TORI
No me había sentido tan feliz como lo estoy ahora. Despertar y sentir el cuerpo de Jade a mí lado, es lo mejor del mundo. Anoche nos quedamos muy tarde hablando sobre cualquier cosa, las risas inundaban su habitación, no sabía que pasar casi tres horas hablando con Jade, sería muy agradable.
No había vergüenza alguna, y hablábamos como si nos conociéramos desde hace muchos años. Como si hubiéramos comenzado primero con una amistad para después seguir con una especie de relación entre las dos. Aún no sé qué relación tenemos. Nos besamos, nos damos caricias, y a veces pasa algo más pero siempre nos detenemos antes de dar ese paso; quizá sí estamos en una relación, pero aún no decidimos nombrarla.
Creo que estamos bien así.
Abro los ojos, ya me acostumbré a ver la característica decoración de Jade. Ya me acostumbré a esto, y ya no puedo quejarme de estar en el cuerpo de Jade, pero si hubiera la posibilidad de cambiar, lo haría, porque extraño a mis padres, a Trina, sí, extraño a Trina y su loca manera de despertarme. Extraño mi casa.
—Deja de moverte, Vega —me dice Jade... ¡Oh por Dios! ¡Es Jade!
—¡Eres tú! —exclamo quedando sentada en la cama y quitando las sábanas para ver a Jade—. ¡Tú!
Jade gruñe y me mira, sus ojos azules, su mirada asesina, su cara de molestia, no tenía idea de lo mucho que la extrañaba. Sonrío y celebró como una niña pequeña. ¡Estoy en mi cuerpo!
—Soy yo, ya déjame... ¡Oh! —Jade se incorpora y me abraza, ¡su olor! Extrañaba eso.
Respondo su abrazo y escondo mi cabeza en el hueco que hay entre su hombro y cuello. Creo que después de todo, ambas extrañamos el cuerpo de la otra.
Nos alejamos, Jade toma mi rostro entre sus manos, y me mira con esos intensos ojos azules. Amo esos ojos, amo la sonrisa que tiene en estos momentos Jade, amo a Jade West. Amo la manera en como acaricia mi rostro, como si ella quisiera grabar en su mente cada detalle de mi rostro. Cada expresión, cada gesto.
—¿Cómo paso? —pregunta ella en un susurro, estamos tan cerca que no es necesario hablar más fuerte.
—No lo sé pero me alegro de al fin poder ver tus ojos y claro, de estar en mi cuerpo para poder besarte —le confieso y sé qué me he sonrojado, siento como mi rostro arde.
—Tonta —comenta Jade para después reírse, ¡oh vaya que había extrañado esa risa! Ver como ella arruga su frente y como sus ojos se achican.
Agacho mi mirada, me siento feliz, me siento plenamente feliz.
—Ven.
Jade me jala hacia ella y las dos caemos en su cama, yo encima de ella. Jade me abraza y reparte besos por mi rostro; en mis mejillas, nariz, frente, mentón para terminar en mis labios.
Ahí se queda dando pequeños besos, sus labios provocan un leve cosquilleo en mí, y no es que este momento sea de lujuria y pasión, pero con sus besos y pequeñas caricias que me da, algo dentro de mí comienza y termina en mi intimidad, arruinando mis bragas.
—No quisiera interrumpir nada, pero Jade, abajo te buscan.
Me alejo de Jade al escuchar la voz de su madre, ¡oh por Dios! Aclaro mi garganta mientras me bajo de Jade y me repuesto en el lado vacío de la cama. No quiero mirar a la señora West ni siquiera me atrevo a mirar a Jade.
—Voy mamá. —Escucho la puerta cerrarse y yo aprovecho para ocupar mi rostro en la almohada con olor a Jade—. Ay Vega, deja de ser tan vergonzosa.
Y esa es Jade siendo... Jade. No se puede tener a una Jade sin que ella sea mala o diga algo muy a su estilo, pero a pesar de eso, la amo y se lo hago saber—: Igual te amo.
—Me hace feliz saberlo —menciona ella y siento como se levanta de la cama—. Ya vuelvo.
Y sale de su habitación sin un beso, sin nada, es Jade y ella es así, con todo y su maldad la quiero.
Alejo la almohada de mi rostro, es sábado y mis padres no tienen ni la menor idea de que estoy con Jade, bueno, sí la tiene pero no creo que ellos acepten que yo haya dormido con ella, aunque pensando las cosas, no hicimos nada malo, sólo fue dormir y darnos unos cuantos besos. Eso no es hacer nada malo.
Suspiro y me levanto de la cama. Debo ir a casa.
Tomo mis zapatos, y después de ponérmelos, salgo de la habitación. Desbloqueo mi celular sólo para darme cuenta que tengo tres llamadas perdidas de mi mamá, tres de Trina y un mensaje de ella.
Trina: "Maldita sea Tori, ¿dónde estás? Papá y mamá te buscan, les dije que estabas con André haciendo una tarea, ¿dónde demonios estás?"
¡Oh rayos! Suelto un gemido de horror al saber que mis padres probablemente me maten por no llegar a dormir, ¿y por qué Trina dijo que estaba con André? Eso quizá complique las cosas y yo no quiero morir.
Tori: "Voy en camino, ¿papá y mamá se encuentra ahí?"
Después de mandar el mensaje, voy hacia a la salida, quizá Jade aun siga ocupada hablando con no sé quien, y yo debo llegar a casa.
Bajo las escaleras de dos en dos, la planta baja está muy silenciosa para que la persona que vino a buscar a Jade, fuera su padre. Quizás algún familiar lejano y del cual yo no tenga conocimiento alguno, aunque pensando bien las cosas, desconozco de la familia de Jade, sólo conozco a sus padres. Quizás ella...
Me detengo antes de llegar a la sala principal, ¿es Beck? ¿Él es quien buscaba a Jade?
—Lo sé, pero... Te sigo queriendo, Beck y esto es complicado. —Las palabras de Jade se vuelven puñaladas en mi corazón, ella lo sigue queriendo, ella... Ella se escucha mal, ella...
—Jade, siento lo de la fiesta, jamás quise lastimarte, eres muy importante para mí, y también te sigo queriendo.
Cierro mis ojos sometiendo como mi corazón se parte en mil pedazos, y yo no puedo hacer nada, no puedo reclamar nada, no puedo... Agacho la cabeza y me aferró a la pared, es mi único soporte en estos momentos, porque siento que mi vida se viene en pedazos.
Y siento la primera lágrima en caer, y no es la única, en pocos segundos mis mejillas quedan completamente empapada por las lágrimas, ¿por qué me ilusione? Y esta maldita ilusión me ha roto el corazón, y no puedo culpar a Jade, ni siquiera puedo culpar a Beck, porque nunca hubo algo entre Jade y yo, nunca lo hubo y nunca lo habrá.
Aquí sólo hay un culpable y soy yo. Yo me hice ilusiones, yo... ¡Yo fui la estúpida que creí que algo podría pasar!
—Quisiera poder enmendar mi error y tener otra oportunidad contigo pero... —Cada palabra de Beck pisotea los pedazos de mi corazón, sin consideración, sin piedad.
—No digas nada, no hay error que enmendar, Beck. —Y con eso, Jade me mató.
Debo salir de aquí, debo... Subo las escaleras corriendo, intento no hacer ruido en el proceso. Entro a la habitación de Jade, saco mi celular y le llamo a Trina.
Uno, dos, tres tonos y ella no responde, ¡maldita sea Trina, responde por favor! Ruego intentando calmar mi llanto.
—"¡Mierda Tori, ¿dónde estás?" —Sí ella suena muy molesta pero ahora no importa eso.
—"Ven por mí, estoy... eatoy con Jade, sólo ven por mí, por favor Trina" —le digo controlando el llanto pero después de eso, me suelto a llorar como niña pequeña.
—"Voy para allá."
Finalizo la llamada y me dejo caer al suelo, me aferro al borde de la cama, dejando que mis lágrimas mojen parte de las sábanas.
¿Cómo puede doler algo que ni siquiera comenzo? ¿Cómo puede una ilusión romper un corazón en mil pedazos? ¿Cómo fue que me ilusione? ¿Cómo caí ante una ilusión? ¿Cómo...?
—Estúpida —digo apretando mis dientes y apuñando mis manos sacando fuerzas de cualquier lado para evitar gritar.
Y me duele tanto, me duele saber que fui... ¿por qué? ¿Por qué caí? ¿Por qué me entregue sin antes prevenir? ¿Por qué me lancé al vacío si no había una red que me salvara del duro golpe que me daría? Porque simplemte me deje guiar por el amor que siento por Jade, porque siempre ea así, porque ella nunca dejo en claro si posición para conmigo, y yo vi algo donde no lo había.
Al final de cuentas, nunca tuve a Jade, sólo una parte de ella, pero fue tan pequeña y devastadora a la vez.
Pensé que después de los besos compartidos el día de las presentaciones y de las pequeñas confesiones, las cosas serían mejor, pensé que Jade me daría la oportunidad de demostrar lo que yo siento por ella y de poder ganarme su corazón.
Creo que no tuve ni la oportunidad de competir por él. Por ese corazón que le pertenece a Beck.
Mi celular vibra con un mensaje de Trina, ella acaba de llegar y me duele aún más saber lo que me espera. Con un último mensaje para ella, me levanto del suelo, limpio mis lágrimas y salgo de la habitación con la frente en alto.
No voy a demostrar lo destrozada que estoy, no voy a permitir que nadie vea lo mal que estoy. No lo haré.
Bajo de nuevo esas escaleras, me detengo por unos segundos tras escuchar las risas de Jade y Beck, supongo que regresaron. Paso saliva con fuerza en un intento fallido de eliminar el maldito nudo en mi garganta, que a cada segundo se hace más fuerte e imposible de ignorar.
Reanudo mi camino buscando pasar desapercibida por ellos, y llegar al auto de Trina sin tener que mirar como mis amigos se demuestran ese amor que se tienen, no me pienso quedar y ver como Jade me dice que ha regresado con Beck, no...
—Hey, Vega, pensé que estabas dormida. —Me detengo en seco tras el llamado de Jade, por favor, sólo déjame ir, pienso volviendo a sentir como las lágrimas se acumulan en mis ojos.
—¿Te unes a nosotros para ver películas? —Ahora es el turno de Beck para aumentar mis ganas de llorar.
—Vamos Vega, Beck y yo arreglamos las cosas y no será incómodo. —Cierro mis ojos ante la confección de Jade y muerdo mi labio—. ¿Vega?
Escucho a Jade venir hacia mí, yo sigo parada, sólo estoy a escasos dos metros de la puerta principal y me podré ir. Podré estar en casa, pensar las cosas y quizás, encontrar la manera de que esto ya no duela más.
Así que cuando siento la mano de Jade sobre mi hombro, me alejo de ella y me apresuro a la salida, seguida de Jade. Escucho sus pasos tras de mí pero yo no puedo detenerme, no puedo verla, no puedo enfrentarme a ella porque sé qué voy a terminar rompiéndome ante ella.
—¡Vega, ¿qué te pasa!? —exclama Jade tomando mi brazo y jalando mi cuerpo hacia ella, estaba cerca de llegar al auto de Trina—. ¿Por qué lloras? ¿Qué pasa?
Y si antes sus caricias me hacían sentir mariposas y que mi cuerpo se estremeciera, ahora sólo queman. Sus caricias se han vuelto puñaladas.
—D-Déjame ir —suplico alejando su mano de mí—. Déjame. —Me suelto de su agarre, su confusión fue mi oportunidad y ahora he quedado libre de ella.
—¿Qué pasa? —pregunta ella acercándose a mí pero yo retrocedo negando con mi cabeza, ya no lucho contra las lágrimas, ya no lucho contra el dolor. Sólo me rindo ante él.
—Sé feliz —le digo y salgo corriendo al auto de Trina.
—¡Tori! ¡Tori!
Ignoro los gritos de Jade y subo al auto donde Trina me espera y se ve sorprendida por mi estado—: Arranca, arranca por favor.
Sin hacer preguntas, Trina arranca el auto. Veo por el espejo a Jade y como corre intentando alcanzar el auto pero falla, sé qué está gritando mi nombre, sé qué me está llamando pero también sé qué mi corazón se quedó con ella.
Y llegando al final del capítulo, ¿qué les pareció? ¿Les gustó? En lo personal, escuchaba Something's gotta give mientras escribía y debo admitir que fue difícil.
En fin, gracias por su apoyo y claro, por seguir esta historia, sus comentarios me agradan. De verdad les agradezco que se tomen el tiempo de leer y comentar. Gracias, muchas gracias.
Hasta el próximo capítulo.
