Disclaimer: Los personajes le pertenecer a Stephanie Meyer, yo solo invento historias en mi cabeza y los utilizo por ser tan maravillosos.
Summary: Ególatra, egocéntrico y sin corazón era el millonario Edward Cullen que solo vivía por tres razones, su trabajo, el sexo y los deportes extremos. ¿Cambiara en algo cuando el reemplazo de su azafata aborde?... Lemmons/OCC/T.H
"claudi17, de Lautner, tatiana c, sarita-26, teishi, Shandra, Laura Castiblanco, ALiCuLLeNSwAn, Caresme, Twilight-Edwella, Mari, mabel, Ginegine, vaneiancullen, mjnd, Cullen-21-gladys, diana, Carmen Cullen-.i love fic, MyGypsyPauletta, Cris Chocolet Frappuccino, beakis, EaEaEa, Maki Salvatore, mamitakaren, marihel, Jos WeasleyC, EdithCullen71283, Kahah, ROXXI88, brigitte, MailuPattzCullen, sophia18, lu537, Lily Malfoy Potter, MariaCarlaPL, Diyola, dianitha vaMpire, nany87, daffnnekarolynacullen, liduvina, joli cullen, Cullen Vigo, SiL-Cullen, susisabelle, yeraldin23, Danii Belliner Cullen, lizitablackswan, laubellacullen94, lizzy90, loquibell, krencullen, Laura, green'splace, Allie Brandon Withlock, carlita16, amyel1806, Monica's Citric Things, gabby, BABYBOO27, Ely Cullen M, lili2543, Poly, Monica Morales, Crystal Butterfly 92, Shandra, daycullen, Buscadora, isa-21, V, viviPatCullen, Paolastef, TOXICULLEN"
Chicas mil gracias por sus comentarios, me hacen la mujer más feliz del mundo y como siempre mis agradecimientos mediante otro cap
Y darle la bienvenida a las chicas nuevas que pasan por primera vez por alguna de mis historias ^^
nos leemos abajito!
(corregido por Erica Castelo y Jeimmy)
XII
·.·.·
Bella
-No lo puedo creer
-Tampoco es del otro mundo así que no lo tomes tan a lo grande- le dije para calmarla.
-¿Estás loca? ¿Nunca has visto en las revistas como se celebra el cumpleaños de Esme Cullen?- me lo pensé y con ese momento de silencio ella notó que era un no rotundo – ¡Bella es el mejor evento social!- dijo en un tono incrédulo –No es sólo porque van muchos diseñadores exclusivos y grandes empresarios, sino que en general todo es muy glamoroso- con tremenda explicación fue muy fácil asustarme y hacer que comenzara a hiperventilar.
-¿Estás segura?- mi voz sonó en un jadeo asustado –Creo que no iré- afirmé y en ese momento sentí mi corazón acelerarse fuertemente.
-¡Isabella Swan, ni se te ocurra no asistir o sino yo misma te jalo de los cabellos y te llevo a rastras!- dijo decidida.
-Pero Ángela ¿que haré yo en un lugar como ese?, además estará lleno de sus familiares.
-¿Y eso no llama a tu curiosidad?- podía jurar que estaba sonriendo -¿A cuantas chicas crees qué Edward Cullen invita a su casa?- preguntó entusiasmada –Es más, ¿crees que él se toma la molestia de invitar a alguien siquiera?- el tono de su voz cambio a algo más avergonzado y mi cabeza lo proceso de inmediato.
-¿No me digas que intentaste salir con él?- expuse sabiendo la respuesta de antemano, un largo silencio me dio mi respuesta y ella añadió.
-¿Si te cuento cómo fueron las cosas prometes asistir?- me lo pensé unos minutos y finalmente acepté –La verdad es que ese hombre es un Dios en la cama amiga, los rumores que se dicen de él quedan cortos y bueno- silencio –Yo pensé por unos segundos que quizás era especial e intenté salir con él.
-¿Y?- la alenté a que continuara.
-Él fue muy diplomático y educado en explicarme que no era hombre de citas o relaciones duraderas por lo que me pidió que no confundiera las cosas- suspiró –En el fondo rechazó mi invitación.
-¿¡Tú lo invitaste!- le pregunté incrédula y de seguro mi amiga hervía por la vergüenza.
-Por eso te lo digo amiga, él fue quien lo hizo y eso si que es un gran paso en lo que sea que tengan- escuché un fuerte silbido –Tenemos que ir al centro comercial por un vestido- dijo casi asustada.
-No puedo hoy amiga, iré a ver a mi padre ya que llevo varias semanas sin verlo- le dije y ella comprendió de inmediato. Finalmente quedamos con Ángela de ir de compras al día siguiente y tras cortar la llamada, me subí a mi volvo y viajé de regreso a Forks pensando en todo aquello que había mencionado Ángela.
¿Por qué me habrá invitado a una cena tan importante?
Me pasé prácticamente todo el viaje dándole vueltas a ese asunto hasta que finalmente llegué a una única y ciertamente, lamentable, respuesta. Él estaba intentando emparejarme con su amigo y en un evento social como ese sería un buen gancho para hacerlo.
Así que dejando las tontas ilusiones de lado, llegué a aquella casa donde había vivido todos mis años de adolescencia.
-¡Bella!- grito Seth en cuanto me vio bajar del vehiculo, él corrió hacia mi y me abrazo de inmediato.
-Enano- le dije devolviéndole el abrazo, Seth ya estaba cerca de los 15 años pero por su contextura delgada y menuda aparentaba tener menos edad.
-No soy un enano, estoy cerca de los 15- dijo como si fuera la mayoría de edad.
-Ya enano no la acapares- escuché la voz de Charlie y me giré para ver a mi padre, él me sonreía contentísimo.
-¡Que no soy un enano!- dijo Seth enfurruñado y entró a la casa dando morros.
-Hola papi- saludé a mi padre con una sonrisa y me acerqué a él para abrazarlo.
-Hola mi princesa- contestó él y nos dimos un fuerte abrazo.
Entramos a la casa y Sue vino enseguida a saludarme, hablamos un poco acerca de mi vida en Washington pero sin entrar en mucho detalle acerca de mi nuevo jefe, hasta que Seth entró corriendo a la cocina cargando una revista.
-Bella tienes que conseguir que tu jefe te firme un autógrafo para mí- pidió batiendo sus pestañas dándole a sus ojitos un encanto infantil.
-No molestes a tu hermana con eso Seth, su jefe puede molestarse- lo regañó Sue.
-Además, no quiero que mi hijo le deba nada a ese muchacho- la voz de Charlie era ronca y su rostro estaba molesto sólo con la mención de él, entonces ¿para que contarles que quizás asistía a un evento familiar? Seth asintió triste y dejó la revista sobre la mesita y fue al patio.
-No era necesario que lo regañaran- les dije a ambos y tomé la revista donde salía de portada Edward, había un extenso reportaje acerca de los muchos deportes de alto riesgo que practicaba y como podía sobrellevar muy bien la carga de la empresa con los placeres de la vida.
Tú no serás una más Bella, me dijo mi cabeza.
-Supongo que no habrás entrado en confiancitas con él ¿no?- preguntó Charlie y dejé la revista de lado para mirarlo, a pesar de que no me gustaba mentirle, esta vez lo haría para ahorrarle un disgusto.
-Tenemos una relación meramente profesional papá, no te preocupes- le dije sin mirarlo exactamente a los ojos.
Aquella tarde compartimos una agradable cena los cuatro entre recuerdos y las locas anécdotas del pequeño Seth que cada vez que se le decía pequeño, él saltaba como resorte de su asiento.
-Espero que no te pierdas nuevamente Bells, sabes que me gusta recibir tu visita- dijo mi padre y en ese momento me pareció más viejo aún con su rostro surcado por aquellas arruguitas que demostraban todos sus años vividos.
-No te preocupes papá que ahora tengo un poco más de tiempo libre al estar operando en un vuelo privado- él chasco la lengua y frunció su ceño levemente.
También me despedí afectuosamente de Sue, después de todo la consideraba una madre para mi por todo lo que había echo esos años en que vivimos juntos.
-No te preocupes enano- le dije colocándome a su altura y susurrándole bajito para que ni Charlie ni Sue que estaban ahí escucharan –Llevo la revista y estoy segura de que Edward no se molestara en fírmala- le dije y él sonrío de manera sincera y contenta, después de todo estaba segura que Edward no se molestaría ya que eso añadiría puntos a su maldito ego.
Llegué a mi casa cerca de la medianoche a pesar de que Charlie había protestado y me había pedido que me quedara para que viajara temprano por la mañana pero una vez que se tiene la independencia, lo único que se quiere es estar en tu propia cama ¿no?
Tal cual lo sospeché desde ayer, mi amiga no me defraudó y estuvo en la puerta de mi departamento más que puntual, digo más que puntual por que eran las 9 de la mañana.
-¿No crees que te estás pasando un poco? Dudo que tengan alguna tienda abierta a esta hora- le dije a regañadientes cuando la vi detrás de la puerta y la dejaba pasar al interior.
-¿No has escuchado el refrán que dice "Al que madruga Dios le ayuda"?- dijo con una sonrisita.
-OK- dije poco convencida -¿Y según tú yo necesito ayuda para buscar un vestido?
-Nop- dijo puntualizando la P –Pero la necesitaras para lo que pase luego- y alzó sus cejas sugestivamente.
-No va a pasar nada, sabes- le dije algo molesta por la insinuación.
-Dejémosle eso al destino, muero por un café- y se arrastró hasta la cocina –Tú anda a bañarte y cámbiate que tomamos desayuno y salimos de inmediato- bufé.
-Si mami- ella sonrío ampliamente y yo fui a hacer lo que dijo, tenía la leve impresión de que este sería un día muy extenuante.
-Bella ya hemos visto unos preciosos, no entiendo como no te convences- dijo enfurruñada.
-Es sólo que aún no siento que sea el indicado- dije cansada, ya llevábamos unas buenas horas dando vueltas por las mejores tiendas del centro comercial y aún no lograba decidirme por ninguno.
-Ni que fuese un vestido de novia- la escuché decir con voz picara.
-Eso no es divertido- y la miré entrecerrando mis ojos.
-Sabes que lo es- contesto sin dejar de sonreír -¿Cómo no te das cuenta que muchas matarían por estar en tu lugar?- la miré feo.
-Puede que sea guapo pero tampoco es un Dios, además, ¿tú eres una de esas?- le pregunté y ella se sonrojó.
-Puede que alguna vez lo fuera pero ahora tengo a Ben y soy realmente feliz con él- asentí –Además, creo que él necesita a alguien como tú.
-¿A que te refieres?- le pregunté extrañada.
-Tú realmente le saliste dura y aunque no lo creas, tienen una personalidad parecida- fruncí mi ceño –Dejando de lado el egocentrismo- la volví a mirar feo –Quizás también lo manipulador- arqueé mi ceja –Y bueno si es un arrogante de vez en cuando pero cuando se lo propone puede ser encantador.
-Ya, ya defensora de los inocentes ¿viniste a acompañarme para buscar un vestido o para abogar por Cullen?
-Sólo digo que le des una oportunidad a lo que te ofrezca, puede que sea algo bruto pero se ve que es nuevo en la materia- me lo pensé un rato.
-¿No has pensado en que sólo puedo ser un desafío?- me miró extrañada –Ya sabes, por que he sido la única que se a negado a sus encantos desde el comienzo.
-Al menos reconoces que es un encanto- chasqueé la lengua –Puede que esa sea una posibilidad pero no lo sabremos hasta que intentes algo.
-¿Qué quieres decir?
-Nadie esta diciendo que tengas que encamarte a la primera, es cosa de que observes el trato que te da en frente de su familia y luego sabremos- me sonrío y seguimos caminando un poco más hasta que me detuve en seco frente a un aparador –Bella es perfecto- sonreí y ella acompañó a mi sonrisa.
Gracias a Dios llegué sana y salva a mi casa aunque con los pies zumbándome de dolor por lo que simplemente me acosté esperando un nuevo día.
Ese día decidí dejarlo para ordenar mi casa ya que los últimos días de descanso prácticamente los había ocupado para salir, me vestí con lo primero que encontré, algo cómodo pero nada importante por si se manchaba, comencé por mi cuarto sacando la ropa para el lavado y luego por la cocina, el lugar que más me gustaba de mi departamento (perfil), no se cuanto tiempo habré pasado en mi tarea lo que si estaba segura es que estaba completamente concentrada ya que cuando mi teléfono móvil sonó, literalmente salté del susto.
-Hola Jake- conteste.
-Hola Bella ¿Cómo has estado?
-Muy bien gracias ¿y tú? Mucho trabajo supongo- seguí limpiando sobre la encimera.
-Como siempre ¿Por qué, me has extrañado?- su voz cambió a un tono más pícaro.
-Jake no empieces que ya hablamos de eso la última vez- no era mi intención parecer arrogante por tener que darle una negativa pero no me encontraba con cabeza para intentar tener una relación.
-Entiendo que aún estés mal por lo de ese desgraciado Bella pero no puedes cerrarte de por vida, tienes que intentarlo o simplemente dejarlo fluir.
-Jake yo…- pero me cortó y justo en ese momento sonó el timbre de mi casa.
Caminé hasta la entrada y al abrir la puerta casi me da un infarto al ver a Edward ahí mirándome con una de esas sonrisas que me ponen las piernas de flan.
-Hola…- lo hice callar y le señalé el teléfono.
-¿Bella estas ahí?- escuché que preguntaba Jake.
-Si Jake aquí estoy- Edward frunció el ceño.
-Te estaba preguntando si querías salir conmigo y simplemente dejamos las cosas fluir por un cause natural.
-¿Salir?- pregunté algo asustada, Edward se adentró a mi departamento y al escuchar la pregunta negó de inmediato -¿Qué quieres que le diga?- le pregunté tapando el auricular.
-Que ya tienes planes- contestó con voz ronca.
-Pero no quiero mentir- le dije como una niña pequeña.
-No lo harás por que saldrás conmigo- y sonrío dejándome sin respiración unos segundos, mi corazón dio un brinco sólo con aquella invitación.
-No puedo hoy Jake, tengo algunas cosas que hacer- dije apenada.
-Oh, esta bien, lo dejamos para otro día entonces.
-Claro- contesté sin pensar, sólo esperaba que no se lo tomara demasiado a lo literal.
-Cuídate- le contesté y corté la comunicación.
-Creí que no estaban en plan romántico- dijo Edward y en ese momento reparé en su aspecto deportivo.
-¿No deberías estar trabajando?- le pregunté extrañada y caminé de regreso a la cocina.
-Linda cocina- admiró y cuando me giré para verlo, vi que miraba todo de manera detallada.
-Es el lugar que más disfruto por lo que tiene que ser el mejor lugar- le dije mirando aquel lugar que había decorado de manera personal
-Un arte que tengo que reconocer es mi especialidad- lo mire incrédula -¿Crees qué no se necesita un don para quemar incluso hasta el agua?- me reí prácticamente en su cara pero el pronto acompañó mi risa.
–A todo esto ¿Cómo supiste donde vivo?- dejé de reír y lo miré algo más seria y me sorprendió verlo ruborizarse -¿Te estás ruborizando?- le pregunté entre asombrada y divertida.
-¡Claro que no!- espetó de inmediato y recompuso su rostro a este duro que siempre demostraba.
-Aún no me contestas- le apremié y pude ver cierta nota de nerviosismo en su semblante.
-Ser jefe de un lugar no es sólo firmar documentos ¿sabes?, también puedo tener acceso a los archivos- y tengo que confesar que encontré adorable cuando comenzó a retorcer sus dedos inconcientemente y para cambiar aquella postura se sentó en uno de los asientos de la isla.
- ¿Es decir qué has estado espiando mi ficha? - él me miró quizás esperando una regañada de mi parte –No sé si sentirme alagada o indignada- y le sonreí para que se relajara, la verdad era que me sentía extrañamente contenta de que hiciera eso.
-De todos modos puedo hacer lo que quiera- rodé los ojos, ¿no sería mejor qué se quedara callado a que arruinara un buen momento? Quizás sólo lo hacia de nervioso pero debería aprender a no hablar de más.
-Y bien, no creo que te hayas tomado esa molestia para venir a decirme que no puedo salir con Jake.
-¿Querías hacerlo? Yo creo que no y que simplemente te afirmaste del primera salvavidas que viste cerca- lo miré con mala cara al poner esa nota de arrogancia que siempre le ponía a las cosas.
-La verdad es que no, no quería salir pero porque tengo muchas cosas que hacer aquí en casa- señalé el lavaplatos donde tenía algunos sartenes y ollas remojando con lejía.
-Existe el lavavajillas ¿sabes?- yo alcé los hombros.
-Prefiero hacerlo yo misma, no confío en esos aparatitos- y me acerqué nuevamente a la encimera para terminar lo que estaba haciendo -¿Me dirás a qué has venido?- le pregunté mientras limpiaba y él me observaba hacerlo.
-¿Recuerdas cuando te dije cobarde y respondiste que no lo eras?- lo miré de inmediato algo asustada, esto me olía a experiencia Cullen y no estaba segura de si querer o no.
-Te informo desde ya que no tengo por que andar demostrando si lo soy o no- él sonrío de manera triunfante.
-Lo sabía, lo eres y lo peor de todo es que te jactas de no serlo.
-Es porque no lo soy- él sonrío más amplio y me golpeé mentalmente, era precisamente eso lo que quería conseguir.
-A que le tienes miedo ¿a la experiencia o a mi?- su tono arrogante me molestó completamente y me giré para mirarlo con mala cara.
-¿Qué se supone haremos esta vez?- una parte de mi se sintió horrible de haber sido manipulada tan rápido, la otra se regocijaba con aquella sonrisa que Edward me estaba dando al verse un ganador como si realmente disfrutara de mi respuesta.
-Sorpresa pero se que te gustara, ahora ve a cambiarte- me hizo un gesto con la mano para que saliera de la cocina y ¡maldición! Así lo hice.
Cuando llegué a mi cuarto recordé la revista de Seth, la tomé y volví a la cocina y me encontré con que estaba husmeando.
-¿Algo interesante?- le pregunté divertida y él salto del susto, al verse pillado infraganti no le quedó de otra que sonreírme como un niño pequeño.
-Todo es interesante cuando es nuevo- almacené esa frase para analizarla después ya que no quería tomármelo en doble sentido.
-Necesito pedirte un favor y dado el hecho de que estabas husmeando en mis cosas creo que no podrás negarte- él arqueó una ceja esperando –Mi hermano pequeño ¿Seth lo recuerdas?- él asintió y le tendí la revista donde él aparecía, de inmediato sonrío de esa manera arrogante y orgullosa –Él quiere que se la firmes- él tomó la revista y comenzó a hojearla.
-Recuerdo esta entrevista- dijo orgulloso y me crucé de brazos esperando –Ve a cambiarte mientras la firmó- y salí de ahí rodando los ojos.
Me duché de manera rápida para no hacerlo esperar mucho y luego me cambié a una sudadera y malla (perfil) muy cómoda para ir donde fuese que me llevara Edward.
Cuando salí de mi cuarto me lo encontré sentado en el sofá viendo la televisión.
-Disculpa la demora- me excusé y el asintió despreocupado.
-¿No deseas comer algo?- le pregunté y el negó.
-Quizás luego- pestañeé sin saber como tomarme aquella invitación abierta.
Ya dentro de su vehiculo condujo a una velocidad que estaba claro era sobre el limite de velocidad.
-Debo deducir que las pistas de carrera también son uno de tus sutiles hobbies- él me miró y sonrió.
-Aunque no me creas siempre me invitan a participar en la copa NASCAR pero mi madre se oponía fervientemente- alcé una ceja –No soy un hijito de mami si es lo que piensas, es sólo que no deseaba preocuparla con algo como eso pero creo que la próxima vez que me inviten aceptaré- dijo decidido y algo de eso me sonó rencoroso.
Pronto llegamos a una zona lejos de la ciudad donde se podía respirar aire limpio e incluso los sonidos de la ciudad parecen un simple recuerdo.
-¿Qué hay aquí?- le pregunté cuando estacionó.
-Éste es el freedom- dijo señalando un lugar que al parecer era como la recepción –Es de un muy buen amigo mío- asentí y juntos caminamos al interior el cual quedó en segundo plano al percatarme del hombre enorme que estaba detrás del aparador.
-¡Ey Cullen!- le gritó a Edward y se acercó en dos zancadas para abrazarlo con fuerza – ¿Dosis semanal?- le preguntó y en ese momento reparó en que estaba ahí con ellos.
-Ella es Bella una amiga- le dijo al hombre de inmediato –El es Emmett- me dijo señalando a su amigo quien me miraba extrañado, incluso una pequeña "O" se había formado en su boca.
-Hola Bella bienvenida a mi humilde fuente de trabajo- le tendí mi mano y él la tomó para acercarme a su cuerpo y abrazarme como si fuésemos amigos de toda la vida –Gracias- dijo simplemente y lo miré sin entender –Creo que soy dueño de un Casino- y miró a Edward alzando sus cejas, algo de aquella conexión de miradas me inquietó ya que Edward negó enfáticamente a alguna clase de pregunta mental del fortachón.
-¿Hoy estas de chiste no?- le espetó Edward consiguiendo que el amigo comenzara a reírse a mandíbula batiente.
-Ya, ya ¿desde cuando te urgen mis bromitas?- Edward negó y me arrastró prácticamente al exterior -¿Cuál quieres probar hoy?- le preguntó él y luego ambos me miraron.
-No se de que hablan- le dije con una tímida sonrisa.
-¿Edward no te dijo que aquí hacemos salto de Bungee?- creo que en ese mismo momento palidecí y comencé a negar poco a poco hasta que mi cabeza estaba frenética.
-No pienso- conteste con la respiración acelerada.
-Vamos Bella, conseguiste saltar el monte de Cozumel en parapente y esto será como juego de niños- me dijo Edward y Emmett el amigo lo miró serio pero con una sonrisa bailando en sus labios.
-¿La llevaste donde Stefan?- le preguntó y claro, en ese momento pensé que entre todos ellos se conocían ya que había escuchado mencionarse entre ellos.
-Y lo hizo de maravilla unas tres veces ¿no?- le dijo y me miró a mí, yo asentí Y Emmett me mostró sus pulgares a modo de aprobación.
-Entonces bienvenida al Club, Rose estará encantada de no ser la única mujer- dijo divertido.
-Yo no me he unido a nada- dije cruzándome de brazos mientras protestaba.
-Por que aún no has saltado aquí en freedom- dijo el grandote completamente convencido –En ese caso deberíamos comenzar con la grúa- le dijo a Edward quien asintió en acuerdo.
Caminamos por un terreno plano hasta que de entre los árboles reconocí una gran grúa que se conectaba con una especie de rampa que transportaba a quienes saltaban (perfil)
-Respira y tranquila, verás que es la mejor manera de sacar las frustraciones- me calmó Edward.
Cuando estábamos al lado de la grúa Emmett le dio algunas indicaciones al hombre que estaba operando y nos dejaron pasar por sobre las otras personas que estaban ahí, al parecer el lugar era bien concurrido y popular.
Dentro de la rampa Edward comenzó a colocarse una serie de arneses y Emmett me ayudó por los míos.
-Edward saltará primero y te mostrará de manera práctica como hacerlo ¿bueno?- me calmó Emmett y asentí –Si realmente crees que no estas preparada no es necesario que lo hagas Bella, no tienes que probarle nada…- lo corte decidida.
-Quiero hacerlo- y por el rabillo del ojo vi a Edward sonreír pero no le di mayor importancia y Emmett asintió.
Al llegar a la cima Edward se aseguró de estar bien conectado y sin esperar una señal de Emmett simplemente se lanzó abriendo sus brazos disfrutando completamente de la sensación, en ese momento me puse muy nerviosa porque quería demostrarle que podía hacerlo bien, no quería arrepentirme a último momento. A Edward finalmente lo desconectaron después de varios minutos que estuvo suspendido y Emmett me miró como si fuese una niña traviesa.
-Es tu turno y la única manera de bajar de aquí es mediante ese salto que darás- dijo divertido.
-Pero dijiste que si me arrepentía podía hacerlo- protesté.
-Mentí- y sonrío pícaro provocando que dos hoyuelos infantiles se marcaran en sus mejillas –Te aseguro que la experiencia es única, claro no debe ser tan buena como tener sexo con mi amigo pero…- negué de inmediato.
-Entre Edward y yo no sucede nada- le dije molesta –Yo trabajo como su azafata y nada más- le aclaré.
-Conozco a Edward de hace muchos años y puedo asegurarte y que te a llevado con él a sus experiencias no es precisamente por un tema meramente profesional, quizás lo haga inconciente pero lo esta haciendo- sonrío ampliamente y aquello me confundió aún más de lo que lo había hecho Ángela.
-Eso no…- intenté decir pero él no me dejó.
-Sólo disfruta el momento- y en un descuido el muy maldito me empujó provocando que saltara al vació gritando literalmente como una loca y sintiendo el corazón en los oídos, cuando el elástico llegó a su limite sentí que rebotaba pero tenía que reconocer que en esa fracción de segundos me había sentido completamente libre y deseosa de simplemente disfrutar el momento como había dicho Emmett.
Mis niñas lindas disculpen la demora auqnue quizás no a sido tanto pero dada todas las amenazas de enviarme vulturis y cosas por el estilo al aprecer si demoré xD, les cuento que tuve todas las ganas de acutalizr el martes pero estaba en la uni cuando me llamaron para decirme que se tuvieron que llevar a mi madre de urgencia a la clinica por que había sufrido una descompensación en el trabajo por lo que peuden decudir que no tuve cabeza hasta que la dejaron vovler a casa y Gracias a Dios esta bien, aún tiene que hacerse unos examenes para asegurarnos pero todo bien, el Dr. le dijo que quizás se deba a algo poco conocido (notese el sarcasmo) como el stres. En fina quí de vuelta y esoo por que ya me atrase para la uni xD creo q esa es la ocnstante ultimamente, las imagenes las subire en la tarde, besitos y nos leemos en el sgte ^^
las adoroo!
