hacia palacio, Bonni iba pensando, se le veía muy preocupada. Tardamos cinco minutos en llegar, cuando pasábamos justo por encima nos fijamos en que entorno a las murallas del castillo se encontraba reunido todo el reino, al parecer esperando noticias.
Al aterrizar en el jardín del castillo fuimos directamente a la sala del trono, donde su padre nos esperaba sentado y con el rostro evidentemente serio.
Rey de Ooo: Bueno, Bonnibel, veo que las compañías que frecuentas no son de mi gusto. Quiero recordarte que tu fiesta de cumpleaños era para las otras princesas y no para desterradas tristes.
Eso último me dolió y al parecer a ella también, agachó la cabeza y dio unos pasos hacia atrás, dejándome a mí algo por delante de ella, por decirlo así me utilizó a modo de escudo, ante las duras palabras que pronunciaría su padre.
Rey de Ooo: Sabes que no me agrada para nada el que estés yendo con este ser a ningún lado, y que sinceramente es una deshonra para mí y para la ley del reino, preferiría que hubieses respetado los valores que te infundí, a veces me avergüenza que tengas esa falta de respeto hacia mí.
Por el ritmo calmado que el rey llevaba en sus palabras a mí apenas me afectaban, su mensaje era duro, pero con esa lentitud y ese temple a mi no me terminaban de llegar. Para Bonnibel no parecía ocurrir el mismo efecto, pues me dio la mano, ella necesitaba que la defendiese, pero no sabía qué hacer, no estaba acostumbrada a este tipo de regañinas. De hecho las veces que hube discutido con su padre él se encontraba irritado y me gritaba como un poseso. Creí que quedándome allí con ella y aguantando el tipo ya le estaba ayudando.
Rey de Ooo: En fin, ya sabes que ahora te dejaré el trono, pues llevo en el muchísimo tiempo y he decidido retirarme a tierras más lejanas. Con eso espero que respetes la ley de Ooo. Y aunque no me agrade te dejaré en paz con las compañías, a partir de ahora tus funciones son de reina y podrás hacer lo que quieras, pero mientras que no te cases tu título seguirá siendo el de princesa. Ahora salgamos los dos al balcón para enseñarle al reino el traspaso de poder.
Bonnibel me soltó la mano y siguió a su padre al balcón, desde dentro se escuchaba a todo el reino que fuera vitoreaba a la realeza, escuché el discurso del padre de Bonni sin prestarle mucha atención, pues en ese momento mi mente aún se encontraba sumergida en la profundidad del lago de la noche anterior, y en el sabor de los labios de mi princesa.
La ceremonia no tardó mucho en terminar, la princesa y su padre entraron pronto. Él se despidió de ella con dos besos en la mejilla y se fue, en ese momento la princesa empezó a llorar, yo simplemente la abracé sin decirle nada, es verdad que con respecto a mí, ese hombre había sido más bien un tirano, pero no tenía derecho a juzgar la reacción de Bonnibel, pues se trataba de su padre.
Nos fuimos a la habitación de Bonnibel, y ella dejó al fin de llorar, me miró y me dijo.
Bonnibel: Marcy, esta noche debo de asistir a una cena con los reyes de todo Ooo para anunciar mi ascenso al trono, si quieres podemos vernos mañana por la noche, porque tendré un día muy ajetreado, de todas formas, estate atenta a la consola, por si puedo eliminar algún plan y poder vernos en ese hueco.
Marceline: Vale, Bonni, no hay problema, nos vemos.
Me despedí de ella dándole un abrazo fuerte y un beso en la mejilla. Cuando me advirtió no la creí, pero ahora mismo estaba viendo como las obligaciones reales eran más duras que las de una princesa, pero bueno, como sentía todo aquello por Bonni me adaptaría fuese a lo que fuese, además tenía el tiempo perfecto para preparar una cita con ella que fuese genial, y de esta forma sorprenderla y conseguir que estuviésemos juntas, solo de pensarlo me acordaba del beso aquel.
