CAPITULO 12

(Pov Hannival)

Arreglé mi ropa y la miré hacer lo mismo, ella me sonrió un poco pero yo encendí un cigarrillo y salí abriendo la puerta.

Esto no significaba nada, el castigo seguía siendo patente.

Ella me siguió y cogió mi mano pero la aparté.

-No Anna.

Miró sus manos.

-Esto no acaba aquí.

-¿Por qué?

-Porque no está bien lo que has hecho.

Miré hacia el final del bar y vi a ese chico rodeado de chicos que parecían seguirle, se vestían como él, paletos.

Se acercó con una sonrisa.

-Hannival ¿dando una vuelta con tu hija?

-No, he venido a tomar unas copas y me ha seguido.

-Ah- dijo mirando a Anny estaba llorando.

-¿Qué le pasa?

-Eso no es asunto tuyo.

El chico arrugó la frente.

-No te acerques a ella o te volaré la cabeza, créeme no sería la primera vez.

El dio un pequeño paso hacia atrás. Cogí el brazo de mi mujer y me fui con ella de allí evadiendo las miradas de las lobas que se me estaban acercando.

Al salir ella seguía llorando.

-Anna.

-NO ME LLAMES ASÍ.

-¡Ni se te ocurra gritarme!- siseé.

-Lo siento- susurró.

-¿Seguro que no quieres quedarte con él aquí? Hacer cosas de chicos de vuestra edad.

-No.

-Entonces yo me voy a casa.

-Yo también voy.

-Vale.

Caminé hacia la casa ella me seguía, abrí la puerta y entré ella hizo lo mismo, me tumbé en el sofá.

-¿No subes?

-No.

-No quiero irme a dormir.

-Haz lo que te dé la gana,.

-¿Lo que me dé la gana?

-Sí.

Se acercó hacia mí y me miró fijamente se sentó sobre mi y fue a besarme pero tapé su boca con mi mano.

-Has dicho lo que me dé la gana- dijo en un susurro.

-No quiero esto, no estando cabreado.

-¿Y lo del baño?

-Me ha gustado y a ti también estoy seguro.

Se sonrojó.

-Tengo sueño.

-Mientes.

-Eso hacemos las personas adultas, mentimos, como tú mentiste a ese gilipollas.

-¿Lo vas a matar?

-Y ahora te preocupas por él- sonreí fríamente- joder Anna... lo estás arreglando.

-No me preocupo por él es que es famoso, eso significaría problemas para nosotros aquí.

-Me buscan en muchos sitios y no volver a pisar Londres no me hará llorar, créeme.

-No, tú no lloras por nada...

-Estás tan equivocada conmigo, tanto tiempo junto a mí y parece que no me conozcas, ahora vete Anna quiero estar solo.

Se levantó y subió las escaleras dejándome solo.