Hola! Aquí como día viernes con un nuevo capítulo, muchas gracias a todos y todas las que dejaron su mensajito en especial a ti Mills …
Gracias a Franchiulla que se da el trabajo de arreglar mis errores ortográficos y los invito a leer sus historias
Quedo a la espera de sus comentarios de este
12 Conociéndonos
El resto de días que estuve en casa de Regina estuvieron llenos de descubrimiento y pequeños detalles para nosotras como pareja. Había limitado el contacto físico con ella cuando estábamos en su habitación para no volver a perder el control como el día del masaje, así que me concentré en que Regina se relajara a mi alrededor cuando estábamos en su casa, si bien me quedaba parte del día sola (a excepción de las eventuales visitas de Mary) cuando ella se iba al Ayuntamiento. Aproveché el tiempo para conocer más a Henry, cuando volvía de la escuela charlábamos, quería hacerme más participe en su vida, conocer a sus amigos. Hablamos de la relación que estaba empezando a nacer entre su madre y yo durante estos días y le hice prometer que no diría nada hasta que Regina sacara el tema.
- ¿No crees que ella estaría feliz si supiera que yo las apoyo?
- Quizás, o puede que se ponga aún más nerviosa ante la presión de tu felicidad
- Mamá es complicada
- Dímelo a mí – le contesté con un suspiro
Era la última noche en la mansión y estaba disfrutando de mi parte favorita del día, cuando la podía observar cocinar, moverse de un lado para otro cual experta cocinera, soñando en cómo sería cuando me dejara estar cerca de ella fuera de su habitación.
- ¿Alguna novedad en la ciudad? - pregunté mientras robaba un trozo de manzana
- La verdad es que no mucha - alejando la fuente de manzanas de mis manos - aunque ya noté que efectivamente se juntan tras la reunión de los jueves después de que yo me retiro
- ¿Estás bien con eso?
- ¿Con que planeen mi muerte?
- Regina...
- Estoy bien Swan, si ellos quieren volver al bosque, bien por ellos. No pretendo urdir ningún plan para detenerlos
- ¿Tú sabes alguna forma de volver? - le pregunté - ¿Alguna que no incluya bebés ni sacrificios humanos?
- Podría investigar si me lo pidieran - se acercó a mí - pero me gusta estar aquí, no tengo prisa por volver.
Tomó las cosas de la cena y se dirigió a la mesa.
Tras esa conversación, nos concentramos en Henry y la convencimos para ver una película antes de dormir. Una vez ya instalados y con Henry sentado en la alfombra, apreté mis manos para retener mis ganas de abrazarla o acariciarla mientras disfrutábamos de la película, le había dicho que respetaría sus tiempos hasta que se sintiera cómoda con el tema físico así que me conformaría con lo que me fuera dando
Y esa noche sentí que avanzamos como pareja cuando lentamente posó suavemente su mano sobre la mía durante toda la película.
A pesar de que continuamos durmiendo en su habitación, yo evitaba pasar más allá de los besos cuando estábamos recostadas en la noche o durante en la mañana cuando la sentía de un humor más travieso y colaba sus manos bajo mi camiseta de dormir. Aprendí que se excitada cuando la besaba en el cuello y bajo la barbilla y que la ponía nerviosa cuando pasaba mis manos por su espalda y alcanzaba el comienzo de su hermoso trasero sin llegar a tocarlo realmente. Ella, por su parte, había tomado más confianza con mi cuerpo cuando nos besábamos, sentía sus manos recorrer los costados de mi cuerpo cuando estaba sobre ella besándola y terminar enterrando sus uñas arriba de mis nalgas sobre mi pantalón de pijama.
- Lista para dormir
- Si - le contesté mientras me acomodaba algo nerviosa para que ella se apoyará bajo mis brazos - aunque me gustaría que habláramos antes de dormirnos
- ¿Qué ocurre? – preguntó mientras se acomodaba junto a mi
- ¿Cómo lo vamos a hacer una vez que me vaya?
- ¿Qué quieres decir?
- ¿Cómo debo actuar cuando volvamos a nuestra rutina diaria?- traté de explicarle - no quiero incomodarte ni tomarme atribuciones que puedan molestarte
- Seguiremos como hasta hora, nos veremos en reuniones del Ayuntamiento y comeremos ocasionalmente en Granny, supongo que incluiremos alguna cena ocasional acá en mi casa - me contestó fríamente
- O sea seremos como conocidas –le comenté a la espera de que dijera algo llena de esperanza
- Me parece que es lo mejor Emma
Esbocé una sonrisa mientras la abrazaba para tratar de dormir con sus palabras dando vuelta por mi cabeza.
A la mañana siguiente decidí levantarme con otra mentalidad ante lo conversado con Regina. Ella tenía razón, frente a la gente no podíamos demostrar mucho acercamiento, pero no se dijo nada de cuando estuviéramos solas y creo que ya era hora de empezar a sacarla suavemente de su zona de confort.
- Buenos días Emma
- Buenos días guapa – le dije mientras me acercaba a ella para besarla, había comenzado como algo tierno y lento pero luego la desesperación por sentir a la otra provocó que terminara sobre ella aprovechando el momento. Las manos de Regina no se quedaron en lugar fijo, se enredaron en mi cabello para luego acariciar mi espalda por encima de mi camiseta, con un rápido movimiento metí mis manos bajo su pequeño pijama para acariciar su espalda y su vientre, un pequeño gemido salió de sus labios provocando que me separara de ella para poder verla con su cabello alborotado y la respiración entrecortada, y sin poder evitarlo baje mis labios a su mandíbula para continuar bajando hasta su cuello donde seguí dando pequeños besos y mordiendo suavemente
- Emma – gimió mientras comencé a succionar un punto específico y ella comenzó a deslizar sus manos hasta llegar a mi culo y tomarlo con propiedad
- ¡Mierda! – la sentí gritar con dolor y placer cuando marque mis dientes en su cuello, pasando mi lengua para aliviar el dolor - Debemos detenernos
- No – le susurré en su cuello – hoy debo actuar como si te no te soportara, así que estoy aprovechando mi momento a tu lado.
Seguí besándola por todo su cuello mientras hacía pequeños movimientos de presión con mi cadera sobre ella para continuar excitándola
- Podemos almorzar juntas hoy en mi oficina si quieres – me susurró mientras sus manos se acercaban con cautela hacia mis pechos
- ¡Me parece perfecto! – le solté mientras me salía de la cama a toda prisa y me encerraba en el baño
- ¡Mierda! - La escuche quejarse desde la cama.
Los almuerzos en su oficinas durante la siguiente semana se transformaron en escusas para terminar besándonos sobre su escritorio y mis manos acariciando sus piernas rozando el borde su falda tentándola sin cruzar el límite, podía sentir el calor que irradiaba de su cuerpo buscando más contacto conmigo sin atreverse a pedir más por mi parte. Yo, por mi cuenta, me sentía como una adolescente y llené mi vida de duchas frías en las mañanas y en las noches para mantener mis ganas controladas. Durante ese tiempo me preocupé de colmar a Regina con pequeños detalles, mensajes recordándole lo mucho que la quería, un pequeño chocolate sobre su cama que mi pequeño cómplice me ayudaba a dejar en las noches.
Cuando los almuerzos no lograron ser suficientes para satisfacer nuestras ganas de estar juntas, Regina comenzó a invitarme a cenar a su casa para luego terminar enrollándonos en su cuarto una vez que Henry se iba a acostar.
- Debo irme ya, aun debo enfrentar la inquisición de Mary por llegar tarde
- Siento que salgo con una adolescente – se molestó mientras levantaba su cara de mi pecho
- Lo siento – me disculpé mientras me acomodaba la ropa y me ponía mi chaqueta
Me acercaba a la puerta de la calle cuando me detuvo tomando mi mano y dándome un apasionado beso en la entrada.
- Nos vemos mañana Swan – se despidió mientras cerraba la puerta
La sonrisa que se plantó en mi cara duró todo el camino hasta el apartamento de mis padres. ¡Era la primera vez que me besaba por iniciativa propia!
- Buenas noches Emma – mi sonrisa desapareció cuando Mary me abrazó de forma. En ese momento noté que en el apartamento había otra persona.
- Buenas noches - saludé incomoda
- Emma, quiero presentarte a John Smith, él era asesor de guerra de tu padre cuando la Reina Malvada trataba de asesinarnos
- Emma, un gusto conocerte finalmente – me saludó con un tono estirado mientras dejaba un beso en mi mano
- Igualmente
- No sé si tus padres mencionaron que tenía unas profundas ganas de conocerte – comenzó a decirme mientras Mary me empujaba de tal manera que terminé sentada entre los dos - pero cuando supe de tu ataque lamenté profundamente no haber estado ahí para poder salvarte de las garras de esa bruja.
Fruncí el ceño, mientras le aclaraba
- El ataque de Úrsula fue algo complicado, pero por suerte Regina estaba ahí para salvarme
- Claro que sí– me dijo condescendientemente – aunque debes admitir que es sospechoso que justo estuviera ella en ese momento y solo ella supiera sanarte
- De hecho fue Belle quien…
- Te aconsejo que no bajes la guardia con esa mujer, Emma – me indicó mientras posaba sus manos sobre las mías – era una gran manipuladora en sus tiempos
Me puse de pie para apartarme de ellos dos para aclararle unas ideas
- Mira, Juan
- Es John – me corrigió mientras se colocaba de pie frente a mí – ¿Sabes? Hablé con tus padres y les mencioné que me gustaría llevarte a cenar mañana por la noche, conozco un buen lugar para que podamos conversar y conocernos
Abrí la boca para negar su oferta
- Ella estará encantada de ir John – respondió Mary por mí
- Me parece excelente – continuó mientras se dirigía a la puerta - ¿mañana a las 20 horas?
- Ella estará saliendo de la reunión de consejo a esa hora – le indico Marie – ya sabes cómo son esas cosas de princesas
- Me imagino
- Búscala al salir – dijo mientras cerraba la puerta y volteaba a verme
- ¡Qué carajo fue eso Mary Margaret! – le grité
- Eso es cumplir con mi rol de madre
- ¿De qué estás hablando? – esto estaba cruzando oficialmente una línea
- Emma, eres una mujer joven, tienes que olvidar a Neal y seguir con tu vida – me explicó con tranquilidad mientras se servía un té – debes casarte y tener hijos
- Mary, me siento como si estuviera en la dimensión desconocida en este momento – llevando mis manos a la cabeza, no daba crédito a lo que estaba ocurriendo – ¡no puedes organizarme una cita, no estamos en el bosque encantado y te aseguro que no tengo ninguna intención de casarme y tener más hijos con alguien que tiene un palo de escoba metido en el culo!
Me fui hasta mi habitación mientras la escuchaba seguirme para reprenderme por mi lenguaje
- Emma, escúchame un minuto
- No
La interrumpí mientras tomaba mi chaqueta y me largaba de ahí.
Conduje mi auto durante un par de horas hasta terminar estacionada frente al muelle, encendí un cigarro que llevaba para casos de emergencia en mi auto, mientras trataba de enfriar mi cabeza de todo lo ocurrido
- No sabía que fumaba, Sheriff – me saludaron
- ¿Paseando a estas horas Belle? – le devolví el saludo mientras me hacía a un lado para que tomara asiento a mi lado
- Cuéntame que te preocupa Emma, sabes que soy buena escuchando
Le di la razón y le conté todo lo que había ocurrido después de nuestra última conversación. Le conté lo de Blue, cómo estaba llevando lo de Regina y la encerrona que me había hecho Mary Margaret esa noche.
- Creo que lo primero que debes hacer es hablar con Regina – me aconsejó – tú sabes que no tiene el mejor de los temperamentos y es mejor que se entere por ti antes de que sea a través de un comentario mal intencionado de alguien del pueblo
- Supongo que tienes razón
- Ahora… ¿Qué opinas de llevar a Regina a una cita?
Me pasé el día siguiente rehuyendo a Regina mientras preparaba mi cita sorpresa con ella, le mencioné que tenía una tonelada de formularios que completar para presentar al consejo municipal esa noche así que ahí no nos veríamos.
Había limpiado el auto y arreglado con Belle para que cuidara a Henry esa noche, todo debía de ser perfecto
- Creo entonces que no hay nada más de que hablar, podemos retirarnos por hoy – terminó Mary después de hablar durante una hora sobre todos los problemas que sufría la ciudad, reprimí un bostezo mientras me colocaba de pie para acercarme a Regina, pero en ese momento me tomaron del brazo llamando mi atención
- Emma – me saludó John
- Hola – mierda, había olvidado a este tipo
- ¿Lista para nuestra cita?
- ¿Tiene una cita hoy Miss Swan? – me preguntaron por detrás
Doble mierda, al paso que iba no tenía esperanza de salir viva de aquí
- Así es Regina – contesto Mary acercándose también – ¿Emma no te lo contó?
Quedé en silencio tratando de encontrar la mejor manera de salir de este embrollo
- No hay nada que contar
- Emma, anoche hablamos y nos pusimos de acuerdo
- Mira Juan…
- Es John - me corrigió
- La cita la aceptaste con mi madre, así que adelante y disfruten la velada – y en tono de disculpa continúe – te aconsejo que olvides cualquier esperanza conmigo Juan, en mi corazón solo hay cabida para un hombre y ese es Henry
Sin más que decir me marché para esperar a Regina en la puerta de su nuevo auto
- Te voy a dar un minuto para que me expliques que fue eso, así que te aconsejo que lo aproveches – me dijo Regina mientras se acercaba a mí con los brazos cruzados sobre su pecho.
- Mary Margaret, yo, matrimonio e hijos – dije sin entrar en más detalles – Edad de piedra
- Suena a algo que ocurriría cuando ella se involucra – levantando los hombros - ¿Nos vemos en casa?
- No, tú y yo tenemos una cita Miss Mills y no aceptaré un no como respuesta.
Llegamos al pequeño claro donde había confesado mis sentimientos, ahí nos esperaba un pequeño mantel en el suelo y varias velas esparcidas por el lugar.
- No te imaginaba tan tradicional Emma
- Me gustaría hacer más, pero creo que una copa de vino mientras conversamos mirando las estrellas es un buen comienzo.
Hablamos hasta altas horas de la noche acabándonos la botella mientras compartíamos palabras, caricias y pequeños besos sobre la hierba. Los besos fueron tomando intensidad hasta que con un movimiento situé a Regina sobre mí abriendo mis piernas para que estuviera más cómoda, entre beso y beso sentí a mi morena tomar mi mano derecha y dirigirla hasta su pecho, dándome el permiso que había estado esperando por semanas, necesitaba sentirla y hacerlo aunque fuera por encima de su blusa me estaba haciendo girar la cabeza.
- Sigue Emma, confió en ti - me susurró mientras dejaba besos en mi cuello – necesito que me toques
Tras esas palabras, metí mi mano por debajo de su ropa para tomar su seno bajo el sujetador y amasarlo con ternura mientras que mi pulgar acariciaba su pezón. Poco a poco fue desabrochando los botones que se interponían en mi camino, podía sentir las manos de Regina por todas las zonas de mi cuerpo, primero por todo mi trasero y luego las sentí subir por mis senos para ir dejando pequeños besos sobre el escote de mi camiseta volviéndome loca. Totalmente encendida, Regina se incorporó para terminar de quitarse la blusa y arrancarme mi ropa para quedar en sujetador frente a ella que me miraba con deseo.
Volví a tomarla para seguir besándola con pasión y logré dejarla a ella bajo mi cuerpo, mis manos acariciaban sus piernas que me habían enloquecido desde que la conocí.. Estuvimos un largo rato besándonos y tocándonos hasta que notamos que el frio se había vuelto más intenso y las velas ya se habían consumido.
- Debemos parar - le susurré con algo de esfuerzo mientras me alejaba y veía nuestros cuerpos, habían marcas claras por nuestros cuerpos que mostraban nuestra pasión de hace unos minutos – vamos a casa.
La ayudé a colocarse la blusa y después me puse mi ropa, ordené un poco las cosas y las llevé al coche. El viaje hasta su casa se hizo en silencio, con nuestras manos entrelazadas sobre mi pierna
- ¿Quieres pasar? – me preguntó mientras bajaba del auto
- Aunque me encantaría, preferiría que no - le respondí mientras caminaba con ella hasta su puerta – quiero hacer las cosas bien y eso significa dejarte en tu puerta y robarte un beso
Esperé a que abriera la puerta para entonces tomarla de la cintura, darle un suave beso en los labios y a continuación susurrarle
- Te quiero Regina Mills, no lo olvides nunca
¿Les gusto? Soy primeriza con este tipo de escena así que espero que les gustara
No olviden de dejar su opinión… muchos saludos desde mi país!
