Bien lo saque un poco más largo, espero les guste, se que debía subirlo ayer pero… x3 Cosas pasan, igual espero que lo disfruten x3
A LEER!
Cap. 12:
AMU POV:
Me despertaron los gritos de alguien, lentamente fui abriendo mis ojos y fui analizando donde estaba, definitivamente no era mi habitación, ¿Dónde me encuentro?, pero esta pregunta solo duro unos instantes, de golpe recordé todo lo que había pasado en la dichosa fiesta y también lo que había pasado después de ella, sin embargo no pude detenerme mucho en mis pensamientos ya que, escuche de nuevo esos gritos acompañados con golpes en mi puerta, los gritos eran de Utau la cual me llamaba bastante enojada, me levante lentamente y me dirigí a la puerta, al abrirla me encontré con una muy molesta Utau.
- ¿Que estabas haciendo que fuera tan importante para no abrirme Amu? – dijo Utau bastante seria.
- Bailar – dije con ironía, era algo más que lógico que estaba dormida
- Ok, ya entendí – dijo molesta ante mi comentario.
- Mas bien ¿para qué me necesitabas? – dije mientras un gran bostezo se me escapa.
- Estamos encerradas – dijo con un tono de preocupación.
- ¿De qué hablas? – dije bastante confundida.
- Los chicos no están en sus cuartos y la casa está cerrada con llave – dijo Rima la cual empezaba a asomarse por el corredor caminando hacia nosotras – estamos encerradas.
- Pero es tu casa ¿No tienes llaves? - le pregunte a Rima intrigada.
- No, se me perdieron – dijo fulminando a Utau con la mirada.
- Bueno nos estamos desviando del tema – dijo Utau con una risita nerviosa.
- Tienes razón – dijo Rima volviéndose a preocupar - ¿Dónde estarán esos tres?
- ¿Realmente es algo de qué preocuparse? – pregunte inocentemente.
- Te voy a dejar algo claro Amu – dijo Utau de forma dulce – cualquier cosa que planeen, hagan o que simplemente tenga que ver con ellos es algo para preocuparse.
- Interesante conclusión – dije bastante intrigada – igual tengo que llamar a casa, si no lo hago mi mama se preocupara.
- Adelante – dijo Utau con una sonrisa.
- Utau separémonos para encontrar rápido a esos tontos – dijo Rima molesta – esta bromita ya me está estresando, no sé que quieren lograr pero no estoy dispuesta a averiguarlo – Utau asintió con seguridad mientras ponía una sonrisa de felicidad.
- Al fin, algo interesante que hacer – dijo bastante feliz.
Utau se dirigió al primer piso, y ya que Rima conoce mejor la casa ella bajo tambien, pero para dirigirse al sótano, el cual es un lugar perfecto para esconderse. Por mi parte una vez acabara de hablar por teléfono, tendría que buscar en todo el segundo piso.
Hable con mi mama, y le dije que me quedaría en una pequeña reunión en la casa de Rima, ella no le encontró ningún problema, una vez me despedí, guarde mi teléfono, y cuando me disponía a salir, sentí como alguien me agarro por la espalda, hubiera gritado de no ser porque me cubrió la boca.
- No grites mi princesa – me dijo, y si esa voz era inconfundible, era la voz de Ikuto, acto seguido me soltó.
- ¿Qué te ocurre? – Le dije enojada - ¿Quieres matarme de un paro cardiaco, o qué?
- Tranquila – me dijo con una risita de burla.
- ¿Cómo quieres que este tranquila? – dije aun mas enojada. Pero tome aire para tranquilizarme - ¿Por qué se están escondiendo? – pregunte ya más calmada y con mucha intriga.
- No lo sé – respondió desinteresadamente.
- ¿COMO ASÍ QUE NO SABES? – grite a lo que él rápidamente me cubrió la boca.
- Te dije que no gritaras – me dijo para luego quedarse en silencio, supongo que intentando ver si alguna de las chicas subía, pero ninguna dio señales, lo cual se me hizo extraño. Vi como de repente se formaba una pequeña sonrisa en el rostro de Ikuto – aunque parece que ya puedes gritar cuanto quieras.
- ¿De qué hablas? – pregunte pensativa.
- La razón por la que te respondí que no sabía él porque ellos se ocultan, es porque realmente no lo sé – dijo mirándome fijamente – ellos tienen sus planes para hoy – guardo silencio por unos instantes – igual que yo tengo los míos.
- ¿a qué te refieres? – pregunte ya asustada. A lo que solo recibí un fuerte abrazo como respuesta. Me quede paralizada sin saber qué hacer, desperté de mi shock en el momento en que él me tomo en sus brazos tal cual como cuando se carga a una princesa.
- ¿Oye que haces? – Pregunte enojada – BÁJAME – grite mientras empecé a golpearlo con mis manos pero hizo caso omiso a lo que le pedía.
- Quédate quieta – me dijo algo molesto.
- Entonces bájame – dije bastante molesta.
- Si quieres – dijo con una sonrisa malvada, me asuste al ver cómo me soltó, por suerte caí en la cama.
- Que te pasa – dije con ira – acaso estás loco.
- Tú me pediste que te soltara – dijo indiferente.
- ¿y desde cuando eres obediente? – le dije sarcásticamente, mientras volteaba mi mirada en otra dirección.
- Cállate un instante – dijo ya un poco molesto – o si no… - guardo silencio.
- ¿O si no que? – pregunte desafiante.
- No me retes – dijo con un aire de superioridad.
- Se supone que debo asust… - no pude terminar, sus labios atacaron los míos, intente detenerlo pero era demasiado fuerte, y simplemente me empecé a dejar llevar por sus besos y sus caricias. Pero en un momento el se separo de mi y se quedo observándome.
- Si sigues gritando y peleando, me va a tocar seguir callándote así – lo intente mirar con odio, aunque interiormente era imposible, ese beso me había encantado, y realmente quería mas, el problema fue en que él se dio cuenta de la situación.
IKUTO POV:
Amu me estaba empezando a estresar, peleando y gritando todo el tiempo, esa mañana con los chicos, cada uno había planeado y preparado todo para tener la velada perfecta ellos con sus respectivas novias, y yo lo había planeado todo para poder conquistar al fin a Amu. Cuando vimos que se separaron nos dejaron todo mucho más fácil, ellos fueron por sus chicas y al parecer ya se las habían llevado a sus respectivas citas, yo… bueno yo tengo otros planes.
Pero Amu sigue gritando como si su vida dependiera de ello, incluso ya estoy empezando a quedarme sordo. Sin mencionar que los golpes que me está pegando no son demasiado tiernos y aunque no lo demuestro realmente me está lastimando.
- Quédate quieta – le dije ya enojado.
- Entonces bájame – me dijo ¿molesta?, ella era la que me golpeaba y tras del hecho estaba molesta, vaya chica; pero entonces se me ocurrió algo, y si ella quería que la soltara la iba a soltar.
- Si quieres – le dije con una sonrisa en mi rostro y sin pensarlo la solté botándola en la cama, eso sí cuidando de que no se hiciera daño.
- Que te pasa – me grito molesta – acaso estás loco – no me lo decía como pregunta, más bien lo afirmaba, lo cual me molestaba un poco.
- Tú me pediste que te soltara – le respondí tranquilamente, restándole importancia al asunto.
- ¿y desde cuando eres obediente? – me pregunto con sarcasmo, mientras volteaba su mirada.
- Cállate un instante – le dije ya estresado – o si no… - preferí callarme y esperar su reacción.
- ¿O si no que? – me pregunto en un tono desafiante, y esas simples palabras fueron suficientes para despertar de nuevo la alegría en mi, ella me estaba retando, y yo no me iba a quedar atrás.
- No me retes – le dije como última advertencia.
- Se supone que debo asust… - no la deje terminar de hablar, ataque sus labios con los míos, sentí como intentaba detenerme, sin embargo no se lo permití, y ella tampoco lucho mucho para lograrlo, después de unos instantes me separe de ella.
- Si sigues gritando y peleando, me va a tocar seguir callándote así – le dije mientras posaba una sonrisa de victoria en mi rostro. Puso sus ojos fijos en mi con una mirada que a simple vista parecía de odio, pero que al quedarme observándola fijamente por unos instantes note que era una mirada cargada de deseo y de alegría. Ella quería más, y yo no estaba dispuesto a negárselo.
Me acerque a ella lentamente, y detuve mi rostro a solo unos centímetros de el de ella, me quede observándola y vi como ella se sonrojaba fuertemente antes cada uno de mis movimientos, solo pude sonreír ante este hecho, y quedarme hay quieto observándola.
Ella no se movía de su lugar, y podía ver en su mirada como a cada segundo aumentaba su deseo, ella quería que pronto nuestros labios se volvieran a unir, eso me alegraba, y la quería hacer esperar un poco, y ver cómo sus deseos aumentaban. Pero al parecer ella no estaba dispuesta a esperar.
AMU POV:
No estoy segura de cómo acabamos en esta situación, pero estaba besando a Ikuto de una manera totalmente apasionada, mientras él estaba un poco sorprendido, pero rápidamente me correspondió causando que me estremeciera al sentir la pasión con la que correspondía mi beso, nos separamos para respirar, mientras nos observábamos fijamente, esa mirada por parte de él juro que jamás se me olvidara, era una mirada dulce y al tiempo llana de pasión y lujuria, y vi como era acompañada lentamente por una sonrisa de deseo.
Se acerco lentamente y empezó a besar mi cuello yo no pude evitar lanzar algunos suspiros al sentir sus labios rozando por mi piel, tome sus cabellos entre mis manos y empecé a juguetear con ellos enredándolos en mis dedos, pero reaccione al sentir como lentamente me recostó en la cama quedando encima mío, mientras seguía besando mis cuello.
- Para – le dije casi gritando mientras intentaba alejarlo de mí.
- ¿Qué pasa? – pregunto él, entre preocupado y ansioso.
- No estoy preparada para esto – dije mientras mis lagrimas empezaban a salir.
- No me digas que tú… - se quedo callado observándome por unos instantes – ¿Tu eres virgen? – esta pregunta me sobresalto un poco.
- Si, ¿Por qué?, ¿Te molesta? – pregunte entre molesta y desilusionada. Mientras vi como él posaba una sonrisa en su rostro.
- Me acabas de hacer el hombre más feliz – dijo para después besar mis labios con delicadeza.
- Te amo – dije sin pensarlo, a lo que este se impresiono un poco, pero rápidamente me sonrío con ternura.
- Y yo a ti – me respondió mientras bajaba sus besos de nuevo a mi cuello.
No sé por qué, pero realmente me sentía completa mientras Ikuto me besaba, sentía que estábamos hecho el uno para el otro y que nunca nadie podría quitarnos algo tan perfecto, eso tan perfecto era nuestra compañía.
- Amu – pregunto de repente con la respiración entre cortada, mientras detenía sus besos.
- ¿Qué ocurre? - pregunte con la respiración algo agitada.
- ¿Realmente estás segura de esto? – esa pregunta me tomo por sorpresa y me dejo bastante pensativa.
Realmente no lo sabía, y empecé a plantearme esa misma pregunta ¿realmente quiero llegar a eso con él?, la duda me invadió por unos instantes me quede pensativa, dudosa, ante mi respuesta y las consecuencias que esta pudiera traer. Mire fijamente a Ikuto, quien me miraba intrigado.
- ¿y bien? – volvió a preguntar sacándome de mis pensamientos rápidamente.
- Yo… - me quede callada y lo observe, para después acercarme lentamente a él, y besarlo, mientras desapuntaba su camisa con algo de torpeza.
- Si eso quieres – dijo él con una sonrisa una vez separamos nuestro beso – entonces cumpliré tus deseos. Al decir esto beso mis labios pasión mientras sus labios empezaron recorrer mis piernas, aprovechando el que todavía tenía la pantaloneta con la que había dormido la noche anterior.
- Ikuto – dije con deseo entre besos, mientras sentía como sus manos recorrían mis piernas.
Él simplemente siguió con su trabajo ahora bajando sus besos a mi cuello, pero esta vez acompañándolos con unos cuantas mordidas, causando que más y más suspiros salieran de mi boca.
De repente sentí como sus manos se posaban en la pequeña camisa que tenia, y me la quitaba rápidamente, apasionada pero al tiempo dulcemente. Una vez la quito por completo, sin siquiera pensarlo me quito tambien la pantaloneta que traía dejándome solo en ropa interior, se quedo observándome por un rato, para luego darme un dulce beso en los labios.
- Realmente te deseo Amu – dijo él una vez se separo de mí, para luego volver a atacar mis labios con los suyos – te amo… solo a ti… nada mas a ti… - decía entre besos, causándome un gran sonrojo.
Sentí como rápidamente desabrocho mi sostén dejando mis senos al descubierto, ante esto yo me asombre y me avergoncé, por lo que intente cubrirme pero él no me lo permitió, ya que se lanzo a ellos, mientras besaba y lamia uno, el otro lo masajeaba dulce y deseosamente.
Ante esto no pude hacer más que gemir deseosa y descontroladamente, logrando que mi compañero se excitara cada vez más.
Mientras sentía sus besos, pude sentir como una de sus manos se alejo de mí, aunque él seguía hay, basándome y mordiéndome cada vez mas apasionadamente, de repente sentí como su mano se poso en mi intimidad, mientras la masajeaba lentamente, causando un pequeño gemido en mi.
-Ikuto – gemí descontrolada, al paso que sus toques se hacían más fuertes, él me beso en los labios apasionadamente, mientras alejaba sus manos de mí, para quitarse su pantalón, yo simplemente le correspondía, mientras pasaba mis manos por su bien formad cuerpo.
- ¿Estas lista? – me pregunto mientras paraba, botando a un lado su pantalón. Yo solo asentí mientras lo volvía a besar.
Sin darme cuenta en que instante Ikuto tomo mis bragas y me las quito dulcemente, para luego posar sus dedos en mi intimidad masajeándola suavemente.
- I-Ikuto – gemí con mucha más fuerza y dificultad, causando una sonrisa de satisfacción en él. Mientras rápidamente se quitaba sus bóxers.
- Ya no puedo esperar más – me dijo sensualmente al oído.
- Has lo que tengas que hacer – dije mientras lo besaba dulcemente.
El sin pensarlo dos veces se introdujo en mí lentamente, causándome un gran dolor, pero me tranquilizo con un beso sellando nuestros labios, mientras lentamente seguía introduciéndose.
Sus embestidas se iban haciendo más fuertes, y el dolor lentamente era reemplazado por placer, un placer infinito, que me hacia querer continuar.
Después de unos instantes llegamos ambos al momento del clímax, cayó a mi lado y nos observamos fijamente, para luego darnos un hermoso y largo beso en los labios. Realmente no había necesidad de decir palabra alguna, simplemente este momento era perfecto así.
Sin embargo nuestro momento fue interrumpido rápidamente por el sonido de un celular, pero no era él mío, era él de Ikuto.
Él bufo, sin si quiera tomarse la molestia de mirar quien era, simplemente lo ignoro abrazándome y acercándome más a él. El celular sonó unas dos o tres veces más, así que me estrese, y me levante dispuesta a tomarlo en mis manos.
-No lo hagas – dijo Ikuto mirándome con ternura – no arruinemos esto, que llamen mas tarde.
- Ya han llamado mucho seguro es algo importante – tome el celular en mis manos y me quede observando fijamente el nombre de la persona que aparecía en el identificador.
- ¿Quién es? – pregunto Ikuto mirándome intrigado. Pose una sonrisa en mis labios y le pase el teléfono.
- Es una chica – dije sin darle mucha importancia – se llama Rika.
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Sayo
