Disculpen la demora en la actualización, pero en mi país ocurrió un segundo BLACKOUT a nivel nacional (90% del país a oscuras, totalmente: Sin internet, sin telecomunicaciones, sin hospitales, sin servicio de agua potable y gas doméstico... (Y todo lo demás asociado a la generación eléctrica).

Han sido 126 HRS continuas sin servicio eléctrico para mi ciudad. Ahora mismo, recibo 6 Hrs de electricidad por 18 Hrs de oscuridad cada día, por lo tanto, se me hace casi imposible publicar al ritmo que venía haciéndolo.

Responderé los comentarios y mensajes privados en la medida que me lo permitan las condiciones generales del país.

Ruego sus oraciones por todos los venezolanos que están muriendo en este momento y por los que intentamos sobrevivir pese a tanta adversidad y necesidades.

A/N: Sé que el recorrido hasta aquí ha sido un poco largo (10 capítulos y contando), pero necesitaba crear esta base antes de presentarles el punto de vista que tengo sobre el dilema ético (y sentimental) de Reid y JJ.

Cruzo los dedos porque el desarrollo del caso que planteé no los haya cansado.

También pienso que es conveniente dejarles la siguiente ADVERTENCIA: Una vez que termine de recoger los escombros del caso de John Ruz, abordaré la situación de nuestros dos héroes. Voy a necesitar paciencia de su parte porque los coceré a fuego lento

Prometo que no llegaré al punto y final sin que antes este par resuelva su situación.


CAPITULO 11: Todo vuelve a su lugar


TORRE DEL RELOJ DE LA VIEJA OFICINA POSTAL

EN EL ELEVADOR

19.29 HRS.

"¡Vamos a lograrlo!" JJ les dijo, en un último acto de gallardía, queriendo infundirle esperanzas a sus compañeros en la desgracia…

Entonces, oyó a Reid: ¡Jennifer! ¡AHORA! ¡A cubierta!

Ella obedeció. Todos obedecieron.

Se escuchó un pitido y una detonación, seguido del grito aterrorizado de Amy.

Y todo se volvió negro.


CENTRO DE CONTROL DE CRISIS

ESCUADRÓN ANTIBOMBAS

19.29 HRS

Decir que había un montón de ansiedad acumulada alrededor del operador del robot artificiero, era quedarse muy, muy corto.

… …

Después de esperar, por lo que fue «una eternidad», había llegado la orden que el Sargento Constantin Moore necesitaba. No fue a través de palabras, bastó con que Luke Alvez cruzara una mirada con él y un reconocimiento silencioso puso todo en funcionamiento.

01min: 26s: 20ds

Moore dejó salir un respiro por la boca y tomó los controles con determinación. "Muy bien, «Billy», llegó la hora. ¡Vamos a sacar a estas personas!"

Al fondo, se escuchó el grito de Alvez: "¡Vamos a hacerlo, Reid!, ¡todos al suelo!" Esto alertó no solo al agente de la UAC en la sexta planta de la torre, sino a todos y cada uno de los que se hallaban en el sitio.

00min: 43s: 12ds

Moore realizó una última calibración, con un cuidado extremo: Se precisaba de un tiro certero, justo encima del mecanismo de detonación. Era la única forma en que se podía neutralizar la bomba y debía lograrse sin tocar el -muy sensible- material explosivo…

Una misión que carecía del lujo del error.

00min: 32s: 14ds

Cuando estaba seguro de su siguiente paso, movió a «Billy» más cerca de su objetivo. El robot respondía en perfecta sincronía con los movimientos de las manos de su operador a distancia: Tenía el ángulo correcto, la posición adecuada… A veinticinco segundos del gran evento.

00min: 24s: 58ds

"¡Te quedan veinte cuatro segundos, Moore!". La voz del Sargento Bloch -del SWAT- vino desde atrás. "¡Hazlo ya!"

"A la de tres" se dijo Moore a él mismo

Entonces, sonó un pitido agudo y prolongado, seguido de una la detonación.


CENTRO DE CONTROL DE CRISIS

INTERIOR DE LA TIENDA DE CAMPAÑA

19.35 HRS

García ejercía un control mortal sobre el brazo izquierdo de Mark Hamilton. Lágrimas rodando libremente por sus mejillas. "No van a morir… No van a morir… Todo va a estar bien… Todo va a estar bien" ella se decía en un murmullo sin fin

Por su parte Mark parecía que ni respiraba.

… …

Ellos dos, y todos los que habían estado siguiendo el incidente, a través de la pantalla interactiva -en el interior del Centro de Control de Crisis-, fueron testigos de lo mismo.

Pitido- Explosión – Gritos –Todo en negro

… …

Tres minutos…

Tres minutos, fue el tiempo que demoró el generador eléctrico auxiliar en devolverle la luz a la tienda de campaña.

Dos minutos más hasta que Alvez entrara corriendo con el teléfono pegado en la oreja y diera: Un vistazo sobre García y otro en el monitor. "¡No!, Rossi, ¡no hay electricidad en el edificio!... No, no… Ya aquí tenemos energía… … ¡Aun no podemos ver nada en el interior!… Estamos enviando al dron… ¡Reid y JJ están dentro!… … … Lo siento… ¡Sí!, lo siento… No pude evitarlo, dijo que era su pelea, que no saldría del edificio sin JJ… … Si, si… No… No... Está bien… Si, si, entendido… ¡Los esperamos!…"

Otro minuto adicional bastó para que Mark Hamilton se quebrara. Se aferró con fuerza a Penélope García y como un niño se echó a llorar.


ESTACIONAMIENTO DE ASCENSORES LUX &Co

19.35 HRS

"Ha contactado con el Dr. Spencer Reid. No puedo responder en este momento. Por favor, deje su nombre y número de teléfono y lo llamaré lo antes posible. Gracias"

Biiiiiiiip

Emily Prentiss escuchó el mensaje del buzón de voz de Reid por tercera vez.

Estaba parada junto a la puerta del pasajero del todoterreno que tanto ella -como el resto de sus compañeros- se disponían a abordar.

Su cara era todo un poema.

"¿Todavía nada?" preguntó Tara Lewis, a su lado

Emily negó con la cabeza. "¡Le di una orden directa! ¡Fui clara con él!"

Prentiss estaba preocupada, obviamente… Pero también estaba: Molesta. No le sentó bien la novedad de que Reid había pasado por alto –¡una vez más!- los manuales, el protocolo, la cadena de mando… ¡Y hasta el sentido común!

Y no sabían nada de él ni de JJ.

Tenían que volver.

… …

Simmons ya había puesto en marcha el motor. Rossi estaba ocupando el asiento que va detrás del chofer, Tara Lewis al lado de él.

"¡Venga ya, Emily!" aupó el italoamericano. "Tengamos fe en que los encontraremos sanos y salvos"

Prentiss apretó los labios y asintió, entró a la camioneta y cerró los ojos por un momento, tratando de enterrar sus preocupaciones… Si encontraba a sus dos compañeros en una sola pieza¡Dios, que así sea!… Nada iba a librar a Spencer de tener una larga charla con ella.


TORRE DEL RELOJ DE LA VIEJA OFICINA POSTAL

SEXTA PLANTA

19.35 HRS.

Desde el exterior parecía como si –exclusivamente- hubiese ocurrido una falla eléctrica generalizada.

… … …

Una vez que todos los relojes marcaron las 19.30, la Torre del Reloj de la vieja oficina postal -y el hotel que tenía adjunto- se habían quedado en una oscuridad casi total.

Lo mismo pasó con la calle circundante y la tienda de campaña que hacía las veces de cuartel general.

… … …

SPENCER

Un segundo después de la detonación -y cuando sobrevino el apagón- la cabeza hiperactiva de Reid, lo alertó de varios hechos.

El primero de ellos era que estaba tosiendo, algo le dificultaba respirar… Era el polvo… ¡Polvo!... Polvo de demolición que revoloteaba a su alrededor… Esta conclusión lo llevó a otra: Seguía vivo… Vivo y en una pieza, ¡Gracias al cielo!

Lo siguiente que entendió era que tenía una especie de pitido molesto y persistente en sus oídos: A consecuencia de la explosión, razonó

Entonces surgió la última, y más importante realización: ¡Jennifer!... ¡Jennifer sigue en el elevador!

… …

Dio un salto y se levantó del suelo. Rápidamente cubrió el espacio de vuelta hasta las puertas del ascensor, tropezando en el trayecto con algunos escombros, principalmente de construcción. Del otro extremo del corredor vio venir -hacia el mismo lugar- a los dos hombres del SWAT (que se quedaron con él).

El polvo los hacía toser y la falta de luz no les permitía evaluar los daños en la pared, pero lo que si tenían claro era que, frente a ellos, permanecían cerradas un par de puertas metálicas, prácticamente intactas.


EN EL ELEVADOR

19.35 HRS.

La agente especial Jennifer Jareau no podía escuchar nada, excepto el latido de su corazón.

Minutos antes había oído el pitido que precedió a una detonación, acompañado por una leve sacudida en la cabina donde los tenían cautivos. Probablemente fue cuando el disparó del robot hizo impacto en el artefacto, ella pensó.

A continuación, todo quedó en penumbras pero, a diferencia de lo que venía pasando, esta vez la luz no volvió después que todo se calmó.

… …

Se mantuvo en una posición defensiva –y protegiendo a los otros tres inocentes- hasta que pensó que el aparato parecía no haber sufrido daños importantes. Enseguida, miró a su alrededor, como si intentara averiguar lo que debían hacer.

Ni una pista. Su mente estaba en blanco.

Entonces, sintió un movimiento a su derecha, y un pequeño haz de luz se levantó: Charlie había logrado encender el foco del móvil de Amy y lo estaba usando para iluminarlos.

Una enorme y dentuda sonrisa partía en dos la cara del chico. "¡Joder, Jennifer!… ¡Tus amigos son la leche!, ¡Lo lograron!... ¡Nos salvaron!..." dijo él, aunque la voz sonaba un poco amortiguada para ella

Ed y Amy estaban llorando.

"¡No morimos, no morimos!" declaró la joven mujer abrazando al hombre más viejo. Este asintió con fuerza y le estampó un beso paternal en la cabeza

JJ sonrió para ellos y los ojos se le inundaron de lágrimas. ¡Estaban vivos!... ¡Su equipo lo había logrado!...

Pero faltaba algo más… ¡Spencer!… ¡Spencer está afuera…!

"Charlie, ilumina por acá" Jennifer le ordenó, señalando las puertas

Las cuatro personas dentro del elevador se pusieron de pie y salvaron la corta distancia que habían guardado, lejos de las compuertas

Pero, justo en ese momento, otra luz golpeó los ojos de JJ, dejándola deslumbrada. Esta venía de afuera… Una linterna estaba brillando sobre su cara mientras, las puertas del elevador iban abriéndose de forma lenta y desigual.

… …

Los tres hombres de afuera, finalmente, se habían encontrado con los cuatro rehenes.

… …

Un momento antes que evacuaran a los pasajeros del elevador, el pequeño dron del SWAT apareció de la nada.


CENTRO DE CONTROL DE CRISIS

INTERIOR DE LA TIENDA DE CAMPAÑA

19.40 HRS

Un suspiro colectivo fue lo que se escuchó en el centro de mando cuando la imagen que venía del avión no tripulado comenzó a mostrar la presencia humana.

"¡Allí están!… ¡Puedo verlos!... Veo a siete personas…"Declaró Luke Alvez y de inmediato sintió como el peso del mundo se movía de sus hombros

Al instante, la voz del oficial Boilt (en el edificio) vino por los auriculares: "Control, tenemos la carga asegurada, los paquetes sanos y salvos. Necesitamos asistencia médica atenta en sala de espera. Cambio"

Prentiss respondió a través del mismo canal de comunicación. "Aquí control. Informe si necesitan apoyo de rescatistas para la evacuación. Cambio"

"Copiado. ¡No es necesario, Señora! Podremos hacerlo de forma segura a través de las escaleras de emergencia. Iniciando la extracción. Cambio y fuera."


TORRE DEL RELOJ DE LA VIEJA OFICINA POSTAL

SEXTA PLANTA

19.40 HRS

Después de completado el proceso de abrir las compuertas del elevador, lo que pasó en adelante, fue relativamente fácil: Charlie le dio un abrazo a JJ cuando ella le pidió que fuera el primero en salir. Amy recogió su bolso del suelo y lo siguió. Ed –que continuaba llorando-, antes de seguir a los otros dos civiles le dio un cabeceo a la agente rubia y un suave apretón en la mano.

Ahora era el turno para ella.

… …

Respiró profundo y aceptó la mano que Reid le ofreció: Los dedos temblorosos de ella se unieron a los gélidos de él y permanecieron así solo por el tiempo que necesitó para llegar a suelo firme.

Cuando se encontraban del mismo lado, se quedaron el uno frente a la otra, en silencio, como estudiándose: La camisa de Jennifer ya no era blanca, estaba sucia, con manchas de sangre y bastante desaliñada. El moño en su cabeza había dejado de ser una linda y prolija coleta. La cortadura en la mitad de su labio se estaba hinchando, por no hablar de la sangre seca en los dos cortes que tenía en la cabeza.

Pero Reid no pudo encontrarla más que: Absolutamente preciosa.

Por su parte, él se veía –además de- muy despeinado y sucio de polvo: Exhausto y con una expresión medida en el rostro… Al parecer, su boca, no terminaban de tomar la decisión entre si quería permanecer en una línea apretada y recta o prefería formar una bonita curva.

Así que sus intensos ojos melados se durmieron en los azules de ella, hablando calladamente por él.

… …

JJ no deseaba otra cosa más que abrazarlo, pero la pared invisible que se había levantado entre ambos, desde el día que se vieron forzados al juego de «verdad o atrevimiento», la estaba frenando.

… …

"¿Te sientes bien?" Le susurró Spencer al cabo, mirándola al rostro parcialmente iluminado por la luz que venía de afuera, a través de las ventanas

"Estoy sedienta" había sido su respuesta evasiva

Y él la había escoltado hasta un dispensador de agua que quedaba al otro extremo del corredor. Mientras que el resto de personas tomaron la determinación de adelantarse y bajar por las escaleras de emergencia.

"¡Nos vemos abajo!" dijeron a coro tanto los rehenes absueltos como los dos del SWAT, cuando desaparecían a través de una puerta

Lo que los dejó solos en ese lugar…

Bueno, su soledad era relativa: Eran los dos únicos seres humanos que quedaban, el otro era el Dron que les sobrevolaba.

… …

"¿Mejor?" pregunto él

Ella asintió, con el vaso de poliestireno en la boca.

Y esa respuesta le bastaba por el momento.

… …

Andando de regreso a la puerta con el letrero de «salida de emergencia», Reid se volvió y le inquirió: "¿Crees que puedes manejar el bajar por las escaleras?"

Temía que no pudiera hacerlo por su propio pie y sin su ayuda: Sufrió dos golpes fuertes en la cabeza, junto con la deshidratación, el desgaste emocional y –posiblemente- la adrenalina que comenzaba a nivelarse en su sangre, después de sentir que estaba segura y no hacía falta seguir alimentando la respuesta de «huir o luchar»

"Averigüémoslo" dijo ella

"Las damas primero"


TORRE DEL RELOJ DE LA VIEJA OFICINA POSTAL

EXTERIOR

Charlie Martínez fue el primero en ser recibido por uno de los cuatro equipos de paramédico dispuestos y a la orden, frente al vestíbulo del edificio. Se tumbó a sí mismo en la camilla y aceptó -de buena gana- el pinchazo en su vena.

"Es un suero con glucosa, señor" dijo la sanitarista

Un segundo después, por su vista periférica, el más joven de los ex rehenes, vio venir a una mujer alta y morena, con un chaleco antibalas marcado con las siglas «FBI». Junto a ella, un hombre mayor que llevaba un atuendo similar.

"¿Eres la Jefa de Jennifer?"

"No, pero pertenezco a su equipo. Soy la Agente Tara Lewis"

La morena le ofreció la mano. El chico la estrechó con un apretón firme. "Gracias, agente. Les debo mi vida, literalmente." Luego se dirigió al otro agente, diciendo "¿Y tú eres…?"

"¡¿Para ti?!... El maldito «Espíritu Santo» encarnado, Charlie"

El hombre joven abrió los ojos como platos: "Debes ser el Agente Rossi"

"El único"

El joven pareció apenado. "Disculpa esa, viejo… ¡Fue borde de mi parte!... Pero la cosa estaba un poco demente ahí adentro ¿no crees?…"

"Te puedo disculpar cualquier cosa, hijo… Pero si me vuelves a llamar viejo, te prometo que no voy a dejarte vivir para decirlo de nuevo"


PRENTISS

Había sido un día de locos.

Por un instante, Emily se sintió como si fuera la espectadora de un reality show en vez de una de las protagonistas de un acontecimiento bastante real. Estaba segura que sólo se trataba de la extraña combinación de cansancio y adrenalina en su cuerpo.

Por un lado, quería desplomarse en su cama y no saber del mundo por una semana… Y por el otro, necesitaba seguir activa y funcionando…

… …

Había pasado unos quince minutos desde que tuvo la certeza que no iba a tener que darle malas noticias a la familia de nadie. Seguía liderando el operativo en las afueras de la Torre del Reloj, su templanza y profesionalismo brillando en todo su esplendor, incluso cuando vio aparecer por la puerta a sus dos preciados colegas.

"¡Paramédicos!" alzó la mano y señaló a Spencer quien traía en brazos a Jennifer

Rápidamente llegó hasta ellos. "¿Qué pasó?, preguntó mirando a Reid y este negó con la cabeza. Colocando una mano en la espalda de la agente rubia, inquirió "JJ, ¿te encuentras bien?"

"¡Estoy bien!, ¡estoy bien!... Un poco mareada" murmuró con la cabeza enterrada entre el hombro y el cuello de su compañero. "Es que Spence…"

Spencer hizo una mueca de desgano dirigida a Prentiss, e interrumpió a la mujer en sus brazos. "JJ… Caíste de rodillas en el descanso de la tercera planta…"

Simmons, ya los había alcanzado también y se apresuró a levantar el peso de los brazos de Reid, ayudando a trasladar a JJ a una camilla.

JJ aceptó la ayuda de Matt pero se volvió para mirar a Reid "¡Podía hacerlo!"

"Por supuesto…" bufó él, sonriendo


JJ

Ya en el interior de la ambulancia, Prentiss y Reid seguían cerca de ella… Pero García… … García prácticamente se materializó a su lado en un punto cualquiera, mientras rodaba al carro de urgencias. Se había instalado, cómodamente, en el espacio libre que había dentro.

… …

"Si, si… Estoy bien, Pen… No es la gran cosa"

"¡Gracias a todas las fuerzas del universo! Estaba tan preocupada…" la analista técnico la abrazó por cuarta vez

"Tendrá que ir a la clínica y soportar algunas revisiones, ya sabes… Procedimiento" Emily le aseguró a García, mirando reflexivamente a JJ

"Si, lo se… Rutina y todo eso…" JJ le dio una sonrisa apretada a las otras dos mujeres. Luego ladeó un poco el rostro para mirar al tercer compañero presente… Uno que la observaba –tranquilamente- desde el exterior del vehículo "¿vendrás conmigo, Spence?"

"Creo que García quiere acompañarte esta vez" respondió él, con un gesto plano, mientras miraba a la aludida quien -de inmediato- asintió vehementemente. "Te veré después, JJ"

"Todo va a estar bien, amiga…" García le dijo apretándole la mano "estaré a tu lado todo el tiempo…"

Emily descendió del carro de emergencia con ayuda de Reid. "Ya llamé a Will" le había dicho a JJ, como si lo hubiese recordado de pronto. "Te estará esperando en el hospital con Sandy y los niños"

JJ asintió y volvió a buscar con los ojos a Spencer.

Él le devolvió la mirada. En el rostro de Reid no había ni un rastro de emoción.

… …

Cerraron las compuertas y la ambulancia empezó a andar.

JJ presentía que no iba a saber de Spencer Reid por una buena temporada.


SPENCER

Se quedó parado en la mitad de la calle, tamborileando los dedos de su mano derecha contra su pierna. Ajeno a todo y con los ojos fijos en el edificio aún en tinieblas.

Y aunque la expresión de su cara no daba pistas de nada, su silencio servía para saber cuán profundamente se hallaba dentro de su propia cabeza.

"Así que, no ibas a salir del edificio a menos que fuera con JJ" Prentiss se cruzó de brazos frente a él, una vez que la ambulancia se perdió de vista

El tono de su jefa no era acusatorio, pero tampoco parecía estar festejándole su proeza.

"Tenía que hacerlo, Em. Asumo la responsabilidad por mi decisión"

Ella sacudió la cabeza, negando. "Fue una temeridad, Spencer… Me pones en una posición muy difícil, ¿lo sabes?… ¡Me vas a provocar ulceras encima de mis úlceras!"

Reid clavó sus ojos en el suelo, pareciendo debidamente contrito. "Mira, si tienes que mandarme al banquillo… ¡Lo acepto!…"

Pasé por encima de una orden directa y, probablemente, no resulte del todo malo si mi suspensión significa que estaré lejos de Jennifer por unos días más, él pensó

Emily lo había escuchado con atención, pero algo en la actitud del genio estaba levantando una bandera roja frente su cara. No podía ignorarla. "¡No! Escucha… No se trata de aplicarte o no el reglamento. Se trata de que algo está pasando… Y eso me preocupa…"

"No pasa nada…" Andó un par de pasos en dirección de la tienda de campaña

Ella lo siguió, no estaba dispuesta a que la dejara colgando. "¡Por supuesto que sí, Spencer!" Si antes intuía que algo sucedía, ahora lo sabía. "Hay algo que no me estás contando… Ni como tu jefa, ni como tu amiga"

Reid suspiró y descolgó los hombros. "No pasa nada, Emily… Es solo que estoy cansado… Y un poco estresado… Probablemente debería irme a casa y dormir"

"¿Y no vendrás al hospital con nosotros?"

¿Y encarar a Will?, pensó él

"No, Em… Dile a JJ que la veré después." De preferencia el día que sepa qué hacer con lo que estamos sintiendo


Hay dos clases de sacrificios: los correctos y los míos.

-M. Tal, ex campeón mundial de ajedrez