MLP LODM LA ULTIMA PIE


Pinkie Pie, la pony color rosa que camina brincando, se le considera sobrenatural por su inagotable energía y su capacidad de comer cantidades industriales de azúcar sin sufrir algún problema de salud, algunos creerían que quema todo eso con su constante movimiento pero los más listos saben que no es así. Algo que también hay que agregar a la lista de rarezas, su capacidad de ir dando brincos con un plato que sostiene una montaña de panqués sin que ninguno se caiga o siquiera despegue del plato

Marble Pie, La hermana callada quien se limita a servir, siendo muy buena en ello siempre y cuando no le hables demasiado fuerte, ella colocó la mesa, las servilletas y los platos y fue asistente en la cocina, la gente fuera de la familia no la conoce y aunque suene insano, tanto para ella cómo para su familia, esto es mejor así.

Maud se encargó del feng shui, "equilibrando" la energía con distintos cuarzos para tener una buena cena.

Finalmente llegó mamá, con una enorme olla de estofado acompañada del padre, se sentaron y miraron a la cumpleañera, Pinkie le pasó un panqué con una vela encendida.

- Pide un deseo…

Limestone miró su plato… y estaba lleno de la fruta anaranjada que no debía comer.

Escuchó las cadenas en sus muñecas, sintió el frio en su espalda y un dolor espantoso que le provocó el vómito, la habitación ya no tenía mesa y su familia… seguía muerta.

Un grito, uno de odio, eso es lo que les indicó a los grifos que la pony había despertado.


Razón para vivir 11 cruce parte 1


Ella apenas consiguió darse cuenta en el momento en el que el vómito subió por su garganta al igual que el magma por los aires cuando la montaña se vuelve volcán.

El cubo vacío que le habían otorgado solo un par de horas atrás se comenzaría a llenar a partir de ahora. Su rostro empalidecía, se maldijo, era la última en caer.

Primero Pumpkin, luego Tree, mucho tiempo después Last, y ahora Daring Do sucumbía ante las toxinas.

— Me cago en la puta – El batpony se dio prisa a colocar la intravenosa improvisada con pajillas unidas entre si con cinta adherente y enterradas en una bolsa de mercado llena de una infusión que solo Tree y el batpony saben que contiene.

Tree apretó la mano, la aguja estaba desinfectada, pero no era la ideal para este tipo de trabajos, dolía más de lo que tenía que doler y costaba mantenerla dentro.

Daring Do perdía en equilibrio, pero al ver que el hombre se acercaba, hizo su mayor esfuerzo por incorporarse asegurando con dolor. — Aun aguanto… - se tomó fuerte del estómago, creyendo que estaba por explotarle.

— Aguantarás más recostada – le tomó de la mano y de un hombro y la guio a un sillón que estaba a un par de metros del sillón donde estaba Last mirando al techo con un rostro de muéranse todos.

— Esto es peor que la migraña…

— Y será aún peor si no te concentras – colocó con un cucharón más infusión en una bolsa que sería destinada para Last – la mente de un pony es fuerte, soportarás el peor de los dolores si así lo deseas – dejó la bolsa en el suelo y con hábiles movimientos comenzó a armar los tubos de popote sacando los materiales de una caja que esa noche estaba llena de tubitos de plástico.

— Last… Debemos de …- Daring no alcanzó a decir nada más cuando soltó la segunda ronda de batido sobre el suelo.

Por esta razón el Batpony introdujo la aguja en el brazo de Last más rápido de lo recomendado, haciéndole pasar un pésimo rato al corcel que se sumaba a su situación actual.

Quien quiera saber cómo es ser intoxicado por aquella fruta anaranjada, imagina que las aspas de una licuadora giran en tu interior y sacan un licuado de tripas, claro que la cosa no es tan brutal cómo eso, pero esto se siente así porque la toxina ataca el sistema nervioso. El vómito es solo un reflejo del cuerpo con la necesidad de deshacerse de la basura.

Ya para cuando conectó a Daring, ella murmuraba cosas incomprensibles.

— La cagamos—era lo único que se entendió, y lo último que recuerda haber dicho antes de perder el conocimiento con la imagen del batpony sobre ella, tratando de salvar su vida…


(música recomendada: Kaleo - Broken Bones)

Al abrir los ojos nuevamente se topó con un techo obscuro, su despertad fue acompañado por una bocanada grotesca de aire al igual que una persona que recién emerge del agua.

Su corazón latía fuerte, dolía… Daring tardó varios minutos en tranquilizarse, muerta no estaba, pero algo dentro de ella le decía que eso podría cambiar en cualquier momento.

Tal era su angustia que tardó bastante en darse cuenta de que se desconectó de la intravenosa, y aquel jarabe estaba combinándose con la mezcla de fluidos en el suelo, y su brazo goteaba un poco de sangre.

Su miedo fue disminuyendo conforme encontraba a sus amigos, Last, en el mismo sillón en el que lo dejaron, Pumpkin se había levantado de la mesa donde fue colocada para acompañar a Tree en un rincón, adorable pues parecía un gatito que se acurruca sobre su madre.

Do solo vestía una camisa sin mangas… lo que tenía encima había sido retirada por el manjar de alegrías que salió de su boca.

Asustada aún, se puso de pie, eso que se escuchaba era un zombi y estaba cerca.

Poco a poco identificó los huecos donde podía escanear con su mirada, en efecto, había un caminante torpe paseándose.

Una flecha atravesó su cabeza, asunto resuelto, y la flecha, venia del piso de arriba.

Sin mayor problema subió, las escaleras no rechinaban, pero eran astillosas y parecería que se quebrarían por lo maltratadas que estaban, pronto se topó con la imagen de un corcel de buen físico mirando el bosque, en su brazo una pequeña ballesta que estaba recién cargada, sus orejas, moviéndose lentamente cómo un radar en busca del próximo visitante indeseado.

La verdad, aquella imagen era de fotografía, una de esas que Do trata de guardar en su memoria cómo un precioso tesoro.

Es increíble, pero Daring solo piensa en una persona, Daring do estaba a punto de…

— Me molesta un poco que me miren desde las sombras – Mencionó con calma el corcel.

Do se quedó fría, pero si ya la vio, tal vez era momento de mostrarse, caminó con cautela y se sentó a la orilla del balcón al igual que él.

- Deberías descansar – sentenció el corcel.

— ¿Qué hay de ti?

- Cuido el refugio, sus quejidos atrajeron algunas basuras.

— No… es el olor – dedujo Daring Do.

- ¿Olor…? Tiene sentido, pero no sabía que eso oliera tan fuerte.

- ¿Bromeas?

— No tengo olfato desde hace años.

Silencio, Do tardo un poco en tomar valor para sugerir — Debería ir a limpiar… quizá así nos dejen tranquilos.

— Cómo quieras.

Daring Se puso de pie y antes de ir solo pudo decir — Gracias…

El vampiro ignoró eso, pero Daring no se sentiría ofendida, tenía todo el derecho de ser un patán después haberlos sacado de "una grande" se lo debe y cómo se lo debe era hora de contribuir.

Limpiar a oscuras es difícil, pero no imposible, En poco tiempo Do ya estaba sacando los botes donde estaba el espantoso líquido, y uno de ellos, con un vestido viejo con el que absorbió lo que pudo, Do se aseguró de dejarlos bien lejos para que los zombis fueran a ese sitio y no donde ellos estaban.

Imagina la paranoia de la pegaso al regresar a oscuras, corriendo, sintiendo que tropezaría con una rama y algo la alcanzaría.

Entró a la casa, haciendo más escándalo del necesario, agitada e inyectada en adrenalina. "Lindo paseo" pensó irónica para sus adentros.

Un par de velas encendidas en la sala, en un principio pensó que era algo muy tonto, pero la luz era muy tenue y las paredes fueron forradas con cartulinas negras.

Al llegar se topó con Pumpkin sentada sobre la mesa con algo entre las manos, Do no entendía que era hasta que la pequeña se llevó la galleta a la boca y le arrancó un trozo con los dientes.

Alguien llega, el vampiro con un juguito de caja, entierra un popote y se lo da.

- Gracias señor popotes – dice la niña con voz tierna, toma el juguito y bebe, refrescando su garganta "aaaah".— Rico .—sonríe.

El batpony mira a Do .— Tienes una obsesión con espiar en la oscuridad.

- ¿Eso solo puede ser cosa tuya?

El vampiro ignora el comentario irónico y se sienta en una silla reposando, con la espalda bien recargada y el rifle sobre la mesa, sin balas pero, apuntando a la dirección contraria a donde está la pequeña.

— Tu nombre.

— No te importa.

— Okey… ¿un alias?

— No.

— Puedo llamarte…

— No soy nadie, no vengo de ningún lado y no quieras una conversación conmigo, para eso mejor inténtalo con uno de los tipos de afuera, te darás mas información que yo.

Pumpkin sintió la mirada de Daring, pero ella lejos de sentirse incomoda por el comportamiento de su anfitrión o querer saber más, levantó los hombros y siguió tomando su juguito.

Se rindió, sentía que estaba en un dejavu, alguna platica con otro pony antipático y gris, simplemente se sentó en el mismo lugar de donde se había levantado, el hombre se veía enojado, pero quien puede culparlo, probablemente le arruinaron la noche, y aunque lo que dijo fue algo agresivo, el tono de calma con el que hablaba era aún más inquietante.

No era la misma calma que tiene Tree, la de él es digna de un psicópata.

Esa noche, Daring Do no durmió nada bien, ella estaba a salvo, sus amigos lo estaban… era Limestone quien en verdad le preocupaba, sin atención médica, sin nadie que le ayude… lejos de ella.

Era una de las peores sensaciones que podría tener.


5 de la mañana, Last logra abrir los ojos o más bien algo le obliga, unos deditos que estiran sus parpados, recordándole a un doctor que revisa los signos vitales de un paciente inconsciente, sólo que este doctor era pequeño y su cabello pegajoso delataba su poca higiene personal.

Reconocería esos ojos infantiles donde sea, él se alegra de que este bien, pero… - ¿no puedes dejarme dormir solo un momento más?

Supongo que todos hemos tenido ese momento de sueño en el que nos cuesta entender lo que ha pasado, donde ver a alguien importante pasa a segundo plano y especialmente, donde no sabes cuanto tiempo pasó entre levantarse del sillón y meter la cuchara a un plato de cereal sin leche.

Pumpkin se lo comía cual sopa, amaba el azúcar, se podría decir que era del tipo de ponys que vive para comer – ¡Lo amo! – apretó con las manos sus cachetes rellenos, Last apreciaba cómo se movían con el masticado y solo en ese momento la pregunta cruzó por su mente.

— De quien es el cereal…

- ¡Mio! – sonrió con los dientes llenos de azúcar colorida.

— Pero ¿de dónde los has sacado?

— Fue un regalo del vampiro.

- ¿Vampiro? Debe querer algo dulce para comer, igual por eso sus intenciones de causarte diabetes – esperó a que alguien apareciera para joderle el chiste, algo irónico cómo "Predicó el sano" algo directo cómo "deja de joder a la niña" o simplemente "imbécil". La paz duele.

- ¿A dónde fue vampi?

— Está afuera – se sirvió más cereal en el tazón – Recolecta fruta comible con Tree.

— Es muy hospitalario.

La niña asintió contenta – Quiero cazarme con él.

Quien tendría diabetes era Last, moriría de la ternura que le causaba aquella unicornio feliz, la inocencia se perdió lentamente al recordar que si hay enfermos que quieren "cazarse" con ella, sólo esperaba que aquel vampiro no fuera uno de ellos.

— Lastecito.

— ¿Qué pasa?

- ¿Quién es la mujer de tu celular?


Otra mañana en la vida de un superviviente, conocer a alguien nuevo que no es muy amigable y a quien, por experiencia, no le darás mayor importancia. Una nueva misión y alguien en mente, en este caso…

— Limestone – terminó de contar Tree mientras ella y el vampiro regresaban a casa.

— Suena cómo una dulce palomita – responde.

- ¿Crees poder ayudarnos a buscarla?

— La puedo encontrar rápido – El corcel con alas sin plumas bajó la leña que cargaba en su hombro – Pero tenemos un problema mayor ahora.

Abre la puerta, primero entró Tree luego el batpony quien tuvo que volver a recoger la leña para la chimenea.

Tree dejó un costal en la mesa, bien surtido y el corcel comenzó a colocar la leña en forma de pirámide.

Por su parte Last estaba con la cabeza en la mochila, buscando desesperadamente algo, Do se levantó de su aciento al verlos llegar, parecía impaciente por explicarle al pony oscuro que ocurría.

— Con que ¿perdieron a alguien?

Do enmudeció, tanto decidir si pedirle ayuda para que alguien lo hiciera antes.

Los ponis miraron en silencio al murciélago.

— Los ayudaré.

Doble sorpresa, eso fue rápido para alguien que dudó en dejarlos entrar cuando estaba apunto de morir, Daring casi pudo escuchar a tree pedir que a partir de ese momento, ella se encargaría de convencer a quienes tengan que convencer.

— Pero antes debemos encargarnos de un asunto.

Last pensó en voz alta. — Por favor que no tenga que ver con lo que surca los cielos.

El murciélago asintió con la cabeza.

— Con un carajo, lo que faltaba.

– Si sigue asechándonos, no podré ayudarles, ecolocalización funcionará mucho mejor si la uso mientras vuelo sobre el paisaje, pero con el diablo adueñándose del cielo, no me dará tiempo.

- ¿Y que es eso exactamente?


10 minutos después el batpony llegó con un libro bastante gordo mencionando — He estado siguiendo a esa cosa durante un tiempo.

Deja caer el libro sobre la mesa que todos rodean, leyendo el título: "EL TARTARO: Flora y Fauna"

Tree huger sintió todo claro en ese momento. — El tártaro, ¿cómo no lo pensé? ¿de dónde más habría salido una criatura cómo esa?

El corcel abrió el libro en una hoja seleccionada previamente, mostrando un dibujo de la criatura.

— Entonces… - habla Daring Do - ¿Es un dios?

— Demonio - corrige el vampiro – los dioces son únicos en su tipo, seres cómo este hay muchos y realmente no importa, comen la basura de su habitad, mantienen limpio el lugar de pies a cabeza, pero este no es su terreno.

— Desequilibra la balanza – Complementa Tree.

— Así es, come tanto que apenas y puede abastecerse, y se pone peor cada vez, me atemoriza pensar que está escondiendo más cómo él.

Do se ofusca. - ¿Cómo puedes esconder reptiles emplumados tan grandes cómo ese?

— No estás pensando con claridad – Interrumpe Tree – Tiene crías y trata de alimentarlas.

El vampiro continuó. —y de ser así podríamos estar ante otra crisis en Equestria, quizá ellos terminen muriendo por la escasez de alimento, pero ¿Cuánto creen que arrasarán antes de eso?

- ¿Pretendes que lo matemos? – Interrumpe Last – Digo, no sería el primer monstruo que no es un zombi al que nos enfrentamos, pero, es un animal y acá mis rastas está en contra de matar animales.

Tree guarda silencio.

— Pero – prosigue el vampiro – Ella sabe que de dejarlo continuar aquí, muchas más especies se verán al borde de la extinción.

La hippie asiente con la cabeza, algo apenada.


Las manos de Limestone tiemblan entre las cadenas, tiene la cabeza colgada hacia al frente, casi muerta, el suelo está repleto de fluidos apestosos, y las sombras la cobijan

Poco a poco, una garra de águila levantó su mentón y agua fue introducida a su garganta deshidratada desde un plato de comida para perro.

La grifo le silenciaba con siseos, y acariciaba su melena para que siguiera bebiendo con8tranquilidad, ignorando que en realidad esas caricias enfurecían a Limestone pero no lo notaba porque estaba más centrada en beber.

— Todo irá bien – Susurraba tiernamente, Stone abrió los ojos con dificultad, viendo así a un rostro emplumado con ojos turquesa y plumas entre azul ártico y gris azulado, el pico amarillo y una sonrisa compasiva.

Limestone guardó toda el agua en sus mejillas, el grifo retiró el plato y…

De repente estaba empapada, Miró a Limestone con algo de confusión - ¿Por qué desperdicias el agua escupiéndome?

Limestone estaba bien, enojada y deseando la miseria ajena, eso significa que estaba sana.

Gabby se sacudió las plumas — Supongo que… tendremos que compartir nuestra ración de agua a partir de ahora – al terminar de sacudirse las plumas le quedaron alborotadas, pareciendo que su cabeza era más grande que antes.

Stone miró sus alrededores, los barrotes cerrados le indicaban que la grifo también era una prisionera pero ¿por qué sólo ella estaba atada de manos?

- ¿Tienes forma de salir?

—Ay mi vida – habló con ternura – que voz tan ruda tienes, eres una pony hermosa.

La cara de "muérete" de Limestone asustó a Gabby.

—Lo siento.

- ¿Me vas a responder o que mierda?

— Que lenguaje… ¡ah! Si, tu y yo podremos salir los miércoles para divertir a los chicos.

Cada palabra en esa oración fue un dolor en los ovarios que se resentiría durante mucho tiempo

- ¿Los miércoles?

— Pues… jeje – Juguetea con sus dedos nerviosa - ¿Qué es un miércoles? La verdad es que no creo que ellos le hagan caso al calendario, pero cuando viene el tipo – infla su pecho y separa sus brazos aparentando ser más grande – y te dice – imita una voz grave y rasposa – hoy es miércoles—vuelve a su postura normal y voz femenina – no puedes decirle que según tus cuentas el miércoles pasado fue hace dos días.

El parpado inferior derecho de Stone se serró mostrando lo irritante que le parecía aquella grifo.

- ¿Qué pasa?

- ¿Y si me matas ya?

— Te va a agradar estar viva, aquí es seguro, nos dan comida agua y… todo irá bien.

— Escucha gripy.

— Me llamo Gabby.

— Gabby… suenas tan… imbécil.

La grifo bajó la mirada con una mueca de dolor y confusión.

— No sé qué clase de sumisa extrema seas, pero yo no me voy a quedar aquí.

— Oh… eso significa que me quedaré sin compañera… otra vez.

- ¿crees que quiero serlo? Tu estúpida autocompasión no me enternece, me da coraje, eres otra patética y miserable maricona.

Silencio, Gabby comenzó a sentir cómo los caches se inflaban y dejaba salir inicios de risa.

- ¿Que? – pregunta Stone.

— Maricona, je…je.

Stone giró los ojos - ¿Te divierte?

— Es una palabra muy graciosa, maricona.


No pasó mucho tiempo hasta que Stone recordó lo suficiente para entender que pasó, alguien les robaba el remolque y de la nada una bestia voladora apareció, no estaba segura de quien la dejó inconsciente, pero sabe quiénes la hicieron prisionera, en otras palabras, a quienes les arrancaría los picos con un hacha.

Divertir a los chicos, "esta idiota es prostituta" dedujo, visualizó posibles escenarios, la desatarían sólo para atarla en otro lado a menos que mostrara una conducta del tipo "tengo retraso" al igual que hace el seso inservible que tiene junto a ella.

El atacar al tipo que le quitaría las esposas una vez comprobado que no estuviera infectada fue descartado, Gabby tuvo más compañeras, ergo, más de una pensé en eso y estos tipos estarían preparados.

Los futuros hipotéticos pasaban por la mente de Stone cómo sombras proyectadas en una tela por una fogata.

De estar solo el guardia podría intentar sofocarlo, un golpe sin mucho escándalo que lo deje sin respirar, por lo tanto no podría pedir ayuda.

Limestone analizó a Gabby, a pesar de vivir en una jaula tenía un cuerpo duro a comparación del pony promedio, entonces atacar algunas zonas blandas de un grifo puede no resultar tan bien cómo esperaría.

Descartado el gancho a las costillas, puesto en duda el puño picudo a la garganta, un puño picudo (cómo le llama Stone secretamente) se trata de la mano serrada, pero levantando ligeramente el dedo medio en la base creando una suerte de triangulo que sobresale del puño.

— Quédate…

La piel de Limestone se puso chinita, giró lentamente la cabeza al lado contrario donde estaba gabby.

Una silueta oscura, acarició lentamente su mejilla—aquí estarás a salvo…

Stone apretó los puños, las cadenas se agitaron y se sacudió violentamente gritando a todo pulmón para ahuyentar al espectro de Marble.

.- ¡SUMISA DE MIERDA!

Algo estalló a centímetros de su cara, una botella de vidrio, lanzada desde la orilla de la celda.

"cierra la boca" creyó escuchar, se aturdió mucho, apenas recolocaba su cabeza para mirar a quien le hizo tener ahora trozos de cristal clavados en el lado derecho de su rostro.

Un diminuto rio de sangre comenzó a deslizarse por sus mejillas, Gabby se acercó tímidamente a tratar de retirar los cristales, claro que no lo hizo, porque la ya demoniaca mirada de Stone le detuvo.

El grifo se dio la vuelta sin antes decir unas cuantas cosas sobre el silencio, pero esto no le importaba a Stone, no puso atención, sólo lo imaginaba clavado entre los barrotes, con las garras arrancadas de sus dedos a mordidas y la quijada partida en dos.

— Ey Drum – se alcanzó a escuchar desde la puerta – Esta pony no me gusta, pero podemos sacar buena pasta.

— Esferoth las prefiere con cuerno, nos serviría mejor de cebo – continuó el grifo que le arrojó la botella.

- ¿Esferoth? ¿No te enteraste? Gladmane está reclutando chicas que peleen.

- ¿Por?

— Yo que sé, pero el idiota de Groht dijo que esta burra sabía pelear.

- No le tomes importancia a lo que dice, sigue traumatizado.

La conversación siguió, pero Stone ya tenía lo que le interesaba, Gabby miraba con terror cómo el pecho de la pony se inflaba y desinflaba con fuerza, casi como si estuviera a punto de tener un ataque, y ese era el caso, pocos han visto a Limestone en este estado, Ni siquiera Last lo ha alcanzado, de hecho, de haberlo hecho no habría testigos para confirmarlo.

La cabeza de Stone giró lenta y tortuosamente para ver a Gabby, exponiendo ante la grifo que la mitad de su rostro estaba cubierto con un líquido carmesí.

— Debiste matarme.

La grifo temblaba de pánico, cada célula de su cuerpo le gritaba que corriera, pero estaba paralizada irónicamente por la misma sensación.

— ¿p…por… qué? – tartamudeó.

Stone dejó de verla, enfocándose en la puerta que da a una especie de sala, donde sus captores toman alcohol y se regocijan con juegos de mesa.

— porque ya no pienso en solo escapar.