Hey! aquí esta el segundo capítulo, gracias por leer.
Tengo una pregunta qué hacerles, de algo que ha estado rondando en mi cabeza ¿quieren lemon? porque originalmente estaba planeado que sí lo hubiera, pero al poner el ranking lo dejé para todo público. Por lo que escribir lemon implicaría cambiarle de categoría o ponerle una advertencia, no sé XD ¿qué dicen ustedes? espero sus comentarios al respecto.
Disclaimer: Los personajes aquí presentados no me pertenecen, sino a sus creadores de DC comics ¡Los maldigo!
Enjoy It!
Capítulo 11.
Se enderezó para quedar de frente a ella, se veía sorprendida, obviamente no mentía, así que se encargaría de investigar todo el asunto de la flor. ¿Quién demonios se había metido a su casa? Y mejor aún, ¡qué clase de idiota estaba cuidando de Harleen que no se dio cuenta de una intromisión en su casa!
–Aghhhh – gruñó por lo bajo. Hablaría con Johnny cuando su sesión terminara, quería respuestas, lo antes posible. Y si sus incompetentes matones no eran capaces de encargarse de esto, tendría que ir a hacerlo él mismo. Le importaba muy poco si eso ponía en riesgo su farsa de hacerse el cuerdo.
- ¿Debería preocuparme? – La voz de Harleen lo sacó de sus pensamientos, se veía confundida, su mente debía estar cavilando la situación.
-No te preocupes cariño – dijo sin pensarlo, en un acto reflejo para tratar de calmar la inquietud que nacía en ella. Inconscientemente acercó su mano a su rostro, movió su cabello rubio detrás de la oreja y acarició su mejilla. Se perdió un momento en sus ojos azules, brillantes y cálidos. No permitiría que alguien le pusiera un dedo encima –yo te protegeré. – no estaba seguro de donde había venido eso, pero era tarde para arrepentirse de decirlo.
Harleen se quedó congelada, la sensación de su mano rozando su piel le recordó al sueño que tuvo esa misma mañana, se sentía cálido y su caricia era tan suave, jamás habría considerado al Joker como una persona cuidadosa, sin embargo, la tocaba como si fuera lo más frágil del mundo. La temperatura estaba subiendo en su cuerpo, de repente sentía calor. Él dijo que la protegería, de cierta manera sabía que lo haría, pero no lo creía capaz de decirlo.
El silencio inundaba la celda 562. Para ellos era como si el tiempo se hubiese detenido.
"Esto no puede continuar así" se dijo Harleen a sí misma, la distancia entre ellos se reducía y eso no podía llegar más lejos, ese era su paciente y peor aún, era un criminal increíblemente peligroso. Se hizo hacia atrás para ampliar el espacio. Necesitaba respirar. Él desvió la mirada, recriminándose un poco por casi intentar algo. Sabía que no era una buena idea, no por ahora al menos.
Ella se aclaró la garganta, tratando de romper el silencio y quitar del ambiente la ligera incomodidad que se había formado.
-Bueno, cambiaré las cerraduras de mi casa, no creo que sea un problema. – dijo evitando mirarlo.
-Mandaré a algunos de mis hombres a vigilar la zona…
-No creo que sea necesario, fue sólo una flor, no es nada. –Joker frunció el ceño, igual mandaría a sus hombres a vigilar. Y en cuanto supiera quien se había atrevido, se las vería con él.
Harleen vio en su cara la inconformidad, suponía que pocas personas se atrevían a decirle que no al Joker, pero no quería exagerar las cosas, realmente no había sido nada. La puerta se abrió lentamente.
-Disculpe, Dra. Quinzel, ya ha terminado el tiempo – dijo el guardia, desde el umbral de la puerta. Joker dirigió su mirada al guardia y una sonrisa se formó en su rostro, esto sería interesante.
La doctora se puso de pie, estaba segura de que aún le quedaba tiempo, supuso que se le pasó más rápido de lo que esperaba.
-Bien Joker, continuaremos en la siguiente sesión – ella le dirigió una mirada que no supo bien como decifrar y luego se retiró, pasando enfrente del guardia, en el espacio que le dejaba para pasar. El hombre la siguió con la mirada, observando su cuerpo descaradamente. Cerrando la puerta con él dentro, una vez que ella se hubo alejado lo suficiente. El Joker frunció el entrecejo, ese idiota se estaba ganando una paliza por mirarla de esa manera.
-Vaya, comienzo a entender por qué se mantiene aquí Señor J – dijo el hombre vestido de guardia, recargado de la pared opuesta a la cama.
- ¿Qué es lo que quiere tu maldito jefe? ¿no entendió que no me interesan más tratos con él? – evitar tirársele encima era más difícil a cada momento.
-Me pidió que le entregara esto, dijo que tal vez le interesaría – le extendió un sobre negro, el Joker no se movió de su lugar, el hombre se acercó con cautela para dejar el sobre en la silla. Cuando estuvo a su alcance el peliverde lo tomó por el cuello, sin mucho trabajo, y lo miró directamente a los ojos, con una expresión delirante.
-Te dije que no me interesa ningún trato con tu jefe- susurró de forma amenazante. El hombre trataba de liberarse inútilmente, no podía respirar, comenzaba a perder claridad en su visión por la falta de aire. Sin muchas ganas Joker lo soltó, dejándolo caer al suelo. El tipo respiraba con dificultad, se reincorporó en cuanto pudo y se alejó del prisionero con miedo en su mirada. Joker sonreía. – Será mejor que no vuelva a mandar a alguno de sus conejillos por aquí, porque el próximo no saldrá vivo. Ah… y cuidado con lo que miras, no vayas a perder los ojos. – dijo esto último en un tono siniestro, dejando en claro su advertencia. El hombre salió corriendo de ahí. Cerrando la puerta a su salida.
Joker sonrió satisfecho, le gustaba generar esas reacciones. El sobre se mantenía frente a él, en la silla. Tal vez vería de qué se trataba… Pero primero tenía que llamar a Johnny.
Sacó el teléfono de su escondite, era un teléfono especial, satelital, con señal en prácticamente cualquier parte del mundo. El espacio dentro del que lo escondía contenía una base electromagnética que servía para mantenerlo cargado. Debía aceptar que la idea de Johnny había sido muy buena, la última vez que entraron a sacarlo se encargaron de modificar su celda. Gran error del asilo, ponerlo siempre en la misma celda.
Marcó el número, no esperaría a que le llamaran, no tenía ganas de esperar. Sonó el primer anillo, luego contestó.
- ¿Si jefe? – la voz de Johnny se escuchó al otro lado, las llamadas del jefe solían representar dos cosas, había pasado algo malo o quería algo urgente. En cualquier caso, no solía ser una buena señal.
- ¿Quién es el idiota que se supone está vigilando a la Dra. Quinzel? - Johnny se extrañó un poco ante la situación. Según el reporte de Ted, no había ninguna novedad respecto a ella.
-Ted Garner, pero no ha reportado ningún incidente, jefe. – Joker tomó el sobre negro de la silla, quería saber de qué se trataba la oferta del pingüino.
-Alguien entró a su casa mientras ella no estaba y… Ted, - abrió el sobre y extendió el contenido sobre su cama- no sé qué demonios se supone que hace, que no se dio cuenta de… – Se quedó callado al ver de qué se trataba. Había varias fotografías de un hombre andrajoso, en un auto, frente a la dirección que tenía de Harley. El mismo hombre, entrando al edificio. Y algunas fotos tomadas desde un edificio aledaño, en donde se puede ver a ese tipo sentado en el sofá, en el departamento, sosteniendo una rosa.
Su mandíbula se tensó, ¿quién se suponía que era ese bastardo? Una última foto mostraba a Harleen, con la blusa medio desabotonada, el cabello suelto, sin lentes, con una mano sosteniendo un papel cerca de la dichosa flor, con lo que parecía ser una sonrisa.
Espera… ella creía que se la había mandado él. Y eso la hizo sonreír… vaya, así que la doctora Quinn no era indiferente a él...
- ¿Señor? – la voz de Johnny sonó, estaba esperando a que continuara con lo que decía. Lo ignoró un momento para revisar el resto de lo que venía en el sobre. Había una hoja con la foto del mismo hombre, con un resumen laboral:
Universidad de Gotham
Plantilla personal docente e investigación
Facultad de psicología
Nombre: Jonathan Crane Edad: 31 años
Formación académica: Ph D. Bioquímica y psicología emocional
Actividades: Docencia de experiencias N18459, N09853 y P48574. Investigador de tiempo completo en el Centro de Investigación Química de la Universidad de Gotham.
¿Un profesor allanando una casa? Eso no tenía mucho sentido, evidentemente el idiota tenía un interés personal por su doctora. Si no recordaba mal, ella había estudiado en esa universidad. Seguramente se conocían, tal vez había sido un compañero suyo, o un maestro. No parecía alguien muy peligroso, pero soñaba demasiado alto si creía que podía tener algo con ella.
-Quiero al menos a cuatro de nuestros chicos vigilando la zona con… Ted, y dile que no permitiré otro error como este – luego colgó, no necesitaba una respuesta.
¿Se estaba ablandando? Es decir, antes por un error menor que ese habría descargado su arma en el cuerpo del culpable… No, no podía ser, sólo era porque no estaba enfrente, tal vez cuando lo viera le haría pagar por los errores cometidos.
Tomó las fotografías y la hoja para volver a meterlas en el sobre, cuando un pequeño trozo de hoja se desprendió de entre las cosas y cayó al suelo.
Harleen estaba llegando a casa, se había acostumbrado tanto a salir cuando ya era de noche que se sentía raro estar de vuelta cuando apenas atardecía así que había pasado a comprar algunas cosas para llevar a casa antes de llegar y llevaba cargando las bolsas. Había intentado llamar a un cerrajero para que pusiera unas cerraduras de seguridad, pero le dijeron que irían hasta el lunes. Alguien debería poner un servicio de cerrajería disponible 24/7 en Gotham.
Abrió la puerta con dificultad y cerró con la ayuda de su pierna, dejó las cosas en la barra de la cocina en medio de la oscuridad, se disponía a acomodar las cosas cuando una voz la sorprendió a su espalda.
-Hola Harl… mucho tiempo sin verte – Era una voz conocida, pero no recordaba a quién le pertenecía. Se giró inmediatamente al lugar que consideraba su origen, en la oscuridad pudo ver lo que parecía una sombra, una silueta extraña. Bien Harley… es mal momento para asustarse.
- ¿Puedes salir de ahí? No puedo saludarte apropiadamente si no puedo ver quién eres – no estaba segura de que la estrategia que estaba jugando fuera la mejor, pero perder el control y tratar de huir podría ser contraproducente, necesitaba una ventaja.
La silueta se acercó y encendió las luces junto a la puerta. Conocía a ese hombre, había sido su maestro en la universidad.
- ¿Profesor Crane? ¿Qué hace aquí? ¿Pasa algo? – la inseguridad que sentía se desvaneció, casi por completo, al saber de quién se trataba. No lo conocía mucho pero no era una persona amenazante, violenta o por el estilo, seguramente tenía un buen motivo para estar ahí.
-Disculpa que entrara sin tu permiso, la puerta estaba abierta y no creí que fuera un problema. – la confianza de Harleen se mermó con eso, estaba segura de haber cerrado la puerta, siempre lo hacía y hoy particularmente se había asegurado de que todo estuviera cerrado, gracias a lo ocurrido en el día anterior.
-Ah, claro, no te preocupes – esbozó una forzada sonrisa. Algo no andaba bien con todo esto. ¿cómo sabía dónde vivía? ¿cómo entro? ¿por qué la buscaba? Luego recordó algo, la rosa estaba firmada por "J"… Jonathan, Jonathan Crane. - ¿A qué debo la visita, profesor Crane?
Él se acercó más, cubriendo el pasillo de la entrada.
-Oh, nada en particular, sólo me enteré que vivías aquí, por casualidad, y quise pasar a saludar. Y por favor, llámame Jonathan, ya no eres mi alumna. – dijo con una sonrisa.
Harleen no estaba segura de qué hacer, no era una gran amenaza la que tenía enfrente, pero sin duda, no estaba del todo bien esta situación, tenía esa sensación de un mal presentimiento. El hombre que estaba frente a ella, no era el mismo joven tímido que había conocido como su maestro.
Los autos negros de los hombres del Joker habían llegado para rondar por la zona, todo parecía estar sin novedades.
Ella no sonreía como siempre, no estaba seguro de por qué, pero no le gustaba. Tal vez trabajar en el asilo Arkham la había cambiado, o tal vez no le agradaba su presencia. Sintió una molestia crecer en su pecho.
-Harleen, estaba aquí para decirte algo – guardó silencio un momento antes de continuar – desde la primera vez que te vi, sentí algo que no había sentido antes. Y cuando tuve la oportunidad de tratar contigo, me di cuenta que eras realmente especial. – Se acercó más a ella y entonces pudo ver lo dilatadas que estaban sus pupilas, ¿acaso estaba drogado? Buscó otro signo, sus brazos estaban cubiertos por lo que no podía ver marcas de agujas, las pastillas no dejaban huella y no veía polvo blanco residual en su nariz, pero había algo, otra especie de polvo, pero negro. ¿Alguna droga desconocida? Eso explicaría su comportamiento extraño. – Sé que no nos hemos tratado mucho me gustaría que tuviéramos una cita. ¿Qué dices?
-Me… siento halagada, realmente, pero… me temo que, en estos momentos… - no había una buena manera de decir esto, negarse podría alterarlo, pero aceptar empeoraría todo – no podría intentar comenzar una relación. – vio su rostro oscurecerse y trató de excusarse – trabajo casi todo el día, todos los días, no tengo el tiempo necesario para dedicarlo a una relación y no he tenido muy buenas experiencias con ello… yo…
- ¡Calla! – Jonathan estaba alterado, su mirada irradiaba rabia, su miedo se había cumplido y los efectos del "valor en polvo" le impedía una reacción racional. –Creí que eras diferente Harleen, es una lástima - Sentía dolor, mucho. Y ya que ella había hecho realidad su pesadilla… le devolvería el favor.
Joker estaba frustrado, no podía estar tranquilo sabiendo que un tipejo rondaba a su chica… ¿su chica? Pfff qué tonterías dices Jack ¿Jack? Vaya que estaba mal. Caminaba en círculos, como un león en una jaula, tal vez algo de ejercicio lo calmaría. Comenzó a hacer flexiones a un costado de la cama, hasta que notó un pequeño trozo de papel debajo de la cama. Lo levantó, probablemente se había caído de las cosas de Harley.
Lo acercó a su rostro para leerlo y su expresión cambió de inmediato.
"Él la está esperando en su casa justo ahora, te recomendaría hacer algo"
-Pingüino
PD. ¿Sin rencores?
Ese papel debía venir dentro del sobre y no lo había visto, maldijo por lo bajo, eso había sido hace unas dos horas. ¿Qué haría? ¿Ella estaría bien? Tenía que apresurarse.
Llamó a Johnny.
-Entren a la casa de Harley, de inmediato, ella podría estar en peligro. – luego colgó. No estaba seguro si confiar todo el trabajo a esos incompetentes o salir de ahí y hacerlo por su propia cuenta.
¿Harley? ¿Así es como su jefe le decía a la Dra. Harleen Quinzel, la mujer que había mandado vigilar? Sin duda el Joker debía tener un interés especial en ella. Parecía algo grave, así que se apresuró a contactar a los chicos que cuidaban la zona. Unos minutos después recibió la llamada de Ted.
- ¿y bien? - dijo Frost, necesitaba una respuesta que darle a su jefe lo antes posible.
-Malas noticias, no está por ninguna parte. No sabemos cómo pudo haber pasado, el departamento está revuelto, como si hubiera ocurrido una pelea ahí. Pero estaba su cartera, su celular y sus llaves, no creemos que se haya ido por voluntad. Trataremos de localizarla. – Se notaba la desesperación y el miedo en su voz, sabía que el jefe lo castigaría por esto.
-Mandaré al equipo, manténganme informado- luego colgó, esto era malo, muy malo, no estaba seguro de cómo reaccionaría el Joker con ello. Marcó el extenso número del celular de su jefe y este contestó rápidamente, era obvio que esperaba esa llamada.
- ¿Todo bajo control? - dijo al contestar el teléfono, mientras caminaba en círculos por su celda.
-Me temo que no jefe, no está en su casa, los hombres reportan que parece hubo una pelea en el lugar. Y no hay rastros de ella, pero sus pertenencias personales están ahí, por lo que es obvio que fue secuestrada… - la mandíbula del Joker se tensó más con cada palabra, hasta que no pudo más.
- ¡Cómo pueden ser tan incompetentes! - Frost se limitó a separar el teléfono de su oído mientras su jefe gritaba al otro lado. – Son unos buenos para nada – dijo entre dientes. Luego suspiró profundo. Y habló con calma. – Ya que no pueden con algo tan sencillo, tendré que hacerlo yo mismo – hizo una pequeña pausa- Johnny, ¿recuerdas que te dije que los necesitaría aquí para una sorpresa?
-Sí.
-Bueno, será ahora. Este es el plan…
Harleen abrió los ojos, le dolía la cabeza, tenía un golpe en la frente que sangraba ligeramente, su cabello estaba revuelto y sus muñecas ardían con el rose de la cuerda que la mantenía atada a la camilla en la que se encontraba. Las cintas de cuero mantenían el resto de su cuerpo completamente inmóvil. Una cinta plateada sobre sus labios evitaba que gritara por ayuda. Definitivamente nada salió como esperaba. No recordaba muy claramente lo que había pasado, pero si este había sido el resultado, no había sido nada bueno.
Una lámpara se encendió dándole luz de lleno en la cara, cerró los ojos por reflejo, cuando se acostumbró un poco, pudo ver que Jonathan estaba ahí. Cuando este se acercó a la luz pudo ver la marca de un fuerte golpe en su cara… al menos no había salido ileso.
-Verás Harleen… tenía buenas intenciones cuando fui a buscarte, pero ya que fue en vano, resulta que también necesitaba un sujeto de prueba para mi más reciente experimento. No tenía planes de probarlo en ti, pero… ¿por qué no? una mente sana y racional me dará más resultados que los locos en los que quería probarlo originalmente. – se acercó con una aguja en mano, llena de un líquido amarillento. Ella trató de liberarse, pero fue en vano. Sintió la aguja penetrar la piel de su cuello y el líquido quemando a través de sus venas –Dulces pesadillas Harleen- todo se volvió oscuro.
