CAPITULO XII

Era mediodía, pero apenas se habían levantado y desayunaban todos juntos en el comedor. Todos los presentes miraban alternadamente a Aura y Luka, ninguno de los dos decía palabra, pero sus rostros expresaban bastante por lo que era evidente que discutían algo.

―Así es como tienen sus discusiones maritales cuando hay otras personas presentes ―explicó Xana a Sakura, Reiko y Anna―. Papá es igual a la tía Sakura, imposible de leer a menos que envíe sus pensamientos y mamá también desarrolló esa habilidad. Alexa y yo siempre jugábamos a adivinar el tema cuando hablan así… pero creo que nunca hemos acertado.

¡Pudiste mencionar el pequeño gran detalle de nuestra hija viviendo bajo el mismo techo que ese vago! ―le reprochó mentalmente Luka a su mujer.

Habrías insistido en ir y eso no era bueno para ella, hubiera sido demasiada presión ―le respondió Aura a través de sus pensamientos.

¡CLARO QUE HUBIERA INSISTIDO! ¡AL MENOS TENGO DERECHO DE VER A ESE SUJETO!

Si vas a gritar hazlo fuera de mi cabeza ¿quieres? (-_-) ―reclamó Aura sujetándose la cabeza con una mano, su resaca le hacía resentir cualquier sonido más alto de lo normal―. Además, Yoh es un buen chico.

Define: "buen chico" (¬¬)

Anna tenía la ligera sospecha de que quizás todo tenía que ver con el pequeño interrogatorio de su padre durante la noche anterior.

Aura observó hastiada a su marido, no quiso darle detalles antes porque sabía que esa iba a ser su reacción.

Da igual si te gusta o no porque el asunto es que le guste a ella. Además, ya confirmé que no es el tipo de bruto que va a lastimarla y ella lo ama desde que son niños. No puedes llevarle la contraria a tu hija porque la perderás.

¡¿Me estás diciendo que es razonable que dos adolescentes de casi 16 años que creen estar enamorados vivan juntos, bajo el mismo techo, sin supervisión de un adulto?! ―La observó sumamente irritado.

¡Que no grites! Además, no viven solos ―Continuó comiendo.

… es como si lo hicieran (¬¬)

¿Por qué tanto problema con el chico? ―Aura dejó de comer y lo miró con reproche―. No hiciste el mismo alboroto con Alexa.

Es distinto, en el caso de Alexa son dos chicas que viven en casas separadas. Los chicos siempre piensan en sexo y este se queda bajo el mismo techo que mi hija ―Golpeó la mesa con un puño.

¡Ay! ¡Por favor! ―Aura rodó los ojos―. Créeme que tu hija se lo ha hecho difícil en todos los sentidos.

Pues se parece a ti, y no digamos que fuiste difícil cuando te enamoraste…

Lo siguiente que todos vieron fue al hombre saliendo disparado contra la pared a causa del puñetazo de su esposa.

―¡¿CÓMO TE ATREVES A DECIRME ESO?! ¡GRANDÍSIMO IMBÉCIL! ―rugió una Aura furiosa de dientes afilados― ¡¿Y USTEDES QUÉ ESTÁN MIRANDO?! ¡COMAN!

Ninguno de los presentes se atrevió a preguntar o a desobedecer la orden, se apresuraron a comer y continuaron el resto de su desayuno en silencio, sin atreverse a mirar o auxiliar al hombre que ya no daba señales de vida.

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Tokio, Cementerio

Yoh estornudó. Ese día estornudaba seguido, quizás se estaba resfriando.

―¿Resfriado? ―le preguntó Manta sentado a su lado.

―Quizás, Anna estaba empezando con uno ayer ―respondió, restregándose la nariz.

―Jejeje. Supongo que debe ser un poco extraño para ti no tenerla alrededor, últimamente pasan más tiempo juntos.

―Jijiji. Sí, supongo que tengo que agradecerle a ese tipo. Anna ha tenido tantos cambios en su vida que me dice soy lo único que la mantiene mejor ―dijo el shaman alegremente.

―Jajajaja. Ya veo… ―Miró algo pensativo a Yoh― Amigo… ¿qué pretende hacer Anna con todo esto?

Yoh lo miró sin entender muy bien a qué se refería. Las cosas iban bien, ella sólo estaba conociendo a su familia y pasando algo más de tiempo con ellos. Además, el contacto con su madre y hermana resultaron ser buenos para Anna porque ninguna de ellas le temía y comprendían a la perfección sus poderes y los problemas que conllevaban si estaban fuera de control.

―¿Qué quieres decir Manta?

―Digo que… entiendo que no es problema ir de un mundo a otro, pero ella parece apreciar bastante a su nee-san y okaa-san a pesar de conocerlas hace poco. ¿No has pensado en la posibilidad de que quiera quedarse allí?

La pregunta de Manta fue como un balde de agua fría, la verdad no lo había pensado ni por casualidad.

―Por otro lado… Aura-san no parece tener problemas con la relación entre ustedes dos… pero resulta que Anna tiene un padre y un hermano que deben ser igual de monstruosos que esa mujer.

Yoh se tensó un poco al escucharlo, tampoco había pensado en eso, aunque ellos no tenían motivos para oponerse a la relación, es decir, no lo conocían realmente y que una chica de casi 16 tuviera novio era algo perfectamente normal.

―No debería ser problema, es decir, sólo tengo que presentarme adecuadamente ¿no?

Manta lo miró con los ojos entrecerrados, sonriendo incrédulo ante la ingenuidad de su amigo.

―De verdad crees que un padre va a aceptar a buenas y a primeras que su hija adolescente viva bajo el mismo techo que su novio y que, además, no es su novio sino su prometido. Es decir, ponte en la situación, si tú y Anna tuvieran una hija menor de edad que te dice tiene un novio, tú no conoces al tipo, y ella te dice que vive con él y se van a casar ¿la dejarías viviendo sola con él?

El shaman cerró los ojos y se imaginó la situación que Manta le señalaba. Se imaginó con una Anna más adulta y a una chica de cabello castaño que lo llamaba papá. No pudo evitar sonreír con la idea de tener una pequeña con ella. De pronto llegaba un tipo con actitud de buscapleitos montado en una motocicleta y se llevaba a su hija sin dirigirle una sola palabra.

―¡Vuelve aquí! ―exclamó abriendo los ojos y poniéndose de pie enfadado.

Manta lo observó divertido, parecía que su imaginación lo había hecho entender su punto.

―¿Ves a lo que me refiero? Esos dos ya deben odiarte… la tendrás difícil cuando los conozcas Yoh.

―… ¿Cuando los conozca?

―Pues claro, tú mismo dijiste que debías presentarte apropiadamente.

Yoh se tensó un poco más. Si eran tan peligrosos como la hermana y madre de Anna, un solo paso en falso y estaría muerto. Debía pensar muy bien en sus palabras y actitud frente a ellos si quería vivir y seguir con Anna… aunque lo más seguro es que a ella no le importara la opinión de esos dos, pensar eso lo relajó.

―Jijiji. Tranquilo Manta, lo importante es que ella me quiera y ya tengo a mi suegra de mi lado. Se supone que las suegras son lo más complicado ¿no? ―dijo sonriente como siempre.

―Jajajajaja. En eso tienes razón.

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Asgard

Xana las guió a través de la ciudad. Reiko y Anna estaban asombradas con lo que veían, era un lugar como sacado de una novela de fantasía o un videojuego, era la mezcla perfecta entre su tecnología y el medio ambiente. Las calles tenían baldosas de piedra como en las ciudades antiguas y seguían un recorrido irregular, respetando la vida silvestre que estaba en el lugar; los edificios también tenían enredaderas y arbustos alrededor pero no se veían desgastados, al contrario, se veían llenos de vida. Era común ver algunos animales salvajes cruzando por pasos habilitados y a la gente montada en criaturas domesticadas, pero la mayoría iba a pie. Toda esa naturaleza contrastaba con los aparatos tecnológicos que se veían en las vitrinas de las tiendas y los hologramas que mostraban anuncios, además de los cristales de proyección como el que habían visto en el juicio de Alexa.

―Esta es Ciudad Capital Centro o Sentrum. Existen otras 4 ciudades capitales en el norte, sur, este y oeste. La del centro es la más grande e importante ya que aquí se encuentran la Central de las Fuerzas Armadas y la Sede Central del Consejo ―les explicó mientras caminaban.

Llegaron a una plaza central, al contrario de las terrestres en las que acostumbraban a ver concreto con algunas áreas verdes, esta era áreas verdes con algo de concreto. Había varios niños jugando alrededor, subiendo a los árboles y jugando en el césped, tratando de atrapar algunos animales pequeños y peludos, o correteando entre ellos.

En el centro de la plaza había una gran estatua con varias figuras humanas formando un círculo y extendiendo las manos hacia el centro del mismo, de manera que todos juntos sostenían una gran esfera que emitía una suave luz.

―La estatua central representa al Consejo, es para recordarnos que la unión de todos mantiene nuestra nación a salvo. Todos descansamos en las decisiones de los 20 miembros del consejo que representan a diferentes sectores, sus manos y ojos están puestos siempre en la nación y el bien común, no hay lugar para pensamientos individualistas porque eso haría caer el orden y nuestro mundo como ocurrió en el pasado. Poner los deseos personales por sobre la seguridad y decisiones de la nación es considerado alta traición.

Las chicas se sorprendieron un poco al escuchar al chico. Eso quería decir que el juicio de Alexa había sido por alta traición.

―Sí, Lexi tuvo suerte de poder salvarte y de encontrar esa información, además de ser reconocida por los altos mandos del ejército. De no haber encontrado algo útil para continuar la persecución de nuestro máximo traidor y de no ser un soldado con enorme potencial, probablemente la habrían encarcelado o ejecutado. Lo mismo va para mamá, ella es muy querida y respetada por los miembros del Consejo y los ciudadanos, incluso cuando moría en vida por saber de ti no cometió traición por lo que el consejo estuvo dispuesto a perdonar su impulso cuando partió a buscarte Annie.

―De no haberla perdonado ella también hubiese sido sometida a un juicio ¿no? ―concluyó Anna.

Su hermano asintió y les sonrió a ambas.

―Pero a todos nos alegra que hayan ido hasta allá, de otra manera no las tendríamos a ustedes aquí. Me alegra saber que por lo menos una de las hijas de mi tío no fue contaminada por él.

Reiko pestañeó sin querer comprender lo que Xana decía entre líneas.

―¿Una de las hijas? ―preguntó Anna, sorprendida por lo que su hermano decía.

Xana las observó detenidamente y se dio cuenta de que había hablado de más. Probablemente su madre no había tenido tiempo de tocar el tema con ellas o bien no quería hacerlo aún. Se golpeó la frente con la palma de la mano por no verificar bien qué sabían y qué no.

Soy un verdadero idiota… mamá me va a matar… ―pensó apesadumbrado.

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Asgard, Mansión Kilsteng

Aura y su marido estaban sentados a la sombra de un árbol terminando con la conversación pendiente del desayuno, ella de brazos cruzados notoriamente molesta y él tratando de explicar que lo había malinterpretado.

―Prácticamente me llamaste fácil, qué diablos fue lo que malinterpreté (¬¬)

―Sólo quise decir que estando enamorada es bastante fácil que se deje llevar.

―Y ahí vas de nuevo ―lo miró frunciendo el ceño―. Luka, aunque vivieran en lugares separados se las arreglarían para verse incluso si tuviera que ser a escondidas… no me digas que ya se te olvidó como eran las cosas entre nosotros al principio.

―¡No es lo…

―¡Sí, lo es! ¡Y no grites que aún me duele la cabeza! ―Suspiró y se acercó cariñosamente a él―. Entiendo que te preocupa que pueda salir lastimada, pero de verdad, no juzgues al chico sin conocerlo realmente. Sé que suena a que es un vago, pero es un buen chico. Además, ella es rebelde si le llevas la contraria perderás toda oportunidad de acercarte.

Él suspiró, si ella le decía que era un buen chico debía ser por algo.

―Supongo que sólo me molesta el hecho de no saber quién es… y de que a causa de él ella vivirá allí por el resto de sus días, finalmente sí morirá antes que nosotros y lejos de aquí.

Ella se sentó en sus piernas y lo abrazó para confortarlo, él respondió abrazándola de vuelta. También había pensado en eso, el estilo de vida que su hija llevaría en aquel lugar la haría envejecer rápidamente y vivir la mitad del tiempo que un humano promedio en Asgard.

―¿Te acuerdas de lo que me prometiste durante nuestro primer embarazo amor? ¿Podrías repetírmelo?

Él sonrió amargamente con la pregunta, claro que lo recordaba, pero no imaginó que iba a ser tan difícil de aceptar.

―Sí, lo recuerdo: "Te prometo que haré todo lo posible para que todos nuestros niños vivan felices". Sólo es un poco doloroso que su felicidad esté tan lejos… mataré a tu estúpido hermano.

―Olvídalo, el golpe de gracia se lo daré yo ―Se separó un poco de él―. Entonces aclárame ¿en qué quedamos?

―En que lo dejo moribundo y tú le das el golpe final.

―Tarado ―Sonrió y le dio un golpe cariñoso en la frente―. Sabes que no te hablo de mi hermano.

―Yo tampoco…

―Lukaaaa ―reprochó Aura.

―Jajajaja. Lo sé, tranquila ―besó su frente―. Supongo que le daré una oportunidad, pero tiene que superar la prueba de aceptación de la familia y si llega a lastimarla sabes que ese chico no va a sobrevivir.

―En realidad creo que es más probable que ella lo lastime a él… y si fuera al revés ella se encargaría antes de que pudieras llegar.

―¿Ves? Igualita a ti ―La besó.

Siguieron molestándose y jugando hasta que la voz de su hijo llegó hasta la cabeza de Aura.

Mamá… creo que hablé de más… voy de vuelta con las chicas, Reiko se puso mal por esto… de verdad lo siento… no sabía.

―¿Qué pasa? ―preguntó su marido.

―Aaaaagh ―Miró al cielo y luego dejó caer su cuerpo sobre él en actitud cansada―. Xana mencionó a los otros hijos de Aitor, se lo comenté a Sakura pero ella no quiso que se lo mencionáramos a las chicas aún. Reiko rechaza y se pone mal por cualquier tema relacionado con su padre.

―¿Vamos por Sakura?

―Sí… ―Hizo un puchero―. Justo cuando por fin tengo un tiempo contigo y tengo una resaca de los mil demonios, no quiero moverme ―lloriqueó.

Él rio y la miró con ternura, se puso de pie cargándola en sus brazos y comenzó a caminar hasta la casa mientras avisaba mentalmente a su hija para que preparara a Sakura.

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Reiko se mostró enfurecida con su madre por no confiarle lo que Aura le había dicho. Su padre tenía otros dos hijos conocidos por la familia, le doblaban en edad y ambos se revelaron en contra del clan poco después de que Aitor escapó definitivamente de la prisión. No importó lo mucho que la mujer trató de explicarle que lo hizo por no lastimarla y por no preocuparla más de lo que estaba, la chica no escuchaba razones, se sentía traicionada por su madre ya que ellas nunca habían tenido secretos. No quiso escuchar nada más y salió corriendo de la sala dónde se encontraban, Sakura iba a ir tras ella, pero Anna la detuvo y la calmó diciendo que ella la traería de vuelta.

―Si ustedes tienen razón y nos parecemos, entonces ella no querrá verle la cara a ninguno que supiera de esto. Sólo dennos algo de tiempo ―apenas terminó de hablar salió tras de la chica.

Vio a lo lejos cómo le ordenaba a Orgall que le abriera la puerta y se apresuró tras de ella. La llamó, pero Reiko simplemente la ignoró y se perdió de vista entre los árboles.

―La Señorita parece algo alterada ―le comentó el hombre cuando llegó hasta la puerta―. Tenga cuidado si va tras de ella, los terrenos de la familia son seguros, pero hay bestias que no las conocen y podrían confundirlas con intrusos. Si necesita ayuda sólo lance un haz de energía hacia arriba e iré por ustedes.

―¡¿Bestias?! ―Nadie había dicho algo acerca de bestias, sacudió la cabeza, no era momento de preocuparse por eso. Además, de ser peligroso alguien se hubiera ofrecido a acompañarla―. Bueno, gracias Orgall. Pero creo que estaremos bien, no debe llegar muy lejos.

Continuó corriendo detrás de Reiko por varios kilómetros, la chica era muy rápida y no parecía cansada. Anna simplemente se limitó a seguirla, su estado emocional era inestable así que podía leer sus pensamientos y entendía que necesitaba liberar su enojo de alguna manera, solo esperaba que terminara de liberarlo pronto porque ya se estaba cansando… definitivamente Reiko tenía mejor condición física que ella.

Después de un tiempo indefinido, que Anna le pareció una eternidad, Reiko se detuvo. La itako finalmente la alcanzó respirando agitada, miró hacia atrás y no fue capaz de divisar ninguno de los caminos, solo se apreciaban los árboles. Probablemente tendría que pedirle ayuda a Orgall después de todo. Volvió a mirar al frente cuando percibió que Reiko comenzaba a moverse nuevamente sin decir palabra, pero al menos ahora solo caminaba.

―Reiko, es mejor regresar. Ninguna de nosotras conoce este lugar y no seguimos ninguno de los caminos, ahora ya se perdieron de vista ―dijo Anna mientras comenzaba a seguirla de nuevo.

―No te pedí que vinieras ―respondió secamente y sin voltear ni detenerse.

―Je, y yo que creí que eras algo madura. Ahora me doy cuenta de que eres sólo una niña consentida que hace un berrinche cada vez que algo no le agrada ―comentó Anna frunciendo el ceño.

―¡No es un berrinche! ―Se detuvo y la miró molesta.

―Salir corriendo sin escuchar razones y dejando a tu madre preocupada es una actitud sumamente infantil ―Se cruzó de brazos aún con el ceño fruncido―. ¡¿Qué ganas con eso?! ¡No vas a hacer que las cosas cambien!

―¡Cierra la boca y déjame en paz quieres! ―Echó a correr de nuevo.

Anna lanzó un grito de exasperación ¿Acaso esa chica no se cansaba?

―¡Aaaaaaaaaghhhh! ¡No me jodas! ¡¿En serio?! ¡¿A correr de nuevo?! ―Comenzó a correr tras de ella―. ¡Deja de huir y enfrenta tus problemas a la cara!

Anna concentró su furyoku en las piernas y aceleró lo suficiente como para alcanzarla y darle un tacle por detrás. Derribó a Reiko sin problemas, la giró boca arriba y la inmovilizó sentándose sobre ella y sujetando sus brazos con fuerza contra el suelo.

―¡¿CUÁL ES TU PROBLEMA?! ¡ESO ME DOLIÓ! ―rugió Reiko con dientes afilados y una mirada asesina―. ¡SUÉLTAME AHORA!

―¡¿PARA QUE SIGAS CORRIENDO?! ¡OLVÍDALO, YA ESTOY CANSADA DE CORRER! ―rugió Anna en la misma actitud―. ¡Además, qué tanto problema es que existan esos tipos!

―¡Cierra la boca! ¡No puedes entender! ¡Tus hermanos siempre intentarán protegerte mientras que esos tipos siempre vendrán tras de mi madre y de mí!

¡PAF!

La bofetada que le dio Anna resonó varios metros a la redonda, haciendo que algunas aves y animales pequeños huyeran.

Reiko quedó en shock y se tocó la mejilla, no se esperaba eso, nunca la habían abofeteado. Anna la tomó de la blusa y la levantó unos centímetros con fuerza, Reiko se paralizó un poco con la mirada que le lanzó su prima, estaba notoriamente enfadada con ella. Le recordó un poco la mirada de su tía cuando envío a volar a Luka durante el desayuno, incluso rugió de la misma forma que Aura.

―¡¿VAS A CONSIDERARLOS HERMANOS A ELLOS Y NO A NOSOTROS?! ¡¿CUÁL ES TU PROBLEMA NIÑA ESTÚPIDAAAAAAAA?! ¡COMO SI FUÉRAMOS A DEJAR QUE TE PONGAN UN DEDO ENCIMA!

Vio como Reiko le devolvía una mirada anonadada y luego comenzaba a sollozar, eso hizo desvanecer su enojo, quizás se había excedido con su tono de voz. Sabía que a pesar de que Reiko y ella compartieran muchos aspectos de su personalidad en realidad su prima era muchísimo más sensible, la había visto esconderse para llorar en varias ocasiones cuando alguien le levantaba la voz.

―Oye… no llores… esto… ―Reiko se largó a llorar mientras Anna aún la sostenía por la blusa―. Genial Anna, genial. ¡Bravo! ―se dijo sarcásticamente a sí misma en sus pensamientos.

Se quitó de encima y la sentó tomándola de la blusa antes de soltarla para sentarse junto a ella. Se sorprendió cuando la chica la abrazó en medio del llanto, Anna suspiró y le puso una mano sobre la nuca. No pudo evitar sonreír sutilmente, al parecer la chica no lloraba por el grito en sí sino por sentirse querida a causa de las palabras que le gritó, ella también había llorado como una niña cuando su madre le transmitió lo mucho que aún la amaba el día en que la conoció.

Je… parece que tienen algo razón con lo de nuestros parecidos ―pensó mientras contenía a la chica.

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―Va a oscurecer pronto… ¿se habrán perdido? ―preguntó Alexa.

―Las percibo cerca de la torre en ruinas… son muy rápidas si llegaron hasta allí en tan poco tiempo ―reflexionó Aura sorprendida―. Pero no creo que debamos aparecernos por allí aún, parece que están en medio de algo. Iré si no comienzan a moverse cuando caiga la noche.

Xana estaba jugando cartas con su padre y se puso de pie de un salto después de escuchar a su madre. Su rostro palideció más de lo normal y sombras de preocupación aparecieron bajo sus ojos.

―Mamá… Didi se mueve en ese sector… y no le hemos presentado a las chicas.

Las cartas que tenía su padre cayeron al igual que el vaso que sostenía Aura en sus manos cuando ambos desparecieron súbitamente de la habitación después de escuchar a su hijo.

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Anna miró al cielo, estaba anocheciendo, era mejor que regresaran pronto. Reiko había dejado de llorar y ahora sólo sollozaba así que supuso que podía calmarse por completo mientras caminaban.

―¿Ya estás mejor? Tenemos que comenzar a movernos, ya va a anochecer.

―Sí, estoy bien ―se apartó de Anna algo avergonzada―. Lo siento…

―Está bien, sólo no vuelvas a escapar y pensar estupideces ―se cruzó de brazos y miró en dirección contraria a la chica―. No me caes tan mal y somos familia después de todo, Xana y Alexa también te consideran una hermana más.

Reiko le sonrió, era su forma de decir que se preocupaba. Tomó la mano que Anna le ofrecía para levantarse y rio al ver que la chica aun miraba en otra dirección.

―Supongo que tuve suerte en tenerte como imouto Anna-chan ―Le dio un toque en la mejilla y comenzó a caminar en la dirección de la cual habían venido.

Anna pestañeó al escuchar el comentario. Se apresuró a caminar a su lado.

―¿Imouto? Nacimos el mismo día ¿recuerdas?

―Pero dijeron que yo era mayor ―Le lanzó una mirada de superioridad―. Eso te hace la bebé de nuestra rama del clan ―Le sonrió burlonamente.

Anna frunció el ceño y la apuntó para comenzar a discutirle, pero en ese instante sintió un ligero temblor bajo sus pies lo que hizo que mirara alrededor en vez de concentrarse en Reiko.

―¿Sentiste eso?

―¿Qué cosa? ―Reiko miró alrededor y luego sonrió―. JA. No se te ocurrió nada y tratas de distraerme para olvidar el tema I-MOU-TO.

―¡BAAAAKA! ―volvió a mostrarse con los ojos en blanco y dientes afilados―. ¡Es en serio, sentí un temblor!

―Pues yo no…

Ambas escucharon lo que parecía un aullido y golpes sordos contra el piso. Se miraron y echaron a correr de vuelta a la casa, las primeras estrellas ya comenzaban a asomarse. Anna le comentó lo que le dijo Orgall cuando dejó el muro, por lo que pudo deducir aquellas bestias eran como guardianes.

―¿Como perros guardianes? ―preguntó Reiko.

―No lo sé, pero no quiero averiguarlo sin algún familiar cerca. Además, si tienen perros dudo que sean como los de allá…

―¿No deberíamos hacer lo que dijo Orgall?

―Si lo hacemos y ya nos persiguen es como decirles que somos la cena ¡¿Tenías que ir a través de los árboles?! ¡¿Cómo se supone que vamos a encontrar el camino ahora?!

Una enorme sombra se dejó caer frente a ellas entre los árboles. El temblor que provocó su caída casi les hizo perder el equilibrio. Media unos 2 metros de altura y no podían verlo con claridad, pero parecía peludo y de 4 patas, con dientes afilados y ojos brillantes. Comenzó a caminar lentamente hacia ellas a la vez que emitía un aullido.

―… ¿crees que estos sean los perros de por aquí? ―preguntó Reiko algo intimidada.

Anna no respondió, la tomó de la mano y trató de huir hacia la derecha. No pudo hacerlo porque otro animal que parecía más pequeño que el primero apareció mostrando sus colmillos frente a ellas, poco a poco varios de ellos comenzaron a rodearlas, finalmente contó a por lo menos 10 de esas criaturas. En esa situación parecía que lo único que podrían hacer era defenderse.

―¡No podemos hacerles daño! ¿Qué pasa si son sus mascotas? ¿Cómo te sentirías si alguien lastimara a tu perro o a tu gato? ―La detuvo Reiko, sujetando sus manos cuando vio que iba a tomar su rosario.

―¡En estos minutos lo que me interesa es que ellos no me maten mi! ―vociferó Anna con los ojos en blanco de irritación por el comentario de la chica.

Escucharon un silbido, el animal más grande levantó la cabeza y buscó el origen del sonido moviendo las orejas, los más pequeños dejaron de mostrar sus colmillos y permanecieron en su lugar.

―¿Están bien?

Aura apareció frente a ellas y comenzó a revisarlas para ver si tenían alguna herida. Les pidió que le entregaran sus abrigos y se los aventó a Luka quien mantenía al más grande en posición de descanso. Las chicas observaron como el hombre le presentaba sus abrigos a la bestia y luego la guiaba hasta ellas, instintivamente iban a alejarse pero Aura las retuvo en su lugar.

Al verlo de cerca pudieron notar que parecía una especie de lobo gris con cuernos blancos saliendo de su cabeza y bordeando sus orejas, sus patas también parecían recubiertas por el mismo material de sus cuernos, tenía 3 colas y se imaginaban que si se ponía en dos patas podía llegar a los 3 metros fácilmente.

El animal las olfateó a ambas con curiosidad, bufó haciendo que su cabello volara hacia atrás y se les pegara algo de una sustancia pegajosa en el cuerpo. Luego emitió un aullido más suave y se apartó, los otros miembros de su manada se acercaron a hacer lo mismo.

―Iuuugh ―se quejó Anna cuando uno de ellos le pasó la lengua por encima y le dejó llena de su saliva.

Sus padres y Reiko se burlaron, entonces otro hizo lo mismo con Reiko y esta lanzó un grito ahogado mientras todo su cuerpo expresaba asco. Esta vez Anna la apuntó y se burló sonoramente de ella. Pero no le duró mucho porque al parecer toda la manada quería hacer lo mismo. Ambas comenzaron a regañar a los animales, tratando en vano que se alejaran.

―¡Ya basta!

―¡Mal chico! ¡Aléjate!

Aura y Luka aguantaban la risa, pero intercambiaron miradas y no pudieron contenerse más. Comenzaron a reír a carcajadas por las expresiones y quejas de las chicas que cada vez parecían más irritadas. Para su mala suerte esa era la forma de saludar y darles la bienvenida que tenía la manada por lo que no podían sacarlas de allí hasta que terminaran.

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Después de tomar un baño se reunieron con los demás en el comedor. Aura y Luka aún lloraban de la risa, ahora acompañados por todos los demás gracias a que ella les había mostrado la escena a todos los presentes.

―¡¿Acaso te hace feliz humillar así a tu hija?! ―preguntó Anna furiosa y sonrojada.

―Jajajajaja. Tranquila Annie, todos tienen que pasar por eso alguna vez en su vida si no quieren ser atacados por ellos ―le respondió la abuela en vez de Aura.

―¿Qué son esos? ―preguntó Reiko igual de avergonzada que Anna.

―Son bocros, el más grande se llama Didi, es el alfa. Deben haber notado que el bosque es demasiado grande como para tener personas vigilando todo el sector, así que entrenamos diferentes animales que nos ayudan con eso. Su abuela es una excelente domadora de bestias, al igual que Luka, y Xana va por el mismo camino ―respondió el abuelo.

―En fin ―Aura se secó las lágrimas de risa―. ¿Ya estás mejor como para hablar ese tema Reiko?

―Sí, estuve hablando con Anna… ―inclinó la cabeza hacia adelante―. Me disculpo por mi actitud más temprano. No debí reaccionar así.

―Está bien, no es problema ―le sonrió Aura―. En fin, deben saber que esos dos sí son un problema. Ellos asesinaron a mi cuñado y al hermano mayor de Rain, los enviaron a una misión en conjunto y esos dos regresaron con sus cabezas a modo de trofeo. Escaparon apenas las arrojaron a los pies de mi hermana ―Frunció el ceño y apretó sus manos con fuerza sobre la mesa―. Son incluso peores que él, es como si de verdad no tuvieran emociones. Estoy segura de que él los manipuló de alguna manera cuando eran jóvenes y los convirtió en un par de asesinos a sangre fría.

―Es por eso que debemos agradecer por Sakura ―dijo Ragna―. De no ser por ella, Reiko probablemente también hubiera sido corrompida por mi hijo ―Sus ojos expresaron una profunda tristeza―. Esos niños… estaban tan llenos de vida y luz. Todo cambió cuando su madre falleció y ahora creo firmemente que mi hijo fue culpable de su muerte. Es un verdadero alivio que Sakura y Reiko hayan sobrevivido.

―Si los ven deben escapar de inmediato y pedir ayuda. Esos dos son clase S y cuando pelean juntos son un verdadero dolor de cabeza, se me hizo difícil ganarles la última vez que peleamos ―añadió Aura.

―En síntesis, Reiko es lo único bueno que ha salido de ese tipo ―dijo Xana cruzándose de brazos para luego mirar a las chicas algo avergonzado―. Me disculpo por no verificar si sabían del asunto o no antes de hablar…

―No, está bien ―Reiko le sonrió―. Me alegra que lo hayas hecho.

Anna miró a su madre preocupada ¿qué pasaba si esos dos se aparecían por Tokio? Aura comprendió de inmediato el porqué de su expresión y le señaló que era poco probable que los enviara hasta allá, de seguro su hermano ya comprendía que tenían todo vigilado allí y no se iba a arriesgar a que les siguieran la pista a esos dos.

―Bueno ―intervino el abuelo―. Opino que debemos dejar de lado esos temas por hoy y hacer un brindis por el logro de las pequeñas. Ahora que han sido reconocidas por los guardianes definitivamente son parte de la familia jajajajajaja ―Levantó su copa y los demás lo imitaron―. ¡SALUD!

―¡SALUD! ―repitieron los demás a coro para luego beber de sus copas.

―¡Esperen! Mi madre no lo ha hecho aún, se supone que ella también debería pasar por eso.

―¡REIKO! ―reclamó la aludida sin ningún ánimo de someterse al saludo de Didi y su manada.

―¡Ooooh! ¡Tienes toda la razón Reiko! ―Aura sonrió de forma traviesa mirando con los ojos entrecerrados a Sakura―. ¿Te parece después de la cena Sakura?

―¡¿Eh?! ¡Espera un minuto! ¡Yo no pretendo escaparme al bosque como la impulsiva de mi hija!

―¡No es justo! Se supone que todos deben pasar por eso, lo dijo la abuela ―reclamó Reiko.

―¡Ten cuidado niña! ¡Te recuerdo que me perteneces hasta los 18! ―Le lanzó una mirada asesina a su hija.

Continuaron el resto de la cena definiendo cuando debía conocer a los guardianes ante las protestas de la mujer. Finalmente se rindió y accedió a ir después de la cena. Todos la acompañaron y lloraron de risa al igual que con las chicas, después de que ella tomó un baño los abuelos continuaron contando varias historias familiares relacionadas con distintas bestias. Estuvieron horas riendo y compartiendo todos juntos.

Anna y Reiko se guardaron su pequeña pelea/conversación en los bosques como algo personal, aunque a ambas les costara reconocerlo ya se apreciaban bastante.

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Lugar desconocido

Estaba tomando algo de aire fresco, pasar mucho tiempo encerrado no era bueno para su salud. Ya se estaba aburriendo, esperaba que Levi encontrara sujetos decentes pronto para terminar con el asunto. Sintió a dos presencias conocidas llegar hasta el lugar, se puso de pie y les sonrió a sus retoños. Dos hombres jóvenes que parecían estar en sus 30, eran idénticos entre sí y parecían ser una versión más joven de su padre.

―Levi nos dijo que buscabas sujetos para probarte. Podrías probarnos a nosotros padre.

―Jajajaja. A ustedes dos no necesito probarlos, sé que pueden aplastar a cualquiera que se les ponga delante. ¿Qué tal el trabajo?

―Fácil ―respondieron a la vez con tono aburrido.

―Sólo tuvimos que limpiar algunos planetas para esos tipos. No fue la gran cosa.

―Jajajajaja. Ya veo ―Sonrió complacido, a diferencia de Reiko esos dos sí habían sido todo un éxito―. Díganme, ¿qué les parece un desafío?

―¿Desafío?

―Quiero que eliminen a la diosa Kodva.

Ambos permanecieron impasibles ante la propuesta de su padre y se miraron entre sí en silencio. Parecía un desafío interesante, pero ni haciendo su mejor esfuerzo trabajando en equipo podrían hacerle un solo rasguño a esa mujer.

―No dije que tuvieran que pelear con ella. Son chicos listos, piensen en cómo asesinarla sin pelear. Tómense su tiempo, aún no es hora de moverse ―Les sonrió ampliamente―. Mientras lo piensan, también piensen en cuál será el regalo de cumpleaños de sus tías. Creo que este año deberían saludarlas y de paso conocer a su hermanita Reiko, esa niña fue un experimento fallido por culpa de Sakura, pero de todas formas fue útil para encontrar a la otra mocosa así que agradézcanle apropiadamente a ella y a su madrastra.

Ambos sonrieron ampliamente con la idea de visitarlas, sobre todo al pensar en la expresión de su tía Aera al verlos allí.

―Aunque, pensándolo bien. No sé si lleguen a conocer a Reiko, ya le pedí a Nilsa que le hiciera una visita. En algún minuto tendrán que regresar a ese lugar.

―Da igual, ella nos mostrará después. Aunque no puedo decir que me agraden mucho los métodos de mi hermana, se tarda demasiado ―comentó uno de ellos.

Aitor rio con el comentario, su hija Nilsa sí había resultado bien, pero tenía el mismo defecto que él al jugar con sus víctimas antes de darles el golpe final.

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Asgard

Su madre les explicó que pensó en dejarlas pasar una semana allí porque era tiempo suficiente para determinar si Tokio era seguro para ellas y sus conocidos, dicha semana ya casi se cumplía.

Reiko y ella habían pasado unos días bastante ocupados. Durante las mañanas entrenaban con Alexa y los abuelos, de manera que ya podían soportar mejor la gravedad sin tener que recurrir todo el tiempo a los aparatos de Xana.

El plan de entrenamiento de su hermana era realmente exigente y se llevaba gran parte de su día, por lo que el resto del tiempo ella y Reiko se la pasaban con Xana o Luka quienes por esos días no tenían grandes obligaciones. Aura y Sakura continuaban con la investigación que llevaban acerca de Aitor por lo que sólo las veían después de volver de sus paseos con Luka y Xana.

Resultó ser que Xana era prácticamente el hermano mayor perfecto. Era comprensivo, alentador, siempre les enseñaba cosas nuevas, respondía a todas sus preguntas con paciencia, buen consejero y muy preocupado. Tanto Anna como Reiko habían llegado a adorarlo, ninguna de las dos era cariñosa de por sí, pero él resultaba ser un chico muy transparente, era como un niño grande, se les hacía imposible no quererlo. Aunque Alexa les insistía en que dejarían de pensar eso cuando lo vieran entrenando a alguien o en combate, según ella su hermano tenía un pequeño trastorno de la personalidad cuando estaba en esas situaciones.

Anna se sintió aliviada al notar que su padre no volvió a tocar el tema de Yoh por el resto de la semana, probablemente su madre tuviera que ver en el asunto y se lo agradecía profundamente. Al pasar tiempo con él pudo darse cuenta de porqué sus hermanos lo adoraban a pesar de estar tanto tiempo ausente por el trabajo. Era como la versión adulta de Xana, pero mucho menos introvertido e ingenuo que el chico, por lo mismo también llegó a quererlo en muy poco tiempo.

A ratos Reiko también acompañaba a sus madres para aportar información, así que ella pasaba el día con su hermano y padre. Ambos eran increíblemente enérgicos y alegres, siempre iban de excursión y habían comenzado a enseñarle a manejarse con algunas bestias. Terminaba agotada a diario a causa de sus salidas con ellos, pero las disfrutaba muchísimo, nunca en su vida había visto tantos paisajes y criaturas distintas en tan poco tiempo.

Los abuelos les habían organizado una fiesta de despedida… al parecer hacían fiesta cada vez que tenían una excusa para hacerlo. Ya sólo le quedaba un día allí y una parte de ella sentía que no quería dejar ese lugar, quería seguir entrenando con su hermana, quería seguir explorando y aprendiendo con Reiko, Xana y Luka, quería tener más tiempo para escuchar las historias de sus abuelos, quería más tiempo para hablar con su madre… pero también quería ver a Yoh, la verdad se sentía un poco culpable porque ni siquiera había pensado mucho en él esa semana o en realidad ni siquiera había tenido tiempo de extrañarlo y eso se sentía mal. Tenía tanta curiosidad por todas esas personas y ese mundo desconocido que ahora era difícil dejarlo sin más… Su madre insistía en que siempre podía ir de visita, pero una parte de ella no quería ser sólo una visita… y eso se sentía mal.